Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Huevos y tortillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huevos y tortillas. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2022

Los viernes tortilla


    Hace unos meses, cosa que no cumplí en verano, decidí que los viernes en casa se come tortilla de patatas. Con esto no descarto que lleve alguna otra hortaliza o trocitos de chorizo o jamón serrano. La cuestión es que hago tortilla de patatas y es un día que me despreocupo de cualquier otro pensamiento creativo: Pelo las patatas, las corto, las frío,... Y elaboro una tortilla tal y cómo os he contado aquí alguna que otra vez. 

   Como soy de espíritu inquieto, hago pequeñas variantes. Por ejemplo, algunas veces son individuales -fue sugerencia de mi hijo mayor- y las acompaño con un bollito tipo "pan de hamburguesa", me refiero al tamaño, claro, y diferentes añadidos. 




   Este primer ejemplo llevaba chorizo debajo de la tortilla y aguacate encima. Conste que esta no fue idea mía. Quedó muy curioso y, sobre todo, fue divertido. 



   Aquí veis las tortillitas, que la primera parece cuadrada pero yo creo que es un efecto óptico por que la sartencita es totalmente redonda. Es bastante agradable tener tu propia tortillita en tu plato. También, como podéis observar, si os fijáis un poco, es un clásico de mi casa tomar la tortilla con un vaso de gazpacho. Más completo no puede ser porque el gazpacho tiene muchas vitaminas.



   Esta segunda propuesta llevaba la tortillita, bacon a la plancha y pimiento del piquillo. Me gusta mucho más verde frito pero creo recordar que habían sobrado pimientos del piquillo de un bote y yo soy de aprovechar todo. Ya me vais conociendo.



   Me gustó más esta combinación que la primera pero las dos muy ricas. Preparamos la mezcla como siempre y hacemos las tortillitas con una sartén pequeñita que llenamos con un cucharón. La engrasamos y calentamos antes, por supuesto.



   Pero muchos viernes, la mayoría, hago una tortilla de seis huevos para los tres gatos que solemos ser, ya sea con cebolla o sin cebolla, con un poco de pimiento o con chorizo. Incluso puede ser paisana, que también está en el blog.



 

   Lo que más hago, aparte del gazpacho, es preparar una ensalada para tomar la tortilla acompañada de algo sano... y procurar que el pan del día sea rico. Estos míos, a menudo la meten en pan. Les gusta jugosa, sin llegar a la de Betanzos y con las patatas doradas. 

   Es una entrada un poco tonta pero no sabéis lo cómodo que me es ya no pensar los viernes. Ellos mismos me recuerdan: El viernes toca tortilla. Porque les encanta. Pues aquí os dejo mis tortillas y tortillitas, que en Instagram siempre tienen muchos "me gusta" ya que son raros los detractores de la tortilla. Yo no soy la fan number one pero la tomo muy contenta. Espero que estéis todos bien, con buen ánimo para empezar el otoño. Aquí en Galicia suele ser precioso y hay que aprovecharlo antes de que llegue Mordor, que es como llamo yo al invierno cuando se pone antipático. Nada más por hoy. Bicos para todos.




martes, 25 de enero de 2022

Tortilla con béchamel


   Os había adelantado que os iba a contar esta receta. De contar es poco. En casa de mis padres se cubrían las tortillas de pisos con béchamel y jamoncito, como veis arriba. ¿Qué pasó entonces? Pues una tontada, que en casa, a los míos, no les gustan mucho las tortillas de pisos -conste que andan por el blog-. Prefieren una tortilla normal o una paisana. 

   A mí hacer la béchamel, está mal decirlo, lo sé, se me da bastante bien, muy bien. Me sale rica y no me lleva mucho tiempo. Entonces, me apetecía lo de la tortilla con béchamel. Se me ocurrió un buen día cubrir la tortilla paisana con la susodicha salsa para probar a ver qué tal. El qué tal fue fenomenal. Nos chifló a todos. Simplemente vamos a hacer una tortilla paisana o de patatas, o de patatas con cebolla,... Y preparamos una béchamel ligera con un chorrete de aceite, una cucharadita de harina y un vaso de leche. La cantidad de leche puede variar un poco. 

