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miércoles, 22 de abril de 2026

Visita a León


   Llevaba tiempo pidiendo una visita a León. He podido visitar Zamora y Salamanca recientemente pero León,... ¡Más de veinticinco años sin ir! Por fin, el fin de semana pasado, llegó la ocasión. Os voy a contar un poco las cosas que vimos, que no fueron pocas. Algunas no se pueden fotografiar pero vale la pena hablar de ellas. 

   Nos alojábamos cerca de la Catedral, que es maravillosa, y para nosotros era como el Panteón de Roma, nuestro punto de referencia. Es fácil ver sus torres desde cualquier calle del centro. 
 


   El primer día fuimos a ver el museo catedralicio y visitamos la Capilla del Santísimo. Esta portada policromada, de la Virgen del Dado, está junto al Claustro. Es una preciosidad.


   Una imagen del Claustro. Es muy bonito y en el se pueden ver imágenes que estaban en la fachada principal y que se sacaron para protegerlas del lógico desgaste que sufrían. Esta parte, no los museos, es gratuita y se puede entrar a verla con tranquilidad. Vale la pena.


   Al salir de la Catedral, por la calle ancha, nos dirigimos a la Iglesia de San Marcelo, muy bonita también. Es un santo importante porque es el patrón de León. Lo que vemos en la foto de arriba es el comienzo del ensanche, la zona nueva. En la calle Ordoño II encontramos mucho comercio y también edificios de principios del siglo XX muy bonitos. Impresionantes. Hay alguno más moderno y menos estético por en medio pero es una calle preciosa para pasear y hacer compras. Desemboca en la Glorieta de Guzmán el Bueno. Es famoso en Tarifa pero también en León puesto que era leonés de nacimiento. ¡Cuánto se aprende viajando! Ya lo decía Cervantes.


   Al día siguiente fuimos a San Marcos. Yo tenía muchas ganas de ir. Para ver un poco el Parador, nos tomamos un café. La cafetería es muy moderna y curiosa. Después vimos la iglesia y el museo. También el claustro, que podéis ver en la foto inferior. Es todo muy bonito. Antes de ser parador estuvo muy abandonado y fue hasta cárcel. Allí estuvo encerrado Quevedo. La iglesia es muy bonita, yo no suelo hacer fotos en las iglesias pero vale la pena verla. El hostal fue un refugio para los peregrinos del Santiago. Muy antiguo en su origen, siglo XII, está un poco apartado del centro, a orillas del río Bernesga. Se reedificó en tiempos de Fernando el Católico. La fachada plateresca es un ejemplo del Renacimiento español. Esto, claro, es fácil de consultar. Se llega dando un paseo, corto, por la Gran Vía de San Marcos. Pero vamos, son unos minutos.


      Ese día tomamos lechazo. Os digo que lo hacen riquísimo. Después ya no cené pero bueno, un día es un día. 



   Y llegó el momento de visitar la Catedral. Es famosa por sus vidrieras que son bellísimas. Es de estilo gótico francés y se conocía como "pulchra leonina", la bella leonesa. No es para menos. Está consagrada bajo la advocación de Santa María de Regla y así mismo se llama la plaza que está delante, plaza de Regla. Como suele pasar, había una previa catedral románica. En 1205 se inician las obras. Yo creo que no vale la pena que me líe con esto porque es una información que podéis mirar fácilmente y que yo misma tendría que comprobar para no meter la pata.  Las muchas vidrieras dan una sensación de ligereza y también ¿por qué no decirlo?, de elevación y eternidad. No dejéis de verla si vais a León. 


   Al día siguiente, dando un paseo errático llegamos a la Puerta de del Castillo y a la casona del mismo nombre. Allí podemos ver la muralla romana, quedan numerosos tramos en toda la ciudad, y es hoy en día un Centro de Interpretación del León romano muy interesante. Os lo aconsejo también, si tenéis tiempo. 


