Translate

sábado, 23 de septiembre de 2017

Crema de mejillones en escabeche


     Esta es una de las salsas que me enseñó a hacer Marta y que tiene sólo tres ingredientes. Lo mejor es lo fácil que es hacerla. Sirve para mojar patatas fritas, nachos o lo que se os ocurra. Sólo tenemos que batir:

Una lata de mejillones en escabeche
Dos cucharadas de mayonesa
Dos o tres quesitos en porciones

     Una vez bien batido, lo ponemos en un cuenco mono y no hay más que hacer. Incluso es rica para rellenar sándwiches. Tenía ganas de ponerla porque me encanta y la hago con cierta frecuencia. Por ejemplo si la comida me parece que va a resultar algo escasa, pongo uno de estos aperitivos. Lo peor es que son adictivos. A mi marido le gustan mucho con pan. 

     Pues nada más. Desde que ha terminado el verano, mejor dicho agosto, y he vuelto, me encuentro algo despistada. Me tengo que poner las pilas y volver a publicar con regularidad. Gracias a todos por leerme. Algunos desde tan lejos... Feliz fin de semana. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Ensalada con mozzarella y mazorquitas

 
     Vamos haciendo ensaladas, con la esperanza de adelgazar, y parece que todas son casi iguales. Entre las cosas que podemos añadir a la ensalada -cosas ligeras- están los quesos frescos y los productos en vinagre. En este caso, añadimos a la ensalada, que es normal y moliente, unas bolitas de mozzarella y unas mazorquitas de maíz. Las dos cosas me gustan, son agradables y dan un toque diferente de textura y colorido. 

     El aliño que he puesto es el clásico: aceite, sal y vinagre. En el caso de tener queso, prefiero un vinagre claro que no oscurezca esas bolitas tan primorosas. Ya veis que es una tontada pero es así la cocina, variar un poquito y seguir tirando... 


     Estas bolitas de queso son muy monas para hacer pinchos, con tomatitos, una anchoa o un boquerón y un hilo de aceite... También las he visto en pinchos largos, simplemente para mojar en una salsa vistosa. Los que seguís con la comida ligera, ¡ánimo! La verdad es que es un aburrimiento pero es lo que hay. Buenas tardes a todos. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Osso Bucco de ternera



     Hacía muchos años que no preparaba este plato. ¿Por qué? Pues no lo sé, quizás a mis hijos no les gustaba de niños pero es una de los cortes de ternera que más me gusta para guisar. La carne es el jarrete -o morcillo- cortado en tajadas con el hueso, con lo cual, lleva hueso de caña con su tuétano. A mí me encanta. 

     Los ingredientes:
Dos ruedas de osso bucco
Sal y pimienta
Harina
Aceite
Una cebolla roja
Una cebolleta
Una zanahoria
Pimienta negra
Nuez moscada
Medio vaso de vino tinto
Cuarto de vaso de brandy


     Es un guiso que vamos a preparar como unas carrilleras o un rabo de ternera. Son carnes que tienen que cocer largo tiempo a fuego lento. Empezamos salpimentando las dos tajadas de carne y enharinándolas ligeramente. Si por alguna razón no queréis usar harina, doráis directamente. Tened en cuenta que son carnes muy jugosas y hacen igualmente una salsa muy rica. 


     Una vez dorada la carne, la reservamos en un plato y vamos dorando las hortalizas cortadas en tiras. Verificamos que se doren y no queden cocidas. Doraditas sin quemarse. 


     Aquí veis la carne reservada en un plato. Por supuesto está cruda por dentro. Ahora se reunirá con las hortalizas. 


     De vuelta a la tartera, ponemos la pimienta y la nuez moscada. Salamos las hortalizas y añadimos el vino y el cognac. Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y tapamos. Podemos dar la vuelta a la carne a mitad de cocción. 


     ¿Cuánto va a durar el proceso? Pues hasta que la carne esté totalmente tierna y se separe del hueso. Probablemente más de una hora y media. Tenemos que probar la salsa para ver si está bien de sal o añadimos un poco.


     Para acompañar el guiso hice unas bolas de patata, huevo y harina empanadas que ya os contaré. Ya sabéis, de estilo alemán. Les gustaron mucho así que otro día las repito y las subo al blog porque lo de hoy fue una cosa rápida y chapucera. De eso que ibas a hacer otra cosa y, de pronto, haces esto. Soy una cocinera alocada.  

