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Mostrando entradas con la etiqueta Sopas y Cremas. Mostrar todas las entradas
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jueves, 5 de febrero de 2026

Sopa oriental de ternera


      Está el tiempo sopero. Es realmente uno de los inviernos más húmedos y fríos que recuerdo... Y recuerdo muchos. Muchas veces, siempre que sobra pan, hago sopa de ajo, ya sea con chorizo o marinera. Es de esas cosas que nos encantan. Pero como hay que variar, en otras ocasiones me inspiro en otras culturas para no repetir tanto los platos de cuchara. En Instagram, que es un bombardeo de recetas, me salió una sopa ¿coreana?, que yo dije: esto lo hago seguro. No sé, me apeteció. Como siempre invento un poco, os voy a contar lo que le puse y cómo la hice. Que después, se puede variar infinitamente pero por algo hay que empezar:

   Ingredientes:

Un bistec de ternera

Puerro y/o cebolla

Champiñones

Caldo o agua

Un huevo

   Para el adobo de la carne: Un chorretón de salsa de soja, Una cucharada de maizena, ajo y jengibre

 


   Bien, con un bistec bueno nos bastará para empezar. Lo que hacemos es cortarlo en tiras no muy largas ni muy anchas. En la foto parecen grandes pero serán de 1 por 3 centímetros aproximadamente. Ponemos la carne en un cuenco con la maizena, la soja, un diente de ajo en láminas y jengibre picadito en cantidad similar al diente de ajo. Si no queréis jengibre, pues no lo ponéis pero le da un toque exótico.




   Por otro lado, cortamos las hortalizas. Con el puerro hacemos fideítos. Lo he visto en los vídeos de sopas de oriente. Yo puse también un poco de cebolla y los champiñones laminados. Me gusta más con shiitake pero, para un diario, unos champiñones o unas setas de cardo sirven perfectamente. Y si queréis alguna hortaliza más, pues adelante. Yo prefiero que no sean demasiadas cosas pero es al gusto. 




    La carne la doramos y la reservamos. En la misma tartera salteamos los puerros y las setas. Que cojan un poco de color. Después juntamos con la carne y añadimos el caldo... O el agua. Si es agua quedará más ligero pero salamos al gusto y vale. Un litro de caldo o de agua. Incluso se puede añadir media pastilla de concentrado de carne. Por un día no nos pasa nada. Dejamos hervir unos minutos 8-10.

   Si miráis la foto de arriba, os daréis cuenta de que falta el huevo. Lo que hacemos es batirlo ligeramente y añadirlo sin dejar de remover para que le dé ese aspecto hilado de sopa china (o coreana)
Sólo quedaría poner un poco de guindilla molida si gusta. A mí sí me gusta que estás sopas tengan un puntito picante y, con este frío, se agradece.

   Y os preguntaréis: ¿Y qué tal quedó la sopa? ¿Rica? Pues sí, rica, riquísima. Nos encantó a los dos. Creo que ese día éramos dos... Y claro, se podría hacer con pollo en plan más barato. La verdad es que era un filete bárbaro y dudé en ponerlo a la plancha y pasar de la sopa... Pero la sopa nos encantó. Os lo digo en serio. 

   Me queda por deciros que esa forma de adobar la carne con maizena y lo demás, la uso para hacer el pollo oriental -chino- porque lo vi en un vídeo y queda genial. Es otra vueltecita que le he dado a esa receta y os tengo que contar otro día. Lo doramos y vamos añadiendo las hortalizas... Ya os imagináis.

   


     La vida sigue muy parecida. Las tortillas de los viernes siguen ahí y van saliendo casi siempre ricas. Con los años voy haciendo platos que más o menos repito porque ya no tengo ganas de pensar tantísimo. Me hago mayor.




   Y el "carpaccio" de tomate es algo que preparo con cierta frecuencia porque me encanta. Un tomate rico cortado fino, Una burrata que abrimos en el momento de servir,... a veces albahaca, un aliño sencillo,... Es una combinación que me encanta y que os aconsejo probar si no lo habéis hecho aún.

   Lo que sí puedo deciros es que tengo unas ganas locas de primavera, de sol, de jardín, de flores y de todo lo que no nos ha dado este invierno. Por lo demás, afortunadamente, todo muy bien. Gracias por leerme, a veces desde sitios tan lejanos como Singapur, Japón o China, entre tantos otros. Bicos.

lunes, 27 de octubre de 2025

Sopa de albóndigas o wedding soup


 

   Esto de poner el nombre en inglés es porque me salía esta receta en el Instagram cada poco. Tanto es así que dije: Tengo que hacer esta wedding soup a ver si es verdad que es tan rica. Es, por lo visto una sopa italiana que se llama "minestra maritata" -eso he encontrado- y que se toma mucho en los Estados Unidos. Supongo que en los restaurantes italianos. He leído que es de origen napolitano pero no estoy muy segura. 