   Y llegó el momento de ver, volver a ver, San Isidoro. La Basílica románica, el claustro, la Torre del Gallo y el Claustro, la foto de abajo. La zona del museo no se puede fotografiar pero hay cosas magníficas como el Cáliz de Doña Urraca, Los ropajes antiguos que se conservan, el Mausoleo,... Son famosísimas las pinturas románicas de este último. Yo había estado ya pero no recordaba su ubicación, junto al claustro. Es curiosa la memoria, que retiene cosas sí, cosas no... El Mausoleo fue destrozado en gran parte durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas. Se perdieron muchas cosas valiosas e interesantes. En fin, una pena que no se puede remediar pero, aún así es muy muy bonito e impresionante. He visitado otros como el de Oña o el de las Huelgas. Todos ellos son una mirada curiosa a nuestra historia y muy bellos. 


   A la mañana siguiente fuimos al mercado de la ciudad a por vituallas. Qué cosas tan ricas tienen, no puede faltar en León la cecina, los chorizos, algunos vinos muy ricos... Visitamos el Palacio de los Luna que está en la zona antigua. Hay una exposición, no sé si permanente, sobre los Reyes de León. Es curioso esto porque, cuando la corte pasa de Oviedo a León en 910, tenemos una parte importante e interesantísima de la historia de España, quizás un poco desconocida. De lo más antiguo queda poco, Palat de Rey, de la época de Ramiro II es la iglesia más antigua. Allí estaba el palacio donde vivía su hija Elvira Ramírez. Qué maravilloso sería que quedase parte del antiguo complejo. 


       
   Paseando por la ciudad, que es amable y encantadora, encontramos este convento, creo que de clarisas. Es, de verdad, un lugar de preciosas calles y plazuelas, con tramos de muralla romana, bellas iglesias. No se puede pedir más.


   Yo quería visitar San Francisco para ver el retablo barroco que estuvo en su día en la catedral. Es curioso porque tapaba las vidrieras y volvieron a poner el retablo gótico. Gracias a Dios. Bueno, pues San Francisco, que ahora es de los capuchinos, tiene un parque en frente que, quizás en su día perteneció al convento. La iglesia está muy tocada pero es interesante. A un lado está este claustro, acristalado que me dejó maravillada por su vegetación. Los cristales impidieron que gozáramos del aroma del boj, el arbolado y las flores pero, que encantador me pareció. Ojalá lo conserven tan bonito siempre. 

   Volviendo desde San Francisco, encontramos Santa María del Mercado. Bueno, no tengo foto porque no hubo manera de que no hubiera gente delante. Es otra joya románica, muy hermosa, con retablos barrocos. Hay la maqueta de un barco a la entrada, un galeón de la batalla de Lepanto, ofrecida por don Jerónimo de Rebolledo que tuvo la fortuna de volver sano y salvo. Cosas curiosas que uno se encuentra. Esto está junto a la plaza del Grano. Tiene ésta unos pórticos bonitos donde pararse a tomar una cerveza o un vino. Hay mucho ambiente y con cada consumición hay pincho. Es maravilloso León. 


   A la vuelta nos adentramos en la Tebaida Berciana para conocer el Valle del Silencio y Santiago de Peñalba. Un pueblo maravillosamente conservado. Imagino cómo serán los inviernos...


   Tuvimos la fortuna de encontrar la iglesia de Santiago abierta. Una preciosidad mozárabe del siglo X. Allí también se puede visitar la Cueva de San Genadio, benedictino eremita que hizo callar al agua del río Oza. De ahí el nombre del valle. Se respira una paz que da gloria.


   De vuelta, pude fotografiar el Castillo templario de Ponferrada. Nos quedó verlo por dentro pero no había tiempo y dudo que estuviera abierto. Os digo que hay tanto que ver, que un fin de semana no es suficiente. No puse foto de la Casa Botines, que sólo vimos por fuera, porque no la tengo en el móvil. También falta por mencionar el Palacio de los Guzmanes. No estaba abierto para visitas pero pasamos delante varias veces. Precioso. Y bueno, habría más cosas que contar de León pero es imposible seguir describiendo tantas cosas que ni siquiera conozco tan bien. Me gustaría decir que volveré ¡Quién lo sabe! Todavía no conozco las Médulas así que, todo es posible.


