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miércoles, 6 de octubre de 2021

Excursión a La Puebla de Sanabria




      Me quedan varias cosas por contar de mi maravilloso fin de verano. Hoy os voy a hablar de la excursión a Sanabria y me temo que dejaré para otro día otras visitas que hicimos para no saturaros. Yo misma encuentro difícil contarlo todo. Esta excursión de principios de septiembre tuvo lugar un sábado. Mucho me había hablado mi anfitrión de la belleza de la villa pero me sorprendió desde el principio. Al llegar te encuentras con una pequeña ciudad amurallada, con su castillo y sus iglesias antiguas. Ya esta primera vista me dejó boquiabierta. 



   Una vez dentro del recinto, te sorprenden estas callejuelas de hermosas casas de piedra adornadas con abundantes flores. Es una zona de Zamora muy cercana a Galicia, la esquinita. Los tejados, como en el Bierzo, son de pizarra. No me digáis que no es precioso.


 

  Es verdad que puede resultar un poco turístico, como sucede a todos estos pueblos tan bonitos, hay tiendas de recuerdos,... pero es precioso como están adornadas las fachadas de las casas que son de cantería y con grandes aleros. 

 


   En lo alto del pueblo están la Iglesia de Santa María del Azogue y la Ermita de San Cayetano. Tuvimos la suerte de poder visitar las dos. Como casi todas las iglesias, hay una mezcla de estilos pero son preciosas. Arriba está también el castillo, que fue de los Condes de Benavente. Está restaurado y se puede visitar. Tiene una torre central, el macho, y también se puede subir al paseo de ronda y a las torres. En la foto siguiente podéis ver el río Tera y la parte del pueblo que está "allende", como decían en Miranda de Ebro. 



   Mi anfitrión quiso llevarme a comer rico y nos recomendaron el Mesón Abelardo. Allí comimos de maravilla en el Balcón del Tera. Era un día precioso, con una temperatura estupenda. No podéis imaginaros lo bien que estuvo. 



   El pulpo a la sanabresa queríamos probarlo sí o sí. Es algo parecido al nuestro pero lleva ajo crudo picado por encima. Estaba en su punto de sabor y ternura. Espectacular.



   Yo quería probar los callos, dudábamos... Y entonces nos dijeron que llevaban patatas fritas. Eso nos dio tanta curiosidad que nos decidimos. Qué cosa más rica. Tiernísimos, de esas cosas que te quedas feliz. Si sois de callos... Hay que tomarlos. Yo sí soy.



   Y, ¿cómo no?, teníamos que catar la ternera sanabresa. Un chuletón de morirte. Lo compartimos todo y lamentamos no tener estómago para probar las famosas albóndigas o los habones de Sanabria. No importa, así tenemos excusa para volver. Os digo que la comida fue perfecta, redonda. Hay que ir.



   Nos quedaba conocer el Lago de Sanabria, que está a unos veinte minutos en coche. Yo siempre he querido ir al lago Tahoe,... Pues esto ha sido un poco así. Es mucho más grande de lo que yo había imaginado, de aguas azules, rodeado de montañas y con pececillos que se acercan a la orilla cuando te metes en sus aguas cristalinas. Qué tarde tan bonita. Deciros que es un lago de origen glaciar y que está a unos mil metros sobre el nivel del mar. En el lago desemboca el río Tera y es un parque natural. Tiene varias playas, no muy grandes y se pueden alquilar embarcaciones. En la foto siguiente se vislumbran las playas que ese día estaban muy animadas.



   Hay también la posibilidad de hacer senderismo en un paraje que, desde luego, es realmente bello. No vimos todo lo que había pero fue suficiente, teniendo en cuenta la comida previa.



