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jueves, 2 de julio de 2020

Bacaladitos empanados


   No sé qué nos pasa últimamente que cuando nos preguntan si queremos comer algo especial, una de las repuestas suele ser: Bacaladitos. Tengo amigas que dicen que no les gustan. En casa nos rechiflan y hoy me contaba mi cuñada que era lo primero que le habían pedido sus hijos que venían de viaje. Pues eso, que nos gustan los bacaladitos. En algunos sitios les llaman lirios pero en Ferrol se llaman bacaladitos de toda la vida. La forma más corriente de hacerlos es rebozados en harina y fritos. Son deliciosos. Puede ser una harina normal o también podemos escoger una especial para freír, estos días he probado la de Gallo y me encantó, o incluso una mezcla de harinas que incluya la de garbanzo, tan de Cádiz... Yo alguna vez combino trigo y maíz -de la amarilla- y sale una mezcla muy rica. 

   Hay ocasiones en que compramos los bacaladitos en el supermercado -si cuadra- y puede pasar que no estén tan frescos y queden más blandos al freír e incluso que se rompan. Si tenéis la duda, os aconsejo empanarlos porque es un rebozado más grueso que da más cuerpo al pescado y queda delicioso.

   ¿Cómo lo hacemos? Pues como siempre que empanamos un pescado que no sea graso o unas hortalizas. No ponemos directamente en el huevo batido si no que pasamos antes por harina blanca. Es decir: Harina-huevo-pan rallado. Podemos hasta comprar el pan rallado con ajo y perejil. Es que ahora hay de todo. Lo que tiene esto es que no es divertido pero ¡qué rico queda el pescado! Es raro que a alguien no le gusten los empanados, realmente raro.  



   Una vez empanados, sólo nos queda freírlos en abundante aceite de oliva que esté bien caliente. Que el fuego esté al máximo o casi... va a depender del grosor de la sartén y del tipo de cocina pero siempre aceite lo bastante caliente para que queden dorados. No chamuscados.

   Siento que las fotos no sean más bonitas pero son las que tengo. También recordaros que los bacaladitos tienen una tira de espinas finitas en el lateral que queda unido... Yo me las como pero se pueden dividir los lomos con unas tijeras de cocina y eliminar esas espinitas. Doradas apenas se notan, creo yo. Quizás parezca un pescado realmente humilde. A mí me parece que el verdadero lujo es tener en casa a alguien dispuesto a freírlo, ya sea yo o mi santo.



   Hablando de la harina de freír que os conté... Aquí veis unas rabas que rebocé el otro día. Se puede hacer en una bolsa o en una fiambrera. Con alegría. Queda un rebozado francamente rico aunque os digo que me gustaron más las anillas de pota, con perdón, que compré en el Mercado. Lo de "con perdón" es broma. Como veis, preparé unos bocadillos de pan negro con lechuga y una salsa de ajo que compré. Casi nunca me gustan las salsas compradas, la verdad. Excepto las que hago con mayonesa de bote, que le añado tontadas y me gustan bastante. Pero bueno, el bocadillo estaba delicioso y son ideas que a lo mejor os gustan u os inspiran otras cosas.


   Pues ahora a leer todo a ver si no he puesto ningún disparate... que estoy cada día más alocada hasta para escribir... Y para todo. Los años que no perdonan. Aquí os dejo de momento con estos consejos que quizás os vengan bien. El blog sigue, yo sigo, la vida sigue,... Y ya veremos qué va pasando. De la crisis no os hablo que me pongo antipática. Besos y abrazos.

martes, 23 de junio de 2020

Mermelada de melocotón y manzana


   El título exacto para esta mermelada sería: mermelada de melocotón rojo con manzana granny. Me parece un poco demasiado largo. No suelo hacer mucha mermelada, por no tomarla, pero cuando veo que alguna fruta se va a estropear, tiendo a aprovecharla de esta manera. Me encanta la mermelada casera para rellenar tartas, como os he dicho alguna vez, y, por supuesto, las de bayas merecen un capítulo aparte. Ahora mismo tengo unas grosellas negras en la nevera esperando la transformación. Hablando de grosellas, ¡qué pocas he recogido este año! Se ve que el confinamiento nos ha sentado a todos mal.