   He vuelto entusiasmada de lo bonito que fue todo y lo acogedora que me resultó la ciudad. Fácil, sin apenas cuestas, todo el centro es paseable y cómodo. No hay grandes distancias. Si os queda por conocer León, no dudéis en visitarlo. Es un viaje precioso. No quiero compararlo con Zamora y Salamanca porque las tres ciudades son muy bonitas, cada una tiene su encanto y creo que son imperdibles. Os animo a visitarlas. Bicos. 

jueves, 22 de mayo de 2025

Viaje a Cádiz y Madrid


   Quería contaros este viajecito que hemos hecho hace unos días. Por motivos familiares teníamos que desplazarnos a San Fernando, la antigua Isla de León. Decidimos tomar la Ruta de la Plata, que tanto nos gusta, y hacer noche en Béjar. Nos quedaba a medio camino, provincia de Salamanca, y era una localidad que no conocíamos. Nos sorprendió gratamente. Es un lugar francamente bonito. Me llamó la atención que casi todas las casas tienen balcones y, muchas, galerías. En la plaza Mayor, nos acercamos a ver el palacio de los duques de Béjar, que nació como castillo y hoy es instituto. Es el edificio que veis al fondo y que solo pudimos contemplar por fuera porque ya era tarde.  Además en la misma plaza cenamos embutidos de la zona -impresionantes- y unas patatas revolconas con torreznos que son las mejores que he tomado hasta el día de hoy. Un pueblo verdaderamente bonito.

    Nos sorprendió también el frío que hacía, ya veis la nieve en la siguiente foto. No íbamos abrigados para esas temperaturas pero bueno, pocas horas pasamos allí. Está, lógicamente, en plena sierra de Béjar y vale la pena pararse a verlo. La Ruta de la Plata la vamos conociendo así a poquitos. En cada viaje una cosa nueva. Es un tesoro, sin duda.
 


   No he podido subir todas las fotos que tenía -cosas del wifi- pero como de Cádiz ya he escrito otras veces en el blog, os pongo la novedad. Por fin hemos podido visitar el teatro romano. Como en Tarragona, está junto al mar. No queda nada del escenario, pero los accesos sí están perfectos. Yo, os digo la verdad, en esas fachadas pintaría un trampantojo que representase el escenario del teatro. Creo que haría un gran efecto. Esta visita es totalmente gratuita y se agradece.


 
   En Cádiz pudimos tomar algo en Casa Manteca y en la barra del Faro. Qué rico todo. También paseamos hasta la Caleta, el parque Genovés, que estaba precioso, y por la alameda de Apodaca. ¿Qué os voy a decir? Soy nativa de Cádiz y me encanta todo. Está siempre lleno de gente y es una ciudad tan llena de mar y de sol que me parece que lo tiene todo. Está lejos de Ferrol, eso sí, pero me encanta. 

   Deciros que hasta allí fuimos en tranvía desde San Fernando. Ha sido un viaje en el que hemos utilizado todo tipo de transportes y ha sido muy variado. El tranvía muy cómodo, se coge en la misma calle Real. También tuvimos una deliciosa comida familiar en el Puerto de Santa María. Todo maravilloso.

    San Fernando nos sorprendió mucho. Lo conocíamos poco y fue un descubrimiento, su callejuelas, las galerías a pie de calle, las fachadas blancas. Las calles llenas, freidurías y todo tipo de locales siempre animados. Nos faltó tiempo pero disfrutamos de familia y amigos. Agradecidos por todo ello. 

   Y a Madrid nos fuimos en tren. Tuvimos que hacer transbordo en Santa Justa y, por fin, viajé en AVE. Bueno, no da esa sensación de velocidad extrema. Muchísima gente viajando y muy agradable todo. Llegamos a Atocha sobre las siete de la tarde y ¡Qué de gente! Acostumbrada a la pequeña estación de Ferrol me parecía la estación de Atocha la inmensidad. Viajo poco...



