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jueves, 7 de septiembre de 2023

Fin de verano. Algunas novelas


   Ha llegado septiembre, he vuelto a Ferrol y, por fin, tengo un poco de tranquilidad para sentarme a escribir. No recuerdo un verano más loco que éste, bodas, nietos, gente que va y viene, poca cocina y ganas de leer y andar a mi aire. Con los años me doy cuenta de lo solitaria que soy. Me he acostumbrado y me divierto mucho así. Es de locos. 

   He cocinado todos los días o casi, pero no ha habido grandes platos. Repeticiones continuas de cosas mil veces hechas. Ni tan siquiera le he prestado mucha atención a Instagram; Ni ha habido tortilla de los viernes. Mucho ir y venir y la cabeza poco centrada. Lo que yo suelo llamar "mi vida entre dos rías". No puedo sino sentirme afortunada por esto pero como bloguera... poco que decir.

   De la primera foto, contar que es un arroz negro aprovechando unos chipirones en su tinta. Quedó muy rico. Marqué antes las gambas y las reservé, lo demás como siempre, acompañando el arroz con un alioli Choví que me sienta mucho mejor que el casero. De esos plato que dices: Qué rico, que agradable,... 



   Como siempre hay tardes grises y solitarias, al menos en mi vida. Se me ocurrió comprar un "kit" de punto de cruz. Cursi, sí, pero entretenidísimo. Como soy libérrima, cambié colores y fue una cosa muy divertida. Aún no lo he terminado pero estoy deseando. Algunas personas tenemos esa inquietud de hacer algo con las manos cada poco. Yo no soy ninguna artista pero necesito tener algo que hacer. Esto formó parte de mi agosto que fue bastante tranquilo, dentro de lo que cabe. 



   Y, claro, también hubo algunos días de playa, paseos, comidas, cenas,... Me gusta ir al menos una vez a la playa de La Barrosa, a ver las Islas Mirandas, que si tienen ese nombre es porque "deben ser miradas", según el latín que yo estudié hace décadas. Es un lugar precioso para ver la ría de Ares al atardecer.



 

   Una de las pocas tortillas que hice este verano. Foto testimonial. En casa se ponen muy contentos cuando la hago. A mí no me importa nada hacerla pero este verano, hasta en eso ha sido caótico. Y ahora que me acuerdo, una idea que os puede gustar. A alguna reunión familiar he llevado una tartera de cachelos para tomar con el churrasco. No sabéis qué éxito y tan ¡fácil! Y es que a veces faltan ideas para compartir con tanta gente. Llegan templados y son muy ricos. A mi nieto mayor le chiflan.

   Ha llegado el momento de hablar un poco de libros porque leer sí leo, aunque sea una horita antes de dormirme. Os voy a comentar algunas novelas que he leído. A ver si me acuerdo bien...

   Creo que el primero que leí en verano fue Yo, Julia, de Santiago Posteguillo. Novela histórica, Roma, Marco Aurelio,... Y, además, premio Planeta. Pues bueno, es interesante porque yo de Septimio Severo y su señora sabía poco por no decir nada pero se me hizo bastante largo. De lectura fácil pero un poco repetitivo. Está bien. No me apasionó nada pero está bien. Opinión personal, claro. No puede ser de otra manera.

   No voy muy ordenadamente creo... También leí Tierra de sombras, de Elizabeth Kostova. Es un libro en el que pasan pocas cosas pero es muy entretenido. La autora nos da un paseo intenso por Bulgaria para contarnos como fueron las cosas en la época socialista. Duro, como son este tipo de libros, y muy fácil de leer. Ya había leído dos libros suyos y, la verdad, me quedo con La Historiadora, que tiene unos viajes por toda Europa que son geniales. Una historia sobre el Conde Drácula pero nada morbosa. 

   A veces, cuando estoy muy saturada con la vida, me leo alguna novela más ligera, tipo romántico. El autor elegido fue Nicholas Sparks. Las obras: El cuaderno de Noah y Un lugar donde refugiarse. Son novelas que se leen solas, sin pensar. ¿Perdida de tiempo? A mí no pensar me relaja y, en ocasiones, es justo lo que necesito. Una cosa, muy sencillas y prácticamente iguales que las películas pero sin imágenes tan bonitas. Para gustos.

   Hace poco supe que Zane Grey era el creador del genero literario "Western", vamos historias de vaqueros. Yo nunca había leído nada suyo y me dije a mí misma que no podía ser, hasta por cultura. He visto tantas veces sus novelas en las estanterías de las librerías antiguas... Me leí primero Los jinetes de la Pradera Roja, ¡qué sorpresa me llevé! Me pareció una novela la mar de bonita. Entretenida y elegantemente escrita. Ahora estoy leyendo Nevada y me está gustando aún más. No sé si voy a leer muchas más o no pero me ha sorprendido muy gratamente. Las descripciones, los ranchos, los personajes,... Yo soy muy de películas del Oeste, gran admiradora de John Ford y Howard Hawks, y me he encontrado en un ambiente que me encanta.

   Y un autor que no conocía: Cecil Roberts. La novela me ha entusiasmado. La que más de todas las que he leído en estos dos meses. Queremos vivir. Una joven pareja inglesa se va de viaje de novios por Europa en los meses previos a la Segunda Guerra Mundial. Ellos son gente humilde pero, por azares del destino, viajan a Viena y Budapest donde conocen a nobles húngaros y una forma de vida a la que no habían tenido acceso. El libro está narrado de tal manera que parece más antiguo. Me recordaba  un poco el estilo a Olvidamos porque debemos olvidar de Maxwell W. B. (menos mal que estoy sentada en el ordenador), aunque no tiene nada que ver. Pues bien, es una novela romántica, histórica, de viajes,... Lo tiene todo y es sencillamente preciosa. Quizás yo esté un poco antigua pero es el tipo de novela que me gusta. Elegante, bonita, evocadora,...

