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sábado, 31 de diciembre de 2016

Feliz Año 2017


     Queridos amigos, un minuto para desearos a todos un muy feliz año 2017. Parece mentira cómo pasa el tiempo. No creo que por la tarde tenga un momento de poner ninguna receta ni pincho. No me olvido nunca de este blog que me da muchas alegrías. Este mes hemos hecho el récord con más de VEINTE MIL VISITAS, llegando a un total de 460.000 desde que toda esta aventura comenzó.

     Sin vuestro interés, no habría continuado. De eso no tengo duda. Por eso os doy a todos los lectores las gracias. A los de lejos y a los de cerca, a los que conozco y a los que quizás nunca llegaré a conocer. GRACIAS MIL. Os deseo a todos todo lo mejor para este año nuevo que comienza en unas horas. Dios os bendiga.


FELIZ AÑO NUEVO

     Me quedaba por decir... la foto de la entrada es la pularda de Navidad de este año pero esa, es otra historia que os contaré en breve. 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Pasta de pollo al curry



     Quería poner alguna sugerencia para hacer sándwiches o canapés para Fin de año. A la hora de la verdad... pues no he tenido muchas ocasiones para hacerlos estos días. Ya sabéis que hay que aprovechar sobras. Hoy me acordé de una pasta de relleno que me encanta y procuré hacer algo parecido. No me ha salido igual pero sí muy rica. Eso han opinado mis hijos. Es una buena forma de aprovechar pollo cocido o asado que haya sobrado de estos últimos días. 

     Lo que necesitamos es

Una pechuga de pollo cocida
Dos o tres cucharadas de mayonesa
Dos o tres cucharadas de queso cremoso
Media cucharada de curry

     Picamos el pollo en trocitos chicos con un cuchillo y mezclamos en un cuenco todos los ingredientes hasta conseguir una pasta untuosa. Se prueba por si queremos poner algo de sal o más curry. Utilizamos la pasta para relleno de sándwiches o para hacer canapés. Os propongo los dos supuestos: Unos sándwiches cortados con moldes de galletas (ya sé que se desperdicia algo de pan pero quedan muy monos) y unos canapés adornados con un trocito de dátil. 


     Son dos propuestas sencillas. Nosotros solemos celebrar el Fin de Año con un picoteo que nos ahorra poner una mesa complicada y la posterior recogida. Resulta muy rico y variado y a los jóvenes les entusiasma. Por el momento os dejo, ando algo liada. Os deseo a todos muy buenas tardes. 
  

sábado, 24 de diciembre de 2016

Mi felicitación navideña


     Queridos amigos, no quería dejar pasar este día sin felicitaros las fiestas. Es una noche especial para estar con la familia y recordar lo que nos une. La comida... pues no tiene tanta importancia. Es agradable que sea rica, que la mesa esté bien puesta, que todo salga bien,... Claro que sí, pero si no hay una gran cantidad de cariño detrás, de nada vale. Hay que buscar un equilibrio para que los cocineros no estén exhaustos a la hora de sentarse a la mesa y pensar también en ajustarse a un presupuesto razonable a las circunstancias de cada cual. Vuelvo a repetir que no importa tanto. 

     Nosotros repetimos casi lo mismo del año pasado: consomé y pularda. Lo único que vamos a variar es que no habrá langostinos y haremos unas vieiras. En cuanto a guarniciones y esas cosas, sabemos lo que nos gusta y hay unanimidad. Ni pactos ni abstenciones. 



     Este año no haré el brownie ni la casita de galletas. Ha salido así... La verdad, me da igual. No dejan de ser tontadas. Sólo me queda desearos una muy FELIZ NAVIDAD y toda clase de bendiciones. Disfrutad de la familia, es lo mejor que tenemos. Este humilde blog sigue marchando muy bien y estos últimos días ha tenido miles de visitas. No exagero. Os agradezco que me sigáis, me leáis y confiéis en mi experiencia "cocineril" que, a fin de cuentas, sólo es una loca afición que me divierte mucho. Eso sí, todo está hecho con mucho cariño; Lo cocinado y lo escrito. Os mando a todos miles de abrazos. 

jueves, 22 de diciembre de 2016

Carrilleras a la naranja


     ¡Por fin puedo publicar! Llevaba unos días algo preocupada por mi blog pero algunas veces hay obligaciones que nos alejan de nuestras aficiones. Hoy, mañana será imposible, tengo un rato para poner una receta... Es una receta sencilla para cualquier domingo, por ejemplo, pero que podemos vestir de fiesta si nos gustan los guisos. Estas carrilleras son de Coren y salen muy ricas. No es la primera vez que las pongo en el blog pero sí hechas con zumo de naranja. Lo que necesitamos es sencillo:

Un paquete de carrilleras Coren
Cebollitas francesas
El zumo de una naranja grande
Dos dedos de brandy
3-4 bolas de pimienta de Jamaica
Aceite y sal

     Comenzamos sellando las carrilleras en dos cucharadas de aceite. Que cojan color por todas partes y bien doraditas. Sin quemarlas, claro. Las reservamos en una fuente y vamos dorando las cebollitas en el mismo aceite. Si os gustan más las chalotas, también valen. A mí las chalotas me encantan y me gusta ese color tirando al violeta que tienen pero las cebollitas son riquísimas. 


     Volvemos a poner las carrilleras en la tartera y ya podemos salar. Incorporamos unas bolas de pimienta. Las de Jamaica son más grandes y particularmente aromáticas. Podemos usar pimienta negra normal o una combinación de varias. Espíritu abierto. 


     Exprimimos la naranja y añadimos el zumo. Ponemos también dos dedos de brandy. Yo he usado Soberano que "es cosa de hombres". Si preferís cognac francés... Lo que vosotros queráis. 



     Lo que queda es tan fácil como dejar hervir a fuego muy suave alrededor de una hora. Las carrilleras tienen que quedar tiernas como manteca. Una cosa que iría muy bien y le daría un toque más festivo: unas ciruelas pasas a cocer por en medio. Hacen una salsa agridulce maravillosa. Y a partir de ahí: unas patatitas fritas, una guarnición de setas,... Lo que a cada uno le guste para acompañar una carne guisada de forma tradicional pero realmente sabrosa y delicada.
     
     Las carrilleras no son un producto ni muy caro ni muy barato, no obstante, no hay que desdeñarlas pues son muy limpitas y tiernas -en algunas bodas las ponen de plato principal-. Quiero decir que con una buena presentación son realmente buenas. 


      Aquí termino por hoy. No sé si el 24 podré encender el ordenador y sentarme a escribir. Por si acaso, os deseo ya ahora una MUY FELIZ NAVIDAD. Como siempre digo: Que el Niño Dios os bendiga a todos. Yo voy a celebrar las fiestas como mejor pueda, como hacemos todos. Siempre hay a quien echar de menos pero vale más pensar en lo bueno que nos rodea. No quiero dejar de deciros que el blog continúa marchando muy bien, con muchas visitas. Todo el mundo anda pensando en comidas... Yo querría poner alguna sugerencia de canapés para Fin de Año. Espero que me sea posible. Gracias a todos por leerme y una vez más ¡Feliz Navidad! ¡Sed felices!

     

viernes, 16 de diciembre de 2016

Merluza con almejas y guisantes



     Este es un plato muy sencillo pero muy rico para un día de fiesta. Se puede hacer con rape si el presupuesto lo permite. De utilizar merluza, lo ideal es escoger toros gorditos y mejor sin espinas.

     Ingredientes:
Un kilo de merluza
Una cebolla
Una cucharada de harina
Un tazón de caldo de pescado
Un puñado de almejas
Medio tazón de guisantes 
Aceite, sal y pimienta
Vino albariño

     Vamos a pasar la merluza, ligeramente salada, por harina para freírla en aceite bien caliente de manera que se dore y no se cocine por dentro. Rápidamente. 

     En parte del aceite, no hay que pasarse de aceitosos, doramos una cebolla picada menuda hasta que se dore sin cambiar de color. Añadimos una cucharada de harina y la doramos también. Esto ya lo hacemos en una tartera grande con tapa. Con calma y a fuego suave. Incorporamos un tazón de caldo de pescado, una copita de vino blanco y dejamos hervir hasta que espese. Salpimentamos.

     Por último, ponemos en la tartera la merluza, las almejas y los guisantes. Tapamos y dejamos hervir a fuego medio hasta que las almejas se abran. 

     Por supuesto, se pueden poner también unos gambones. Para acompañar quizás lo mejor sean unos cachelos -patatas cocidas-. Otra opción es freír un par de patatas en cuadrados y añadirlas al guiso en el momento de servir. Un puñadito de perejil le va muy bien. Que no se me olvide... una pizca de azafrán -o colorante- le dan un toque cálido muy agradable.

