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sábado, 17 de agosto de 2019

Pizza con toque moruno


   Aquí me tenéis... os digo que me parece imposible llevar un blog gastronómico en verano. ¿Por qué? Lo primero porque cocino poco y repito muchas recetas que ya os he contado. En segundo lugar, es mi vida tan poco ordenada que no me parece que pueda encontrar lugar para contaros nada. Es una vida familiar con algo de playa, días lluviosos y grises, muchas cenas de amigos,... Tantas cenas que ya empiezo a desear que llegue el otoño y volver a las comidas ligeras. Esto es muy complicado, de verdad. El otro día una prima me preguntó por el blog y me sentí un poco avergonzada de confesar que poco caso le estoy haciendo. Como se suele decir: es lo que hay. 

   Pero hoy, día grisérrimo, me acordé de esta comida que hice para mis hombres y les gustó mucho. De esas cosas que por variar haces una focaccia con diferentes variantes, o una pizza deconstruida,... o una canfurnada. 

   De la masa ya os he hablado muchas veces. Yo pongo en un cuenco un vaso de agua, sal, un chorretón de aceite, levadura de pan,... y voy añadiendo harina hasta que se separa de los bordes. En ese momento la paso a la encimera y la trabajo añadiendo harina a poquitos hasta formar una masa que se deja manejar de mala gana. Quiero decir que es ligera de harina y pegajosa, de manera que el resultado es tierno.  A veces mezclo harinas, a veces utilizo harina de fuerza,... en esta ocasión era una mezcla de trigo y maíz (media taza). Queda muy rica pues la harina de maíz amarilla es sabrosa y de color dorado. Esto ya os lo he contado. La dejo reposar hasta que se dobla y... más nada.


   Preparé una carne tipo moruno, por decir algo. Doramos una cebollita, añadimos la carne y dejamos dorar también. Incorporamos media taza de salsa de tomate y le damos el toque con una cucharadita de pimentón de la Vera, otra de cominos molidos y otra de ajo picadito. Que os animáis a poner cilantro picadito, genial. Si no sois de cilantro, un poquito de perejil picado es rico y sano. Vitamina C.

   Para la salsa de yogur, colamos dos yogures naturales en un paño hasta que quedan bien escurridos, casi como un queso. les añadimos un chorrito de limón y otro de aceite de oliva virgen, ajo picadito, hierbabuena fresca también picada, sal, sésamo y una pizca de pimienta. Que os gusta de otra manera, la vuestra, me parece perfecto. Nosotros improvisamos continuamente. 


   Preparadas la carne y la salsa de yogur, quedaba estirar la masa, pintarla con un poco de tomate e incorporar queso mozarella. A mayores... orégano, tomillo, romero,... Lo que os guste estará rico. Llevamos al horno a 220º unos 12-15 minutos. Debe quedar dorada pero tierna por dentro la miga. Como veis en la foto, esta salió bastante bien. 

   Y bueno... llevamos a la mesa todo por separado y cada uno se sirve a su gusto. Yo, por ejemplo, puse la carne y después la salsa de yogur. Otros prefirieron extender la salsa fresca sobre la pizza y añadir la carne al final. Os digo que les gustó a todos muchísimo. Ligero no es pero al menos podemos decir que todo era "feito na casa" que es lo mismo que decir homemade. Todas estas canfurnadas de masas, carnes, ensaladas y salsas son muy ricas. Os animo a hacer este tipo de menús porque quedan muy bien y encantan a los jóvenes. De momento no tengo más que contaros. En ferrol el tiempo se ha vuelto gris y lluvioso... Esperemos que el sol vuelva pronto. Un bico a todos.

jueves, 1 de agosto de 2019

Alitas al horno


   Hay por el blog una receta similar a esta que tiene más de dos mil visitas y, seguramente, una foto más atractiva. Os digo que me da la sensación de que este verano no estoy cocinando casi nada y, cuando lo hago, me complico muy poco. Me repito y busco, a ser posible, no hacer recetas demasiado calóricas. Estas alitas podrían hacerse en una barbacoa perfectamente, quedan incluso más ricas, pero habitualmente las hago al horno porque es más sencillo. No hago hoguera... ni tampoco las frío... 

   Adobarlas antes es importante, incluso dejarlas unas horas para que cojan sabor. Una forma de preparar el adobo es mezclar todos los ingredientes en un cuenco:
Pimentón dulce o picante
Tomillo
Romero
Orégano
Pimienta negra
Una hoja de laurel
Ajo y perejil
Un chorro de aceite y unas gotas de limón

   Lo bueno es que al remover bien todo, queda mejor repartido. A continuación vamos mojando las alitas con una cuchara o un pincel y dejamos a su aire. Antes de meter al horno espolvoreamos con sal, que puede ser en escamas o la que utilicemos habitualmente. 

   ¿Cuánto tiempo de horno? Yo las pongo alrededor de una hora a 180º y, si me parece que están poco doradas, al final subo un poco la temperatura, aunque hay hornos mucho más listos que el mío.