   La cosa es que la he hecho, sea como sea, y nos ha gustado. En internet es muy fácil encontrarla como wedding soup -en inglés- o sopa de albóndigas italiana. Por si queréis averiguar más. Os voy a poner los ingredientes y ya os adelanto que me he saltado la salvia -no la encuentro en Ferrol- y que en las albóndigas no he puesto queso. ¿Qué he puesto?

500 gramos de carne picada mixta

Un huevo

Tres cucharadas de pan rallado

Ajo y perejil 

Sal

   Estos son los ingredientes de las albóndigas que he mezclado por las buenas trabajando un poco con las manos para darles textura. Después las formamos, lo más chiquititas posible y las doramos con un poco de aceite de oliva y reservamos. Albóndigas listas. Meatballs ready!!!

   


 

   Ahora vamos con la sopa propiamente dicha. Necesitamos:

   Las albóndigas (que yo no llegué a hacer el medio kilo porque eran muchas y dejé un poco de carne para hacer dos rusos para cenar).

Un litro de caldo de pollo o de cocido

Cebolla y zanahoria (apio)

Pasta en forma de piñón

espinacas frescas

Queso rallado


   Una vez que hemos dorado las albóndigas, pocharemos la cebolla y la zanahoria picaditas. Yo las puse menuditas. Me salté el apio porque no suelo utilizarlo pero en teoría lo lleva. Una vez doradas las hortalizas, incorporamos el caldo. Un litro. Cuando empieza a hervir ponemos las albóndigas y la pasta. La pasta -los piñones- un poco a ojímetro- y si no tenéis piñones, una que os guste. Que sea mona. Dejamos hervir un poco, según lo que diga el envase y ya, añadimos unos puñados de espinacas frescas. Va sobraros bastante de un paquete de 100 gramos. Un poco a vuestro gusto. Como el caldo gallego.


  
   No se ven mucho los piñones en las fotos pero ahí están. Se deja hacer la verdura y hervir un poquito todo junto para que se fundan bien los sabores. Probamos por si necesita sal, que no creo, y ya está la sopa. Lleva queso ¿pecorino? Yo he puesto un cacharrito de queso rallado en la mesa para que cada cual le pusiera a su gusto. Aquí hay alguno que no es muy de queso con todo. Pues eso. Al gusto el queso. 

   Y esta es la receta que quería contaros. Dijeron que la puedo repetir, que es muy rica. Os digo que son sinceros, si no les gusta me lo dicen tranquilamente. Creo que la repetiré pronto porque, más allá de hacer las albóndigas, no da nada de trabajo. ¿Para niños? Pues no sé qué deciros. Lo de la espinaca flotando no es para todos pero el sabor es realmente agradable. Y, claro, es plato único porque tiene todo lo que hay que tener, incluyendo proteínas, carbohidratos y verdura. Las tres bes. 

   Ha llegado el otoño, ahora sí, y ya estamos de jersey aunque frío no hace. Yo, que no haga frío, lo agradezco siempre. Soy friófoba*. A ver si os cuento un viajecito que hicimos hace varias semanas a Salamanca. Muy bonito. Una ciudad bellísima. Impresionante. Nada más que contaros. Bicos para todos.

*Supongo que criófoba sería más correcto. 

lunes, 13 de diciembre de 2021

Puré de nabos


   Ya era hora de volver por estos lares... Me ha pasado un poco de todo, incluidos dos resfriados, y me ha costado volver a hacer alguna receta que pudiera considerarse novedosa para subirla al blog. Así estamos... 

   Yo ya pensaba: esto del blog se me va a pasar... Entonces, mi marido compró una bandeja de nabos. Casualidad llaman los bobos al destino. Yo lo nabos los cocino poco. Son de esas cosas que ni te acuerdas. Bueno, pues se me ocurrió hacer un puré y nos encantó. Con esto de puré, quiero decir que es de diario, sin adornos, ni nata, ni queso,... Os voy a contar primero qué necesitamos:

Una cebolla grande

Dos nabos

Dos patatas

Aceite y sal

Un litro de caldo de verduras o de pollo

   ¿Y el tamaño de los nabos y las patatas? Entre medianos y grandes está bien. Quiero decir con esto que no los pesé. Comenzamos como siempre. Pelamos la cebolla, la cortamos al gusto y la ponemos a dorar en aceite a fuego medio. Lo mismo con los nabos, todo junto. Salamos y dejamos que se sofrían sin cambiar de color. Queremos un puré blanco. Va oliendo muy bien, entonces, pelamos y cortamos las patatas, las incorporamos y damos unas vueltas. La impresión ya es rica. 

