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martes, 21 de noviembre de 2017

Variante de salchichas con col lombarda





     Quizás recordéis un salteado de lombarda y salchichas que hicimos ya en el blog. Esta es una pequeña variación que es tan rica o más, depende del gusto. Consiste en hacer por un lado la lombarda y por otro las salchichas bien doradas. Es algo a tener en cuenta. Bien, pues la lombarda la vamos a hacer en sartén como siempre:

Una lombarda pequeña
Una cebollita
Una zanahoria
Una manzana
Aceite, sal y pimienta
Vino blanco

     Empezamos dorando la cebolla y la zanahoria, añadimos la lombarda y la salteamos. Dejamos que se vaya haciendo y salpimentamos. Todo cortado en tiritas. Ponemos la manzana cortada en octavos o rallada. Tapamos para que el proceso no se eternice. Mojamos con un poco de vino y dejamos cocer hasta que esté todo tierno. Si está demasiado "mojado" destapamos para que se evapore parte del vino. Debe quedar jugoso pero no salsoso. Al menos para mi gusto. Si queréis darle un punto de acidez, podéis poner unas cuchadas de vinagre. 

    Es muy rico añadir algún fruto seco. Los piñones van muy bien pero ya sabéis que están bastante caros. Yo, como no los tenía, doré unas almendras laminadas en una cucharada de aceite y las añadí en el último momento a la lombarda. Quedaron muy bien.


     Este es un menú de los que hacemos un día de prisas, así que sólo nos queda preparar unas salchichas bien doradas. Estas eran alemanas, de Lidl, y en casa les encantan. Las compramos alguna vez para estas canfurnadas. 

     Lo corriente es hacer puré de patatas. Suelo usar el que venden que es muy práctico. A mí no me encanta pero así tomo menos. Mi truco es poner un poco menos de agua de la que ponen las instrucciones, para que quede más espesito, aunque aquí varía según la marca. Añado también mantequilla, pimienta y nuez moscada. Y la sal correspondiente, claro. 

     Y nada más, un menú bastante completo que no tiene ninguna dificultad. Si la lombarda es grande, corto la mitad, la envuelvo en film y la reservo para una ensalada, que también es muy rica y vistosa. 



     Sí queremos variar de salchichas estamos a tiempo, podrían ser frescas o de cualquier otra clase. Lo rico es que estén bien doradas como decía aquel verso de don Luis de Góngora:

"Coma en dorada varilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en asador reviente,
   Y ríase la gente."

     En este caso son otro tipo de salchichas que han reventado en la sartén. Eso de cocer las salchichas no lo acabo de comprender. 



     Con un pan moreno, una cerveza negra, incluso guisando un codillo,... Tendríamos un rico menú de estilo alemán para invitar a unos amigos a una cena informal. Bueno, son cosas que se me ocurren. Ya sabéis que me encantan estas cosas. Recuerdo tomar un codillo en Madrid junto al Congreso la mar de rico. 



     Hasta aquí esta sugerencia sencilla y sabrosa. Os deseo a todos un feliz martes, aunque mi abuela solía decir: "En martes, ni te cases ni te embarques". Muy buenos días. 


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mousse de limón con mermelada de grosellas



   Esta mousse de limón ya la hemos hecho varias veces. Yo soy fan total. No suelo hacerla porque la leche condensada engorda lo suyo pero, por su acidez, es uno de mis postres favoritos. Me entusiasma aunque es una tontada. Lo único que tenemos que hacer es batir los ingredientes con la batidora:

El zumo de cuatro limones
Un bote pequeño de leche condensada
Dos yogures naturales


   Queda una crema espumosa que no parece nada del otro jueves, aparte de muy rica, pero al meterla en la nevera unas horas queda con una consistencia exquisita. Espesa y suave a la vez. Yo la veo bárbara hasta para hacer una tarta con base de galletas y mantequilla porque las galletas le van muy bien. Por esa razón, antes de mandarla en la nevera, esta vez iba en copas, ponemos una galleta digestiva -son deliciosas- y después la mousse para que cubra la galleta que se ablandará un poco, lo justo. 


