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Mostrando entradas con la etiqueta Pastelones y empanadas. Mostrar todas las entradas
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martes, 26 de marzo de 2024

Hojaldre de salmón con queso y espinacas


   Mi hijo mayor sugirió hacer salmón y yo, recordando un pastel que había visto en un vídeo unos días antes, propuse hacer un hojaldre.

   -¿Estas segura?

   -Sí, mal no va a quedar y, si nos nos encanta, no lo repetimos.

   Nos encantó bastante, valga la expresión, así que aquí lo comparto. Es fácil y, bueno, muy vistoso para un día especial. Vamos con los ingredientes.

   Un buen trozo de cola de salmón sin espinas

   2 láminas de hojaldre

   400grs de espinacas -pueden ser congeladas-

   Media terrina de queso de untar

   Unos 100grs de queso feta

   Sal y pimienta, ajo molido

   Huevo batido y sésamo para adornar



   Estas fotos no son muy lucidas pero sí explicativas. Al salmón hay que quitarle la piel, que es la única dificultad. Separar un poco y tirar con fuerza, casi mejor que el cuchillo. Es cosa de maña y, claro, yo es algo que no creáis que hago mucho. Se hace como buenamente se puede. Las espinacas, si son congeladas, aconsejo hacerlas en el micro, tapadas con film de plástico unos siete minutos. Si son frescas, lo mejor es saltearlas en una sartén con un chorrito de aceite hasta que estén cocinadas. 

   Yo he salpimentado las espinacas y les he añadido un poco de ajo molido. Las ponemos sobre la masa, un poco atemperadas, y a continuación el salmón.



   He dejado unas poquitas espinacas en el cuenco, previamente picadas y he puesto unos 150 gramos de queso de untar y alrededor de 100 gramos de queso feta picadito. Bien mezclado todo. El feta es muy salado pero podemos salar ligeramente y probar la mezcla. Esto lo ponemos sobre el salmón. Dificultad, cero.



   Tapamos con otra lámina de hojaldre. Adornamos como podamos y si sobra,... Bueno, yo he preparado cuatro croissants, un poco a lo loco. Pintamos con huevo y espolvoreamos con sésamo, si nos gusta. Si no, sin sésamo.

   Lo llevamos al horno una media hora. Unos 180º que podemos bajar si vemos que se dora de más. Yo lo metí a 200º pero lo bajé enseguida. Según el horno, lo podéis acabar a 150º. Si es de los potentes. El mío es muy corriente. Bien me llega.

   Y en la foto siguiente veis el corte. Todos estuvimos de acuerdo en que es muy rico y muy de fiesta. La típica receta que quedas bien. Eso sí, el salmón está carillo. De vez en cuando.



   Y no hay más novedad, sigo con mis tortillas de los viernes. He hecho algún platillo estilo chino divertido,... Lo que es el tipo de cocina que me gusta. No muy cara pero sí variada. Eso sí, sopa de pescado casi todas las semanas me la pide el jefe. Yo también soy muy fan. Os tengo que contar cómo la hago últimamente.

   También deciros que la primavera no acaba de llegar por mucho que las flores estén saliendo. Lluvia y frío muchos días. Ha sido uno de los inviernos más duros que recuerdo. 




   Y bueno, he hecho un domingo orejas, porque ya me las estaban pidiendo y me salté por completo el Carnaval. Hay años que son locos y no se puede hacer nada más que pasarlos. 



Y ha llegado la Semana Santa. De momento fresca, pero para mí es una de las épocas más bonitas del año. En Ferrol mucho ambiente pero, más allá de eso, son unos días que me gusta vivir con tranquilidad y a mi manera. Espero que vosotros paséis una semana estupenda en todos los aspectos, según vuestra sensibilidad. Nos vemos pronto. Bicos.

 

martes, 14 de febrero de 2023

Pastelón de jamón y queso y diez años de blog


   Esta es una receta que no había hecho nunca. No sé por qué, pero la cosa es que hace unas semanas había una masa que caducaba en la nevera y me dije, ¿por qué no? Si hay una familia aficionada a la béchamel es la mía. Creo que todas las semanas hago esta salsa una o dos veces, para lo que sea. 

   Dicho esto, sólo tenía una lámina redonda. Como somos tres gatos habitualmente me dije: Un calzone -lo que es doblar la masa como una empanadilla-. Con tanto "me dije" podéis ver que tengo un diálogo continuado y divertido conmigo misma. Me hablo mucho.



