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miércoles, 17 de abril de 2019

Semana Santa 2019


   Otra vez aquí por unos minutos. No quería dejar de desearos a mis lectores una feliz Semana Santa. Yo este año la pasaré en Ferrol, después de dos preciosas experiencias cartageneras. Este año tocaba en casa. Ayer fui a la procesión de la noche y pude ver, con mucha ilusión el paso de Jesús atado a la Columna, al que tengo mucho cariño, por motivos particulares, y a la preciosa Virgen de la Esperanza. Iba guapísima y la noche fue espléndida. Hoy, por el contrario, ha llovido -llueve ahora mismo- y las procesiones no han salido. 

   En Ferrol tenemos la costumbre de ir a la plaza de Amboage cuando terminan las procesiones. Allí se canta a la Virgen, que es la última en recogerse, y se viven momentos de emoción. Ayer pudimos recordar los ferrolanos que, por muchas cosas que pasen, una madre no se cansa de esperar. Lo sabemos todas las madres. 


   Volviendo a la actividad bloguera, que este año está siendo un desastre, os recuerdo algunas ricas recetas para estos días. Una de las que en mi casa es "muy favorita" es arroz en blanco con chipirones en su tinta. También los chocos les valen. Cumple con la Vigilia y es un verdadero placer.


   Si tenemos invitados y queremos hacer un aperitivo, una tontería de queso en hojaldre o el tartar creo que serán también deliciosos. Cualquier empanada de pescado es también un acierto. 


   Os recuerdo este plato de pescado que tuvo mucho éxito en Navidad, se pueden cambiar los gambones por unas almejas, que queda buenísimo. Está muy bien para los que odian las espinas comprar porciones limpias. 


   Y, claro está, tendríamos los potajes viudos, con o sin bacalao, ya sean de garbanzos, lentejas o lo que se os ocurra. También, que no se me olviden, los arroces y fideuás marineros que a mí me entusiasman.

   Mañana ya es Jueves Santo, día del Amor Fraterno, y sería bonito que todos pasásemos un día feliz y lleno de buenos propósitos para la Pascua que viene. Os deseo de verdad a todos unas vacaciones muy dichosas. 

martes, 9 de abril de 2019

Zamora, la bien cercada



   ¡Por fin de vuelta! Estaba deseando recuperar mi actividad bloguera pero era realmente imposible. He estado fuera más de diez días sin acceso a ordenador. Hoy en día no tener ordenador parece más raro que tenerlo. A mí, la verdad, me cuesta, sobre todo por tener que dejaros. Como siempre, después de cada viaje, quiero hablaros un poco lo que hice y lo que vi. Procuro contaros las cosas de una manera impersonal, sin batallitas de mi vida que no pueden importaros porque no tiene nada de emocionante. Sin embargo, creo que hablaros de Zamora vale mucho la pena. 

   Lo primero, deciros que yo no conocía la ciudad. Es curioso porque no está tan lejos de Galicia, está pegadita a Orense, pero por haches o por bes, no nos había coincidido pasar. Bueno, seamos veraces, pasar y parar. Alguna vez hemos ido a Andalucía por la Ruta de la Plata pero nunca con tiempo para hacer turismo. Zamora me ha sorprendido muchísimo. Todos sabemos que es una ciudad antigua que tuvo su importancia en la Reconquista pero sin visitarla es imposible imaginar todo lo que encierra. Tiene su muralla, no entera, por ser una ciudad como hemos dicho, con una historia en el avance cristiano hacia el sur; tiene un impresionante castillo; tiene muchas iglesias románicas; una Catedral también románica que sorprende por su belleza, su cimborrio, sus preciosas capillas,... 