    También, antes de mandarla al frío, ponemos sobre cada copa una cucharadita de mermelada casera de grosellas. Que no la tenéis, la podéis comprar, la de Hèro es deliciosa. De frambuesas también le va muy bien. Esta que hicimos en casa estaba estupenda. Ya os la conté (ver Mermelada de grosellas rojas).




     Y nada más, unas horas de nevera la dejan perfecta. De un día para otro está un poco más firme y tiene la consistencia para una tarta, como os decía... Entonces, removemos la mermelada, rompemos la galleta, saboreamos cada cucharada y... olvidamos las calorías por un día. A mí me rechifla.



    Si hicieramos la tarta, podríamos adornarla con merengue o con bayas. Es una cosa que me apetece y no acabo de acordarme. Pues nada más, perdonad que me repita un poco haciendo pequeñas variaciones. La verdad es que este curso me he puesto a más cosas que cocinar y estoy muy entretenida. No obstante, no os dejo, seguiré publicando siempre que pueda. Besos para todos. 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Rajo de pollo con tomate



     No sé si os conté, es probable que sí, que en Cartagena hacen un plato que se llama magra con tomate. Es una tapa muy típica allí. Ayer tenía un día bastante ocupado y quería hacer la comida en minutos. Fui a Froiz y compré 750 gramos de pollo adobado tipo "raxo"; vamos, con aceite, ajo y perejil. Recordando mis aventuras levantinas y que en la nevera había un frasco empezado de salsa de tomate estilo casero... no dudé en hacer una receta de fusión. En vez de magra, raxo de pollo. Para entendernos, la magra sería carne de cerdo en cuadraditos y yo he usado carne de pechuga de pollo. 



     Ponemos la carne a dorar en dos cucharadas de aceite. Salvo que venga muy aceitoso, que no añadimos más. Cuando va cogiendo color, incorporamos unas cuatro cucharadas soperas de salsa de tomate. Dejamos hervir a fuego medio unos... 8-10 minutos, salpimentamos al guso y ya tenemos nuestro pollo. 



     Os digo que estaba realmente sabroso, ya sea para tomar con unas patatas, un arroz, una ensaladita o un buen bocata con queso fundido. Lo haré más veces porque es una tontada muy rica. Hay por el blog una entrada similar que hice con zorza de pollo y tomate (ya sabéis que la zorza lleva pimentón) pero esta versión me ha parecido más suave y quizás más rica. Cualquiera de ellas está muy bien para un apuro. El tomate hace que la carne de pollo quede mucho más jugosa sin ser en plan "pollo en salsa de tomate" y tiene la ventaja de que el pollo se hace enseguida y queda muy tierno. Yo lo acompañé con plátano macho frito que nos gusta mucho. Os deseo a todos buenas noches aunque aquí no está muy bonita sino fría y lluviosa. 




jueves, 2 de noviembre de 2017

Mermelada de uvas


     Este ha sido el año  de las mermeladas. He hecho mermelada de grosellas rojas y negras, de uva espina, de moras,... Yo pensaba que ya no haría más pero de nuevo me he puesto a ello. Tenía unas uvas en la nevera que no acababan de salir de allí y me dije: Voy a hacer mermelada de uvas, ¡malo será! Estas eran uvas "de chupa y tira" muy populares por esta zona. Se toman dando un pellizco a la piel que no se come. Son ricas pero en casa no acababan de terminarse. 

     Lo que hice fue lavarlas muy bien, soltarlas del racimo y sacar todos los rabitos. Pesaban unos 400 gramos. Ya ponemos las uvas en la tartera sobre la pesa que ponemos a 0 y pesamos allí mismo el azúcar. Yo puse la mitad, 200 gramos. Podemos poner entre la mitad y el mismo peso, según sea la fruta más o menos dulces o nosotros mismos más o meno dulceros. 