   No os he puesto la cantidad de ingredientes del adobo. Una cucharilla de cada está bien, sale bastante cantidad. También, si preferís, juntáis todo lo sólido y espolvoreamos con la mezcla el pollo que hemos mojado con un hilo de aceite. Esto es según salgan las cosas, "a según", que decía Carmen. Podemos adobar así unas costillas de cerdo y quedarán muy ricas también. Los acompañamientos pueden variar desde un par de ensaladas distintas, a elegir; una fuente de patatas fritas o una tartera de patatitas cocidas que, sin duda, nos dará menos trabajo. Son cosas ricas que no fallan. Y, como os dije, si lo hacéis sobre brasas de leña, todavía mejor. Con todo, al horno quedan muy ricas. 


   Creo que de las alitas no queda nada que comentar, salvo que la foto no quedó excesivamente bien, como ya dije. Otra de las aficiones que tengo en verano, aparte de cocinar y comer, leer,... es ver la puesta de sol. Siempre que puedo me siento a verla y es de las cosas que más me relaja. Observar la evolución de los tonos, cómo las nubes van cambiando de color, pasando de los dorados  y plomizos hasta los rosas más cursilones que uno pueda imaginar. Sin duda, pintar estos tonos sería comprometido. Muchas veces, cuando está verdaderamente bonita, hago algunas fotos con el móvil. La vida se parece ahora al show de Truman y queremos inmortalizar casi todo. Eso sí, la vida no se detiene. 


   También hemos dado algún paseo por la playa al atardecer. Es una hora que me encanta porque no tienes que compartirla con casi nadie y está preciosa. 



   Y he hecho alguna tartita. Esta, de manzana con crema pastelera y masa quebrada, todo casero, anda por el blog. Es laboriosa pero queda realmente rica. Da pereza hacerla pero una vez preparada piensas que ha valido la pena. Es de las cosas que no son ligeras, está claro. 



   Algunas veces también veo amanecer en Ferrol.  Antes solía ser más noctámbula pero todo se pierde. Es lo que tienen los años. Os digo que va pasando el verano a toda velocidad -ya ha llegado agosto- y me asombra lo poco que dura todo. Os dejo de nuevo por unos días. No sé muy bien cuándo volveré a escribir pues la vida veraniega es desordenada y loca. Os deseo que paséis un agosto estupendo y que seáis felices en la medida de lo posible. Bicos. 



jueves, 18 de julio de 2019

Algunas propuestas ligeras


   Os había contado que estuvimos comiendo ligero esta temporada. Es una cosa en la que no me gusta meterme, en lo que come cada uno, pero como las amigas muchas veces me preguntan por este tipo de menús, os voy a contar algunos de los platos a los que recurrí. Son cosas que se van repitiendo en mis semanas, con pequeñas variaciones. Por ejemplo, la ensalada de la primera foto: lechuga, aguacate, tomate, queso feta, un puñadito de frutos secos, aceite sin exagerar... Cuesta un poco evitar los quesos grasos que tanto nos gustan pero se va haciendo. Sobre todo ahora que hace bueno, las ensaladas entran muy bien. Son una cena estupenda incorporando alguna proteína, claro. 



   Otras veces, con pocas ganas de cocinar, preparo un salpicón con bonito, huevo duro, cebolleta,... Lo que es un clásico. Se pueden poner unos langostinos pelados, claro está. Puse unas gulas y espárragos. Que sea fácil de hacer y rápido es fundamental para no desanimarse. 



   Algo a lo que recurro mucho es a la pechuga de pollo o de pavo. En la foto anterior, aderezada con una pizca de curry y acompañada con brécol y zanahorias a la plancha. En la siguiente, con ensalada y salsa de yogur. Es la salsa que hemos hecho este tiempo. Nada de salsas grasas llenas de calorías. Son platos fáciles de hacer y agradables de comer. 



   Otra carne que he preparado alguna vez ha sigo churrasco de ternera al horno. Sal y pimienta, un hilo de aceite y que se haga hasta que esté bien tierna. Con una ensalada la sensación de saciedad es total. Me gustan más otras cosas pero no está nada mal. 


   Como os podréis imaginar, acompañando carnes y pescados a la plancha o cocidos, ha habido multitud de hortalizas. Estas que veis a continuación se hicieron en una plancha con un hilo de aceite y sal gorda. Llevan unas tiritas de bacon... Pero bueno, veis que los ajos tiernos, los espárragos y los champiñones quedan realmente ricos. Con o sin bacon. 



   Un gran recurso son las cremas de verduras y hortalizas. Evitando las patatas, nata, queso,... Quedan muy ricas ya sean de puerros, espinacas, calabaza, brécol. Combinando diferentes elementos pero sin pasarse. Que sean sabores agradables e identificables. Por ejemplo: puerro, calabaza y tomate. Para mí es más rico que sea sencillo. Así, además variamos de sabor y color y se nos hace más llevadero. Aparte de que son muy ricas. Pueden llevar pimienta, nuez moscada, finas hierbas, según el aire que queramos darles. Eso sí, ligeras de aceite y sin pasarse de sal. Se prepara una cantidad para varios días y es una buena opción que evita tentaciones. 