     Es una receta sencilla pero queda muy rica. Además la elaboración es fácil si tenemos el caldo preparado y, si no, podemos usar caldo de brick. Para hacer "trampas" siempre hay tiempo. El blog está teniendo estos días muchísimas visitas. Estoy muy contenta y agradecida. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana. Ya queda un suspiro para Navidad.
    

martes, 13 de diciembre de 2016

Patatas con chorizo



     Yo no sé si estas patatas se podrían llamar "a la riojana" porque no he consultado la receta y les he hecho como Dios me ha dado a entender y aprovechando algún resto. Iba a hacer merluza a la romana y decidí preparar esto de primero sobre la marcha. Es lo que me suele pasar, que improviso. Bien, al margen de que la foto está bastante fachosa, el guiso estaba realmente bueno. Mis hijos se quedaron encantados. Os voy a poner ya los ingredientes:

Una cebolla
Un chorizo
Un pimiento del piquillo
Media taza de salsa de tomate casera
Cuatro patatas grandecitas
Una cucharadita de pimentón de la Vera
Una guindilla
Una hoja de laurel
Dos cucharadas de aceite
Agua y sal 

     Comenzamos picando la cebolla más bien menuda y la ponemos a dorar en una tartera con dos cucharadas de aceite. No precisa mucho. Añadimos el chorizo y un pimiento picado -vienen en un bote y los demás los aprovechamos para otra receta-.

      Pelamos y cortamos las patatas en trozos más bien pequeños. Las ponemos en la tartera y damos unas vueltas; incorporamos el pimentón de la Vera y separamos del fuego para que no se nos queme. Añadimos también la salsa de tomate. Ya podemos incorporar el agua -para cubrir las patatas- y la sal. Se puede poner un trocito de pastilla de caldo en vez de sal. Es lo que yo hice y puse un tercio porque suelen ser bastante saladas. También ponemos la guindilla, en caso de que nos guste que pique el guiso un poco. ¡Ah! y la hoja de laurel. 

     Dejamos hervir a fuego suave hasta que las patatas estén cocidas. Mejor que no se deshagan en exceso. Aquí va a depender de la calidad de las patatas. Os diría que usaseis patatas gallegas pero... yo creo que en otros sitios hay patatas estupendas también. En todo caso, cuanto más ricas sean las patatas, mejor estará el guiso. Este mío quedó bárbaro y no creáis que las patatas eran de mis favoritas. 

     Es un plato contundente pero podríamos enriquecerlo, para hacerlo único, con un huevo poché para cada comensal, de manera que la yema se mezclara con el caldito del guiso que es muy rico. Yo, como ya dije, lo preparé como entrante pues hice merluza a la romana; unas ventrescas que quedan realmente jugosas. Nos encantan. Como diría Carmen: con pan saben a marisco.


   Poco queda por decir. Otro día que repita el guiso, cambio la foto porque a veces me precipito... Estos días tiene el blog muchas visitas, ya me figuro que por la cercanía de las fiestas. Os lo vuelvo a agradecer. No deja de asombrarme seguir aquí, después de casi cuatro años. Por supuesto, mientras vosotros me leáis, yo seguiré escribiendo. No sé qué me gusta más, cocinar o escribir. Lo que sí puedo deciros es que el blog me hace muy feliz. Es curioso. Os deseo a todos muy buenas tardes. 

     


viernes, 9 de diciembre de 2016

Gambones al jerez



     Tener amigos es de las cosas mejores de la vida. Yo solía hacer langostinos al horno y mi amiga Ana me dijo: Mejor haz gambones que quedan más ricos. Pues es verdad, y el precio es muy parecido. Este año hicimos, más o menos como siempre. En la despensa no quedaba brandy (una impertinencia) y usé jerez. Lo que hice fue poner en un tazón:

Un buen chorro de aceite de oliva del bueno
Un buen chorro de jerez
Ajo y perejil picados
El zumo de un limón

    Lo mezclamos bien mezclado y lo vertemos sobre los gambones que tenemos bien descongelados y echaditos en una bandeja de horno. Por encima los espolvoreamos con sal gorda de calidad. Sólo queda meterlos en el horno bien caliente entre 8-12 minutos (según sea el horno). Qué ricos quedaron. Gracias Ana. La verdad es que los gambones son una buena entrada para cualquier día de fiesta y no son demasiado caros.