     Añadimos una piel de limón y un palito de canela para darle aroma. Llevamos a ebullición y dejamos que hierva suavemente entre 30-45 minutos. Sobre todo, si está un poco clara, dejamos hervir un ratito más para que se evapore el agua, que tiene toda fruta, y se espese un poco. 



    Cuando empieza a hervir, curiosamente, parece que las uvas estaban menos maduras de lo que parecían. Estas estaban muy dulces pero al hervir pasa esto con la fruta. También, si nos fijamos en la foto siguiente, vemos que se van soltando las pieles y que tiene muchas pepitas. Por esta razón, la vamos a pasar por el pasapurés. Si no, serían demasiados tropezones poco agradables. 


     Una vez pasada, no creáis que es mucha. Te parece que con esa cantidad de fruta y azúcar va a salir un buen tarro de mermelada. Pues entre la evaporación y el pasado... Se nos queda en poco. A mí no me importa porque todas estas cosas engordan. Así tomamos menos. Ha quedado muy rica y diferente de otras mermeladas. No me recuerda a ninguna en particular. A sí misma. Cuando empieza a hervir, huele mucho a mosto, a bodega, pero una vez hecha es como las mermeladas de bayas. Con sus matices, claro. 

     Me parece muy rica para tomar con pan y mantequilla, con queso o incluso rellenando unos freixós. Si os sobran uvas... Animaos a hacerla. Os deseo a todos una feliz tarde.



jueves, 26 de octubre de 2017

Camino del Norte I y II (Ribadeo-Lorenzana-Mondoñedo)


     Tenía pendiente escribir el comienzo de este Camino del Norte que comenzamos hace un año. Llegaba yo de Cartagena, muy ufana, y me encontré que me habían organizado otro Camino de Santiago. No tenía yo intención de hacerlo de momento pero no hubo otra. Para que os hagáis una idea, este Camino viene desde Francia por la Cornisa Cantábrica. Nosotros lo íbamos a comenzar en Ribadeo, Ya sabéis, esa bonita ciudad llena de casas indianas que está al norte de Lugo, donde el Eo separa Asturias de Galicia. Es un lugar precioso que os aconsejo visitar. 

    Bien, pues nosotros no pudimos empezar allí, por motivos familiares, y nos sumamos a medio camino para, al día siguiente alcanzar Lorenzana (Lourenzá en gallego). Allí hay un precioso monasterio con una iglesia increíble que podéis ver en la siguiente foto. Es el monasterio de San Salvador.  Lamentablemente estaba cerrada, suele pasar, pero yo la he visitado en otras ocasiones. Es una joya. 


     Como la jornada se había dividido en dos, pasamos la noche en una casa rural, casa da Penela, en la zona de Mondoñedo, perfectamente rehabilitada y muy bonita. Allí nos dieron una maravillosa cena donde no faltaron los huevos caseros y un delicioso pisto con productos de la huerta. Al día siguiente compramos habas de Lourenzá, con denominación de origen. Las hice unos días después y estaban de llorar de ricas. De esa parte del Camino, no sé que deciros, muy bonito, muy cansado, bastante calor... Yo siempre protesto en las cuestas arriba. Soy "protestante". 



     Y, pasado todo un año, había que recomenzar. Este sábado pasado, detuvimos los coches en Lorenzana y nos pusimos en marcha a través de una senda que se llama "de San Rosendo". Este santo tiene importancia en esta zona. Tiene que ver con los normandos y San Martín Dumiense. Es un camino muy bonito pero no hice fotos. Os digo que me canso tanto de subir y bajar que no tengo ánimo de nada más. Son unos nueve kilómetros de Lorenzana a Mondoñedo que para cualquier persona en forma, no es mi caso, no tienen demasiada dificultad. Con todo... los hice. 



     Ya en Mondoñedo, ¡por fin! nos tomamos una cerveza y los bocadillos. La plaza es preciosa, y la catedral una maravilla. Tiene un tamaño pequeño, para catedral, pero sus proporciones son muy bellas. De comienzo románico, termina siendo una mezcla de varios estilos, como suele pasar. Tiene unas pinturas góticas muy interesantes. Una parte representa la Matanza de los Inocentes. Es curioso porque todos van vestidos estilo medievo y más parece una escena de las Cruzadas. Es una catedral en medio de la nada, que resulta mágica. 