      De vuelta paramos a ver la Capilla Sixtina sanabresa. Es curioso esto de las capillas sixtinas. En Otero de Sanabria podemos ver la Iglesia de Santo Tomás apóstol. El techo es una maravilla del siglo XVIII. A mí me entusiasmó el retablo renacentista con imágenes de la vida de Jesús. Me pareció precioso y original en sus detalles. La iglesia tiene mezcla de estilos pues es un templo románico, levantado sobre uno visigótico que ha ido cambiando a lo largo de los siglos. 



   Para terminar el día, ya cerca de Zamora, paramos en el Monasterio de Santa María de Moreruela. Actualmente en ruinas. 



   Perteneció a la Orden Cisterciense. Tuvo su momento de esplendor en el siglo XIII y en el XIX sufrió una desamortización que lo llevó al estado en que se encuentra. Es de esa preciosa piedra que encontramos en Zamora, con todos cálidos y rojizos. El estado es lamentable. Inexplicable que se pueda perder tanta belleza. Fue declarado monumento histórico-artístico en 1931.



   En esta última foto podéis ver el aspecto de la cabecera. Románico del siglo XII. Tuvo que ser una iglesia magnífica. Vale la pena parar un ratito para ver el conjunto.



 

   Pues este es el resumen de mi visita a las tierras sanabresas. Una sorpresa grata pues no podía imaginar que me esperara tanta grandeza. Quedan cosas por contar... Voy poco a poco porque esto del ordenador me va dando cada día más pereza. El otoño ha llegado, los días se acortan y ello siempre me causa cierta melancolía... ¡Qué le vamos a hacer! es el ciclo de la vida y hay que asumirlo. Espero que os gusten estas entradas viajeras. Viajar es un poco como leer, se aprende mucho. 

   Yo estoy agradecida por haber podido disfrutar tanto, aunque no soy demasiado viajera de manera de ser, después traigo recuerdos entrañables y ya estoy pensando en volver a Zamora en primavera. A ver si os subo alguna receta porque estoy cocinando un poco lo de siempre. Gracias por leerme. Bicos. 

lunes, 20 de septiembre de 2021

Tortilla paisana



   De esta tortilla me había olvidado casi por completo. De esas cosas que a alguno le gusta menos y dejas de hacerla. Este verano, recordando aquella tan rica que hacían en Valón, decidí volver a probar suerte. En una ocasión la llevé para compartirla con mis hermanos y les encantó. Así pues, he pensado prepararla de vez en cuando. No para sustituir a la de patatas normal, pero sí para variar pues hago tortilla casi todos los viernes.

   No tiene ningún misterio. Os voy a contar cómo la hago por si tenéis alguna duda. Para seis huevos pongo aproximadamente:

3 patatas medianas

Una zanahoria pequeña

Una cebolla pequeña

Medio pimiento de freír

Un puñadito de guisantes

Medio chorizo


   Doy más protagonismo a las patatas porque me parece más rico. Las pelo y las corto finas, las lavo para que pierdan almidón y las frío en la freidora hasta que están ligeramente doradas. La freidora suelo usarla sólo para freír patatas, al menos cuando el aceite está limpio. Los últimos días, antes de cambiar el aceite, aprovechamos para freír disparates, pero no es algo que me guste. 

   Bien, las hortalizas, cortadas más o menos finas, las sofrío en una sartén en dos cucharadas de aceite, hasta que se doran. No muy doradas pero sí cocinadas y oliendo rico a fuego suave. Cuando apago la sartén incorporo los guisantes, que descongelo en el micro, y el medio chorizo cortado. Para que se atemperen sin hacerse mucho. Esto son cosas un poco al gusto. Hay quien prefiere freír el chorizo.



   Batimos bien los huevos y añadimos las patatas y las hortalizas. Salamos con prudencia pero sin que quede sosa. Sal para huevos, patatas y hortalizas, que esté rica y bien removida. Y ya podemos cuajar la tortilla en la misma sartén que hemos utilizado. Yo pongo el fuego al 7 y la dejo varios minutos por cada lado, sin que llegue a cuajarse por dentro. A la gallega sin ser betanceira. Puede variar un poco según la sartén, la cocina,... Esas cosas. Pero os digo que queda una tortilla muy rica para variar un día de lo de siempre. En casa lo de siempre es tortilla de patatas y cebolla. Es la que les encanta.



