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lunes, 24 de junio de 2019

Poke y otras novedades


   Hace unos días descubrí lo que era el poke. Yo pensaba que se trataba de un plato tipo nipón... Pues para nada. Es de origen hawaiano y es una especie de ensalada que se presenta de aperitivo. Os digo que me hizo gracia porque en el blog hay una ensalada hawái que no es otra cosa que un poke. Cousas veredes, que decimos los gallegos, incluso los gallegos de adopción. Esta ensalada que había subido llevaba: arroz, salmón ahumado, pepino, lima, soja,... Pues ya veis, yo viéndola tan mona pensaba en esos platos de Japón que llevan varios colores y un orden muy preciso. Al final, las cosas se parecen unas a otras y nosotros, con toda la información que tenemos, reinventamos y combinamos las distintas propuestas a nuestra manera. 



   Otra cosa curiosa. Hace un par de meses, más o menos, probé las habas tiernas de soja, adamame, que es un aperitivo japonés, ahora sí. Yo pensaba que alguien se había equivocado y las había traído en vez de los guisantes congelados que siempre solemos tener y tan buen servicio nos hacen. Pues no, las había comprado mi hija para probarlas. Yo las cocí en agua ligeramente salada, unos 5 minutos, que dice el envase, y me tomé una entera, con vaina y todo ¡puaj! Me acordaba de "Los ladrones de cuerpos". Pero nada, sigo con el mismo cuerpo... Resulta que se toman peladas, las habitas y, aparte de ser un snack nipón, se pueden tomar en una ensalada, en un poke,... En la foto siguiente tenéis una propuesta que estaba muy rica. ¿Las habitas solas? Pues a mí me gustan, una vez superada la sorpresa, las tomas como si fueran cacahuetes y recuerdan a unos guisantes tiernos algo dulces. Algunas veces las tomo de cena. Eso es porque estoy procurando comer ligero, cenar ligero...


   También hemos probado las algas wakame, las venden ya preparadas en un sobrecito. Lo que es abrir, descongelar y tomar. También las hay frescas pero congeladas son prácticas para tener en casa para un apuro. Por ejemplo en la foto siguiente: compramos rollitos de primavera (raras veces los hago), sushi, hicieron mis hijos una carne agridulce muy rica... Y tomamos una cena oriental improvisada, fácil y divertida. A nosotros nos divierten estas canfurnadas. 

   Los rollitos se pueden freír o pintar con una pizca de aceite y meterlos al horno. Así resultan más ligeros, que no más ricos.


   Y otro poke que hizo mi marido: arroz, hojas verdes, salmón ahumado, algas wakame. No os he dicho que las algas estas tienen un sabor peculiar muy fresco y de mar que resaltan estas ensaladas. A mí me han encantado, la verdad.



   En este estilo, poke, un plato único. Hice un arroz basmati en blanco, doré carne con cebolla, setas, jengibre y salsa de soja y compuse este plato, tan colorido con tomatitos cherry, algas wakame, unas gotas de limón, soja y un poco de sésamo negro. Les gustó mucho y queda la mar de vistoso.



   Otra propuesta "pokense": una base de arroz con tomatitos, aguacate, trucha ahumada, anacardos y las alguitas... También quedó muy agradable. Quizás me sobró arroz.



   Pues estas son las novedades. Lo del ademame me pareció curioso y rico. También puede formar parte de un poke, creo que ya lo he dicho. Las algas muy ricas para mi gusto. Lo del poke... pues me parece muy mono para poner en una cena de aperitivo, preparando cuenquitos individuales con ahumados, langostinos pelados, hortalizas crudas,... procurando ser creativo y que quede la presentación primorosa. También como acompañamiento de un asado me parece muy vistoso, rico y original.

   No sé si me queda algo por decir... Sí, algo realmente importante. Varias cosas.

   Lo primerísimo: El blog ha llegado a 700.000 visitas. SETECIENTAS MIL. Son una barbaridad y os agradezco infinito que me sigáis leyendo. A veces les digo a mis amigas que dudo si dejarlo una temporada pues ya son seis años de pensar, cocinar, escribir,... Ellas me dicen que ni se me ocurra dejarlo. Que lo tome con calma pero que siga con el blog por encima de todo. Bueno, por encima de todo no, es una forma de hablar... Así pues, MIL GRACIAS A TODOS y aquí seguiré por el momento.