     Detrás de la plaza de la catedral tenemos la plaza del seminario. Está bajo la advocación de Sta. Catalina. La podemos ver en la fachada con su rueda y su palma de martirio. ¿Os acordáis de aquella canción? 

Santa Catalina,
hija de un rey moro,
que mató a su padre
con cuchillo de oro.
No era de oro
ni tampoco plata,
que era un cuchillito
de hojadelata.




     Toda la villa es divina y está muy bien conservada. No hice muchas fotos pero sí me detuve a fotografiar el Barrio dos Muiños (molinos). Es un sitio pintoresco, realmente bonito. A sólo unos minutos de la catedral. Bien, al fondo de estas casas está el puente del Pasatiempo. Esto también tiene que ver con la historia, otra historia. El Mariscal Pardo de Cela había sido condenado a muerte; Su mujer traía un indulto de los Reyes Católicos y en ese puente la entretuvieron de manera que no pudo impedir la muerte de su esposo. Esto está entre la historia y la leyenda pero no deja de ser precioso. 


     Hasta aquí llegamos con este tramo del Camino. Por la tarde marchamos hacia Abadín pero esa historia os la contaré otro día. Quedan muchos kilómetros para llegar a Villalba y no sé cuándo los haremos. Nuestros caminos son así... duran meses y años. Lo importante es ir sellando la compostela y, sobre todo, la ilusión de reunirnos y dirigirnos juntos, con mucho esfuerzo, a la siguiente meta. Es la vida misma. Buenos días a todos. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Lentejas todo en crudo

  

   Creo que las lentejas que hasta ahora había publicado en el blog las he hecho siempre añadiendo al final una fritada de cebollita, ajo y pimentón. Esta no es, por supuesto, la única forma de hacerlas. Algunas veces las hago de la manera que yo suelo llamar: "todo en crudo". Vamos a suponer que voy a hacer 350grs de lentejas. Lo que haremos será lavarlas bajo el grifo de agua fría y colarlas. Después las ponemos en una tartera cubiertas con unos 2-3 dedos de agua fría. Añadiremos:

Una cebollita picada
Dos dientes de ajo
Una cucharadita de pimenton agridulce
Dos cucharadas de aceite
Una cucharilla de sal
Carne y hortalizas (al gusto)



     Para que nos aclaremos respecto a la carne y las hortalizas -con el ajo y la cebolla contamos siempre-, podemos añadir un tomate pelado, una zanahoria en daditos, algo de pimiento rojo o verde... En este caso, he puesto sólo pimiento rojo y no mucho, pero esto es a mi gusto. El tomate me encanta pero no lo tenía en casa. Hay a quien le gustan con laurel aunque a mí no me encanta en las lentejas. Por eso digo, un poco al gusto del consumidor. 



     En cuanto a la carne, para un diario suelo poner poca y puede ser un poco de panceta, un chorizo o incluso una morcilla de las de la fabada. Me encantan con morcilla. Y como es una cantidad pequeña, con el sencillo objetivo de que no sobren, no suelo poner el "compango" entero. Por ejemplo ayer, les puse un chorizo cebollero que es algo riquísimo. 

     Pues bien, como he explicado, todo en frío, lo llevamos ebullición y, una vez que hierve, dejamos a fuego suave con la tapa puesta alrededor de hora y media, según el tipo de lentejas y las instrucciones del paquete que no suele mentir. A la hora de servir, picamos la carne, en este caso el chorizo, y acompañamos con arroz en blanco. Esto del arroz tiene su importancia. Llevan poca carne y necesitamos proteínas. Van  salir de esa combinación de la que muchas veces hemos hablado: Cereales y legumbres. Importante. Y que no se nos olvide probar una cucharadita por si necesitan más sal. Vale más rectificar la sal al final que excederse. 