     En cuanto a la carne, una vez terminada, se puede pasar -o no- la salsa. Yo soy partidaria de la masticación. Mi marido mezcló el tuétano con las hortalizas y quedó riquísimo. Si no gusta el tuétano a todos, mejor que se lo sirva sólo el que sea partidario. A mí me gusta y me encanta tomarlo con pan y sal, cuando hay cocido, pero comprendo que hay a quien no. Hasta aquí esta receta clásica que a mí me encanta. Otro día lo podemos hacer con zumo de naranja y brandy, que le va de cine. Tiempo habrá...

      Os deseo a todos muy buenas tardes. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Fideos con mejillones



     Este plato no recuerdo si lo vi en la tele, en un blog o dónde; sé que lo hice por lo fácil y porque me chiflan los mejillones. La receta no puede ser más sencilla.

     Ingredientes:
Un kilo de mejillones
Una cebolla
Un tomate
Un pimiento rojo
Medio kilo de fideos
Agua y sal
Ajo y perejil

     Para empezar vamos a abrir los mejillones con medio vaso de agua y laurel, reservándolos limpios y colando, el líquido que resulte de este proceso. 



     En una tartera doramos la cebolla, el pimiento y el tomate picados. Cebolla y tomate pelados, claro está.



 Cuando estén bien pochados, añadimos los fideos, podemos variar el grueso al gusto, y les damos unas vueltas hasta que se doren. 


     Añadimos el ajo picadito con el chisme este o como mejor os parezca. 



     Después incorporamos el agua de los mejillones y dos partes más de agua corriente. Vamos a poner que tenéis un tazón de agua de cocción, pues tres en total. Más o menos que cubramos la pasta. Queremos que se cuezan pero sin quedar demasiado caldosos. Se dejan hervir, comprobando el punto de sal. Le damos color con una pizca de azafrán o colorante alimentario.




      Terminamos el plato agregando, en el momento de servir, los mejillones reservados, que conservan toda su textura, y perejil picadito. Aportamos así hierro y vitamina C que es una combinación estupenda para luchar contra la anemia, por ejemplo. 

     Todos estuvimos de acuerdo en que el plato estaba muy rico. Ya veis que es sencillo y barato. Otra opción que se me ocurre es no añadir ajo a la fritada y acompañar los fideos con alioli, ya sea casero o comprado. El de Chovi es delicioso. Hasta aquí la receta de hoy que es de las que me encantan por las razones ya expuestas y porque, como ya he dicho, los mejillones me entusiasman. Espero que también os gusten. Si los queréis más colorados, ponéis más tomate, creo que le iría muy bien. Buenas tardes a todos y gracias por leerme. 


miércoles, 30 de agosto de 2017

Arroz con almejas


  
     Esta es una de las recetas de aprovechamiento que hice este agosto. ¡Qué aprovechada soy! Bueno, tuvimos algún día de fiesta y tomamos algún marisquito. En esta ocasión sobraron unas almejas, un puñado, con su rica salsa marinera que sería alrededor de una taza. Lo que se me ocurrió fue hacer un arroz. No he hecho muchos arroces este verano pero es un plato que soluciona muchos imprevistos. Bien, a lo que íbamos, con las almejas y un par de cosas más, improvisé un arroz la mar de bueno. Vamos con los ingredientes:

Sobras de almejas a la marinera
Un diente de ajo
Un puñadito de bacon
Una taza de arroz
Una taza de agua
Medio tazón de guisantes
Azafrán
Aceite y sal

     Lo primero que hice fue separar las almejas de la salsa y reservarlas, entre otras cosas para medir la cantidad de salsa que tenía. Hay que aclarar que es una salsa que suele resultar saladita. Como la salsa era una taza, calculé que esa era la cantidad de arroz a utilizar y que necesitaría otra taza de agua. El concepto taza-tazón es algo relativo...


     Hecho esto, doramos un diente de ajo en aceite de oliva, como para cualquier arroz, junto con el bacon. A continuación añadimos el arroz, a fuego medio y le damos unas vueltas. Que se impregne para que quede suelto y brillante. 

