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lunes, 4 de julio de 2022

Provolone con patatas


   Creo que ya hay en el blog una receta sencilla de provolone al horno. Es un queso que nos gusta mucho aunque no hacemos demasiado. Esta versión es todavía más engordante y me la pidió el menor de mis hijos que la había visto en un vídeo. Es fácil de hacer y los ingredientes son:

Una rodaja de queso provolone

Dos tres patatas

Cebolla confitada

Chorizo rico

Alcaparras 

Pimienta negra


 

   Es de esas cosas fáciles pero que no se deben tomar con frecuencia. Yo lo primero me puse con la cebolla. Era tan poca en la sartén que quedó más dorada que confitada, aunque le añadí azúcar y vinagre y la dejé un ratito. En todo caso, hasta se puede comprar preparada.

   Por otro lado, pelamos y cortamos las patatas en estilo "panadero". Si son nuevas, mi caso, las lavamos bien y podemos dejar la piel si nos gusta. 

   Hecho todo esto, freímos las patatas hasta que estén ligeramente doradas -el provolone se funde enseguida- y montamos en un recipiente que pueda ir al horno, sea metálico o no. Ponemos las patatas que salamos ligeramente, el provolone encima, unas ruedas de chorizo alrededor -a mí me parece que todo encima no cabe bien... Añadimos la cebolla dorada o confitada y un puñadito de alcaparras al gusto. No en exceso porque una rueda de provolone mide lo que mide. ¡Ah! y la pimienta. Esto ya esta listo para llevar al horno hasta que se funda y se dore ligeramente. 

   Hay posibilidades diversas, como poner un poco de tomate entre las patatas y el queso. No os aconsejo mucho para que no se coma los sabores. Se podría poner alguna anchoa, orégano,... Yo lo preparé tal y cual me dijo mi hijo pero admite variaciones. ¿Qué deciros? A mí me rechifló. Las patatas doradas con el queso estaban espectaculares. No lo puedo repetir mucho por lo calórico pero lo encontré riquísimo. Esto es lo que hay: comer y engordar. 

   Respecto al blog... Me va faltando tiempo para sentarme a escribir. Mi vida familiar va siendo intensa y es rara la semana en la que no surge algo. Es una bendición, por supuesto, pero se me olvida contaros cosas que hago. En todo caso, creo que ya hay mucho trabajo hecho y que podéis utilizar el blog, mi blog, siempre que os sea de utilidad, lo cual para mí es muy satisfactorio. 

    El verano ha llegado aunque en Galicia se está haciendo el remolón. Hemos ido apenas un par de días a la playa. Espero contaros pronto más cosas. Nosotros no vamos a viajar y pensamos pasar un verano tranquilo y familiar. Sencillo. Nos vemos pronto. Bicos.

martes, 31 de mayo de 2022

bacalao al horno


   Este año le comentaba a mi marido las pocas veces que hacemos bacalao en casa. Quiero decir bacalao del bueno, no migas para canfurnadas rápidas. Entonces trajo un lomo que el mismo desaló durante 48 horas, cambiando el agua repetidas veces. Una vez listo, lo corto en cuatro pedazos, los mismos que comensales había, y dejó a mi libre albedrío la elección de la receta. 

   Había hecho yo unas semanas antes un rape -juliana- que nos encantó y decidí volver a repetir la receta. Lo primero fue enharinar los toros de bacalao y dorarlos en aceite caliente por ambos lados. No hace falta que se hagan por dentro. Los reservamos.

 



   A continuación pelé y corté 3-4 patatas como para tortilla y las freí hasta que estuvieron ligeramente doradas. Esto no tiene ninguna dificultad. 

   Para preparar la salsa doré una cebolla, añadí un puñado de gambitas que tenía en el congelador y a continuación una cucharadita de harina. Dejamos que se haga suavemente. Ponemos un poco de vino blanco y dejamos evaporar el alcohol. Para terminar, incorporamos uno o dos cucharones, más bien dos, de caldo de pescado. Salpimentamos o salamos y probamos. Tienen que estar rico pero no saladísimo porque ya sabemos cómo es el bacalao. ¡Ah! una pizca de color con azafrán o colorante viene muy bien. Queda más bonito. También agregamos un puñado de guisantes que pueden muy bien proceder del freezer -me hace gracia esta palabra que jamás uso pero escucho con cierta frecuencia-.



   Ya tenemos todo: El lecho amoroso de patatas, encima el bacalao dorado y la rica salsa por encima. Esto va al horno a unos 200º unos 122-15 minutos, salvo que el horno sea muy listo, que puede ser menos tiempo. En el mío hacen falta pero que veamos que se va dorando y que hierve la base.


   Aquí veis como quedó el interior. Tenía espinas pero fáciles de quitar. Las patatas estaban espectaculares, es como lo de las patatas del besugo, hace falta el besugo pero las patatas son casi lo mejor. ¿El bacalao? Estaba delicioso, mis hijos y mi marido quedaron francamente impresionados. 

   No es una cosa complicada pero si algo laboriosa y de las que da que fregar. Nosotros lo tomamos el Miércoles Santo e imagino que se convertirá en tradición. Tenía que contároslo, me parece lo correcto. Con otro pescado lo haríamos igual. Con merluza, mismamente. Pero el bacalao es algo especial. Os animo, como siempre digo, a hacerlo. Se puede hacer una cazuelita individual para uno. No hay pega. Siento no escribir más a menudo. Tengo una vida familiar intensa y bendecida. Una felicidad de nietos. Nos vemos pronto por aquí. Bicos. 

martes, 10 de mayo de 2022

Ciudad Rodrigo, la Alberca y La Peña de Francia


   Como os dije, creo, en la última entrada, tenía pendiente alguna excursión bonita. Más que excursión ha sido un viaje a La Meseta, a las provincias de Zamora y Salamanca. En Zamora ya me encuentro como en casa y, por segunda vez en meses, he recorrido tierras salmantinas. 

   Mi anfitrión y yo nos dirigimos a Ciudad Rodrigo con la intención de pasar allí el domingo. Es precioso atravesar castilla, más propiamente León, en primavera. Tengo por ahí una foto, no muy buena, que os puedo enseñar. La hice desde el coche, sin parar, pero se ve, aunque no sea muy bien, las distintas tonalidades del paisaje. Cielos azules, tierra roja y campos verdes y amarillos. Es un amarillo intenso que alegra la vista. Yo me preguntaba que sería, porque no eran trigales ni girasoles. Se resolvió el misterio: son campos de colza. Con la colza se hace aceite -nosotros no tenemos buen recuerdo de él- pero por lo visto en Europa se consume mucho. 


   Siguiendo con el viaje, llegamos a Ciudad Rodrigo hacia el mediodía y nos dirigimos a la Catedral. Entras y lo primero que visitas es el claustro. Tiene mezcla de estilos. Siglos XIV y XVI. Parte medieval y parte de estilo plateresco. 



   Es muy bonito pasear por él en un día de abril soleado y cálido. Desde el claustro accedemos a la Catedral. 



   No me gusta mucho poner fotos del interior de los templos pero me llamó la atención el suelo de pizarra que podéis ver en la siguiente foto. El templo se comenzó en tiempos de Fernando II de León, siglo XII. Tiene tres naves y, como todas las catedrales, se fue haciendo a lo largo de varios siglos. Tiene un Pórtico de la Gloria bellísimo, capillas laterales,... En fin, todas las maravillas que solemos encontrar en estos edificios. 



   Una cosa me llamó la atención. No hay retablo mayor, pues fue vendido a la Universidad de Tucson... ¿Qué queréis que os diga? Es una cosa triste pero ahora hay una imagen de la Asunción. A un lado San Pedro y a otro San Pablo. Hay también un museo catedralicio y todo esto lo vimos con cierta rapidez pero disfrutando mucho. No os cuento más porque me estoy liando y lo podéis ver en internet mejor explicado. Es una catedral muy bonita. 



   De la Catedral nos fuimos a pasear por las calles, que son realmente preciosas. Hay palacios, casas blasonadas, edificios más modernos de los siglos XIX y XX, un poco de todo. No hice muchas fotos porque... Eran demasiadas para mi viejo móvil. Tomamos unas tapas, entre otras cosas "patatas meneás" y nos dirigimos al Parador con intención de, desde allí, dar un paseo por el adarve o paseo de ronda. Las murallas son del siglo XII aunque han sufrido reformas. Desde la Torre del Parador pudimos ver la Vega del Águeda. No nos dio tiempo a mucho pero las vistas desde lo alto eran preciosas. Se divisaban las sierras nevadas al fondo. La más cercana, la de Francia. Espero no equivocarme con esto. Mi guía es un buen geógrafo pero yo soy un disparate. Nunca recuerdo estas cosas. 



   Antes de irme a La Alberca, no quiero dejar de contaros que las murallas se mejoran en el siglo XVIII, la época del Ferrol de la Ilustración. Así pues, además de las murallas medievales hay unas defensas exteriores que circundan gran parte de la ciudad. Son en forma de pico. Hay además numerosas puertas. Por la muralla  interior se puede pasear, como en la de Lugo, sí, ya sé que la de Lugo es romana, pero tiene la peculiaridad de que muchas casas dan al adarve, con lo cual es como una calle alta. Es un paseo muy agradable con vistas al río y a las sierras. Muy recomendable. 



   Como en Ciudad Rodrigo hacía mucho calor, se nos ocurrió ir a conocer La Alberca. Es de los pueblos más bonitos de España. Ya sabéis que ahora se habla mucho de eso. El año pasado estuve en Frías, en La Guardia y en La Puebla de Sanabria. Así que he visto cuatro de esas preciosas villas en poco tiempo. Lo que tiene viajar. 



   De allí salimos muy animados para ver este precioso pueblo de estilo medieval. Está en el corazón de la Sierra de Francia y es una preciosidad. Por bonito y bien cuidado vale la pena acercarse. Un poco turístico, como pasa siempre, pero realmente digno de verse.



   Son pocas fotos pero os hacéis una idea. Fue todo un poco de carreras.



   Una vez en La alberca nos dijimos, ¿por qué no subir a la Peña de Francia? Y allá nos fuimos. Mi anfitrión es muy aficionado a las montañas. ¿Qué decir? Pasamos de un paisaje de bosque aún sin hojas, a un monte nevado que nos impresionó mucho. En pleno deshielo, no creáis que hacía demasiado frío. Estaba lleno de gente, no fuimos los únicos a los que se nos ocurrió salir de excursión dominical, y fue una sorpresa con la que no contábamos. Pudimos ver el Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia. Hay también convento y hospedería. Es la foto justo encima. 



   Con mucho miedo a resbalar por mi parte, nos asomamos a ver las preciosas vistas. Se vislumbra el embalse de Granadilla. Eso ya es Extremadura. 



   Para los gallegos las montañas altas y nevadas son algo de lo más vistoso. Ya veis que vistas tan espectaculares. Hay también un repetidor de comunicaciones que se ve desde todas partes. Desde Ciudad Rodrigo sin ir más lejos... 



   Creo que os he contado esto bastante mal. Sin acordarme demasiado bien de los detalles. Si tenéis ocasión, no dejéis de ir. Allí cerca están Las Batuecas... Según parece estar en Las Batuecas es andar distraído. Lejos sí que están. 

   Volvimos a Zamora con tranquilidad, atravesando un paisaje de dehesas donde pudimos ver muchas vacas, cerdos ibéricos, y aves volando sobre nosotros. La aves, que se cernían con elegancia buscando presas en los campos, nos hacía preguntarnos si serían halcones, azores,... águilas. Vimos algunas de bastante porte pero de aves rapaces sabemos poco o nada. 

   Termino aquí porque en algún momento he de terminar esta historia. Tengo el blog muy abandonado, lo sé. Son ya nueve años y me va costando sentarme a escribir. Sigo cocinando y preparo muchas cosas requetesabidas. ¿Qué os voy a decir que no sepáis? Tengo algunas cosillas pendientes que a ver si subo pronto. Estoy de nuevo en casa y contenta de haber regresado porque al hogar hay que volver. Ha sido un viaje precioso y ya os contaré algún paseo por Zamora. Es una ciudad que enamora. Nos vemos pronto por aquí. Bicos.
 

martes, 12 de abril de 2022

Ensaladilla de aguacate


   Hoy, ya comenzada la Semana Santa, os traigo una ensaladilla que improvisé hace unos días y nos encantó. Vale para un día de abstinencia, como entrante o guarnición, y también me encanta para tomar en plan canapé. De esas cosas que sorprenden por ricas y son fáciles y baratas. Los ingredientes que necesitamos son:

   Un aguacate grande o dos medianos

   Dos o tres huevos duros

   Ocho palitos de cangrejo

   Una zanahoria mediana

   Un trozo de cebolla

   Dos pepinillos en vinagre

   Cuatro cucharadotas de mayonesa

   Una puntita de mostaza

   (Aceite y sal)

   Lo que es cocinar, sólo vamos a necesitar cocer los huevos unos 10-12 minutos. Si son grandotes, dos serán suficientes.  Pelamos la zanahoria y un trozo de cebolla. Yo no pongo mucha cebolla porque me resulta indigesta pero esto puede variar. Diría que un cuarto de cebolla o media si es pequeña. 



   La zanahoria y la cebolla las picamos en la artilugio de picar que, en mi caso, es un componente de la batidora que, sinceramente, utilizo mucho más de lo que pensaba. Es muy cómodo. Como la zanahoria es dura, la ponemos lo primero, con la cebolla. A continuación incorporamos los ocho palitos y continuamos picando. La foto de arriba es el aspecto que debe tener el picadillo. Si los palitos de cangrejo están ligeramente congelados, aportarán frescor inmediato a la ensalada. 

   El aguacate y los huevos duros los pelamos y picamos en la tabla como haríamos con una ensaladilla rusa, quiero decir que el aguacate haría las veces de patata. Mezclamos en un cuenco grande el aguacate y los huevos duros cortados junto con el picadillo, añadimos la mayonesa, una puntita de mostaza, puede ser antigua o la que os guste. Removemos bien, a lo loco. Probamos. Que no se me olvide... también ponemos los dos pepinillos picados. Dan un toque amargo rico. Probamos y, si nos parece sosa, añadimos sal. En caso de que esté muy espesa, podemos incorporar un chorro de buen aceite de oliva. Según veáis. 

   Y así queda esta ensaladilla que es muy rica, relativamente ligera y de un tacto similar a la tradicional ensaladilla, bueno, según la hagamos. En casa nos ha gustado mucho a todos y ya la he repetido. No tengo mejores fotos pero de verdad que está muy buena.


   Por lo demás, aquí seguimos, en este rincón del mundo al que también ha llegado la primavera con excursiones como la última que hicimos a la Batería de San Carlos. Sorprende el buen estado en que se encuentra. Es una de las baterías que protegía nuestra preciosa ría y en días así da gusto acercarse al mar. 



   Es un paseo muy bonito y fácil. Accesible para todos. Desde San Felipe se puede llegar hasta el Castillo de San Cristóbal. En la foto de arriba veis el acceso a la batería. Está claro que necesita una limpieza a fondo de vegetación.


 

    La batería desde abajo, donde se puede ver el perfecto estado de sus muros e imaginar a los artilleros en sus puestos. Es un paseo que de verdad os aconsejo a los que vivís cerca. Una tarde soleada es lo ideal. 

   Y hasta aquí llega esta entradita. Yo sigo con mi tranquila vida, mis comiditas, que se repiten mucho... arrocitos, tortillas, ensaladas,... Me gustaría escribir más y contaros más cosas pero realmente, como decía el poeta Amado Nervo: "No tengo historia, nunca me ha sucedido nada..." Vamos, que me pasan cosas de lo más corrientes. 

   De momento espero vivir una Semana Santa serena y agradable. De nuevo las procesiones, de nuevo Ferrol animado,... Esto sí que es un suceso. Y cuando pasen unos días, espero tener algo que contar porque voy a hacer alguna excursión bonita. Os deseo unos días entrañables. Bicos.

martes, 8 de marzo de 2022

Ensalada de manzana y nueces con queso


   ¡Qué difícil es poner nombre a estas entradas! Pienso yo que si pongo todos los ingredientes en el título, más que un título es la receta. Me pasa en las redes sociales que me salen anuncios de cosas variadas. Ellos saben todo de nosotros y, en mi caso, conocen que soy cocinera aficionada. Así pues, me ponen recetas, anuncios con recetas,... No siempre hago caso pero algunas veces me llaman la atención y me dan ideas. Suelo cambiar algunas cosas y, si me gustan, os las cuento. Esta, en particular, me pareció muy rica. ¿Qué lleva?

Rúcula y canónigos de base

Una manzana fuji

Dos puñados de nueces peladas

100 gramos de queso feta -en cuadraditos-

Aliño 

   Esto es coser y cantar. Lo verde lo compro en un sobre que ya viene limpio y es la base o fondo de la ensalada. La manzana la cortamos en cuartos -bien limpia y sin pelar- y cortamos los cuartos no a lo largo si no a lo ancho en tiras finas. Quedan unos trozos muy monos con la piel rojiza. Las nueces las he comprado peladas. Muy cómodo. Además este año no tuvimos apenas cosecha. El queso ya viene en cuadraditos. No puede ser más sencillo. Todo a una ensaladera mona.

   Yo he puesto un aliño tradicional de aceite de oliva virgen extra -AOVE-, vinagre de jerez y sal fina. En el original al aliño se le incorporaban miel y mostaza que no me apetecieron aunque le van genial. Esto fue porque había hecho costilla asada con bourbon, miel y mostaza y no quería hacer doblete. 

   Es de esas ensaladas de comprar cuatro cosas en el super y ya. Os digo que queda francamente rica. Crujiente, fina, fresca,... Y convalida el postre. 



   Os cuento más cosas que podrían ser -o no- una entrada. Como este caldo de repollo que sólo llevaba chorizo y lo encontré riquísimo y de los que se hacen en un ratito. Lo que es cocer las habitas con el unto y añadir lo demás después ¡el chorizo cortado! y a correr. 



   Por fin he probado la fruta del dragón -he de mirar el nombre en Google-. Es algo tan bonito y pintoresco que me he quedado feliz. Resulta bastante cara y la nuestra estaba algo sosa, quizás fue casualidad. Pitaya es el nombre y tiene excelentes propiedades. A ver si la subo aparte para que quede como referencia. Se toma como un kiwi, con una cuchara y es muy agradable y fácil. Ya digo que el precio no ayuda pero bueno, está bien probarla. 



   También me salió un vídeo de tortitas de plátano o banana pancakes. Básicamente es lo mismo que las otras con un plátano batido. Se queman un poco más pero son ricas y es un postre vistoso. Con miel estaban riquísimas. Es algo que también puedo subir en una entrada. 


 

Os cuento también que el domingo fuimos a Prioriño Chico. De mis sitios favoritos de la comarca. Arriba veis el faro y abajo, a la izquierda el Puerto Exterior y al frente la playa de Chanteiro que está entre las entradas de las dos Rías, de Ferrol y Ares. A la derecha estaría La Coruña. Se puede ver la Torre de Hercules si la visibilidad es buena. Con esto os dais cuenta de la belleza del lugar desde el cual vemos también lo que los antiguos llamaban La Mar Océana. Es un sitio ideal para una puesta de Sol. 



   Y allí mismo está la Batería de Viñas, que formaba parte de las defensas de nuestra ría. La trasladaron cuando hicieron el Puerto Exterior que es... Voy a decir grande para no opinar de lo que supone estéticamente. 



 

   Como dice la canción... "Aquí está mi hogar, donde se acaba el mar..." Me parece a mí que es más bien donde empieza  pero es otra forma de verlo. 

   Bueno, os animo a hacer la ensalada por rica y fácil, por sana y barata. Por que sí. Ya estamos en Cuaresma y la actualidad está otra vez difícil. No hemos salido de una y empieza otra. Es como el chiste, sólo faltan los extraterrestres... ¡Que no vengan! Animo con todo. 

martes, 8 de febrero de 2022

Crêpes como canelones


   Es un poco complicado poner título a esta entrada para que nos entendamos bien al buscarla -y encontrarla-. Es una receta de casa que había olvidado. Quizás la hacía una de mis tías de Madrid. Grandes cocineras todas ellas y ferrolanas de origen. Yo misma, con el tema de los panes ácimos, llevaba sin hacer crêpes normales mucho tiempo. Os digo que es mucho más sencillo esto que amasar, estirar,... Y, acordándome, me puse a ello. 

   ¿Cómo hacemos los crêpes? sí, ya sé que en francés son en femenino pero qué queréis que os diga, yo en español los nombro así. Para hacer la masa necesitamos:


Un huevo

Una taza de harina

Una taza de leche

Una cucharada de aceite

Sal


   Esto es facilísimo. Batimos con la batidora de mano. El otro día oí llamarla batidora de inmersión. Me quedé pampa. Una vez batido, si lo encontramos muy espeso, añadimos un poco de agua, un chorrito y removemos. Pueden ser más o menos finos, acordaos de los freixós y las filloas, pero no es necesario que sean taaaan finos si ello nos complica la existencia. Quiero decir con esto que si no son tan finos les podremos dar la vuelta con una espumadera, en vez de utilizar los dedos, y que serán más fáciles de manejar. Sin agobios.



   Se deja reposar la masa un ratito y se hacen los crêpes en una sartén ligeramente engrasada por los dos lados. Fuego medio-alto. Según sean los huevos -el huevo- quedarán más o menos bonitos y amarillos. 

   Se pueden hacer varios rellenos. El primero que hice yo fue un pisto con: 

Una cebolla

Un pimiento de freír

Un tomate pelado

Un calabacín

Romero y tomillo, 

Una hoja de laurel

Procedemos como con cualquier pisto, doramos las hortalizas y espolvoreamos con una pizca de finas hierbas para darle un toque Ratatouille... Una vez listo el pisto, añadimos dos latitas de bonito o una, si es grande. Me refiero a grandecita. Es un relleno muy rico para cualquier cosa: empanadillas, lasagna,... Ya hemos hecho cosas muy parecidas. 

   Vamos rellenando los crêpes con una cucharada de la mezcla y los colocamos en una fuente de horno ligeramente engrasada. Con esta cantidad salen unos 10 o 12. 



   Hacemos un poco de béchamel. No hace falta que estén muy cubiertos porque son muy ricos y si se doran se ponen ligeramente crujientes. Yo pongo a dorar una cucharada de harina en aceite de oliva. Después añado la leche, puede ser un vaso pero lo hago totalmente a ojímetro. Salpimentamos, ponemos una pizca de nuez moscada y dejamos hervir y espesar a fuego suave unos 10-12 minutos. ¡Cómo agradezco haber aprendido mecanografía en mi juventud! Seguimos... Cubrimos los crêpes  -les crêpes- espolvoreamos con queso rallado y llevamos al horno hasta que se doren. Quedan riquísimos, no es por nada.



   Hoy mismo los repetí con algunas variaciones. En primer lugar, la béchamel llevaba espinacas. Cuando casi está lista, incorporo dos o tres medallones de espinacas congeladas. Las compro en Mercadona y ya vienen listas. Quiero decir que son espinacas picaditas. 



   Mirad que aspecto tan rico. Como os dije, los crêpes se doran donde no ha llegado la béchamel y quedan muy agradables. Delicados.



 

   El relleno de hoy, carne picada y carne de cocido... Restos que había en mi nevera de cocinera tacaña. Las hortalizas, en este caso eran: cebolla, pimiento y berenjena. Un poco distinto, sin llegar a querer ser pisto. En este caso era queso en polvo que, definitivamente, me gusta mucho menos. Pero estaba también muy rico el conjunto. 

   Os cuento las dos opciones porque es lo clásico que, si dejo los segundos para otro día, pasarán seguramente al baúl de los recuerdos y, ¿qué queréis que os diga? Me gusta contaros cosas que os puedan agradar, ser útiles, ser económicas. Es mi vida así y la comparto sin rubor. Hay que saber aprovechar al máximo, dándose el caso de que nos encontramos con platos sabrosos, caseros y sanos, dentro que lo que puedan engordar, eso ya es aparte... ¡Qué desgracia!

   Este es pues el sentido de este blog, ayudar con ideas y explicaciones en la ardua tarea de alimentar a la familia. A mí es lo que más me gusta de las tareas de casa. Supongo que se nota. Si se varía, cocinar puede ser muy entretenido y un reto diario. 

   Y este blog mío, que no va mal, va más lento que antes cuando le dedicaba tantísimas horas. Pienso que gran parte del trabajo ya está hecho y está bien poder llevarlo con más calma y relajo. Me gusta pero no me agobio. Pocas veces hay comentarios, así que no me siento obligada a estar demasiado pendiente de él, salvo cuando publico. Sí, son muchas visitas pero son también muchos años. Nueve años de blog va a hacer estos días y tengo que reconocer que a mí misma me parecen muchos. Muchísimos. 

   Entre los países que más me visitan, mirando los últimos seis meses, que hay otras opciones, están España, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Japón, Argentina,... Y tantos otros que me llevan siguiendo muchos años con fidelidad. Os doy las gracias de todo corazón. Por aquí seguiré mientras pueda. Tengo varias recetas pendientes de subir y espero ir haciéndolo poco a poco. Gracias por vuestra paciencia y cariño. Esta es una de las aventuras de mi vida que ha salido realmente bien y me hace sentir feliz. Bicos.

martes, 25 de enero de 2022

Tortilla con béchamel


   Os había adelantado que os iba a contar esta receta. De contar es poco. En casa de mis padres se cubrían las tortillas de pisos con béchamel y jamoncito, como veis arriba. ¿Qué pasó entonces? Pues una tontada, que en casa, a los míos, no les gustan mucho las tortillas de pisos -conste que andan por el blog-. Prefieren una tortilla normal o una paisana. 

   A mí hacer la béchamel, está mal decirlo, lo sé, se me da bastante bien, muy bien. Me sale rica y no me lleva mucho tiempo. Entonces, me apetecía lo de la tortilla con béchamel. Se me ocurrió un buen día cubrir la tortilla paisana con la susodicha salsa para probar a ver qué tal. El qué tal fue fenomenal. Nos chifló a todos. Simplemente vamos a hacer una tortilla paisana o de patatas, o de patatas con cebolla,... Y preparamos una béchamel ligera con un chorrete de aceite, una cucharadita de harina y un vaso de leche. La cantidad de leche puede variar un poco. 

   Bueno, doramos la harina a fuego medio, añadimos la leche sin dejar de remover, yo lo hago fuera del fuego, volvemos al fuego y dejamos que espese añadiendo más o menos leche -de ese vaso aproximado- según no parezca que nos guste. Espesa pero de cobertura. Una vez listas ambas cosas, cubrimos la tortilla paisana con la béchamel y espolvoreamos con daditos de jamón. Se podrían poner daditos de chorizo, que también los venden en los supermercados y son cómodos de utilizar. O los cortamos. Yo con chorizo no he probado pero pienso que puede estar también muy rico.



   Como la tortilla la expliqué hace poco, tortilla paisana, pienso que no hace falta que la cuente otra vez. Es de lo más sencilla de hacer y yo aconsejo que las patatas tengan más protagonismo que el resto de las hortalizas para que quede bien rica. Esto es mi gusto personal, claro está. Ya veis en la siguiente foto la pinta tan rica que tiene. Queda bonita la presentación para, por ejemplo, un buffet informal, y os aseguro que está deliciosa. Es una combinación que no falla, no puede fallar.



   No dejéis de probarla, creo que os encantará. Para despedirme os dejo esta foto de la bellísima playa de Doniños este domingo. Tenemos un tiempo soleado y muy fresquito pero los días no pueden ser más bonitos. Comimos allí en familia y era un paraíso. 



 

   Nos vemos pronto por aquí. Gracias por leerme a todos. Ánimo que ya va quedando menos invierno. A ver si todo se va enderazando poco a poco. Bicos.

martes, 11 de enero de 2022

Navidad 2021-2022


   Aquí estamos... De verdad que ha sido una Navidad tan intensa que pensé que no iba a volver a escribir más en el blog. ¡Qué disparate! No os voy a decir que no lo haya pasado bien, que sí, pero me he sentido cansada, llena, ahíta,... No cabe duda de que los años pasan. 

   Os voy a contar un poco, por encima, cómo pasamos nuestras fiestas cocineriles. La Nochebuena fue homérica y al día siguiente, Navidad, no quisimos más que consomé, vieiras y gambones. Teníamos unas carnes que dejamos para otros días. 



      Puse la mesa sencilla, sin mucho ánimo de complicarme, y eso fue lo que tomamos. El consomé lo hizo Johnny y quedó riquísimo. Las vieiras creo que estaban espectaculares, seguramente mérito de ellas. Es verdad que eran frescas y que utilicé un vino de Albariño delicioso. Esta vez no doré el jamón, lo añadí directamente sobre la vieira, con sofrito de cebollita, pan rallado y vino, con un poquito de perejil fresco, un hilo de aceite de oliva y unas escamas de sal. Unos minutos de horno y nos chiflaron. Los gambones también estaban buenísimos. Son cosas que es raro que fallen. 



   Un primer plano de las vieiras que, ya digo, nos encantaron.



   Por en medio de estas cosas, mis hijos me pidieron algún bizcocho. Eran de yogur aromatizados con ralladura de limón, cubiertos de pepitas de chocolate y almendras,... Esas cosas que ya sabéis que hago y me gusta hacer. 



   Una novedad de este año fue que preparamos el consomé con pechugas de pollo. Al no haber huesos casi, fue muy limpio todo. Y, por supuesto, no pudo faltar el pastel de pollo estilo moruno, que ahora no estoy segura si fue el día 26 o el 27. Estaba riquísimo pero yo creo que llevaba pollo de más. Siempre pasan estas cosas.



   Aquí lo veis por dentro. Que yo pienso que con menos relleno está mejor pero así quedó.



   Todavía me quedaban carnes del caldo y preparé unas croquetas. No me gusta que se vayan de vuelta sin haber tomado croquetas caseras. Ya veis qué rico el punto de la béchamel, aunque a mí estas croquetas de carne cocida no son las que más me gustan,... me siguen gustando. Croquetera number one.



   Una novedad, no novedad, fue que me acordé del pastel de brie con masa de pan y lo preparé varias veces. Quedó muy rico y es tan fácil de hacer como cualquier otra cosa que lleve masa casera. Yo pensaba: ¿Por qué me había olvidado de esto? Con lo queseros que somos. También tomamos ensalada de ahumados en varias ocasiones.




   Llegó Año Nuevo y, otra vez, un poco empachados del Año Viejo. Bueno, pues Johnny preparó el salpicón, que se me desmoronó un poco al presentarlo, y quedó exquisito. Otra vez tomamos vieiras y, por fin, la pularda de Navidad, que fue pularda de Año Nuevo. Para que pudiéramos tomarla todos. Yo creo que quedó muy bien pero, después de los dos entrantes, me encontré sin apetito. Me he dado cuenta de que ya no puedo cenar y comer tanto dos días seguidos. Lo que os decía de la edad. Abuelísima.



   De la pularda no tengo foto mejor, aquí está ella con su guarnición, que es casi más rica. Era muy grande y, pienso, que no hace falta tan grande. La receta es la de siempre estos últimos años.



   Y volví a repetir el brie con una tortilla con béchamel que os tengo que contar porque fue la novedad que se me ocurrió últimamente y nos ha chiflado a todos. Por si la tortilla no fuese bastante suculenta. Queda deliciosa. 



   En la foto de la ración se percibe que era paisana. La voy a subir un día porque, aunque bien se ve lo que es, puede que alguien se despiste. Además, la presentación queda muy vistosa con el jamoncito. 



   Y llegamos al final. La culminación de estas fiestas es hacer un roscon de Reyes. Pues este año no lo hice el día 6, sino el domingo. Pasé un día de Epifanía descansado y magnífico. Soy muy afortunada. Pero el domingo, me dio pena no haberlo hecho y preparé la masa después del desayuno. Todo lo que lleva el roscón es fácil y suelo tenerlo así que sólo fue decidirlo. No es porque lo hiciera yo pero quedó muy rico, tierno, aromático y no demasiado dulce. Le puse menos azúcar de lo normal. Es lo bueno de cocinar en casa. Haces lo que quieres y te da la gana.



 

   Aunque la foto está borrosa, me estoy especializando en este tipo de fotos, veis que la miga quedó muy bien. Si me quedará siempre así me daba con un canto en los dientes. Bueno, no. Quiero decir que fue de las veces que el roscón se portó de maravilla en todos los aspectos. Y lo hice de memoria. 

   Hasta aquí llego con este resumen de una Navidad que tuvo muchos momentos de incertidumbre, de tests, de ausencias, de encuentros. Yo creo que fue buena, aunque no como aquellas de antes. Sólo puedo deciros que espero que las cosas vuelvan a ser como fueron y que yo, de momento, no me puedo quejar de lo mío. Doy gracias a Dios por tantas bendiciones. Os mando un saludo cariñoso con los deseos de un 2022 muy dichoso. Bicos.