     Hoy hemos llegado a una cifra redonda: 444.444 visitas y seguimos creciendo. En Navidad siempre se buscan nuevas recetas y os agradezco que me leáis en estas fechas tan señaladas. Muchas gracias a todos y buenas tardes.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Tarta de otoño


     Esta tarta la medio inventé hace unas semanas. Se me ocurrió llamarla "tarta de otoño" porque de alguna manera hay que reconocerla y la hice en estos días. Es una tarta fácil de hacer y muy rica. Lo único, como todas las tartas, hay que tener paciencia para elaborarla. Yo no soy una persona especialmente paciente pero el reto de hacer una tarta siempre me divierte. Vamos, que si adelgazaran, las haría cada domingo. Vayamos por partes porque necesitamos:

Un bizcocho
Mermelada de frambuesas
Almíbar
Mousse de queso
12 nueces gallegas peladas
Chocolate fundido


     El bizcocho lo hacemos con:
4 huevos medianos
La mitad de peso de azúcar
Una pizca de sal
La mitad de peso en harina menos 15 grs
15grs de chocolate en polvo Valor

     No me quiero enrollar con el bizcocho genovés que hemos hecho más veces. Batimos los huevos con el azúcar y la sal. Cuando doblan su tamaño, bien espumosos, agregamos la harina tamizada a la que hemos añadido el cacao. Mezclamos bien y llevamos al horno precalentado en un molde engrasado unos 25-30 minutos a 175º. Es un bizcocho barato, sencillo y rico para tartas. 

     Cuando se enfría lo cortamos al medio y lo mojamos con almíbar. Yo no soy de mojar mucho. Para hacerlo mezclamos:

50grs de agua
50grs de azúcar
Un chorrito de kirsch

     Le damos un hervor y ya podemos mojar el bizcocho, con pincel o a cucharadas. Si queréis mojar más, hacéis el doble de almíbar. Para gustos... Rellenamos con medio bote de mermelada de frambuesas.


     Tapamos con el otro trozo, que también mojamos, y llevamos al frigorífico. Antes se decía emborrachar el bizcocho pero el alcohol se ha evaporado.

      Lo ideal sería tener un aro para montar la tarta. Yo no lo tengo y he hecho una chapuza con papel de aluminio, metiendo el bizcocho en el mismo molde. Siempre pierden algo de volumen al enfriarse. Bien el papel de aluminio va a sostener la mousse... El aro este año lo pido a los Reyes sin falta.



     Vamos con la mousse de queso y nata. Necesitamos:
200grs de nata de montar
200grs de queso tipo de untar
100grs de leche
50-100grs de azúcar
5grs de gelatina en hojas

     Bueno... La nata a la nevera y bien fría. La gelatina la ponemos en agua -puede ser de marca blanca- y vamos calentando la leche con el azúcar. Que se disuelva bien el azúcar, la leche a punto de ebullición... Cuando la gelatina esté bien hidratada la sacamos y la secamos con papel de cocina y la ponemos en la leche caliente. Que se disuelva bien. Después añadimos el queso y lo removemos bien para que quede homogéneo. El queso se resiste un poco... Esto ya está listo. Lo dejamos templar, podéis usar un termómetro de cocina o un dedo.

     Batimos la nata, bien fría hasta que está bastante firme pero sin pasarnos. Entonces, mezclamos suavemente ambas cosas, la nata batida y la mezcla anterior. Esto va sobre el bizcocho que está bien frío en la nevera. Lo ideal es que no se nos vaya por los lados; podemos apretar un poco el aluminio. Dos horitas de nevera. A continuación ponemos las nueces. 


     Escribir las recetas de tartas siempre es trabajoso. Vamos con el chocolate. A mí me gusta mucho uno que hay en Mercadona que es negro y no lleva demasiado azúcar. El que queráis... Ponemos unos 50grs a fundir con una pizca de mantequilla. Yo he utilizado una pequeña fondué de chocolate, de las de velita, que es cómoda porque se funde lentamente y no se quema si se vuelve a poner. Vamos que es una cosa sencilla. 


     El chocolate lo dejamos caer suavemente sobre la tarta, poniendo más sobre las nueces e intentando hacer hilos sobre la mousse, por las buenas o con ayuda de una cuchara. No es una obra de arte pero queda mono y rico, creo yo. Es una tarta que, con variaciones, he hecho ya dos veces y ha gustado mucho. Por eso os animo a hacerla. Me parece que si en otoño lleva nueces, la podríamos hacer también con frambuesas, fresitas, o cualquier cosa que os guste y se os ocurra en otra estación. La mousse de queso queda muy suave pero con textura y todo el conjunto es muy agradable. Hasta aquí llegamos, releeré todo para ver si he olvidado algo, que no es raro. Buenas noches a todos.
     