     Después añadimos la taza de salsa, ya sabéis que lleva algo de cebollita, ajo y perejil, pero bien vale con todo. Es muy sabrosona, así pues, incorporamos la taza de agua y dejamos que hierva suavemente. Probamos si necesitamos más sal. Es posible que no.

     Ponemos también el azafrán o, si preferís, colorante alimentario. El azafrán sabe a azafrán y el colorante no sabe. El tiempo de hervir del arroz es 18 minutos a fuego suave. Esto es bastante exacto para mi gusto personal y para el arroz Sos que suelo utilizar. Queda incorporar los guisantes y las almejas. Será suficiente hacerlo los últimos 5 minutos. Las almejas ya están cocinadas y a los guisantes, que son congelados, les damos unas vueltas en el micro para que no lleven hielo... Nada nuevo bajo el sol. 

     Yo creo que quedó un arroz francamente rico, muy suave y sencillo. Estos platos me encantan, lo sabéis, porque no me gusta nada desperdiciar la comida. No están los tiempos para eso (y no me gusta aunque lo estén). Ya estoy en casa, ya tengo ordenador y wifi y, poco a poco, espero recuperar el ritmo. Aunque las visitas han bajado un algo, la cosa no ha ido del todo mal. A partir de ahora intentaré ser más puntual y cumplidora en mis publicaciones. Tengo pendientes algunas recetas que hice en verano y que irán saliendo poco a poco. Me gusta septiembre porque es siempre un nuevo comienzo y tiempo de proyectos. Este curso voy a intentar hacer cosas nuevas... Me apena un poco que se vaya la luz y las tardes se acorten pero la normalidad, creo yo, también es buena. Os deseo a todos muy buenas tardes. Gracias por estar ahí. 


viernes, 25 de agosto de 2017

La sota de bastos


     Sí, ya sé que la sota de bastos es una carta de la baraja española. La cosa es que mi amiga Rosa apareció en casa con una calabaza alargada tan grande que no pudimos pensar en otra cosa. Yo, al principio, consideré que sería uno de esos calabacines que en Galicia crecen a lo loco. Pero no, era una calabaza de carne anaranjada y algo dulzona. ¡Hoy la terminé! Me siento como una heroína. Con ella hice: Calabaza en béchamel, bizcocho de calabaza, crema de calabaza y tomate, pisto de calabaza, pizza de pisto de calabaza, potaje de calabaza y pollo,... Y pensé que era una excelente calabaza para preparar un delicioso pumpkin pie ¡¡Era como las gambas de Forest Gump!!

     Os voy a contar solamente como hice el pisto y la pizza (que era del propio pisto). Bien, simplemente doré media cebolla, medio pimiento rojo y la calabaza en daditos, añadí media taza de tomate frito que había por ahí, todo con mucha calma. Salpimenté y añadí algo de tomillo, recordando al ratatouille. Como resultaba, con todo, algo dulce y tontito, añadí al momento de apagar el fuego dos ajos crudos muy picaditos (en en Sur hacen una salsa de calabaza y ajo) que creo que le dieron algo de gracia. De verdad que resultó un pisto rico. 



     Hoy hice una potaje de calabaza y pollo que anda por el blog y en casa nos gusta mucho  y vi que había quedado un poquito de pisto abandonado. Ya sabéis que soy una cocinera tacaña. Yo siempre lo pienso pues no tiro nada. Lo que hice fue estirar la base, que era comprada, y poner sobre ella el pisto algo chafado con un tenedor porque es una calabaza tiernísima. Después puse abundante queso emmental y unas tiras de bacon. No sé... unos 50 gramos. A continuación orégano y un hilo de buen aceite de oliva. Bien dorada al horno a 220º unos 12-15 minutos y todos estuvieron de acuerdo en que estaba realmente buena y con un toque original. 