   La mermelada que os cuento hoy, y lamento no tener otra foto mejor, es la típica de aprovechamiento. Os voy a contar la cantidad aproximada:

Misma cantidad de melocotones que de manzanas
Mitad de peso en azúcar blanco
Un trozo de piel de limón
Un chorrito de zumo de limón
Una pizca de canela

   Si os gusta más dulce, no tenéis más que poner más cantidad de azúcar, pudiendo igualar el peso de la fruta, no más... Pelamos y cortamos la fruta. La ponemos en una tarterita y esta la colocamos sobre una pesa que ponemos a 0. En la misma tartera pesamos ya el azúcar. Que podéis pesarlo aparte, claro está. Yo procuro manchar lo mínimo porque estoy de cacharrada bastante aburrida. 

   Es una costumbre dejar macerar la fruta con el azúcar un rato antes de ponerla a cocer. Yo casi siempre voy con prisas y me salto este paso. Todo al fuego, removiendo con cuchara de palo y no dejando que hierva demasiado a lo bestia. Fuego suave. En media hora o un poco más, ya tenemos lista la mermelada que pasamos por el pasapurés o, si hemos cortado la fruta pequeña, la podemos dejar tal cual. A mí, si no hay pieles o pepitas molestos, me suele gustar sin pasar. Y nada más. Es una mermelada muy clásica que está muy rica al desayuno con una tostada y mantequilla. Yo suelo tomar queso ligero en vez de mantequilla, que me gusta menos, pero son cosas que va una haciendo con los años. Lo que prefiero es el pan con aceite y sal pero de vez en cuando me da por tomar mermelada.

   Otra vez tenemos calor y esto es un poco lío. No hay quien se aclare. Lo que peor llevo es calor y mascarilla pero bueno, vamos tirando. Me despido por el momento. Nos vemos pronto. Sed prudentes. 

   Y que no se me olvide... Esto vale para melocotones amarillos y cualquier tipo de manzanas. 

jueves, 11 de junio de 2020

Solomillos de pollo al jengibre


   Aquí estoy de nuevo... Me está costando esto de sentarme a escribir, ¡qué le vamos a hacer! He pensado volver a lo del blog de siempre. Dejar los resúmenes confinados y volver a la cocina libre. ¡Qué vida esta! Os digo que estoy hasta las narices de la nueva anormalidad y de la mascarilla. Así que voy a empezar con la receta que, puesto que lleva jengibre, quizás os asuste un poco. En todo caso se puede hacer parecida con otros componentes y es una idea rica y fácil. Necesitamos:

12 solomillitos de pollo
2 dientes de ajo
Jengibre fresco
Salsa de soja
2 cucharadas de aceite
Agua y una cucharadita de maizena
Una guindilla (opcional)
Sal a discreción

   Para hacer esta receta, que es de las de "a todo filispín"*, yo compro en el supermercado una bandeja de solomillos que para nosotros es más que suficiente pero podéis hacer otra parte del pollo u otra carne que os guste. Siempre teniendo en cuenta los tiempos de cocción. El pollo sin hueso es rápido y se agradece. Lo que vamos a hacer es dorar los solomillitos en una sartén grande en dos cucharadas de aceite. Yo siempre utilizo aceite de oliva pero podéis variar. Una vez que van cogiendo color, incorporamos el ajo y el jengibre pelados y en trocitos. En lo que respecta al jengibre, si le tenéis respeto, lo podéis poner en trocitos no muy chicos y los separáis antes de servir. Una cantidad de jengibre similar a dos dientes de ajo. Yo, si os digo la verdad, el jengibre me lo como. Me he acostumbrado y me encanta. Quién me lo iba a decir desde aquellos tiempos de mi primer Ramen...

   Si queréis poner la guindilla, es el momento. Yo la pongo picadita pero ya la tengo así... También añadimos un chorretón de salsa de soja y dejamos unos minutos a fuego medio mientras en una taza disolvemos una cucharadita de maizena en 100 ml de agua. Es medio vaso. Incorporamos esto al pollo dorado y removemos para que con el jugo tan rico y exótico que tenemos se forme una salsa de espesor fino y muy rica. En unos minutos ya podemos servir. Os preguntaréis por la sal ¿Ponemos sal o no? Mejor probáis porque la soja es muy salada. Una cucharilla de salsa y decidimos si queremos salar un poco más. Listo.


