Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Sin leche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sin leche. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de junio de 2021

Tarta de chocolate sin lactosa


   Os había dicho que iba a subir esta tarta, que no es ninguna perfección, y van pasando los días, ocupada con mi familia y mis cosas, y no me pongo a escribir. A veces, parafraseando a Isak Denisen, me digo: "Yo tenía un blog en internet...", pero nada. Me está resultando difícil. 

   Esto lo hice para el día de mi cumpleaños. Venían mis hijos a comer y me dije: preparo un pollo asado con guarnición y una tartita y enseguida acabo... No sabéis la que lie. Estuve toda la mañana en la cocina o casi. En fin... Vamos con la tarta. 



   Para comenzar preparé un bizcocho sencillo "genois", que ya he preparado más veces. Pesamos tres huevos sin la cáscara. Añadimos la mitad de su peso en azúcar y batimos con las varillas -a máquina- hasta que están espumosos y con mucho más volumen. Incorporamos la harina tamizada, también la mitad de peso que los huevos. En este caso puse una cucharadita de cacao negro que resté del peso de la harina. Un suponer:

180 grs de huevo

90 de azúcar

90 de harina menos la cucharadita que pesamos antes -12-15 gramos de cacao

  La harina la removemos bien pero con cuidado, con espátula o lengua. Una vez hecha la mezcla, bien homogénea la horneamos a 180º unos 30 minutos en un molde engrasado. Yo lo saqué a los 28 minutos y estaba listo. Es para este tipo de molde. Un bizcocho básico para rellenar. Para tomar solo es tonto del todo.

   El relleno era una mermelada de fresas casera. No lo mojé. Vale la pena poner bastante mermelada para que quede rico. A mí me quedó escasa. Para emborracharlo, pues un almíbar con brandy o sin él. 

   Ahora el tema de la lactosa. Quería hacer una cobertura sin nata ni mantequilla. Miré en internet y vi que se podía hacer con almíbar de agua y azúcar. Hice un poco lo que me dio la gana... 

75 gramos de agua

75 gramos de azúcar

150 de chocolate negro

Una cucharada de aceite de girasol

   Preparamos el almíbar. Que hiervan agua y azúcar hasta que esta se disuelva. Incorporamos el chocolate en trozos y removemos hasta que se se derrita. Como no podía añadir mantequilla, puse una cucharada de aceite. 



 

   Os voy a ser sincera, me gusta más con nata pero, dado que no podía ser, creo que quedó muy rico de sabor y... menos cremoso y brillante. Tampoco tiene tanta importancia. Yo espolvoreé la tarta con coco rallado pero podría haber puesto almendra tostada, frambuesas,... Algo que le vaya bien al chocolate y las fresas. 

   Cumplir años cada vez es más... Vamos a decir positivo, aunque bueno... A mejor no voy. Os digo que la tartita, si no podéis utilizar lácteos, nos soluciona un problema. La tomaron encantados y a mí también me gustó. Siempre están mejor el segundo día que se sientan los sabores. Aquí hoy llueve a todo llover. Es lo que hay. Bicos. 


viernes, 28 de mayo de 2021

Bizcocho de agua


      Os podéis imaginar que este bizcocho no se hace sólo con agua, ¡ojalá! La cuestión es que no lleva ningún tipo de lácteo y como algunas veces tenemos algún invitado "sin lácteos", me ha venido genial la receta. La encontré en Youtube, más o menos tal cual. Yo le añadí algún aroma. Os pongo ya los ingredientes que son sencillos:

Tres huevos medianos

200 gramos de azúcar

130 gramos de aceite

130 gramos de agua

200 gramos de harina

10 gramos de levadura

Ralladura de limón

Una cucharadita de vainilla

Almendra laminada y azúcar para la cobertura



   Es un bizcocho tirado de hacer y de los que salen baratos. Además, os aseguro que sale muy rico. Empezamos batiendo los huevos con el azúcar hasta que doblen su tamaño y estén espumosos. Yo suelo poner una pizca de sal aunque reconozco que a veces me olvido. 

   Una vez en este punto, bajamos la velocidad de las varillas al mínimo y añadimos el aceite, el agua,... todo esto batiendo un momento con suavidad. Cernimos la harina y la mezclamos con la levadura. Las incorporamos a la mezcla batiendo también al mínimo. Facilísimo. Para terminar, aromatizamos con una cucharadita de vainilla líquida y la ralladura de medio limón. Podéis elegir otros aromas pero estos les han encantado. 

   Llevamos al horno a 175º unos 35 minutos en un molde engrasado o forrado con papel de hornear. ¡Que se me olvida el topping! Espolvoreamos la mezcla ya en el molde con almendras laminadas y una cucharada de azúcar. No os paséis de cantidad porque es un bizcocho ligero. Al dorarse las almendras con el azúcar quedan deliciosas.