   Bueno, doramos la harina a fuego medio, añadimos la leche sin dejar de remover, yo lo hago fuera del fuego, volvemos al fuego y dejamos que espese añadiendo más o menos leche -de ese vaso aproximado- según no parezca que nos guste. Espesa pero de cobertura. Una vez listas ambas cosas, cubrimos la tortilla paisana con la béchamel y espolvoreamos con daditos de jamón. Se podrían poner daditos de chorizo, que también los venden en los supermercados y son cómodos de utilizar. O los cortamos. Yo con chorizo no he probado pero pienso que puede estar también muy rico.



   Como la tortilla la expliqué hace poco, tortilla paisana, pienso que no hace falta que la cuente otra vez. Es de lo más sencilla de hacer y yo aconsejo que las patatas tengan más protagonismo que el resto de las hortalizas para que quede bien rica. Esto es mi gusto personal, claro está. Ya veis en la siguiente foto la pinta tan rica que tiene. Queda bonita la presentación para, por ejemplo, un buffet informal, y os aseguro que está deliciosa. Es una combinación que no falla, no puede fallar.



   No dejéis de probarla, creo que os encantará. Para despedirme os dejo esta foto de la bellísima playa de Doniños este domingo. Tenemos un tiempo soleado y muy fresquito pero los días no pueden ser más bonitos. Comimos allí en familia y era un paraíso. 



 

   Nos vemos pronto por aquí. Gracias por leerme a todos. Ánimo que ya va quedando menos invierno. A ver si todo se va enderazando poco a poco. Bicos.

martes, 11 de enero de 2022

Navidad 2021-2022


   Aquí estamos... De verdad que ha sido una Navidad tan intensa que pensé que no iba a volver a escribir más en el blog. ¡Qué disparate! No os voy a decir que no lo haya pasado bien, que sí, pero me he sentido cansada, llena, ahíta,... No cabe duda de que los años pasan. 

   Os voy a contar un poco, por encima, cómo pasamos nuestras fiestas cocineriles. La Nochebuena fue homérica y al día siguiente, Navidad, no quisimos más que consomé, vieiras y gambones. Teníamos unas carnes que dejamos para otros días. 



      Puse la mesa sencilla, sin mucho ánimo de complicarme, y eso fue lo que tomamos. El consomé lo hizo Johnny y quedó riquísimo. Las vieiras creo que estaban espectaculares, seguramente mérito de ellas. Es verdad que eran frescas y que utilicé un vino de Albariño delicioso. Esta vez no doré el jamón, lo añadí directamente sobre la vieira, con sofrito de cebollita, pan rallado y vino, con un poquito de perejil fresco, un hilo de aceite de oliva y unas escamas de sal. Unos minutos de horno y nos chiflaron. Los gambones también estaban buenísimos. Son cosas que es raro que fallen. 



   Un primer plano de las vieiras que, ya digo, nos encantaron.



   Por en medio de estas cosas, mis hijos me pidieron algún bizcocho. Eran de yogur aromatizados con ralladura de limón, cubiertos de pepitas de chocolate y almendras,... Esas cosas que ya sabéis que hago y me gusta hacer. 



   Una novedad de este año fue que preparamos el consomé con pechugas de pollo. Al no haber huesos casi, fue muy limpio todo. Y, por supuesto, no pudo faltar el pastel de pollo estilo moruno, que ahora no estoy segura si fue el día 26 o el 27. Estaba riquísimo pero yo creo que llevaba pollo de más. Siempre pasan estas cosas.



   Aquí lo veis por dentro. Que yo pienso que con menos relleno está mejor pero así quedó.



   Todavía me quedaban carnes del caldo y preparé unas croquetas. No me gusta que se vayan de vuelta sin haber tomado croquetas caseras. Ya veis qué rico el punto de la béchamel, aunque a mí estas croquetas de carne cocida no son las que más me gustan,... me siguen gustando. Croquetera number one.



   Una novedad, no novedad, fue que me acordé del pastel de brie con masa de pan y lo preparé varias veces. Quedó muy rico y es tan fácil de hacer como cualquier otra cosa que lleve masa casera. Yo pensaba: ¿Por qué me había olvidado de esto? Con lo queseros que somos. También tomamos ensalada de ahumados en varias ocasiones.




   Llegó Año Nuevo y, otra vez, un poco empachados del Año Viejo. Bueno, pues Johnny preparó el salpicón, que se me desmoronó un poco al presentarlo, y quedó exquisito. Otra vez tomamos vieiras y, por fin, la pularda de Navidad, que fue pularda de Año Nuevo. Para que pudiéramos tomarla todos. Yo creo que quedó muy bien pero, después de los dos entrantes, me encontré sin apetito. Me he dado cuenta de que ya no puedo cenar y comer tanto dos días seguidos. Lo que os decía de la edad. Abuelísima.