   Os he hablado en el blog del poke. Es también rico y sano. Lleva un poco de arroz en blanco y resulta rico y vistoso. Yo lo hago con mucha frecuencia. 


   También recurro algunas veces al queso fresco, para cenar, acompañado de una pieza de fruta. Es rápido y me soluciona si  no tengo ganas de cocinar.  



   Otra ensalada con salmón ahumado y queso mozarella. Estas cosas nos gustan mucho y se preparan en un santiamén.



   Estamos en temporada de bonito. Yo lo pongo a la plancha, lo dejo dorar por ambos lados con unos dientes de ajo que separo y reservo para que no se quemen. El bonito lo tapo y lo dejo 8-10 minutos para que se haga por dentro. Queda muy bien. 



   Recordad también que los mariscos a la plancha o cocidos están de deliciosos y nos alegran el alma. No se puede abusar, entre otras cosas por el precio, pero para un día de fiesta son geniales. Los percebes me rechiflan.



   Y, por supuesto, están los huevos. Para cenar varios días a la semana son estupendos y baratos. Pasado por agua, en tortilla francesa o de hortalizas. Son cosas sencillas de siempre. Se acostumbra uno a no tomar dulces, evitar los fritos, tomar sólo un trocito de pan con la comida. Luego falta dar un buen paseo que a veces no apetece nada. Me quedaba contaros que también hice, mientras no llegó la canícula, lentejas con hortalizas muchos días, casi todos los miércoles... Las tomábamos felices con una cucharadita de arroz en blanco por aquello de que cereales y legumbres aportan proteínas de primera calidad. 

   Pues hasta aquí puedo contaros, según las fotos que he ido encontrando en el móvil. Esto es una locura. Ahora en verano, está siendo difícil seguir pero vamos intentando no perder la virada, al menos entre semana. ¡Qué difícil es! Nada más que deciros. Lo importante es aceptarse uno mismo intentando corregir lo que tiene solución... que no es poco. A lo que os animo de verdad es a que este verano seáis muy felices. Hay que intentarlo más que nada. Nos vemos en unos días. Bicos.

lunes, 8 de julio de 2019

Bacalao con pisto


   Aquí estoy de nuevo. Ya iba siendo hora... Os digo que el verano es tan desordenado que me resulta difícil llevar el blog. Hasta encuentro complicado pensar recetas para compartir porque estoy variando muy poco. Creo que os había contado que en casa hemos decidido comer ligero, al menos intentarlo entre semana. Con la llegada de la familia la cosa se complica pues Galicia parece implicar comer "a esgallo". Os digo que es un lío, un horror. Pues bien, una de las recetas que he hecho alguna vez como menú ligero ha sido pescado con pisto. El primer día me costó... Sin embargo, la segunda vez, hice el pisto con más alegría y un poco más de aceite de oliva y quedó muy rico. Así que voy a contaros cómo lo hice, que ya lo imaginaréis, porque nos quedamos bastante satisfechos con el resultado y... sin hambre. 

   Vamos con el pisto que era de berenjenas y podría haber sido de calabacines o de ambos.

   Ingredientes:
Una berenjena mediana
Una cebolla
Un pimiento verde
Media taza de salsa de tomate
Romero y tomillo con prudencia
Laurel
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen 


   Lo primero que hago es cortar la berenjena y ponerla en un plato con sal una media hora. Después la paso por agua y así, mojadita, la hago en el micro, tapada con film de cocina unos 7-8 minutos, según sea de grande. Sale, como veis, cocida y perfectamente blanca. ¿Por qué la hago así? Pues porque es la manera de ponerla en la fritada de aceite y cebolla sin que absorba todo el aceite. Es ella muy absorbente. 



   Por otro lado, cortamos la cebolla y el pimiento y los doramos en aceite de oliva. Sin pasarnos en de aceite pero que se doren. Quiero decir que planchados para pisto no me gustan, queda... No sé, no me gusta sin un poco de aceite. Añadimos las finas hierbas, la sal y la pimienta y una hojita de laurel. Dejamos hacer un poco e incorporamos la media taza de salsa de tomate. Es un pisto con vocación de ratatuille. Aromático y muy rico. 

   Tengo que deciros que el bacalao era congelado en su punto de sal. Descongelado para hacer la receta, claro. Una vez que el pisto ha hervido unos 10 minutos a fuego suave, ponemos los trozos de bacalao y tapamos. Dejamos hacer unos 5-7 minutos, según sean de grandes los trozos de pescado. Movemos para que los sabores se mezclen. Quiero decir que no revolvemos sino que movemos la sartén.