 

   Hasta aquí la receta. La zanahoria, que sea pequeña o un trozo porque si no, queda demasiado dulce. El pimiento me gusta de freír y verde porque tiene la piel más fina, pero esto son gustos particulares. De pimiento rojo a mí me gusta menos. También comentaros que alguna vez la he tomado con dados de queso que se funden por en medio. A mí me encanta pero aquí... alguno no la quiere con queso. Es cuestión de probar. Así de sencilla queda muy buena. Se pueden poner otras cosas, jamón en vez de chorizo, por ejemplo. O añadir unas yemas de espárragos... Aquí, yo casi prefiero pasar de espárragos pero no le van nada mal, es que a mí no me encantan. 

   Os animo a hacerla por que es uno de esos platos "tres bes", bueno, bonito y barato. Yo suelo usar un plato para darle la vuelta pero hay quien utiliza una tapa especial para ello. Me falta comentaros el uso de la espátula, con ello evitamos rayar la sartén y es muy cómodo si tenéis una pequeña para estas cosas, se le da la forma muy bien. Yo ya sabéis que no soy de huevos pero una vez a la semana la tomo encantada. 

   Deciros que he estado fuera muchos días y quiero contaros un par de excursiones muy bonitas que hice. Poco a poco espero ir publicando las cosas. Deseando volver a lo normal que ya no sé qué es porque siempre surgen nuevas historias. hasta pronto. Bicos.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

De viaje por el Norte


   Ha llegado septiembre y estoy de vuelta. He viajado bastante. Fuimos a tierras burgalesas y nos movimos por todo el territorio. ha sido precioso, caluroso y agotador pero hemos podido ver cosas tan bonitas como el Monasterio de Las Huelgas. Toda la vida queriendo ir y, por fin, puedo decir que lo he visto. ¡Qué impresionante. Allí están enterrados Alfonso VIII de Castilla y Leonor de Plantagenet. En el museo podemos ver el Pendón de Las Navas de Tolosa y los ropajes antiguos, antiguos de verdad, que realmente impresionan. No os cuento más porque vale la pena ir. 



   Ya en Burgos ciudad, nos dimos un paseo por el Espolón y vimos los patos del río Arlanzón. Hacía mucho calor y nos tomamos un helado. También nos acercamos a la Catedral.



   Nos hospedábamos en Miranda de Ebro. Un poco más al norte. Es una ciudad pequeña que tiene algunas cosas bonitas que enseñarnos. En aquende, la zona antigua, tiene un castillo con un jardín botánico, algunas iglesias antiguas, palacios y una preciosa plaza mayor. En allende, cruzando el Ebro, está el ensanche o zona nueva. Es una ciudad que tiene mucho que ver con el ferrocarril. Esto de aquende y allende es un poco como lo de Buda y Pest. Nos resultó un refugio muy agradable para nuestras rutas.



   Tiene importancia, lo mismo que en Ferrol, el Modernismo. Nosotros tuvimos a Rodolfo Ucha y ellos a Fermín Álamo. Hay una ruta modernista digna de verse. Edificios preciosos.



   La siguiente excursión fue a Frías. Yo ya había estado. Es una ciudad medieval divina. La más pequeña de España con título de ciudad. Esta foto es del puente medieval que daba paso a la villa. Esta restaurada y es muy pintoresca. preciosa. Ya subiré fotos de las calles porque ahora mismo no tengo ninguna. 



   De allí fuimos a Oña. Pudimos ver la iglesia y el claustro. En la iglesia hay un Panteón Real, de nuevo, donde fueron enterrados condes y reyes de Castilla. Son cosas tan impresionantes que no sabes qué te gusta más.  