   Dicen mis amigas que soy muy apañada... No me parece mal. Así que organizo los menús un poco a lo loco con lo que tengo. Ese día había un aguacate en su punto y lo incorporé al menú cortado y bañado en un hilo de aceite. Las patatas nuevas, fritas en medallones me encantan pero para este tipo de receta me suele gustar más tomar un arroz en blanco o incluso unos tallarines de arroz, que me chiflan. ¿Por qué me gustarán tanto las cosas originales? No tengo la menor idea pero siempre he sido así, desde que recuerdo.

* Full speed en ferrolano.


   Y aquí queda esto. Ahora me gustaría comentaros algunas cosas del blog, así en general. Por un lado las recetas. Fijaos que curioso que este mes la receta más consultada ha sido la de las habas lobas. A mí me encantan pero no deja de llamarme la atención. Este blog mío siempre me sorprende. Lo mismo me pasa con la sopa de sémola. Que sí, que puede ser porque no tiene gluten, pero sigue siendo de lo más inesperado para mí.

   Respecto a los países que más me leen, hay una cierta fidelidad y siempre han estado a la cabecera España y los Estados Unidos. Bueno, pues este mes el tercer país ha sido Rumanía, seguida de Hong Kong, Argentina, Alemania, Irlanda, Bolivia, México, Ucrania,... Esto, claro está, varía un poco cada mes pero nunca deja de sorprenderme que de pronto me leen desde sitios que nunca se me habría ocurrido. Os doy las gracias a todos por toda esta aventura que nunca soñé vivir. Si me hubieran dicho de joven que la cocina iba a ser tan importante en mi vida, no lo hubiera creído. Tenía muchos sueños, algunos cumplidos, pero jamás pensé que sería conocida por esto. Sí, ya sé que los blogs no existían pero nunca habría apostado por la cocina. 

   El blog lleva más de setecientas sesenta mil visitas y yo no sé que va a ser de él o de mí. Algunas veces pienso que ya he cocinado todo lo que quería cocinar en mi vida -en dos o tres vidas- y que ya no quiero seguir buscando nuevas recetas, productos o novedades. Otras veces me surge dar una clase, aconsejar, o que simplemente me manden un mensaje para preguntarme cómo hacer esto o aquello y ya estoy otra vez enredada en este mundo. ¿Me gusta? Claro que me gusta pero me parece que no sé tanto como se supone que sé y tampoco sé si es cuestión de mano, de vocación o de horas y horas de cocina durante más de treinta años. Siempre sin cobrar, que conste.

   Y como ha llegado, más o menos, el verano y no vamos a estar tan metidos en casa... creo, supongo que me tomaré esto con un poco más de calma como pasa siempre por estas fechas. Hay tantas recetas que no creo que sea problema que nos relajemos un poco. Tengo alguna cosa pendiente que contaros que subiré en una semana o diez días... si Dios quiere. Cambiando de tercio... ¿Cómo os va la vida? ¿Salís mucho? Nosotros -encuentros en la tercera fase- hacemos una vida bastante normal, casera, que se parece bastante a la que hacíamos antes del desastre. Hemos tenido un mayo caluroso y estamos pasando un junio indefinido. Hoy, por ejemplo, ha llovido. Por lo demás, si exceptuamos el tema de salir enmascarada -me agobia mucho- todo va razonablemente bien. O casi. Esto parece una carta. Os dejo ya. Bicos a todos.

lunes, 1 de junio de 2020

Ha llegado junio


   Aquí estoy de nuevo después de unos cuantos días. No será que no he cocinado. Os digo la verdad, se me está pasando la vocación cocineril con esto de que no haya ni un pajolero día de descanso. ¡Qué hartura! Pase lo que pase, en esta familia mía todo se celebra comiendo. Estoy bastante agotada. 

   Una de las cosas que ha pasado este mes de mayo, como todos, es que he vuelto a cumplir años. Se me están haciendo muchos y me van pesando. Tuvimos una celebración sencilla, canfurnada diría yo, y sólo hice una tartita La Viña. Lo demás era más bien un picoteo o un segundo desayuno hobbit. Nos reunimos los que pudimos y disfrutamos de una comida familiar. Lo importante es eso, estar juntos.

   Más cosas que he hecho, y ya no sé si están muy ordenadas... Pues por ejemplo unas albóndigas inesperadas con una carne de supermercado bastante corriente y que quedaron sorpresivamente ricas. Las guisé con aceitunas, cebolla y zanahorias. Yo no soy muy aceitunera pero estos sí. Les encantan, así que así fueron. Otro día os las subo explicadas.