   Y ya en Madrid, visitando cosas que me faltaban por ver. Nos recibió soleado y bonito, como debe ser. Nos alojamos en el centro y callejeamos hasta la extenuación... Casi. Yo llevaba años queriendo volver a Madrid. Una de las cosas que quería ver era el Palacio Real. Me apetecía conocerlo. Impresiona mucho: Las escaleras, las cámaras, el comedor, la preciosa capilla,... ¡El salón del trono! Son cosas de antes pero no dejan de ser patrimonio de todos y hay mucho arte  en las diferentes habitaciones. 


   Puedes ver además las vajillas, cuberterías, cristalerías,... Y relojes dorados hasta aburrirte. Me encantaron los cuadros de Goya, el retrato de Alfonso XIII y, muy especialmente, el de la reina Victoria Eugenia, pintado por Soto Mayor. Son una belleza el cuadro y la reina. También son de destacar los frescos que podemos observar en las salas, como los de la capilla que vemos en la foto de abajo. No es que yo sea muy "palaciega" pero creo que vale la pena ver todo esto al menos una vez en la vida. 



   Después de comer tomamos café en la Mallorquina en la puerta del sol. La temperatura era perfecta y también los merengues y la tarta que probamos. De esos momentos que dices: Estoy en la gloria. Por la tarde visitamos el Jardín Botánico. Otra de las cosas que me faltaba. Qué bonito todo. Había iris de todos los colores, un huerto, todo tipo de árboles, la estufa, los rosales,... 

   Y es curioso porque los rosales, al olerlos, me recuerdan a mi niñez; en general, ningún lugar ni momento determinados. Me decía mi hermana: Claro, antes en todos los jardines había rosales y jugábamos entre ellos. Es verdad, es un aroma de mi infancia por completo. Debía de ser lo que se usaba en los años setenta. 


      Hasta aquí mi viajecito. Me gustaría haberos enseñado más fotos y describirlo mejor. Yo creo que es un viaje que voy a recordar siempre con cariño. Por bonito y porque, realmente, fuimos recibidos con verdadero mimo y eso no se olvida. Me quedaba contar que también visité por primera vez San Antonio de los Alemanes, San Francisco el Grande, el Real Oratorio del Caballero de gracia.... Emocionante. Era otra cosa que quería hacer. Nada más, viajar sienta bien porque se aprende, se conoce y se comparten vivencias, por mucha pereza que nos dé a veces dejar nuestra casa. 

   Espero que os haya gustado esta entrada. Bicos.


martes, 24 de octubre de 2023

Viaje a Évora, Mérida y Cáceres



Hace ya unos meses, nuestro hijo mayor nos ofreció hacer juntos un viaje a Évora, Portugal, volviendo por la Ruta de la Plata, parando en Mérida y Cáceres, destinos que todavía no conocíamos. Como es lógico, no podíamos decir que no. Era una propuesta interesante y preciosa. 

   Llegamos por la tarde a dicha ciudad, que, por cierto, es la quinta del país, y enseguida nos fuimos a dar un paseo. Después de tomar una cerveza en la acogedora plaza de Giraldo, nos dirigimos a ver el precioso templo de Diana, que es lo que veis en la primera foto. 

 



   Una de las cosas que hay que ver en Évora es la Catedral. Monumento románico-gótico, tiene además un precioso museo, un bonito claustro y la oportunidad de subir al tejado para ver la villa desde otra perspectiva. En la siguiente foto, veis, efectivamente, el templo romano desde arriba y a la luz del día. Vale mucho la pena hacer la visita.
 


   Toda la ciudad es bonita, llena de palacios, con sus portalones y sus patios. También las iglesias, con ese exquisito cuidado que tienen nuestros vecinos en su conservación. Visitamos la Gracia, con unos azulejos divinos, San Antonio y San Francisco, donde también pudimos contemplar la impresionante Capela dos Ossos. Las casas más humildes, también son bonitas, Tienen los recercados amarillos, casi siempre, y ofrecen un conjunto precioso junto con sus calles adoquinadas. Hay que llevar buen calzado, con buenas suelas porque te dejas la planta de los pies... Pero sin duda vale la pena callejear.