     La carne, chorizo o lo que sea,... se puede poner con las lentejas o en un cuenco aparte si a alguno no le gusta. Yo creo que las lentejas son una de las legumbres más aceptadas por los niños, antes que las habas o los garbanzos, al menos esto me pasaba a mí cuando eran pequeños. Es un plato económico y muy sano, ya sabéis que los veganos toman muchas legumbres por su gran poder alimenticio.Quedan muy ricas y lo bueno que tienen es que no manchamos la sartén de la fritada y, sobre todo, las hacemos de una vez, sin añadidos. Os animo a probarlas. Las legumbres, al menos una vez a la semana, son una gran opción en invierno. Nada más por hoy. Mando un saludo a Noruega desde donde me empiezan a leer más estos últimos días. Buenas tardes a todos. 


viernes, 13 de octubre de 2017

Zamburiñas dos salsas


     Con motivo del día del Pilar, decidí hacer zamburiñas de aperitivo. Son muy ricas y no hace falta tirar la casa por la ventana. Estas son congeladas, vienen más de treinta y se hacen muy fácilmente porque están limpias. Salen por unos veinte euros.

      La primera receta es la clásica que ya hemos hecho otras veces en el blog. Con cebollita, jamoncito, pan rallado... pero he variado un poco poniendo una cucharilla de pimentón agridulce que apenas pica. Necesitamos:

16 zamburiñas
Una cebollita
Dos cucharadas de pan rallado
Jamón picadito
Perejil
Una copita de vino blanco
Una cucharilla de pimentón agridulce (opcional)
Aceite sal y pimienta

     Bien, empezamos descongelando las zamburiñas y dejando que se vaya el agüita que traen. Se pueden secar con papel. En una sartén pochamos la cebolla finamente picada. Añadimos el pan rallado y doramos un poquito. Bajamos el fuego e incorporamos el pimentón, que no debe quemarse. A continuación ponemos el vino y dejamos hervir unos minutos para que pierda acidez -el vino-. Por último ponemos el jamón y el perejil fresco muy picaditos. Probamos y salamos al gusto. Según sea el jamón necesitará más o menos sal. 



     Nos queda una salsa espesita que pondremos sobre cada zamburiña, calculando una cucharada sopera. Que la cubra. Esto lo llevaremos al horno, las zamburiñas cubiertas de salsa, unos 4-6 minutos a horno fuerte modalidad grill. Sólo por arriba basta. 

     Zamburiñas en salsa amarilla:

Esto es fácil también. Es una salsa más ácida y fresca, muy propia para los mariscos. Vamos a necesitar:

16 zamburiñas Aceite, sal y pimienta
Una cucharada de harina
Agua
Una cucharada de brandy
Una cucharada de zumo de limón
Perejil y jamoncito
Colorante alimentario
Un ajito muy picado 

     Comenzamos dorando la harina en el aceite. Un dorado suave como de croquetas. Añadimos el agua, como un vasito, enseguida espesara y debemos dejar hervir para que coja el espesor que buscamos. Salpimentamos, añadimos el brandy y el limón, también el colorante. Ya vemos que va tomando ese aire de salsita ligera que buscamos. Probamos de sal, no es que sepa mucho porque es más bien un aderezo pero tiene que llevar la cantidad de sal adecuada. Una vez que este a nuestro gusto, añadimos el perejil, el jamón y un ajo muy picadito. Damos unas vueltas y probamos por si queremos poner más limón... Yo puse un poco más. Sólo es esto, no mucho jamón y un sabor suave a limón y ajito.



     Repetimos el proceso de cubrir cada zamburiña con una cucharada de salsa. Al horno del mismo modo: Grill fuerte unos 4-6 minutos. Que se doren sin quemarse. 