   En este sentido, nos remontamos muchas veces a templos del siglo XII que están en todas partes de la ciudad. En la zona antigua, intramuros, extramuros, junto al río,... Yo nunca había conocido una ciudad con tantas iglesias románicas. Me impresionaron muchísimo, La Magdalena, Santiago del Burgo, San Juan,... La propia Catedral. Ya sabéis que los templos se empiezan en una fecha y no se sabe cuando se terminan, como todas las obras, por eso nos encontramos con fachadas renacentistas, altares barrocos y todo tipo de variantes pero el origen de todas ellas es antiquísimo. 


   Junto a la catedral, delante del castillo hay un parque muy bonito, especialmente para pasear al atardecer, bajo el palio de la luz crepuscular. Es un lugar muy recomendable para ver la puesta de sol. Nosotros fuimos el primer día y repetimos. Todo es sencillo pero muy bonito. Allí mismo está también la iglesia de San Isidoro, que, por supuesto es románica. Esto es así en Zamora. 


   Además de los templos y de algunos palacios como el de "los Momos" o el de los Condes de Aliste y Alba, que ahora es un más que magnífico Parador, tenemos paseos y calles muy pintorescos. La foto de arriba es de la calle del Troncoso y la de abajo creo que se llamaba calle Corral de Campanas. ¿Por qué no me habré traído un plano para escribir esta entrada? Es increíble pasear por ellas, podrías estar en el medievo, en una ciudad de la Toscana,... Estás en Zamora. 


   Faltaba por decir, ya lo sabéis, que la Zamora está bañada por el Duero. En la ciudad hay bonitos miradores para contemplar su grandeza. Esta foto la hice desde el Puente Nuevo. Nuevo no es pero hay restos de un puente romano con lo cual, el romano es el viejo y este es el nuevo. Si os fijáis en la foto, que quedó muy chula con esos haces de luz, veréis que en el río se ven los restos del viejo puente... También están los molinos de las aceñas, que funcionan con la fuerza del agua. Cerca de Ferrol también los tenemos, en nuestra ría, molinos que aprovechan las mareas. Estos de Zamora son muy antiguos y están restaurados. Se pueden visitar y yo espero hacerlo. 


   Como veis en la foto siguiente, también extramuros hay iglesias románicas, como quien no quiere la cosa. Esta foto la hice desde una saetera, o como se llame. La iglesia creo que es San Claudio pero igual me equivoco. Ya veis que bonita.


   El Castillo, que pudimos visitar, es muy interesante. Esto que os pongo es una capilla o una sala noble, he leído las dos versiones. Los arcos de la derecha son de la época que fue cuartel de caballería. Porque unas cosas se funden con otras. 


   Ya estoy terminando. Quedaron por hacer muchas fotos, de iglesias, de palacios, de diferentes vistas. Otras quedan en el móvil para no volveros locos. En la ciudad también hay edificios modernistas, racionalistas, y un ensanche en el que encuentras un poco de todo. Bloques de pisos, una Estación de Ferrocarril bastante impresionante, la Universidad Laboral,... Y hasta un Parque de la Marina. No deja de ser curioso. De los ejemplos modernistas no hice ni una foto. No es que no me guste el Modernismo, me gusta bastante. Lo que pasó es que lo dejé para los últimos días, emocionada como estaba con el románico, y empezó a llover y hacer frío y las fotos quedaron por hacer. 

   Respecto a la comida, puedo deciros que tomamos un lechazo exquisito, que la morcilla es riquísima, recordando algo a la de Burgos pero sin piñones. Hay muchos bares para tomar pinchos que, además de baratos, son riquísimos. Hay pinchos morunos de todo tipo, patatas del Caballero, chipirones, torreznos, unas salchichas frescas deliciosas, nada grasas,... En fin, que es el paraíso del carnívoro. De dulces probamos las aceitadas, que son unas pastas, y las cañas de crema que también se toman allí (como aquí).