sábado, 26 de noviembre de 2016

Nécoras a la plancha


     Había oído hablar de las nécoras a la plancha pero no las había tomado nunca. No es que tomemos muchas nécoras.... la verdad. Bueno, lamentaciones aparte, el otro día un sobrino me explicó como se hacen y me animó a probarlas. La experiencia es algo diferente pues a los sabores de mar incorporamos otros que nos pueden convencer más o menos, ya que las nécoras en sí son muy ricas. En todo caso, a mí me gustaron mucho y son fáciles de hacer. Los ingredientes son sencillos:

Nécoras a discreción
Un par de ajos picados
Zumo de limón
Un chorrito de aceite de oliva
Sal
(Vino)

 
   Las nécoras las ponemos en una sartén boca abajo, las tapamos y las ponemos a fuego entre moderado y alto unos 5 minutos. Hacemos un mejunje con el limón, el aceite, la sal y los ajitos picados. Mi sobrino me dijo que el vino él no lo ponía... A los 5 minutos damos la vuelta a las nécoras, les damos un corte de arriba a abajo. Esto no sé si se entiende: como si las fuéramos a cortar en dos sin llegar abajo del todo, las bañamos con una cucharada del mejunje y las ponemos al fuego, tapadas de nuevo, otros 5 minutos. Esto para unas nécoras hermosas.


     Quedan unas nécoras muy aromáticas que nos pueden recordar a los gambones... por los componentes del añadido. Se hacen perfectamente, como veis en la foto y están la mar de ricas. Quizás os gusten más las tradicionales pero estas están muy curiosas. Yo creo que las haré más veces. Hasta aquí por hoy. Es una receta que podría servir para las fiestas pero os aconsejo probarlas antes por si acaso... El trabajo de catador, en este caso no es peligroso y es muy agradable. Buenas noches a todos.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Crema de sardinas


     Esta crema les encantó en casa. Mi amiga Marta me dio una proporción para hacer cremas para "dipear".... Es una palabra algo rara pero ya sabéis que se refiere a esas salsas donde mojamos una patata o un nacho. Se me ocurrió hacerla con una lata de sardinas en aceite y fue un éxito. A mí estas cosas me encantan pero procuro no hacerlas mucho pues es difícil ser comedido . Los ingredientes son de las cosas que se suelen tener en casa. Eso también es bárbaro porque no se estropean y nos sacan de un apuro. Vamos pues a por ellos a la despensa:

Una lata de sardinas en aceite de oliva
Dos quesitos en porciones
Dos cucharadotas de mayonesa
Una guindilla 

     Ya os dais cuenta de que sardinas o sardinillas nos dará igual pues las vamos a batir. La guindilla de las pequeñitas que vienen secas. Si la ponéis fresca, un trocito pequeño ¡precaución! Y bueno, batimos todo hasta formar una salsa homogénea. Más nada... Después, mojamos patatas fritas o lo que nos guste. Incluso es rica para mojar pan o hacer un sándwich. Pica un poco pero el picante le da gracia. Además, recuerda al paté de sardinhas que tomamos cuando vamos a Portugal; Se hace conocido. Sé que es una receta tontita pero ando algo despistada con el ordenador, las fotos y todo lo demás. Es un aperitivo rico y una cosa cómoda de hacer para picar durante un partido de fútbol (un suponer). Tambien, si tememos que la comida quede escasa, un par de aperitivos llenan bastante a los "comedores". Me despido por hoy, mando un saludo a los que me leen desde Canadá, que es novedad. En Ferrol tenemos rayos y truenos pero, no obstante, os deseo buenas noches a todos.

   

lunes, 14 de noviembre de 2016

Vieiras al horno



     Esta receta es idéntica a las zamburiñas al horno, cambiando el molusco... No obstante, como es muy rica, os la vuelvo a poner. Hacía mil años que no ponía vieiras en casa. Este verano tuvimos ocasión de tomarlas y, dado que a mis hijos les chiflaron, decidí prepararlas. Seguramente las pondré en Navidades, alguno de los días de fiesta. Se pueden comprar ya y guardarlas en el congelador. Estas las compramos congeladas, con concha, y las limpió mi marido. No es difícil, traen mucha arena y sólo dejamos la carne y el coral. Hay que pasarlas debajo del grifo para que no quede nada de arena. Creo que en el mercado las venden frescas y limpias. Aquí va a depender de nuestro presupuesto. Es lo que suele pasar...