   Siguiente parada: Vitoria. Nunca había estado y me pareció una ciudad preciosa y grande. Tiene mucho arbolado, palacios, casas, iglesias. Allí fue la famosa Batalla de Vitoria contra las tropas de Napoleón y todo ese tema está muy presente en la ciudad por la importancia que tuvo. Comimos de pinchos y fue impresionante. Un poquito de calor de más pero mereció la pena. 




   Otro día fuimos a Laguardia, provincia de Alava. De nuevo villa medieval con la belleza que eso conlleva. Nos quedamos a ver como reloj daba la hora en el ayuntamiento. Por la tarde fuimos a San Millán de Yuso, La Rioja, y no tengo fotos ahora pero también una visita memorable. Ya sabéis, las famosísimas glosas emilianenses, pequeñas anotaciones que escribe un monje en español medieval para explicar un texto en latín. Siglo X, nada menos. 



   También fuimos a ver el Ojo de Guareña y la ermita de San Bernabé (y San Tirso). Son unas cuevas increíbles con frescos antiguos. Además el paraje en que se encuentra es una maravilla. Hay que ir. 



   Esa tarde, muy calurosa, descansamos en Espinosa de Los Monteros, junto al río Trueba, que atraviesa el pueblo. Todos estos lugares tienen castillos, iglesias antiquísimas, casas palaciegas,... 



   Esa jornada terminó en Valdivielso, Habíamos estado hace más de veinticinco años. Todo esto son las famosas Merindades de Burgos, que eran las divisiones administrativas del siglo XII. Os digo que esto ha sido un viaje a la Historia. 


   Terminamos volviendo a casa por la autovía del Cantábrico. Paramos a comer en Santander. Yo hacía años que no iba y encontré la ciudad inmensa y preciosa. El Sardinero, el Paseo de Pereda... Todo un poco a lo loco por falta de tiempo. Aunque la ciudad medieval fue destruida por el incendio de 1941, se reconstruyó con mucho acierto y es realmente bonita y elegante. Además, le pasa que el emplazamiento es perfecto. Al ver los barcos me acordaba de Cádiz, que no tiene nada que ver pero también está en un sitio excepcional.


   Continuamos por la autovía, A la sombra de las montañas atravesamos Asturias divisando el mar Cantábrico a nuestra derecha, las desembocaduras de los ríos y las preciosas playas en un viaje que no olvidaremos. Agotador, sí, pero cuántas cosas bonitas e importantes vimos. Qué buena compañía nuestros queridos amigos. ¿Y qué comimos? De morcilla y torreznos, todo lo que queráis. Y junto al mar, platos marineros. Ya nos los pedía el cuerpo. Esta última foto me salió horrible. Intentaré mejorarlas. Pronto os contaré más cosas. Bicos.





 

viernes, 6 de agosto de 2021

Croquetas de mar




   Ha llegado agosto y ya me ha parecido hora de volver a publicar. Os digo que se me va haciendo difícil, sobre todo a la hora de subir fotos, que es un lío que me pone de los nervios. ¡Qué pesaditas están! Y, claro, yo quiero contaros algunas cosas, ya que escribo tan poco, y sin imágenes, me parece que se queda todo en casi nada. Finalmente, he conseguido subir las fotos, sin orden ni concierto, y voy a comenzar con las croquetas, ya que soy la "croquetera number one" del reino y me encanta compartirlas.
 
   Hace unos días, ni sé cuántos, preparé unas croquetas que querían ser de marisco pero eran más bien de marisquito. Del congelador saqué dos palitos de cangrejo y cinco mejillones. Ya veis la cosa. Por lo demás, son unas croquetas cualesquiera, en cuanto a su ejecución. Vamos pues con la explicación:


   Sin descongelar nada, picamos el marisquito en el artilugio de picar de la batidora, o en una picadora clásica. Os digo que así, sin descongelar, se pican bárbaro. Es cómodísimo porque no exige ninguna reflexión. Se sacan del congelador y listo.