  

    Hay también un acueducto del siglo XVI que es muy pintoresco, en gran medida está "habitado". Como veis en la foto de arriba, entre arco y arco hay construidas pequeñas viviendas. Siempre con esos tonos blancos y amarillos que dan uniformidad y alegría al casco urbano. Los palacios, por supuesto, tienen los adornos en granito. Todo el conjunto es precioso.


   Vale la pena acercarse y pasear por el Jardim Público. Hay un pequeño pabellón que formaba parte del Palacio de los reyes portugueses, pues en Évora vivió la corte, y unas "ruinas fingidas", abajo, que siendo preciosas, no sabe uno si está en un castillo, en el claustro de un monasterio o... en un invento decimonónico, que es lo que son.



   En ese jardín, me llamaron la atención estas preciosas flores de hibisco. Nuestros vecinos tienen mucho gusto para decorar y para los jardines. Un sentido estético que me admira. Sinceramente.
 

   Tras tres noches en Portugal, partimos felices para la patria. Nos esperaban lugares no visitados, bien conocidos. El primer destino: Mérida. Yo, que soy una gran admiradora de Roma, tenía especial interés en esta visita. Lo primero, el anfiteatro. No es como el Coliseo pero es realmente impresionante. El arbolado del fondo es un marco precioso. 




   Desde allí pasamos al famoso Teatro Romano de Mérida. ¿Qué queréis que os diga? te quedas sin palabras porque es... Divino. Y muy grande. 


   Detrás de los teatros solía haber un jardín. El de Cartagena también lo tiene, sin arreglar. Pero en Mérida te encuentras con un jardín precioso con sus columnas, poblado de árboles y flores. 



   En estas dos fotos veis el conjunto del vergel que hay tras el escenario. Son cosas que impresionan por su belleza y serenidad.

 

   En Mérida visitamos dos villas. La primera es la llamada Casa del Anfiteatro. Es muy bonita. Lo que más llama la atención, además de su tamaño, es la cantidad de mosaicos. No sólo en las salas principales, sino también en todos los pasillos. 



   Descansamos durante la comida, que consistió en: jamón, queso de la Serena e ibéricos a la brasa, y nos dirigimos al Templo de Diana. Está adosado al palacio del conde de los Corbos. Esto puede parecer un disparate pero creo que también ayudó a su conservación. Se puede visitar y subir a lo que queda del palacio, teniendo una importante perspectiva del edificio. Como veis, hemos visitado dos templos de Diana en el mismo viaje. Los dos preciosos. Este, lo que tiene es que lo pisas e impresiona, la verdad.


   También visitamos Santa Eulalia de Mérida, Santa importante que ha dado nombre a tantas Eulalias y Olayas, pero también a tantos pueblos. Fue una mártir y santa muy querida que llegó a ser patrona de España. La iglesia es muy hermosa, pero, sobre todo, la cripta paleocristiana. Yo creo que vale la pena acercarse. 

   Siguiendo con Mérida, nuestro paseo nos llevó a la Alcazaba. Estábamos exhaustos y decidimos seguir hacía el río Ana -nombre romano- visitando el Parque de la Isla. De allí fuimos hasta la casa de Mitreo. De esta casa me impresionaron sus tres patios, la sala principal con su increíble mosaico y la escalera de entrada. Las dos villas son dignas de verse. 



   Esa misma tarde nos pusimos en marcha hacia Cáceres. ¿Qué deciros? Es como un cuento. Palacios e iglesias dan forma a sus calles. Conserva gran parte de sus murallas y... Está lleno de cuestas. Más allá de eso, nos recibió una ciudad elegante, meláncolica y lluviosa que callejeamos arriba y abajo.



