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Mostrando entradas con la etiqueta Pollo. Mostrar todas las entradas
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jueves, 20 de marzo de 2025

Ensalada con pollo y repollo


 

   Una nueva ensalada, parecida a tantas. Parece que el frío va remitiendo, al menos esta semana, y apetece comer más sencillo y ligero. Eso quiero pensar, me conviene mucho... Se me ocurrió hacer esta ensaladita porque tenía un poco de repollo y pensé que sería distinto de lo que vamos comiendo últimamente. Como quien dice, sólo tuve que comprar una pechuga de pollo, una de los dos que tiene, nos entendemos. Entonces necesitamos:

Medio repollito

Una zanahoria

 Dados de queso 

Aliño tipo Cesar

Pollo a la sartén

Dos huevos duros

   El aliño y el pollo los contaré por separado porque si no me lío aquí con tantas cosas.



   Cortamos el repollito. Pelamos y rallamos la zanahoria (a fin de cuentas hacemos "rayas" y te encuentras pensando en un tema ortográfico casi filosófico pero se rallan). Lo ponemos en un cuenco con unos dados de queso al gusto, no sé 50 gramos. Y hacemos el aliño. 

  Aliño: Aceite y vinagre, 2 cucharadas de mayonesa, una pizca de mostaza, un chorrete de salsa Perrins, sal al gusto. Yo sólo he puesto esto y he removido bien. Para rectificar siempre hay tiempo pero de acidez va que arde para mi gusto, y de grasa. Quizás más sal al probar la ensalada. 

   Este aliño lo ponemos en el cuenco y removemos a lo loco. 



   El pollo en sartén: No quería empanar el pollo ni nada parecido o engordante. La pechuga la corté en dados y la adobé con un chorro de salsa de soja, una cucharada rasa de maizena y un poco de ajo y jengibre en polvo. Este adobo lo hago mucho para recetas orientales y queda fenomenal. Lo he visto en vídeos. Suelo poner jengibre y ajo picaditos pero hoy, como era una ensalada, simplemente los puse en polvo, que suelo tenerlos. Lo dejamos un rato y después lo hacemos en la sartén con un poco de aceite. Que quede bien doradito. Salamos y, en este caso, yo puse un poco de guindilla molida que tengo de Ducros y es muy rica. Cuando es una receta oriental, añado después las hortalizas. Este no era el caso. Os tengo que contar eso también. Lo de cocinar nunca se termina. Listo el pollo que está rico así para cualquier cosa. 


   Y ya tenemos nuestra ensalada a la que incorporé dos huevos duros. Por si no les llegaba. Yo casi prefiero cualquier cosa sin huevo duro pero es una manía como otra cualquiera. A mis hombres sí les gusta mucho. El pollo es mejor que esté tibio para que no se chafe mucho la ensalada y poco más queda que decir de este plato. A Pedro le encantó y ando pensando que podría ser una opción de jueves igual que la tortilla de patatas es lo que tomamos todos los viernes. Me hago mayor y me va bien ir pensando menos. Así de triste es...

   Nada más que contar. Sigo con mis cosas y va acercándose la primavera. Es lo que más me gusta del año, que se acabe el invierno. Ya en Cuaresma, cerca de la Semana Santa e ilusionada con lo animado y alegre que se pone Ferrol por esas fechas. Más cuando la Pascua es tardía y abrileña. 
 
   El blog, a pesar de mí, sigue teniendo muchos lectores y yo estoy agradecidísima. Desde Estados Unidos me leen muchísimo. A veces más que desde España, lo que me fascina. Últimamente, por ejemplo me visitan mucho más desde Francia y Austria. En fin que es interesante y curioso que te lean desde Ucrania, Singapur, Japón, Méjico, Alemania,... Muchos distintos y lejanos lugares. Increíble. De verdad que os doy las gracias por pensar que vale la pena leer mis recetas. Nos vamos acercando poco a poco a las 950.000 visitas y es algo tan mío como vuestro. Sin tantos lectores, sin duda me habría ido desanimando. Tengo pocos comentarios pero es algo que acepto y no me preocupa nada. 

   Me despido por unos días y espero que os guste esta ensalada que es sencilla pero sabrosa. Por cierto, pensé ponerle anchoas pero me pareció innecesario. Es una opción más. Nos vemos pronto por aquí. Bicos.

lunes, 19 de febrero de 2024

Sartén de pollo al curry con garbanzos


   Pues aquí estamos de nuevo. He cambiado de móvil (gracias a Dios y a los Reyes Magos) y me ha costado un poco organizarme. Unas fotos en el viejo, otras en el nuevo... Al final, me he decidido por un plato que he hecho hoy que me ha encantado y las fotos más a mano.

   Es una receta sencilla, de las que me gustan porque lleva muchas hortalizas y es, relativamente ligera. Y de mucha enjundia. ¿Qué necesitamos?

Una bandeja de solomillitos de pollo

Un bote pequeño de garbanzos

Una cebollita

Una zanahoria

Pimiento rojo -un cuarto-

Un diente de ajo

Maizena, curry, ajo molido y guindilla picada

Aceite y sal

Un puñado de espinacas -opcional-



   Los solomillos los troceamos, quitando el trozo de pellejo del extremo, en trozos al gusto. Como digo siempre, más pequeño, cunde más. Los ponemos en un plato con una cucharadita de maizena, una cucharada de curry y un poco de ajo molido. El ajo molido, de Mercadona, lo uso bastante, la verdad. Removemos y dejamos un rato. 



