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sábado, 21 de diciembre de 2024

Falso ceviche de pulpo y berberechos


   Ya pensaba que no iba a ser capaz de publicar antes de Navidad. Hoy, por fin, una tarde tranquila, y he sido capaz de subir unas fotos ¡Wonder of wonders! Es una receta ques hicieron mi marido y mi hijo Tono y que nos ha gustado muchísimo. No tiene ninguna dificultad aparte de comprar lo necesario y cortarlo. Vamos con los ingredientes:

   Unos 350grs de pulpo cocido

   Una lata de berberechos al natural

   Un mango

   Un aguacate

   Una cebolla roja

   Zumo de lima, Aceite de oliva virgen y -eventualmente- sal

   Creo que no he olvidado nada. El pulpo ya sabéis que lo venden ahora cocido, entero o un par de tentáculos, que es lo que necesitamos. Y lo hay de bastante calidad. Los berberechos pues lo mismo. Una lata de tamaño mediano o grande -me refiero a los animalitos- porque los de tamaño pequeño son casi diminutos. 

   Bien, dando por hecho que el aguacate y el mango estén en su punto óptimo de maduración, cortamos todo, excepto los berberechos, en un tamaño pequeño que nos guste y nos parezca bien. Lo mismo hacemos con la cebolla roja. Aquí, según el tamaño, la ponemos entera o un trozo. Picadita. Que tenemos cebolleta, también vale. La cebolla roja aporta siempre ese color tan vistoso pero podríamos sustituirla.  

   Los berberechos yo soy partidaria de escurrirlos bien aunque la primera vez no lo hicieron porque la receta era con el agüita. La verdad, es agua salada. No hay ninguna necesidad de ponerla. Aliñamos con el jugo de media lima y el aceite. Probamos. Si nos gusta más ácido, más jugo de lima. Yo no soy de mucho ácido ni de mucho vinagre. En cuanto a la sal, pulpo y berberechos vienen saladitos, probamos y decidimos si queremos poner un poco. El mango es dulce pero siempre es mejor ser prudente de sal que, en exceso, se come los sabores. 



   Y nos queda esta ensalada tan rica, que nos recuerda a un ceviche sin llevar nada crudo. Para mí ciertas cosas crudas están prohibidas porque me matan, así que genial así. Y os digo que está muy muy bueno y se puede presentar más o menos mono para una fiesta. Nosotros lo tomamos de entrante y nos encanta. No sé si lo haremos algún día esta Navidad pero es una receta fácil y deliciosa que no resulta cara, más allá de que el pulpo nunca es barato.



   Y la vida sigue en Ferrol como siempre. Cuando hace sol está precioso y cuando no, pues nos aguantamos. La Navidad nos la planteamos con calma. Hacer lo que podamos sin volvernos locos. Este año no voy a hacer la pularda porque... porque no. Sin ningún motivo. El día primero de año estaremos todos pero nunca tenemos tanta hambre y vamos a poner algo más sencillo. Ya os contaré en cuanto pueda cómo salió todo. 


   Me queda desearos una muy feliz Navidad y un próspero año nuevo. Lo de próspero siempre me ha hecho cierta gracia. Siempre digo que la mejor lotería es estar todos bien, sanos, con trabajo, con ilusiones y con fe. Que no nos falten. Nos vemos pronto. Disfrutad de estos días y no os agotéis. Miles de abrazos a todos.

martes, 3 de octubre de 2023

Bulgur, dos propuestas


     Si miramos en el diccionario, nos va a decir que el bulgur es trigo que obtenemos al hervir el cereal y trocearlo. Yo lo había probado en una ensalada y no me había vuelto a acordar. El otro día lo vi en Gadis y me animé a comprarlo. Tiene la ventaja, este que compré, de que se cuece en 5 minutos. Los hay más pesaditos. Tiene también de bueno que es relativamente ligero y fácil de hacer. Es caro, en proporción, pero tampoco se necesita mucha cantidad. Yo suelo cocer media taza. También recordaros que es trigo así que sí tiene gluten.

   La primera opción es una ensalada que lleva el trigo cocido, que dejamos enfriar, bien escurrido, con un chorrito de aceite. La ensalada lleva además: tomates cherry, maíz, pimiento rojo en trocitos y unas hojas de hierbabuena, además del aliño tradicional de aceite, sal y vinagre. A mí me pareció riquísima y super rápida de hacer. Una tontada muy agradable. 

   La compañía: tortas de trigo, pavo adobado tipo zorza, brotes verdes y queso de cabra. Montamos la torta y a comer. Las tortas las doro siempre un poco en una sartén vieja. La carne la adobo con pimentón -dulce o picante-, ajo picado y un chorro de aceite. Así es tipo chorizo, lo que es la zorza. Si queremos que sea más oriental, podemos añadir una cucharilla de cominos al adobo. De las dos maneras me gusta. 



   
   La segunda propuesta es muy sencilla. Doramos en una sartén pollo en dados con cebolla, pimiento verde, ajo y jengibre. Esto es totalmente variable, claro está. El bulgur cocido y escurrido, lo añadimos a la carne y le damos unas vueltas en el fuego. Separamos y rociamos con zumo de limón, sin exagerar de cantidad. Le da un toque de frescura. Y es ya así un plato que puede ser, por ejemplo, una cena. 



   Que, claro, nos puede gustar más un arroz en blanco o unas patatas fritas. Cosas más nuestras. Esto son cosas nuevas que se ponen de moda y está bien probar, ¿por qué no? No olvidando nunca nuestras raíces y recetas tradicionales, que tenemos una cocina de las mejores del mundo. Me refiero a la cocina española, claro está. 