   Lo siguiente, os imagináis, es añadir el caldo. Podría ser de brick ¿ladrillo? O incluso un litro de agua y una pastilla de caldo vegetal si estamos apurados. En cualquier caso, dejamos hervir a fuego suave unos 12 minutos. Retiramos y batimos con la batidora de mano hasta que esté perfectamente homogéneo. La de vaso me gusta menos, en este caso porque el almidón de la patata hace que quede un poco... Me gusta menos.

   Podríamos poner un poco de nata. Creo que sí. Hace años que desterré la nata de mis cremas y purés pero podría ser. En todo caso, también podríamos añadir unos quesitos ligeros y no pecaríamos de calorías... Porque a todo esto, sigo intentando comer ligero. Es mi vida así.

   Yo he adornado y aderezado el puré con un hilo de aceite de guindilla y laurel y me ha encantado. Estas cosas siempre son un poco al gusto de cada cual. 



   Y aquí veis el segundo plato. Un pudin de merluza, lo habéis visto en el blog muchas veces, que me gusta hacer por rico, fácil y barato. La verdad, me sale estupendo. No tengo abuelas. 

   ¿Y qué decir del nabo? He buscado en Internet sus propiedades y no son pocas: Su nombre científico es brassica napus. Es poco calórico, tiene vitamina C, acido fólico, betacarotenos, Calcio, antioxidantes, fibra,... Y también aporta glucosinolatos, unos compuestos de actividad antitumoral. Me parece impresionante.

   Los nabos son un alimento muy antiguo que fueron desplazados por las patatas cuando estas llegaron de América en el siglo XVIII. Sin embargo aportan muchas más vitaminas y minerales. Aquí me estoy refiriendo a la raíz pero su hojas son las nabizas o grelos. Grelar en gallego es florecer. 

   Pues ya veis que alimento tan interesante. También se pueden tomar crudos en ensalada; habrá que probarlos. Tiene que gustar el sabor, a mí sí me gusta y este puré está, de verdad, muy rico.  Yo suelo utilizarlos para hacer un revuelto que pongo con el cordero asado y para ciertos guisos intensos, como por ejemplo el rabo de ternera. Está en el blog y lo hago con cebolla y zanahoria en cuadraditos, sal y pimienta, finas hierbas y... más nada. En la foto siguiente en la esquinita de arriba, no tengo ahora otra foto mejor. De verdad que es muy rico. Viene como Sartén de cebolla, nabo y zanahoria. Y el guiso: Un trasatlántico, un rabo de ternera estofado y otras cosas. Por si a alguno le interesa mirarlas.



   Y entre estas cosas y comer ligero ha habido un cocido delicioso que preparó Johnny para los hijos. Quedó espectacular.



   A mí me pidieron una lasagna de carne y, por fin, me dejé llevar y la preparé. ¡Qué pereza me daba! Me ayudó mi hijo mayor y fue coser y cantar,... guisar y comer.



   También les hice a los fillos alguna pizza. Con masa integral para sentirme menos culpable. 



 

   Y así van las cosas, esperando la Navidad con ilusión,  aprendiendo nuevas cosas, que siempre vienen bien, y procurando hacer un poco de ejercicio. No queda mucho por decir. Ya estamos preparando la casa para las fiestas, cambiando muebles de sitio para que quepan el Belén y el árbol... y los invitados. Es una época del año preciosa, sobre todo ahora que tenemos nietos. Ánimo con todo, es cansado pero se puede. Besos y abrazos.


lunes, 12 de abril de 2021

Semana Santa 2021


   ¡Qué Semana Santa tan rara! Y sin embargo, no puedo decir que no fuera intensa, familiar y entrañable. También podría decirse que fue algo cansada... Os voy a contar algunas cosas que tomamos y que ya os he contado otras veces. A ver si la semana que viene ya vuelvo a lo normal. 

   Lo primero que os cuento fue esta "vichyssoise de aguacate", permitidme que la llame así, que les gustó mucho a todos. Es fácil de hacer y muy agradable para tomar tibia o fría. Una cosa que no hacía desde antes de casarme. Queda pendiente contárosla en detalle porque está muy bien para aprovechar los aguacates maduros. 



