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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Pularda de Navidad


     Os había dicho que iba a poner la pularda de Navidad y qué menos que hacerlo. Es una receta muy similar al pollo que hice el Domingo de Acción de Gracias pero aun así, creo que vale la pena porque estaba realmente rica. No era una pularda cualquiera. Costó unos euritos y la criaron las clarisas de Allariz. Quiero decir con esto que era una señora pularda de cerca de tres kilos. Lo que hice fue limpiarla bien y reservar la grasa -esto lo leí en Google-. A parte de la pularda, estos son los ingredientes:

Un puñado de salchichas frescas
Unos dados de jamón gorditos
Ciruelas y albaricoques sin hueso
Sal y pimienta
Oporto
El zumo de una naranja
Perejil

     Lo que hacemos es poner las frutas en medio vaso de vino de Oporto para que se hidraten. Las salchichas, en trocitos, las doramos. Añadimos el jamón y las frutas con el oporto, rellenamos y lo que no quepa lo dejamos alrededor. Salpimentamos bien el ave (la parte de dentro previamente a introducir el relleno, claro) y bañamos con otro medio vaso de vino de Oporto y el zumo de la naranja. En vez de tirar la grasa, cerramos el orificio por donde hemos puesto el relleno. Es verdad que es mucha grasa pero queda muy sabrosa así. Ya seguiré comentando este tema de la grasa.


     El horno lo calentamos a tope e introducimos la pularda y bajamos el fuego a 175º, pero bien caliente en el momento de meter el "bicho". Vamos mojando cada media hora con una cucharada de la salsa que va soltando. Si veis que se dora en exceso, bajáis a 150-125º. Tiene que estar unas dos horas y media. Son 45 minutos por kilo. Las salchichas y las frutas que quedan alrededor se doran bastante pero no se queman porque la temperatura en ningún momento es muy fuerte.


  
  Pelamos cebollitas y chalotas, según os gusten, y doramos en unas cucharadas de aceite. Sin quemarse pero bien doraditas. Salpimentamos y añadimos un par de cucharadas de consomé para que se vayan cociendo por dentro. Cuando tengamos la salsa del asado,incorporamos un par de cucharones de esa salsa que es... la monda de buena.



          En esta foto podéis ver una vista general de la mesa, no muy formal, pero todo muy apetitoso.


   
     Mi marido decidió trinchar antes de llevar a la mesa. Es menos bonito pero resultó práctico. Aunque las salchichas que quedaron fuera estaban más que doradas, de sabor estaban muy ricas.



     Las patatas fritas, de las chiquitas, las pusimos en la salsa del asado. Estas cosas no se pueden hacer demasiado a menudo porque son demasiado ricas. Todos pampos.


     Y el aspecto final de las cebollitas y las chalotas. No hay palabras que expresen lo ricas que estaban. Como veis, también hicimos unas pocas setas. Yo creo que las guarniciones son lo mejor de los asados.



     Y comentaros que hice gambones, como me dijo mi amiga Ana, y quedaron buenísimos. En esta ocasión utilicé jerez seco. En una taza mezcle: ajo y perejil, el zumo de un limón, un par de cucharadas de buen aceite y otro par de jerez. Esto lo vertí sobre los gambones que ya estaban en la bandeja de hornear y descongelados (despacio en la nevera). Sal gorda por encima y entre 8-12 minutos a 200º ¡qué buenos quedaron! Muy bien de precio y riquísimos. Seguramente pondré más adelante esta entrada aparte para que sea fácil de encontrar.


     Queda por comentar el tema de la grasa de la pularda ¿Será mejor no ponerla? ¿Poner sólo un poco? Tengo mis dudas. Es cierto que la salsa tenía una capa de grasa curiosa pero también que el asado quedó tan tierno y sabroso que quizás sin esa grasita no lo estaría tanto y total...¡un día es un día! En fin, el año que viene volveré a meditar sobre el asunto. En tanto, buenos días a todos, ¡Feliz Año Nuevo! y ¡Felices Reyes! Nos vemos a la vuelta. Prometo ser muy buena.




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