   Para que cundiera un poco cocí media taza de trigo y lo puse sobre el plato en el momento de servir, como podéis ver en la primera foto. Así pues, tenemos el pisto, el pescado cocido dentro del pisto y un puñadito de trigo para cada comensal. Resultó un plato sabroso, vistoso y nos quedamos tan contentos. 

   Es curioso porque en el blog son los platos de pescado los más leídos. También varias sopas están siempre en el "candelabro". Esto lo veis si os fijáis en la columna de la derecha de "entradas populares". 

   Lo de comer poco tiene de bueno que es sano y uno termina por acostumbrarse y no pasa ni hambre... A ver si os subo un día algunos de los platos que he hecho últimamente para comer con prudencia por si os sirven para daros ideas. Sin ningún ánimo de meterme en la vida de nadie, por supuesto. Simplemente, platos ricos, fáciles y un poco más ligeros. Procurando comer siempre un poco de todo, que es lo sano. Os dejo por unos días. En cuanto pueda os volveré a contar alguna canfurnada o alguna excursión. Ya veremos. Entre tanto, os vuelvo a agradecer, como siempre, vuestra atención y cariño.

lunes, 24 de junio de 2019

Poke y otras novedades


   Hace unos días descubrí lo que era el poke. Yo pensaba que se trataba de un plato tipo nipón... Pues para nada. Es de origen hawaiano y es una especie de ensalada que se presenta de aperitivo. Os digo que me hizo gracia porque en el blog hay una ensalada hawái que no es otra cosa que un poke. Cousas veredes, que decimos los gallegos, incluso los gallegos de adopción. Esta ensalada que había subido llevaba: arroz, salmón ahumado, pepino, lima, soja,... Pues ya veis, yo viéndola tan mona pensaba en esos platos de Japón que llevan varios colores y un orden muy preciso. Al final, las cosas se parecen unas a otras y nosotros, con toda la información que tenemos, reinventamos y combinamos las distintas propuestas a nuestra manera. 



   Otra cosa curiosa. Hace un par de meses, más o menos, probé las habas tiernas de soja, edamame, que es un aperitivo japonés, ahora sí. Yo pensaba que alguien se había equivocado y las había traído en vez de los guisantes congelados que siempre solemos tener y tan buen servicio nos hacen. Pues no, las había comprado mi hija para probarlas. Yo las cocí en agua ligeramente salada, unos 5 minutos, que dice el envase, y me tomé una entera, con vaina y todo ¡puaj! Me acordaba de "Los ladrones de cuerpos". Pero nada, sigo con el mismo cuerpo... Resulta que se toman peladas, las habitas y, aparte de ser un snack nipón, se pueden tomar en una ensalada, en un poke,... En la foto siguiente tenéis una propuesta que estaba muy rica. ¿Las habitas solas? Pues a mí me gustan, una vez superada la sorpresa, las tomas como si fueran cacahuetes y recuerdan a unos guisantes tiernos algo dulces. Algunas veces las tomo de cena. Eso es porque estoy procurando comer ligero, cenar ligero...


   También hemos probado las algas wakame, las venden ya preparadas en un sobrecito. Lo que es abrir, descongelar y tomar. También las hay frescas pero congeladas son prácticas para tener en casa para un apuro. Por ejemplo en la foto siguiente: compramos rollitos de primavera (raras veces los hago), sushi, hicieron mis hijos una carne agridulce muy rica... Y tomamos una cena oriental improvisada, fácil y divertida. A nosotros nos divierten estas canfurnadas. 

   Los rollitos se pueden freír o pintar con una pizca de aceite y meterlos al horno. Así resultan más ligeros, que no más ricos.


   Y otro poke que hizo mi marido: arroz, hojas verdes, salmón ahumado, algas wakame. No os he dicho que las algas estas tienen un sabor peculiar muy fresco y de mar que resaltan estas ensaladas. A mí me han encantado, la verdad.



   En este estilo, poke, un plato único. Hice un arroz basmati en blanco, doré carne con cebolla, setas, jengibre y salsa de soja y compuse este plato, tan colorido con tomatitos cherry, algas wakame, unas gotas de limón, soja y un poco de sésamo negro. Les gustó mucho y queda la mar de vistoso.



   Otra propuesta "pokense": una base de arroz con tomatitos, aguacate, trucha ahumada, anacardos y las alguitas... También quedó muy agradable. Quizás me sobró arroz.



   Pues estas son las novedades. Lo del edamame me pareció curioso y rico. También puede formar parte de un poke, creo que ya lo he dicho. Las algas muy ricas para mi gusto. Lo del poke... pues me parece muy mono para poner en una cena de aperitivo, preparando cuenquitos individuales con ahumados, langostinos pelados, hortalizas crudas,... procurando ser creativo y que quede la presentación primorosa. También como acompañamiento de un asado me parece muy vistoso, rico y original.

   No sé si me queda algo por decir... Sí, algo realmente importante. Varias cosas.