   Y algo más habré leído, he empezado también Esta noche, la libertad, de Dominique lapierre y Larry Collins. Esto ya es más denso. La independencia de la India, nada menos, con el trauma de su partición en dos naciones. Como a veces simultaneo varios libros, creo que me va a llevar más tiempo pero es realmente interesante y siempre aprendemos cosas sobre la historia contemporánea que no sabemos. Por más que sepamos algo... 

   De libros ya no os cuento más. Ya sabéis que los gustos son muy personales y en la lectura más todavía. Yo soy de buscar cosas antiguas y no encuentro a veces con quién hablar de estas obras. Os lo comento porque las amigas me preguntan a veces. Va empezando el curso. Nuevos retos y nuevas ilusiones. Yo esperaré a octubre para algunas cosas pero por lo demás, todo bien. Como debe ser. Nos vemos pronto. Bicos.


martes, 9 de noviembre de 2021

Pollo con brécol estilo oriental


   Aquí estamos... Con una receta sana y ligera. Es lo que toca estos días. Esta forma de hacer el pollo nos gusta mucho a todos y es sencillísima. Necesitamos:

Una bandeja de solomillos de pollo

Una cebolla

Una zanahoria

Un pimiento

Salsa de soja

Una cucharadita de maizena y unos 75-100 ml de agua

Una bolsa de brécol de las que se hacen en el micro




   El modus operandi es bien sencillo. Cortamos los solomillitos de pollo en trozos. Pelamos las hortalizas y las cortamos estilo chino, en tiras, o normal y corriente. En una sartén o tartera mediana vamos salteando el pollo en aceite hasta que empieza a dorarse, añadimos las hortalizas y dejamos hacer unos minutos, hasta que estas también se van medio haciendo. Incorporamos salsa de soja al gusto y dejamos hacer un poco más. Para salsear, diluimos una cucharadita de maizena en una media taza de té de agua, esto es un poco al gusto, según queráis. En cuanto ponemos la mezcla de agua y maizena, empieza a espesar la salsita, bajamos el fuego y dejamos unos minutos. Probamos por si queremos añadir sal. Recordad que la salsa de soja es salada. Si os gusta que pique, podéis añadir una guindilla. Yo, en esta ocasión no lo he hecho. 

   La bolsa de brécol la cocinamos en el microondas, según las instrucciones y la ponemos con el resto del revuelto unos minutos. Simplemente así, ya está riquísimo. Tiene que gustar el brécol, claro.



   Y ya tenemos este plato, bastante sano y ligero, al que hemos añadido unos fideos de arroz cocidos para llenar un poco más a "los delgados". De todas maneras, no son muchos fideos. También estaría muy rico con un arroz jazmín o, siendo más locos, con unas patatas fritas. Esto según quien lo vaya a tomar. 

   Os digo que en casa hemos descubierto que nos encanta el brécol o brócoli y, en estas bolsas de micro, se prepara en unos minutos sin manchar nada. Algunas veces lo preparo simplemente, una vez cocido, añadiéndole un hilo de aceite de oliva, sal y pimienta y me chifla. Es que queda poco cocinado, ligeramente "al dente". 

   En cuanto a estos fideos de arroz, tienen el inconveniente de que tienden a pegarse pero son muy ricos y ligeros. Si no, tallarines de toda la vida de harina de trigo duro.




   Y en este día día de evitar los platos demasiado contundentes, hay un poco de todo. Hamburguesa de ternera con guarnición de manzana y ensalada de tomates...



   Los famosos callos veganos que alternan a las sempiternas lentejas alguna que otra semana y entran muy bien...



   O alguna carne dorada, como este pavo al romero, que está muy rico, con una ensalada de pepino, yogur y hierbabuena. El aspecto de la ensalada es muy feo porque se me ocurrió hacerla con yogur desnatado. Yo creo que no vale la pena. Es aguachirle.



 

   También hay lugar para cosas ricas. Especialmente los fines de semana preparo cosas más apetecibles como este salmón marinado... o unas vieiras o algún marisco cocido que se puede tomar para alegrarse un poco. 

   Esto contado un poco así por encima. Las dietas lo que tienen es que aburren y producen hambre. De eso se trata, de que las calorías sean menos. 

   Hace tiempo que no os hablo de libros, que sigo leyendo. Últimamente he leído Norte y Sur, el de la serie de la Guerra de Secesión. El autor es John Jakes y, la verdad, es muy entretenido. Lo he terminado pero es una trilogía y me quedan otros dos. Me va a dar para mucho. Ahora mismo estoy leyendo Ángeles Asesinos de Michael Shaara, sobre la batalla de Gettysburg y me parece que me va a gustar. Había visto la película Dioses y Generales y me encantó. Yo soy mucho de este tema. Ya sabéis, cada loco...

   No sé si me queda algo más que contaros. Las vidas van cambiando y el tiempo pasa a gran velocidad a partir de cierta edad. De pronto te asombras de ser abuela, de que te duelan las rodillas o de que incluso tus gustos cambien en ciertas cosas que creías imposibles. Es lo bonito de vivir: siempre sorprende.  

   Nos vemos por aquí en unos días. Perdonad que algunas veces tarde en sentarme a escribir. Es que me parece que ya os lo he contado todo. Bicos.

martes, 12 de mayo de 2020

Dos meses de mi vida


   Por fin de vuelta. Me van pasando los días sin escribir y me da rabia. Hago muchas y variadas cosas todos los días, incluso perder el tiempo. Sin embargo, encender el ordenador es algo que ha quedado en el recuerdo. Hubo años en que pasaba largas horas escribiendo o buscando cosas. Ahora me da mucha más pereza y uso el móvil casi para todo. Antes de nada, ¿cómo os va? Nosotros estamos bastante bien a pesar del confinamiento y las separaciones. Lo que ahora llaman distancia social que no es otra cosa que distancia. Esa misma distancia que cantaba Roberto Carlos. Pero bueno, han llegado los paseítos y ya he podido ver a algunos de los seres queridos a los que tanto echaba de menos. En este sentido, vamos mejor. En otros, pues viviendo día a día, sin saber qué nos depara el futuro. Como todos. 