   Unos de los días preparé pudin de merluza con palitos de cangrejo. Creo que quedó realmente rico. Es un clásico de mi casa pero como improviso siempre un poco, no siempre queda igual, lo cual es divertido. Es lo que tiene lo casero. 



   En otra ocasión, y esto no está muy ordenado, hicimos pescaditos fritos. Petición de los fillos. Bacaladitos, meigas, parrochitas y anillas de pota. Estas del mercado ya os he dicho que son super tiernas. Nos encantan. Empané también un par de berenjenas. De esas cosas que ya puestos a freír...



   En otra ocasión preparé un arroz con sobras: hortalizas variadas y choricitos blancos y rojos que habían sobrado de una raclette que no fotografiamos. Estos arroces me suelen salir muy ricos. 



   Una cenita improvisada un día que sobró mucho pan: tostas de tomate y queso, ligeramente doradas al horno. Unas con morcilla zamorana y otras con anchoas. Estaban riquísimas. 



   El Jueves Santo quise que fuera un poco especial la comida. Ya sabéis que es el día del Amor Fraterno, ¡casi nada! Hice una paletilla de cordero que nos encantó. La froté con una pizca de romero y tomillo con una cucharada de aceite de oliva. Sal gorda, dos dientes de ajo y agua en la fuente no dejando que se seque. Ya sabéis. No hago muchas veces cordero pero voy a procurar cocinarlo más porque estaba muy rico.

   Preparé las tortas de pan, ya sabéis, pan ácimo, y unas hortalizas en la sartén que están muuy buenas. Ya andan por el blog. Zanahoria, cebolla y nabo. Se sorprendieron de lo ricas que estaban pues no las recordaban. El arroz, también está en el blog. Es un arroz amarillo con bacon y guisantes que asombra lo rico que queda. Y tan sencillo... 

 


   El Viernes Santo tomamos tortilla de patatas con ensalada y un gazpacho. Ya hemos tomado gazpacho varias veces. Han venido días de mucho calor y es muy sano.



   Queda por contar el Domingo de Resurrección. Era un poco una comida de fin de fiesta. Preparé una pizza casera muy sencilla que les encantó. Alitas de pollo al horno adobadas con ajo, jengibre y limón. Nos gustan mucho casi con cualquier adobo. 



   A principios de semana había marinado un trozo de salmón que saqué del congelador para ese día. Es de esas veces que queda especialmente rico. Puse una pella de mantequilla y Johnny trajo un pan gallego delicioso. Os digo que de esta comida no sobró absolutamente nada. 



   Comentaros, por último, que hice una "coca" o pizza sin queso con todos los demás ingredientes y quedó así de mona y, por lo visto muy rica. 



      Hubo también alguna excursión y un par de comidas al aire libre... A mí me llegó muy bien. Ahora estoy tratando de comer ligero para desandar lo andado. Es la lucha de todas las primaveras ¡Qué cruz!

   Pues hasta aquí llegó mi crónica de una semana que fue rara y algo tristona, sin procesiones, sin amigos, sin grandes reuniones... pero familiar y la mar de entretenida. os mando un saludo cariñoso. Bicos.
 

martes, 22 de septiembre de 2020

Caldo oriental y pan al vapor


   Otra vez a vueltas con el ramen. Estuve en Madrid, ya veis qué osada, y probé el pan bao. Es un pan de trigo que se cuece al vapor, de origen chino. Creo que hay multitud de recetas. La que yo he probado era más o menos un pan normal de agua, harina y levadura con algo de aceite y azúcar. Fijáos que lo hice sin sal porque no salía en la receta que vimos y después he visto otras que sí llevan sal (ya me parecía a mí raro). Un lío todo esto. Pero no es del pan bao de lo que pensaba hablaros, no del pan bao en sí mismo, si no de la posibilidad de cocer pan al vapor. 

   Cuando volvimos de Madrid, estábamos muy interesados en este tipo de pan porque nos gustó mucho. Es diferente al no estar dorado, la miga igualmente tierna. Entonces... miramos en You Tube. Es donde veo este tipo de cosas. Por en medio de lo del pan, una receta de ramen. Yo el ramen ya lo hago a mi manera y nos encanta pero apareció una receta de caldo estilo oriental y me encantó porque básicamente es un caldo normal con jengibre y ajo. Entonces puse a cocer:

Unas carcasas de pollo

Dos zanahorias peladas

Unas ruedas de jengibre con su piel

Dos dientes de ajo chafados

Agua y sal. 

   Esto es como hacer un consomé. Lo único... que no tenía puerro en casa y no lo puse. Queda un caldo algo exótico pero muy rico. Bueno para un ramen, para mojar una receta oriental de setas o de cualquier carne,... Y, claro, para una sopa de tapioca, de sémola de arroz, de fideos,...