   Durante el viaje ocurrió la feliz coincidencia de que estaba leyendo una biografía de Isabel la Católica, con lo cual se narraban los importantes hechos de la batalla de Toro. Yo no me acordaba mucho de esa historia pero Juana la Beltraneja se casó con el rey Alfonso V de Portugal y os podéis imaginar que hubo guerra. Nos remontamos a 1476 y fue una victoria importantísima para los Reyes Católicos. Además, aparece el personaje, Diego de Deza, toresano, que fue, entre otras cosas, tutor del malogrado príncipe Juan. En este mismo blog os conté el año pasado que visitamos su sepulcro en Ávila, a la vuelta de Cartagena. Viajar por Castilla es siempre viajar por la Historia. 

   Sólo me queda deciros que la gente en Zamora es muy agradable. Que fueron muy amables y nos ayudaron en todo lo que pudieron y nosotros necesitamos. Es un lugar maravilloso. A mí me queda volver para conocer Toro, La Puebla de Sanabria y muchas cosas más... Entre otras cosas visitar San Pedro de la Nave, iglesia visigótica de finales del siglo VII. Me impresiona que queden templos tan antiguos, anteriores a la conquista musulmana. Además, según la leyenda, San Julián y Santa Basilisa, su señora, fueron enterrados en ella. Este santo es nuestro patrón, ya veis que curioso. El edificio tuvo que ser trasladado cuando se contruyó un embalse y ahora está en Campillo. Es una de las cosas que quiero visitar cuando vuelva a zamora. 

   Hasta aquí llego con Zamora, al menos de momento. De verdad que es una ciudad que debéis visitar. Absolutamente increíble. Gracias por seguir leyéndome mientras yo ando de alma llanera... que no es para nada mi naturaleza. Bicos. 

viernes, 22 de marzo de 2019

Estofado de domingo


   Aquí estoy de nuevo. Esta vez os traigo un estofado dominguero. Lo bueno de los guisos es que podemos prepararlos con cierta antelación y no sufren con los "recalentados", les sientan bien. Si tenéis por costumbre salir la mañana del domingo (ir a misa, a tomar el aperitivo,...), tener un plato preparado para la vuelta será la mar de práctico. Hay familias que comen fuera los festivos pero no todos podemos permitírnoslo con frecuencia. Así pues, un guiso de carne es muy apropiado. ¿Os he convencido? Necesitaríamos:

Un kilo y medio de carne en trozos
Medio kilo de cebollitas francesas
Una o dos zananorias
Dos dientes de ajo
Media taza de salsa de tomate
Media taza de vino tinto
Una hoja de laurel
Tomillo y romero
Nuez moscada y pimienta negra
Aceite y sal


   No tengo muchas fotos porque últimamente me dedico a la vida loca... Pero os cuento que empezamos dorando los trozos de carne en aceite de oliva. Aquí tengo un quilo de morcillo y medio de jamón fresco. Es un guiso mixto, que es como llamo yo a estos platos que combinan varias carnes. En este caso ternera y cerdo. Que podrían ser canguro y caimán (que cosas más raras digo). Una vez dorada la carne, la tenemos que pasar a una fuente para seguir con los demás trozos. Si fuera poca cantidad, lo que os digo siempre: una vez doradita, dejamos caer las hortalizas por en medio para que también cojan color. En casos de cantidad, no queda otro remedio que dividir. Pero veis en la foto de debajo que cuando iba estando la segunda remesa de carne dorada, añadí las hortalizas y las fui salteando a un lado. Siempre voy a lo práctico y fácil. Es mi naturaleza.

   Seguimos con la receta. Incorporamos la carne a la tartera, la que habíamos dorado antes, ponemos el laurel y las finas hierbas, con prudencia aquí. Una pizca de nuez moscada y unas bolitas de pimienta. Todavía no he salado, ¿por qué? Pues porque en cuanto salemos, la carne empezará a soltar jugo y dejará de dorarse. Una vez que todo está en la tartera con buen color, salamos y añadimos el tomate y el vino. Tapamos y dejamos que hierva suavemente alrededor de una hora o un poquito más... Quiero decir que depende mucho de la calidad de la carne. Yo utilizo ternera gallega y queda muy bien. 