   Como este es un blog gastronómico, o pretende serlo, os voy a contar algunas de las cosas que he hecho. Más que nada por haceros un rato de compañía. Lo primero el bizcocho de yogur con anís, que ya está en el blog y quedó, no es por nada, divino. Le puse dos cucharadas de semillas de amapola. No sé decir si saben o no saben pero quedan muy monas. También alguna vez las pongo en los bollitos que hago. Son cosas que están de moda, creo yo, pero ya buscaré si tienen alguna propiedad interesante para contaros.


   El bizcocho quedó con un color precioso. Os recuerdo que a este cake le pongo una parte de harina de maíz amarilla y dos de trigo. Por eso tiene ese color tan bonito. No le voy a hacer más publicidad pero es verdad que queda muy bien con estas pequeñas variaciones. 



   En uno de nuestros paseos fuimos Pedro y yo al Baluarte de Canido a ver la puesta del sol. Estaba precioso y, además, después de tanto encierro, salir a pasear, ver el mar, ver cualquier cosa... es realmente agradable. Estos paseos tienen como añadido que te encuentras muchas veces con amigos y conocidos, Ferrol no es muy grande, y te llevas unas alegrías estupendas.



   Algunas veces intentamos comer con un poco de cordura. En la foto superior podéis ver unas pechugas a las finas hierbas que estaban muy ricas con una ensalada de calabacín y zanahoria, y unos bollos que me quedaron muy bien. Estoy mezclando harina normal y de fuerza y se nota mucho en la miga. Como dice Johnny: soy agitadora de masas. De toda la vida.


   En otra ocasión el pater familiae nos hizo unos chipirones dorados con cebolla, ajo y perejil que estaban riquísimos. Tenemos unas ganas de chipirones que en cuanto abran los bares vamos a salir corriendo. La ensalada la hice yo: lombarda, cebolla roja y zanahoria rallada. También pusimos patatas y batatas fritas. A Pedro y a mí nos chiflan las batatas fritas con ese toque de dulzura. 



   Y otro poke un poco diferente. La presentación, con aro de tarta, creo que ya os la comenté. A parte de esto, lleva sardinas ahumadas que compramos en Mercadona y quedó muy rico. Tanto las sardinas ahumadas como las anchoadas están muy buenas. Os aconsejo probarlas.


   Y otra ensaladita: Endivias con queso La Peral y nueces, con un chorrito de aceite y sal. Son un aperitivo estupendo e incluso se pueden tomar con dos dedos. No mojándolas mucho, claro. Estábamos hartos de "verde" y hemos variado un poco con la lombarda y las endivias. Me estoy acordando de aquellos famosos versos de Fray Luis de León: 
  
Aquí la endivia y mentira
Me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado
(...)

   Ahora que lo pienso... Creo que no era la endivia. En fin, una oda "A la salida de la cárcel", es de lo más propia para estos tiempos de confinamiento que vivimos.




   Contaros que también he hecho alguno de mis arroces en sartén, para tres gatos, que hago cuando me sobra carne de algún asado y me quedan, la verdad, de rechupete. Son comidas de aprovechamiento que hago en media hora y que no mancho apenas. Lo que es la sartén. Ya sabéis que soy tacaña y no tiro nunca nada.


   Termino con estas rosas que fotografié un atardecer y que me parecen esplendorosas y esperanzadoras. Creo que vamos volviendo todos a una cierta normalidad. Salimos a comprar con menos miedo, damos un paseo algunas tardes, nos dejan ir a misa, ver a la familia de pocos en pocos,... y parece que lo peor ya ha pasado. Ojalá sea así. No sé si este verano habrá playa y hasta dudo si me importa mucho después de todo lo vivido estos dos últimos  meses, de lo que está por venir. Yo tengo la esperanza de que salgamos adelante, poco a poco y con esfuerzo. Eso sin dudar. 

   Tengo ganas de estar con los míos, de ver muchas puestas de sol y de no tener miedo de que alguien me estornude encima. Todo pasará, así lo espero. Como digo siempre, ¡ánimo con todo! Recuerdo aquella oración tan bonita que bien podríamos aplicar a estos días:


Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir unas de otras. 

   Nos vemos por aquí en unos días. Cuidaos mucho.


 Que no se me olvide contaros que estos días he terminado Diario de un cura rural, que me ha encantado. Es una novela muy triste de Georges Bernanos pero tiene unos diálogos divinos. De tipo teológico, claro, pero interesantísimos. Me gustó mucho leerla.


viernes, 17 de abril de 2020

Treinta y cinco días




   Esto de estar treinta y cinco día confinada me recuerda alguna película de miedo, he visto muchas, en la que el protagonista, cuando por fin sale, se encuentra un mundo diferente del suyo. Es lo que parece que nos va a pasar, menos libertad de movimiento, negocios cerrados, mascarillas,... En todos los años de mi vida nunca pensé que viviría una realidad como esta, y mira que soy bastante fantasiosa, pero la realidad supera la ficción, en esta ocasión muy dolorosamente.

   ¿Cómo lleváis vosotros la situación? Yo, al principio, estaba bastante tranquila. No contenta, porque esto es una masacre, pero sí serena. Ahora... pues estoy hasta las narices. Tengo ganas de dar un paseo, de ver los árboles de la plaza de Armas, de sentarme en Amboage a tomar un café, de acercarme al muelle, de ver el mar,... de caminar descalza por la playa. Todo esto me falta, además del abrazo de muchos de mis familiares y amigos. Todo esto es lo que echo de menos. Y algunas cosas más. Por ejemplo, no hemos tenido nuestra Semana Santa, que en Ferrol es genial, nos han quitado la primavera, pues la vemos pasar desde una ventana,... Son muchas cosas que ya me pesan demasiado.

