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jueves, 25 de mayo de 2017

Revuelto con tomatitos


     A vueltas con las hortalizas... me parece que estoy atrapada en el tiempo. Este último revuelto quedó realmente rico y se hace en menos de quince minutos. Lo que necesitamos es:

Un puñado de espárragos frescos
Seis champiñones
Un puñado de tomatitos de colores
Piñones
Aceite y sal, romero y tomillo



     No tarda mucho pero los espárragos son algo más lentos, así pues, empezamos limpiándolos y poniéndolos en la sartén con una cucharada de aceite caliente. Mientras, vamos limpiando y cortando los champiñones; los tomates los lavamos también. Cuando ya llevan unos minutos los espárragos y ya no están tan crudos, incorporamos champiñones y tomates. Dejamos dorar a temperatura media, salpimentamos y espolvoreamos con un suspiro de tomillo y otro de romero. Se llevan de cine con los tomates. Añadimos los piñones el último par de minutos. Vamos, que se doren ligeramente. Ya os habréis dado cuenta de que es un revuelto para una persona. 


     Ya veis que es una cosa simple y sencilla. Para no complicarme más, puse unas lonchas finas de jamón cocido. No me gusta tomar muchos huevos, no soy fan. Os digo la verdad, estaba el revuelto realmente rico. Los tomates quedan deliciosos. Y como siempre digo: Cuidado que queman mucho. Por supuesto podría ser una guarnición de cualquier asado. Todavía no me he rendido con los platos ligeros pero estoy... hambrienta. Os deseo a todos un feliz fin de semana. 

lunes, 22 de mayo de 2017

Pastel de manzana a la canela


     Estos días una amiga compartió un pastel de manzana que me llevó la vida. Yo pensé: "Qué fácil... lo hago para mi cumpleaños. Estos pasteles de manzana abizcochados me entusiasman, soy así de sencilla. Las cantidades eran para dos huevos pero yo he hecho una prueba con un huevo para ver qué tal salía. Sale divinamente. Os pongo lo que hice pues cambié un poco la receta, como suelo hacer:

Un huevo
90grs de harina
50grs de azúcar
50grs de aceite
50grs de leche
Una cucharadita de royal
Una pizca de sal

Una manzana en cuadrados
Canela
Un puñadito de arándanos
Un puñadito de almendras laminadas
Azúcar para espolvorear

     Os voy a decir lo primero que me hubiera gustado ponerle un poco de ralladura de limón pero no tenía ni uno... Creo que le va muy bien. Lo siguiente es que añadí por mi cuenta arándanos frescos y almendras. Otra cosa, me hubiera gustado poner azúcar moreno/blanco, tampoco tenía. Ya sabéis que el azúcar moreno es meloso. A mí me encanta. Redondeé algunas cifras por debajo y cambié mantequilla por aceite. Para mi cumpleaños pondré mantequilla y azúcar moreno. En todo caso quedó riquísima. 


     Lo que hacemos es cortar la manzana en cuadraditos y espolvorearla con canela de calidad, la cantidad un poco al gusto pero sin exagerar. Si la canela es corriente, ponemos menos cantidad. Mezclamos el huevo, harina, aceite, leche, azúcar, royal y pizca de sal (y si tenemos la ralladura) y lo batimos con la varilla hasta que esté bien mezclado. En un molde ponemos la mitad de la mezcla y encima la mitad de la manzana en cuadraditos. Seguimos con la otra mitad y el resto de la manzana, el puñado de arándanos y las almendras. Todo repartido con sentidiño. Espolvoreamos con un poquito de azúcar y llevamos al horno a 175º una media hora para esta cantidad. 


     Como he puesto papel de hornear, no he tenido ni que untar el molde. A lo rápido. 



         Ya veis que es un pastelito pequeño. Yo que llevo tomando ensaladas muchos días lo he encontrado inmenso. Cómo olía...




     No he podido resistirme a tomar un trocito. Estas cosas me gustan tanto... En fin, ha sido una prueba muy satisfactoria y no puede ser más fácil. Os aconsejo hacerlo más grande, con dos huevos y poner un ratito más al horno. De todas maneras, ya os pondré el que haga para mi cumple más adelante. 

     Este fin de semana hemos hecho una excursión a Foz:



     Y nos hemos acercado a Luarca, en Asturias:



     No hice muchas fotos pero lo encontré todo tan bonito como siempre. Hacía mucho tiempo que no iba por allí. Mando recuerdos a los que desde allí me leen y a todos en general. Muy buenas noches a todos desde este rincón. 


jueves, 18 de mayo de 2017

Habas lobas


     El otro día fui con mi madre a Gadis y compramos habas verdes. Pensando que eran habas lobas, así las llamamos por aquí, me hizo ilusión recordar a Carmen y sus llamadas mañaneras cuando yo era recién casada:

     -Aniña, trajo mi cuñado habas lobas, ¿te mando una bolsa?