   Lo primerísimo: El blog ha llegado a 700.000 visitas. SETECIENTAS MIL. Son una barbaridad y os agradezco infinito que me sigáis leyendo. A veces les digo a mis amigas que dudo si dejarlo una temporada pues ya son seis años de pensar, cocinar, escribir,... Ellas me dicen que ni se me ocurra dejarlo. Que lo tome con calma pero que siga con el blog por encima de todo. Bueno, por encima de todo no, es una forma de hablar... Así pues, MIL GRACIAS A TODOS y aquí seguiré por el momento.

   Lo siguiente es felicitar hoy a las Juanas y a los Juanes. Todas y todos porque eso de poner a todos delante, según lo que yo aprendí no es educado. Pasad un día muy feliz.

   Ahora sí terminé. No sé si deciros "aloha", "sayonara" o... hasta pronto. Nos vemos por aquí. Bicos.

sábado, 15 de junio de 2019

Brownie II con panela y almendras


   Hoy me he acordado de pronto de que llevaba bastantes días sin escribir y me he puesto enseguida a ello. Yo pensaba comer hoy al aire libre pero resulta que ha amanecido un día fresco y gris, grisérrimo. Así pues, nos hemos quedado en casa de momento a la espera de dar un paseo cuando avance la tarde... A lo que iba, que es un momento estupendo para subir esta receta, que ya está en el blog y que, por alguna misteriosa razón, no tiene muchos lectores. Me parece misterioso porque es un brownie exquisito. Lo digo en serio. Ya sabéis que el brownie no es exactamente un bizcocho pero lo pongo con los estos para que sea más fácil de encontrar. El brownie es... una delicia de chocolate, con mucho fundamento, que cuando lo saboreamos nos llena la boca de sabor y aroma a chocolate. Si no es intenso, no es brownie, es un bizcocho de chocolate. Yo diría que el brownie, que habrá versiones, se tiene que caracterizar por su intensidad. 

   También os quiero decir que es más clásico poner nueces en el brownie. Yo no suelo ponerlas porque no es la primera vez que me encuentro en alguna reunión con alguna persona alérgica a las mismas que se queda sin probarlo y... me da pena. Esta vez, que era para casa, me apeteció ponerle algún fruto seco y opté por las almendras que me parece el más rico entre todos ellos por su sabor delicado y elegante. Esta es una opinión totalmente personal de alguien que tiene sangre de Teruel, por más señas de Valdealgorfa. Voy ya con la receta porque hoy me estoy liando a escribir.

   Ingredientes básicos para un brownie de 3 huevos:

3 huevos
90 gramos de chocolate negro
150 gramos de mantequilla
60 gramos de harina
120 gramos de azúcar

   Estas son las medidas para un brownie entre mediano y pequeño, lo que es mi molde de corazón. Suelo hacer el brownie de 5 huevos, es grandecito, y es cómodo porque lleva el paquete entero de mantequilla, y una tableta de chocolate entera de un chocolate negro que hay en Mercadona que me encanta para postres y es barato. Un día os pongo la foto de la tableta. Así pues para 5 huevos haríamos:

5 huevos
150 de chocolate negro
250 de mantequilla
100 de harina
200 de azúcar

   Os podría poner la cantidad por huevo, para que vayáis multiplicando, es lo que hago yo cuando cambio las cantidades, pero supongo que no tendréis dificultad en hacerlo. Si yo puedo que soy de letras... Y dejo ya este lío numérico y sigo a lo mío. Perdonad.

   Lo primero de todo es poner  a fundir al baño maría la mantequilla y el chocolate. Se puede hacer en el microondas pero de este modo es más cómodo, algo más lento, y no tenemos que estar: abro, remuevo, otros 30 segundos, abro, remuevo,... que no se me queme... Lo que vosotros queráis.

   Podemos ir encendiendo el horno a 180º ... En el cuenco que fundimos el chocolate, una vez fuera del fuego, incorporamos el azúcar, en este caso he puesto azúcar panela, le va bien el blanco, el moreno,... Ya sabéis que el azúcar blanco endulza más. Pues eso, ponemos el azúcar y removemos bien. Lo siguiente es la harina. Esta vez he añadido a la harina una pizca de pimienta negra que le va muy bien al brownie. Esto lo hago algunas veces, según sople el viento... Otra cosa que he añadido, y no siempre lo hago, es una cucharilla de baking powder, es decir, levadura royal. En principio no la lleva pero si le ponemos un poquito, sube una pizca y cunde un poco más. No obstante, el brownie no es esponjoso, es tochito untuoso y mantecoso. Ya os digo, una cucharilla.