   Pudimos conocer templos como el de San Francisco Javier, en la foto de arriba. Ahí estamos, a pesar de que yo he evitado hasta ahora salir fotografiada en el blog pero... Voy teniendo tantos años que no creo que tenga importancia. En la foto siguiente vemos la Plaza Mayor. Muy agradable para tomar algo a cualquier hora. 
 



      Todos esos palacios que nos encontramos abiertos tienen una entrada que da a un patio rodeado de columnas. Muy sencillo, en granito, pero realmente elegante. Algunos tienen jardines, como el que veis en la foto siguiente. Yo por ese balcón y ese olivo mataría. Que rincones tan bonitos encontramos por doquier.


   Tenemos la suerte de visitar la Torre de Bujaco, desde allí, por el adarve de la Estrella nos dirigimos a la torre de Yerba. Aquí veis el ayuntamiento, en la Plaza Mayor, visto desde lo alto.  


   Otra vista. Ahora no estoy segura de qué edificio es. No creáis que es tan fácil recordarlo todo en una visita tan breve. 



   Hemos visitado también la Iglesia de San Mateo y la de Santiago. Todo es tan bonito que te quedas maravillado. La Catedral -foto de abajo- es magnífica. Impresionan esos pendones, el altar mayor, que no está policromado, el museo,... La Concatedral, para ser más exactos, comparte sede con Coria. Pudimos entrar en el Palacio Episcopal y pasar por el Palacio Moctezuma, levantado por Juan de Moctezuma ¡nieto de una princesa azteca! Mirad si es curiosa la historia. Estuvimos en la Calle de los Huesos, subimos y bajamos por las diferentes callejuelas hasta la extenuación -mía-, y creo que vimos muchísimo de lo que había que ver. Del Cáceres moderno, apenas. Íbamos tan justos que nos lo perdonamos. 



   No queda mucho por contar. La última mañana visitamos el Museo Arqueológico de Cáceres. Es gratuito. Bien, es otro palacio y está construido sobre un aljibe árabe. Como cualquier museo arqueológico, es muy interesante, una colección impresionante. Muchas cosas romanas, muchas cosas interesantes.


   En el camino de vuelta paramos en Candelario. Es un pueblo precioso, ya en Salamanca, en la comarca de la Sierra de Béjar. Sólo tengo esta foto. Llovía bastante y el agua corría por esos canales que veis a la izquierda. Me encantan esas entradas de losas a las casas. Paramos lo justo para comprar algo de embutido ibérico, impresionante -en dos palabras- . La última parada, no hice fotos por puro cansancio fue en Astorga. No sabéis qué pena me dio pasar por la querida Zamora y no tener tiempo a parar. Bien, visitamos la Catedral con cierta calma y os digo que es ¡maravillosa! Había estado hace ¿mil años? El altar mayor es anonadante, y la Virgen Inmaculada de Gregorio Fernández... Y todo, todo. Eso sí, en Astorga nos llovió el diluvio. Y en el viaje de vuelta por Galicia, lo que quedaba. Cuando llegamos a casa, me sentí feliz, porque no me gusta viajar con tanta lluvia. No obstante, hay que decir que no tuvimos ningún contratiempo y todo fue bien. 

   ¡Qué difíciles son estas entradas! El viaje ha sido perfecto. En Évora tuvimos la alegría de encontrar amigos españoles. Mérida nos dejó anonadados y Cáceres es el decorado perfecto para cualquier película de princesas y caballeros. ¡Cuánto se aprende viajando! Tengo que agradecer a mi hijo, no puede ser de otra manera, este viaje increíble. A Pedro, su ayuda con las fotos; Y vosotros, perdonad que no sepa describir mejor tanta grandeza. Nos quedaron muchas cosas por ver: Yuste, Guadalupe, Trujillo,... Como dijo MacArthur: I shall return -volveré- Bicos a todos.

martes, 8 de noviembre de 2022

Gijón y Avilés


   Aquí estamos... He tenido unos días tan entretenidos que me ha costado encontrar tiempo para contaros este breve viaje que hemos hecho a Asturias. Hacía casi treinta años que no visitaba estas dos ciudades del Principado, pues a Oviedo hemos ido en más ocasiones. Nos surgió y allí nos fuimos. Empezó nuestro viaje en Gijón, pues allí pernoctamos. 