   Estamos viviendo un "veroño" que nos está llegando bastante. ¡Qué calor hace! Yo me quejo poco porque me gusta tan poco el invierno que pienso que esto es mejor. Mejor es todo, que la vida siga su curso. Pues aquí os dejo estas dos recetas fáciles por si os animáis a probar el bulgur. Que conste que es rico. A mi me ha gustado. Nos vemos pronto. Bicos.

martes, 21 de marzo de 2023

Humus de aguacate


   Creo que decir que esto es humus es un poco exagerado. Lo que sí es cierto es que esta receta está basada en el humus y que en casa nos ha gustado mucho. Es muy fácil de hacer, sólo es necesario tener una batidora. Vamos con los ingredientes:

Medio bote de garbanzos cocidos (o uno pequeño)

Un aguacate maduro grandote

Un diente de ajo 

El zumo de medio limón

Aceite de oliva virgen

Sal

   


   Yo lo que hago con este tipo de garbanzos es enjuagarlos en un colador para que pierdan ese líquido espumoso y escurrirlos bien. El aguacate lo pelamos y cortamos. Llevamos todo a un vaso de batir, garbanzos, aguacate, diente de ajo e incorporamos el jugo de limón (colado y sin pepitas), el aceite y la sal. Batimos enérgicamente porque los garbanzos se oponen. Una vez bien batido, probamos de sal y esas cosas... Si está soso, si le falta limón... Y ya, una vez aprobado, pasamos a un recipiente mono y chato. Añadimos un chorrete de aceite, como un caminito, y adornamos con sésamo y, en mi caso, escamas de ají. Este ají tan mono que utilizo no pica absolutamente nada. Es un misterio pero queda muy aparente. En cuanto al diente de ajo, el tamaño según os guste el ajo, yo pongo una mediano tirando a pequeño. 

    También se podrían poner virutas de jamón serrano, si no tiene que ser vegano. El efecto óptico sería el mismo. En cuanto a poner o no tahini, lo dejo a vuestro criterio. No creo que le vaya mal pero yo no lo he puesto. En todo caso ya sabéis que es una pasta de sésamo que se suele poner en el humus tradicional. Yo he puesto el sésamo directamente.

   Para mojar hemos hecho varitas de zanahoria y apio. Yo no soy mucho de crudités ni de humus, ¿qué queréis que os diga?, pero este de aguacate me ha gustado bastante. En particular, nos pareció más resultón el apio. Y también me ha gustado, lo hicimos con lo que sobró, una tostada con esta pasta y una anchoa encima. La foto no la pongo porque salió espantosa y la borré. Últimamente las fotos me salen bastante desastrosas. 

   Os animo a hacerlo por rico, fácil y fresquito. También sano. Más bien es un aperitivo que puede ser parte de una cena de picoteo o lo que se os ocurra, según vuestro libre albedrío. ¡El libre albedrío me encanta!

   No tengo mucho más que contaros. Ha llegado la primavera, que yo la pedía a gritos y las cosas van mayormente como siempre, el gimnasio, la pintura, la familia, la vida,... Estuve leyendo el libro de Luz Gabás, Lejos de Luisiana, que me pareció sobre todo larguísimo. No está mal pero pensé que iba a profundizar más en la historia de Gálvez y es más bien una novela romántica. Es de lectura ligera así que, si os gusta leer, adelante. Y no me queda más por contar. A ver si no tardo mucho en volver a contaros alguna receta, que no creáis que estoy muy cocinillas... Muchas gracias por leerme, como siempre. Bicos.
 

martes, 9 de noviembre de 2021

Pollo con brécol estilo oriental


   Aquí estamos... Con una receta sana y ligera. Es lo que toca estos días. Esta forma de hacer el pollo nos gusta mucho a todos y es sencillísima. Necesitamos:

Una bandeja de solomillos de pollo

Una cebolla

Una zanahoria

Un pimiento

Salsa de soja

Una cucharadita de maizena y unos 75-100 ml de agua

Una bolsa de brécol de las que se hacen en el micro




   El modus operandi es bien sencillo. Cortamos los solomillitos de pollo en trozos. Pelamos las hortalizas y las cortamos estilo chino, en tiras, o normal y corriente. En una sartén o tartera mediana vamos salteando el pollo en aceite hasta que empieza a dorarse, añadimos las hortalizas y dejamos hacer unos minutos, hasta que estas también se van medio haciendo. Incorporamos salsa de soja al gusto y dejamos hacer un poco más. Para salsear, diluimos una cucharadita de maizena en una media taza de té de agua, esto es un poco al gusto, según queráis. En cuanto ponemos la mezcla de agua y maizena, empieza a espesar la salsita, bajamos el fuego y dejamos unos minutos. Probamos por si queremos añadir sal. Recordad que la salsa de soja es salada. Si os gusta que pique, podéis añadir una guindilla. Yo, en esta ocasión no lo he hecho. 

   La bolsa de brécol la cocinamos en el microondas, según las instrucciones y la ponemos con el resto del revuelto unos minutos. Simplemente así, ya está riquísimo. Tiene que gustar el brécol, claro.



   Y ya tenemos este plato, bastante sano y ligero, al que hemos añadido unos fideos de arroz cocidos para llenar un poco más a "los delgados". De todas maneras, no son muchos fideos. También estaría muy rico con un arroz jazmín o, siendo más locos, con unas patatas fritas. Esto según quien lo vaya a tomar. 