   De la pularda no tengo foto mejor, aquí está ella con su guarnición, que es casi más rica. Era muy grande y, pienso, que no hace falta tan grande. La receta es la de siempre estos últimos años.



   Y volví a repetir el brie con una tortilla con béchamel que os tengo que contar porque fue la novedad que se me ocurrió últimamente y nos ha chiflado a todos. Por si la tortilla no fuese bastante suculenta. Queda deliciosa. 



   En la foto de la ración se percibe que era paisana. La voy a subir un día porque, aunque bien se ve lo que es, puede que alguien se despiste. Además, la presentación queda muy vistosa con el jamoncito. 



   Y llegamos al final. La culminación de estas fiestas es hacer un roscon de Reyes. Pues este año no lo hice el día 6, sino el domingo. Pasé un día de Epifanía descansado y magnífico. Soy muy afortunada. Pero el domingo, me dio pena no haberlo hecho y preparé la masa después del desayuno. Todo lo que lleva el roscón es fácil y suelo tenerlo así que sólo fue decidirlo. No es porque lo hiciera yo pero quedó muy rico, tierno, aromático y no demasiado dulce. Le puse menos azúcar de lo normal. Es lo bueno de cocinar en casa. Haces lo que quieres y te da la gana.



 

   Aunque la foto está borrosa, me estoy especializando en este tipo de fotos, veis que la miga quedó muy bien. Si me quedará siempre así me daba con un canto en los dientes. Bueno, no. Quiero decir que fue de las veces que el roscón se portó de maravilla en todos los aspectos. Y lo hice de memoria. 

   Hasta aquí llego con este resumen de una Navidad que tuvo muchos momentos de incertidumbre, de tests, de ausencias, de encuentros. Yo creo que fue buena, aunque no como aquellas de antes. Sólo puedo deciros que espero que las cosas vuelvan a ser como fueron y que yo, de momento, no me puedo quejar de lo mío. Doy gracias a Dios por tantas bendiciones. Os mando un saludo cariñoso con los deseos de un 2022 muy dichoso. Bicos.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Tortilla paisana



   De esta tortilla me había olvidado casi por completo. De esas cosas que a alguno le gusta menos y dejas de hacerla. Este verano, recordando aquella tan rica que hacían en Valón, decidí volver a probar suerte. En una ocasión la llevé para compartirla con mis hermanos y les encantó. Así pues, he pensado prepararla de vez en cuando. No para sustituir a la de patatas normal, pero sí para variar pues hago tortilla casi todos los viernes.

   No tiene ningún misterio. Os voy a contar cómo la hago por si tenéis alguna duda. Para seis huevos pongo aproximadamente:

3 patatas medianas

Una zanahoria pequeña

Una cebolla pequeña

Medio pimiento de freír

Un puñadito de guisantes

Medio chorizo


   Doy más protagonismo a las patatas porque me parece más rico. Las pelo y las corto finas, las lavo para que pierdan almidón y las frío en la freidora hasta que están ligeramente doradas. La freidora suelo usarla sólo para freír patatas, al menos cuando el aceite está limpio. Los últimos días, antes de cambiar el aceite, aprovechamos para freír disparates, pero no es algo que me guste. 

   Bien, las hortalizas, cortadas más o menos finas, las sofrío en una sartén en dos cucharadas de aceite, hasta que se doran. No muy doradas pero sí cocinadas y oliendo rico a fuego suave. Cuando apago la sartén incorporo los guisantes, que descongelo en el micro, y el medio chorizo cortado. Para que se atemperen sin hacerse mucho. Esto son cosas un poco al gusto. Hay quien prefiere freír el chorizo.



   Batimos bien los huevos y añadimos las patatas y las hortalizas. Salamos con prudencia pero sin que quede sosa. Sal para huevos, patatas y hortalizas, que esté rica y bien removida. Y ya podemos cuajar la tortilla en la misma sartén que hemos utilizado. Yo pongo el fuego al 7 y la dejo varios minutos por cada lado, sin que llegue a cuajarse por dentro. A la gallega sin ser betanceira. Puede variar un poco según la sartén, la cocina,... Esas cosas. Pero os digo que queda una tortilla muy rica para variar un día de lo de siempre. En casa lo de siempre es tortilla de patatas y cebolla. Es la que les encanta.