   Esa harina con la levadura y la pimienta la añadimos a la mezcla y removemos bien. Mejor cernimos antes para evitar los odiosos grumitos. Lo siguiente es añadir los huevos, de uno en uno. Cada vez, removemos enérgicamente, sin batir, para que se mezclen completamente. Debe quedar una mezcla espesa, brillante y casi diría que bonita. Lo que veis en la siguiente foto:


   Y como podéis observar lleva el topping de almendras ligeramente azúcaradas. Mezclamos una cucharada de azúcar con una minipizca de canela. Poca para que no reste protagonismo al brownie. con esto espolvoreamos la almendra laminada. Si no os gusta la canela, no la ponéis. Apenas se nota porque es muy poquita pero aporta algo de aroma. Yo, con los años, me he convertido en una apasionada de la canela. La odiaba de niña. La vainilla me gusta menos, para cuatro cosas, pero la canela me transtorna. 

   Pues ya listo el brownie para ir al horno. El molde ligeramente engrasado, claro. 24-25 minutos el de tres huevos y 30 minutos el de 5 huevos. Esto lo tengo bastante en el disco duro. Nada más, algunos dicen más nada... Lo dejamos enfriar y lo tomamos de postre, con el café, de merienda o como mejor nos parezca. Ya os digo que ha de ser chato, espesito, grasito,... Y no se debe tomar con frecuencia. Eso sí que es una verdad universalmente reconocida. 


   El brownie, esta receta, lo he llevado a multitud de fiestas, excursiones cuando mis hijos eran pequeños,... hasta me lo han encargado alguna vez. Siempre gusta, nunca sobra y... se puede tomar con una bola de helado, especialmente si está templado, me apasiona con helado. Si os gusta el chocolate, no dejéis de hacerlo. Ahora ya sí me despido porque estoy divagando demasiado. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana. Bicos.

viernes, 7 de junio de 2019

Almejas con pulpo



   Hoy os traigo una receta que tomé hace varios años en un conocido local de Valdoviño. Como os podéis imaginar, no tengo ni idea de cómo hacen ellos la receta, ni siquiera estoy segura de que fuera muy parecida porque hace ya un tiempo desde que fui. Lo que os digo es que he intentado hacer un guiso parecido, con almejas y pulpo, y en casa se han quedado felices con el resultado. No tiene dificultad, aparte de poner atención, como pasa siempre que cocinamos, pero es un poco cara para un día cualquiera. Quiero decir que ni las almejas ni el pulpo son alimentos que compremos y resulten baratos. No obstante, os digo que queda un plato tan rico que me parece fantástico para una ocasión especial. Yo lo hice para una comida familiar y me quedé realmente satisfecha con el resultado. 

   Vayamos pues con los ingredientes:
Un kilo de almejas
Dos tentáculos de pulpo cocidos
Una cebolla bien grande
Un diente de ajo
Una cucharada de harina
Una cucharada de pimentón de la Vera agridulce
Medio vaso de vino blanco (albariño, ribeiro, godello,...)
Aceite de oliva de calidad
Perejil fresco


   Como ya os he dicho, he hecho la receta como Dios me ha dado a entender, así pues os la voy a explicar también a mi manera. En una sartén grande o en una tartera, tened en cuenta que necesitamos una tapa, pochamos la cebolla finamente picada a fuego medio. Si la cebolla no es grande, ponéis dos medianitas. Cuando la cebolla lleve unos minutos, añadimos el ajo picadito, que como sabéis se quema fácilmente. Vamos a poner que la ponemos con el fuego en el número 7 -mi cocina llega al 9- La dejamos hacer unos minutos de manera que se haga sin coger color. En ese punto en que nos parece que va estando, incorporamos una cucharada de harina, llena pero no en copete, y bajamos el fuego al 5. No suelo poner números pero bueno... Dejamos que la harina se dore sin quemarse. No tiene por qué en el número 5 pero vigilando y removiendo.


   Hecho esto, oliendo ya la harina a dorado... Separamos la sartén del fuego y añadimos una cucharada de pimentón. No excesivamente llena. Ya sabemos que el pimentón se quema alegremente. Bien, ya es el momento de poner las almejas y el vino. Volvemos al fuego que subimos un poco y tapamos para que las almejas se abran. Son bastantes y no se abren tan alegremente si no les llega bien el calor a las pobres... 


   Tengo que deciros que el pulpo lo compré cocido de la marca Pescanova. Por eso os pongo 2 tentáculos, son los que vienen. Nunca lo había comprado así y no es barato. Os digo la verdad, estaba muy rico, pulpo gallego, y venía con algo de jugo. Leí si el jugo era "tomable" y como decía que sí, lo añadí al guiso de almejas. Una vez que están abiertas con el jugo del cefalópodo, añadimos el mismo cortado en trocitos y dejamos hervir varios minutos para que se caliente. Yo no tenía pero le va muy bien, en el último momento, un puñadito de perejil fresco picadito. Yo, si no es fresco, paso de ponerlo. Soy así.


   Para acompañar el guiso, y para que cunda un poco más, hacemos una taza de arroz en blanco con su ajito picado dorado en aceite de oliva. Ya sabéis cómo. Os digo que fue un éxito rotundo. Me dejaron los platos limpios y se quedaron todos felices. 