   Lo siguiente es felicitar hoy a las Juanas y a los Juanes. Todas y todos porque eso de poner a todos delante, según lo que yo aprendí no es educado. Pasad un día muy feliz.

   Ahora sí terminé. No sé si deciros "aloha", "sayonara" o... hasta pronto. Nos vemos por aquí. Bicos.

sábado, 15 de junio de 2019

Brownie II con panela y almendras


   Hoy me he acordado de pronto de que llevaba bastantes días sin escribir y me he puesto enseguida a ello. Yo pensaba comer hoy al aire libre pero resulta que ha amanecido un día fresco y gris, grisérrimo. Así pues, nos hemos quedado en casa de momento a la espera de dar un paseo cuando avance la tarde... A lo que iba, que es un momento estupendo para subir esta receta, que ya está en el blog y que, por alguna misteriosa razón, no tiene muchos lectores. Me parece misterioso porque es un brownie exquisito. Lo digo en serio. Ya sabéis que el brownie no es exactamente un bizcocho pero lo pongo con los estos para que sea más fácil de encontrar. El brownie es... una delicia de chocolate, con mucho fundamento, que cuando lo saboreamos nos llena la boca de sabor y aroma a chocolate. Si no es intenso, no es brownie, es un bizcocho de chocolate. Yo diría que el brownie, que habrá versiones, se tiene que caracterizar por su intensidad. 

   También os quiero decir que es más clásico poner nueces en el brownie. Yo no suelo ponerlas porque no es la primera vez que me encuentro en alguna reunión con alguna persona alérgica a las mismas que se queda sin probarlo y... me da pena. Esta vez, que era para casa, me apeteció ponerle algún fruto seco y opté por las almendras que me parece el más rico entre todos ellos por su sabor delicado y elegante. Esta es una opinión totalmente personal de alguien que tiene sangre de Teruel, por más señas de Valdealgorfa. Voy ya con la receta porque hoy me estoy liando a escribir.

   Ingredientes básicos para un brownie de 3 huevos:

3 huevos
90 gramos de chocolate negro
150 gramos de mantequilla
60 gramos de harina
120 gramos de azúcar

   Estas son las medidas para un brownie entre mediano y pequeño, lo que es mi molde de corazón. Suelo hacer el brownie de 5 huevos, es grandecito, y es cómodo porque lleva el paquete entero de mantequilla, y una tableta de chocolate entera de un chocolate negro que hay en Mercadona que me encanta para postres y es barato. Un día os pongo la foto de la tableta. Así pues para 5 huevos haríamos:

5 huevos
150 de chocolate negro
250 de mantequilla
100 de harina
200 de azúcar

   Os podría poner la cantidad por huevo, para que vayáis multiplicando, es lo que hago yo cuando cambio las cantidades, pero supongo que no tendréis dificultad en hacerlo. Si yo puedo que soy de letras... Y dejo ya este lío numérico y sigo a lo mío. Perdonad.

   Lo primero de todo es poner  a fundir al baño maría la mantequilla y el chocolate. Se puede hacer en el microondas pero de este modo es más cómodo, algo más lento, y no tenemos que estar: abro, remuevo, otros 30 segundos, abro, remuevo,... que no se me queme... Lo que vosotros queráis.

   Podemos ir encendiendo el horno a 180º ... En el cuenco que fundimos el chocolate, una vez fuera del fuego, incorporamos el azúcar, en este caso he puesto azúcar panela, le va bien el blanco, el moreno,... Ya sabéis que el azúcar blanco endulza más. Pues eso, ponemos el azúcar y removemos bien. Lo siguiente es la harina. Esta vez he añadido a la harina una pizca de pimienta negra que le va muy bien al brownie. Esto lo hago algunas veces, según sople el viento... Otra cosa que he añadido, y no siempre lo hago, es una cucharilla de baking powder, es decir, levadura royal. En principio no la lleva pero si le ponemos un poquito, sube una pizca y cunde un poco más. No obstante, el brownie no es esponjoso, es tochito untuoso y mantecoso. Ya os digo, una cucharilla.