   Todo este lío fue hoy y le dije a Pedro: "Voy a hacer unos bollos al vapor para acompañar el ramen". Yo soy así, alocada. Hice una masa con un vasito de agua tibia, un trocito de levadura, aceite de girasol y azúcar -ya os dije lo de la sal-. Disolví todo y añadí harina a ojímetro mezclando maizena y trigo porque quería una masa bien blanca. Decidí no hacer panecillos doblados sino bollitos y dejé a mi hijo encargado de la cocción al vapor. ¿Al vapor?



   Como no tengo vaporera y el primer intento de pan bao con tartera, colador y una tapa que no encajaba demasiado bien fue un fiasco. La segunda tanda la hicimos en el horno. Esto es anterior al día de hoy y luego os lo explico. Pues bueno, los bollitos fueron al horno en la rejilla, debajo la bandeja con agua y tapados con papel de aluminio unos 20-25 minutos a 180º. Salieron muy bien, blanquísimos y de miga prieta -recordad la harina de maíz- pero muy tierna. Siento que la siguiente foto saliera tan mal. Es un rollo esto de hacer fotos hambrienta. 



   En cuanto al ramen, pues quedó muy sabroso con este caldo tan rico e intenso. Os recuerdo que a veces echaba mano del caldo de bote pues el ramen ya es de por sí elaborado. Esto ha sido bastante más rico, ¿qué voy a decir?



   Y de vuelta al pan bao, domingo por la tarde, estos salieron del horno blanquitos y bastante ricos aunque nada perfectos. Me divirtió hacerlos pero quedaron muy mejorables.




   Rellenos con lo que había... Un pan blanco, tierno y con una textura por fuera muy distinta del pan horneado tradicional. Son cosas para un día especial que nos sintamos con ganas de novedades.



   El aspecto del caldo es igual que cualquier consomé que, por supuesto, se puede desgrasar... o no. El punto de sal es personal e importante. Si los huesos llevan algo de carne, quedará más sabroso.



 

   Y he encontrado, menos mal, una foto en la que se ve mejor el bollo de hoy. Ya veis que por fuera se ha dorado ligeramente. Es un fallo de mi método de vapor al horno pero os digo que me da bastante lo mismo. Nos encantaron y no le voy a dar más vueltas.



   Aquí queda esta entrada que nos lleva bastante lejos. Es curioso porque nos divierten bastante estas canfurnadas orientales y vamos haciendo experimentos cuando tenemos tiempo. 

   No sé si deciros que os animéis o no a hacerlo, depende un poco de el tipo de paladar que tengáis y de si os gusta probar cosas nuevas. En todo caso, son sabores distintos que también podéis catarlo en un restaurante. A mí me gusta probar y después versionar. Salir de la sopa, los macarrones y los bistecs. Ser ama de casa es rollo pero en la cocina podemos variar e inventar bastante. Ánimo con todo, nos vemos en unos días.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Ramen de pollo


   El más joven de mis hijos me estaba pidiendo ramen desde hacía unos días... A mí me gusta y me va la marcha en este sentido pero le dije: Vamos a hacerlo con pollo asado en vez de cerdo. Si no varío, parece que me da algo. Y bueno, os voy a contar porque fue rico y divertido, con variantes. Lo mejor: que había caldo limpio en la nevera y no hubo que hacerlo... Ni pastilla de caldo ni nada. 



   Lo primero con lo que hay que contar para hacer el ramen, a mi entender, es con un trozo de jengibre fresco. Si no, no sabe. Así pues, el pollo lo puse en el pincho con una cama de:

Una zanahoria
Un puerro
Un trocito de jengibre pelado cortado en cuatro
Tres cucharadas de salsa de soja
Dos cucharadas de miel
Sal

   Salamos por dentro y por fuera el pollo antes de ir a la fuente. La cama la hacemos con las hortalizas cortadas y mezclamos en una taza la miel y la salsa de soja. Con esto bañamos el pollo, que entra en parte por el pescuezo, baña la piel y lo que cae en las hortalizas queda allí. 

   Lo llevamos al horno como cualquier pollo, según el peso, a 180º alrededor de una hora salvo que sea muy grande que puede tardar algo más. Eso en hornos corrientes. Deciros que el "pincho" es un assador de frango que compré en Portugal. No hace ninguna falta. Se dora mejor, sí, pero los sabores del "lecho" se le pegan menos. En todo caso, quedó un pollo asado estilo oriental francamente rico. Si os gusta el jengibre, claro. Pero bueno, no sabe tanto a jengibre. Un consejo interesante es poner el horno a tope de calor y bajarlo a 180º en el momento de meter el pollo. Tengo una amiga que tiene un horno que hace y piensa por ella, hasta le da las buenas tardes. Yo os hablo siempre de un horno de los normales de toda la vida. 