   La receta es fácil del todo. Preparé una béchamel con calabaza en cuadraditos como si fuera a hacer croquetas de calabaza. Lo de siempre, doramos la hortaliza y añadimos la harina. Dos cucharadas utilicé yo para este medio pastelón. La leche a ojo es lo que yo suelo hacer. Sal y pimienta, nuez moscada y que hierva unos 12 minutos. Es suficiente porque va a ir al horno. Sobre la masa ponemos el jamón, el queso en lonchas y la béchamel, que es mejor dejarla templar. Cerramos, pintamos con huevo batido y llevamos al horno a 180º unos 20-25 minutos. Pongo las cifras porque me parecen más fáciles de ver. 



   Este es el resultado. Queda bastante mono, ya sea medio o el pastelón redondo o rectangular, en cuyo caso cunde el doble. Lógicamente.



   Y en la foto de arriba podéis ver el aspecto de la béchamel, tierna y muy distinta de la que ponen, creo yo, en los pastelones que venden. Aquí hay una buena capa de béchamel cremosa y con un sabor muy de casa. La foto no es muy bonita pero se ve muy bien lo que quiero expresar. Para que os hagáis una idea. Está tan rico que nunca hemos podido tomarlo frío. Lo terminamos siempre. ¿Con qué acompañarlo? Buena pregunta. Si es un aperitivo, se toma tal cual, pero si es el plato principal, lo ideal sería una ensalada ligera. Es un plato contundente y calórico. Algo ligero es más sensato. Eso, si sois sensatos.



   Más cosas que contar. Hace menos de un mes, yo siempre en la luna, el blog cumplió diez años. Un amigo muy querido, José Luis, me hizo esta preciosa agenda para mis recetas. No sabéis cómo me emocionó este regalo totalmente artesanal. Es un artista. Como me dio permiso para compartirlo con vosotros, os enseño también el poema que escribió, dedicado al arte de la cocina, que es ciertamente un esfuerzo que produce un placer que no dura mucho tiempo. Efímero, pero que deja siempre un grato recuerdo. Qué bonito es que alguien cocine para nosotros con cariño y entrega. Y qué sacrificado puede ser. A veces recibes presentes que no sabes si mereces pero que, en cualquier caso, te producen una gran alegría por su llegada inesperada. Esta es una de esas ocasiones. 


   Comentaros también que ya varias personas me han preguntado si he dejado el blog, que les da mucha pena, que no lo deje,... ya sabéis que no es mi intención dejarlo pero no me queda otro remedio que tomarlo con más tranquilidad. No quiero repetirme ni ser pesada con las recetas, los viajes, los libros,... Y cómo os podéis imaginar, mis comiditas de diario se repiten mucho buscando un poco de descanso en esta tarea que no tiene fin: Dar de comer. En todo caso, os agradezco infinito vuestro interés. Hace unos días encontré a una compañera de colegio que me dijo que me leía desde Madrid y que le hacía mucha ilusión. Imaginad la que me hace a mí. Tengo claro que este blog me ha dado muchas cosas. Más de las que podría imaginar y que agradezco siempre. 

   Creo que os había contado que estoy yendo a clase de pintura. Os dejo aquí una muestra. La playa de San Jorge con esa agua turquesa que la caracteriza. Estoy divertidísima con esto de pintar al óleo. Os digo que, para la edad que voy teniendo, la vida no deja de sorprenderme. Es lo que decía Chesterton, a la vuelta de la esquina puede haber una sorpresa. Yo he encontrado muchas. Ahora, aprender a pintar.



 

   Me despido por unos días. Contenta y agradecida. Soy una madre y abuela que cocina pero que también se divierte con muchas otras cosas. A la vida hay que buscarle el encanto, por más que haya temporadas difíciles y tristes. Lo peor es sentarse a esperar la felicidad. No resulta, hay que salir a por ella... Mil gracias una vez más por leerme y confiar en mi criterio cocineril.  Nos vemos pronto. Bicos.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Intento de hornazo, playa de Ponzos y otras cosas