   Esa harina con la levadura y la pimienta la añadimos a la mezcla y removemos bien. Mejor cernimos antes para evitar los odiosos grumitos. Lo siguiente es añadir los huevos, de uno en uno. Cada vez, removemos enérgicamente, sin batir, para que se mezclen completamente. Debe quedar una mezcla espesa, brillante y casi diría que bonita. Lo que veis en la siguiente foto:


   Y como podéis observar lleva el topping de almendras ligeramente azúcaradas. Mezclamos una cucharada de azúcar con una minipizca de canela. Poca para que no reste protagonismo al brownie. con esto espolvoreamos la almendra laminada. Si no os gusta la canela, no la ponéis. Apenas se nota porque es muy poquita pero aporta algo de aroma. Yo, con los años, me he convertido en una apasionada de la canela. La odiaba de niña. La vainilla me gusta menos, para cuatro cosas, pero la canela me transtorna. 

   Pues ya listo el brownie para ir al horno. El molde ligeramente engrasado, claro. 24-25 minutos el de tres huevos y 30 minutos el de 5 huevos. Esto lo tengo bastante en el disco duro. Nada más, algunos dicen más nada... Lo dejamos enfriar y lo tomamos de postre, con el café, de merienda o como mejor nos parezca. Ya os digo que ha de ser chato, espesito, grasito,... Y no se debe tomar con frecuencia. Eso sí que es una verdad universalmente reconocida. 


   El brownie, esta receta, lo he llevado a multitud de fiestas, excursiones cuando mis hijos eran pequeños,... hasta me lo han encargado alguna vez. Siempre gusta, nunca sobra y... se puede tomar con una bola de helado, especialmente si está templado, me apasiona con helado. Si os gusta el chocolate, no dejéis de hacerlo. Ahora ya sí me despido porque estoy divagando demasiado. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana. Bicos.

viernes, 7 de junio de 2019

Almejas con pulpo



   Hoy os traigo una receta que tomé hace varios años en un conocido local de Valdoviño. Como os podéis imaginar, no tengo ni idea de cómo hacen ellos la receta, ni siquiera estoy segura de que fuera muy parecida porque hace ya un tiempo desde que fui. Lo que os digo es que he intentado hacer un guiso parecido, con almejas y pulpo, y en casa se han quedado felices con el resultado. No tiene dificultad, aparte de poner atención, como pasa siempre que cocinamos, pero es un poco cara para un día cualquiera. Quiero decir que ni las almejas ni el pulpo son alimentos que compremos y resulten baratos. No obstante, os digo que queda un plato tan rico que me parece fantástico para una ocasión especial. Yo lo hice para una comida familiar y me quedé realmente satisfecha con el resultado. 

   Vayamos pues con los ingredientes:
Un kilo de almejas
Dos tentáculos de pulpo cocidos
Una cebolla bien grande
Un diente de ajo
Una cucharada de harina
Una cucharada de pimentón de la Vera agridulce
Medio vaso de vino blanco (albariño, ribeiro, godello,...)
Aceite de oliva de calidad
Perejil fresco


   Como ya os he dicho, he hecho la receta como Dios me ha dado a entender, así pues os la voy a explicar también a mi manera. En una sartén grande o en una tartera, tened en cuenta que necesitamos una tapa, pochamos la cebolla finamente picada a fuego medio. Si la cebolla no es grande, ponéis dos medianitas. Cuando la cebolla lleve unos minutos, añadimos el ajo picadito, que como sabéis se quema fácilmente. Vamos a poner que la ponemos con el fuego en el número 7 -mi cocina llega al 9- La dejamos hacer unos minutos de manera que se haga sin coger color. En ese punto en que nos parece que va estando, incorporamos una cucharada de harina, llena pero no en copete, y bajamos el fuego al 5. No suelo poner números pero bueno... Dejamos que la harina se dore sin quemarse. No tiene por qué en el número 5 pero vigilando y removiendo.


   Hecho esto, oliendo ya la harina a dorado... Separamos la sartén del fuego y añadimos una cucharada de pimentón. No excesivamente llena. Ya sabemos que el pimentón se quema alegremente. Bien, ya es el momento de poner las almejas y el vino. Volvemos al fuego que subimos un poco y tapamos para que las almejas se abran. Son bastantes y no se abren tan alegremente si no les llega bien el calor a las pobres... 