     Y así va terminando este mes de agosto que nos dio varias alegrías, sobre todo el reencuentro con los seres queridos que viven lejos. Entre flores y preciosas puestas de sol que incluyeron un eclipse que en Galicia fue discreto pero igualmente hermoso. Por el momento estamos morenos, aunque tal vez todo se deba al exceso de calabaza. Pronto estaré de vuelta y dispuesta a continuar con el habitual ritmo de mi blog. No me olvidéis. Besos y abrazos a todos. 





sábado, 12 de agosto de 2017

Empanada de jarrete



    ¡ Aquí estoy de nuevo! No sabéis cuánto echo de menos mi blog y a mis lectores. Hoy he tenido la suerte de tener acceso a un ordenador con wifi y tiempo para escribir una receta. Es una empanada sencilla que aprovecha unas sobras de un guiso de jarrete clásico: Dorado en aceite con cebolla y zanahorias, salpimentado y regado con vino y brandy. Como ya sabéis, lo dejamos hervir tapado a fuego lento hasta que esté bien tierno. Esto puede llevar tranquilamente hora y media pero queda allí, en la cocina, y no nos impide hacer otra cosa mientras tanto. 

     Para el relleno necesitaremos:

Sobras de carne (que tambien podría ser asada)
Una o dos cebollas
Un huevo duro
Un puñado de pasas sin pepitas
Aceite y sal



     Hicimos demasiada cantidad y sobraron dos tarugos de carne. Yo pensé: otra vez guiso no. Y por eso lo reconvertí en empanada. En Ferrol de reconversión sabemos un poco. Vamos a empezar con la masa. Era poca, una empanadita y la hice con:

Medio pocillo de leche
Medio pocillo de vino blanco
Medio pocillo de aceite de oliva suave
Una cucharilla de sal
Harina 

     Yo pongo todo en un cuenco y voy añadiendo harina hasta obtener una bola de masa tierna que amaso en la encimera añadiendo puñaditos de harina según necesite. Eran algo menos de 200 gramos. Dejamos reposar mientras preparamos el relleno


     Cortamos la carne en lonjas finas o como nos dé la gana. Doramos una cebolla grandota hasta que esté bien tierna. Salamos ligeramente, según esté la carne de salerosa. Por otro lado cocemos un huevo unos 12 minutos. A la cebolla le añadimos un par de cucharadas del guiso de carne y no importa si se cuela alguna rueda de zanahoria. 

     Cuando la cebolla está muy tierna la apagamos y comenzamos el estirado de la masa. Dos bolas, una un poco mayor que otra (la de abajo) y muy estiraditas con el rodillo. Es una empanada muy chica y, seguramente, vale la pena doblar las cantidades. En casa duró unos minutos. Bien, sobre la masa ponemos la carne, la cebolla, el huevo duro en tiras y un puñado de pasas sin pepitas. Cubrimos con la otra lámina, cerramos los bordes y cortamos el centro para que no se hinche. Yo suelo utilizar un molde para galletas. Pintamos con huevo batido. 

     Sólo queda llevarla al horno a unos 175º una media hora hasta que esté bien dorada. En un horno nuevo quizás tarde menos.


     Quedó una empanada realmente rica y muy rellena de carne. Se la comieron en un santiamén y yo pensé que había hecho muy poca cantidad de masa y que fue una pena. Creo recordar que quedaba poca harina y por eso lo hice así. ¡Cocinera precipitada e impaciente! Os animo a hacerla por rica. Tengo que reconocer que le puse el huevo duro recordando el pastel de cierva cartagenero. En casa son muy entusiastas de mis empanadas lo cual, por supuesto, me satisface. No podría ser de otra forma. 

     Os doy las gracias por seguir leyéndome mientras yo estoy ausente de mis obligaciones blogueras. Es algo que no puedo evitar por la vida loca del verano que, no es tan loca, pero me tiene de paseo y me impide publicar. No es malo para mí porque descanso y me renuevo un poco. Sin embargo, no dejo de teneros presentes y pensar nuevas recetas. Cuando como fuera, por ejemplo, pienso: Esto lo haría para mi blog de esta o aquella manera (más sencillo, más barato, más sabe Dios cómo,...). Estos días he tenido muchos lectores desde Panamá a los que mando un saludo cariñoso. Como decía aquella canción: 


"Panamá, tierra querida,
Yo te canto con amor..."