   Os digo que en casa hemos descubierto que nos encanta el brécol o brócoli y, en estas bolsas de micro, se prepara en unos minutos sin manchar nada. Algunas veces lo preparo simplemente, una vez cocido, añadiéndole un hilo de aceite de oliva, sal y pimienta y me chifla. Es que queda poco cocinado, ligeramente "al dente". 

   En cuanto a estos fideos de arroz, tienen el inconveniente de que tienden a pegarse pero son muy ricos y ligeros. Si no, tallarines de toda la vida de harina de trigo duro.




   Y en este día día de evitar los platos demasiado contundentes, hay un poco de todo. Hamburguesa de ternera con guarnición de manzana y ensalada de tomates...



   Los famosos callos veganos que alternan a las sempiternas lentejas alguna que otra semana y entran muy bien...



   O alguna carne dorada, como este pavo al romero, que está muy rico, con una ensalada de pepino, yogur y hierbabuena. El aspecto de la ensalada es muy feo porque se me ocurrió hacerla con yogur desnatado. Yo creo que no vale la pena. Es aguachirle.



 

   También hay lugar para cosas ricas. Especialmente los fines de semana preparo cosas más apetecibles como este salmón marinado... o unas vieiras o algún marisco cocido que se puede tomar para alegrarse un poco. 

   Esto contado un poco así por encima. Las dietas lo que tienen es que aburren y producen hambre. De eso se trata, de que las calorías sean menos. 

   Hace tiempo que no os hablo de libros, que sigo leyendo. Últimamente he leído Norte y Sur, el de la serie de la Guerra de Secesión. El autor es John Jakes y, la verdad, es muy entretenido. Lo he terminado pero es una trilogía y me quedan otros dos. Me va a dar para mucho. Ahora mismo estoy leyendo Ángeles Asesinos de Michael Shaara, sobre la batalla de Gettysburg y me parece que me va a gustar. Había visto la película Dioses y Generales y me encantó. Yo soy mucho de este tema. Ya sabéis, cada loco...

   No sé si me queda algo más que contaros. Las vidas van cambiando y el tiempo pasa a gran velocidad a partir de cierta edad. De pronto te asombras de ser abuela, de que te duelan las rodillas o de que incluso tus gustos cambien en ciertas cosas que creías imposibles. Es lo bonito de vivir: siempre sorprende.  

   Nos vemos por aquí en unos días. Perdonad que algunas veces tarde en sentarme a escribir. Es que me parece que ya os lo he contado todo. Bicos.

martes, 22 de septiembre de 2020

Caldo oriental y pan al vapor


   Otra vez a vueltas con el ramen. Estuve en Madrid, ya veis qué osada, y probé el pan bao. Es un pan de trigo que se cuece al vapor, de origen chino. Creo que hay multitud de recetas. La que yo he probado era más o menos un pan normal de agua, harina y levadura con algo de aceite y azúcar. Fijáos que lo hice sin sal porque no salía en la receta que vimos y después he visto otras que sí llevan sal (ya me parecía a mí raro). Un lío todo esto. Pero no es del pan bao de lo que pensaba hablaros, no del pan bao en sí mismo, si no de la posibilidad de cocer pan al vapor. 

   Cuando volvimos de Madrid, estábamos muy interesados en este tipo de pan porque nos gustó mucho. Es diferente al no estar dorado, la miga igualmente tierna. Entonces... miramos en You Tube. Es donde veo este tipo de cosas. Por en medio de lo del pan, una receta de ramen. Yo el ramen ya lo hago a mi manera y nos encanta pero apareció una receta de caldo estilo oriental y me encantó porque básicamente es un caldo normal con jengibre y ajo. Entonces puse a cocer:

Unas carcasas de pollo

Dos zanahorias peladas

Unas ruedas de jengibre con su piel

Dos dientes de ajo chafados

Agua y sal. 

   Esto es como hacer un consomé. Lo único... que no tenía puerro en casa y no lo puse. Queda un caldo algo exótico pero muy rico. Bueno para un ramen, para mojar una receta oriental de setas o de cualquier carne,... Y, claro, para una sopa de tapioca, de sémola de arroz, de fideos,...

   Todo este lío fue hoy y le dije a Pedro: "Voy a hacer unos bollos al vapor para acompañar el ramen". Yo soy así, alocada. Hice una masa con un vasito de agua tibia, un trocito de levadura, aceite de girasol y azúcar -ya os dije lo de la sal-. Disolví todo y añadí harina a ojímetro mezclando maizena y trigo porque quería una masa bien blanca. Decidí no hacer panecillos doblados sino bollitos y dejé a mi hijo encargado de la cocción al vapor. ¿Al vapor?



   Como no tengo vaporera y el primer intento de pan bao con tartera, colador y una tapa que no encajaba demasiado bien fue un fiasco. La segunda tanda la hicimos en el horno. Esto es anterior al día de hoy y luego os lo explico. Pues bueno, los bollitos fueron al horno en la rejilla, debajo la bandeja con agua y tapados con papel de aluminio unos 20-25 minutos a 180º. Salieron muy bien, blanquísimos y de miga prieta -recordad la harina de maíz- pero muy tierna. Siento que la siguiente foto saliera tan mal. Es un rollo esto de hacer fotos hambrienta. 



   En cuanto al ramen, pues quedó muy sabroso con este caldo tan rico e intenso. Os recuerdo que a veces echaba mano del caldo de bote pues el ramen ya es de por sí elaborado. Esto ha sido bastante más rico, ¿qué voy a decir?



   Y de vuelta al pan bao, domingo por la tarde, estos salieron del horno blanquitos y bastante ricos aunque nada perfectos. Me divirtió hacerlos pero quedaron muy mejorables.