   Tengo que deciros que el pulpo lo compré cocido de la marca Pescanova. Por eso os pongo 2 tentáculos, son los que vienen. Nunca lo había comprado así y no es barato. Os digo la verdad, estaba muy rico, pulpo gallego, y venía con algo de jugo. Leí si el jugo era "tomable" y como decía que sí, lo añadí al guiso de almejas. Una vez que están abiertas con el jugo del cefalópodo, añadimos el mismo cortado en trocitos y dejamos hervir varios minutos para que se caliente. Yo no tenía pero le va muy bien, en el último momento, un puñadito de perejil fresco picadito. Yo, si no es fresco, paso de ponerlo. Soy así.


   Para acompañar el guiso, y para que cunda un poco más, hacemos una taza de arroz en blanco con su ajito picado dorado en aceite de oliva. Ya sabéis cómo. Os digo que fue un éxito rotundo. Me dejaron los platos limpios y se quedaron todos felices. 




   Y aquí os dejo dos instantáneas del plato con su arroz en blanco. Para que os hagáis una idea de lo mucho que les gustó... Me propusieron que pusiera esta receta en alguna de las fiestas navideñas. La salsa con el arroz está exquisita, también mojando pan, claro está. Y es que la harina dorada hace unas salsas muy finas, siempre teniendo cuidado de remover para que no se hagan grumos y quede totalmente tersa. 



   Pues aquí os dejo esta receta que sé que mi hija me agradecerá. Os animo a hacerla porque queda divina. Podemos hacer medio kilo de almejas, más "salsosas" si es para un aperitivo. De esos de mojar pan. Es un plato con el que me he quedado muy contenta. Perdonad que me demore tanto en escribir pero voy teniendo bastantes cosas que hacer. Queridos amigos, gracias una vez más por leerme. Hasta dentro de unos días. 


lunes, 27 de mayo de 2019

Pequeña sacher de cerezas


   Después de bastantes días, por fin, vuelvo a encontrar el momento de sentarme a escribir. Esta vez para contaros una tarta de no-cumpleaños que hice con unas cerezas deliciosas que me regalaron mis cuñados. Ya que tenía cerezas a mogollón, era una tontería comprar mermelada así que pensé que una sacher de cerezas sería riquísima. No es una sacher aunténtica, lo sé, pero es mi tarta y la hago como quiero. Faltaría más.

   Hay que hacer tres cosas:
Un bizcocho de chocolate
Una mermelada de la fruta escogida. Cerezas
Chocolate para cubrir la tarta


   Yo empecé por el bizcocho para, mientras estaba al horno, preparar un poco de mermelada. Todo de carreras, como casi siempre. El bizcocho puede ser genovés, el más sencillo con una pizca de chocolate Valor. Yo hice el que tengo en el blog para la sacher:

     Para hacer el bizcocho necesitamos:
100grs de chocolate
100grs de mantequilla
100grs de azúcar
4 huevos medianos
70grs de harina
35grs de almendra molida
una pizca de sal
(Yo añadí una cucharilla de levadura royal... pero en algunas recetas no se la ponen)



   Bueno, yo hice tres huevos y puse 75 gramos de lo demás. Se puede hacer más multiplicando en vez de dividir.

   Batimos la mantequilla blanda con el azúcar. Añadimos el chocolate fundido sin dejar de remover. Incorporamos las yemas. Mezclamos las harinas con la levadura, tamizamos y removemos. Por último incorporamos las claras a punto de nieve en movimientos suaves. Esto va al horno una media hora. Si es más grande puede tardar más. Hecho el bizcocho lo dejamos enfriar sobre una rejilla. 



   La mermelada es fácil. Lavamos las cerezas y, con un cuchillo pequeño, cortamos al medio retirando rabos y huesos. Las pesamos y cubrimos con el mismo peso de azúcar. Llevamos al fuego unos 20 minutos. NO es para conservar sino para la tarta. Queda bastante líquido que nos vendrá muy bien para mojar el bizcocho. Este último lo cortamos en dos y rellenamos con la fruta usando el almíbar de cereza para mojar ambas partes del bizcocho que queda delicioso con este jugo azucarado y muy natural. 