 

   Hasta aquí la receta. La zanahoria, que sea pequeña o un trozo porque si no, queda demasiado dulce. El pimiento me gusta de freír y verde porque tiene la piel más fina, pero esto son gustos particulares. De pimiento rojo a mí me gusta menos. También comentaros que alguna vez la he tomado con dados de queso que se funden por en medio. A mí me encanta pero aquí... alguno no la quiere con queso. Es cuestión de probar. Así de sencilla queda muy buena. Se pueden poner otras cosas, jamón en vez de chorizo, por ejemplo. O añadir unas yemas de espárragos... Aquí, yo casi prefiero pasar de espárragos pero no le van nada mal, es que a mí no me encantan. 

   Os animo a hacerla por que es uno de esos platos "tres bes", bueno, bonito y barato. Yo suelo usar un plato para darle la vuelta pero hay quien utiliza una tapa especial para ello. Me falta comentaros el uso de la espátula, con ello evitamos rayar la sartén y es muy cómodo si tenéis una pequeña para estas cosas, se le da la forma muy bien. Yo ya sabéis que no soy de huevos pero una vez a la semana la tomo encantada. 

   Deciros que he estado fuera muchos días y quiero contaros un par de excursiones muy bonitas que hice. Poco a poco espero ir publicando las cosas. Deseando volver a lo normal que ya no sé qué es porque siempre surgen nuevas historias. hasta pronto. Bicos.

jueves, 18 de julio de 2019

Algunas propuestas ligeras


   Os había contado que estuvimos comiendo ligero esta temporada. Es una cosa en la que no me gusta meterme, en lo que come cada uno, pero como las amigas muchas veces me preguntan por este tipo de menús, os voy a contar algunos de los platos a los que recurrí. Son cosas que se van repitiendo en mis semanas, con pequeñas variaciones. Por ejemplo, la ensalada de la primera foto: lechuga, aguacate, tomate, queso feta, un puñadito de frutos secos, aceite sin exagerar... Cuesta un poco evitar los quesos grasos que tanto nos gustan pero se va haciendo. Sobre todo ahora que hace bueno, las ensaladas entran muy bien. Son una cena estupenda incorporando alguna proteína, claro. 



   Otras veces, con pocas ganas de cocinar, preparo un salpicón con bonito, huevo duro, cebolleta,... Lo que es un clásico. Se pueden poner unos langostinos pelados, claro está. Puse unas gulas y espárragos. Que sea fácil de hacer y rápido es fundamental para no desanimarse. 



   Algo a lo que recurro mucho es a la pechuga de pollo o de pavo. En la foto anterior, aderezada con una pizca de curry y acompañada con brécol y zanahorias a la plancha. En la siguiente, con ensalada y salsa de yogur. Es la salsa que hemos hecho este tiempo. Nada de salsas grasas llenas de calorías. Son platos fáciles de hacer y agradables de comer. 



   Otra carne que he preparado alguna vez ha sigo churrasco de ternera al horno. Sal y pimienta, un hilo de aceite y que se haga hasta que esté bien tierna. Con una ensalada la sensación de saciedad es total. Me gustan más otras cosas pero no está nada mal. 


   Como os podréis imaginar, acompañando carnes y pescados a la plancha o cocidos, ha habido multitud de hortalizas. Estas que veis a continuación se hicieron en una plancha con un hilo de aceite y sal gorda. Llevan unas tiritas de bacon... Pero bueno, veis que los ajos tiernos, los espárragos y los champiñones quedan realmente ricos. Con o sin bacon. 



   Un gran recurso son las cremas de verduras y hortalizas. Evitando las patatas, nata, queso,... Quedan muy ricas ya sean de puerros, espinacas, calabaza, brécol. Combinando diferentes elementos pero sin pasarse. Que sean sabores agradables e identificables. Por ejemplo: puerro, calabaza y tomate. Para mí es más rico que sea sencillo. Así, además variamos de sabor y color y se nos hace más llevadero. Aparte de que son muy ricas. Pueden llevar pimienta, nuez moscada, finas hierbas, según el aire que queramos darles. Eso sí, ligeras de aceite y sin pasarse de sal. Se prepara una cantidad para varios días y es una buena opción que evita tentaciones. 