     Los ingredientes son para 6 vieiras:
Una cebollita
2 puñaditos de jamón
Aceite, sal y pimienta
Una cucharada de pan rallado
Vino blanco rico
Perejil fresco

     Pues ya os imagináis, doramos la cebolla picadita en un par de cucharadas de aceite de oliva, añadimos el pan rallado y salteamos un poco e incorporamos el jamón (lo de los puñaditos depende un poco del gusto y de la mano de cada cual). Ponemos el vino, como medio vaso y dejamos hervir hasta que espese un poquito. Salpimentamos. Esto lo ponemos sobre las vieiras, una cucharada o más, al gusto, y espolvoreamos con perejil fresco. Llevamos a horno fuerte unos 8-10 minutos. Aquí, un poco de cuidado con el horno.... El mío ya sabéis que no quema nada. Nos quedan unas vieiras muy sencillas y ricas, nada caras, si recurrimos a los congelados, y muy propias para un día de fiesta. Las fotos están hechas a todo correr pero en el plato estarían bonitas sobre un poco de lechuga o unas hojitas variadas. Dos por persona es una sugerencia que a mí me parece bastante razonable. 

     Por hoy me despido. Os repito que estoy muy contenta de lo bien que va el blog dadas las circunstancias. Os agradezco a todos mucho que me leáis. Me llegan noticias de gente que me lee, que hace mis recetas en sus celebraciones, que disfruta también de mis comentarios y de las tontadas que digo... El viernes me comentaba una amiga que le encantaban mis recetas porque le recordaban a las de la casa de su madre, donde se improvisaban las comidas muchas veces como hago yo. Todo esto, claro, es muy satisfactorio, sobre todo el cariño que me hacéis llegar. Mientras me sigáis leyendo, por aquí andaré. Gracias a todos y muy buenos días. 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Pavo en salsa Gloucester


     No sé si el título me ha quedado fino o un poco pretencioso pero tanto me da. Lo hice hace unos días y nos gustó mucho a todos. Mi hijo me decía: Apunta los ingredientes que se te van a olvidar... Es verdad que a veces me pasa que me cuesta recordarlos pero las fotos me ayudan. Vamos a ello:

750grs de pavo en trozos
Una cebolla morada
200grs de champiñones
Sal y pimienta
Un chorro de salsa Gloucestershire
Un pizca de mostaza 
Una taza de agua 
Una cucharada rasa de maizena
Sésamo negro


     Una vez puestos los ingredientes, os diré que en casa a esta salsa la llamamos Perrins que es como más fácil. ¿Qué hacemos? Pues en una tartera vamos dorando la carne, si preferís de otro tipo vale -sólo hay que adaptar los tiempos de cocción-. Cuando va tomando color añadimos la cebolla y los champiñones cortados en trozos medianos. Salteamos todo. Salpimentamos e incorporamos un buen chorro de salsa Perrins, Gloucestershire o como queráis llamarla, y una puntita de mostaza. Yo he utilizado mostaza de estragón Louit. Y bueno, para terminar, mezclamos la maizena con el agua y la añadimos al salteado de carne. Enseguida va a espesar. A partir de aquí, tapamos y dejamos hervir unos 20-30 minutos a fuego suave. 

     Queda un guisito muy agradable. Podría ir dentro de uno de esos pies -pastelones- ingleses, pero no... lo he espolvoreado con sésamo negro y he puesto quinoa de acompañamiento. La novedad es que se ha terminado la quinoa. Dudo si la volveré a comprar pues no les gusta nada. El guiso, ya sea con arroz, patatas,... o lo que se os ocurra, de verdad que es muy rico. Deciros que seáis prudentes con la sal pues estas salsas ya son ellas salerosas. Y nada más. Aquí queda esta receta tan facilona que se hace en un ratito. Buenas noches a todos y gracias por leerme. 



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cambio de hora


     Pues nos han cambiado la hora como todos los otoños. Unos dicen que bien, otros dicen que mal...
A mí no me gusta que la cambien porque se hace de noche enseguida. Y eso que estamos al oeste. Cuando estuve en Cartagena me sorprendía lo pronto que anochecía. Siempre nos pasa a los gallegos cuando viajamos a oriente. Pero no todo es malo. Para los que somos trasnochadores es una ventaja. De pronto tienes un sueño tremendo y sólo son las doce. Pues eso, hay que ver el lado bueno de todas las cosas. Eso sí, la sensación es: llegó el invierno. 

     Ante tal amenaza, decidimos pasar el fin de semana al aire libre. Eso nos lleva a viandas suculentas y engordantes. Siempre que sucede igual, es porque pasa lo mismo... Mi marido nos hizo unas comidas muy ricas, como podéis ver. Los pinchos morunos siempre me han gustado y aún recuerdo los que tomaba en el Tonel en tiempos de mi abuela. 