   Necesitamos también dos o tres huevos duros, que cocemos doce minutos en agua, y pasta de arroz. Yo esta vez usé unos tallarines que compré en Mercadona y me encantan. No son baratísimos pero con medio paquete llega para una comida tipo ramen. Era el día de la Purísima así que mi marido puso una bandera al pobre pollo para disimular la ausencia de cabeza. La verdad, en el pincho se le nota más que está descabezado.

   Que no se me olvide decir que las hortalizas las batimos con el jugo que suelta el pollo. Esto es indispensable para que el ramen quede sabroso.



   El caldo limpio lo ponemos a hervir, le añadimos dos o tres corazones de espinacas picaditas -yo las pongo congeladas y están en un minuto- y un chorretón al gusto de salsa de soja. Queda un caldito muy interesante y rico. Oriental también, claro. A mí me parece muy agradable para variar un día. Se me olvidaba. Al hervir el caldo, ponemos un trocito de jengibre pelado que le dará ese toque tan distinto.



   Y, un suponer, que no queréis tomar el ramen tradicional, todo en la escudilla, hacéis como mi marido, que lo tenemos frito con tantas modernidades: tomáis el consomé por un lado y el pollo con la pasta, la salsa y el huevo duro por otro. Esto es justo lo que veis en las últimas dos fotos. Lo tradicional nipón, que yo sepa: ponemos en la escudilla una cucharada de la sabrosa salsa -de verdad que es muy rica-, la carne, la pasta, el huevo duro,... y cubrimos con dos cucharones del delicioso caldo. A mí me chifla. Es la primera foto de la entrada. Muy vistoso y colorido, como toda la comida japonesa que da tanta importancia al color. 

   Me queda deciros que en casa les gustó mucho el pollo así asado pero consideraron que, en conjunto, el ramen que hice con solomillo de cerdo estaba más sabrosón. Yo no lo discuto, Dios me libre, pero el pollo asado así estaba muy rico. Incluso para tomar sin ramen. De esas cenas que haces originales y tal... Os animo a probarlo si sois de estos exotismos. Si no, hay en el blog muchas recetas tradicionales muy ricas. Nosotros ya discutiendo el menú, si cambiamos algo o no. Yo por mí lo hacía tal cual que me gusta y así no me gasto pensando. Os deseo a todos una muy feliz tarde, semana, mes...

jueves, 15 de noviembre de 2018

Sopa de legumbres tradicional


   Os había contado, a los que me leéis, que en Roma compré un paquete de legumbres para sopa. Yo no hablo ni escribo italiano, con lo que escribir estas palabras a veces me complica las cosas. Abajo tengo el paquete de la zuppa que es tradizionale -ambas con con z- y me ha venido bien. Cuando viajo al extranjero o a otra ciudad me gusta visitar el mercado y algún supermercado de barrio para ver lo que realmente se come en la ciudad, aparte de lo que tomamos en los restaurantes. Estas legumbres las compré allí y no estoy muy segura de que las tomen con mucha frecuencia pero me parecieron preciosas. Hay distintas habas, guisantes secos, lentejas y pequeños garbanzos. Necesitan remojo y no quedan tan brillantes después del baño pero me ha divertido todo el proceso. Ha sido fácil. 



   Busqué alguna receta de la sopa tradicional en internet pero todas llevaban más cosas de las que yo quería poner: apio, tomate,... Quería hacer algo sencillo que no tapara el sabor de las legumbres y nos dejara saborear los matices. Así pues, hice la receta que hago para las lentejas "todo en crudo". 

   Los ingredientes:
250grs de legumbres variadas
Una cebolla pequeña
Una zanahoria pequeña
Una tira de panceta salada
Pimentón de la Vera -una cucharilla-
Aceite de oliva virgen
Una pizca de romero y otra de tomillo -muy poco de cada-
Una patata grandecita
Agua y sal



   Bien, como he dicho, estas legumbres necesitaban remojo. Quedaron en agua toda la noche. La panceta también la remojé pero en otro cuenco porque la sal puede afectar a las legumbres. Cada cosa por su cuenta. Por la mañana las lavé bajo el grifo y las escurrí. Fueron a una tartera con agua -un par de dedos por encima, la panceta, y todos los demás ingredientes excepto la sal. Es mejor salar al final, entre otras cosas porque la panceta puede aportar algo de sal. 