   Rellenos con lo que había... Un pan blanco, tierno y con una textura por fuera muy distinta del pan horneado tradicional. Son cosas para un día especial que nos sintamos con ganas de novedades.



   El aspecto del caldo es igual que cualquier consomé que, por supuesto, se puede desgrasar... o no. El punto de sal es personal e importante. Si los huesos llevan algo de carne, quedará más sabroso.



 

   Y he encontrado, menos mal, una foto en la que se ve mejor el bollo de hoy. Ya veis que por fuera se ha dorado ligeramente. Es un fallo de mi método de vapor al horno pero os digo que me da bastante lo mismo. Nos encantaron y no le voy a dar más vueltas.



   Aquí queda esta entrada que nos lleva bastante lejos. Es curioso porque nos divierten bastante estas canfurnadas orientales y vamos haciendo experimentos cuando tenemos tiempo. 

   No sé si deciros que os animéis o no a hacerlo, depende un poco de el tipo de paladar que tengáis y de si os gusta probar cosas nuevas. En todo caso, son sabores distintos que también podéis catarlo en un restaurante. A mí me gusta probar y después versionar. Salir de la sopa, los macarrones y los bistecs. Ser ama de casa es rollo pero en la cocina podemos variar e inventar bastante. Ánimo con todo, nos vemos en unos días.

jueves, 11 de junio de 2020

Solomillos de pollo al jengibre


   Otra vez aquí... Me está costando esto de sentarme a escribir, ¡qué le vamos a hacer! He pensado volver a lo del blog de siempre. Dejar los resúmenes confinados y volver a la cocina libre. ¡Qué vida esta! Os digo que estoy hasta las narices de la nueva anormalidad y de la mascarilla. Así que voy a empezar con la receta que, puesto que lleva jengibre, quizás os asuste un poco. En todo caso se puede hacer parecida con otros componentes y es una idea rica y fácil. Necesitamos:

12 solomillitos de pollo
2 dientes de ajo
Jengibre fresco
Salsa de soja
2 cucharadas de aceite
Agua y una cucharadita de maizena
Una guindilla (opcional)
Sal a discreción

   Para hacer esta receta, que es de las de "a todo filispín"*, yo compro en el supermercado una bandeja de solomillos que para nosotros es más que suficiente pero podéis hacer otra parte del pollo u otra carne que os guste. Siempre teniendo en cuenta los tiempos de cocción. El pollo sin hueso es rápido y se agradece. Lo que vamos a hacer es dorar los solomillitos en una sartén grande en dos cucharadas de aceite. Yo siempre utilizo aceite de oliva pero podéis variar. Una vez que van cogiendo color, incorporamos el ajo y el jengibre pelados y en trocitos. En lo que respecta al jengibre, si le tenéis respeto, lo podéis poner en trocitos no muy chicos y los separáis antes de servir. Una cantidad de jengibre similar a dos dientes de ajo. Yo, si os digo la verdad, el jengibre me lo como. Me he acostumbrado y me encanta. Quién me lo iba a decir desde aquellos tiempos de mi primer Ramen...

   Si queréis poner la guindilla, es el momento. Yo la pongo picadita pero ya la tengo así... También añadimos un chorretón de salsa de soja y dejamos unos minutos a fuego medio mientras en una taza disolvemos una cucharadita de maizena en 100 ml de agua. Es medio vaso. Incorporamos esto al pollo dorado y removemos para que con el jugo tan rico y exótico que tenemos se forme una salsa de espesor fino y muy rica. En unos minutos ya podemos servir. Os preguntaréis por la sal ¿Ponemos sal o no? Mejor probáis porque la soja es muy salada. Una cucharilla de salsa y decidimos si queremos salar un poco más. Listo.


   Dicen mis amigas que soy muy apañada... No me parece mal. Así que organizo los menús un poco a lo loco con lo que tengo. Ese día había un aguacate en su punto y lo incorporé al menú cortado y bañado en un hilo de aceite. Las patatas nuevas, fritas en medallones me encantan pero para este tipo de receta me suele gustar más tomar un arroz en blanco o incluso unos tallarines de arroz, que me chiflan. ¿Por qué me gustarán tanto las cosas originales? No tengo la menor idea pero siempre he sido así, desde que recuerdo.

* Full speed en ferrolano.


   Y aquí queda esto. Ahora me gustaría comentaros algunas cosas del blog, así en general. Por un lado las recetas. Fijaos que curioso que este mes la receta más consultada ha sido la de las habas lobas. A mí me encantan pero no deja de llamarme la atención. Este blog mío siempre me sorprende. Lo mismo me pasa con la sopa de sémola. Que sí, que puede ser porque no tiene gluten, pero sigue siendo de lo más inesperado para mí.

   Respecto a los países que más me leen, hay una cierta fidelidad y siempre han estado a la cabecera España y los Estados Unidos. Bueno, pues este mes el tercer país ha sido Rumanía, seguida de Hong Kong, Argentina, Alemania, Irlanda, Bolivia, México, Ucrania,... Esto, claro está, varía un poco cada mes pero nunca deja de sorprenderme que de pronto me leen desde sitios que nunca se me habría ocurrido. Os doy las gracias a todos por toda esta aventura que nunca soñé vivir. Si me hubieran dicho de joven que la cocina iba a ser tan importante en mi vida, no lo hubiera creído. Tenía muchos sueños, algunos cumplidos, pero jamás pensé que sería conocida por esto. Sí, ya sé que los blogs no existían pero nunca habría apostado por la cocina. 