     Aunque el almuerzo sea informal, es agradable poner la mesa y no olvidar que lo importante es estar juntos. Da igual comer unas latitas con pan... Estas comidas siempre me hacen recordar a aquellos Cinco de Enid Blyton que solían beber siempre cerveza de jengibre. Es lo que ahora llamamos ginger ale pero cuando era niña no tenía idea de lo que podía ser. En aquella época leía a los Cinco a todas horas, los leía, los releía y los volvía a leer. 


     El domingo tomamos un arroz hecho entre los dos que quedó muuuy rico. Tenía hortalizas, pollo, chorizo, chipirones y unos langostinos. Terminado en el horno el punto quedó bárbaro. Hoy no hay receta... todo esto ya lo hemos hecho muchas veces. Como estoy publicando menos, os cuento que el blog va muy bien, razonablemente bien. Hemos pasado de las 430.000 visitas, me leen con regularidad desde muchos países y parece que no ha tenido mucha importancia el publicar algo menos. Es un alivio porque estaba preocupada. Por otra parte ya tenía miedo de ser "la pesadiña del blog". Así pues, estoy muy satisfecha. 

     Hoy es dos de noviembre, día de difuntos, y no he hecho ni buñuelos ni nada similar. Ni siquiera he tomado huesitos de santo. Me gustan pero como están por las nubes... los he dejado volar. Sí que es un día para recordar a todas esas personas queridas que nos han dejado, para pedir por ellos. Lo importante es lo que nos queda, como decía el poeta: "Dejónos harto consuelo su memoria". Yo tengo la mía llena de cariño. Os deseo a todos muy buenos días. 





jueves, 27 de octubre de 2016

Osobuco de cerdo


     Que vaya por delante que yo creo que el ossobuco debe ser de ternera. Es un corte del jarrete. Osso buco significa hueso hueco. Lo rico que tiene el de ternera es que lleva el tuétano, a mí me encanta. Mi marido me trajo este corte de cerdo y lo guisé y quedó tan rico que prometí a mi amiga Ana subirlo. Por fin he conseguido hermanar al blog y a mi cámara de fotos (los hijos que son muy listos). Bien, es un guiso sencillo con lo de siempre pero quedó delicioso. Ahora a ver si recuerdo todos los ingredientes:

Carne para guisar
Cebolla roja
Zanahoria
Un par de tomates pelados
Aceite
Sal y pimienta
Vino blanco para guisar
(Tomillo)

     Cuando empecé a dorar la carne en aceite caliente pensé que era un ossobuco muy raro. También había un par de trozos de ternera sin hueso. Fue mi marido quien me sacó de dudas al decirme que era pata de cerdo... ¡Acabáramos! Pero no importa, quedó barbaro. Vamos dorando la carne en aceite caliente y entre los trozos colamos una cebolla roja grandota (o dos medianas), una zanahoria, y un par de tomates. Con calma, moviendo para que todo se vaya pochando bien. Que coja colorcito.

     Yo no suelo poner tomate en estos guisos de carne pero le dio un toque riquísimo a la salsa. Casi ni se ve por la larga cocción pero estaba la salsa sabrosísima. Es lo típico, que hay en la nevera unos tomates que se van a perder...

     A continuación salpimentamos y añadimos un buen vaso de vino para guisar. Que preferís el toque cervecero... vale. La cosa es que hay que mojar el guiso. El tomillo, si os gusta, os lo aconsejo porque va muy bien con las carnes. La nuez moscada tampoco iría mal. Dejamos hervir a fuego suave hasta que la carne esté totalmente tierna. Una hora y si hace falta un poco más, pues también. 



     Nos queda un guiso tradicional, rico-riquísimo al que añadimos unas patatas fritas en freidora que pondremos en la salsa unos minutos y quedan exquisitas. Se me acaban los adjetivos "deliciosos". Bueno, pues ya veis que cosa tan sencilla, un estofado normal y corriente que quedó... apetitoso. Todos lo dijimos. 



     Esta semana que viene tengo intención de hacer otro ossobuco -esta vez de ternera- guisado con pimientos tricolore que pienso que estará delicioso. Ya os contaré. Y como hace tiempo que no os veo, os dejo unas rosas que me regalaron este verano y eran una perfección. Se me hace raro publicar menos y al mismo tiempo, lo confieso, es un alivio no estar tan pendiente del blog. ¡Hay tanto que hacer en la vida! de momento me ha dado por leer bastante. Gracias de nuevo por seguirme y buenas tardes a todos.


viernes, 21 de octubre de 2016

Huevos a caballo


     Este plato que se tomaba en casa de mis padres me hace mucha gracia. Se me ocurrió hacerlo y mis hijos no lo conocían ¿huevos a caballo? Lo he buscado en Google y, efectivamente, son un par de huevos sobre un filete -a caballo-. Suelen ser sobre un filete de ternera, yo al menos lo recuerdo así, pero los he hecho, de uno en uno, sobre una chuleta de aguja. Lo que había. 

 

     Este tipo de carne suelo hacerlo en una plancha que me permite que la carne se haga mejor, sobre todo si son chuletas o piezas grandes, que no es el caso. La carne conviene mazarla y adobarla con ajo y perejil. La planchamos a fuego fuerte con algo de aceite y la vamos girando para que se haga del todo. Sobre todo importante en el caso del cerdo pues la ternera se puede tomar rosada. He aprovechado para asar unos tomatitos. Quedan muy ricos pero cuidado que abrasan. Salpimentamos la carne cuando ya está dorada y ¡claro! vamos haciendo los huevos fritos en aceite bien caliente. 



     Acompañamos el plato con unas patatas fritas cortadas al gusto. La idea es ir cortando huevo y bistec a la vez para tomar la carne a la vez que el huevo -en este caso lo cortamos con cuchillo aunque no sea lo correcto-. Queda muy jugoso y rico combinado con la yema. Ese es el espíritu del plato. Hasta aquí llego por hoy. Me está costando publicar y las fotos han quedado muy oscuras. ¡Qué desazón! Y, sin embargo, esta semana he hecho unas comidas la mar de ricas y divertidas. A ver si el ordenador me va dejando publicar...  Os deseo a todos un feliz fin de semana. Buenas tardes.


viernes, 14 de octubre de 2016

Pastelón de huerta



     Últimamente me ha dado bastatante por las hortalizas. Me gustan mucho y son muy sanas, es lo que tienen. Tenía que hacer un "primero" y fui sacando, de nuevo, de la nevera las hortalizas que me quedaban. Vamos a por ellas:

Una cebollita
Una zanahoria pequeña
Media berenjenita
Medio pimiento
Espinacas cortadas
Una cucharada grande de harina
Un vaso de leche
Aceite, sal y pimienta
100grs de mezcla de quesos
Una plancha de hojaldre
Huevo batido

     Empezamos dorando las hortalizas cortadas en tiras en la sartén. Si os gusta otra combinación, por ejemplo calabacines, pues genial. Estas estaban muy ricas. De veras. Cuando tenemos las hortalizas tiernas, incorporamos la harina. Una cucharada sopera en copete. Dejamos dorar ligeramente, removiendo la harina entre las hortalizas. Si veis que hace falta, añadís un poco más de aceite. Después, bajamos el fuego y vertemos la leche sin dejar de remover. Con ánimo. La cantidad de leche puede variar un poco pero la bechamel debe ser tierna. Al haber tanta cosa, no se suelen hacer grumos de harina. Llevamos a ebullición unos 12 minutos (va a ir al horno y no necesita hervir tanto como las croquetas). Los últimos minutos añadimos las espinacas. Yo las compro en Mercadona y vienen pequeñas porciones picadas y congeladas. Tres o cuatro de esas porciones serían suficientes y para este tipo de recetas son muy prácticas.


     Dejamos entibiar. Estiramos la masa y ponemos la bechamel en el centro, dejando los bordes sin cubrir. Sobre la bechamel espolvoreamos queso rallado especial para pizzas. En este caso una mezcla de tres quesos. El que os guste vale, pero que sea "fundente". Cortamos los bordes de la masa y los vamos poniendo sobre la bechamel cubierta de queso sin mucho orden ni concierto... Pintamos con huevo batido y salpimentamos la masa ligeramente. Listo para ir al horno. 


     A unos 200º introducimos el pastelón una media hora. Depende, como siempre digo, mucho del horno. El mío es de pedales y me tiene bastante aburrida. 

     Quedó un pastelón realmente rico. La masa crujiente, el queso fundido, la bechamel tierna y sabrosa, con todas esas hortalizas combinadas... Mi marido le llamó: "Hojaldrocho de Ratatuille avec béchamel et fromage..." Mucho nombre me parece pero mis hijos se sorprendieron de lo bueno que estaba y preguntaron: "¿Esto te lo has inventado?". No sé si me lo he inventado pero ahí queda. De veras que está muy muy rico. Una béchamel fina de cualquier sabor que os guste, una lámina de hojaldre,... y tenemos un estupendo pastelón, que también podríamos hacer totalmente cubierto de masa. No es ligero pero nadie es perfecto. Un saludo a todos.