   Por otro lado, cortamos las hortalizas, como veis arriba. Si preferís, más menuditas. Este corte de recetas chinas yo lo utilizo mucho pero es cierto que a nosotros las hortalizas nos encantan y nos gusta encontrarlas. Si preferís cuadraditos, pues también vale. 



   Por otra parte, preparé una masa de tortitas sin levadura, que ya está en el blog. Es muy fácil y las prefieren mil veces a las que venden. Un poco pesadiños, sí, pero hoy me dio tiempo. Ver Tortas de pan sin levadura.



   Las estiramos bien con ayuda de harina y el rodillo. Mejor finas. En la sartén, tengo una vieja para ellas, se hacen en minutos. Se inflan y después quedan como arrugaditas. Las comen encantados. 



   En una sartén amplia, calentamos aceite de oliva, un suponer, y añadimos el pollo que dejamos que se vaya dorando. Que no se me olvide decir: escurrimos bien los garbanzos en un colador. 



   Incorporamos las hortalizas y dejamos que se vayan haciendo con el pollo. A continuación los garbanzos. Salamos y añadimos un poco de guindilla molida o, si preferís, pimienta negra. En todo caso, un airito, que no pique mucho. Dejamos hacer un poquito y, a mí, se me ocurrió añadir unas pocas espinacas. Las tengo congeladas siempre. Dejamos que se haga junto a fuego medio. Probamos de sal y listo. 

   Resultó un plato super sabroso, muy completo y sanísimo, por todo lo que lleva. Yo la tortita la utilicé como el pan, para empujar el revuelto, pero los míos las rellenaron y les gustó mucho la combinación. A mí, la verdad, el revuelto me entusiasmó. Creo yo que también estaría muy rico un poco más salsoso con un arroz en blanco pero, así tal cual, lo comimos felices. Os animo a probarlo por rico, sano, barato. Las tres bes. Yo he de hacerlo más veces. Así salgo de las sempiternas lentejas porque tengo uno que no es de potajes y me complica un poco. 



   Más cosas que contar. Ha dejado de llover. No del todo pero sí hemos tenido días bonitos, tardes bonitas. Hasta buenas temperaturas. Ha llegado don Febrero y las tardes son más largas. No sabéis qué falta nos hacía a los gallegos. Ha llovido todo el otoño y la mitad del invierno. Por fin respiramos un poco. Hasta hemos comido un día al aire libre. Qué gozada.



   Y fuimos varios días a pasear a la costa. En la foto de arriba mi admirada playa de Campelo, que tiene unos atardeceres que son siempre un espectáculo. Ya os he hablado alguna vez de ella en estos más de diez años de blog.



   También sigo con mis clases de pintura. La última obra terminada: esta interpretación de un Cezanne. Humildemente lo digo. Me ha divertido muchísimo y creo que más adelante intentaré recrear alguna otra obra famosa. Modernista, seguramente. Es una actividad que me hace felicísima. Con lo mayor que soy, no sé cómo no empecé antes...

   Y hablando de ser mayor, mayor de edad, la vida nos ha hecho otro regalo y hemos vuelto a ser abuelos. Es una de las cosas más bonitas que me ha pasado. De verdad, estoy infinitamente agradecida. 

   Y claro, agradecidísima también de que me sigáis leyendo. Sé que lo voy tomando con más calma. Esto del blog es una aventura apasionante, también de las buenas, pero tengo que dosificar todo un poco. Me gustan tantas cosas... Espero sentarme pronto a escribir, que no pasen muchos días. Este último mes me ha consultado muchos lectores desde Hong kong, España, Estados Unidos, Irlanda, Israel, Francia,... Para que os hagáis una idea de la variedad de países desde los que me leen. La verdad, me impresiona y lo agradezco muchísimo. Os mando bicos a todos. 







 

   

lunes, 22 de agosto de 2022

Pollo al curry con mojo de aguacate


   He tardado pero he vuelto... ¡Qué verano tan movido llevo! La receta que os voy a contar hoy la sacamos de un libro que trajeron los Reyes Magos a mi hijo mayor. Son recetas para barbacoa que son siempre apetecibles para el verano. Después yo... invento un poco a mi gusto con cosas de andar por casa y sencillas. 

   Una de las propuestas era una salsa con aguacate que he hecho un poco distinta, sin nada del otro mundo. Es un poco fuerte por llevar ajo crudo pero realmente rica. Necesitamos

Un aguacate maduro

1-2 dientes de ajo

Sal gorda

Perejil

Limón y aceite de oliva rico

Guindilla molida -opcional-

   Creo que la receta original llevaba cilantro -que no me encanta- y no lo pongo. Lo que hacemos es simplemente: En un mortero ponemos el ajo pelado, si es grande uno, cortado en láminas con la sal gorda. Con la mano de mortero lo machacamos bien y ya podemos añadir el perejil ligeramente picado para que se haga todo un amasijo. Incorporamos el jugo de limón, un buen chorretón, y el aceite de oliva, otro buen chorretón. Esto ya es rico si mojamos un trozo de pan pero lo que vamos a hacer es añadir el aguacate pelado en trozos que ligaremos en el mortero hasta formar una salsa espesa que puede tener algún tropezón de aguacate pero siempre siendo aguacate maduro y tierno. Probamos y decidimos si queremos salar más, más acidez de limón,... o que esté más aceitoso y untuoso. Es de esas cosas apetecibles de tomar con cualquier cosa. Una tostada con jamón, por ejemplo.