   No tenía un recuerdo muy claro de Gijón más allá del puerto y la playa. Es una ciudad muy antigua, que fue romanizada , civitate Gegione, y podemos ver algunos restos de esta historia. Sin embargo, la verdad, a simple vista nos encontramos con una ciudad moderna, con una playa impresionante, la de San Lorenzo, y un comercio que quién se lo diera a Ferrol. La primera foto, es la playa de noche. Me gustó mucho dar un paseo nocturno por la arena. Había muchísima gente, muchísimos perros,... Y la temperatura era estupenda. Siempre digo que envidio las ciudades con playa. En el caso de Gijón es una playa magnífica. Llena siempre de gente. Es realmente bonita. 


   Al oeste, hay una nueva playa artificial, la playa de Poniente. Estuvimos comiendo por allí el primer día. En Tierra Astur. Tomamos quesos sobre tortos, tortu en singular, y un cachopo que nos sirvió de comida, merienda y cena. El sitio muy agradable y la comida brutal. Quiero decir con esto que muy rica y absolutamente saciante. Una experiencia. 



   La playa por la mañana es también preciosa. Al fondo la iglesia de San Lorenzo. En la península de Santa Catalina se encuentra el barrio de Cimadevilla, que es la zona más antigua de la ciudad, pero antes de llegar hasta allí, damos un paseo por la playa. 



   Hay algunas casas realmente bonitas, pero no es así todo el conjunto. Como en todas nuestras ciudades, nos encontramos edificios preciosos rodeados de enormes torres de pisos. ¿Qué le vamos a hacer?, es el progreso. Lo mismo que en La Coruña y Riazor, muchos edificios altos desde los que sin duda será muy hermoso ver el mar y la playa. 



      Nos dirigimos al otro lado de la península, al Puerto Deportivo de Gijón. Lo primero en lo que me fijo es en el impresionante Palacio de Revillagigedo. 


 

   Y el Puerto Deportivo, en ese día entre gris y azul tenía el agua un color precioso. 



   Vale la pena darse un paseo para ver todo el conjunto. 



   Después nos dimos un buen paseo por el centro. La Calle Corrida, peatonal, es la quizás la más conocida. Nosotros nos movimos por toda la zona, nos acercamos al Mercado e hicimos alguna compra. Hay muchos edificios de principios del siglo XX, creo yo, y también ejemplos de arquitectura modernista. No hice ya muchas fotos porque... eran ya muchas para mi móvil. 



   Nos dirigimos a continuación a Cimadevilla, donde comimos. Es un barrio pintoresco. Con rincones muy bonitos. 



      La foto de abajo, si no me equivoco, es el Museo Jovellanos. Es su casa natal. Uno de los más ilustres asturianos y un ilustrado.



 

      Ya de regreso del paseo, que fue muy largo, nos encontramos la playa con marea alta. Nos quedó de Gijón un recuerdo muy grato. Como yo no me acordaba de casi nada, me sorprendió mucho. Tan grande, tanta gente joven, un ambiente tan agradable. Me gustó mucho ir aunque temo que no vi ni la mitad de las cosas. Volveré.



   ¡Que no se me olvide! Esa tarde fuimos, para descansar un poco de la caminata, al Parque del Cabo de San Lorenzo. Cada cabo tienen su santo. A ver si averiguo por qué. Yo de este parque tenía un recuerdo de ir con los niños y mis hermanos a pasar el día. Lo encontré tan distinto... que me doy cuenta de cuánto nos engaña a veces la memoria. Desde allí, escultura incluida, hay una vista preciosa de la ciudad de Gijón. Era un atardecer fresco y bonito, el único rato en el que pasé algo de frío. También comentaros que nos hospedamos en el Parador, que está en el parque de Isabel la Catolica. Se contruyó sobre un viejo molino y estuvimos allí divinamente. El parque... bueno, tiene un estanque de aves que no he visto cosa igual en mi vida. Vale la pena acercarse a verlo. 