   Dejando atrás las quejas, que siempre son cansinas, os puedo contar que seguimos igual que hace unos días. Yo no he salido para nada pero me he entretenido, como siempre os digo, con diversidades. Los días pasan rápidos, uno detrás de otro, mientras cumplimos algunas obligaciones, vemos alguna  película o nos dedicamos a alguna afición. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo La señorita  Mackenzie de A. Trollope, y me parece que me va a gustar mucho. Acabé hace unos días Pasaje a la India, que me pareció muy curiosa a pesar de que algunos ratos se hace algo pesada. Es muy interesante para entender la relación entre británicos e indios. Leer es lo que tiene, que viajas, conoces culturas y diferentes personalidades sin salir de casa. Es lo mejor para estos tiempos. ¿Ver la tele? No os lo aconsejo, salvo películas o series de calidad. Pero bueno, es una opinión mía.

   Más cosas... El blog. Ha llegado estos días a 750.000 mil visitas. Es una barbaridad y os estoy muy agradecida. Lo que más se ha leído este mes han sido los bollitos royal, lógico porque estamos sin pan y muchos sin levadura. Siguen siendo las recetas de pescado las que más consultas tienen. Eso me encanta, aunque yo soy bastante carnívora. Algunos dulces son también buscados. 

   Ni un plato de carne entre los más leídos. Es increíble. Y los bollitos casi mil visitas en este mes, ¡qué barbaridad! Pues no os creáis que yo hago mucho pan. Compramos fresco cuando salimos, cada diez días, y lo vamos estirando, tostando, etc. También tiramos del pan de molde que, afortunadamente, nos gusta. Y algunos días hago bollitos de pan o de royal. Pero no todos los días, para nada. 

   En cuanto a los dulces, pues tampoco hago mucha cosa. Ya comemos demasiado para la vida sedentaria que estamos llevando. Y traen alguna chuchería el día que salen... Así que, dulces, pocos. Un día hice un pudin de pan, con pan de molde, que nos gustó mucho. Y el Jueves Santo la tarta la Viña para celebrar, pero he sido muy prudente.


   Hicimos también un día francesinhas para cenar. Es un sándwich portugués relleno de carne a lo bestia que se toma con una salsa cuya base es el tomate. todavía no las puedo publicar porque fueron fruto de una improvisación y nos saltamos la receta original a la torera. Pero si os interesan, hay muchos vídeos en Youtube que explican como hacerlas perfectamente. Eso sí, son una bomba calórica. 


   Y bueno, ha habido todo tipo de platos normales, pollo asado con guarnición:



   Merluza a la romana con guarnición:


   Teniendo en cuenta que vamos tirando de nevera, congelador y latas. Lo que más me gusta a mí es que no falten ni el queso ni el jamón serrano. No siempre se consigue. 

   Como veis, esta es nuestra navegación particular. Deseando desembarcar, claro, pero navegando en calma. Demasiada calma a veces... Y sabiendo que atracar y bajar a tierra puede ser peligroso. Es una cosa triste, todo esto. Algún día pasará y lo recordaremos, no con nostalgia, pero sí como algo que contar a nuestros nietos. Yo prefería no tener que hablar de este fatídico 2020. Amigos, os dejo por el momento. Procuro escribir de vez en cuando porque no quiero que penséis que os olvido. Cuando cocino con lo que va quedando, recuerdo muchas veces mi blog y me pregunto si podría seros de más utilidad. Lo que sucede es que, igual que todos, no siempre tengo el ánimo para publicar. Y vamos tirando, unos días así y otros asá.

   No os desaniméis. Procurad hacer cosas distintas para que los días no se hagan largos. Aquí se dice: Nunca llovió que no escampara... Pues eso, vendrán tiempos mejores, volverán los abrazos y los besos. Volveremos a vernos. Os mando todo mi cariño.

   ¡Ah...! Que no se me olvide. La primera foto es de un poke que hice y lo presenté con ayuda de un aro de tartas, poniendo antes el arroz y colocando todo para que quedara mono. Ya sabéis que me gusta daros ideas.

viernes, 4 de octubre de 2019

Plasencia, Cádiz y tres membrillos del Bierzo


   Mucho tiempo sin escribir, lo sé, pero es que, entre otras muchas cosas, he estado de viaje. He ido a Cádiz, ni más ni menos, a través de la Vía de la Plata. Ha sido un viaje familiar muy bonito y caluroso. Os voy a contar un poco porque ha sido muy interesante. 

   Aparte de que paramos en Zamora para comer, nuestro siguiente destino era Plasencia. Me hacía mucha ilusión conocer esta ciudad porque, como les iba contando en el coche, había leído la novela El alma de la ciudad, de Sánchez Adalid, y me había gustado mucho. Su fundación en tiempos de Alfonso VIII, en plena Reconquista, la descripción de su belleza, por algo se llama Plasencia, y la trama de la novela que tiene que ver con el Sagrado Mantel de Coria,... No os cuento más por si os entran ganas leerla pero era una visita que me apetecía. Pues bueno, me encontré con una ciudad preciosa. La Plaza Mayor es animadísima, con mezcla de estilos, desde el ayuntamiento con su torre del reloj hasta edificaciones más modernas y pintorescas. En la ciudad hay numerosos palacios y preciosas iglesias. No pudimos ver mucho. Una de las cosas curiosas es "las Catedrales", así en plural, porque son dos edificios en uno. Sobre la catedral del siglo XIII, se comienza otra en el siglo XVI. Se puede visitar pero no dejan hacer fotos en el interior. Las dos partes son preciosas y muy interesantes. Vale la pena la visita. En la foto superior, podéis verme a mí a la salida de las catedrales haciendo una foto del entorno (es primera vez que salgo en el blog).