   En cuanto a la guindilla. He comprado guindilla molida y se puede espolvorear un poco si os gusta el picante. A mí sí me gusta pero que no pique como para comerse los sabores o quemarnos la lengua. Un poquito. No es mala idea presentar la salsa en el mismo mortero si este es mono.



   El pollo al curry lo hacemos con el siguiente aliño:

Dos dientes de ajo picaditos

Un trocito de jengibre fresco picadito

Chorro de limón

Chorro de aceite

Una cucharada de curry

Guindilla molida -opcional-

   Veis que son cosas parecidas, ajo, aceite, limón,.... y el resultado totalmente diferente. Os tengo que decir que podemos adobar pollo en trozos grandes para barbacoa, en dados si lo queremos hacer en sartén -lo más inmediato- y también montar unos pinchos de pollo al curry como si fueran morunos. Es un adobo muy rico en el que podemos dejar el pollo media mañana. Queda muy aromático y siempre que lo he hecho ha gustado mucho. Cualquier cosa que queráis variar es posible. Hay quien no se atreve mucho con el jengibre... En cambio yo ahora procuro tener siempre un trozo en la nevera. 

   En las fotos tenéis dos propuestas. La primera con tortas caseras, creo que eran integrales. Esto de las tortas a mí me va mucho. Ya sabéis que soy agitadora de masas, que dice mi marido. 

   En la segunda foto tomamos los contramuslos adobados con panecillos tostados y el mismo mojo pero alguno propuso hacer unos huevos fritos. En casa mi marido suele preguntar: ¿Alguien quiere un huevo frito? Yo le digo que eso mismo deberían preguntar en los bares cuando pides una ración de patatas, zorza, rajo,... Aunque la respuesta casi siempre es sí. Igual no les convenía tanto preguntar.



 

   Este verano está siendo intenso y agotador pero se me está pasando muy rápido. Hemos ido bastante a la playa, sobre todo a Seselle en plan abuelitos. Ha habido reuniones familiares divertidas y bodas... y cenas. He hecho cosas ricas pero pocas fotos. De eso que se ponen a comer y te olvidas. Por ejemplo, este sábado preparé una bica de nata que quedó muy  buena. Con nueces y almendras por encima. No tengo ni una triste imagen. 

   En cuanto a Septiembre, no tengo nada pensado de momento. Ni en cuanto al blog ni en cuanto a mí misma. Quizás por esta misma razón estoy publicando menos. ¿Os he contado que he ido a Campelo? Sabéis que es una de esas playas que me gustan de manera especial aunque no vaya con frecuencia.



   Es uno de esos sitios mágicos para ver una puesta de sol sobre el océano. Nunca defrauda. Te sientas y miras.



   Espero que estéis pasando un verano tranquilo y feliz. Dicen que el otoño va a ser duro así que: Carpe diem... Que nos quiten lo bailado. Nunca vamos a ser más jóvenes de lo que hoy somos. Incluso los que ya no lo somos. Os mando un abrazo cariñoso. 

martes, 9 de noviembre de 2021

Pollo con brécol estilo oriental


   Aquí estamos... Con una receta sana y ligera. Es lo que toca estos días. Esta forma de hacer el pollo nos gusta mucho a todos y es sencillísima. Necesitamos:

Una bandeja de solomillos de pollo

Una cebolla

Una zanahoria

Un pimiento

Salsa de soja

Una cucharadita de maizena y unos 75-100 ml de agua

Una bolsa de brécol de las que se hacen en el micro




   El modus operandi es bien sencillo. Cortamos los solomillitos de pollo en trozos. Pelamos las hortalizas y las cortamos estilo chino, en tiras, o normal y corriente. En una sartén o tartera mediana vamos salteando el pollo en aceite hasta que empieza a dorarse, añadimos las hortalizas y dejamos hacer unos minutos, hasta que estas también se van medio haciendo. Incorporamos salsa de soja al gusto y dejamos hacer un poco más. Para salsear, diluimos una cucharadita de maizena en una media taza de té de agua, esto es un poco al gusto, según queráis. En cuanto ponemos la mezcla de agua y maizena, empieza a espesar la salsita, bajamos el fuego y dejamos unos minutos. Probamos por si queremos añadir sal. Recordad que la salsa de soja es salada. Si os gusta que pique, podéis añadir una guindilla. Yo, en esta ocasión no lo he hecho. 

   La bolsa de brécol la cocinamos en el microondas, según las instrucciones y la ponemos con el resto del revuelto unos minutos. Simplemente así, ya está riquísimo. Tiene que gustar el brécol, claro.



   Y ya tenemos este plato, bastante sano y ligero, al que hemos añadido unos fideos de arroz cocidos para llenar un poco más a "los delgados". De todas maneras, no son muchos fideos. También estaría muy rico con un arroz jazmín o, siendo más locos, con unas patatas fritas. Esto según quien lo vaya a tomar. 