   Lo he hecho ya dos veces. El primer día, la primera foto, se me rompió al sacarlo del molde por apresurada. Estaba igualmente riquísimo. El segundo día ya escogí un molde sin agujero y puse papel de hornear. Me pareció más fácil. De todas maneras, es fácil romper un bizcocho caliente... Yo quería que lo probaran mi hija y mi nieto y me precipité. Me suele pasar.



 

   Bien, el segundo día, me refiero a la foto justo encima, tenía una mermelada casera de fresa en la nevera y lo serví bañado en ella, que tenía las fresas enteras. Yo creo que quedó una "casi tarta" deliciosa. Para hacer estas tontadas siempre hay tiempo. Me refiero a hacer estas mezclas de última hora con lo que tenemos en la nevera. 

   ¿Qué más os puedo decir de este bizcocho? Pues que es rico y fácil, me repito, y que se puede parecer un poco a una bizcochada pero con algo más de cuerpo y sabor. Quiero decir que es suave y delicado. También os comento que utilicé aceite de girasol, con lo cual, el precio es más que asequible. No hay que comprar nada raro, sólo abrir el grifo. Os animo a hacerlo por rico. Si tenéis el problema de la lactosa, es excelente. En vez de bizcocho de yogur, bizcocho de agua. 

   Tengo que contaros que por mi cumpleaños preparé una tarta sin lactosa que quedó muy rica y es otra cosa curiosa. Eso queda para otro día. A mayo le hay llovido flores y a mí años... Van siendo bastantes. Nos vemos en unos días. Bicos.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Comer sin leche


   Esta es una entrada que tenía pendiente escribir desde hace varios meses. Cuando en la familia hay una persona que no puede tomar leche, nos complicamos un poco la vida pensando qué podremos cocinar. Son cosas que pasan y hay que encontrar soluciones. Yo no soy experta en comidas especiales porque, gracias a Dios, no tengo ese problema, pero si me he encontrado con personas en esta situación. Curiosamente en el mercado hay muchos tipos de sustitutos de la leche: bebidas de almendra, de avellanas, de soja, de arroz, de coco,... No son baratas pero hay un amplio surtido. 

   En estos casos, cuando viene a casa una persona que no puede tomar leche, la elimino de la comida. No se me ocurre hacer una béchamel o un arroz con leche de postre. La cosa es que tuve ocasión de probar algunas recetas con estas bebidas. Os voy a contar un poco por si a alguien le interesa, sin meterme en las recetas en sí. 

   Por ejemplo, la primera foto, son unos muffins hechos con la receta que hago siempre sustituyendo la leche por bebida de arroz. Lo demás, exactamente igual. Pues mirad, quedaron francamente ricos. Tienen un toque de color porque el azúcar era moreno, esto siempre se puede variar... Así quedaron, tiernos y ricos.



   Otra propuesta: Unas miniquiches preparadas con huevo batido y esta misma bebida de arroz. Trocitos de bacon, sal, pimienta y nuez moscada. Hay que comprobar que la masa que usamos no tenga leche ni lácteos. Bueno, pues a pesar de que esta bebida tiende a ser un poco dulce, os aseguro que las quiches estaban muy buenas. Nos sorprendieron muy gratamente.



   Alguna vez he preparado estas tortas de pan. Llevan agua y harina, un poco de sal y un chorrito de aceite. Nada de leche. Tengo que contaros cómo se hacen porque no están mal para un apuro panero.



   Yo en los guisos no pongo leche. Más bien vino o cerveza en alguno. Sin embargo, el pollo al curry algunas veces lo acompaño con nata. Pues en esta ocasión, que no podía utilizar nata, preparé la salsa con 100ml de agua y una cucharadita de harina de maíz -maizena-. Es un toque distinto que se usa mucho en comida oriental y queda una salsa gordita y muy fina. Es un básico de la cocina.



   Para terminar os cuento esta tarta de manzana que hice el domingo; ya subiré la receta. Me hubiera encantado hacer una masa quebrada casera con mantequilla. Imposible. Lo que hicimos fue comprar pasta filo y la rellenamos con manzana ya a medio cocinar en el micro. Esto porque si no se nos abrasa la pasta en unos minutos y la manzana sale cruda. Os lo cuento en detalle en unos días. Yo creo que quedó divina y pudimos tomarla todos. Todos y todas... ¡Mi madriña!