   El blog lleva más de setecientas sesenta mil visitas y yo no sé que va a ser de él o de mí. Algunas veces pienso que ya he cocinado todo lo que quería cocinar en mi vida -en dos o tres vidas- y que ya no quiero seguir buscando nuevas recetas, productos o novedades. Otras veces me surge dar una clase, aconsejar, o que simplemente me manden un mensaje para preguntarme cómo hacer esto o aquello y ya estoy otra vez enredada en este mundo. ¿Me gusta? Claro que me gusta pero me parece que no sé tanto como se supone que sé y tampoco sé si es cuestión de mano, de vocación o de horas y horas de cocina durante más de treinta años. Siempre sin cobrar, que conste.

   Y como ha llegado, más o menos, el verano y no vamos a estar tan metidos en casa... creo, supongo que me tomaré esto con un poco más de calma como pasa siempre por estas fechas. Hay tantas recetas que no creo que sea problema que nos relajemos un poco. Tengo alguna cosa pendiente que contaros que subiré en una semana o diez días... si Dios quiere. Cambiando de tercio... ¿Cómo os va la vida? ¿Salís mucho? Nosotros -encuentros en la tercera fase- hacemos una vida bastante normal, casera, que se parece bastante a la que hacíamos antes del desastre. Hemos tenido un mayo caluroso y estamos pasando un junio indefinido. Hoy, por ejemplo, ha llovido. Por lo demás, si exceptuamos el tema de salir enmascarada -me agobia mucho- todo va razonablemente bien. O casi. Esto parece una carta. Os dejo ya. Bicos a todos.

sábado, 1 de febrero de 2020

Pastelón de pollo al estilo moruno





   Creo recordar que os había anunciado que este sería el siguiente plato que subiría al blog. Es un plato de aprovechamiento. Había sobrado mucho pollo cocido de hacer el consomé y había que darle salida. Recordando la pastela moruna, vi un par de vídeos de cómo se prepara este plato, para ver qué se podía hacer. Yo siempre suelo buscar explicaciones que no se alarguen demasiado. No quiero estar horas viendo recetas, no tengo tanta paciencia. Dicho esto, os voy a decir varias cosas de la pastela porque lo que yo he hecho no es una pastela moruna en absoluto. 

   Lo primero es que la pastela se hace con pasta brick, muuuy fina. Yo no la he utilizado. Lo segundo, se guisa el pollo, yo he aprovechado pollo cocido. Lo tercero, lleva tres capas y yo lo he rellenado todo junto, como una empanada, por varias razones: el pollo estaba ya cocido y... no quería meter tantas calorías con la capa de azúcar, canela y almendras. En cuanto a las especias, he visto variedad pero yo he sido muy conservadora. Vamos que no he puesto ni todas las que vi ni mucha cantidad. Una  vez dicho esto, voy a explicaros la receta y, a lo mejor, otro día hacemos una verdadera pastela.

   Necesitamos:
Dos láminas de masa quebrada (la he comprado)
Pollo cocido limpio abundante 
Dos cebollas grandes
Perejil
Especias
Un huevo
Azúcar y canela
Almendras laminadas crudas



   Ya hemos dicho que el pollo estaba cocido. Así pues, lo limpiamos de piel y huesos, y lo cortamos en pedacitos. En una sartén con aceite pochamos las dos cebollas hasta que estén transparentes, añadimos el perejil, ellos ponen mucho pero yo tenía más bien poco, y las especias morunas. Si tenéis Ras el Hanout, genial. Si no, ponemos cúrcuma, azafrán, cominos,... He visto a veces ponen agua de azahar y canela. Yo he puesto las tres primeras y un poco de jengibre -también lo leí-. Para mí los cominos son lo que le da el toque más moruno, junto con el acabado dulce.   

   Incorporamos el pollo, que al estar cocido, solo necesitará unos minutos para aromatizarse con la mezcla de cebolla, perejil y especias. Apagamos el fuego.

   Como ya os comenté yo he utilizado masa quebrada, le apeteció a mi hijo, pero si queréis usar la pasta brick, os aconsejo ver en un vídeo la manera de colocarla. Es curioso. Yo he rellenado, lo mismo que una empanada, he hecho unos cortes a lo loco dejando alguna abertura para que salga el aire. Después he pincelado huevo batido, cerrando antes con un tenedor todo alrededor. No ha quedado fea.



Una de las opciones, la más conservadora, sería poner las almendras laminadas, sin más, sobre la masa. Sería rico y menos exótico. Tal como veis en la foto siguiente:


   El punto que le he dado yo es poner en un cuenco dos cucharadas de azúcar y una pizca de canela -la punta de una cucharilla o media cucharilla si sois animados- y remover bien. Con esto espolvoreamos la almendra. El toque es delicioso. También es una idea fantástica para terminar una tarta de manzana con tapa ¿o no?




   Y ya podemos mandar al horno. Alrededor de media hora a 180-200º, según sea vuestro horno de listo. El mío es corriente. 



   Aquí veis, en las dos fotos, el pastelón, que nunca quiso ser pastela, terminado. Os digo que fue un éxito rotundo. Faltó, eso sí, más perejil y, para mi gusto, un poco más de cominos. ¡Ah! y la pastela lleva unos huevos batidos con la cebolla. Yo no tenía intención de ponerlos pero si añadí al relleno el huevo que me sobró de pintar la masa. Por no tirarlo. Lo acompañamos con un revuelto de espinacas frescas con ajo, pasas y jamón en daditos. Me pareció que se llevaron francamente bien. Muy agradable la combinación.