   Y aquí os dejo dos instantáneas del plato con su arroz en blanco. Para que os hagáis una idea de lo mucho que les gustó... Me propusieron que pusiera esta receta en alguna de las fiestas navideñas. La salsa con el arroz está exquisita, también mojando pan, claro está. Y es que la harina dorada hace unas salsas muy finas, siempre teniendo cuidado de remover para que no se hagan grumos y quede totalmente tersa. 



   Pues aquí os dejo esta receta que sé que mi hija me agradecerá. Os animo a hacerla porque queda divina. Podemos hacer medio kilo de almejas, más "salsosas" si es para un aperitivo. De esos de mojar pan. Es un plato con el que me he quedado muy contenta. Perdonad que me demore tanto en escribir pero voy teniendo bastantes cosas que hacer. Queridos amigos, gracias una vez más por leerme. Hasta dentro de unos días. 


lunes, 27 de mayo de 2019

Pequeña sacher de cerezas


   Después de bastantes días, por fin, vuelvo a encontrar el momento de sentarme a escribir. Esta vez para contaros una tarta de no-cumpleaños que hice con unas cerezas deliciosas que me regalaron mis cuñados. Ya que tenía cerezas a mogollón, era una tontería comprar mermelada así que pensé que una sacher de cerezas sería riquísima. No es una sacher aunténtica, lo sé, pero es mi tarta y la hago como quiero. Faltaría más.

   Hay que hacer tres cosas:
Un bizcocho de chocolate
Una mermelada de la fruta escogida. Cerezas
Chocolate para cubrir la tarta


   Yo empecé por el bizcocho para, mientras estaba al horno, preparar un poco de mermelada. Todo de carreras, como casi siempre. El bizcocho puede ser genovés, el más sencillo con una pizca de chocolate Valor. Yo hice el que tengo en el blog para la sacher:

     Para hacer el bizcocho necesitamos:
100grs de chocolate
100grs de mantequilla
100grs de azúcar
4 huevos medianos
70grs de harina
35grs de almendra molida
una pizca de sal
(Yo añadí una cucharilla de levadura royal... pero en algunas recetas no se la ponen)



   Bueno, yo hice tres huevos y puse 75 gramos de lo demás. Se puede hacer más multiplicando en vez de dividir.

   Batimos la mantequilla blanda con el azúcar. Añadimos el chocolate fundido sin dejar de remover. Incorporamos las yemas. Mezclamos las harinas con la levadura, tamizamos y removemos. Por último incorporamos las claras a punto de nieve en movimientos suaves. Esto va al horno una media hora. Si es más grande puede tardar más. Hecho el bizcocho lo dejamos enfriar sobre una rejilla. 



   La mermelada es fácil. Lavamos las cerezas y, con un cuchillo pequeño, cortamos al medio retirando rabos y huesos. Las pesamos y cubrimos con el mismo peso de azúcar. Llevamos al fuego unos 20 minutos. NO es para conservar sino para la tarta. Queda bastante líquido que nos vendrá muy bien para mojar el bizcocho. Este último lo cortamos en dos y rellenamos con la fruta usando el almíbar de cereza para mojar ambas partes del bizcocho que queda delicioso con este jugo azucarado y muy natural. 



   Montamos la tarta y necesitamos cubrirla de chocolate. Yo he puesto:

80 gramos de chocolate negro
20 gramos de mantequilla
2 cucharadas de leche 

   Esto lo metemos en el micro de 10 en 10 segundos, removiendo cada vez hasta que se funda por completo. Sólo nos queda cubrir la tartita, no es muy grande, y adornarla con cerezas lavadas que secaremos con papel de cocina porque el agua puede estropear la cobertura. 

   El diseño un poco a vuestro modo, el mío es sencillo. Os digo que es una tartita deliciosa que podemos hacer con cualquier fruta que nos sobre y del tamaño que nos venga mejor. Podemos hacer un bizcochón de 6 huevos y fundir el doble de chocolate...


   He terminado, creo. La tomamos ayer domingo y sobró un poquito para hoy que estaba todavía más rica. Os animo a hacerla porque es de lo más sencillo y, si queréis, compráis la mermelada en el super. El hecho de que sea casera le da más encanto pero compradas las hay también deliciosas, Hèro, La Vieja Fábrica,... Si tenéis un cumple, un santo, un motivo de fiesta, terminar la comida con una tarta es el broche de oro. Incluso si no somos exageradamente lamineros. Un trocito con el café me parece un placer. Y ya veis que alguien cumplió tres años con algunas décadas... ¡Qué le vamos a hacer! Os deseo a todos una muy feliz semana.


miércoles, 15 de mayo de 2019

Fideuá marinera


   Aquí me tenéis después de unos cuantos días. Pensaba yo qué receta subiros y recordé que, un día comprando este marisquito, me dijo una amiga en el super que subiera la receta... Estas cosas que vas dejando pasar pues esta receta la hice después de mi viaje a Roma. Soy consciente también de que hay en el blog recetas que se parecen* pero, como esta fideuá estaba tan rica, me animo a subirla. 