   Es verdad que no tomar queso es un dolor, que las pizzas han de convertirse en cocas y que hay mil cosas deliciosas que tenemos que perdonarnos. Con todo... Casi todo se puede si se agudiza el ingenio. Con esto os dejo hoy, autoconfinada... o casi, aburrida y algo impaciente por volver a la vida normal. Os deseo una feliz tarde. Bicos.
 

viernes, 22 de noviembre de 2019

Albóndigas para niños (sin leche)



   ¿Pensabais que no iba a volver? Yo a veces también lo pienso. Pasan los días sin publicar y se me olvida que tengo que sentarme a escribir. Es verdad que ando bastante ocupada con cosas dispares pero no es excusa. Lo cierto es que es sentarme al ordenador lo que me cuesta, no el hecho de escribir en sí. Pues he vuelto con una receta que hacía a mis niños cuando era difícil hacerles comer hortalizas. Hace varios meses me decía mi hija que en este blog no había ninguna receta de albóndigas -también conocidas por almóndigas-. Bueno, pues hoy os traigo una algo imperfecta pero que gustó mucho en casa. Albóndigas con cebolla y zanahoria, y sin leche, porque a veces hay algún invitado que no puede tomar leche. ¡Cachis!

   Vamos a poner los ingredientes básicos aproximados y después me explico:

Medio kilo de carne
Un huevo
Una rebanada de pan mojada en leche 

   Os he dicho arriba que no he puesto leche, porque no podía, pero he puesto:
Una zanahoria pequeña
Una cebollita
Sal y pimienta
Una pizca de tomillo
Una cucharada de vino de cocina
Harina para rebozar


   En un cuenco he puesto la carne picada, en este caso mezcla de ternera y cerdo que es lo más corriente. En la picadora picamos -valga la redundancia- la cebollita y la zanahoria con una rebanada de pan (no hay leche). Los he puesto sobre la carne junto al huevo, la sal y la pimienta, la pizca de tomillo (opcional y muy rico) y la cucharada de vino (ya que no hay leche). 

   Trabajamos un poco la mezcla con las manos, no queda otra. Es la mejor manera que que se mezclen bien los ingredientes. Después vamos formando las albóndigas con las manos mojadas en agua para impedir que se nos peguen. Las pasamos por harina y hay un truco que es poner la harina en una taza y darle vueltas a la bolita de carne dentro de la taza. Lo he probado y te pringas menos de harina. Esto es una cosa que podéis probar a ver si os gusta más. A mí me gusta que sean chiquititas. En eso soy como los Borrowers, albóndigas, croquetas, torrijas,... todo me gusta pequeñito.


   Las vamos dorando en una sartén con aceite de oliva y las reservamos en la misma tartera que vamos a utilizar para guisarlas. Bueno, yo lo hago así. El aceite que nos queda lo utilizamos para la salsa. Si es mucho aceite, retiramos parte que podemos colar y guardar para otro uso. Doramos una cebolla y añadimos un bote de tomate triturado, esto si las hacemos con tomate. Dejamos hervir como si estuviéramos haciendo una salsa de tomate, a nuestro gusto, y, a continuación, bañamos las albóndigas con esa salsa y las dejamos hervir a fuego suave un ratito, 10-12 minutos, moviendo la tartera de vez en cuando pero sin revolverlas pues se pueden romper. 

   También se puede hacer una salsa rubia con vino blanco. Así también me encantan. Las de salsa de tomate quizás me gustan más para tomar con pasta. Como en La Dama y el Vagabundo. Es un plato muy romántico. 

   Ya veis que son unas albóndigas muy normales, ningún niño va a preguntar si llevan hortalizas, y salen muy ricas. En cuanto a la leche, os aconsejo usarla si no tenéis inconveniente porque aporta ternura a las carne. Yo, en este caso, no podía pero nadie se quejó. 

   Si las tomáis con pasta, simplemente, elegís la que os guste y la cocéis justo antes de comer. Las albóndigas sí pueden hacerse con antelación y calentarlas. Con patatas o con arroz en blanco también están muy ricas y son un plato muy completo.



   Creo que no me queda mucho por decir de este plato. Suelen gustar a los niños y en casa cunden poco porque toman un montón. Les encantan. Es bueno comprar la carne recién picada, si se puede, en una carnicería de confianza. Hay un truco un poco chapuzas, si nos queda la carne demasiado tierna, la mezcla en crudo, claro: incorporamos una cucharada de pan rallado y removemos bien. 

   Yo he llegado a hacer albóndigas hasta con salsa de nata y queso azul, un plato que era una bomba, bastante rico, que me pidió alguna vez mi hijo. En esto hay que tener una mentalidad bastante abierta. 

   Me queda comentaros que tengo una página en Instagram donde subo platos de manera más rápida e informal pero sin pararme a contar la receta, salvo que me la pida algún lector. Es más divertido e inmediato, lo cual le da al tema de la cocina una mayor frescura. En el blog me sería imposible seguir ese ritmo. Cada vez hay más formas de comunicación y a veces nos sentimos saturados. Yo la primera. Si os apetece, os podéis pasar. Tiene el mismo nombre.

   Nada más de momento. Las albóndigas, pues salen muy ricas. Si no tenemos que hacer para un ciento de gente, tampoco dan tanto trabajo. Aquí quedan las albóndigas y yo me despido por unos días. En Ferrol está cayendo el diluvio... ¡Paciencia! Bicos a todos.