   Montamos la tarta y necesitamos cubrirla de chocolate. Yo he puesto:

80 gramos de chocolate negro
20 gramos de mantequilla
2 cucharadas de leche 

   Esto lo metemos en el micro de 10 en 10 segundos, removiendo cada vez hasta que se funda por completo. Sólo nos queda cubrir la tartita, no es muy grande, y adornarla con cerezas lavadas que secaremos con papel de cocina porque el agua puede estropear la cobertura. 

   El diseño un poco a vuestro modo, el mío es sencillo. Os digo que es una tartita deliciosa que podemos hacer con cualquier fruta que nos sobre y del tamaño que nos venga mejor. Podemos hacer un bizcochón de 6 huevos y fundir el doble de chocolate...


   He terminado, creo. La tomamos ayer domingo y sobró un poquito para hoy que estaba todavía más rica. Os animo a hacerla porque es de lo más sencillo y, si queréis, compráis la mermelada en el super. El hecho de que sea casera le da más encanto pero compradas las hay también deliciosas, Hèro, La Vieja Fábrica,... Si tenéis un cumple, un santo, un motivo de fiesta, terminar la comida con una tarta es el broche de oro. Incluso si no somos exageradamente lamineros. Un trocito con el café me parece un placer. Y ya veis que alguien cumplió tres años con algunas décadas... ¡Qué le vamos a hacer! Os deseo a todos una muy feliz semana.


miércoles, 15 de mayo de 2019

Fideuá marinera


   Aquí me tenéis después de unos cuantos días. Pensaba yo qué receta subiros y recordé que, un día comprando este marisquito, me dijo una amiga en el super que subiera la receta... Estas cosas que vas dejando pasar pues esta receta la hice después de mi viaje a Roma. Soy consciente también de que hay en el blog recetas que se parecen* pero, como esta fideuá estaba tan rica, me animo a subirla. 

   Los ingredientes:
Medio kilo de chipirones
Medio kilo de mejillones
Un puñado de langostinos o gambones (yo pongo dos por persona)
Una cebolla
Un pimiento verde
Un tomate pelado
Un diente de ajo
Medio kilo de fideos
Una tacita de guisantes
Una hoja de laurel
Pimentón agridulce y azafrán
Aceite y sal
Agua



     Comenzamos exactamente igual que en todos mis guisos marineros. Pensaréis: "Qué pesadiña es esta señora". Os digo que es como más me gusta empezar estos platos y creo que quedan muy bien así. Entonces... Troceamos las hortalizas y las vamos dorando en dos o tres cucharadas de aceite. Según vayamos a hacer de pasta, más o menos aceite. Con más aceite está más rico, es lo que hay.

   Tenemos, supongamos, los chipirones limpios de la pescadería... Los cortamos en aros y los ponemos sobre las hortalizas para que se vayan haciendo tranquilamente. Pero los ponemos en las hortalizas ya medio hechas. 

   Por otro lado, abrimos los mejillones con un vaso de agua y laurel. Los limpiamos y reservamos. Colamos el agua para cocer la pasta. Es importante limpiar los mejillones de algas. Si queda alguna, se puede cortar, ya cocidos, con una tijera. 



   Lo siguiente que vamos a hacer es añadir los fideos, no hace falta que sean muy gruesos pero sirven los que nos gusten o los que estén en la despensa. Os he puesto medio kilo pero ponéis lo que necesitéis. A lo mejor os llega un cuarto de kilo si no sois muchos. Espolvoreamos con el pimentón y damos unas vueltas de manera que la pasta se dore ligeramente y se impregne con ese guiso tan rico y que tan bien conocemos. 

   Al agua de los mejillones, pensemos que es un vaso, le añadimos otros dos de agua. La de los mejillones ya os digo yo que es requetesalada, ¡ojito! Y con este líquido elemento bañamos el guiso. Tenemos las hortalizas, los chipirones, los fideos,... hirviendo y ha podemos poner un poco de azafrán o, en su defecto, una pizca de colorante. Quiero decir que estos guisos quedan monos amarillos, dorados. ¿Cuánto debe hervir? Lo que nos diga el envase y aquí hay variedad según el tipo de pasta escogida. Lo que tenéis que pensar es que si es pasta que se haga en pocos minutos, los chipirones deben estar con las hortalizas lo suficiente para que no queden duros. En cinco minutos no van a estar. Cuándo la pasta hierve, añadimos los langostinos o gambones para que se vayan haciendo. Al menos seis o siete minutos necesitarán si son gorditos. Si utilizáis una pasta de cocción lenta, esperáis un poco para ponerlos y que no se hagan demasiado. 