 
   Una comida de domingo común en mi casa es el churrasco, o vamos a decir costillas asadas en el horno. Las adobo de diversas maneras pero este día fueron con: Whisky, miel, mostaza, tomillo y pimienta. Las pongo una hora, después añado alitas de pollo otra hora a fuego lento. Por último unos chorizos criollos los últimos 15-20 minutos. Las dejo solitas en casa mientras voy a misa... O sea que nos les hago mucho caso y siempre salen ricas. O casi siempre. Ese día había también una ensalada, unas patatas fritas, pimientos asados y una salsa de nata y queso La Peral. Quedó una comida muy sabrosa y completa. Se comieron absolutamente todo.


   En otra ocasión se me ocurrió hacer "lagarto", es carne de cerdo, no os asustéis. Lo habíamos tomado en Toro y me apeteció. Lo hice dorado y bañado después en soja y miel. Queda muy rico y no tarda demasiado. Y es tierno. También me parece estupendo para aligerar, en el tiempo, una barbacoa. Como podéis ver en la foto lo adorné con sésamo pero es algo que no necesita si no os gusta. Lo otro le va muy bien, soja y miel, y juraría que ya hay en este blog un secreto de cerdo cocinado muy parecido. Ideas...



   Otro día hice Ramen con solomillos de pavo. Si alguno tiene interés lo puedo contar con más detalle pero es la misma receta que el que hice con solomillos de cerdo y publiqué ya en el blog. Queda muuuy rico. Lo del pavo tiene de bueno que es más magro y también más rápido de hacer. Es curioso porque es un plato japonés que ya es totalmente de casa. Se manchan bastantes cacharros pero no es complicado.


   Y una ensalada de pasta que anda por el blog también, quizás con alguna pequeña variante. Lleva:

175 gramos de pasta tricolor al dente
Zanahoria rallada
Dos huevos duros
Aceitunas
Bonito La Pureza
Dados de queso
Aliño normal de sal, aceite y vinagre

   Los tomatitos los puse aparte y, otras veces la añado maíz dulce y la acompaño con mayonesa. Queda muy rica y yo no soy de ensalada de pasta. Vamos que no me encanta.


   El viernes pasado hice una pizza con masa de Lidl y me sorprendió lo rica que quedó. Crujiente y con una miga tierna. Llevaba tomate, calabacines, mozzarella, ajito picado, dados de jamón, romero, tomillo y pimienta negra. Las gulas las doramos en una sartén un minuto y la ponemos sobre la pizza cuando sale del horno. Les gustó muchísimo. Hay ya en el blog una pizza con gulas pero esta es un poco distinta.


   Termino esta crónica cocineril que recuerda "Cartas desde mi celda" y voy a empezar a dejar de hacer de esta manera para volver al recetario clásico que, mejor o peor, iba llevando en el blog. El sábado comimos al aire libre chipirones en su tinta con arroz en blanco. Quedaron muy bien. De aperitivo una empanada comprada. También hay que saber descansar un poco. Yo lo voy necesitando. 


    Las hortensias este año están muy bonitas aunque un poco menos esplendorosas que el año pasado o quizás sea un poco pronto. Ha sido una primavera tan rara que voy perdiendo la noción del tiempo. Las flores tienen algo mágico que siempre nos alegra. Es el milagro de la primavera que es como el amanecer, sorprende siempre. 



   También hemos dado ya algún paseo junto al mar. El sábado, que fue nebuloso, pudimos hasta tomar unas tapas con todas las de la ley. Sí, esa ley de las fases que nos rige ahora. Lo que peor llevo es el agobio de la mascarilla con tanto calor. Casi prefiero no salir que llevarla puesta. 


   Y así sigue la vida pasando, unas veces riendo y otras llorando, que decía ¿un refrán? Tenemos que tener paciencia. Yo ya he podido volver a ejercer de abuela, que es una dulzura, y ver a los míos. No es fácil la situación pero la vida se va pareciendo más a lo que era. Nunca fue perfecta pero era nuestra y nos gustaba. Y seguimos comiendo, cocinando, fregando... Y sobre todo soñando. Qué nunca se acaben los sueños. Os dejo por unos días. Ha llegado junio con su luz y sus tardes eternas. ¡Cómo me gusta! 

jueves, 21 de mayo de 2020

21 de mayo


   Aquí me tenéis de nuevo, ¿como va todo? Es pero que bien. Nosotros ya haciendo una vida bastante normal, paseíto, compras y esas cosas. Ahora, después de tantos meses, nos dicen que nos pongamos mascarilla. Otro gasto para esta época de dificultades. La verdad es que todo esto es bastante difícil de definir... Como me faltan las palabras voy a decir que es algo inefable. Qué Dios nos dé paciencia. Vamos a pasar a las comiditas para no ponerme antipática. Os voy a contar cosas que hemos cocinado, comido, disfrutado,...