   No tengo foto del plato terminado pero ya os imaginaréis que la carne empieza a hervir, suelta su jugo y queda un plato bastante "salsoso". Mucho más que la foto de arriba que es al principio de la cocción. Como acompañamiento me gustan unas patatas fritas en cuadrados o de las pequeñitas, o un puré de patatas,... Incluso un poco de trigo cocido si os parece bien. Con unas setas salteadas o una ensalada variada, tenemos una comida muy rica y fácil. Todos quedaron encantados. 

   Me queda por decir que algunos en casa gustan de tomarla con unas tiras de pimiento morrón por encima de la carne. Es muy gallego y a mí no siempre me apetece pero aquí les gusta bastante. Os digo que queda un guiso muy sabroso, que puede recordar un poco a la carne "al toro" pero más sencilla, creo yo. No sé, hay tantas versiones de tantos platos... 

   Pues aquí queda la receta, parecida a tantas otras porque es un clásico. Recordad que la foto de arriba no es el guiso terminado. Una vez tapado, hierve un buen rato, suelta todo su jugo y los sabores se funden. Cuando lo repita subo la foto del resultado final que es más vistoso. Os deseo a todos un feliz fin de semana. Una vez más, gracias por leerme. Bicos.

viernes, 8 de marzo de 2019

Farfalle con carne


    Llevaba tiempo sin escribir, con muchas cosas, y ya me apetecía. Más que nada para que no penséis que me olvido de vosotros y de mi blog. Cuando uno está liado, no se pone a inventar ni a buscar nuevas recetas. En las actuales circunstancias, os traigo un plato sencillo, de tipo italiano, pero tan rico que me dejaron los platos limpios, relucientes. Estos farfalle bianche, rosse e verdi no los compre en Italia sino en Carrefour pero creo que son los mismos que allí había. Los mismísimos.

   Necesitamos:

500 gramos de farfalle
350 gramos de carne
Una cebolla
Un pimiento verde
Media taza de salsa de tomate
Tomillo, orégano y pimienta negra

   Empezamos dorando las hortalizas en aceite de oliva. Yo las suelo cortar en tiras finas. Añadimos la carne, dejamos hacer un poco, salamos, especiamos con cierta generosidad e incorporamos el tomate. Algunas veces añado un chorro de brandy. Me gusta.


   Estoy escribiendo desde una tablet sin eñes la mar de incómoda...


   La carne la dejamos hacer un ratito y mientras vamos poniendo a hervir el agua para la pasta. Le ponemos sal, claro. Cocemos la pasta según las instrucciones del fabricante. Ya os imagináis que después unimos todo en una bonita fuente de servir. ¿Falta algo? Falta el queso. Nosotros hemos molido en casa un trozo de parmesano, que queréis hacer patria, moléis un trozo de queso de oveja curado y tan panchos. Como veis es una sencilla receta, un clásico que no falla. Se puede variar añadiendo setas o lo que os cuadre. Desde el exilio os mando esta propuesta que seguro que ya hacéis pero no me da la vida para más. En este sentido, claro. Nos vemos en unos días. Bicos.




lunes, 25 de febrero de 2019

Pollo con orégano y miel

   

   Esta es una receta canaria que vi en la tele en el mismo programa que vi el mojo verde. Ellos no cocinaban pollo, sino conejo, que es muy típico de las islas. La receta en sí, me pareció buenísima y, como aquí no son de tomar conejo -es una manía familiar o ferrolana- decidí hacerla con pollo. Cambié un poco el modus operandi y no sé a ciencia cierta si la receta era exactamente así porque el programa lo vi hace varios meses. Lo que sí creo es poder contarla tal como yo la hice que quedó realmente rica. Para empezar necesitamos:
Pollo
Dos cebollas
Una cucharadita de orégano
Un chorro de miel
Aceite
Sal y pimienta

   Lo primero hablaros del pollo en cuestión. Podemos poner un pollo troceado que sería lo más barato. Es riquísimo. También está la opción, que a mí me gusta menos, de usar pechugas en trozos. Siempre os digo que para mi gusto es seca. Soy de pata. Lo que hago últimamente es comprar varias bandejas de contramuslos deshuesados. Vienen con piel, que crujiente es muy rica, y al no tener hueso son cómodos de cocinar y comer. Los corto y compruebo, lo que le da la vista a esta abuela, que no lleven ningún trocito de hueso o cartílago. 



