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martes, 21 de febrero de 2017

Modernidades


     Chía, ajo negro, semillas de amapola y tofu.

     Desde hace algunos años el mercado se ha inundado de nuevos productos. Comemos cosas que no habíamos ni soñado. Yo recuerdo de joven los primeros aguacates, que costaban cien pesetas la unidad. Una hermana de mi madre nos traía de Madrid alimentos nuevos y, como somos comedores, nos divertíamos probando diferentes cosas. Por ejemplo me encantaban los brotes de soja, cosa que ya no... No sé por qué.  Entonces no era normal, como ahora, tomar pizza, comida china o japonesa, setas del bosque, avena... Ni siquiera el pan integral se tomaba con frecuencia. ¿Se comía rico? Delicioso. Lo que ahora llaman en la tele slow food -qué manía de usar el inglés para todo-. Era la comida de temporada: Se tomaba lo que había en el mercado. Era sin duda más ecológico. Por ejemplo las judías verdes no se podían tomar en invierno. Todo sabía más auténtico y era más sencillo. 

     Después de esta parrafada, deciros que mi intención era hablaros de algunos productos que he probado últimamente. Me refiero en casa pues antes no estaban en cualquier supermercado. Voy a empezar por la chía. Es la primera foto: Son pequeñas semillas que se consideran un superalimento. Ahí es nada. Aportan cantidad de fibra, antioxidantes, calcio, proteínas... Proceden de Centroamerica. No es barata pero como se toma una cucharada al día, tampoco es un gran gasto. El sabor es suave y agradable. ¿Cómo tomarla? Para mí la mejor forma es acompañada de un yogur natural. En la foto del principio combino yogur, crema de limón y chía (este postre quedó muy rico con el toque de frambuesas). Se supone que se puede utilizar en diferentes recetas pero yo no he ido más allá. Mi experiencia con la chía ha sido buena pero no he notado ningún milagro de los anunciados. Quizás debería perseverar más. 

     El ajo negro es otro de los superalimentos. Sufre un proceso de fermentación natural y, de resultas del sufrimiento, queda negro como la regaliz. Además el sabor la recuerda o al menos eso me parece a mí. ¿Los beneficios? Es bueno contra la gripe y los resfriados, tiene antioxidantes, es antibiótico y fungicida... Todo esto lo podéis leer en Google, como hago yo. Ahora os voy a decir cómo lo he tomado -no le he hecho foto-. Bueno, pues al desayuno, frotamos una tostada con el ajo y a continuación un hilo de aceite de oliva virgen. Ya no hace falta sal... Es agradable aunque a mí llegó a cansarme tomarlo después de unos días. Lo que es verdad es que ya no es tan caro y se encuentra en los supermercados. No será quizás la misma calidad pero es asequible. Tengo que investigar más formas de tomarlo aunque en casa no les encantó.



     Las semillas de amapola. Era otra cosa que yo no encontraba y me encantan esos panes con semillas. Pues ya las hay, entre otros sitios, en Mercadona. Viene una mezcla variada. Ya lo habréis probado en diferentes panes. A mí me encanta y, sobre todo, me parece que hace muy bonito añadirlo a una masa de bollitos, como en este caso. ¿Propiedades? De nuevo nos encontramos con un alimento que aporta fibra, nutrientes, vitaminas,... Simplemente se puede añadir al yogur, como la chía. Es una cosa de lo más fácil de usar. 


     El tofu. ¡Por fin lo he probado! Nunca me atrevía a comprarlo y, después de tomar sopa miso en Cartagena, lo he comprado en Mercadona . La sopa que hice os la contaré en otra entrada. Fue un invento que en casa nos gustó a casi todos. En cuanto a las propiedades del tofu hay que decir que es como si hiciéramos un queso con soja, como la soja es tan sana... pues ya sabéis. Es una gran fuente de proteínas y no tiene nada de colesterol. La toman los veganos. Es un producto natural, adecuado para las dietas y beneficioso para las mujeres de cierta edad. No sabe a gloria pero tampoco mal. Se adapta a lo que hagas con ella. Sólo he hecho este experimento sopero y la he probado a la plancha. Es mejor ponerle cosas. 


     Hasta aquí mis últimas experiencia con estos, para mi cocina, nuevos productos. Quedarían muchas cosas por contar, ¿para qué aburriros con datos que están a vuestra disposición? Hay montones de alimentos nuevos a nuestro alcance. Sí, ya sé que no son exactamente nuevos pero son novedades. Hemos hablado ya de la quinoa, que en mi casa no gustó, y vuelvo a la recomendar la comida que comieron nuestros padres y nuestros abuelos. Aquella con la que nos criamos, no tan mal. Lo industrial, ya sabemos que no es tan sano y que se abaratan los costes con productos que no son aconsejables, ¿habéis leído algún artículo sobre el aceite de palma? Bueno, vayamos terminando... Mi consejo es comer casero, sin complicarse mucho, procurando escoger productos naturales. Lo ecológico ya sabemos que no está al alcance de todos. Y estos superalimentos... Yo he probado unos cuantos y sigo siendo la misma. El milagro es comer menos y echar a andar. Eso es muchas veces lo que más nos cuesta. En todo caso, lo mejor es ser feliz y aceptar la propia imperfección. Buenos días a todos y perdonad el rollo. 



4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo en todo Ana.

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    1. Gracias Silvia, hay tantas cosas nuevas y tanta gente cocinando cosas raras de forma novedosa que a veces parece que hemos perdido el rumbo. Un saludo cariñoso.

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  2. Cuanta razón Ana, la comida casera de siempre y evitar los procesados lo mejor

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