   Lo primero es que fuimos un día al Mercado de la Magdalena y compramos anillas de potas y jurelitos. Las anillas, le pregunté a la pescatera, me dijo que salían muy ricas y tiernas. Últimamente me apetecen calamares y chipirones todos los días. Una manía como otra cualquiera, así que me animé a hacerlas. Simplemente las enhariné con una mezcla de dos harinas: trigo y maíz -de la amarilla- Esta es una harina que tengo de marca y sale muy rica, la verdad. Con esto enharinamos las anillas como si fueran unas maracas, en una bolsa cerrada o en una fiambrera. Las freímos en aceite de oliva y listo. Os digo que quedaron tan ricas que me entusiasmaron. Los jurelos -xurelitos- los rebocé igual y estaban también divinos. El pescado menudo frito me gusta una barbaridad.


   Parece que comer rico es uno de los pocos placeres que nos quedan, en casa ya se sabe que las cosas son limitadas. Entonces procuramos comer agradable y sencillo para no exagerar. Como estos tallarines con un revuelto de trigueros, bacon y gulas, con nata y queso, que quizás debería subir en una entrada porque, aparte de su sencillez, constituyen un plato de pasta muy sabroso. Tiempo habrá...


   Y otro caso que quizás se merezca su propia entrada. Un pollo asado sobre una cama de manzana y cebolla, untado con una mezcla de mostaza, aceite, brandy, pimienta y finas hierbas. No es lo más lindo del mundo pero sale muy rico. A los asados les va muy bien la manzana. Otro día os lo explico mejor.


   Por último, de cosas que sean dignas de mención, un arroz con pollo, hortalizas y unos pocos langostinos... que es práctico tener una caja en el congelador para estas canfurnadas. No es caro y cunden bastante.

   Os iba a enseñar unas fotos de un paseo muy chulo que dimos por el muelle en un día primaveral perfecto, Ferrol con sol es maravilloso, pero mi móvil es obstinado y yo bastante torpe con estas cosas. Otro día sera. Os dejo, que se hace tarde. Ya os iré contando más cosas de esta desescalada, nueva anormalidad que me tiene frita. Bicos.

martes, 12 de mayo de 2020

Dos meses de mi vida


   Aquí estoy de nuevo. Me van pasando los días sin escribir y me da rabia. Hago muchas y variadas cosas todos los días, incluso perder el tiempo. Sin embargo, encender el ordenador es algo que ha quedado en el recuerdo. Hubo años en que pasaba largas horas escribiendo o buscando cosas. Ahora me da mucha más pereza y uso el móvil casi para todo. Antes de nada, ¿cómo os va? Nosotros estamos bastante bien a pesar del confinamiento y las separaciones. Lo que ahora llaman distancia social que no es otra cosa que distancia. Esa misma distancia que cantaba Roberto Carlos. Pero bueno, han llegado los paseítos y ya he podido ver a algunos de los seres queridos a los que tanto echaba de menos. En este sentido, vamos mejor. En otros, pues viviendo día a día, sin saber qué nos depara el futuro. Como todos. 

   Como este es un blog gastronómico, o pretende serlo, os voy a contar algunas de las cosas que he hecho. Más que nada por haceros un rato de compañía. Lo primero el bizcocho de yogur con anís, que ya está en el blog y quedó, no es por nada, divino. Le puse dos cucharadas de semillas de amapola. No sé decir si saben o no saben pero quedan muy monas. También alguna vez las pongo en los bollitos que hago. Son cosas que están de moda, creo yo, pero ya buscaré si tienen alguna propiedad interesante para contaros.


   El bizcocho quedó con un color precioso. Os recuerdo que a este cake le pongo una parte de harina de maíz amarilla y dos de trigo. Por eso tiene ese color tan bonito. No le voy a hacer más publicidad pero es verdad que queda muy bien con estas pequeñas variaciones. 