   Os he hablado en el blog del poke. Es también rico y sano. Lleva un poco de arroz en blanco y resulta rico y vistoso. Yo lo hago con mucha frecuencia. 


   También recurro algunas veces al queso fresco, para cenar, acompañado de una pieza de fruta. Es rápido y me soluciona si  no tengo ganas de cocinar.  



   Otra ensalada con salmón ahumado y queso mozarella. Estas cosas nos gustan mucho y se preparan en un santiamén.



   Estamos en temporada de bonito. Yo lo pongo a la plancha, lo dejo dorar por ambos lados con unos dientes de ajo que separo y reservo para que no se quemen. El bonito lo tapo y lo dejo 8-10 minutos para que se haga por dentro. Queda muy bien. 



   Recordad también que los mariscos a la plancha o cocidos están de deliciosos y nos alegran el alma. No se puede abusar, entre otras cosas por el precio, pero para un día de fiesta son geniales. Los percebes me rechiflan.



   Y, por supuesto, están los huevos. Para cenar varios días a la semana son estupendos y baratos. Pasado por agua, en tortilla francesa o de hortalizas. Son cosas sencillas de siempre. Se acostumbra uno a no tomar dulces, evitar los fritos, tomar sólo un trocito de pan con la comida. Luego falta dar un buen paseo que a veces no apetece nada. Me quedaba contaros que también hice, mientras no llegó la canícula, lentejas con hortalizas muchos días, casi todos los miércoles... Las tomábamos felices con una cucharadita de arroz en blanco por aquello de que cereales y legumbres aportan proteínas de primera calidad. 

   Pues hasta aquí puedo contaros, según las fotos que he ido encontrando en el móvil. Esto es una locura. Ahora en verano, está siendo difícil seguir pero vamos intentando no perder la virada, al menos entre semana. ¡Qué difícil es! Nada más que deciros. Lo importante es aceptarse uno mismo intentando corregir lo que tiene solución... que no es poco. A lo que os animo de verdad es a que este verano seáis muy felices. Hay que intentarlo más que nada. Nos vemos en unos días. Bicos.

lunes, 30 de enero de 2017

Tortilla con jamón y queso


     Últimamente estoy perdiendo algo de memoria. Voy a poner una entrada y, de pronto, me doy cuenta de que ya está en el blog. ¡Me da una rabia! Menos mal que siempre tengo recetas y experimentos para contaros. Esta tortilla, más o menos parecida, salió en mi Facebook y decidí hacerla. Era, en realidad, un revuelto pero yo decidí "atortillarlo" porque me apeteció más. Queda muy rica y es de esas cosas de hacer rápidamente. ¿Qué necesitamos?

7 u 8 huevos grandes
4 patatas hermosas
Una cebollita
3-4 lonchas de jamón cocido o york
3-4 lonchas de queso corriente 
Aceite y sal

     En el vídeo cortaban las patatas finas, como para tortilla, pero en tiras. No sé si se nota en la foto pero les hice caso. Estas patatas las freímos en la freidora. Ligeramente doradas. El jamón y el queso se cortan en tiras. Si queréis hacer cuadraditos, no hay problema. Pasamos el jamón por la sartén que hemos engrasado ligeramente. Después... batimos bien los huevos y los salamos al gusto. Incorporamos las patatas, la cebolla, el jamón dorado y el queso. Removemos bien para que no se quede todo el jamón "arrejuntado" en un lado. Y bueno, procedemos como para cualquier tortilla de patatas: Un par de minutos a fuego medio-alto por cada lado, a según la cocina. A mí me gusta jugosa sin exagerar... Y nos queda una tortilla muy rica y tampoco demasiado diferente de la tortilla normal. Me olvidé deciros que la cebollita la corto fina y la pongo sobre las patatas en la misma freidora. 


     Pues hasta aquí la entrada. ¡Modernidades! que diría Carmen. A todos nos ha encantado. El jueves o el viernes tengo intención de subir varias recetas de muffins, antes les llamábamos magdalenas, para aprovechar ahora que llevamos abrigo y no se ven las lorzas. Hasta entonces os deseo una muy feliz semana. Gracias a todos por leerme. 

viernes, 21 de octubre de 2016

Huevos a caballo


     Este plato que se tomaba en casa de mis padres me hace mucha gracia. Se me ocurrió hacerlo y mis hijos no lo conocían ¿huevos a caballo? Lo he buscado en Google y, efectivamente, son un par de huevos sobre un filete -a caballo-. Suelen ser sobre un filete de ternera, yo al menos lo recuerdo así, pero los he hecho, de uno en uno, sobre una chuleta de aguja. Lo que había. 