   Dicho todo esto, os animo a probar este pastelón de aprovechamiento de pollo cocido. Os animo también a hacerlo con pasta brick y, por supuesto, a ver cómo se hace la pastela moruna y valorar si os atrevéis a hacerla u os parece demasiado exótica. Yo me atrevería... Sin duda. 

   Pienso que es bonito conocer y aprender nuevas recetas, probar nuevos platos con la mente abierta para después valorar si realmente nos gustan o no. Y además, como veis, nos llevan a veces a hacer nuevas mezclas, aportando cosas nuevas a nuestros platos que quizás no se nos hubieran ocurrido. 


   Si os preguntáis a qué nos puede recordar, aquí hablaron de los exploradores de Cartagena. Unas empanadillas saladas de carne que se sirven bañadas en azúcar glass. O incluso al pastel de cierva, que lleva una masa muy dulce. Esto dicho así, de aquella manera. Pues aquí me quedo. Como veis, no he tardado tanto en sentarme a escribir y, afortunadamente, me encuentro mucho mejor. Casi recuperada al cien por cien. Ha empezado febrero y las tardes se han alargado un pelín... ¡Ganas de primavera! Nos vemos pronto.

lunes, 24 de junio de 2019

Poke y otras novedades


   Hace unos días descubrí lo que era el poke. Yo pensaba que se trataba de un plato tipo nipón... Pues para nada. Es de origen hawaiano y es una especie de ensalada que se presenta de aperitivo. Os digo que me hizo gracia porque en el blog hay una ensalada hawái que no es otra cosa que un poke. Cousas veredes, que decimos los gallegos, incluso los gallegos de adopción. Esta ensalada que había subido llevaba: arroz, salmón ahumado, pepino, lima, soja,... Pues ya veis, yo viéndola tan mona pensaba en esos platos de Japón que llevan varios colores y un orden muy preciso. Al final, las cosas se parecen unas a otras y nosotros, con toda la información que tenemos, reinventamos y combinamos las distintas propuestas a nuestra manera. 



   Otra cosa curiosa. Hace un par de meses, más o menos, probé las habas tiernas de soja, edamame, que es un aperitivo japonés, ahora sí. Yo pensaba que alguien se había equivocado y las había traído en vez de los guisantes congelados que siempre solemos tener y tan buen servicio nos hacen. Pues no, las había comprado mi hija para probarlas. Yo las cocí en agua ligeramente salada, unos 5 minutos, que dice el envase, y me tomé una entera, con vaina y todo ¡puaj! Me acordaba de "Los ladrones de cuerpos". Pero nada, sigo con el mismo cuerpo... Resulta que se toman peladas, las habitas y, aparte de ser un snack nipón, se pueden tomar en una ensalada, en un poke,... En la foto siguiente tenéis una propuesta que estaba muy rica. ¿Las habitas solas? Pues a mí me gustan, una vez superada la sorpresa, las tomas como si fueran cacahuetes y recuerdan a unos guisantes tiernos algo dulces. Algunas veces las tomo de cena. Eso es porque estoy procurando comer ligero, cenar ligero...


   También hemos probado las algas wakame, las venden ya preparadas en un sobrecito. Lo que es abrir, descongelar y tomar. También las hay frescas pero congeladas son prácticas para tener en casa para un apuro. Por ejemplo en la foto siguiente: compramos rollitos de primavera (raras veces los hago), sushi, hicieron mis hijos una carne agridulce muy rica... Y tomamos una cena oriental improvisada, fácil y divertida. A nosotros nos divierten estas canfurnadas. 

   Los rollitos se pueden freír o pintar con una pizca de aceite y meterlos al horno. Así resultan más ligeros, que no más ricos.


   Y otro poke que hizo mi marido: arroz, hojas verdes, salmón ahumado, algas wakame. No os he dicho que las algas estas tienen un sabor peculiar muy fresco y de mar que resaltan estas ensaladas. A mí me han encantado, la verdad.



   En este estilo, poke, un plato único. Hice un arroz basmati en blanco, doré carne con cebolla, setas, jengibre y salsa de soja y compuse este plato, tan colorido con tomatitos cherry, algas wakame, unas gotas de limón, soja y un poco de sésamo negro. Les gustó mucho y queda la mar de vistoso.



   Otra propuesta "pokense": una base de arroz con tomatitos, aguacate, trucha ahumada, anacardos y las alguitas... También quedó muy agradable. Quizás me sobró arroz.



   Pues estas son las novedades. Lo del edamame me pareció curioso y rico. También puede formar parte de un poke, creo que ya lo he dicho. Las algas muy ricas para mi gusto. Lo del poke... pues me parece muy mono para poner en una cena de aperitivo, preparando cuenquitos individuales con ahumados, langostinos pelados, hortalizas crudas,... procurando ser creativo y que quede la presentación primorosa. También como acompañamiento de un asado me parece muy vistoso, rico y original.

   No sé si me queda algo por decir... Sí, algo realmente importante. Varias cosas.

   Lo primerísimo: El blog ha llegado a 700.000 visitas. SETECIENTAS MIL. Son una barbaridad y os agradezco infinito que me sigáis leyendo. A veces les digo a mis amigas que dudo si dejarlo una temporada pues ya son seis años de pensar, cocinar, escribir,... Ellas me dicen que ni se me ocurra dejarlo. Que lo tome con calma pero que siga con el blog por encima de todo. Bueno, por encima de todo no, es una forma de hablar... Así pues, MIL GRACIAS A TODOS y aquí seguiré por el momento.