  

    Con una cebollita picada, aceite para dorarla, 50 gramos de harina y medio litro de leche, preparamos la clásica béchamel croquetera. Pochamos primero la cebollita, incorporamos la harina, unas vueltecitas a fuego suave y la leche... Debe hervir unos 20 minutos esta béchamel para que no sepa a harina cruda, así que... Cuando faltan unos 6-7 minutos para que esté lista, añadimos el picadillo de marisco. Removemos, probamos para salar al gusto,... Y completados los 20 minutos, dejamos enfriar hasta que esté fría y moldeable.


 
   Formamos las croquetas como siempre: huevo y pan rallado. Después las freímos de cuatro en cuatro en abundante aceite de oliva bien caliente para que no se abran. 


   En casa les gustan de plato único, combinando huevos fritos, ensalada y patatas con las susodichas croquetas. Qué ricas quedaron.



   Si los huevos son caseros, estarán aún más ricas pero vamos, a mí lo que me importa son las croquetas. 



   Que quedaron con un suave sabor a marisco que puede recordar al paté de centollo, que no es de centollo, aunque algo más suave pues no lleva anchoa ni huevo duro. El huevo duro podría ser perfectamente incorporable a la béchamel.



   Y aquí el aspecto de la yema con la croqueta, que dice mi marido que recuerda a los huevos encapotados. Es un plato que yo nunca hago, la verdad, porque prefiero las croquetas. 



    Más cosas que contar... He vuelto a hacer mermelada de grosellas negras. Este año covidiano no pude podar los arbustos y dieron muy pocas pero nos dimos el gusto de probarla.


  
   También deciros que ha llovido tanto, que Ferrol ha sido más gris que otra cosa. Un día en el parque, tomando un café, nos cayó el diluvio. No el universal pero casi.





   Como cada año, fuimos a Mugardos a tomar pulpo. Era un atardecer tan bonito que no pude evitar sacar una foto. Para los que no conocéis nuestra tierra, esa es justo la boca de la ría, entre castillos y bien defendida de... bueno ya sabemos de quien.


   Yo sigo con mi vida familiar, mis comiditas. Un día, por ejemplo, en vez de arroz, hice unos fideos, que tienen la ventaja de que se cuecen en unos minutos. Aquí son muy arroceros pero no hubo queja. 


   También he preparado tortillas, como esta paisana que, hacía tanto que no la hacía, que se quedaron encantados. De esas cosas que te olvidas. 


   Y, con tanto chaparrón... Las flores están preciosas. Las lantanas o españolitas con sus vivos colores que parece que nos alegran el alma sólo mirarlas. 


Y el solalum, con su violeta intenso, este año también está precioso.


   Las hortensias comienzan a agostarse y se llenan de pintas rosas, que me parece de lo más bonito. Ojalá todas nos agostáramos con tanto estilo. Es lo que hay...

   Pues hasta aquí esta entrada que es muy rica. Me refiero a las croquetas, claro. Son las tres bes. Yo creo que haré croquetas pronto porque algún hijo las está pidiendo. En cuanto al verano gallego... No recuerdo uno igual. No es que me importe tanto pero luego el invierno es tan largo... 

   El blog va bastante bien sin mí. Este mes ha tenido bastantes visitas y yo, que me alegro mucho, me siento más relajada al respecto. Os doy las gracias queridos amigos por leerme. Este último año y medio ha sido como ha sido pero tenemos que seguir adelante con ilusión. Pasad un buen agosto. Nos vemos en unos días por aquí. Que no se me olvide mandar un saludo especial a todos los que me leéis desde Suecia. Bicos.

lunes, 5 de julio de 2021

Ensalada de pasta con pollo


   Aquí estamos... La ensalada que os traigo hoy es una ensalada que en casa les chifla. Son muy de ensalada de pasta, cosa que yo... en absoluto. De vez en cuando soy buena y se la preparo. En esta ocasión llevaba pollo asado frío. Ya sabéis, sobra un buen trozo y lo deshuesamos y cortamos en dados. El resultado fue muy satisfactorio. Los ingredientes son:

Pasta al gusto

Pollo asado en dados

Tomates cherry

Maíz dulce

Zanahoria rallada

Palitos de cangrejo

Aceitunas verdes

   Para el aliño: mayonesa, una puntita de mostaza antigua, aceite, sal y vinagre



   Las cantidades se pueden variar pero pongamos que cocéis al dente unos 150 gramos de pasta. Cortamos una pechuga limpia de pollo asado en dados, un puñado de cherries cortados al medio, 3-4 palitos de cangrejo cortados... y aceitunas a discreción, que pueden ser 12... 18. Depende de los aceitunero que sea uno. Aquí son aceituneros altivos. ¡Ah! Y una zanahoria rallada. Que no tenemos pollo asado, pues una buena lata de bonito y también muy rica. 

   Lo que hacemos es juntar en un cuenco todos los ingredientes. El aliño lo emulsionamos en una taza antes de ponerlo en la ensalada. Queda muy rico con el toque de mostaza. Quedó una ensalada que les encantó. Yo también la tomé, aunque no soy muy aficionada a estas ensaladas, y la encontré muy agradable. 



   Por en medio, pues os cuento que sigo cocinando parecido, mis arrocitos, mis pokes, las carnes al curry o... Los platos tradicionales que son los que más me aburre cocinar. El poke de la foto de arriba, llevaba también huevos de codorniz cocidos. Un toque muy rico. 



   Muchos veces preparo una tortilla de patatas, que les entusiasma. Otras veces, se me ocurre acompañar los platos con plátano macho frito, por ejemplo. Y así variamos un poco de las patatas y el arroz. Son de buen diente. 


   Algunas excursiones hemos hecho y parece que Covas es lo que más nos ha apetecido últimamente. El cabo Prior, A Cova,... Las preciosas playas. No tenemos buen tiempo. Hoy mismo llueve a todo llover. Procuramos aprovechar alguna tarde bonita y, es verdad, que ha habido algunas. 



    

   Os digo que no hemos tenido primavera ni, de momento, verano. Es lo que tiene vivir en el norte. Es una época tranquila y algo extraña con temperaturas suaves, casi frescas. En cuanto al blog, pasa que invento menos platos, experimento menos. Son largos años de bloguera y no siempre tengo ganas de buscar cosas raras. Otras veces, salen mal algunos experimentos y no los subo porque me parece lo lógico. Si no me convence a mí o a los míos, me parece absurdo subirlo.

   De lo que sí que soy consciente es de que el blog sigue siendo leído, que muchas personas se siguen interesando por la página de Facebook y que no es una aventura que tenga final, si bien puede ralentizarse. Una cosa sí os digo, siempre que tenga oportunidad de contaros un nuevo plato rico, o un viaje bonito, procuraré hacerlo. Tengo ahora una vida familiar más ocupada y me tomo las cosas con más tranquilidad. Cocinar es algo que me ha pasado en la vida que yo no pensaba que fuera a tener la más mínima importancia. Lo sorprendente que puede ser todo. Vuelvo a daros las gracias a todos los que me leéis desde la distancia, amigos, conocidos y personas que no conoceré jamás , desde sitios tan diversos como: España, Suecia, Irlanda, Estados Unidos, Indonesia, Alemania, Argentina, China, Vietnam, Colombia, Rusia, ... Y tantos más, pues he tomado como ejemplo las estadísticas del blog. Como podéis imaginar me sorprende muchas veces el origen de las visitas. Una vez más, MIL GRACIAS a todos. 

   No sé qué será del blog en verano ni lo quiero pensar demasiado. Lo tenéis todo aquí, a vuestra disposición. Yo intentaré disfrutar de las cosas que nos dejan y, si coincide, os contaré más en pocas semanas. Os deseo un feliz verano dentro de los posible. Las pequeñas cosas son a veces las que nos hacen más felices. Disfrutémoslas. Abrazos.