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viernes, 13 de octubre de 2017

Zamburiñas dos salsas


     Con motivo del día del Pilar, decidí hacer zamburiñas de aperitivo. Son muy ricas y no hace falta tirar la casa por la ventana. Estas son congeladas, vienen más de treinta y se hacen muy fácilmente porque están limpias. Salen por unos veinte euros.

      La primera receta es la clásica que ya hemos hecho otras veces en el blog. Con cebollita, jamoncito, pan rallado... pero he variado un poco poniendo una cucharilla de pimentón agridulce que apenas pica. Necesitamos:

16 zamburiñas
Una cebollita
Dos cucharadas de pan rallado
Jamón picadito
Perejil
Una copita de vino blanco
Una cucharilla de pimentón agridulce (opcional)
Aceite sal y pimienta

     Bien, empezamos descongelando las zamburiñas y dejando que se vaya el agüita que traen. Se pueden secar con papel. En una sartén pochamos la cebolla finamente picada. Añadimos el pan rallado y doramos un poquito. Bajamos el fuego e incorporamos el pimentón, que no debe quemarse. A continuación ponemos el vino y dejamos hervir unos minutos para que pierda acidez -el vino-. Por último ponemos el jamón y el perejil fresco muy picaditos. Probamos y salamos al gusto. Según sea el jamón necesitará más o menos sal. 



     Nos queda una salsa espesita que pondremos sobre cada zamburiña, calculando una cucharada sopera. Que la cubra. Esto lo llevaremos al horno, las zamburiñas cubiertas de salsa, unos 4-6 minutos a horno fuerte modalidad grill. Sólo por arriba basta. 

     Zamburiñas en salsa amarilla:

Esto es fácil también. Es una salsa más ácida y fresca, muy propia para los mariscos. Vamos a necesitar:

16 zamburiñas Aceite, sal y pimienta
Una cucharada de harina
Agua
Una cucharada de brandy
Una cucharada de zumo de limón
Perejil y jamoncito
Colorante alimentario
Un ajito muy picado 

     Comenzamos dorando la harina en el aceite. Un dorado suave como de croquetas. Añadimos el agua, como un vasito, enseguida espesara y debemos dejar hervir para que coja el espesor que buscamos. Salpimentamos, añadimos el brandy y el limón, también el colorante. Ya vemos que va tomando ese aire de salsita ligera que buscamos. Probamos de sal, no es que sepa mucho porque es más bien un aderezo pero tiene que llevar la cantidad de sal adecuada. Una vez que este a nuestro gusto, añadimos el perejil, el jamón y un ajo muy picadito. Damos unas vueltas y probamos por si queremos poner más limón... Yo puse un poco más. Sólo es esto, no mucho jamón y un sabor suave a limón y ajito.



     Repetimos el proceso de cubrir cada zamburiña con una cucharada de salsa. Al horno del mismo modo: Grill fuerte unos 4-6 minutos. Que se doren sin quemarse. 



     Bueno, pues hasta aquí la receta doble. Ha sido arduo pues el wifi juega conmigo al escondite y siempre pierdo yo. La valoración de las dos recetas: Me encantaron las dos. La primera es un clásico y nunca falla, ya sean zamburiñas o vieiras. La segunda, similar a una salsa que hago para el pescado, es muy rica también, más fresquita respetando más el sabor de la zamburiña, pues es más, como dije, un aderezo. Mi marido prefirió la clasica pero ya sabemos que los recuerdos son los recuerdos y el paladar es muy sentimental. El menor de mis hijos prefirió sin dudar la salsa amarilla. Para mí, cualquiera de ellas es muy rica y me parecen tan diferentes que no excluiría ninguna... para variar. 

     Gracias a todos por leerme una vez más... Me cuesta publicar por estas cuestiones técnicas pero no he perdido ni un ápice de ilusión. Os deseo a todos un feliz puente del Pilar. 






viernes, 6 de octubre de 2017

Espinacas en sartén



     Otra vez va el tema de verduras. En casa las espinacas les gustan mucho. Con bechamel es el no-va-más pero hay que variar y no podemos tomar bechamel a cada rato. Tenía un sobre de espinacas que empezaban a decir: cómeme. Así pues las hice en la sartén, un tipo revuelto pero sin huevo porque tenía un segundo plato. 

     Ingredientes:
Una cebolla 
300grs de espinacas frescas
Un puñadito de piñones
Aceite, sal y pimienta

     Lo primero salteé una cebolla en tiras finas en dos cuchadas de aceite. Incorporé un puñadito de piñones y en cuando empezaron a dorarse añadí las espinacas crudas. Parecen muchas pero el calor las desinfla enseguida. Salpimentamos y dejamos unos minutos. Pocos para que no pierdan sus propiedades. Si os gustan las pasas, podéis poner unas pocas. A mí no me quedaban. Como veis, es prácticamente el relleno de los cocarroes. Hablando de cocarroes, el otro día tomamos unos rollitos de primavera con este relleno, eran comprados, y me pareció una idea original y rica. Mezclar distintas tradiciones culinarias puede dar excelentes resultados. 