   Llevamos a ebullición y dejamos que hierva muy suavemente entre 45-60 minutos o hasta que veáis que están cocinadas las legumbres. Aquí hay una ligera pega y es que los garbanzos y las lentejas se cuecen un poco antes que las habas... pero es lo que hay. Transcurrido este tiempo, apagamos y abandonamos unas horas. A estos potajes el reposo les siente muy bien. Un ratito antes de comer volvemos a encender el fuego para cocer la patata que pelamos y cortamos en cuadraditos. Tarda en cocerse entre 5-10 minutos, dependiendo un poco de la calidad de la patata. ahora sí podemos probar y, si nos parece que está un poco soso, añadimos un poco de sal. Yo le puse un poco pero no mucha. Cuando empezamos a tomar este potaje -o sopa de legumbres- nos pareció a todos muy rico, muy suave, con muchos matices, sobre todo de las distintas habichuelas, es curioso. Vamos, que voy a tener que hacer yo esta mezcla de legumbres porque nos gustó mucho a todos excepto al menor de mis hijos que sigue la escuela de Pitágoras y detesta las habas. Os animo a hacer esta sopa de legumbres porque es realmente rica. Con un buen trozo de pan y un vasito de vino es un verdadero placer. Os deseo a todos una feliz tarde. Ya estamos a mediados de noviembre... ¡el tiempo vuela!

jueves, 6 de julio de 2017

Gazpacho de sandía


     Decir que esto es gazpacho es mucho decir. Yo casi nunca tomo sandía, ¿por qué? No lo sé. El melón no me encanta pero contra la sandía no tengo nada. Hace unos días la tomé en casa de mi madre y me dije: Voy a comprar sandía.

     Es curioso porque hoy en día las sandías no tienen pepitas negras. Cada día nos ponen más fácil comer, hasta hay uvas sin semillas. Pues bueno, con esto de tener una buena cantidad de sandía, se me ocurrió hacer gazpacho con ella. Voy a poner los ingredientes para que veáis que muy gazpacho no era: 

750grs de tomates maduros
300grs de sandía
Un diente de ajo
Agua helada 
Aceite de oliva virgen, sal y vinagre

     Estas cantidades son aproximadas porque lo hice a ojo. Los tomates eran tipo pera, lo más baratitos, procurando que estuviesen bien maduros. Si no, el gazpacho no sabe. El ajo grande; le quitamos la parte central para que no sea indigesto. A alguna gente no le molesta, a mí me mata bastante. En cuanto al aliño y el agua, nos guiamos por nuestro modo de proceder habitual -a según- o adaptamos las cantidades de un gazpacho. Eso tiene su lógica, ¿no os parece? Entonces, mirando la receta del gazpacho de este mismo blog veo: una cucharilla de sal, cuatro cucharadas de vinagre, 6 cucharadas de aceite. Esta es una posibilidad. 

     En cuanto al agua, pensad que necesitará algo menos que el gazpacho por dos razones: 

1.El agua del gazpacho necesita hidratar el pan.

2. la sandía es todo agua. 

     Mi consejo es batir con un vaso de agua helada y ver si queremos poner más. Puede ser de cuchara o "bebible". Porque claro, tenemos que batir bien todos los ingredientes hasta que quede bien cremoso.

     Ahora queda la valoración de este gazpacho o "crema de tomate y sandía al ajo", que sería un nombre más veraz. A mí me encantó. Mi marido dijo que bien pero que quizás de postre. A uno de mis hijos le gusto mucho y al otro le gusto tan poco como cualquier otro gazpacho, señal de que estaba correcto. 

     Si os gustan estas macanadas, os animo a hacerlo. Para tomar muuuy frío de aperitivo (o de postre). Es totalmente válido para una dieta ligera. Os agradezco mucho que me sigáis leyendo. Nosotros hemos tenido algún día de playa y otros de... leer un libro o pasear. Pensaba contaros alguna cosa más pero me parece que se me ha olvidado. Hoy en Amboage tuve la alegría de ver a una amiga que me sigue desde Suiza. Me hacen mucha ilusión estas cosas. Os mando un saludo a todos. Últimamente me leen mucho desde Rusia, Estados Unidos, Argentina, México, Bolivia, Venezuela, Colombia, Chile, Alemania... Y por supuesto desde España que es donde más lectores tengo. Es increíble lo que viajan mis recetas por el mundo. En fin, lo dicho, os mando mi cariño y os deseo un feliz mes de julio. Hasta dentro de unos días. 