     También me han leído desde Filipinas y Japón... Lugares bien lejanos. He pensado con rubor si habrán visto mi tuneo del ramen... Bueno, ya sabéis que todo lo hago con cariño. Ya sin más, os deseo a todos un muy feliz fin de semana. 




jueves, 3 de agosto de 2017

Ensalada de brécol


     Esta ensalada me la enseñó a hacer una de mis cuñadas. Es muy rica y me sorprendió tomar el brécol crudo. Se hace en un momentito y admite, como todas, pequeñas variantes. Lo que yo le puse fue:

Un buen montón de "florcitas" de brécol
Un puñado de nueces
Unos dátiles picados
Un puñado de bacon dorado y crujiente
Mayonesa
Mostaza
Miel 
(Vinagre, aceite y sal) 

     Del brécol limpio vamos cortando las florecitas con una tijera. Podemos aprovechar el resto para un puré o lo que se nos ocurra. Doramos el bacon en tiritas en una sartén a fuego medio hasta que esté en su punto. Pelamos las nueces y las cortamos en trocitos. También cortamos los dátiles. Las cantidades son un poco "a según" y al gusto. 

     Por otro lado hacemos el aliño con mayonesa, mostaza y miel. Se pueden mezclar estas salsas y ya... Yo no quería poner mucha mayonesa y aliñé con aceite sal y vinagre, y añadí dos cucharadas de mayonesa, una de miel y una cucharilla de mostaza antigua. 


     Quedó una ensalada francamente rica. Nos gustó mucho a todos. En cuanto a la variación, cabe la posibilidad de usas pasas en vez de dátiles, o pistachos en lugar de nueces. Siempre adaptándonos un poco a la despensa. En verano ya se sabe que todo es un desorden. Aunque a mí no me dio tiempo, es bueno que esté un rato en la nevera para que el brécol esté más tierno. En todo caso, es muy rica y se hace volando. Os deseo a todos muy buen fin de semana, que ya va llegando. 

     ¡Ah! y en la primera foto os dejo una sugerencia de menú que, como veis, consiste en: zorza de pollo, patatas y batatas fritas, acompañadas de la deliciosa ensalada. Hasta la semana que viene. 

jueves, 27 de julio de 2017

Pastelón de fusión


     Este pastelón lo hice hace ya unos días y nos gustó a todos. No es ligero pero algunas veces no puede una evitar dejarse llevar. Mi marido había traído unas tortas muy grandes de Lidl y se me ocurrió hacerlo. Es algo muy fácil y le he llamado "de fusión porque lleva una capa tipo "quesadilla" y otras estilo "pastela". Es decir, una canfurnada de las mías. 


     Esta foto de arriba no está muy bien pero veis claramente los ingredientes que eran comprados y de no trabajar: la carne picada, las tortas, el sobre de hortalizas y queso para pizza. 


     Para que no se nos hagan demasiado las hortalizas, empezamos dorando la carne, y las añadimos cuando ésta ya no está cruda. Salpimentamos y ponemos especias al gusto. Yo puse una mezcla de tipo moruno. Ya sabéis que tiene toque de cominos, canela, pimentón... La trajo también mi marido de Lidl y está rica. 


     Quedaban tres tortas grandes. El resto las habían tomado (ellos, no yo) con diferentes rellenos y salsas. En la primera ponemos la mezcla de carne picada y hortalizas. 


     La segunda lleva lleva jamón cocido y queso. Siempre apañando restos en la nevera. 



     Para terminar, volvemos a poner carne, la otra mitad, un puñadito de piñones y cubrimos con una cantidad generosa de queso. Espolvoreamos con azúcar y canela, muy poquito de cada. Llevamos al horno hasta que esté bien dorado sin que se nos queme. A fuego medio para que los sabores se fundan. 


     Pues ya veis que tontería. Os comento que estuve tentada de hacer béchamel para la capa intermedia pero no me dejé llevar hasta ese punto. Es una buena opción pero añadimos otro puñado de calorías. Veis el aspecto del corte y os digo que estaba realmente rico. De estas recetas casuales que dices: "Pues mira..."