   En cuanto a los mejillones, yo soy partidaria de añadirlos justo al final, antes de llevar a la mesa porque, si están cocidos en su punto, les quedará un tacto más rico que si los recocemos. Esto a vuestro gusto pero no os aconsejo que se hagan de más. 

   Me había olvidado de los guisantes. Si los ponéis, yo tengo siempre en el congelador, el mejor momento es con los gambones. Si los dejamos descongelar, se cocerán en unos pocos minutos.

   No queda mucho por decir pero, si preferís o tenéis, podéis usar salsa de tomate, varias cucharadotas, que añadís al guisito para que cueza todo junto. Yo lo hago a veces, en vez de poner el tomate pelado. Dispensando... según lo que tenga en la despensa. 


   Es un plato único estupendo porque lleva de todo, contando con las proteínas marineras que tan ricas son. Si os apetece y os da la gana, podéis añadir unos trocitos de pescado limpio al final para que se hagan en los últimos cinco minutos. Yo creo que no hace ninguna falta pero bueno... 

   El punto de sal... Ya os dije que el agua de los mejillones es saladísima. En todo caso, cuando ya hierve todo junto, probáis por si necesita un poco de sal. Yo creo que no va a ser necesaria. 

   Si queréis poner una salsa, lo mejor es una mayonesa o un alioli. Lo hacemos o lo compramos. El de Chovi es riquísimo y no repite nada. A mí el ajo crudo me mata un poco...

   Y hasta aquí esta receta. Quizás os parezca un poco liosa pero para nada: hacemos el guisito, cocemos los mejillones, ponemos los fideos, añadimos los langostinos y los guisantes,... Vamos que no es nada difícil. También tiene de bueno que no necesita tanta atención como un arroz, que si se pasa queda un potingue. La pasta tiene su tiempo de cocción pero no es tan puntillosa. Os animo a probarlo porque es un plato muy rico y realmente no sale caro porque las cantidades de marisco no son grandes ni es un marisco que resulte caro, es de andar por casa. Creo que no olvido nada. Espero que os guste la receta. A mí es de las que me encanta. Nos vemos en unos días.

*Efectivamente, hay una fideuá de marisco que lleva almejas en vez de mejillones, también muy rica.

lunes, 6 de mayo de 2019

Chocos en su tinta II


   Hace ya unos días, cuando subí las croquetas, os comenté que iba a subir esta receta de chocos. Tengo otra en el blog, de ahí el -II-, que estaba hecha por el método que yo llamo "todo en crudo". Es una forma de cocinar práctica que va muy bien para ciertos guisos... En este caso, los cociné parecido pero dorando antes las hortalizas y los mismos chocos. Del mismo modo que los chipirones y otros muchos platos de pescado que andan por mi blog. Os voy a dar cantidades aproximadas y empezamos con la receta.

   Ingredientes:
Cuatro chocos (uno por persona)
Una cebolla
Un pimiento rojo (o verde si preferís)
Un vasito de vino blanco
La tinta de los propios chocos
Aceite y sal
Una hoja de laurel
Un diente de ajo (opcional)

   Antes de comenzar quiero deciros que los chocos de la ría frescos, como estos que cociné yo, no son baratos. En mi casa se consideran un plato de fiesta precisamente porque no es una cosa que hagas cada poco. También os digo que son riquísimos. Feos, son feos, pero uno de los platos favoritos de mis hijos.

   ¿Cómo empezamos? de la misma manera que siempre. Picamos la cebolla y el pimiento y los salteamos en un aceite de oliva de calidad. Si preferís medio pimiento, porque es muy grande el que tenéis, pues medio. Yo muchas veces utilizo un pimiento para varias recetas pues me gusta pero es un poco "invasor". Dicho esto, una vez que las hortalizas están ligeramente doradas, incorporamos los chocos. En la plaza de Ferrol te limpian bien los chocos dejando las bolsas de tinta para su uso. Esta tinta es muy intensa, negrísima... Entonces, las bolsitas de tinta las ponemos en un cuenco y las rompemos con el vasito de vino blanco. Por supuesto hablo del contenido, ¿os acordáis de aquella figura literaria? Pues eso, el vino y la tinta, que colamos para no poner las bolsas de tinta en el guiso.