   Lo siguiente es felicitar hoy a las Juanas y a los Juanes. Todas y todos porque eso de poner a todos delante, según lo que yo aprendí no es educado. Pasad un día muy feliz.

   Ahora sí terminé. No sé si deciros "aloha", "sayonara" o... hasta pronto. Nos vemos por aquí. Bicos.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Ramen de pollo


   El más joven de mis hijos me estaba pidiendo ramen desde hacía unos días... A mí me gusta y me va la marcha en este sentido pero le dije: Vamos a hacerlo con pollo asado en vez de cerdo. Si no varío, parece que me da algo. Y bueno, os voy a contar porque fue rico y divertido, con variantes. Lo mejor: que había caldo limpio en la nevera y no hubo que hacerlo... Ni pastilla de caldo ni nada. 



   Lo primero con lo que hay que contar para hacer el ramen, a mi entender, es con un trozo de jengibre fresco. Si no, no sabe. Así pues, el pollo lo puse en el pincho con una cama de:

Una zanahoria
Un puerro
Un trocito de jengibre pelado cortado en cuatro
Tres cucharadas de salsa de soja
Dos cucharadas de miel
Sal

   Salamos por dentro y por fuera el pollo antes de ir a la fuente. La cama la hacemos con las hortalizas cortadas y mezclamos en una taza la miel y la salsa de soja. Con esto bañamos el pollo, que entra en parte por el pescuezo, baña la piel y lo que cae en las hortalizas queda allí. 

   Lo llevamos al horno como cualquier pollo, según el peso, a 180º alrededor de una hora salvo que sea muy grande que puede tardar algo más. Eso en hornos corrientes. Deciros que el "pincho" es un assador de frango que compré en Portugal. No hace ninguna falta. Se dora mejor, sí, pero los sabores del "lecho" se le pegan menos. En todo caso, quedó un pollo asado estilo oriental francamente rico. Si os gusta el jengibre, claro. Pero bueno, no sabe tanto a jengibre. Un consejo interesante es poner el horno a tope de calor y bajarlo a 180º en el momento de meter el pollo. Tengo una amiga que tiene un horno que hace y piensa por ella, hasta le da las buenas tardes. Yo os hablo siempre de un horno de los normales de toda la vida. 



   Necesitamos también dos o tres huevos duros, que cocemos doce minutos en agua, y pasta de arroz. Yo esta vez usé unos tallarines que compré en Mercadona y me encantan. No son baratísimos pero con medio paquete llega para una comida tipo ramen. Era el día de la Purísima así que mi marido puso una bandera al pobre pollo para disimular la ausencia de cabeza. La verdad, en el pincho se le nota más que está descabezado.

   Que no se me olvide decir que las hortalizas las batimos con el jugo que suelta el pollo. Esto es indispensable para que el ramen quede sabroso.



   El caldo limpio lo ponemos a hervir, le añadimos dos o tres corazones de espinacas picaditas -yo las pongo congeladas y están en un minuto- y un chorretón al gusto de salsa de soja. Queda un caldito muy interesante y rico. Oriental también, claro. A mí me parece muy agradable para variar un día. Se me olvidaba. Al hervir el caldo, ponemos un trocito de jengibre pelado que le dará ese toque tan distinto.



   Y, un suponer, que no queréis tomar el ramen tradicional, todo en la escudilla, hacéis como mi marido, que lo tenemos frito con tantas modernidades: tomáis el consomé por un lado y el pollo con la pasta, la salsa y el huevo duro por otro. Esto es justo lo que veis en las últimas dos fotos. Lo tradicional nipón, que yo sepa: ponemos en la escudilla una cucharada de la sabrosa salsa -de verdad que es muy rica-, la carne, la pasta, el huevo duro,... y cubrimos con dos cucharones del delicioso caldo. A mí me chifla. Es la primera foto de la entrada. Muy vistoso y colorido, como toda la comida japonesa que da tanta importancia al color. 

   Me queda deciros que en casa les gustó mucho el pollo así asado pero consideraron que, en conjunto, el ramen que hice con solomillo de cerdo estaba más sabrosón. Yo no lo discuto, Dios me libre, pero el pollo asado así estaba muy rico. Incluso para tomar sin ramen. De esas cenas que haces originales y tal... Os animo a probarlo si sois de estos exotismos. Si no, hay en el blog muchas recetas tradicionales muy ricas. Nosotros ya discutiendo el menú, si cambiamos algo o no. Yo por mí lo hacía tal cual que me gusta y así no me gasto pensando. Os deseo a todos una muy feliz tarde, semana, mes...

viernes, 28 de septiembre de 2018

Poke o ensalada Hawaii


   Mi hijo y mi marido estuvieron en Madrid hace un par de semanas. Comieron diferentes cosas, claro, pero entre otras, en un conocido local, tomaron una ensalada que tenía -más o menos- estos mismos ingredientes. Resulta muy fresquita, algo ácida y realmente rica. Es facilísima de hacer. Simplemente necesitamos arroz en blanco, me refiero que es lo único que vamos a cocinar. Lo demás es cortar y montar: 

Un tazón de arroz en blanco
100grs de salmón ahumado
Un aguacate
Pepino al gusto
Anacardos
Aceite y sal, zumo de limón
Soja

   Viendo la fotografía, creo que no he olvidado nada. Hacemos una taza pequeña de arroz en blanco, teniendo en cuenta que dobla su tamaño. Lo podéis cocer, simplemente, o hacer como yo que lo sofrío antes y después le añado el agua. Me gusta así porque queda más suelto. Lo hagamos como lo hagamos, debemos dejar que se enfríe totalmente. Para que no se pase, es buena idea extenderlo en una fuente alargada, en un capa fina, de manera que pierda rápidamente el calor. Frío el arroz, lo ponemos en el cuenco en que va a ir la ensalada. Una ensaladera mona. Picamos el resto de los ingredientes en cuadraditos: salmón, aguacate y pepino. Los anacardos los picamos también un poco, cuidando que no se desintegren. Lo rico es que estén crujientes, no polvorientos. Bien, todo picado. Lo ponemos sobre el arroz, que va escondido, intentando hacer varias partes, como una pizza cuatro estaciones. También podemos poner una rueda de limón, para que se entienda que forma parte del aderezo. Y como hemos dicho, el aderezo lleva: aceite, limón y sal. Lo removemos y lo ponemos sobre la ensalada. Es importante para que no se oxide el aguacate. 