     Estoy publicando menos, el verano es así, pero no olvido en ningún momento que tengo un blog y muchos lectores a los que tengo gran cariño y respeto. Esta semana muchos hemos estado de santo: Cristinas, Santiagos, Jaimes,... Anas y Joaquines. A todos os deseo unos días muy felices de verano. Ya pronto se acaba julio y llega agosto con sus tardes un pelín más cortas. Esto siempre me fastidia un poco. Por lo demás, quedan días de disfrutar de la playa y de comer rico. A ver si podemos no engordar. Buenos días a todos. 

jueves, 20 de julio de 2017

Redondo en tartera


     Suelo hacer el redondo al horno pero a veces lo hago, como la cinta de lomo, en una tartera. Tiene de bueno que, si quieres hacer hortalizas a la vez, no se te queman. Por otra parte, en verano algunas veces nos encontramos sin horno cuando viajamos. No tiene ninguna dificultad y queda realmente tierno. Lo que necesitamos es:

Un redondo de ternera
Cebollitas 
Una zanahoria
Aceite
Sal y pimienta
Tomillo
Una copita de brandy


     Empezamos sellando el redondo por todos lados en aceite bien caliente. Este proceso tiene de malo que salpica y ponemos la cocina perdida. También nos puede salpicar las manos y los antebrazos así que, tened cuidado. Según va tomando color, lo rodeamos con las hortalizas. Lo rico es que se doren también. 


     Una vez doradas, salpimentamos, espolvoreamos las hortalizas con una cucharilla de tomillo -si gusta- y bañamos con una copita de brandy. Es el momento de bajar el fuego y tapar. 


     Vamos a dejar hervir a fuego suave unos 40-50 minutos, girando a media cocción la carne, igual que hacemos con la cinta de lomo. En cuanto salamos y tapamos va a empezar a soltar jugo. Una vez pasado este tiempo, separamos del fuego y dejamos templar antes de cortar. Entre otras cosas para no quemarnos. 


     No queda crudo, sino ligeramente rosado pero totalmente hecho. No creáis que a todos gusta la carne cruda. En la foto de abajo veis que ha soltado jugo que nos servirá para acompañar la carne. Es realmente muy rico y natural y se puede espesar un una cucharadita de maizena disuelta en agua.


     No aconsejo calentar la carne ya que está en su punto y se nos pasaría, pero no hay inconveniente en calentar la salsa con las hortalizas. 

  

   Cuando nos sobra, la dejamos en la nevera. Cortada fina sirve para hacer unos sándwiches y bocadillos deliciosos, ya sea con mostaza, mayonesa o la salsa que prefiráis. 

 

     Es un clásico muy sencillo que tiene la ventaja de ser una carne muy limpia que a casi todos gusta. Es muy tierna y propia para un día de fiesta, pudiendo variar la guarnición para darle un carácter más "chic", como hacemos en Navidad con las chalotas, champiñones, patatitas fritas...

     El inconveniente, respecto a la cinta de lomo, es que sale bastante más caro. Este redondo andaba por los 1.800 gramos. Le costó entrar en la tartera. Es una carne que en casa les encanta. Os deseo a todos un feliz fin de semana


jueves, 13 de julio de 2017

Bonito del norte a la plancha



     Tenía ganas de hacer pescado pero no de freír. Las razones son las de siempre, no manchar, comer ligero,... Mi marido trajo una cola limpia de bonito del norte de Burela. Venía ya cortada en cuatro lomitos, como veis en la foto de abajo. 


     Se me ocurrió hacerlos a la plancha, en una cucharada de aceite con una cucharada de ajo picadito. De esas cosas que dices: Malo será que no esté rico. 


     Como eran unos lomos gorditos, comencé poniéndolos sobre la piel unos tres minutos a fuego entre medio y alto. Teniendo en cuenta la hechura, los giré otras dos veces, una sobre cada lado, unos dos o tres minutos. 


     La parte del extremo también la doré un minuto. Eran prismas de cuatro caras... 


     Para terminar, los salé con escamas de sal, valga la redundancia. Para acompañar los lomos tenía tres opciones: tres salsas compradas. Os digo la verdad, a mí me gustó mucho con aliolí, mis hijos prefirieron la salsa oriental. 


     Como se trataba, una vez más, de hacer un menú ligero, preparé una ensalada normal y corriente. Yo tenía miedo de que así, a la plancha, resultara algo seco pero a mis hijos les encantó. Os animo a hacerlo porque es el momento de tomar bonito y el precio es interesante. Incluso se podría hacer en una plancha al aire libre. No tiene nada que ver con el atún rojo que tomamos en el sur; este es bonito del norte, muy rico también pero de carne clara. Llevamos en Ferroliño unos días nublados pero muy agradables. Os deseo a todos muy buenas tardes.