     Bueno, pues hasta aquí la receta doble. Ha sido arduo pues el wifi juega conmigo al escondite y siempre pierdo yo. La valoración de las dos recetas: Me encantaron las dos. La primera es un clásico y nunca falla, ya sean zamburiñas o vieiras. La segunda, similar a una salsa que hago para el pescado, es muy rica también, más fresquita respetando más el sabor de la zamburiña, pues es más, como dije, un aderezo. Mi marido prefirió la clasica pero ya sabemos que los recuerdos son los recuerdos y el paladar es muy sentimental. El menor de mis hijos prefirió sin dudar la salsa amarilla. Para mí, cualquiera de ellas es muy rica y me parecen tan diferentes que no excluiría ninguna... para variar. 

     Gracias a todos por leerme una vez más... Me cuesta publicar por estas cuestiones técnicas pero no he perdido ni un ápice de ilusión. Os deseo a todos un feliz puente del Pilar. 






viernes, 6 de octubre de 2017

Espinacas en sartén



     Otra vez va el tema de verduras. En casa las espinacas les gustan mucho. Con bechamel es el no-va-más pero hay que variar y no podemos tomar bechamel a cada rato. Tenía un sobre de espinacas que empezaban a decir: cómeme. Así pues las hice en la sartén, un tipo revuelto pero sin huevo porque tenía un segundo plato. 

     Ingredientes:
Una cebolla 
300grs de espinacas frescas
Un puñadito de piñones
Aceite, sal y pimienta

     Lo primero salteé una cebolla en tiras finas en dos cuchadas de aceite. Incorporé un puñadito de piñones y en cuando empezaron a dorarse añadí las espinacas crudas. Parecen muchas pero el calor las desinfla enseguida. Salpimentamos y dejamos unos minutos. Pocos para que no pierdan sus propiedades. Si os gustan las pasas, podéis poner unas pocas. A mí no me quedaban. Como veis, es prácticamente el relleno de los cocarroes. Hablando de cocarroes, el otro día tomamos unos rollitos de primavera con este relleno, eran comprados, y me pareció una idea original y rica. Mezclar distintas tradiciones culinarias puede dar excelentes resultados. 

     Sigo con las espinacas... Lo que hay alrededor son unas batatas fritas tipo chips. Yo creo que le dio un color muy mono al plato y estaban muy ricas, ya sabéis que son dulcitas. Puse de adorno unos dátiles que sí tenía y me encantan. Cuando tomo dátiles pienso que podría vivir en un oasis, aunque probablemente al cabo de unos días echaría papas. 

    Nada más por hoy. Tenemos un día divino y dicen que va a hacer mucho calor el fin de semana. Después ya veremos cómo viene el otoño. De momento es muy agradable. Gracias por leerme a todos. Hoy, por ejemplo he tenido visita desde Hungría. Siempre me hacen ilusión las novedades. Os deseo a todos un feliz fin de semana. 


miércoles, 4 de octubre de 2017

Kale


     La kale, es una col rizada que, por lo visto, les gusta mucho a los famosos. Tiene más calcio que la leche y más hierro que la carne; Tiene también las vitaminas A, C y K; Es anticancerígena y desintoxicante... El la pera limonera en verdura. Hay algunas variedades pero yo sólo he visto esta que compré en Mercadona, limpia y lista para hervir. Es bastante fibrosa, lo cual me hace pensar que aporta también bastante fibra. Las tres bes.  

     Bueno, así por encima, ya veis que es sana. La cosa es que además guste. Yo soy más de hortalizas que de verduras así que decidí ponerla como tomábamos a veces las judías verdes en casa de mis padres. Tampoco soy fan de las judías y era como prefería tomarlas. Es fácil. Cocemos la kale unos diez o doce minutos en agua ligeramente salada. Por otro lado preparamos arroz en blanco y mayonesa. Para terminar, lo tomamos todo junto. A todos nos pareció bien, rica. Tiene un sabor fuertecillo, ligeramente amargo pero así combinada nos gustó. 

     Os animo a probarla porque es muy sana. Se puede tomar también cruda o salteada. Yo, de momento, sólo la he probado así. Cuando la vuelva a hacer os comento. 

     Al parecer procede de Asia menor -por si os preguntáis por su origen- y me faltó decir que aporta muy pocas calorías. Otra opción sería, claro está, hervirla y tomarla con un hilo de aceite de oliva. A mí así no creo que me guste pero es que no soy de estas cosas tan naturales. 