 

     Este tipo de carne suelo hacerlo en una plancha que me permite que la carne se haga mejor, sobre todo si son chuletas o piezas grandes, que no es el caso. La carne conviene mazarla y adobarla con ajo y perejil. La planchamos a fuego fuerte con algo de aceite y la vamos girando para que se haga del todo. Sobre todo importante en el caso del cerdo pues la ternera se puede tomar rosada. He aprovechado para asar unos tomatitos. Quedan muy ricos pero cuidado que abrasan. Salpimentamos la carne cuando ya está dorada y ¡claro! vamos haciendo los huevos fritos en aceite bien caliente. 



     Acompañamos el plato con unas patatas fritas cortadas al gusto. La idea es ir cortando huevo y bistec a la vez para tomar la carne a la vez que el huevo -en este caso lo cortamos con cuchillo aunque no sea lo correcto-. Queda muy jugoso y rico combinado con la yema. Ese es el espíritu del plato. Hasta aquí llego por hoy. Me está costando publicar y las fotos han quedado muy oscuras. ¡Qué desazón! Y, sin embargo, esta semana he hecho unas comidas la mar de ricas y divertidas. A ver si el ordenador me va dejando publicar...  Os deseo a todos un feliz fin de semana. Buenas tardes.


lunes, 16 de noviembre de 2015

Tortilla de patatas (hechas en el micro)


     Seguramente ya conocéis este truco para hacer la tortilla sin freír patatas. Yo nunca lo había hecho -soy una antigua-, pero como creo que todo lo que nos ayuda es bueno, he seguido el consejo de una de mis cuñadas. El resultado no ha sido muy perfecto aunque,en parte, ha sido culpa de la sartén que decidió no soltar a la tortilla. Os digo, antes de nada, que me gusta más la tortilla de patatas hecha con patatas doradas en la freidora pero si un día -un suponer- queréis hacer una tortilla y no tenéis freidora o bastante aceite... u os apetece hacerla así porque sí, pues bueno, es una buena opción y es muy sencillo. Queda una tortilla rica, sobre todo para tomar en caliente. 



     Lo primero pelamos patatas y cebolla. Las cortamos como habitualmente y las ponemos, bien lavadas las patatas (y mojaditas) en un cuenco que pueda ir al micro. En este caso, he añadido pimiento verde que también me encanta en la tortilla. Pues bien, bañamos con un chorro de aceite de oliva y salamos ligeramente, tapamos con film y lo llevamos al micro. Los minutos van a depender de la cantidad de patatas, claro. En mi caso, que no eran tantas, las puse 4 minutos, removí (mucho cuidado que es fácil quemarse con el vapor) y las volví a poner otros 4. Creo que este punto es bastante "perfeccionable" pero es que yo soy poco cocinera de microondas.


     Nos quedan las patatas hechas y, más o menos, algo blanditas. Yo lo que he hecho es pasarlas a la sartén para intentar dorarlas un poco pero pienso que se podrían dorar más con más tiempo de micro. 


     Batimos los huevos. Yo hice una tortilla de 4 huevos XL. Y podemos añadir jamón o chorizo o nada. Ya veis que he puesto daditos de jamón. También hay que salar, por supuesto.

     Vertemos los huevos batidos sobre las patatas. Esto lo hacen en los bares y me gusta ver cómo hacen esas tortillas que parece que salen solas...


     Damos la vuelta, rezamos para que no se nos pegue (a mí se me olvidó...) y ya tenemos nuestra tortilla. Quizás no sea la mejor tortilla del mundo. No lo es. Lo que sí os digo que para un apuro, para una tortilla improvisada,... Pues es una idea estupenda porque, claro, podemos hacernos una tortilla individual para cenar con dos patatitas y un par de huevos. También se pueden usar bolsas de las que venden para el horno y así ni siquiera manchamos el cuenco. También me parece buena idea para hacer unas patatas de guarnición que al final de un asado incorporamos en la salsa y dejamos que se doren unos minutos. Vamos, que es una cosa muy práctica, ¿no os parece? Y ya, sin más dilación, os deseo a todos muy buenos días.