lunes, 27 de febrero de 2017

El tofu y la sopa nipona


     Todo esto empezó porque yo quería probar el tofu. De estas cosas que te dicen que no sabe a nada y tú quieres probarlo igual. En Cartagena surgió la oportunidad. Por fin probé la sopa miso. Había oído hablar de ella. Tiene un fondo de pescado ¿atún? y alguna verdurita. Además tiene cuadraditos de tofu. ¿Me gustó? Sí. Yo soy descendiente de los del buen diente... como el gato O'Malley y me gusta casi todo. De vuelta de Cartago Nova decidí hacer alguna canfurnada con tofu. Ya sabéis que el tofu es como si hicieramos queso con leche de soja, por decir algo. En Japón hay pocas vacas... ¿A qué sabe el tofu? No sé,... a tofu. Es agradable, que diría una amiga mía. Además, es rico en calcio, tiene muchas proteínas y... Hasta aquí llegué con el tofu. 

     Para hacer esta sopita inventada necesitamos:
Un puñado de champiñones muy frescos
Medio litro de caldo limpio -de brick-
Tres porciones de espinacas picadas
Salsa de soja
100grs de tofu
Agua y maizena

     Doramos los champiñones laminados en un par de cucharadas de aceite. Incorporamos el caldo. Se puede poner caldo o agua con una pastilla de caldo de pollo. Dejamos hervir unos minutos y añadimos la maizena disuelta en agua; una cucharada con el agua necesaria para que se disuelva. Esto espesará un poco la sopa. También ponemos las espinacas -corazones- que se disolverán enseguida. Añadimos un chorro de salsa de soja. Para terminar, cortamos el tofu en cuadraditos y lo agregamos al final, antes de servir.
     
     Queda una sopita muy agradable, estupenda para una cena light, y se hace enseguida. Yo la encontré muy rica, en casa nos gustó a casi todos y ya la he hecho más de una vez. Somos canfurneiros. Si sois de tofu, os animo a probarla. Y, claro, con un caldo de verduras, sería un plato totalmente vegetariano ¿o vegano? Buenos días a todos. 



miércoles, 17 de agosto de 2016

Crema de calabacín clarita



     La única diferencia que vamos a encontrar en esta crema respecto a la otra que os puse -con piel- es que los calabacines van pelados pero dejando algunas tiras de verde -vitaminas- que le dan un toque de color muy mono. 


     Pochamos una cebolla grande en dos cucharadas de aceite e incorporamos los calabacines cortados y pelados como véis. Salpimentamos y dejamos unos minutos. A continuación añadimos agua y dejamos cocer unos 12 minutos a fuego suave. Espolvoreamos con una pizca de nuez moscada y batimos bien. Esta vez sin quesitos, todos la han encontrado exquisita y ya veis que ligera. 

     Quizás me guste más esta que la otra, sin pelar, es algo más fina. Cualquiera de ellas es un excelente entrante que nos llena un poco antes de lanzarnos al plato principal. Buenas tardes. 





lunes, 30 de mayo de 2016

Puré de calabacín con piel



     La entrada de hoy es tan corriente y moliente que no sé si "se merece". Tiene una rara virtud: es ligera. Además tiene otra: Está rica. Quiero deciros con esto que es un entrante bárbaro para una dieta. Se puede dejar en la nevera para varios días y tomarlo con algo a la plancha, cocido,... esas cosas.

Para hacerlo necesitamos:
Dos cebollas o cebolletas
Tres o cuatro calabacines
Aceite, sal y pimienta
Nuez moscada
Agua

     Empezamos dorando la cebolla en tiras o como os dé la gana en dos cucharadas de aceite. Añadimos los calabacines en ruedas con su piel -hay que lavarlos- y dejamos pochar un poco. Salpimentamos generosamente. Estos purés tontos me gustan un poco subidos de pimienta -negra-. Añadimos agua un poco a ojo. Quizás un litro o algo más. Dejamos cocer unos doce minutos. Le damos un toque de nuez moscada y en el último momento añadimos unos quesitos light. Batimos a lo loco. Mejor con batidora de vaso pero no es necesario. Yo hoy usé batidora de brazo y nadie protestó. Os digo que es un puré de lo más agradable y casi todo es agua. Ya sabéis que las hortalizas lo son. 

     Si pelamos los calabacines, el toque es diferente, más dulcito. Quedará totalmente blanco y puede gustaros más. Eso sí, la piel tiene vitaminas. A vuestro gusto pero este puré verde, de verdad que es muy rico. Nada más por hoy. Después de un fin de semana divertidísimo y agotador os deseo a todos buenas noches . 

     Los calabacines pequeños y tiernos ¡claro! Ahora sí: Feliz descanso a todos.