   Os digo que en casa hemos descubierto que nos encanta el brécol o brócoli y, en estas bolsas de micro, se prepara en unos minutos sin manchar nada. Algunas veces lo preparo simplemente, una vez cocido, añadiéndole un hilo de aceite de oliva, sal y pimienta y me chifla. Es que queda poco cocinado, ligeramente "al dente". 

   En cuanto a estos fideos de arroz, tienen el inconveniente de que tienden a pegarse pero son muy ricos y ligeros. Si no, tallarines de toda la vida de harina de trigo duro.




   Y en este día día de evitar los platos demasiado contundentes, hay un poco de todo. Hamburguesa de ternera con guarnición de manzana y ensalada de tomates...



   Los famosos callos veganos que alternan a las sempiternas lentejas alguna que otra semana y entran muy bien...



   O alguna carne dorada, como este pavo al romero, que está muy rico, con una ensalada de pepino, yogur y hierbabuena. El aspecto de la ensalada es muy feo porque se me ocurrió hacerla con yogur desnatado. Yo creo que no vale la pena. Es aguachirle.



 

   También hay lugar para cosas ricas. Especialmente los fines de semana preparo cosas más apetecibles como este salmón marinado... o unas vieiras o algún marisco cocido que se puede tomar para alegrarse un poco. 

   Esto contado un poco así por encima. Las dietas lo que tienen es que aburren y producen hambre. De eso se trata, de que las calorías sean menos. 

   Hace tiempo que no os hablo de libros, que sigo leyendo. Últimamente he leído Norte y Sur, el de la serie de la Guerra de Secesión. El autor es John Jakes y, la verdad, es muy entretenido. Lo he terminado pero es una trilogía y me quedan otros dos. Me va a dar para mucho. Ahora mismo estoy leyendo Ángeles Asesinos de Michael Shaara, sobre la batalla de Gettysburg y me parece que me va a gustar. Había visto la película Dioses y Generales y me encantó. Yo soy mucho de este tema. Ya sabéis, cada loco...

   No sé si me queda algo más que contaros. Las vidas van cambiando y el tiempo pasa a gran velocidad a partir de cierta edad. De pronto te asombras de ser abuela, de que te duelan las rodillas o de que incluso tus gustos cambien en ciertas cosas que creías imposibles. Es lo bonito de vivir: siempre sorprende.  

   Nos vemos por aquí en unos días. Perdonad que algunas veces tarde en sentarme a escribir. Es que me parece que ya os lo he contado todo. Bicos.

martes, 15 de septiembre de 2020

Arroz con pollo y mejillones




  Esta es una receta muy sencilla que hice ayer para la comida del mediodía. Estuvimos un día de viaje en Madrid y, después de comer el domingo en Arévalo unas carnes exquisitas, el lunes sólo quería tomar algo sencillo. Que no puede uno pasarse todos los días...


   Así pues, se me ocurrió hacer un arroz con hortalizas, de los míos, con alguna proteína. Os voy a poner ya los ingredientes y seguimos con el cuento:

Una taza de arroz 

Dos contramuslos de pollo deshuesados con piel

125 gramos de mejillones cocidos y limpios

Una zanahoria

Un puñado de espárragos trigueros en trocitos

3-4 champiñones cortados en octavos

Un pimiento verde pequeño

Media taza de guisantes

Un diente de ajo

Aceite, sal, agua y colorante alimentario


   Estos son los ingredientes principales que pueden variar según queramos o tengamos hortalizas en la nevera o el congelador. Por ejemplo, los guisantes y los espárragos eran congelados. La zanahoria y los champiñones eran frescos, y el diente de ajo, claro. En cuanto a las proteínas, el pollo era fresco, corté los contramuslos con su piel en seis trozos. Los mejillones eran congelados, para probar qué tal, y me parecieron ricos y muy cómodos. Puse media bolsa a descongelar mientras iba preparando lo demás. Muy fácil, la verdad. No tan sabrosos como los frescos pero muy prácticos para tener en el fondo de armario de la nevera. Bárbaros por ejemplo para una empanada.



   Estos arroces para tres gatos los hago en la sartén grande y me encanta cómo me quedan, la verdad. Empiezo calentando el aceite y pongo los trozos de pollo con la piel para abajo, me gusta bien hechita. Cuando va estando dorada, damos la vuelta al pollo y ya podemos ir añadiendo las hortalizas por orden de dureza. Quiero decir que pongo primero el pimiento y la zanahoria para ir añadiendo en unos minutos los trigueros, los champiñones cortados al gusto y el ajo también picado. Cuando todo está bien pochado incorporamos el arroz. En esta ocasión lo he usado vaporizado. Es cierto que es algo menos sabroso pero no se pasa y, algunas veces, es una gran ventaja. Vamos, cuando no sabemos si los comensales van a estar justo a tiempo. 

   Unas vueltas en el fuego para que la grasita lo rodee y quede bien suelto y ya podemos cubrir con el doble de líquido que de arroz. Una taza de arroz por dos delíquido. El líquido, si es un caldo ligero, maravilloso, pero si no lo tenemos, ponemos agua y salamos al gusto. Es lo que yo he hecho. Queda sólo dar color con colorante o azafrán. Ya sabéis que el azafrán sabe y el colorante no. El nivel es muy distinto.