   Los chocos se deben dorar por ambos lados. Una vez que estén ligeramente dorados, incorporamos el vino entintado y la hoja de laurel. Ya estaríamos terminando el trabajo, que es poco, pues sólo nos quedaría dejar cocer a fuego suave una media hora por cada lado con la tapa puesta para que se haga en su jugo y sin exagerar de salsa. Os estaréis preguntando por el ajo y la sal. Bueno, el ajo lo doraríamos con las hortalizas, picado, cuidando que no se queme pues se amarga. Yo no siempre lo pongo porque suelo hacer el arroz en blanco con ajo picado y ya me parece suficiente. Esto a vuestro gusto. En cuanto a la sal... estos animalitos son sabrosones, mi consejo es hacer el guiso sin sal, probarlo al final y decidir si se le pone un poco de sal. En cualquier caso, no necesitará demasiada. Con la sal y los cefalópodos... ¡prudencia!

   El arroz en blanco -hay quien lo llama arroz blanco- lo hacemos a nuestro gusto personal. Ya sabéis que yo doro un ajo picado en aceite, salteo el arroz a fuego suave y añado el doble de agua que de arroz. Lo salo y dejo hervir a fuego lento 18 minutos. Me queda bastante rico. Generalmente, si no pasa nada, muy rico. Por cierto, el arroz en blanco está explicado en el blog. Que os gusta cocerlo... ¡adelante! No seré yo quien diga a nadie cómo debe cocinar en su casa.



   Si tiene una pega el choco es que no es bonito. Es un reto fotografiarlo y no salen unas fotos muy presentables. No digo que no sea culpa mía pero es lo que hay. Lo que sí os recomiendo es servirlo con la "abertura" hacia abajo para que estén un poco más guapos. Ya en el plato, se cortan y se toman con la salsa y el arroz en blanco. Queda espectacular. Ya digo que en casa se ponen contentísimos cuando hago chocos. Por cierto, si os parece que no están hechos, los dejáis un ratito más, esto es de lógica. Y yo pienso que no me olvido de nada respecto a los chocos. Ya estoy deseando volver a hacerlos porque me chiflan. Yo creo que con una ensalada, un simple tomate aliñado, tenemos comida de sobras. También recordaros que la tinta mancha los dientes, no de forma permanente, pero no es el plato ideal para una cita. No es lo que se dice un menú romántico.


   Quería comentaros un poco de la marcha del blog. Yo, ya veis, tengo poco tiempo este año y no sé cómo ha podido cambiar tanto mi vida... De todas maneras, tener cosas que hacer es siempre una bendición. El blog, a pesar de los pesares, no va mal. Sigue teniendo bastantes visitas y, curiosamente, los platos más leídos son los marineros y algunas sopas. De verdad que nunca en mi vida lo hubiera dicho... Otra cosa que gusta mucho y me cuesta más escribir por motivos prácticos, son los resúmenes y propuestas de menús. Para poneros un ejemplo: el resumen de la última Navidad sigue estando entre las entradas más leídas desde enero. El año pasado mi menú de cumpleaños, mi cumpleaños, tuvo muchísimas visitas. Esto me hace pensar que, realmente, no tengo yo tan claro que platos son los que más van a gustar y no siempre es mi gusto personal lo más demandado. Vamos, que yo soy bastante carnívora y con una pata de pollo asado estoy más feliz que una perdiz.