   La Casa de las Dos Torres es de las más antiguas de la ciudad. Está muy retocada y actualmente sólo queda una de las torres. Perteneció a la familia Monroy, que conocemos bien los que hemos leído la obra de Sánchez Adalid. Luis María Monroy es el protagonista de la trilogía que comienza con El Cautivo. Si os gusta la novela histórica, os aconsejo su lectura. 



   Seguimos paseando por el casco antiguo hasta el Parador. Es el más bonito que he visto nunca. Un antiguo convento del siglo XV. Imaginaos mi sorpresa al entrar en la preciosa sala capitular y ver al autor extremeño del que os he hablado dando una charla. Fue un momento increíble. Qué casualidad tan asombrosa y emocionante. 

   En la Plaza Mayor tomamos en El Español unos pinchos deliciosos con unas cañas. Me llamaron la atención los callos -sin garbanzos- y unos higaditos riquísimos. Todo suculento y espectacular. Allí a donde voy, me gusta probar las especialidades.



   la siguiente etapa de nuestro viaje era Cádiz. Empezamos nuestra visita en la Plaza de San Antonio. Es un buen sitio para dejar el coche y empezar a callejear. Nos dirigimos a la Casa Manteca. Allí tomamos un aperitivo. Una de las cosas fue queso con mermelada de trigueros. Os digo que estaba delicioso y había un ambiente bárbaro. Después seguimos hasta El Faro. Comimos en la barra diferentes cosas: Tortillitas de camarones, patatas aliñadas y unos molletes rellenos de ortiguillas con mantequilla que quitaban el "sentío". Qué cosa tan delicada. Eso sí, estaba como San Lúcar en verano: "quítate tú pa ponerme yo". Mi marido dice que podría vivir en la barra del Faro.


   Seguimos nuestro paseo hasta la Caleta. Hacía un día tan divino... Esta luz de Cádiz, mi Cai, es maravillosa. Viniendo del norte es resplandeciente. También fuimos a la Catedral Nueva. No pudimos verla por dentro porque teníamos poco tiempo... Otra vez será. Total, Cádiz y Ferrol están muy cerca.



   De los más bonito de Cádiz son sus callejuelas, con sus patios, sus galerías, sus balcones. Corría una brisa fresca y se caminaba a gusto. Ya se sabe: "Cai se bebe el sol que hay en la brisa marinera..."


   Y en la Plaza de Mina vimos unos hibiscos en flor tan impresionantes que no pude evitar fotografiarlos. Son todo fotos de móvil pero os hacéis una idea.



   Para culminar nuestro paseo fuimos a la Alameda de Apodaca. Es un entorno tan bonito junto al mar que no se puede dejar de ir. Impresionante el tamaño de los ficus centenarios procedentes de Australia. Inolvidables las farolas. La alameda es un increíble mirador sobre la bahía. 



   
   Es un resumen bastante imperfecto de nuestro viaje relámpago que tenía motivos familiares que no vienen al caso, pero os dejo aquí nuestro recorrido por estas dos bonitas ciudades españolas. Es curioso porque cruzamos el Duero en Zamora, el Tajo, El Guadiana a la altura de Mérida y el Guadalquivir en Sevilla. Incluso el Guadalete, de tan triste recuerdo.Vimos miles de encinas en Extremadura y campos de algodón en Sevilla. Yo me fijo bastante en el paisaje cuando voy en coche, los ríos, las sierras, los castillos. Es apasionante porque entiendes mejor la historia cuando paseas por la geografía. Por otra parte el viaje de vuelta fue tan caluroso, alrededor de 30º casi todo el tiempo, que resultó algo agobiante. ¿Queda algo por contar? Seguro que sí pero no lo recuerdo ahora. En el Bierzo pedimos permiso para coger unos membrillos pues estaban los árboles cargados de fruto. Cosas de las blogueras cuando viajan...


   Pues aquí queda esta entrada algo laboriosa. Tengo pendiente hacer el dulce de membrillo y la semana que viene os contaré una mermelada de tomate que hice que me quedó exquisita. Sí, está mal que lo diga pero todos estuvimos de acuerdo. Me despido por ahora. Gracias por leerme a todos. Bicos.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Patatas graciosas


   En Ares hay un local donde ponen unas patatas rabiosas que tomamos algunas veces de aperitivo. Hoy tenía yo que acabar varias cosas -caducaban pronto- y necesitaba hacer algo más. Algo contundente. Me acordé de las patatas aresanas y me dije: hoy compro sin falta unas patatas ricas y las preparo. Y así fue. Para hacer estas patatas necesitamos:

4-5 patatas buenas
350grs de carne picada
Una cebollita
Medio pimiento verde
Tres cucharadotas de salsa de tomate
Aceite y sal
Romero, tomillo y orégano
Una guindilla o más...



   Ya os habréis dado cuenta, seguramente, de que he cambiado el nombre de "rabiosas" a "graciosas", ¿por qué?, pues porque no picaban nada. Puse una guindilla y nada... debía de ser muy flojita. Que queréis que piquen... pues dos o tres guindilla o unas gotas de tabasco o el picante que soláis usar. Si no queréis que piquen, igualmente están muuuy ricas. ¿Qué hacemos?

   Picamos la cebolla y el pimiento y empezamos a dorarlos en aceite de oliva, cuando van estándo transparentes incorporamos la carne picada. Mejor del día y de confianza. Vamos dorando y añadimos las cucharadas de tomate frito -yo usé uno de Mercadona que es riquísimo- la sal y las hierbas -aquí podemos variar pero mi mezcla estaba muy rica y suave-. Ponemos el picante, según nos guste: mucho, poco o nada. Dejamos hacer a fuego suave hasta que está bien cocinado. Probamos una cucharadita por si necesita más sal. Esto es rico para patatas, para pasta o para cualquier cosa.


   Tenemos que pelar y cortar las patatas en tiras. Que sean de buena calidad. Las freímos en la sartén o en la freidora. Que se doren bien. Salamos ligeramente y cubrimos con nuestra mezcla de carne. Ya veis que cosa tan tonta. Es un plato como de niños pero está muy rico. 

   Nosotros, si os habéis fijado un poco en las fotos, tomamos también provolone y unas gulas. Con un pan rico y una cervecita fue una comida muy fácil y agradable. Os digo que la carne estaba riquísima. Cosas sencillas que no fallan. 



   Se me olvidó contaros que este agosto tuve la oportunidad de colaborar en el Derby preparando pinchos. Fueron sólo unos días y me resultó duro al principio... Según me acostumbraba, disfrutaba más y fue el momento de hacer algo que nunca había hecho. Una gran experiencia que no descarto repetir si surge la ocasión. La vida, que te da sorpresas divertidas cuando menos te lo esperas. Yo me acordaba de aquella película de Frankie y Johnny que vi hace años y me gustó mucho, aparte de por el tema, porque está muy bien interpretada. Es una historia de amor entre una camarera y un cocinero interpretada por Michelle Pfeiffer y Al Pacino. Os animo a verla. Desde aquí le mando un abrazo cariñoso a todo el equipo del Derby Café. A todos los demás también os envío mi cariño y mi agradecimiento por seguir leyéndome cuando yo ando por ahí, viviendo nuevas aventuras.

   Pues os dejo esta recetilla, muy fácil que de verdad es muy rica para un día de apuro. Y si hay niños... perfecta. Buenas tardes a todos. 

miércoles, 20 de abril de 2016

Ajiaco literario


     Nada sabía yo de la comida chinchana -ni de Chincha- hasta que decidí leer La tía Julia y el escribidor. Es curiosa esta historia del joven Marito y de su matrimonio con su tía Julia. Leí estos pasajes casi más por curiosidad cotilla que por interés literario, ¿a qué negarlo? Es el de la boda un relato entretenido que se lee bien, con agrado. El joven menor de edad que se va a casar sin consentimiento de sus padres y todo eso... Lo peculiar del caso es que lo que a mí más me llamó la atención fue el viaje a Chincha y me quedé con el nombre de la Beata Melchorita.

     Esto es lo que más me apasiona de Google y los tiempos modernos, se encuentra prácticamente todo. Leyendo sobre la vida de Melchorita, que dedicó su vida a los pobres y enfermos, supe que sus platos favoritos eran la sopa seca y la carapulcra. Nombres divertidos, ¿verdad? Yo no pensaba hacerlos, ni mucho menos, pero me quedé con la historia

   Unos meses después, en el divertido aniversario de mi prima Pili, me encontré con mi prima segunda Anita y le conté todo este rollo... ¡pobre! Anita viaja mucho y conoce la comida colombiana. Si, ya sé que no es lo mismo que la peruana pero todo tiene cierta cercanía... Ella me habló del ajiaco, para hablar con propiedad: ajiaco bogotano o santafereño. Todos estos nombres me entusiasman. Ya sabéis que ajiacos y sancochos hay en todos esos países americanos y son lo que aquí los guisos y cocidos.

     El ajiaco colombiano lleva pollo y papas, cebolla, ajo, maíz cortado en ruedas,... también se ponen alcaparras y cilantro... Se acompaña con arroz en blanco y aguacate cortado. Tengo que preguntarle a mi prima si puedo subir la foto que me mandó. Al ajiaco se le añaden guascas, Son unas hierbas que se incorporan al cocido al final. Todo esto está contado con cierto desorden porque el wifi está jugando conmigo al perro y al gato... ¡qué paciencia hay que tener! Pues bueno, Anita me ha dado guascas para hacer un ajiaco bogotano. Creo que debo hacerlo. Allí toman guascas como los gallegos grelos... digo yo.

     Deciros que he pasado del Perú a Colombia por azar, pero os recuerdo que dicen los grandes restauradores -cocineros- que la cocina peruana es de las mejores del mundo (del mundo mundial). Yo, aparte del ceviche y la causa limeña no conocía mucho más.

     También aprovecho para comentaros que hace unos meses leí un libro sobre Cuba, Una casa en Amargura, escrito por mi amiga Elisa Vázquez de Gey, en el que se habla del ajiaco cubano, que seguro que algo se parece al bogotano o a cualquiera de los ajiacos que existen (Anita me ha dicho que el original es el bogotano). Este libro os lo recomiendo porque,  además de muy bonito y entretenido, nos enseña muchas cosas que desconocemos sobre la Cuba colonial, la vida de los esclavos, los diferentes grupos sociales de la Habana, las leyes que los regían. Sí, ya sabemos todos que La Habana es Cádiz con más negritos... pero hay más enjundia. Yo misma tengo antepasados cubanos y mi nombre de pila viene de la madre de mi tatarabuela, que se llamaba Ana, vivía en Santiago de Cuba, y nos dejó su nombre a muchas de sus descendientes (no voy a poner descendientas). Por supuesto el nombre tuvo que ir para después volver...

     Pues así me va quedando esta entrada que tiene un cierto desorden. Tener un blog sobre cocina me lleva a hacer unos viajes apasionantes (sin salir de casa) y a fijarme especialmente en el trasfondo gastronómico de los diversos libros que leo. Por supuesto, la mayoría no tiene nada que aportar al mundo de la cocina. Todo lo que leemos nos enseña y nos ayuda, como decía Cervantes: "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Cuanto más conocemos, más queremos saber... La literatura es uno de los viajes más bonitos que podemos emprender en esta vida. Es un viaje que se hace en solitario, que nos aleja de la soledad y nos ayuda a comprender mejor el mundo y a nosotros mismos. Soy un poco pesada, lo sé, pero esto tenía ganas de escribirlo hace tiempo.

lunes, 14 de marzo de 2016

¡Barbacoa!


     Me encantan las barbacoas. He leído alguna vez que no es bueno abusar de la comida hecha sobre brasas... Es posible. Supongo que los hombres prehistóricos de barbacoas sabrían un rato. Me los puedo imaginar poniendo trozos de carne sobre el fuego y comiendo sin ningún tipo de reparo... En Breve Historia del Mundo, de Ernst H. Gombrich, hay un capítulo dedicado a estos hombres a los que considera "los mayores inventores de todos los tiempos". Es un libro precioso, muy recomendable para jóvenes. Bueno, a lo nuestro. El sol ha vuelto a Galicia y nosotros decidimos comer fuera, con sombrero y protección solar. Es una maravilla poder disfrutar de un día así después de un invierno tan largo. Quizás no ha sido tan largo pero a mí me ha llegado.



     A nosotros nos gusta hacer las barbacoas variadas. Hacemos un poco de todo y compartimos. En esta ocasión había: alitas, chuletas, panceta, chorizos y pinchos morunos. Esto último se le ocurrió a mi marido y estaban riquísimos. Gran idea. Todo era del mercado de la Magdalena. De la estética del mercado mejor no digo nada...



      Para hacer la carne, no hay receta. Es importante hacer unas buenas brasas, mejor de leña. Adobar o no, es cuestión de gustos. Nosotros solemos salar cuando ya está algo dorada. Y bueno, lo que sí es importante es que no se queme y que esté hecha por dentro. La carne de cerdo o de pollo cruda... Pues no.


     Se puede poner un aperitivo, hacer una tortilla, comprar una empanada. Nosotros no nos hemos complicado pues lo que queríamos era sol y aire libre. Nos conformamos con patatas fritas de bolsa y una ensalada. Una latita para el aperitivo -la espera- y un par de salsitas compradas: alioli y guacamole. Son dos salsas que nos gustan y lo mismo acompañan la carne que se puede mojar en ellas una patata o un corrosco de pan. El sábado no se puede pensar en calorías.


     Basta con poner una mesa agradable -informal- y para beber podemos tomar vino, cerveza o lo que guste. A mí el tinto de verano me encanta. ¡Qué día tan agradable hemos pasado! Todavía no ha llegado la primavera y faltan las flores pero la cosa promete... Muy buenos días a todos.



jueves, 21 de enero de 2016

La sonrisa de las mujeres



     Esta es la última novela que he leído que trata sobre cocina. Su autor es Nicolas Barreau. Además del tema de la gastronomía tenemos literatura, que es siempre es interesante, y, claro, el amor (es este caso l'amour). Al parecer es un libro que ha gustado mucho a diferentes lectores. Por un lado tenemos un escritor y por otro una cocinera que es dueña de un pequeño restaurante en París. Es una historia amable de leer, romántica pero bastante previsible. Vamos, que no os voy a adelantar nada porque es fácil ver cómo va a terminar. Si os gustan las historias románticas sin demasiadas complicaciones, es lo justo. Para mí gusto, un poquito aburrido.

   Y, que no se me olvide, incluye varias recetas. Ahora está muy de moda que las novelas tengan recetas. Que conste que cuando leo no busco que las novelas traten sobre gastronomía, ni mucho menos. Estos días terminé Suite francesa de Irène Nemirovsky y me ha encantado, absolutamente, pero la Segunda Guerra Mundial no es el tema de mi blog. Así que no me lío más. Buenas tardes a todos.

miércoles, 18 de junio de 2014

La lista de los nombres olvidados



     La lista de los nombres olvidados es una novela que nos lleva otra vez a la Segunda Guerra Mundial, a la triste historia de los judíos de París y al "vélo d'hiver". Si habéis leído La llave de Sarah, conocéis bien la historia. Esta es, sobre todo, una novela de sentimientos. El amor verdadero (como La princesa prometida) que va más allá del tiempo y supera todos los obstáculos. 

     La autora es Kristin Hamel y la novela ha tenido muchísimo éxito en muchos países. A mí me la recomendaron varias veces porque, además, es una novela en la que las protagonistas regentan una pastelería y tenemos varias recetas. Ya sabéis que está muy de moda escribir novelas con recetas en la línea de Me muero por ir al cielo, por poner un ejemplo. Lo curioso de la novela es que la protagonista hace dulces judíos y árabes y ni siquiera lo sabe (bueno... sabe que los hace pero no sabe su origen), a lo largo de la historia, sabremos por qué. 

     Hope, una madre separada, está al frente en Cape Cod de una pastelería heredada de su abuela que sufre alzheimer. Rose, que es la abuela, le pide que vaya a París a averiguar que ha sido de su familia, que fue enviada a los campos de exterminio durante la guerra. Como Hope ni siquiera sabe que Rose es judía, podéis imaginar el impacto que le causa la noticia. Una vez en París, buscará y encontrará a personas que la asombrarán todavía más. Lo que pensaba sobre su familia, sus orígenes, su religión,... todo se verá trastocado. Y la abuela Rose, claro, esconde un pasado con una maravillosa historia de amor. Como os imaginareis, hay dos acciones: pasado y presente, cada una con una protagonista: Rose y Hope. Es una estructura que vemos muchas veces. Se van alternando a lo largo del libro.

     No os cuento más, porque si queréis leer el libro, lo mejor es que os dejéis sorprender. A mí me ha gustado mucho. Es un libro más de sentimientos que de historia. La llave de Sarah nos explica mejor los hechos pero este es más un libro sobre la historia de una familia y un amor. También está, claro, la historia de Hope que tiene que superar su divorcio, mejorar las relaciones con su hija y encontrar un nuevo amor (una vez superados todos sus traumas). 

     Pues nada más. Yo os lo aconsejo porque es muy entretenido, desde la primera página. Es una historia bonita y os hará pasar un buen rato. 



jueves, 13 de marzo de 2014

Amigas entre fogones


     Esta es la última novela que he leído sobre el tema de la cocina. Es de la autora de El club de los viernes, Kate Jacobs. Nos encontramos ante otra historia de mujeres. Esta tiene de fondo la cocina, por no decir los programas de cocina. Gus, una viuda de mediana edad, es una estrella de Canal Cocina con dos hijas y una vecina que no sale de casa salvo para ir a la suya. El problema comienza cuando el programa de Gus baja de audiencia. En ese momento, deciden que el programa debe cambiar y le imponen una copresentadora, una miss española llamada Carmen que tiene aires de diva. Así que Gus tiene varios problemas que resolver: su relacion con sus hijas a las que protege como si fueran niñas, el nuevo programa (que parece una feria), la incertidumbre económica y ¿cómo no? un nuevo amor que le cuesta aceptar.

     Como en todas estas novelas, los problemas se van resolviendo poco a poco. ¿Qué queréis que os diga? Me ha parecido previsible y algo aburrida. Es una novela amable, sí, pero poco más. No creo que se pueda decir mucho más de ella. 


sábado, 23 de noviembre de 2013

La señora de las especias



     La señora de las especias es un libro escrito por Chitra Banerjee Divakaruni. Lo compré porque la película está clasificada entre las que tienen que ver con la gastronomía. Craso error. En el libro, de comida se habla algo, pero no es el tema en absoluto. En resumen: la historia es de una mujer, más bien una anciana, de origen indio, Tilo, que regenta una tienda en Oakland. Es una tienda de especias y productos indios. Ella tiene como misión, la han preparado para eso desde niña, ayudar a los demás con la magia de las especias. Porque es una novela sobre la magia más que otra cosa. Ella es capaz de ver los problemas y deseos de los que acuden a la tienda. Todo se trastorna cuando un joven apuesto, de origen indio (americano) entra en la tienda y, pesar de su aspecto, se enamora de ella. Tilo, por supuesto, le corresponde y todo el asunto de la tienda se tambalea...

     No sabría deciros si me gustó. Es un libro agradable de leer pero no engancha demasiado. Cada capítulo lleva el nombre de una especia, y cada especia tiene una misión... La historia de amor entre un joven guapísimo y una anciana fea, pues es un poco increíble ¿no? Pero el sabe que ella es hermosa por dentro... 

    Pero hay más, una película que se llama "La joven de las especias" (se cargaron a la vieja, es broma). Sólo he visto el trailer y ella es una monada de ojos verdes. Creo que la historia es muy diferente. Cosas del cine. Ella no puede salir de la tienda, ni tocar a sus clientes, ni utilizar sus poderes en su beneficio (estaría muy feo). Es una película inglesa de 2005. Los protagonistas: Aishwarya Rai y Dylan McDermott. Bueno, cuando la vea os contaré. Me parece que debe ser muy romántica, mágica y exótica. No muy igual al libro y, quizás más entretenida. 


 

lunes, 21 de octubre de 2013

Recetas y confidencias



     Por fin una novela. La verdad es que hacía mucho que no leía nada relacionado con la cocina y una amiga me ha dejado esta novela de Ann Pearlman que trata del tema de las galletas y la amistad: Lo justo para este blog. Es una novela narrada por una de las protagonistas, Marnie. Todos los años recibe en su casa a sus amigas para hacer una fiesta en la que se regalan galletas unas a otras. Lo hacen a primeros de diciembre, de manera que las galletas les sirven también para la Navidad porque se regalan, nada menos que, doce docenas de galletas. Doce mujeres, doce recetas, doce galletas de cada clase para cada una (no pienso hacer las cuentas...)

     También hacen un paquete para un hospital con doce paquetes de galletas distintas... Un bonito gesto. 

     Al margen de las historias de las diferentes protagonistas, tenemos las recetas y diferentes "capítulos" sobre los componentes de las galletas: Harina, azúcar, jengibre, canela, vainilla,... Para mí lo más entretenido del libro porque cuenta su historia, su fabricación, sus propiedades,... Pero la historia en sí, yo creo que es un poco lío. Demasiadas mujeres, mayorcitas, que se preocupan por sus familias y por sus relaciones con los hombres. La autora no se anda por las ramas cuando habla del tema. No obstante, es un libro agradable y fácil de leer. Todo transcurre en una sola velada, la fiesta, y aunque las principales preocupaciones de Marnie se resuelven, casi todas las protagonistas vuelven a casa con sus problemas íntimos, familiares o laborales. Pero bueno, para eso están las fiestas, para olvidar por un rato las preocupaciones y volver a la rutina con nuevos ánimos. Al parecer, la autora tiene su propio club de amigas galleteras.

     En este sentido, la novela es un canto a la amistad entre mujeres, lo cual está muy bien, ¿qué sería de nosotras sin las amigas? 

     Os comento que he separado los libros y las películas a otro apartado, que se llama así, porque me parecía que era un poco de lío tenerlo mezclado con "Más cosas", que es una etiqueta de estadísticas y comentarios sobre el blog en sí. Debí haberlo hecho antes. Espero que resulte más cómodo.

martes, 27 de agosto de 2013

Adivina quien viene esta noche


  

viernes, 9 de agosto de 2013

Spanglish





     Me sorprendió esta película de Paz Vega. Su incursión en el cine americano, muy distinta de los trabajos que suele hacer en España. Una asistenta mejicana trabaja durante un tiempo para una familia americana. Él es un famoso cocinero. Son una familia con problemas, como todas. El personaje de Paz, sorprende por su carácter firme, la claridad de sus ideas... La pega es que hay que leer subtítulos porque se entremezclan el español y el inglés constantemente. Creo que vale la pena. Es una película de valores y muy bonita. Si tenéis paciencia os la aconsejo.

domingo, 23 de junio de 2013

Te con Mussolini

Té con Mussolini (1999) Poster



       Es una película de 1999 dirigida por Franco Zeffirelli. Un grupo de señoras inglesas residentes en Florencia es apresada durante la Segunda Guerra Mundial. Luca, un niño italiano huérfano de madre, es amigo de Mary, una de las damas. Es una película muy bonita, con momentos divertidos. Nos enseña, además, una Italia divina. El reparto es magnífico. Os la aconsejo porque es una película que vale la pena ver.