   En una tartera o sartén grandota doramos el pollo. Suelo poner primero la piel hacia abajo. De manera que quede bien dorada. Tened en cuenta que las fotos no siempre salen como uno quiere. Cuando le doy la vuelta a los trozos, para que se dore la parte sin piel, incorporo las dos cebollas cortadas en tiras finas. Es como más me gusta a mí la cebolla pero podríais cortarla menuda si no os gusta tanto como a mí. La cebolla se va colando entre los trozos de pollo y se va dorando. Si el pollo es tanto que la cebolla no se dora a la vez, lógicamente, debéis retirar el pollo a una fuente mientras la doráis. Yo procuro que quepa. Dejamos que se vaya haciendo todo un poco. 




   En la foto superior, veis que he usado cebolla roja. Esto es inverosímil -no sé por qué, a veces decimos de broma inverosímil queriendo decir indiferente en mi familia-. Bueno, es indiferente el color de la cebolla, no me hagáis caso. Una vez que pollo y cebolla van estando dorados añadimos la cucharadita de orégano, salpimentamos e incorporamos una cucharada de miel. A partir de este momento queda a vuestro libre albedrío dejar hacer tal cual o añadir medio vaso de vino blanco para que quede más caldosito. En casa me discuten un poco este tema pero yo prefiero menos caldosito y más doradito y crujiente. El resultado final es la foto de arriba*, que no sé si se ve lo suficiente bien pero es, de verdad, delicioso. ¿acompañantes? Un arroz o unas patatas fritas, un puré de las mismas... En casa aquel día lo tomamos con las patatitas cocidas con el mojo verde y os digo que la comida fue para todos un auténtico placer. Aquí os queda esta receta, barata, como casi todas las mías, que es fácil, rápida y rica. Desde un Ferrol anormalmente primaveral, os mando un cariñoso saludo. Como dicen por aquí: Bicos.

   *Me queda comentaros que he cambiado la primera foto porque la del pollo en cuestión estaba horrorosa. Lo que veis es el mismo guiso hecho con pechuga de pavo en cuadrados y cocinada igual que el pollo. Estaba también riquísima y la acompañé con trigo cocido para variar. Perdonad el lío de fotos pero yo misma me complico bastante con estas cuestiones técnicas. 

domingo, 17 de febrero de 2019

croquetas de jamón II


   Ya había puesto en el blog las croquetas de jamón. Estaban hechas de otra manera, dorando ligeramente el jamón con la cebollita picada. Salen riquísimas también pero las últimas veces las estoy haciendo de otra manera que me parece más "correta" y quería contároslo. La cuestión es que si el jamón es de buena calidad, muy fresquito y muy rico, creo que vale la pena añadirlo al final a la bechamel. Esto es: hacemos una bechamel fina con cebollita picada y ponemos el jamón en los minutos finales para que no se haga demasiado. O "demasiadísimo". Los ingredientes serían los mismos y la receta casi igual, voy hacer un copia y pega de los ingredientes:


 Ingredientes:


50grs de jamón serrano picadito
Una cebollita
50grs de harina de trigo
Medio litro de leche
Aceite y sal
Huevo y pan rallado

   Repito el proceso: Doramos la cebolla picadita, añadimos la harina y dejamos hacer a fuego suave unos minutos. Incorporamos la leche fría, fuera del fuego, y removemos. Llevamos otra vez al fuego y, sin parar de remover, dejamos que espese, añadiendo un poquito más de leche si nos parece necesario. Dejamos hervir unos 20 minutos a fuego muy suave removiendo. Por último, ponemos el jamón picadito, damos unas vueltas y apagamos. De esta manera, si el jamón es bueno, va a quedar casi intacto.