   Una vez en la mesa, antes de servir, lo removemos bien para que cada ración lleve un poco de cada. Queda, como he escrito arriba, muy fresquita y con un toque exótico. Podría recordarnos un sushi deconstruido -que dicen ahora. Os animo a hacerla porque es muy sencilla y realmente buena. Me encanta como entrante en una barbacoa, por poner un ejemplo, o como guarnición de cualquier plato en menor cantidad. Quiero decir que al llevar arroz, llena más que una ensalada normal y eso hace que la podamos considerar "un plato" por si misma. 

   Después de tomarla y decir todos que nos encantaba, no exagero porque nos gustó mucho, se acordaron los viajeros de que la que tomaron en Madrid llevaba también sésamo. Yo no tengo foto con sésamo pero me puedo imaginar que le queda bien. Y vuelvo al suhi... que muchas veces lleva sésamo. En todo caso, si os gustan las ensaladas de arroz, probadla porque está muy buena. Os dejo por unos días con este plato que es además de colorido muy alegre. Feliz fin de semana a todos.   

martes, 21 de agosto de 2018

Pollo al jengibre



   Esta es una receta que hice hace ya semanas. Nos gustó muchísimo pero he tardado en subirla porque, la verdad, mi vida en verano es desordenadísima. No tengo ordenador ni wifi casi nunca. Así no hay quien lleve un blog, lo sé... ¡Qué le vamos a hacer!

   Para hacer este pollo necesitamos:
Pollo troceado sea con o sin hueso, con o sin piel o lo que os guste más
Jengibre
Una o dos guindillas
Cebolleta
Setas
Jugo de media lima
Aceite y sal

   Lo que hacemos es dorar el pollo, si es en trozos con hueso y piel tardará un poco más... Si es en cuadraditos limpios, será un proceso mucho más rápido. Bueno, pues dorado el pollo, vamos añadiendo la cebolleta y las setas en tiras, setas de cardo. A fuego medio incorporamos la guindilla, una cucharadita de jengibre molido, mejor si es fresco, y el jugo de media lima. Recordad que el jengibre es original. No gusta a todo el mundo. A mí ahora me encanta pero las primeras veces me parecía rarísimo. Salamos al gusto y dejamos que se haga a fuego suave según el tamaño de los trozos de pollo, lo separamos, ya está listo para tomar. Si hacéis trozos grandes, en plan guiso de pollo, pues tardará como cualquier guiso de pollo, sus buenos ¿50 minutos?, por poner un número. 

   El acompañamiento era comprado, una ensalada de cuscús. No estaba mal y fue algo rápido. Os digo que el pollo nos encantó, aunque estos días hace mucho calor. Yo más me inclinaría por un gazpacho o una ensaladilla rusa. Un saludo a todos.


   

martes, 6 de marzo de 2018

Revuelto de cerdo con setas y soja


Los lunes suelo aprovechar lo que queda del fin de semana para cocinar cualquier cosa. Me siento un poco Terminator o Eraser -no sé muy bien cuál es mejor-. La cosa es que me había sobrado panceta fresca y unas salchichas y se me ocurrió hacer un revuelto con setas y salsa de soja. Así pues necesitamos:

Dos tiras de panceta fresca
Un puñado de salchichas frescas
Un puñado de setas variadas
Ajo 
Aceite y sal
Salsa de soja

Lo que hice primero fue cortar las dos tiras de panceta en tiras y ponerlas a fuego medio unos 20 minutos o hasta que veáis que se van dorando. La sartén pintada de aceite porque la panceta suelta grasa. Después añadimos las salchichas frescas cortadas en trocitos de 2-3 centimetros. Que se haga todo mas.

A continuación añadimos un par de dientes de ajo en láminas, un puñado de setas -yo tenía shiitake y setas de cardo-  y dejamos que se vaya haciendo todo junto. Salamos ligeramente y añadimos un buen chorro de salsa de soja. Os digo que quedó riquísimo. Cuando se sentaron a la mesa preguntaron:

   -¿Y este plato? Está buenísimo.

   -Es un plato típico de Okinawa.

   -¿En serio?

   -No, me lo acabo de inventar.

   No sé, a mí me pareció que podía ser de Okinawa perfectamente. 




   Bromas aparte, quedó una comida riquísima. Había preparado un falso tartar de salmón y langostinos, que anda por el blog, y se me ocurrió añadirle granada. Guste más o menos la granada, a mí me encanta cuando está en su punto, creo que quedó la mar de bonito.



   Y, claro, el tartar lo puse en un plato japonés para que conjuntara bien con el revuelto de Okinawa. Pues esto es lo que os propongo hoy, dos platos sencillos y la mar de ricos. Os digo que no dejaron nadita. Una vez más, mil gracias por leerme y feliz noche a todos.