     -Vale pero no te pases. Unas pocas...

     -Mujer, si no cunden nada. 

     Y mandaba una bolsa bien grande. Estas habas lobas, que son distintas de las normales, tienen una parte oscura, diferente de las habas blancas, y su sabor es más bravo. No sé mucho de habas pero yo creo que se parecen a los michirones que se toman en la zona de Cartagena. Deben de ser medio parientes. 


     Yo no recuerdo si compré medio kilo pero una vez peladas eran pocas. Carmen siempre tiene razón. Una vez fuera de su vaina, las puse en agua con una gota de aceite y una pizca de sal. Las dejé hervir una media hora larga. Cuando estaban tiernas, probé el agua de cocción y  decidí desecharla. Realmente es algo acre.

     Recordando los michirones que tomé en Cartagena, doré una cebolla y un tomate pelados y cortados en trocitos chicos. Añadí un diente de ajo picado y unas ruedas de chorizo -sin abusar-. Esto lo dejé hacer a fuego suave un buen rato. Como si fuera una salsa de tomate con su cucharadita de azúcar. También puse una copita de vino blanco, una pizca de tomillo y otra de romero. Cuando ya olía muy rico, incorporé las habas y las cubrí con agua sin exagerar. Justo para que estuvieran "fuera de calo". Sólo quedaba dejarlas hervir un ratito para que los sabores se fundiesen y rectificar, con prudencia, el punto de sal.  


     La foto inferior quedó algo nublada por efecto del vapor pero es para que veáis que no estaban muy aguadas. Un guiso espesito. En la foto de arriba veis que son verdes y frescas pero tienen esa ranura oscura. Bien, os digo que quedaron francamente ricas. Tenía unas ganas de tomar legumbres... aunque fueran poquitas. Y también pienso que fue un acierto desechar el agua de cocción, quedó un sabor muy rico y suave. Hasta aquí esta receta aplicable a cualquier tipo de haba o habichuela. Las habas lobas son de piel algo durita y me recuerdan un tiempo que pasó quizás demasiado pronto. Me gustaron mucho y espero que a vosotros os gusten también. Buenas tardes. 


lunes, 15 de mayo de 2017

Ensalada de tomate con mozzarella y albahaca


     Seguimos con las ensaladas. En cuanto como así un par de semanas, odio los vegetales. Es un aburrimiento. Bien, esta ensalada está hecha básicamente con: tomate, queso y albahaca, al estilo italiano o lo que sea (me apunta una amiga que se llama insalata caprese). Aparte he añadido alguna tontada: cebolla y pimiento picados por un lado, y chía por en medio. Los tomates que he usado son los que tenéis abajo. El gordito de la izquierda es un tomate rosado -este no es de Híjar-, el anaranjado es un tomate raf y al oscuro más pequeño es un tomate mar azul. Bueno, son los que ha encontrado mi marido. 


     Si os fijáis en la foto inferior, el rosado es muy carnoso y el raf sigue siendo -por dentro- más naranjita. ¿Cuál me gusto más? Pues no lo sé, quizás el rosado es más tierno. También va a depender del punto de maduración del tomate, claro. 



    Si os fijáis bien en la foto siguiente, a la derecha tenemos el tomate mar azul, que por dentro de azul no tiene nada, afortunadamente. Me estoy acordando de aquel libro de Tintin y las naranjas azules.  No era de mis favoritos, soy más de Tintin en el Tíbet



     Tomates aparte, volviendo a la ensalada, decir que es muy rica y que la albahaca recuerda al limón, al menos a mí me recuerda al limón. Es una buena combinación y la albahaca se pone según guste, más o menos. Nosotros compramos una plantita que dura... nada. Yo no sé por qué. Esta ensalada me parece una buena cena, agradable y fresquita. Aceite y sal no deben faltar. Los delgados pueden mojar pan o tomarse después un bocadillo... Os deseo a todos muy buenas tardes. 

jueves, 11 de mayo de 2017

Revuelto hortelano



     Aquí sigo con la misión imposible de publicar platos ligeros. No puede gustarme menos cocinar así. Ni harinas, ni patatas, ni arroces,... Es aburridísimo. Si vosotros estáis animados, yo sigo... pero que conste que me parece un rollo. 