     Pues hasta aquí la entrada de hoy que es muy sencillita. Cuando veo cosas nuevas me gusta contarlas. Yo no la había probado hasta hace unos días. Nada más. Os deseo a todos muy buenas tardes. 
     

viernes, 29 de septiembre de 2017

Empanadillas de pollo


     Llevaba mucho tiempo sin hacer empanadillas... El otro día compré masa en el super y decidí aprovechar un poco de pollo cocido que había sobrado de una sopita. Recordando el "pastel de cierva" cartaginés, decidí poner un huevo duro. Ni la masa es la del pastel ni el proceso porque, además, entre el pollo quedaba algún trocito de chorizo. Da igual, nos gustaron mucho. Así pues, para hacerlas necesitamos:

Obleas para empanadillas
sobras de pollo o carne de cocido
Una cebolla 
Un huevo duro
Aceite y sal
Huevo para pintar


     Bien, lo primero pochamos la cebolla cortada finita en el aceite, a fuego suave, hasta que esté bien tierna pero sin tomar color. Apagamos y añadimos el pollo y el huevo duro picado. Lo normal es cocer el huevo en casa, claro. Se prueba por si queremos poner sal, lo normal es que sí, que un poco le haga falta, porque tanto el pollo como la cebolla y el huevo duro son sosainas. 


     Vamos rellenando las obleas con una cuchara sopera. Las cerramos y con un tenedor las reforzamos. Pintamos con huevo batido y al horno a unos 175º unos 20 minutos. Esto depende un poco del horno. 


     Lo más normal es acompañarlas con una ensalada para aligerar un poco. Os comento, como veis en la foto de superior, que unas pocas las espolvoreé con azúcar y canela -apenas- para ver qué tal quedaban. Estoy hecha una científica. 


     Y bueno, quedaron muy ricas todas. Las del azúcar, un poco más exóticas. Os digo que vas haciendo cosas raras y te acostumbras. Ahora, por ejemplo, el jengibre me encanta... Y antes para nada. No cabe duda de que conocer es querer. 

     En casa se pusieron muy contentos cuando dije que iba a hacer empanadillas aunque ya les dije: "No cantéis victoria que no las voy a freír, van al horno". En todo caso, se conformaron y les gustaron aunque las prefieren fritas. También yo... 


          Pues esta es la propuesta que os dejo. Una forma de aprovechar un poco de carne. El otro día vi en la tele una noticia sobre la comida que se tira en España... No seré yo que no tiro nadiña. Tengo pendientes otras recetas por subir pero algunas fotos no las encuentro, debe de tenerlas mi marido. Tengo, por ejemplo, un arroz negro que nos encantó y creo que os gustará. En fin, poco a poco espero recuperar el ritmo. Empieza octubre y las aguas vuelven a su cauce, comienzo las actividades propias del invierno y todo se ordena un poco... o eso espero. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana. Feliz santo a los que llevan nombre de arcángel. Buenas tardes.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Crema de mejillones en escabeche


     Esta es una de las salsas que me enseñó a hacer Marta y que tiene sólo tres ingredientes. Lo mejor es lo fácil que es hacerla. Sirve para mojar patatas fritas, nachos o lo que se os ocurra. Sólo tenemos que batir:

Una lata de mejillones en escabeche
Dos cucharadas de mayonesa
Dos o tres quesitos en porciones

     Una vez bien batido, lo ponemos en un cuenco mono y no hay más que hacer. Incluso es rica para rellenar sándwiches. Tenía ganas de ponerla porque me encanta y la hago con cierta frecuencia. Por ejemplo si la comida me parece que va a resultar algo escasa, pongo uno de estos aperitivos. Lo peor es que son adictivos. A mi marido le gustan mucho con pan. 