   Bien, este arroz vaporizado puede tardar un pelín más que el arroz normal, unos 20 minutos deberían ser suficientes. Hecho el arroz, colocamos encima los mejillones para que sin cocinarse, están cocidos, cojan un poco de temperatura. Mientras el arroz reposa tapado con un paño. Según tengáis costumbre.

   Pues hasta aquí esta receta de arroz de mar y tierra que sale muy rica, fácil y barata. Las tres bes. Perdonad que me haya demorado un poco pero he tenido unas cuantas cosas, entre ellas un viaje, y me ha faltado tiempo. Además, el blog está cambiado y estoy encontrando un poco más complicado el manejo estos primeros días. Que soy una antigua... Estamos ya muy cerca de 775.000 visitas, lo cual es bastante impresionante, como cifra, y os agradezco infinito. Yo voy llevando esto como buenamente puedo y no dejo de teneros presentes. Mil gracias a todos. Bicos.

jueves, 11 de junio de 2020

Solomillos de pollo al jengibre


   Otra vez aquí... Me está costando esto de sentarme a escribir, ¡qué le vamos a hacer! He pensado volver a lo del blog de siempre. Dejar los resúmenes confinados y volver a la cocina libre. ¡Qué vida esta! Os digo que estoy hasta las narices de la nueva anormalidad y de la mascarilla. Así que voy a empezar con la receta que, puesto que lleva jengibre, quizás os asuste un poco. En todo caso se puede hacer parecida con otros componentes y es una idea rica y fácil. Necesitamos:

12 solomillitos de pollo
2 dientes de ajo
Jengibre fresco
Salsa de soja
2 cucharadas de aceite
Agua y una cucharadita de maizena
Una guindilla (opcional)
Sal a discreción

   Para hacer esta receta, que es de las de "a todo filispín"*, yo compro en el supermercado una bandeja de solomillos que para nosotros es más que suficiente pero podéis hacer otra parte del pollo u otra carne que os guste. Siempre teniendo en cuenta los tiempos de cocción. El pollo sin hueso es rápido y se agradece. Lo que vamos a hacer es dorar los solomillitos en una sartén grande en dos cucharadas de aceite. Yo siempre utilizo aceite de oliva pero podéis variar. Una vez que van cogiendo color, incorporamos el ajo y el jengibre pelados y en trocitos. En lo que respecta al jengibre, si le tenéis respeto, lo podéis poner en trocitos no muy chicos y los separáis antes de servir. Una cantidad de jengibre similar a dos dientes de ajo. Yo, si os digo la verdad, el jengibre me lo como. Me he acostumbrado y me encanta. Quién me lo iba a decir desde aquellos tiempos de mi primer Ramen...

   Si queréis poner la guindilla, es el momento. Yo la pongo picadita pero ya la tengo así... También añadimos un chorretón de salsa de soja y dejamos unos minutos a fuego medio mientras en una taza disolvemos una cucharadita de maizena en 100 ml de agua. Es medio vaso. Incorporamos esto al pollo dorado y removemos para que con el jugo tan rico y exótico que tenemos se forme una salsa de espesor fino y muy rica. En unos minutos ya podemos servir. Os preguntaréis por la sal ¿Ponemos sal o no? Mejor probáis porque la soja es muy salada. Una cucharilla de salsa y decidimos si queremos salar un poco más. Listo.


   Dicen mis amigas que soy muy apañada... No me parece mal. Así que organizo los menús un poco a lo loco con lo que tengo. Ese día había un aguacate en su punto y lo incorporé al menú cortado y bañado en un hilo de aceite. Las patatas nuevas, fritas en medallones me encantan pero para este tipo de receta me suele gustar más tomar un arroz en blanco o incluso unos tallarines de arroz, que me chiflan. ¿Por qué me gustarán tanto las cosas originales? No tengo la menor idea pero siempre he sido así, desde que recuerdo.

* Full speed en ferrolano.


   Y aquí queda esto. Ahora me gustaría comentaros algunas cosas del blog, así en general. Por un lado las recetas. Fijaos que curioso que este mes la receta más consultada ha sido la de las habas lobas. A mí me encantan pero no deja de llamarme la atención. Este blog mío siempre me sorprende. Lo mismo me pasa con la sopa de sémola. Que sí, que puede ser porque no tiene gluten, pero sigue siendo de lo más inesperado para mí.

   Respecto a los países que más me leen, hay una cierta fidelidad y siempre han estado a la cabecera España y los Estados Unidos. Bueno, pues este mes el tercer país ha sido Rumanía, seguida de Hong Kong, Argentina, Alemania, Irlanda, Bolivia, México, Ucrania,... Esto, claro está, varía un poco cada mes pero nunca deja de sorprenderme que de pronto me leen desde sitios que nunca se me habría ocurrido. Os doy las gracias a todos por toda esta aventura que nunca soñé vivir. Si me hubieran dicho de joven que la cocina iba a ser tan importante en mi vida, no lo hubiera creído. Tenía muchos sueños, algunos cumplidos, pero jamás pensé que sería conocida por esto. Sí, ya sé que los blogs no existían pero nunca habría apostado por la cocina. 