   ¡Ha llegado septiembre! No sé si me alegro o no. El otoño me encanta pero lo que pueda traer este... me da bastante respeto. La cosa es que el verano, como tal, para mí ha sido bastante aburrido así que, ¡adiós muy buenas! Andaba yo pensando qué compartir con vosotros, pues estoy cocinando bastante pero sencillo. Recordé que hace unos días hice un hornazo, por llamarle de alguna manera, inspirado en una publicación de Instagram que me encantó. Esto mío, no lleva todos los ingredientes que se sugerían, pero nos gustó mucho y por eso lo comparto. Lo primero que vamos a necesitar es una masa "panera". Quiero decir que debe ser una masa que haga miga. Si no, pues nos quedará una empanada, que también es rico, pero esto es más de masa de pan. Yo preparé la que hago para la pizza, ya sabéis, con agua, levadura de panadería, un chorro de aceite, sal y harina, mejor de fuerza. Creo que ya la he puesto muchas veces en el blog así que voy a darla por explicada. Que sea una masa tierna y no demasiado cargada de harina marcará la diferencia. Tampoco pasa nada si no está muy perfecta. 

   El relleno que le he puesto es: un huevo duro, un chorizo y dados de bacon a discreción. Podéis poner lomo adobado, es un clásico, pero yo puse sólo los tres primeros ingredientes. Los que tenía en casa. Tened en cuenta que no era muy grande.



   Lo montamos como una empanada. Masa de pan debajo, relleno extendido, masa de pan encima. Lo espolvoreé con harina, sal, pimienta y tomillo. Eso es a discreción. Al horno unos 20 minutos a 200º o algo menos si vuestro horno es listo. 


   Queda muy mono, no tan grueso como los hornazos que yo he tomado en Burgos pero más ligero también. Muy rico. 


   Ese día lo acompañé con una ensalada de bonito "La Pureza", cebolla, aceituna, pimiento asado,... Lo que os guste. Son ensaladas que entran muy bien en verano y para cenar me parecen muy completas.



   Otras vistas de la propuesta. Os digo que sale tan rico y es tan fácil que vale la pena intentarlo. Yo estoy deseando repetirlo.


   Y las prometidas fotos de la playa de Ponzos. Fuimos a dar un paseo y hacía un día precioso. Algunas nubes, brisa suave, no muy caluroso,... El tipo de día que me gusta.


   Es una playa maravillosa, como todas las de Covas. Y además, nunca hay mucha gente. El tipo de playas que me gusta.



   Y si miramos hacia atrás, nos va a sorprender que es una costa casi sin edificaciones. Esto es lo que hace a las playas de Ferrol tan especiales. No la temperatura del agua. Son de las playas más bonitas que hay.


   Y una vez que hemos dejado la playa. Os cuento que he hecho varias tortillas muy ricas. Mis hijos dicen que soy de frases. Una de ellas es: Creo que voy a hacer tortilla de patatas todos los viernes. Bueno, ya sabéis que soy bastante alocada y cambio de opinión fácil pero sería práctico que fuera una norma.



   Y, para terminar, os cuento que hoy he hecho freixós de postre para tomarlos con una mermelada de pexegos, que son unos melocotones gallegos, o algo así, que es muy típico aquí transformarlos en mermelada. Sobre todo para que no se estropeen.


   Termino ya. Tengo algún nuevo proyecto para octubre que espero que se pueda materializar, según vayan las cosas. Yo estoy inquieta, preocupada,... pero no pierdo la esperanza de seguir tirando... Es lo que nos queda. Nos vemos pronto. Cuidaos.

sábado, 1 de febrero de 2020

Pastelón de pollo al estilo moruno





   Creo recordar que os había anunciado que este sería el siguiente plato que subiría al blog. Es un plato de aprovechamiento. Había sobrado mucho pollo cocido de hacer el consomé y había que darle salida. Recordando la pastela moruna, vi un par de vídeos de cómo se prepara este plato, para ver qué se podía hacer. Yo siempre suelo buscar explicaciones que no se alarguen demasiado. No quiero estar horas viendo recetas, no tengo tanta paciencia. Dicho esto, os voy a decir varias cosas de la pastela porque lo que yo he hecho no es una pastela moruna en absoluto. 

   Lo primero es que la pastela se hace con pasta brick, muuuy fina. Yo no la he utilizado. Lo segundo, se guisa el pollo, yo he aprovechado pollo cocido. Lo tercero, lleva tres capas y yo lo he rellenado todo junto, como una empanada, por varias razones: el pollo estaba ya cocido y... no quería meter tantas calorías con la capa de azúcar, canela y almendras. En cuanto a las especias, he visto variedad pero yo he sido muy conservadora. Vamos que no he puesto ni todas las que vi ni mucha cantidad. Una  vez dicho esto, voy a explicaros la receta y, a lo mejor, otro día hacemos una verdadera pastela.