   En todo caso, el blog lleva cerca de 700.000 visitas, una barbaridad, y creo que, después de seis años, seguir aquí es todo un éxito. Intentaré dejarme llevar, en lo posible, por vuestros gustos. No creáis que es tan fácil publicar siempre lo que más os atrae. No importa. Yo sigo aquí, haciendo este "trabajito" que no es sino una simple afición y seguiré mientras pueda y me leáis unos pocos. Y el blog, desde luego, aquí queda para lo que pueda ser menester. Me parece que ahora ya sí terminé. Os deseo a todos una feliz tarde, una feliz semana.  

viernes, 26 de abril de 2019

Croquetas negras con gambitas


   Aquí me tenéis de nuevo. Os digo que me está costando decidirme a sentarme a escribir. Subir las fotos, encender el ordenador,... Dejas los hábitos y te cuesta trabajo encontrar el momento. Es verdad que este ordenador es lentiño pero, realmente, es un poco cuestión de decidirse. Hace unos días hice unos chocos de la ría en su tinta que estaban deliciosos. No es por que los hiciera yo. Los chocos, bonitos no son pero son sabrosos de carays. Además, la salsa hecha con la tinta de los mismos, no tiene nada que ver con la que nos venden en las bolsitas de congelados. Esta era negra negrísima y quedó una salsa buenísima. Todo lo digo yo pero es así. Creedme. Lo de los chocos os lo cuento la semana que viene pero hoy tocan las croquetas. Ya sabéis lo croquetera de soy... No podía más de estar sin ellas. 

   Sobró un cuenquito de salsa, media taza, y yo dije: 

   -Voy a hacer un arroz negro con unas gambitas el viernes.- Se acabó la Cuaresma pero la idea queda en el subconsciente. 

   Pedro me dijo: 

   -Nunca has hecho croquetas negras con gambas, ¿por qué no las haces?

   Os voy a decir la verdad. Tardo más en hacer las croquetas que un arrocito pero la tentación fue mucha y me puse por la mañana con las croquetas. Hice un mix de ambas recetas o eso creo. Lo primero, doré un puñadito de gambas. No eran muchas ni extraordinarias, las corté en varios trocitos y a dorar en unas cucharadas de aceite. Fuego suave, unos minutos.


   No me voy a dilatar en contaros la béchamel con excesivo detalle porque ya es cansino. Añadí a las gambas 50 gramos de harina y la dejé dorar un poquito. Después, fuera del fuego, incorporé medio litro de leche, removí hasta disolver bien la harina dorada y volví con todo al fuego. Lo que es una béchamel de gambas. Más nada...



   Entonces puse el cuenco de salsa de los chocos. No había ni un pobre trozo de choco porque los hice enteros y cada cual había dado buena cuenta del suyo. Sólo quedaban el sabor y el color "prieto azabache". Mirad si quedó negra la béchamel...Esta vez no era gris naval ni hormigón armado. Era negra como la noche. Esta béchamel tiene que hervir a fuego suave unos 20 minutos sin dejar de remover para que no sepa a harina cruda. Se puede añadir un pelín de leche si es necesario. Yo uso el ojímetro que es una medida que me va muy bien. También hay que probar una puntita de béchamel y poner sal al gusto. En este caso era una salsa sabrosona pero puse una pizca de sal. Me gusta añadir los últimos minutos un ajito muy picado para que sepa y se note. Se cuece sólo ligeramente y sabe a ajo. Que preferís que no sepa tanto, lo añadís antes a la béchamel para que cueza un poco más. Una vez listo todo esto, dejamos enfriar en una fuente pequeña. 



   Después viene el "liado" de las croquetas. Era una frase de Carmen que tengo en la cabeza:

   -Aniña, ¿me ayudas a liar las croquetas?

   Cualquiera decía que no porque, entre otras cosas, Carmen era la persona más buena que te podías encontrar en el planeta, en la Galaxia, enel Universo. Ayudándola así, tontamente, fue como aprendí casi todo lo que sé de cocina. 


   Sólo queda freír las croquetas. Me están quedando tan tiernas últimamente, y no es por presumir, que a veces me desespera y  las empano con cierta dificultad. Por eso, una vez empanadas las meto en la nevera para que se endurezcan un poquito antes de freírlas de cuatro en cuatro en aceite bien caliente para que no les dé tiempo a abrirse. Ellas lo intentan. 

   Y ya veis cómo quedaron, muy negritas, muy tiernas y la mar de ricas porque son marineras. En casa son plato combinado con huevos fritos, patatas y una ensalada. Yo sólo he tomado un huevo que me va llegando. Creo que de esto no tengo más que decir... 

   Bueno sí, que para mí las croquetas son un motivo de alegría y por eso las hago encantada porque, aunque dan trabajito, me gustan con locura. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana.