Una de las cosas que hicimos fue una tortilla bien grande. La pusimos en una bolla de pan y yo creo que quedó la mar de graciosa. La tortilla más bien la hizo mi marido y si os digo la verdad, con la bulla no llegué a probarla pero estoy segura de que estaba riquísima porque voló.
Preparé una mesa para servir y tener todo a mano. Puse platos de postre para todo, combinando diferentes vajillas, porque los llanos ocupan mucho espacio en la mesa. Para empezar sólo puse aceitunas y almendras. Me da la sensación de que si se pone mucha cosa, después sobra la comida. Había también un queso del Cebreiro.
Johnny envolvió unas salchichas en obleas de empanadilla y también pusimos algún embutido. Ya sabéis, lo que da más miedo es que alguien se vaya con hambre. Como si fuera a pasar algo por eso. Yo creo que son cosas de antes: Más vale que sobre que que falte...
Y bueno, yo cociné tres cositas. La primera, un pastel de acelgas. Esta foto es de otro día pero viene siendo lo mismo. Era más grande y tuvo mucho éxito. Les sorprendió mucho a todos. Yo tenía un poco de miedo a que no gustase pero les encantó. A nosotros nos gusta mucho pero nunca sabes.
Y, por fin, la tartita. Era un bizcocho de chocolate, relleno de mermelada de frutas del bosque, cubierto de chocolate fundido con un poco de leche y adornado con frambuesas. Lo más sencillo del mundo y de las tartas que prefiero. Las frutas que faltan en la porción se las comió el guardián de las frambuesas, que no del centeno, que es uno de mis nietos. Es una fruta ¡tan rica!
Y bueno, de beber, os imagináis: cerveza, vino de rioja, godello -que es mi prefe-, y alguna cosa más que no recuerdo ahora. La verdad, es un reto una fiesta para más de veinte personas pero yo creo que resultó bien y fueron todos muy cariñosos. Era una cifra tan redonda que me pareció lo natural.
Alguna cosa se me olvida, hice también una pasta, pero bueno, es lo de menos. Quería compartir este evento con todos vosotros que me leéis y me animáis a seguir escribiendo. Mis nietos se portaron bien y creo que todos disfrutamos de una velada muy agradable. Y, claro, la alegría de que viniera mi madre. Por todo ello, me siento bendecida y muy agradecida. En cuanto al verano, pues a ver cómo hago para ir publicando de vez en cuando. "Mi vida entre dos rías" es bastante loca y desordenada, qué le vamos a hacer, pero algún momento encontraré para contaros más cosas. Me despido por hoy. Os agradezco infinito que me sigáis leyendo tantísimo y os mando muchos bicos. Feliz verano.