     Esta receta se puede parecer un poco a la menestra pero en plan pobre y rápido. Sanísima. Lo que vamos a necesitar es:

Una cebolleta
Una zanahoria
Un puñado de espárragos verdes frescos
Un puñado de setas de cardo
Media taza de guisantes
Un puñadito de jamón
Dos huevos
Aceite y sal


     Comenzamos por el principio: Cortamos la cebolleta en tiras y la ponemos a dorar con la zanahoria que hemos pelado y cortado en cuadraditos. Prudencia con el aceite. Añadimos los espárragos limpios y cortados en tres o cuatro trozos. Ahora las hortalizas están en buen momento. Dejamos hacer unos minutos a fuego medio e incorporamos las setas cortadas en tiras y el puñadito de jamón. Salamos ligeramente. Si os gusta, podéis poner pimienta.

   Por otro lado, pasamos los guisantes por el micro -yo suelo usarlos congelados- y hacemos los huevos unos cuatro minutos para que nos queden pochés. Quiero decir que la yema esté blandita. Si os gustan duros, valen perfectamente. A mí los huevos duros no me gustan demasiado. 

     Me lío... Los últimos minutos añadimos os guisantes para que se doren un poquito y al servir, ponemos los huevos (pelados claro) y rompemos las yemas para que se mezclen con todo el revuelto de hortalizas. Es realmente rico. Con patatas estaría aún mejor pero es rico y muy agradable. Y bueno, me estoy acordando de que hay quien toma la menestra con pan frito... (mejor no pensarlo). Aquí os dejo este revuelto que espero os agrade. Buenas tardes y mil gracias por leerme. Ha subido tanto el número de visitas que estoy pampa.



lunes, 8 de mayo de 2017

Ensalada con frambuesas y semillas


     Seguimos con la dieta ligera, qué cansino... Esta es una ensalada que se parece algo a otra que puse hace varios años pero con pequeñas variaciones. Lo que pondremos es:

Lechugas variadas al gusto
Frambuesas
Queso feta
Pepitas de calabaza
Una cucharada de chía
Aceite, sal y vinagre



     Bueno, pues vamos a proceder como siempre. Las cantidades un poco a "ojímetro". La ensalada la presentamos mona, que para eso lleva tanto colorín, y aliñamos al gusto. La hice hace unos días y yo creo que gustó. Es verdad que estas ensaladas son, sobre todo, muy vistosas. Luego hay quien prefiere tomar lechuga y tomate con un poco de cebolla cruda. Para mi gusto particular estaba muy agradable y fresquita. También quedaría muy rica con espinacas frescas, aunque yo me adapté a lo que había. Tiene de bueno que incluye el postre -fruta-.


     Durante el fin de semana el tiempo nos permitió pasear y fuimos a Montefaro. Desde allí es bonito ver la boca de la ría y  Ferrol que parece descansar sobre el mar. Si miramos hacia el oeste veremos la mar océana. A pesar de que estamos acostumbrados a estas vistas, su belleza no nos deja indiferentes. Ya no os entretengo más. Os deseo a todos muy buenas tardes. 



viernes, 5 de mayo de 2017

Pechuga de pollo al horno



     Hoy tengo dos sugerencias para hacer pechugas de pollo al horno en plan ligero. Seguimos aligerando... La primera consiste en hacer las pechugas con un pimiento rojo, como cuando asamos simplemente pimientos. Las pechugas las mojamos con una cucharada de cognac y un hilo de aceite y las espolvoreamos con romero, sal y pimienta. Todo con mucha discreción. LLevamos al horno a 175º 45-50 minutos, hasta que el pimiento esté bien dorado. 


     Podemos tomarlo en caliente, que hace complicado pelar el pimiento, o en frío. Dejamos enfriar el pimiento tapado con un paño, lo pelamos y aliñamos ligeramente. Tomamos la pechuga en plan fiambre. De las dos formas está muy agradable. Claro que yo preferiría un zanco con su piel bien dorada pero... Esto es lo que hay. 


      La siguiente sugerencia sería similar. Ponemos las pechugas al horno enteras -nada de rellenar con jamón y queso- rodeadas de tomates que salpimentamos, espolvoreamos con tomillo y bañamos todo con un hilo de aceite de calidad. El proceso es el mismo, que los tomates estén bien hechos y tiernos. Así que dejamos hacer al horno con paciencia. Esta versión sí que me gusta, sin duda, para tomar en caliente. Nada impide añadir unas patatas fritas o hacer un arroz en blanco para los que no están a dieta. Incluso rellenar la pechuga de jamón y queso para los que tienen la suerte de ser delgados. Hasta aquí estas recetas tan simplonas que a mí... bueno, me parecen dignas. Eso que siempre he sido de pata. Mayo y junio son meses estupendos para ponerse a punto. No hace frío -que desanima mucho a la hora de hacer dieta- y el tiempo suele permitir dar bonitos paseos -que también ayuda-. Vuelvo a decir que lo importante no es ser gordo o delgado sino feliz. Os deseo a todos muy buenos días.