   El blog lleva más de setecientas sesenta mil visitas y yo no sé que va a ser de él o de mí. Algunas veces pienso que ya he cocinado todo lo que quería cocinar en mi vida -en dos o tres vidas- y que ya no quiero seguir buscando nuevas recetas, productos o novedades. Otras veces me surge dar una clase, aconsejar, o que simplemente me manden un mensaje para preguntarme cómo hacer esto o aquello y ya estoy otra vez enredada en este mundo. ¿Me gusta? Claro que me gusta pero me parece que no sé tanto como se supone que sé y tampoco sé si es cuestión de mano, de vocación o de horas y horas de cocina durante más de treinta años. Siempre sin cobrar, que conste.

   Y como ha llegado, más o menos, el verano y no vamos a estar tan metidos en casa... creo, supongo que me tomaré esto con un poco más de calma como pasa siempre por estas fechas. Hay tantas recetas que no creo que sea problema que nos relajemos un poco. Tengo alguna cosa pendiente que contaros que subiré en una semana o diez días... si Dios quiere. Cambiando de tercio... ¿Cómo os va la vida? ¿Salís mucho? Nosotros -encuentros en la tercera fase- hacemos una vida bastante normal, casera, que se parece bastante a la que hacíamos antes del desastre. Hemos tenido un mayo caluroso y estamos pasando un junio indefinido. Hoy, por ejemplo, ha llovido. Por lo demás, si exceptuamos el tema de salir enmascarada -me agobia mucho- todo va razonablemente bien. O casi. Esto parece una carta. Os dejo ya. Bicos a todos.

jueves, 21 de mayo de 2020

21 de mayo


   Hola amigos, ¿como va todo? Es pero que bien. Nosotros ya haciendo una vida bastante normal, paseíto, compras y esas cosas. Ahora, después de tantos meses, nos dicen que nos pongamos mascarilla. Otro gasto para esta época de dificultades. La verdad es que todo esto es bastante difícil de definir... Como me faltan las palabras voy a decir que es algo inefable. Qué Dios nos dé paciencia. Vamos a pasar a las comiditas para no ponerme antipática. Os voy a contar cosas que hemos cocinado, comido, disfrutado,...

   Lo primero es que fuimos un día al Mercado de la Magdalena y compramos anillas de potas y jurelitos. Las anillas, le pregunté a la pescatera, me dijo que salían muy ricas y tiernas. Últimamente me apetecen calamares y chipirones todos los días. Una manía como otra cualquiera, así que me animé a hacerlas. Simplemente las enhariné con una mezcla de dos harinas: trigo y maíz -de la amarilla- Esta es una harina que tengo de marca y sale muy rica, la verdad. Con esto enharinamos las anillas como si fueran unas maracas, en una bolsa cerrada o en una fiambrera. Las freímos en aceite de oliva y listo. Os digo que quedaron tan ricas que me entusiasmaron. Los jurelos -xurelitos- los rebocé igual y estaban también divinos. El pescado menudo frito me gusta una barbaridad.


   Parece que comer rico es uno de los pocos placeres que nos quedan, en casa ya se sabe que las cosas son limitadas. Entonces procuramos comer agradable y sencillo para no exagerar. Como estos tallarines con un revuelto de trigueros, bacon y gulas, con nata y queso, que quizás debería subir en una entrada porque, aparte de su sencillez, constituyen un plato de pasta muy sabroso. Tiempo habrá...


   Y otro caso que quizás se merezca su propia entrada. Un pollo asado sobre una cama de manzana y cebolla, untado con una mezcla de mostaza, aceite, brandy, pimienta y finas hierbas. No es lo más lindo del mundo pero sale muy rico. A los asados les va muy bien la manzana. Otro día os lo explico mejor.


   Por último, de cosas que sean dignas de mención, un arroz con pollo, hortalizas y unos pocos langostinos... que es práctico tener una caja en el congelador para estas canfurnadas. No es caro y cunden bastante.

   Os iba a enseñar unas fotos de un paseo muy chulo que dimos por el muelle en un día primaveral perfecto, Ferrol con sol es maravilloso, pero mi móvil es obstinado y yo bastante torpe con estas cosas. Otro día será. Os dejo, que se hace tarde. Ya os iré contando más cosas de esta desescalada, nueva anormalidad que me tiene frita. Bicos.

jueves, 1 de agosto de 2019

Alitas al horno


   Hay por el blog una receta similar a esta que tiene más de dos mil visitas y, seguramente, una foto más atractiva. Os digo que me da la sensación de que este verano no estoy cocinando casi nada y, cuando lo hago, me complico muy poco. Me repito y busco, a ser posible, no hacer recetas demasiado calóricas. Estas alitas podrían hacerse en una barbacoa perfectamente, quedan incluso más ricas, pero habitualmente las hago al horno porque es más sencillo. No hago hoguera... ni tampoco las frío... 

   Adobarlas antes es importante, incluso dejarlas unas horas para que cojan sabor. Una forma de preparar el adobo es mezclar todos los ingredientes en un cuenco:
Pimentón dulce o picante
Tomillo
Romero
Orégano
Pimienta negra
Una hoja de laurel
Ajo y perejil
Un chorro de aceite y unas gotas de limón

   Lo bueno es que al remover bien todo, queda mejor repartido. A continuación vamos mojando las alitas con una cuchara o un pincel y dejamos a su aire. Antes de meter al horno espolvoreamos con sal, que puede ser en escamas o la que utilicemos habitualmente. 