     Sigo con las espinacas... Lo que hay alrededor son unas batatas fritas tipo chips. Yo creo que le dio un color muy mono al plato y estaban muy ricas, ya sabéis que son dulcitas. Puse de adorno unos dátiles que sí tenía y me encantan. Cuando tomo dátiles pienso que podría vivir en un oasis, aunque probablemente al cabo de unos días echaría papas. 

    Nada más por hoy. Tenemos un día divino y dicen que va a hacer mucho calor el fin de semana. Después ya veremos cómo viene el otoño. De momento es muy agradable. Gracias por leerme a todos. Hoy, por ejemplo he tenido visita desde Hungría. Siempre me hacen ilusión las novedades. Os deseo a todos un feliz fin de semana. 


miércoles, 4 de octubre de 2017

Kale


     La kale, es una col rizada que, por lo visto, les gusta mucho a los famosos. Tiene más calcio que la leche y más hierro que la carne; Tiene también las vitaminas A, C y K; Es anticancerígena y desintoxicante... El la pera limonera en verdura. Hay algunas variedades pero yo sólo he visto esta que compré en Mercadona, limpia y lista para hervir. Es bastante fibrosa, lo cual me hace pensar que aporta también bastante fibra. Las tres bes.  

     Bueno, así por encima, ya veis que es sana. La cosa es que además guste. Yo soy más de hortalizas que de verduras así que decidí ponerla como tomábamos a veces las judías verdes en casa de mis padres. Tampoco soy fan de las judías y era como prefería tomarlas. Es fácil. Cocemos la kale unos diez o doce minutos en agua ligeramente salada. Por otro lado preparamos arroz en blanco y mayonesa. Para terminar, lo tomamos todo junto. A todos nos pareció bien, rica. Tiene un sabor fuertecillo, ligeramente amargo pero así combinada nos gustó. 

     Os animo a probarla porque es muy sana. Se puede tomar también cruda o salteada. Yo, de momento, sólo la he probado así. Cuando la vuelva a hacer os comento. 

     Al parecer procede de Asia menor -por si os preguntáis por su origen- y me faltó decir que aporta muy pocas calorías. Otra opción sería, claro está, hervirla y tomarla con un hilo de aceite de oliva. A mí así no creo que me guste pero es que no soy de estas cosas tan naturales. 

     Pues hasta aquí la entrada de hoy que es muy sencillita. Cuando veo cosas nuevas me gusta contarlas. Yo no la había probado hasta hace unos días. Nada más. Os deseo a todos muy buenas tardes. 
     

viernes, 29 de septiembre de 2017

Empanadillas de pollo


     Llevaba mucho tiempo sin hacer empanadillas... El otro día compré masa en el super y decidí aprovechar un poco de pollo cocido que había sobrado de una sopita. Recordando el "pastel de cierva" cartaginés, decidí poner un huevo duro. Ni la masa es la del pastel ni el proceso porque, además, entre el pollo quedaba algún trocito de chorizo. Da igual, nos gustaron mucho. Así pues, para hacerlas necesitamos:

Obleas para empanadillas
sobras de pollo o carne de cocido
Una cebolla 
Un huevo duro
Aceite y sal
Huevo para pintar


     Bien, lo primero pochamos la cebolla cortada finita en el aceite, a fuego suave, hasta que esté bien tierna pero sin tomar color. Apagamos y añadimos el pollo y el huevo duro picado. Lo normal es cocer el huevo en casa, claro. Se prueba por si queremos poner sal, lo normal es que sí, que un poco le haga falta, porque tanto el pollo como la cebolla y el huevo duro son sosainas. 


     Vamos rellenando las obleas con una cuchara sopera. Las cerramos y con un tenedor las reforzamos. Pintamos con huevo batido y al horno a unos 175º unos 20 minutos. Esto depende un poco del horno. 


     Lo más normal es acompañarlas con una ensalada para aligerar un poco. Os comento, como veis en la foto de superior, que unas pocas las espolvoreé con azúcar y canela -apenas- para ver qué tal quedaban. Estoy hecha una científica. 


     Y bueno, quedaron muy ricas todas. Las del azúcar, un poco más exóticas. Os digo que vas haciendo cosas raras y te acostumbras. Ahora, por ejemplo, el jengibre me encanta... Y antes para nada. No cabe duda de que conocer es querer. 

     En casa se pusieron muy contentos cuando dije que iba a hacer empanadillas aunque ya les dije: "No cantéis victoria que no las voy a freír, van al horno". En todo caso, se conformaron y les gustaron aunque las prefieren fritas. También yo... 