   Los ingredientes:
Medio kilo de chipirones
Medio kilo de mejillones
Un puñado de langostinos o gambones (yo pongo dos por persona)
Una cebolla
Un pimiento verde
Un tomate pelado
Un diente de ajo
Medio kilo de fideos
Una tacita de guisantes
Una hoja de laurel
Pimentón agridulce y azafrán
Aceite y sal
Agua



     Comenzamos exactamente igual que en todos mis guisos marineros. Pensaréis: "Qué pesadiña es esta señora". Os digo que es como más me gusta empezar estos platos y creo que quedan muy bien así. Entonces... Troceamos las hortalizas y las vamos dorando en dos o tres cucharadas de aceite. Según vayamos a hacer de pasta, más o menos aceite. Con más aceite está más rico, es lo que hay.

   Tenemos, supongamos, los chipirones limpios de la pescadería... Los cortamos en aros y los ponemos sobre las hortalizas para que se vayan haciendo tranquilamente. Pero los ponemos en las hortalizas ya medio hechas. 

   Por otro lado, abrimos los mejillones con un vaso de agua y laurel. Los limpiamos y reservamos. Colamos el agua para cocer la pasta. Es importante limpiar los mejillones de algas. Si queda alguna, se puede cortar, ya cocidos, con una tijera. 



   Lo siguiente que vamos a hacer es añadir los fideos, no hace falta que sean muy gruesos pero sirven los que nos gusten o los que estén en la despensa. Os he puesto medio kilo pero ponéis lo que necesitéis. A lo mejor os llega un cuarto de kilo si no sois muchos. Espolvoreamos con el pimentón y damos unas vueltas de manera que la pasta se dore ligeramente y se impregne con ese guiso tan rico y que tan bien conocemos. 

   Al agua de los mejillones, pensemos que es un vaso, le añadimos otros dos de agua. La de los mejillones ya os digo yo que es requetesalada, ¡ojito! Y con este líquido elemento bañamos el guiso. Tenemos las hortalizas, los chipirones, los fideos,... hirviendo y ha podemos poner un poco de azafrán o, en su defecto, una pizca de colorante. Quiero decir que estos guisos quedan monos amarillos, dorados. ¿Cuánto debe hervir? Lo que nos diga el envase y aquí hay variedad según el tipo de pasta escogida. Lo que tenéis que pensar es que si es pasta que se haga en pocos minutos, los chipirones deben estar con las hortalizas lo suficiente para que no queden duros. En cinco minutos no van a estar. Cuándo la pasta hierve, añadimos los langostinos o gambones para que se vayan haciendo. Al menos seis o siete minutos necesitarán si son gorditos. Si utilizáis una pasta de cocción lenta, esperáis un poco para ponerlos y que no se hagan demasiado. 


   En cuanto a los mejillones, yo soy partidaria de añadirlos justo al final, antes de llevar a la mesa porque, si están cocidos en su punto, les quedará un tacto más rico que si los recocemos. Esto a vuestro gusto pero no os aconsejo que se hagan de más. 

   Me había olvidado de los guisantes. Si los ponéis, yo tengo siempre en el congelador, el mejor momento es con los gambones. Si los dejamos descongelar, se cocerán en unos pocos minutos.

   No queda mucho por decir pero, si preferís o tenéis, podéis usar salsa de tomate, varias cucharadotas, que añadís al guisito para que cueza todo junto. Yo lo hago a veces, en vez de poner el tomate pelado. Dispensando... según lo que tenga en la despensa. 


   Es un plato único estupendo porque lleva de todo, contando con las proteínas marineras que tan ricas son. Si os apetece y os da la gana, podéis añadir unos trocitos de pescado limpio al final para que se hagan en los últimos cinco minutos. Yo creo que no hace ninguna falta pero bueno... 

   El punto de sal... Ya os dije que el agua de los mejillones es saladísima. En todo caso, cuando ya hierve todo junto, probáis por si necesita un poco de sal. Yo creo que no va a ser necesaria. 

   Si queréis poner una salsa, lo mejor es una mayonesa o un alioli. Lo hacemos o lo compramos. El de Chovi es riquísimo y no repite nada. A mí el ajo crudo me mata un poco...

   Y hasta aquí esta receta. Quizás os parezca un poco liosa pero para nada: hacemos el guisito, cocemos los mejillones, ponemos los fideos, añadimos los langostinos y los guisantes,... Vamos que no es nada difícil. También tiene de bueno que no necesita tanta atención como un arroz, que si se pasa queda un potingue. La pasta tiene su tiempo de cocción pero no es tan puntillosa. Os animo a probarlo porque es un plato muy rico y realmente no sale caro porque las cantidades de marisco no son grandes ni es un marisco que resulte caro, es de andar por casa. Creo que no olvido nada. Espero que os guste la receta. A mí es de las que me encanta. Nos vemos en unos días.

*Efectivamente, hay una fideuá de marisco que lleva almejas en vez de mejillones, también muy rica.