   En uno de nuestros paseos fuimos Pedro y yo al Baluarte de Canido a ver la puesta del sol. Estaba precioso y, además, después de tanto encierro, salir a pasear, ver el mar, ver cualquier cosa... es realmente agradable. Estos paseos tienen como añadido que te encuentras muchas veces con amigos y conocidos, Ferrol no es muy grande, y te llevas unas alegrías estupendas.



   Algunas veces intentamos comer con un poco de cordura. En la foto superior podéis ver unas pechugas a las finas hierbas que estaban muy ricas con una ensalada de calabacín y zanahoria, y unos bollos que me quedaron muy bien. Estoy mezclando harina normal y de fuerza y se nota mucho en la miga. Como dice Johnny: soy agitadora de masas. De toda la vida.


   En otra ocasión el pater familiae nos hizo unos chipirones dorados con cebolla, ajo y perejil que estaban riquísimos. Tenemos unas ganas de chipirones que en cuanto abran los bares vamos a salir corriendo. La ensalada la hice yo: lombarda, cebolla roja y zanahoria rallada. También pusimos patatas y batatas fritas. A Pedro y a mí nos chiflan las batatas fritas con ese toque de dulzura. 



   Y otro poke un poco diferente. La presentación, con aro de tarta, creo que ya os la comenté. A parte de esto, lleva sardinas ahumadas que compramos en Mercadona y quedó muy rico. Tanto las sardinas ahumadas como las anchoadas están muy buenas. Os aconsejo probarlas.


   Y otra ensaladita: Endivias con queso La Peral y nueces, con un chorrito de aceite y sal. Son un aperitivo estupendo e incluso se pueden tomar con dos dedos. No mojándolas mucho, claro. Estábamos hartos de "verde" y hemos variado un poco con la lombarda y las endivias. Me estoy acordando de aquellos famosos versos de Fray Luis de León: 
  
Aquí la endivia y mentira
Me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado
(...)

   Ahora que lo pienso... Creo que no era la endivia. En fin, una oda "A la salida de la cárcel", es de lo más propia para estos tiempos de confinamiento que vivimos.




   Contaros que también he hecho alguno de mis arroces en sartén, para tres gatos, que hago cuando me sobra carne de algún asado y me quedan, la verdad, de rechupete. Son comidas de aprovechamiento que hago en media hora y que no mancho apenas. Lo que es la sartén. Ya sabéis que soy tacaña y no tiro nunca nada.


   Termino con estas rosas que fotografié un atardecer y que me parecen esplendorosas y esperanzadoras. Creo que vamos volviendo todos a una cierta normalidad. Salimos a comprar con menos miedo, damos un paseo algunas tardes, nos dejan ir a misa, ver a la familia de pocos en pocos,... y parece que lo peor ya ha pasado. Ojalá sea así. No sé si este verano habrá playa y hasta dudo si me importa mucho después de todo lo vivido estos dos últimos  meses, de lo que está por venir. Yo tengo la esperanza de que salgamos adelante, poco a poco y con esfuerzo. Eso sin dudar. 

   Tengo ganas de estar con los míos, de ver muchas puestas de sol y de no tener miedo de que alguien me estornude encima. Todo pasará, así lo espero. Como digo siempre, ¡ánimo con todo! Recuerdo aquella oración tan bonita que bien podríamos aplicar a estos días:


Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir unas de otras. 

   Nos vemos por aquí en unos días. Cuidaos mucho.


 Que no se me olvide contaros que estos días he terminado Diario de un cura rural, que me ha encantado. Es una novela muy triste de Georges Bernanos pero tiene unos diálogos divinos. De tipo teológico, claro, pero interesantísimos. Me gustó mucho leerla.


lunes, 27 de abril de 2020

Quiche de gulas


     Hoy hemos preparado mi hijo y yo una quiche muy rica. Las quiches se parecen todas un poco pero las pequeñas diferencias son las que hacen que sean normales, ricas o muy ricas. Esta quedó para mi gusto muy buena y por eso os la cuento, para que la podáis hacer y para no olvidarla yo tampoco. La masa es comprada en Mercadona, muy cómoda, pero podéis hacer una masa quebrada salada si queréis. Es más rica casera, qué duda cabe. También es verdad que al precio que está la mantequilla, sale más barato comprar la masa. Es así la vida. Empezamos con los ingredientes:

Una lámina de masa quebrada
Medio paquete de gulas (uno de los dos que vienen)
Dos champiñones grandotes
Un puñado de jamón serrano en daditos
Tres corazones de espinacas picaditos
Queso al gusto
Sal y pimienta
Nuez moscada
Una guindilla picadita (o media)
Dos huevos
200m. de nata líquida

   La masa quebrada, junto con los huevos y la nata, son los ingredientes básicos para montar una quiche ya sea de cebolla, tomate, bacon,... Lo que vamos a hacer es cortar los champiñones en trocitos, no muy chicos y dorarlos en una sartén con dos cucharadas de aceite. Cuando estén en su punto, ponemos las gulas y apagamos después de remover un momento. Dejamos templar.

   En una fuente de horno que se adapte a la hechura de nuestra masa, en este caso redonda, ponemos la masa sobre el papel que ya trae, la pinchamos y la horneamos unos diez minutos. Que no esté cruda del todo. 
   
   Batimos bien los huevos, añadimos la nata y salpimentamos. Añadimos todos los ingredientes: los champiñones con las gulas, los daditos de jamón, el queso fundente, las espinacas descongeladas (son unas que ya vienen en corazoncitos), la sal y la pimienta... Y la guindilla picadita. Yo la tengo ya picada, me la trajo mi hija de Italia y pongo un airito, como si fuera sal. Da un toque de picor muy rico sin exagerar.

   Sacamos la masa del horno y ponemos dentro el relleno. Se hará en unos quince minutos o poco más a 180º. Si vuestro horno es flojito, quizás 200º pero con atención a que no se queme de más. Y bueno, sale una quiche la mar de mona, muy rica y un poco distinta de lo de siempre. Os digo que nos encantó a todos.


   Si no vamos a tomar la quiche de entrante, en un diario, lo mejor es acompañarla con una ensalada. Esta es un clásico: verde, tomate, aguacate y aliño clásico de sal, aceite y vinagre. Es muy rica y colorida. Debajo os queda la foto de la quiche completa, con los daditos de jamón, que bien podría ser bacon. A mí el jamón serrano sabéis que me gusta mucho.


   Y os cuento otras cosas que hemos tomado estos taytantos días de encierro. Por ejemplo, unos bocadillitos de lomo empanado con ensalada de col y jalapeños. Los filetes o bistecs empanados en casa les chiflan. Es raro que no gusten, la verdad. 


   También contaros que los domingos, después de la Misa televisada, no dejamos de tomar un pequeño aperitivo. No perder las antiguas costumbres siempre está bien. Hay que mantener el ánimo. Consiste en dados de queso, anchoas y jalapeños con aceite de oliva.


   Aquí comemos rico pase lo que pase porque son exigentes. Uno de los días preparé unas croquetas de bacalao. Soy tan croquetera... Y unas berenjenas empanadas que me gustan con locura. No es algo ligero pero creo que no me vais a ver en bastante tiempo.


   Y mi hijo nos ha preparado hamburguesas realmente ricas como estas Angus, camperas con salsa criolla, provolone, cebolla confitada,... y alguna cosa más que ahora no recuerdo. Tengo que hacer una entrada de algunas de las hamburguesas que hemos tomado porque eran realmente sabrosas. De ligero poco hemos comido.


   Esta es la séptima semana que estoy confinada, aunque salí a hacer una compra con una extraña sensación de temor, temeridad y ganas de salir corriendo. Estoy deseando volver a la vida normal o seminormal. Ver a los que me faltan... Pasear y mover las piernas... Respirar aire puro... Poder acudir a la Iglesia... Muchas cosas son las que echo de menos, no precisamente comer... Y estoy deseando salir y recuperar mi vida, que por otra parte es una vida muy corriente pero a mí mayormente me gusta. 

   Dicen que las cosas van mejor, que la curva baja, que las cifras son esperanzadoras. Si no supiéramos que se han perdido cantidad de vidas y las muchas personas que están todavía enfermas, pero lo sabemos y no lo vamos a olvidar. Ojalá fuera tan fácil... Os dejo por ahora. Os doy las gracias por seguir ahí, lo mismo que yo sigo aquí, aunque parezca mentira. Perseveremos, pidamos al Señor que esto termine y volvamos a la vida en libertad. Bicos a todos.