   Necesitamos:
Dos láminas de masa quebrada (la he comprado)
Pollo cocido limpio abundante 
Dos cebollas grandes
Perejil
Especias
Un huevo
Azúcar y canela
Almendras laminadas crudas



   Ya hemos dicho que el pollo estaba cocido. Así pues, lo limpiamos de piel y huesos, y lo cortamos en pedacitos. En una sartén con aceite pochamos las dos cebollas hasta que estén transparentes, añadimos el perejil, ellos ponen mucho pero yo tenía más bien poco, y las especias morunas. Si tenéis Ras el Hanout, genial. Si no, ponemos cúrcuma, azafrán, cominos,... He visto a veces ponen agua de azahar y canela. Yo he puesto las tres primeras y un poco de jengibre -también lo leí-. Para mí los cominos son lo que le da el toque más moruno, junto con el acabado dulce.   

   Incorporamos el pollo, que al estar cocido, solo necesitará unos minutos para aromatizarse con la mezcla de cebolla, perejil y especias. Apagamos el fuego.

   Como ya os comenté yo he utilizado masa quebrada, le apeteció a mi hijo, pero si queréis usar la pasta brick, os aconsejo ver en un vídeo la manera de colocarla. Es curioso. Yo he rellenado, lo mismo que una empanada, he hecho unos cortes a lo loco dejando alguna abertura para que salga el aire. Después he pincelado huevo batido, cerrando antes con un tenedor todo alrededor. No ha quedado fea.



Una de las opciones, la más conservadora, sería poner las almendras laminadas, sin más, sobre la masa. Sería rico y menos exótico. Tal como veis en la foto siguiente:


   El punto que le he dado yo es poner en un cuenco dos cucharadas de azúcar y una pizca de canela -la punta de una cucharilla o media cucharilla si sois animados- y remover bien. Con esto espolvoreamos la almendra. El toque es delicioso. También es una idea fantástica para terminar una tarta de manzana con tapa ¿o no?




   Y ya podemos mandar al horno. Alrededor de media hora a 180-200º, según sea vuestro horno de listo. El mío es corriente. 



   Aquí veis, en las dos fotos, el pastelón, que nunca quiso ser pastela, terminado. Os digo que fue un éxito rotundo. Faltó, eso sí, más perejil y, para mi gusto, un poco más de cominos. ¡Ah! y la pastela lleva unos huevos batidos con la cebolla. Yo no tenía intención de ponerlos pero si añadí al relleno el huevo que me sobró de pintar la masa. Por no tirarlo. Lo acompañamos con un revuelto de espinacas frescas con ajo, pasas y jamón en daditos. Me pareció que se llevaron francamente bien. Muy agradable la combinación.

   Dicho todo esto, os animo a probar este pastelón de aprovechamiento de pollo cocido. Os animo también a hacerlo con pasta brick y, por supuesto, a ver cómo se hace la pastela moruna y valorar si os atrevéis a hacerla u os parece demasiado exótica. Yo me atrevería... Sin duda. 

   Pienso que es bonito conocer y aprender nuevas recetas, probar nuevos platos con la mente abierta para después valorar si realmente nos gustan o no. Y además, como veis, nos llevan a veces a hacer nuevas mezclas, aportando cosas nuevas a nuestros platos que quizás no se nos hubieran ocurrido. 


   Si os preguntáis a qué nos puede recordar, aquí hablaron de los exploradores de Cartagena. Unas empanadillas saladas de carne que se sirven bañadas en azúcar glass. O incluso al pastel de cierva, que lleva una masa muy dulce. Esto dicho así, de aquella manera. Pues aquí me quedo. Como veis, no he tardado tanto en sentarme a escribir y, afortunadamente, me encuentro mucho mejor. Casi recuperada al cien por cien. Ha empezado febrero y las tardes se han alargado un pelín... ¡Ganas de primavera! Nos vemos pronto.

sábado, 12 de agosto de 2017

Empanada de jarrete



    ¡ Aquí estoy de nuevo! No sabéis cuánto echo de menos mi blog y a mis lectores. Hoy he tenido la suerte de tener acceso a un ordenador con wifi y tiempo para escribir una receta. Es una empanada sencilla que aprovecha unas sobras de un guiso de jarrete clásico: Dorado en aceite con cebolla y zanahorias, salpimentado y regado con vino y brandy. Como ya sabéis, lo dejamos hervir tapado a fuego lento hasta que esté bien tierno. Esto puede llevar tranquilamente hora y media pero queda allí, en la cocina, y no nos impide hacer otra cosa mientras tanto. 

     Para el relleno necesitaremos:

Sobras de carne (que tambien podría ser asada)
Una o dos cebollas
Un huevo duro
Un puñado de pasas sin pepitas
Aceite y sal



     Hicimos demasiada cantidad y sobraron dos tarugos de carne. Yo pensé: otra vez guiso no. Y por eso lo reconvertí en empanada. En Ferrol de reconversión sabemos un poco. Vamos a empezar con la masa. Era poca, una empanadita y la hice con:

Medio pocillo de leche
Medio pocillo de vino blanco
Medio pocillo de aceite de oliva suave
Una cucharilla de sal
Harina 

     Yo pongo todo en un cuenco y voy añadiendo harina hasta obtener una bola de masa tierna que amaso en la encimera añadiendo puñaditos de harina según necesite. Eran algo menos de 200 gramos. Dejamos reposar mientras preparamos el relleno


     Cortamos la carne en lonjas finas o como nos dé la gana. Doramos una cebolla grandota hasta que esté bien tierna. Salamos ligeramente, según esté la carne de salerosa. Por otro lado cocemos un huevo unos 12 minutos. A la cebolla le añadimos un par de cucharadas del guiso de carne y no importa si se cuela alguna rueda de zanahoria. 

     Cuando la cebolla está muy tierna la apagamos y comenzamos el estirado de la masa. Dos bolas, una un poco mayor que otra (la de abajo) y muy estiraditas con el rodillo. Es una empanada muy chica y, seguramente, vale la pena doblar las cantidades. En casa duró unos minutos. Bien, sobre la masa ponemos la carne, la cebolla, el huevo duro en tiras y un puñado de pasas sin pepitas. Cubrimos con la otra lámina, cerramos los bordes y cortamos el centro para que no se hinche. Yo suelo utilizar un molde para galletas. Pintamos con huevo batido. 

     Sólo queda llevarla al horno a unos 175º una media hora hasta que esté bien dorada. En un horno nuevo quizás tarde menos.


     Quedó una empanada realmente rica y muy rellena de carne. Se la comieron en un santiamén y yo pensé que había hecho muy poca cantidad de masa y que fue una pena. Creo recordar que quedaba poca harina y por eso lo hice así. ¡Cocinera precipitada e impaciente! Os animo a hacerla por rica. Tengo que reconocer que le puse el huevo duro recordando el pastel de cierva cartagenero. En casa son muy entusiastas de mis empanadas lo cual, por supuesto, me satisface. No podría ser de otra forma. 

     Os doy las gracias por seguir leyéndome mientras yo estoy ausente de mis obligaciones blogueras. Es algo que no puedo evitar por la vida loca del verano que, no es tan loca, pero me tiene de paseo y me impide publicar. No es malo para mí porque descanso y me renuevo un poco. Sin embargo, no dejo de teneros presentes y pensar nuevas recetas. Cuando como fuera, por ejemplo, pienso: Esto lo haría para mi blog de esta o aquella manera (más sencillo, más barato, más sabe Dios cómo,...). Estos días he tenido muchos lectores desde Panamá a los que mando un saludo cariñoso. Como decía aquella canción: 


"Panamá, tierra querida,
Yo te canto con amor..."

     También me han leído desde Filipinas y Japón... Lugares bien lejanos. He pensado con rubor si habrán visto mi tuneo del ramen... Bueno, ya sabéis que todo lo hago con cariño. Ya sin más, os deseo a todos un muy feliz fin de semana. 




jueves, 27 de julio de 2017

Pastelón de fusión


     Este pastelón lo hice hace ya unos días y nos gustó a todos. No es ligero pero algunas veces no puede una evitar dejarse llevar. Mi marido había traído unas tortas muy grandes de Lidl y se me ocurrió hacerlo. Es algo muy fácil y le he llamado "de fusión porque lleva una capa tipo "quesadilla" y otras estilo "pastela". Es decir, una canfurnada de las mías. 


     Esta foto de arriba no está muy bien pero veis claramente los ingredientes que eran comprados y de no trabajar: la carne picada, las tortas, el sobre de hortalizas y queso para pizza. 


     Para que no se nos hagan demasiado las hortalizas, empezamos dorando la carne, y las añadimos cuando ésta ya no está cruda. Salpimentamos y ponemos especias al gusto. Yo puse una mezcla de tipo moruno. Ya sabéis que tiene toque de cominos, canela, pimentón... La trajo también mi marido de Lidl y está rica. 


     Quedaban tres tortas grandes. El resto las habían tomado (ellos, no yo) con diferentes rellenos y salsas. En la primera ponemos la mezcla de carne picada y hortalizas. 


     La segunda lleva lleva jamón cocido y queso. Siempre apañando restos en la nevera. 



     Para terminar, volvemos a poner carne, la otra mitad, un puñadito de piñones y cubrimos con una cantidad generosa de queso. Espolvoreamos con azúcar y canela, muy poquito de cada. Llevamos al horno hasta que esté bien dorado sin que se nos queme. A fuego medio para que los sabores se fundan. 


     Pues ya veis que tontería. Os comento que estuve tentada de hacer béchamel para la capa intermedia pero no me dejé llevar hasta ese punto. Es una buena opción pero añadimos otro puñado de calorías. Veis el aspecto del corte y os digo que estaba realmente rico. De estas recetas casuales que dices: "Pues mira..."

     Estoy publicando menos, el verano es así, pero no olvido en ningún momento que tengo un blog y muchos lectores a los que tengo gran cariño y respeto. Esta semana muchos hemos estado de santo: Cristinas, Santiagos, Jaimes,... Anas y Joaquines. A todos os deseo unos días muy felices de verano. Ya pronto se acaba julio y llega agosto con sus tardes un pelín más cortas. Esto siempre me fastidia un poco. Por lo demás, quedan días de disfrutar de la playa y de comer rico. A ver si podemos no engordar. Buenos días a todos. 

martes, 14 de febrero de 2017

Pastelón estilo moruno


     Hacía mil años que no utilizaba la pasta brick. Yo tenía ganas de hacer un pastelón estilo moruno, por llamarlo de alguna manera, y se me ocurrió usar esta masa. Creo que la receta quedó muy rica, aunque no estoy muy contenta con la presentación, algo loca. De sabor me pareció muy interesante, ya sabéis: mezclas raras. No es una pastela moruna ni esa ha sido mi intención. Quiero decir que es una mezcla de cosas y casualidades. Os voy a contar, lo primero el relleno, que vale para esto o para otra cosa pues es muy rico. Yo he utilizado pavo. El pollo también le va genial, y el cordero.


     Relleno de pavo:
750grs de pavo limpio de piel y hueso
Una cebolla
Medio pimiento rojo
Un puñado de setas
Una cucharada de tomate concentrado
Una cucharilla de cominos
Una cucharilla de pimentón dulce
Una cucharilla de ajo finamente picado
Aceite y sal

     Bueno, empezamos dorando las hortalizas cortadas en trozos al gusto, tiras o cuadraditos. A mí me gusta notarlas. El pavo lo cortamos en trozos pequeños pero sin exagerar. Una vez que tenemos rehogadas las hortalizas, incorporamos la carne. Damos unas vueltas y dejamos que se dore a fuego medio. A continuación añadimos el pimentón, el tomate concentrado y las especias. El ajo también ahora para que no se nos haga demasiado. Hay que salar y probar. Debe quedar sabroso pero suave. Si queréis que pique, ponéis pimentón picante. No le va mal. 

     Necesitamos para el pastelón:
 5 ó 6 láminas de pasta brick.
50grs de queso rallado
Aceite para pintar
Almendras laminadas
Azúcar y canela

      Ponemos trés láminas en un molde redondo untando aceite entre una y otra. Encima irá el relleno. Después espolvoreamos con unos 50grs de queso rallado, del que se funde. Si no os gusta el queso, no lo ponéis. Le da untuosidad. 


     Debajo de las láminas hemos puesto dos tiras de papel de horno para desmoldar más fácilmente el pastel. No es necesario pero ayuda. Cortamos una lámina de masa en tiras y recubrimos la carne con ellas, sin mucho orden. Si queréis más cubierto, dos láminas. Esto me lo enseñó una sobrina pero me temo que me ha quedado regular. Seguidamente espolvoreamos con almendras láminadas, media cucharadita de azúcar -no me atreví a poner más- y una pizca de canela -aquí sí que fui más que prudente-.

     Llevamos al horno que estará a 200º unos 12-15 minutos. Según el horno. La posición media para que no se nos queme la pasta. Tenemos que ver que se doran la masa y las almendras. Ya tenemos el pastelón. 

     Según lo saqué del horno pensé que igual me lo mandaban tirar. La verdad, a mis hijos y a mí nos pareció delicioso. La presentación -mejorable- algo extraña pero de sabor nos gustó mucho. 



     Tiene de bueno que, al que no le guste la mezcla, le queda la opción de separar las tiras dulces con almendra y canela y tomarlas de postre porque estaban muy ricas. A mí todo el mezcladillo me pareció sabroso y original. Estas cosas no son para todos los días ni para todos los gustos.  Esta receta me recuerda a otro pastelón que hice hace tiempo con pollo, espinacas y masa de hojaldre... Si mal no recuerdo. Esas recetas ricas, divertidas y originales que hay que probar con mente abierta. Hasta aquí la entrada de hoy que espero que os guste. Vamos pasito a pasito acercándonos al medio millón de visitas. Muchas gracias a todos por leerme. Buenas tardes. 



viernes, 14 de octubre de 2016

Pastelón de huerta



     Últimamente me ha dado bastatante por las hortalizas. Me gustan mucho y son muy sanas, es lo que tienen. Tenía que hacer un "primero" y fui sacando, de nuevo, de la nevera las hortalizas que me quedaban. Vamos a por ellas:

Una cebollita
Una zanahoria pequeña
Media berenjenita
Medio pimiento
Espinacas cortadas
Una cucharada grande de harina
Un vaso de leche
Aceite, sal y pimienta
100grs de mezcla de quesos
Una plancha de hojaldre
Huevo batido


     Empezamos dorando las hortalizas cortadas en tiras en la sartén. Si os gusta otra combinación, por ejemplo calabacines, pues genial. Estas estaban muy ricas. De veras. Cuando tenemos las hortalizas tiernas, incorporamos la harina. Una cucharada sopera en copete. Dejamos dorar ligeramente, removiendo la harina entre las hortalizas. Si veis que hace falta, añadís un poco más de aceite. Después, bajamos el fuego y vertemos la leche sin dejar de remover. Con ánimo. La cantidad de leche puede variar un poco pero la bechamel debe ser tierna. Al haber tanta cosa, no se suelen hacer grumos de harina. Llevamos a ebullición unos 12 minutos (va a ir al horno y no necesita hervir tanto como las croquetas). Los últimos minutos añadimos las espinacas. Yo las compro en Mercadona y vienen pequeñas porciones picadas y congeladas. Tres o cuatro de esas porciones serían suficientes y para este tipo de recetas son muy prácticas.


     Dejamos entibiar. Estiramos la masa y ponemos la bechamel en el centro, dejando los bordes sin cubrir. Sobre la bechamel espolvoreamos queso rallado especial para pizzas. En este caso una mezcla de tres quesos. El que os guste vale, pero que sea "fundente". Cortamos los bordes de la masa y los vamos poniendo sobre la bechamel cubierta de queso sin mucho orden ni concierto... Pintamos con huevo batido y salpimentamos la masa ligeramente. Listo para ir al horno. 


     A unos 200º introducimos el pastelón una media hora. Depende, como siempre digo, mucho del horno. El mío es de pedales y me tiene bastante aburrida. 

     Quedó un pastelón realmente rico. La masa crujiente, el queso fundido, la bechamel tierna y sabrosa, con todas esas hortalizas combinadas... Mi marido le llamó: "Hojaldrocho de Ratatuille avec béchamel et fromage..." Mucho nombre me parece pero mis hijos se sorprendieron de lo bueno que estaba y preguntaron: "¿Esto te lo has inventado?". No sé si me lo he inventado pero ahí queda. De veras que está muy muy rico. Una béchamel fina de cualquier sabor que os guste, una lámina de hojaldre,... y tenemos un estupendo pastelón, que también podríamos hacer totalmente cubierto de masa. No es ligero pero nadie es perfecto. Un saludo a todos.