     Pues nada más. Desde que ha terminado el verano, mejor dicho agosto, y he vuelto, me encuentro algo despistada. Me tengo que poner las pilas y volver a publicar con regularidad. Gracias a todos por leerme. Algunos desde tan lejos... Feliz fin de semana. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Ensalada con mozzarella y mazorquitas

 
     Vamos haciendo ensaladas, con la esperanza de adelgazar, y parece que todas son casi iguales. Entre las cosas que podemos añadir a la ensalada -cosas ligeras- están los quesos frescos y los productos en vinagre. En este caso, añadimos a la ensalada, que es normal y moliente, unas bolitas de mozzarella y unas mazorquitas de maíz. Las dos cosas me gustan, son agradables y dan un toque diferente de textura y colorido. 

     El aliño que he puesto es el clásico: aceite, sal y vinagre. En el caso de tener queso, prefiero un vinagre claro que no oscurezca esas bolitas tan primorosas. Ya veis que es una tontada pero es así la cocina, variar un poquito y seguir tirando... 


     Estas bolitas de queso son muy monas para hacer pinchos, con tomatitos, una anchoa o un boquerón y un hilo de aceite... También las he visto en pinchos largos, simplemente para mojar en una salsa vistosa. Los que seguís con la comida ligera, ¡ánimo! La verdad es que es un aburrimiento pero es lo que hay. Buenas tardes a todos. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Osso Bucco de ternera



     Hacía muchos años que no preparaba este plato. ¿Por qué? Pues no lo sé, quizás a mis hijos no les gustaba de niños pero es una de los cortes de ternera que más me gusta para guisar. La carne es el jarrete -o morcillo- cortado en tajadas con el hueso, con lo cual, lleva hueso de caña con su tuétano. A mí me encanta. 

     Los ingredientes:
Dos ruedas de osso bucco
Sal y pimienta
Harina
Aceite
Una cebolla roja
Una cebolleta
Una zanahoria
Pimienta negra
Nuez moscada
Medio vaso de vino tinto
Cuarto de vaso de brandy


     Es un guiso que vamos a preparar como unas carrilleras o un rabo de ternera. Son carnes que tienen que cocer largo tiempo a fuego lento. Empezamos salpimentando las dos tajadas de carne y enharinándolas ligeramente. Si por alguna razón no queréis usar harina, doráis directamente. Tened en cuenta que son carnes muy jugosas y hacen igualmente una salsa muy rica. 


     Una vez dorada la carne, la reservamos en un plato y vamos dorando las hortalizas cortadas en tiras. Verificamos que se doren y no queden cocidas. Doraditas sin quemarse. 


     Aquí veis la carne reservada en un plato. Por supuesto está cruda por dentro. Ahora se reunirá con las hortalizas. 


     De vuelta a la tartera, ponemos la pimienta y la nuez moscada. Salamos las hortalizas y añadimos el vino y el cognac. Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y tapamos. Podemos dar la vuelta a la carne a mitad de cocción. 


     ¿Cuánto va a durar el proceso? Pues hasta que la carne esté totalmente tierna y se separe del hueso. Probablemente más de una hora y media. Tenemos que probar la salsa para ver si está bien de sal o añadimos un poco.


     Para acompañar el guiso hice unas bolas de patata, huevo y harina empanadas que ya os contaré. Ya sabéis, de estilo alemán. Les gustaron mucho así que otro día las repito y las subo al blog porque lo de hoy fue una cosa rápida y chapucera. De eso que ibas a hacer otra cosa y, de pronto, haces esto. Soy una cocinera alocada.  

     En cuanto a la carne, una vez terminada, se puede pasar -o no- la salsa. Yo soy partidaria de la masticación. Mi marido mezcló el tuétano con las hortalizas y quedó riquísimo. Si no gusta el tuétano a todos, mejor que se lo sirva sólo el que sea partidario. A mí me gusta y me encanta tomarlo con pan y sal, cuando hay cocido, pero comprendo que hay a quien no. Hasta aquí esta receta clásica que a mí me encanta. Otro día lo podemos hacer con zumo de naranja y brandy, que le va de cine. Tiempo habrá...

      Os deseo a todos muy buenas tardes.