   ¿Cuánto tiempo de horno? Yo las pongo alrededor de una hora a 180º y, si me parece que están poco doradas, al final subo un poco la temperatura, aunque hay hornos mucho más listos que el mío.

   No os he puesto la cantidad de ingredientes del adobo. Una cucharilla de cada está bien, sale bastante cantidad. También, si preferís, juntáis todo lo sólido y espolvoreamos con la mezcla el pollo que hemos mojado con un hilo de aceite. Esto es según salgan las cosas, "a según", que decía Carmen. Podemos adobar así unas costillas de cerdo y quedarán muy ricas también. Los acompañamientos pueden variar desde un par de ensaladas distintas, a elegir; una fuente de patatas fritas o una tartera de patatitas cocidas que, sin duda, nos dará menos trabajo. Son cosas ricas que no fallan. Y, como os dije, si lo hacéis sobre brasas de leña, todavía mejor. Con todo, al horno quedan muy ricas. 


   Creo que de las alitas no queda nada que comentar, salvo que la foto no quedó excesivamente bien, como ya dije. Otra de las aficiones que tengo en verano, aparte de cocinar y comer, leer,... es ver la puesta de sol. Siempre que puedo me siento a verla y es de las cosas que más me relaja. Observar la evolución de los tonos, cómo las nubes van cambiando de color, pasando de los dorados  y plomizos hasta los rosas más cursilones que uno pueda imaginar. Sin duda, pintar estos tonos sería comprometido. Muchas veces, cuando está verdaderamente bonita, hago algunas fotos con el móvil. La vida se parece ahora al show de Truman y queremos inmortalizar casi todo. Eso sí, la vida no se detiene. 


   También hemos dado algún paseo por la playa al atardecer. Es una hora que me encanta porque no tienes que compartirla con casi nadie y está preciosa. 



   Y he hecho alguna tartita. Esta, de manzana con crema pastelera y masa quebrada, todo casero, anda por el blog. Es laboriosa pero queda realmente rica. Da pereza hacerla pero una vez preparada piensas que ha valido la pena. Es de las cosas que no son ligeras, está claro. 



   Algunas veces también veo amanecer en Ferrol.  Antes solía ser más noctámbula pero todo se pierde. Es lo que tienen los años. Os digo que va pasando el verano a toda velocidad -ya ha llegado agosto- y me asombra lo poco que dura todo. Os dejo de nuevo por unos días. No sé muy bien cuándo volveré a escribir pues la vida veraniega es desordenada y loca. Os deseo que paséis un agosto estupendo y que seáis felices en la medida de lo posible. Bicos. 



lunes, 25 de febrero de 2019

Pollo con orégano y miel

   

   Esta es una receta canaria que vi en la tele en el mismo programa que vi el mojo verde. Ellos no cocinaban pollo, sino conejo, que es muy típico de las islas. La receta en sí, me pareció buenísima y, como aquí no son de tomar conejo -es una manía familiar o ferrolana- decidí hacerla con pollo. Cambié un poco el modus operandi y no sé a ciencia cierta si la receta era exactamente así porque el programa lo vi hace varios meses. Lo que sí creo es poder contarla tal como yo la hice que quedó realmente rica. Para empezar necesitamos:
Pollo
Dos cebollas
Una cucharadita de orégano
Un chorro de miel
Aceite
Sal y pimienta

   Lo primero hablaros del pollo en cuestión. Podemos poner un pollo troceado que sería lo más barato. Es riquísimo. También está la opción, que a mí me gusta menos, de usar pechugas en trozos. Siempre os digo que para mi gusto es seca. Soy de pata. Lo que hago últimamente es comprar varias bandejas de contramuslos deshuesados. Vienen con piel, que crujiente es muy rica, y al no tener hueso son cómodos de cocinar y comer. Los corto y compruebo, lo que le da la vista a esta abuela, que no lleven ningún trocito de hueso o cartílago. 



   En una tartera o sartén grandota doramos el pollo. Suelo poner primero la piel hacia abajo. De manera que quede bien dorada. Tened en cuenta que las fotos no siempre salen como uno quiere. Cuando le doy la vuelta a los trozos, para que se dore la parte sin piel, incorporo las dos cebollas cortadas en tiras finas. Es como más me gusta a mí la cebolla pero podríais cortarla menuda si no os gusta tanto como a mí. La cebolla se va colando entre los trozos de pollo y se va dorando. Si el pollo es tanto que la cebolla no se dora a la vez, lógicamente, debéis retirar el pollo a una fuente mientras la doráis. Yo procuro que quepa. Dejamos que se vaya haciendo todo un poco. 