   Al día siguiente nos encaminamos a Avilés. En esta ciudad viví algunas semanas hace ya... treinta años, bueno, fui en varias ocasiones. Las fotos se han subido justo al revés de como yo las hice. Así que empezamos por el Parque del Muelle. 



   Una cosa curiosa es que yo me acordaba perfectamente de que allí estaba el Adelantado de La Florida, don Pedro Menéndez de Avilés que, efectivamente, reconquistó La Florida a los franceses en 1565.

 


   Al pasear por las calles de Avilés, sorprende la gran cantidad de patrimonio que tiene. El siguiente es el Palacio de Camposagrado, de estilo barroco, que hoy es una escuela de arte. 




   Está lleno de rincones encantadores. Aunque me falten nombres y datos, os digo que es un placer el paseo por la ciudad antigua.



   El Palacio de Ferrera es hoy en día un hotel, el Gran Hotel. Es un edificio del siglo XVII.




 Y otro palacio, el de Llano Ponte, que es en realidad un edificio indiano construido en el siglo XIX y que ha sido vivienda, colegio, convento y hasta sala cinematográfica. Lo que son las cosas. 



   La calle Galiana es quizás la calle más recordada por los visitantes. Famosa por sus 252 metros de soportales, tiene distintos pavimentos, para caballerías y viandantes. Yo recordaba un Avilés tristón, ennegrecido por el carbón. La verdad es que ahora sus calles están preciosas. Sus calles y sus plazas. 




   Y me queda hablaros del Parque Ferrera. Pertenecía, lógicamente, al Palacio Ferrera. Pasó a ser un parque público en 1976. Yo recuerdo ir con mis hijos, muy pequeños y es realmente bonito. Faltan montones de cosas por comentar, fotos que no hice y cosas que no habremos visto en nuestro rápido paseo. Por ejemplo, no hice foto de la Iglesia de San Nicolás de Bari, que sí visitamos. En su mayor parte es del siglo XIV y tiene un claustro adosado. Fue en principio de la orden franciscana. Me gustó mucho. 

    Como esta breve visita a Avilés, era más bien sentimental, de recuerdos entrañables, no puedo deciros que haya sido ordenada ni demasiado cultural. Tengo que volver con más tiempo a ver todos esos preciosos rincones. Decir también, que como tantas ciudades, perdió su muralla medieval y supongo que algunos edificios históricos. Nos duele el alma a algunos de pensarlo pero es la historia de las ciudades. Me sorprendió hace unos meses un artículo en el que se contaban cuántas iglesias románicas perdió Zamora... Y tiene muchísimas.

   Cosas curiosas. Los avilesinos, como los ferrolanos, consideran que su ciudad está edificada de espaldas al mar. Aunque las rías de Avilés y Ferrol no se pueden comparar. Ni las dos ciudades. Gijón, como La Coruña, es una gran ciudad con una magnífica playa y hay quien efectivamente las compara. Y si seguimos por esta senda, podríamos decir que Oviedo y Santiago, que tampoco se parecen en nada, son ciudades de interior, históricas, tienen Catedral y ambas forman parte del Camino de Santiago. Es más, hay un dicho que dice: 

El que va a Santiago

Y no al Salvador,

Visita al criado

Y deja al Señor.


   Se refiere, claro está, a la importancia de visitar la Catedral de Oviedo, del Salvador, cuando se hace el Camino de Santiago. 

   En fin, las comparaciones son odiosas... pero no he podido evitar pararme a pensar esto. 

   Me detengo ya porque si no, no voy a terminar nunca. Yo tengo ancestros asturianos por parte de madre así que puedo considerar que Asturias es un poco patria querida mía y, como ellos mismos dicen: Asturias es España y lo demás, tierra conquistada. Nada más amigos. Siento el lío que me he hecho con todo. No es tan fácil. Bicos.