   Dejamos enfriar totalmente y procedemos como siempre a empanar -Carmen decía liar- con huevo y pan rallado. Que os gusta poner antes harina, pues me parece muy bien. Yo sólo pongo huevo y pan rallado.



     Poco queda por decir. Una vez liadas, si os parece que están demasiado tiernas, las metéis en la nevera. Eso hará que la bechamel se compacte más. A la hora de freír, si la bechamel es tiernita, ponéis el aceite bien caliente y las freís de cuatro en cuatro. Si no, se os abrirán. Estas, si os fijáis en la primera foto, empezaron a hacerlo, como el aceite estaba bien caliente y ya estaban doradas, las saqué del aceite a todo filispín, a toda mecha. Así quedaron bien doradas por fuera y muy tiernas por dentro. Como a mí me gustan. Soy fan number one de las croquetas caseras. ya lo sabéis.


   No tengo foto de la croqueta cortada, que me gusta enseñárosla, no sé por qué... Que se me está yendo la cabeza y me despisto. Juraría que la había hecho. Os la podéis imaginar, una bechamel tierna y blanca con pedacitos de rico jamón serrano. la ventaja de hacerlas así, sin dorar el jamón, aparte de que el jamón es más "respetado" es que podemos hacer también croquetas de cecina, por ejemplo, con ese rico sabor que es difícil de describir. ¡Cómo me gusta la cecina! Otro día hago las croquetas de cecina y las subo al blog. 


   Os dejo con esta foto de un amanecer ferrolano en Ancos, que nos están saliendo preciosos. Hemos tenido unos días primaverales. El blog ha cumplido años y yo no he podido pararme a publicar porque estaba ocupadísima con momentos estelares en la vida de mi familia. Estelares y felices. Os doy las gracias por seguirme, una vez más, en estos seis años de blog que se han pasado volando. Quizás no pueda hacer tanto caso al blog este próximo mes pero pronto volveré a la normalidad. O no... La vida es un viaje tan fantástico que siempre nos sorprende. os deseo a todos un domingo muy feliz.

Mil gracias por estos seis fantásticos años. 

viernes, 8 de febrero de 2019

Pudding de merluza



   Este es el primer pudin de merluza -pudding- que subí al blog. Anda por ahí, con una sola foto, y yo quería ampliarlo pues es el que más me gusta de los que suelo hacer y el que lleva más tiempo en mis recuerdos (Ver pudin de pescado). Alguien me dio la primera receta, aquella que batías merluza, nata, tomate y huevos,... y después yo fui cambiándola un poco hasta conseguir un pudin sencillo que me gustaba más. Siempre buscando, como digo, una receta poco complicada. Me gusta demostrar que cocinar puede ser fácil. 

   Las cantidades pueden variar un poco pero básicamente necesitamos:

600grs de merluza limpia
4-6 huevos
200ml de nata líquida
Una taza de gambas peladas
Un puñado de zanahoria rallada
6 palitos de cangrejo
3-4 cucharadotas de salsa de tomate rica
Una copita de brandy
Sal y pimienta


   Yo suelo comprar un sobre de merluza en filetes limpios. Los descongelo y les quito el agua. Los pongo en un cuenco grande, tapado con film de cocina y los hago en el microondas unos 7-8 minutos. No hace falta que se cocinen mucho pero sí que se dejen deshacer en lascas con un tenedor. Lascas grandecitas. Como véis, ya no bato el pudin con la batidora. Me gusta más notar el tacto del pescado. Esto lo reservamos y mientras...



   ... En una sartén con 2 cucharadas de aceite doramos las gambitas, añadimos la zanahoria rallada, dejamos saltear unos minutos e incorporamos el brandy. Yo, que tengo cocina vitrocerámica, cuando pongo el brandy apago la cocina y dejo que se evapore el alcohol con el calor remanente. Casi podemos decir que ya está el pudin hecho.

   En el cuenco del pescado ponemos este salteado, la nata, los huevos batidos, los palitos de cangrejo picados que dan un color muy mono, la salsa de tomate y salpimentamos. Removemos bien. Queda un mejunje feo... pero que ya tiene pinta de sabroso. Si dudáis de la sal, podéis probar una pizca o mojar un dedo. Yo lo hago a veces. 



   Engrasamos un molde que nos sea simpático -que no pegue- y lo espolvoreamos con pan rallado. El mejunje al molde y el molde al horno. La temperatura será 180º en casi todos los hornos salvo que el vuestro sea de esos rápidos y superlistos. El mío es corriente. ¿El tiempo? entre 45 y 60 minutos. Aquí interviene otra vez la "listura" del horno. 



   Por fotos que no quede... El pudin en el horno y veis que yo uso un molde de silicona y no lo hago al baño María. Quizás a vosotros os guste más con baño. A mí, la verdad es que así me va bien para casi todo.



   Lo sacamos y cuando esté templado lo desmoldamos. A una fuente mona y cuando esté frío, lo mandamos a la nevera. A nosotros, la verdad, nos gusta muy frío. Incluso de un día para otro parece que los sabores se aprecian mejor. 




   Suelo acompañarlo con una ensalada. Aquel día en particular, puse también una sopa. Esto fue un día en Navidad. Por en medio de las fiestas. Estoy pensando en hacerlo este domingo porque así no tengo que preocuparme por la mañana de la comida.




   Me gusta acompañarlo con una ensalada y, para tomar en frío, ponemos mayonesa. Puede ser de bote o casera. Según la época del año, pues en verano recurro mucho a la de bote. Si es en caliente, lo rico es hacer una bechamel ligera. Aunque, como os he dicho, en caliente nos gusta mucho menos. 


   Quedan varias cosas por comentar. Como veis, le pongo menos tomate que antes, que llevaba la receta original un brick pequeño. Ahora prefiero poner tres o cuatro cucharadas de una salsa de tomate rica y queda menos rosa y más suave el conjunto. En cuanto a los huevos, digo 4-6 porque a mí me gusta poner menos huevos y que quede el pescado más suelto. Cuanto más huevo más "atortillado" que digo yo. Entonces, si el sobre de pescado es de 750grs, por ejemplo, pongo un huevo más, si es de medio kilo... un huevo menos. Y no es lo mismo un huevo M que un huevo XL. Todo un poco a ojímetro. Teniendo en cuenta que huevos siempre va a necesitar para cuajar. Si no, tendríamos que poner gelatina neutra. Otra cosa, podemos sustituir la nata por leche ideal. Se supone que es más ligera. La nata tiene más grasa y la leche ideal es leche vaporizada. No sé cuál es la diferencia en calorías pero queda dicho. A mí con nata me encanta, la verdad.

   Poco queda por decir, en casa no les gusta por igual a todos pero en general gusta mucho. A donde lo he llevado siempre he quedado bien y es algo muy fácil de hacer que se puede preparar, es conveniente, de víspera. Los adornos, que no son lo mío, se pueden poner más monos, flores de tomate por ejemplo, y en un molde de corona queda muy mono. Tarda menos en cuajar, claro. Pues aquí os dejo esta receta que ya puse alguna vez pero queda de nuevo explicada. He hecho muchos pudines de pescado en mi vida, con gambas y sin ellas, poniendo pescados distintos, añadiendo una latita de atún, espinacas,... Son agradecidos y, salvo a los niños, suelen ser bien recibidos. Os dejo ya. Os deseo a todos un feliz fin de semana.