   En la foto superior, veis que he usado cebolla roja. Esto es inverosímil -no sé por qué, a veces decimos de broma inverosímil queriendo decir indiferente en mi familia-. Bueno, es indiferente el color de la cebolla, no me hagáis caso. Una vez que pollo y cebolla van estando dorados añadimos la cucharadita de orégano, salpimentamos e incorporamos una cucharada de miel. A partir de este momento queda a vuestro libre albedrío dejar hacer tal cual o añadir medio vaso de vino blanco para que quede más caldosito. En casa me discuten un poco este tema pero yo prefiero menos caldosito y más doradito y crujiente. El resultado final es la foto de arriba*, que no sé si se ve lo suficiente bien pero es, de verdad, delicioso. ¿acompañantes? Un arroz o unas patatas fritas, un puré de las mismas... En casa aquel día lo tomamos con las patatitas cocidas con el mojo verde y os digo que la comida fue para todos un auténtico placer. Aquí os queda esta receta, barata, como casi todas las mías, que es fácil, rápida y rica. Desde un Ferrol anormalmente primaveral, os mando un cariñoso saludo. Como dicen por aquí: Bicos.

   *Me queda comentaros que he cambiado la primera foto porque la del pollo en cuestión estaba horrorosa. Lo que veis es el mismo guiso hecho con pechuga de pavo en cuadrados y cocinada igual que el pollo. Estaba también riquísima y la acompañé con trigo cocido para variar. Perdonad el lío de fotos pero yo misma me complico bastante con estas cuestiones técnicas. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

Ramen de pollo


   El más joven de mis hijos me estaba pidiendo ramen desde hacía unos días... A mí me gusta y me va la marcha en este sentido pero le dije: Vamos a hacerlo con pollo asado en vez de cerdo. Si no varío, parece que me da algo. Y bueno, os voy a contar porque fue rico y divertido, con variantes. Lo mejor: que había caldo limpio en la nevera y no hubo que hacerlo... Ni pastilla de caldo ni nada. 



   Lo primero con lo que hay que contar para hacer el ramen, a mi entender, es con un trozo de jengibre fresco. Si no, no sabe. Así pues, el pollo lo puse en el pincho con una cama de:

Una zanahoria
Un puerro
Un trocito de jengibre pelado cortado en cuatro
Tres cucharadas de salsa de soja
Dos cucharadas de miel
Sal

   Salamos por dentro y por fuera el pollo antes de ir a la fuente. La cama la hacemos con las hortalizas cortadas y mezclamos en una taza la miel y la salsa de soja. Con esto bañamos el pollo, que entra en parte por el pescuezo, baña la piel y lo que cae en las hortalizas queda allí. 

   Lo llevamos al horno como cualquier pollo, según el peso, a 180º alrededor de una hora salvo que sea muy grande que puede tardar algo más. Eso en hornos corrientes. Deciros que el "pincho" es un assador de frango que compré en Portugal. No hace ninguna falta. Se dora mejor, sí, pero los sabores del "lecho" se le pegan menos. En todo caso, quedó un pollo asado estilo oriental francamente rico. Si os gusta el jengibre, claro. Pero bueno, no sabe tanto a jengibre. Un consejo interesante es poner el horno a tope de calor y bajarlo a 180º en el momento de meter el pollo. Tengo una amiga que tiene un horno que hace y piensa por ella, hasta le da las buenas tardes. Yo os hablo siempre de un horno de los normales de toda la vida. 



   Necesitamos también dos o tres huevos duros, que cocemos doce minutos en agua, y pasta de arroz. Yo esta vez usé unos tallarines que compré en Mercadona y me encantan. No son baratísimos pero con medio paquete llega para una comida tipo ramen. Era el día de la Purísima así que mi marido puso una bandera al pobre pollo para disimular la ausencia de cabeza. La verdad, en el pincho se le nota más que está descabezado.

   Que no se me olvide decir que las hortalizas las batimos con el jugo que suelta el pollo. Esto es indispensable para que el ramen quede sabroso.



   El caldo limpio lo ponemos a hervir, le añadimos dos o tres corazones de espinacas picaditas -yo las pongo congeladas y están en un minuto- y un chorretón al gusto de salsa de soja. Queda un caldito muy interesante y rico. Oriental también, claro. A mí me parece muy agradable para variar un día. Se me olvidaba. Al hervir el caldo, ponemos un trocito de jengibre pelado que le dará ese toque tan distinto.



   Y, un suponer, que no queréis tomar el ramen tradicional, todo en la escudilla, hacéis como mi marido, que lo tenemos frito con tantas modernidades: tomáis el consomé por un lado y el pollo con la pasta, la salsa y el huevo duro por otro. Esto es justo lo que veis en las últimas dos fotos. Lo tradicional nipón, que yo sepa: ponemos en la escudilla una cucharada de la sabrosa salsa -de verdad que es muy rica-, la carne, la pasta, el huevo duro,... y cubrimos con dos cucharones del delicioso caldo. A mí me chifla. Es la primera foto de la entrada. Muy vistoso y colorido, como toda la comida japonesa que da tanta importancia al color. 

   Me queda deciros que en casa les gustó mucho el pollo así asado pero consideraron que, en conjunto, el ramen que hice con solomillo de cerdo estaba más sabrosón. Yo no lo discuto, Dios me libre, pero el pollo asado así estaba muy rico. Incluso para tomar sin ramen. De esas cenas que haces originales y tal... Os animo a probarlo si sois de estos exotismos. Si no, hay en el blog muchas recetas tradicionales muy ricas. Nosotros ya discutiendo el menú, si cambiamos algo o no. Yo por mí lo hacía tal cual que me gusta y así no me gasto pensando. Os deseo a todos una muy feliz tarde, semana, mes...