          Pues esta es la propuesta que os dejo. Una forma de aprovechar un poco de carne. El otro día vi en la tele una noticia sobre la comida que se tira en España... No seré yo que no tiro nadiña. Tengo pendientes otras recetas por subir pero algunas fotos no las encuentro, debe de tenerlas mi marido. Tengo, por ejemplo, un arroz negro que nos encantó y creo que os gustará. En fin, poco a poco espero recuperar el ritmo. Empieza octubre y las aguas vuelven a su cauce, comienzo las actividades propias del invierno y todo se ordena un poco... o eso espero. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana. Feliz santo a los que llevan nombre de arcángel. Buenas tardes.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Crema de mejillones en escabeche


     Esta es una de las salsas que me enseñó a hacer Marta y que tiene sólo tres ingredientes. Lo mejor es lo fácil que es hacerla. Sirve para mojar patatas fritas, nachos o lo que se os ocurra. Sólo tenemos que batir:

Una lata de mejillones en escabeche
Dos cucharadas de mayonesa
Dos o tres quesitos en porciones

     Una vez bien batido, lo ponemos en un cuenco mono y no hay más que hacer. Incluso es rica para rellenar sándwiches. Tenía ganas de ponerla porque me encanta y la hago con cierta frecuencia. Por ejemplo si la comida me parece que va a resultar algo escasa, pongo uno de estos aperitivos. Lo peor es que son adictivos. A mi marido le gustan mucho con pan. 

     Pues nada más. Desde que ha terminado el verano, mejor dicho agosto, y he vuelto, me encuentro algo despistada. Me tengo que poner las pilas y volver a publicar con regularidad. Gracias a todos por leerme. Algunos desde tan lejos... Feliz fin de semana. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Ensalada con mozzarella y mazorquitas

 
     Vamos haciendo ensaladas, con la esperanza de adelgazar, y parece que todas son casi iguales. Entre las cosas que podemos añadir a la ensalada -cosas ligeras- están los quesos frescos y los productos en vinagre. En este caso, añadimos a la ensalada, que es normal y moliente, unas bolitas de mozzarella y unas mazorquitas de maíz. Las dos cosas me gustan, son agradables y dan un toque diferente de textura y colorido. 

     El aliño que he puesto es el clásico: aceite, sal y vinagre. En el caso de tener queso, prefiero un vinagre claro que no oscurezca esas bolitas tan primorosas. Ya veis que es una tontada pero es así la cocina, variar un poquito y seguir tirando... 


     Estas bolitas de queso son muy monas para hacer pinchos, con tomatitos, una anchoa o un boquerón y un hilo de aceite... También las he visto en pinchos largos, simplemente para mojar en una salsa vistosa. Los que seguís con la comida ligera, ¡ánimo! La verdad es que es un aburrimiento pero es lo que hay. Buenas tardes a todos. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Osso Bucco de ternera



     Hacía muchos años que no preparaba este plato. ¿Por qué? Pues no lo sé, quizás a mis hijos no les gustaba de niños pero es una de los cortes de ternera que más me gusta para guisar. La carne es el jarrete -o morcillo- cortado en tajadas con el hueso, con lo cual, lleva hueso de caña con su tuétano. A mí me encanta. 

     Los ingredientes:
Dos ruedas de osso bucco
Sal y pimienta
Harina
Aceite
Una cebolla roja
Una cebolleta
Una zanahoria
Pimienta negra
Nuez moscada
Medio vaso de vino tinto
Cuarto de vaso de brandy


     Es un guiso que vamos a preparar como unas carrilleras o un rabo de ternera. Son carnes que tienen que cocer largo tiempo a fuego lento. Empezamos salpimentando las dos tajadas de carne y enharinándolas ligeramente. Si por alguna razón no queréis usar harina, doráis directamente. Tened en cuenta que son carnes muy jugosas y hacen igualmente una salsa muy rica. 


     Una vez dorada la carne, la reservamos en un plato y vamos dorando las hortalizas cortadas en tiras. Verificamos que se doren y no queden cocidas. Doraditas sin quemarse. 


     Aquí veis la carne reservada en un plato. Por supuesto está cruda por dentro. Ahora se reunirá con las hortalizas. 


     De vuelta a la tartera, ponemos la pimienta y la nuez moscada. Salamos las hortalizas y añadimos el vino y el cognac. Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y tapamos. Podemos dar la vuelta a la carne a mitad de cocción. 


     ¿Cuánto va a durar el proceso? Pues hasta que la carne esté totalmente tierna y se separe del hueso. Probablemente más de una hora y media. Tenemos que probar la salsa para ver si está bien de sal o añadimos un poco.


     Para acompañar el guiso hice unas bolas de patata, huevo y harina empanadas que ya os contaré. Ya sabéis, de estilo alemán. Les gustaron mucho así que otro día las repito y las subo al blog porque lo de hoy fue una cosa rápida y chapucera. De eso que ibas a hacer otra cosa y, de pronto, haces esto. Soy una cocinera alocada.  

     En cuanto a la carne, una vez terminada, se puede pasar -o no- la salsa. Yo soy partidaria de la masticación. Mi marido mezcló el tuétano con las hortalizas y quedó riquísimo. Si no gusta el tuétano a todos, mejor que se lo sirva sólo el que sea partidario. A mí me gusta y me encanta tomarlo con pan y sal, cuando hay cocido, pero comprendo que hay a quien no. Hasta aquí esta receta clásica que a mí me encanta. Otro día lo podemos hacer con zumo de naranja y brandy, que le va de cine. Tiempo habrá...

      Os deseo a todos muy buenas tardes.