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miércoles, 22 de abril de 2026

Visita a León


   Llevaba tiempo pidiendo una visita a León. He podido visitar Zamora y Salamanca recientemente pero León,... ¡Más de veinticinco años sin ir! Por fin, el fin de semana pasado, llegó la ocasión. Os voy a contar un poco las cosas que vimos, que no fueron pocas. Algunas no se pueden fotografiar pero vale la pena hablar de ellas. 

   Nos alojábamos cerca de la Catedral, que es maravillosa, y para nosotros era como el Panteón de Roma, nuestro punto de referencia. Es fácil ver sus torres desde cualquier calle del centro. 
 


   El primer día fuimos a ver el museo catedralicio y visitamos la Capilla del Santísimo. Esta portada policromada, de la Virgen del Dado, está junto al Claustro. Es una preciosidad.


   Una imagen del Claustro. Es muy bonito y en el se pueden ver imágenes que estaban en la fachada principal y que se sacaron para protegerlas del lógico desgaste que sufrían. Esta parte, no los museos, es gratuita y se puede entrar a verla con tranquilidad. Vale la pena.


   Al salir de la Catedral, por la calle ancha, nos dirigimos a la Iglesia de San Marcelo, muy bonita también. Es un santo importante porque es el patrón de León. Lo que vemos en la foto de arriba es el comienzo del ensanche, la zona nueva. En la calle Ordoño II encontramos mucho comercio y también edificios de principios del siglo XX muy bonitos. Impresionantes. Hay alguno más moderno y menos estético por en medio pero es una calle preciosa para pasear y hacer compras. Desemboca en la Glorieta de Guzmán el Bueno. Es famoso en Tarifa pero también en León puesto que era leonés de nacimiento. ¡Cuánto se aprende viajando! Ya lo decía Cervantes.


   Al día siguiente fuimos a San Marcos. Yo tenía muchas ganas de ir. Para ver un poco el Parador, nos tomamos un café. La cafetería es muy moderna y curiosa. Después vimos la iglesia y el museo. También el claustro, que podéis ver en la foto inferior. Es todo muy bonito. Antes de ser parador estuvo muy abandonado y fue hasta cárcel. Allí estuvo encerrado Quevedo. La iglesia es muy bonita, yo no suelo hacer fotos en las iglesias pero vale la pena verla. El hostal fue un refugio para los peregrinos del Santiago. Muy antiguo en su origen, siglo XII, está un poco apartado del centro, a orillas del río Bernesga. Se reedificó en tiempos de Fernando el Católico. La fachada plateresca es un ejemplo del Renacimiento español. Esto, claro, es fácil de consultar. Se llega dando un paseo, corto, por la Gran Vía de San Marcos. Pero vamos, son unos minutos.


      Ese día tomamos lechazo. Os digo que lo hacen riquísimo. Después ya no cené pero bueno, un día es un día. 



   Y llegó el momento de visitar la Catedral. Es famosa por sus vidrieras que son bellísimas. Es de estilo gótico francés y se conocía como "pulchra leonina", la bella leonesa. No es para menos. Está consagrada bajo la advocación de Santa María de Regla y así mismo se llama la plaza que está delante, plaza de Regla. Como suele pasar, había una previa catedral románica. En 1205 se inician las obras. Yo creo que no vale la pena que me líe con esto porque es una información que podéis mirar fácilmente y que yo misma tendría que comprobar para no meter la pata.  Las muchas vidrieras dan una sensación de ligereza y también ¿por qué no decirlo?, de elevación y eternidad. No dejéis de verla si vais a León. 


   Al día siguiente, dando un paseo errático llegamos a la Puerta de del Castillo y a la casona del mismo nombre. Allí podemos ver la muralla romana, quedan numerosos tramos en toda la ciudad, y es hoy en día un Centro de Interpretación del León romano muy interesante. Os lo aconsejo también, si tenéis tiempo. 


   Y llegó el momento de ver, volver a ver, San Isidoro. La Basílica románica, el claustro, la Torre del Gallo y el Claustro, la foto de abajo. La zona del museo no se puede fotografiar pero hay cosas magníficas como el Cáliz de Doña Urraca, Los ropajes antiguos que se conservan, el Mausoleo,... Son famosísimas las pinturas románicas de este último. Yo había estado ya pero no recordaba su ubicación, junto al claustro. Es curiosa la memoria, que retiene cosas sí, cosas no... El Mausoleo fue destrozado en gran parte durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas. Se perdieron muchas cosas valiosas e interesantes. En fin, una pena que no se puede remediar pero, aún así es muy muy bonito e impresionante. He visitado otros como el de Oña o el de las Huelgas. Todos ellos son una mirada curiosa a nuestra historia y muy bellos. 


   A la mañana siguiente fuimos al mercado de la ciudad a por vituallas. Qué cosas tan ricas tienen, no puede faltar en León la cecina, los chorizos, algunos vinos muy ricos... Visitamos el Palacio de los Luna que está en la zona antigua. Hay una exposición, no sé si permanente, sobre los Reyes de León. Es curioso esto porque, cuando la corte pasa de Oviedo a León en 910, tenemos una parte importante e interesantísima de la historia de España, quizás un poco desconocida. De lo más antiguo queda poco, Palat de Rey, de la época de Ramiro II es la iglesia más antigua. Allí estaba el palacio donde vivía su hija Elvira Ramírez. Qué maravilloso sería que quedase parte del antiguo complejo. 


       
   Paseando por la ciudad, que es amable y encantadora, encontramos este convento, creo que de clarisas. Es, de verdad, un lugar de preciosas calles y plazuelas, con tramos de muralla romana, bellas iglesias. No se puede pedir más.


   Yo quería visitar San Francisco para ver el retablo barroco que estuvo en su día en la catedral. Es curioso porque tapaba las vidrieras y volvieron a poner el retablo gótico. Gracias a Dios. Bueno, pues San Francisco, que ahora es de los capuchinos, tiene un parque en frente que, quizás en su día perteneció al convento. La iglesia está muy tocada pero es interesante. A un lado está este claustro, acristalado que me dejó maravillada por su vegetación. Los cristales impidieron que gozáramos del aroma del boj, el arbolado y las flores pero, que encantador me pareció. Ojalá lo conserven tan bonito siempre. 

   Volviendo desde San Francisco, encontramos Santa María del Mercado. Bueno, no tengo foto porque no hubo manera de que no hubiera gente delante. Es otra joya románica, muy hermosa, con retablos barrocos. Hay la maqueta de un barco a la entrada, un galeón de la batalla de Lepanto, ofrecida por don Jerónimo de Rebolledo que tuvo la fortuna de volver sano y salvo. Cosas curiosas que uno se encuentra. Esto está junto a la plaza del Grano. Tiene ésta unos pórticos bonitos donde pararse a tomar una cerveza o un vino. Hay mucho ambiente y con cada consumición hay pincho. Es maravilloso León. 


   A la vuelta nos adentramos en la Tebaida Berciana para conocer el Valle del Silencio y Santiago de Peñalba. Un pueblo maravillosamente conservado. Imagino cómo serán los inviernos...


   Tuvimos la fortuna de encontrar la iglesia de Santiago abierta. Una preciosidad mozárabe del siglo X. Allí también se puede visitar la Cueva de San Genadio, benedictino eremita que hizo callar al agua del río Oza. De ahí el nombre del valle. Se respira una paz que da gloria.


   De vuelta, pude fotografiar el Castillo templario de Ponferrada. Nos quedó verlo por dentro pero no había tiempo y dudo que estuviera abierto. Os digo que hay tanto que ver, que un fin de semana no es suficiente. No puse foto de la Casa Botines, que sólo vimos por fuera, porque no la tengo en el móvil. También falta por mencionar el Palacio de los Guzmanes. No estaba abierto para visitas pero pasamos delante varias veces. Precioso. Y bueno, habría más cosas que contar de León pero es imposible seguir describiendo tantas cosas que ni siquiera conozco tan bien. Me gustaría decir que volveré ¡Quién lo sabe! Todavía no conozco las Médulas así que, todo es posible.


   He vuelto entusiasmada de lo bonito que fue todo y lo acogedora que me resultó la ciudad. Fácil, sin apenas cuestas, todo el centro es paseable y cómodo. No hay grandes distancias. Si os queda por conocer León, no dudéis en visitarlo. Es un viaje precioso. No quiero compararlo con Zamora y Salamanca porque las tres ciudades son muy bonitas, cada una tiene su encanto y creo que son imperdibles. Os animo a visitarlas. Bicos. 

martes, 31 de marzo de 2026

Pasta con chistorra


 

   Aquí estamos por fin... Ha llegado la Semana Santa, con la primavera, y creo que estamos exultantes. Qué maravilloso es sentir el calor del sol, aunque sea todavía primaveral. Nos hacía falta después de este triste y largo invierno. Tenía que volver al blog, a escribir, y iban pasando las semanas sin decidirme. La que os traigo hoy, es una receta de pasta de las baratas y de diario. A mí me entusiasma porque me chifla la chistorra. No tiene ninguna dificultad así que, vamos allá.

   Para hacer esta receta necesitamos

Una chistorra

Pasta a discreción 

Salsa de tomate

Queso rallado



   He simplificado un poco los ingredientes porque son muy sencillos. Lo primero: Vamos a dorar la chistorra y reservarla. En el mismo cacharro o tartera empezamos a hacer la salsa de tomate, como lo hacemos habitualmente.


   En mi caso, comienzo dorando una cebolla. Añadiremos a la grasita de la chistorra un poco de aceite de oliva y pondremos la cebolla pelada y picada al gusto. Algunas veces pongo un poco de pimiento verde porque me encanta. También cortado. Dejamos dorar, con una pizca de sal, hasta que la cebolla esté melosa, huela rico. Ya podemos incorporar el tomate que puede ser perfectamente tomate triturado de lata. Grande o pequeña, según el número de comensales y la pasta que vamos a cocer. Si es para dos o tres, nos llegará la lata pequeña de tomate con 250-300 gramos de pasta. En este caso, macarrones rallados. Por cierto, casi nunca bato el tomate. Es una manía que tengo.

   Yo suelo poner a la salsa: un chorrete de vino, ajo molido, un poco de orégano -a veces tomillo-, una hojita de laurel,... Todo con discreción. Aromático sin pasarse. La dejo hacer a fuego suave unos 20 minutos. Se sala, claro. Un poco, y probamos si queremos más sal. Yo no soy muy salada, en ningún sentido, pero tiene que tener sabor. 

   Por otro lado, cocemos la pasta al dente. La que nos guste y según diga el paquete. Entre 75 y 100 gramos por persona, teniendo en cuenta si es primero o plato único. Una vez la pasta cocida y escurrida, la ponemos con el tomate, añadimos la chistorra dorada y dejamos cocer unos minutos para que todo se integre. Le ponemos queso, bien en el momento de servir, bien por encima para todos si lo vamos a hornear. De las dos formas está riquísimo. Yo no suelo hornear este plato pero es una opción rica. Ya veis que es casi, más o menos, como unos macarrones con chorizo, pero la chistorra es muy rica y un poco distinta. Ya está el plato. Os digo que en casa les encanta. También les encanta la tortilla de patatas con chistorra. Somo de buen diente.



   Y sigo con mis cosas. No he dejado la acuarela y continúo con los óleos. Son cosas distintas y las dos me gustan. La acuarela tiene ese punto de inmediatez y el óleo tiene la emoción de construir el cuadro poco a poco. Aún no entiendo como dejé esto para tan tarde -en mi vida- porque me encanta y me da muchísima paz sentarme a pintar. Yo conmigo misma. ¡Qué misterio es la vida!


   También hemos empezado las excursiones. Esto ha sido con la llegada del sol. Abajo podéis ver la playa de la Bestarruza. Está en Mugardos y es un paseo ideal y fácil después de una rica comida. Lo que me gusta de Mugardos es esa vista que tiene hacia la entrada de la ría y la Redonda. Qué bonito es ver el mar siempre.



      Y otra excursión bonita: al río Grande de Jubia. Estaba el suelo tapizado de prímulas que nos avisaban de que la primavera ya está aquí. Qué necesidad teníamos los gallegos -incluso los de adopción- de que se fueran el frío y la lluvia.


   Nosotros hemos pasado el invierno como mejor hemos podido, con nuestras tortillas de los viernes y todos los platos corrientes de diario. Tuvimos nuestro cocidito casero, que me encanta, y este año hizo Johnny porque yo estaba griposa. Lo hace genial.


   Y más cosas os contaría pero quiero hablar de algo especial para mí. Lleva el blog más de 999.000 visitas. Ya muy cerquita del millón. ¿Qué voy a deciros? Es un trabajo que he ido haciendo desde 2013 y nunca pensé -ni dejé de pensar- que iba a llegar tan lejos. No voy a decir que me asuste porque es una parte tranquila y agradable de mi vida. Ahora ya no tengo que escribir tanto y sigo teniendo muchos lectores. Tantos que me asombra. No es la locura y la novedad de los primeros tiempos pero siguen siendo constantes visitas diarias. 

   Este mes y por orden, los países que más me han visitado han sido: Estados Unidos, Alemania, España, Singapur, Vietnam, Reino Unido, India, Argentina, China, Canadá, Brasil,... Incluso Filipinas y Japón. Me parece totalmente asombroso y por eso sólo puedo decir: Gracias, mil gracias por leerme, por pensar que vale la pena mirar mis recetas. Me hacéis muy feliz.

   Supongo que haré una entrada pronto sobre el millón de visitas, recordando, quizás, algunas de las entradas más leídas... Me despido ya por unos días. La primavera ha venido y... nadie sabe como ha sido pero no dejábamos de esperarla. Cómo decía Machado:

Mi corazón espera
También, hacia la luz y hacia la vida,
Otro milagro de la primavera. 

      Os deseo que paséis una feliz y santa semana. Como debe ser por estas fechas. Gracias otra vez a todos. Bicos.

jueves, 5 de febrero de 2026

Sopa oriental de ternera


      Está el tiempo sopero. Es realmente uno de los inviernos más húmedos y fríos que recuerdo... Y recuerdo muchos. Muchas veces, siempre que sobra pan, hago sopa de ajo, ya sea con chorizo o marinera. Es de esas cosas que nos encantan. Pero como hay que variar, en otras ocasiones me inspiro en otras culturas para no repetir tanto los platos de cuchara. En Instagram, que es un bombardeo de recetas, me salió una sopa ¿coreana?, que yo dije: esto lo hago seguro. No sé, me apeteció. Como siempre invento un poco, os voy a contar lo que le puse y cómo la hice. Que después, se puede variar infinitamente pero por algo hay que empezar:

   Ingredientes:

Un bistec de ternera

Puerro y/o cebolla

Champiñones

Caldo o agua

Un huevo

   Para el adobo de la carne: Un chorretón de salsa de soja, Una cucharada de maizena, ajo y jengibre

 


   Bien, con un bistec bueno nos bastará para empezar. Lo que hacemos es cortarlo en tiras no muy largas ni muy anchas. En la foto parecen grandes pero serán de 1 por 3 centímetros aproximadamente. Ponemos la carne en un cuenco con la maizena, la soja, un diente de ajo en láminas y jengibre picadito en cantidad similar al diente de ajo. Si no queréis jengibre, pues no lo ponéis pero le da un toque exótico.




   Por otro lado, cortamos las hortalizas. Con el puerro hacemos fideítos. Lo he visto en los vídeos de sopas de oriente. Yo puse también un poco de cebolla y los champiñones laminados. Me gusta más con shiitake pero, para un diario, unos champiñones o unas setas de cardo sirven perfectamente. Y si queréis alguna hortaliza más, pues adelante. Yo prefiero que no sean demasiadas cosas pero es al gusto. 




    La carne la doramos y la reservamos. En la misma tartera salteamos los puerros y las setas. Que cojan un poco de color. Después juntamos con la carne y añadimos el caldo... O el agua. Si es agua quedará más ligero pero salamos al gusto y vale. Un litro de caldo o de agua. Incluso se puede añadir media pastilla de concentrado de carne. Por un día no nos pasa nada. Dejamos hervir unos minutos 8-10.

   Si miráis la foto de arriba, os daréis cuenta de que falta el huevo. Lo que hacemos es batirlo ligeramente y añadirlo sin dejar de remover para que le dé ese aspecto hilado de sopa china (o coreana)
Sólo quedaría poner un poco de guindilla molida si gusta. A mí sí me gusta que estás sopas tengan un puntito picante y, con este frío, se agradece.

   Y os preguntaréis: ¿Y qué tal quedó la sopa? ¿Rica? Pues sí, rica, riquísima. Nos encantó a los dos. Creo que ese día éramos dos... Y claro, se podría hacer con pollo en plan más barato. La verdad es que era un filete bárbaro y dudé en ponerlo a la plancha y pasar de la sopa... Pero la sopa nos encantó. Os lo digo en serio. 

   Me queda por deciros que esa forma de adobar la carne con maizena y lo demás, la uso para hacer el pollo oriental -chino- porque lo vi en un vídeo y queda genial. Es otra vueltecita que le he dado a esa receta y os tengo que contar otro día. Lo doramos y vamos añadiendo las hortalizas... Ya os imagináis.

   


     La vida sigue muy parecida. Las tortillas de los viernes siguen ahí y van saliendo casi siempre ricas. Con los años voy haciendo platos que más o menos repito porque ya no tengo ganas de pensar tantísimo. Me hago mayor.




   Y el "carpaccio" de tomate es algo que preparo con cierta frecuencia porque me encanta. Un tomate rico cortado fino, Una burrata que abrimos en el momento de servir,... a veces albahaca, un aliño sencillo,... Es una combinación que me encanta y que os aconsejo probar si no lo habéis hecho aún.

   Lo que sí puedo deciros es que tengo unas ganas locas de primavera, de sol, de jardín, de flores y de todo lo que no nos ha dado este invierno. Por lo demás, afortunadamente, todo muy bien. Gracias por leerme, a veces desde sitios tan lejanos como Singapur, Japón o China, entre tantos otros. Bicos.

lunes, 12 de enero de 2026

Navidad 2025-2026


 

   Creo que después de unos años haciéndolo, era lógico contaros cómo nos fue esta Navidad, que nos fue, gracias a Dios, bien. Hubo cosas diferentes y alguna ausencia imprevista. No hice lo mismo que los otros años y Johnny preparó casi toda la cena de Nochebuena. Quiero decir que ha sido una Navidad parecida pero un poco distinta. 

   La primera foto es del pastel moruno que hago con los restos del consomé y quedó muy rico pero por poco lo calcino. Nadie se quejó pero soy consciente de que se doró de más. Así son las cosas. 



   La Nochebuena empezó, como debe ser, con la bendición de la mesa. Es momento de pedir pero sobre todo de agradecer y yo, particularmente, estoy muy agradecida por todo lo que tengo. La cena fue un poco caótica y yo me levanté de la mesa constantemente pero fue rica y divertida. Johnny hizo el consomé, que quedó muy rico, y yo preparé una ensalada con lombarda, granada, nueces,... Estaba muy buena pero creo que no hacía ninguna falta. Siempre pensamos que no va a llegar la cena. 


   Y, como dije, mi marido preparó casi todo. Quería rape a la cedeiresa y lo hizo. Yo le ayudé a ligar la salsa con el caldo de los huesos de rape pero, realmente, lo hijo casi todo él. ¿Rico? Muy rico. No tengo más foto que la de abajo, del día siguiente porque, como digo, mi cena fue movida, con guitarra y pandereta... Me ha salido un nieto músico y es mondante.


   En la foto siguiente veis el pastelón por dentro. Ya no me corto y le pongo también la ternera del caldo. Es algo que hago una vez al año y nos da pena no tomarlo más porque es muy rico, sorprendente y exótico con los sabores de la pastela... O algo parecido.


   Algún día hizo sol y aprovechamos para hacer una excursión a el Castro de Lobadiz. Las vistas son esplendorosas y nos quedamos a ver cómo el sol desaparecía en el mar. Una belleza y un frío pelón. Ha sido una Navidad heladora.


   Y para el día primero de año preparé un fiambre de carne con trufas y pistachos. Yo creo que quedó muy rico. 


   Como les gusta mucho, hice una sartén de hortalizas con patatas enteras. Es una cosa que nos encanta a todos. Los mayores, claro. Empiezo a dorar como si fuera a hacer una menestra y voy añadiendo las cosas según tardan en hacerse. Al final, las patatas fritas en freidora. Queda riquísimo y es muy sencillo. Incluso se puede hacer en plan oriental con soja. De esas cosas que salen.


No hicimos langostinos al horno y los extrañamos una barbaridad. Con las vieiras pasaron dos cosas: La primera que eran irlandesas. No encontramos otras. Quizás no tan sabrosas pero muy ricas. La segunda cosa fue que se me quedó escaso el mejunje -cebollita dorada-. Así fueron y todos las encontraron muy buenas. Utilicé un vino del rosal y... eché de menos el albariño, quizás por costumbre pero, sin pegas. Todos contentos.


   Por en medio tuve una comida familiar pero cociné poco porque del día uno me habían sobrado fiambre y ahumados. Para los días que eran, agotadores, no estuvo mal y yo creo que lo pasamos muy bien. 


   Una cosa que hice para que la probara Pedro fue la wedding soup. Volvió a encantarnos y es de esas sopas que reconfortan. Ya está en el blog así que, no os digo más. 


   Y llegó Reyes y yo había marinado salmón que no estuvo para el día primero pero lo desayunamos el seis. Creo que quedó muy bueno.


   Este año no hice el Roscón de Reyes. Después del fracaso del año pasado estaba un poco agobiada y como las epifanías fueron la locura agradecí que trajeran uno delicioso de Gascón. Quiero volver a hacerlo pero necesito un poco más de tiempo. Son dos semanas muy locas y los últimos días suelo estar agotada. 
   
   Sí que hice para ese día unos crêpes porque a mis nietos les encantan y eso no me cuesta nada. No tienen tiempos, ni esperas, ni horneado. 


   Y así fue mi Navidad. Terminó con unos Reyes generosos que muchas veces creo no merecer. Y aquí estamos, un nuevo año en el que me despido de mis cincuenta para pasar a otra década que esperemos sea prodigiosa... Os deseo un muy feliz años 2026 muy agradecida por todo lo que me ha dado 2025. Que Dios os bendiga.

lunes, 27 de octubre de 2025

Sopa de albóndigas o wedding soup


 

   Esto de poner el nombre en inglés es porque me salía esta receta en el Instagram cada poco. Tanto es así que dije: Tengo que hacer esta wedding soup a ver si es verdad que es tan rica. Es, por lo visto una sopa italiana que se llama "minestra maritata" -eso he encontrado- y que se toma mucho en los Estados Unidos. Supongo que en los restaurantes italianos. He leído que es de origen napolitano pero no estoy muy segura. 

   La cosa es que la he hecho, sea como sea, y nos ha gustado. En internet es muy fácil encontrarla como wedding soup -en inglés- o sopa de albóndigas italiana. Por si queréis averiguar más. Os voy a poner los ingredientes y ya os adelanto que me he saltado la salvia -no la encuentro en Ferrol- y que en las albóndigas no he puesto queso. ¿Qué he puesto?

500 gramos de carne picada mixta

Un huevo

Tres cucharadas de pan rallado

Ajo y perejil 

Sal

   Estos son los ingredientes de las albóndigas que he mezclado por las buenas trabajando un poco con las manos para darles textura. Después las formamos, lo más chiquititas posible y las doramos con un poco de aceite de oliva y reservamos. Albóndigas listas. Meatballs ready!!!

   


 

   Ahora vamos con la sopa propiamente dicha. Necesitamos:

   Las albóndigas (que yo no llegué a hacer el medio kilo porque eran muchas y dejé un poco de carne para hacer dos rusos para cenar).

Un litro de caldo de pollo o de cocido

Cebolla y zanahoria (apio)

Pasta en forma de piñón

espinacas frescas

Queso rallado


   Una vez que hemos dorado las albóndigas, pocharemos la cebolla y la zanahoria picaditas. Yo las puse menuditas. Me salté el apio porque no suelo utilizarlo pero en teoría lo lleva. Una vez doradas las hortalizas, incorporamos el caldo. Un litro. Cuando empieza a hervir ponemos las albóndigas y la pasta. La pasta -los piñones- un poco a ojímetro- y si no tenéis piñones, una que os guste. Que sea mona. Dejamos hervir un poco, según lo que diga el envase y ya, añadimos unos puñados de espinacas frescas. Va sobraros bastante de un paquete de 100 gramos. Un poco a vuestro gusto. Como el caldo gallego.


  
   No se ven mucho los piñones en las fotos pero ahí están. Se deja hacer la verdura y hervir un poquito todo junto para que se fundan bien los sabores. Probamos por si necesita sal, que no creo, y ya está la sopa. Lleva queso ¿pecorino? Yo he puesto un cacharrito de queso rallado en la mesa para que cada cual le pusiera a su gusto. Aquí hay alguno que no es muy de queso con todo. Pues eso. Al gusto el queso. 

   Y esta es la receta que quería contaros. Dijeron que la puedo repetir, que es muy rica. Os digo que son sinceros, si no les gusta me lo dicen tranquilamente. Creo que la repetiré pronto porque, más allá de hacer las albóndigas, no da nada de trabajo. ¿Para niños? Pues no sé qué deciros. Lo de la espinaca flotando no es para todos pero el sabor es realmente agradable. Y, claro, es plato único porque tiene todo lo que hay que tener, incluyendo proteínas, carbohidratos y verdura. Las tres bes. 

   Ha llegado el otoño, ahora sí, y ya estamos de jersey aunque frío no hace. Yo, que no haga frío, lo agradezco siempre. Soy friófoba*. A ver si os cuento un viajecito que hicimos hace varias semanas a Salamanca. Muy bonito. Una ciudad bellísima. Impresionante. Nada más que contaros. Bicos para todos.

*Supongo que criófoba sería más correcto. 

lunes, 22 de septiembre de 2025

Otro verano que se va


 
   Llevaba días queriendo publicar y las fotos, como siempre, haciendo locuras. Por fin hoy, se han dejado subir a la primera. Me sabía mal no hablaros de este verano de 2025, que ha pasado como un suspiro. Ha habido playa y días muy bonitos. Yo no soy ya tan playera pero bueno, he ido bastante. No ha habido queja. Entre Seselle y Ares hemos pasado muchas tardes, a veces con los nietos, muy agradables. 



   No he cocinado mucho, porque es lo que más gusta, y he cedido mi puesto pero este arroz con volandeiras, que hice un día para Johnny y para mí, quedó delicioso. Yo creo que fue casualidad y ni estoy muy segura de cómo lo hice. Improvisando que es gerundio. 


   Tuvimos una fiesta "de traje" y ésta fue la mesa de apoyo que preparé. Muy sencilla, para que todos tuvieran a mano lo necesario para el bufet. Yo preparé pimientos asados, una ensalada de zanahoria y queso, guacamole y el postre. Mis amigos pues trajeron cosas muy ricas: empanada, queso, embutidos, Tortillas,... Muchas más vituallas y resultó una comida rica y divertida. Es verdad que a veces uno no puede encargarse de todo y estas comidas "de traje" son una buena solución para poder reunirse con los amigos y la familia. 


   No faltó tampoco una visita a San Jorge. No hacía bueno y fue más bien una excursión. Es otra forma agradable de ir a la playa y se disfruta de las preciosas vistas.


   De vuelta en Ferrol, había que sanear las plantas que sobrevivieron como pudieron. También traje "pésigos", que son unos melocotones de aquí, que los gallegos solemos regalarnos unos a otros. Se estropean enseguida pero este año salieron muy ricos. 


   Hice también una ensalada de berenjenas asadas que me encantó. En plan asar todas las hortalizas y aliñar, con huevos duros y anchoas. La berenjena es una de mis hortalizas favoritas y, claro, siempre frita parece que no va a poder ser. Los años pasan y es lo que hay. Engorda hasta pensar en comer.

   Fue un verano muy familiar en el que todos colaboramos para que fuera lo más llevadero posible. Yo creo que fue muy positivo y medité mucho sobre ello. El amor lo vence todo, y el mal humor y la impaciencia, sin duda, fastidian casi todo. Vale la pena cada esfuerzo, no cabe duda, pero hay que saber distinguir lo que sí y lo que no. Eso me llevó a pensar cuántas cosas se pueden doblar sin planchar, tantísimas: Las rencillas, los viejos rencores, las añoranzas locas... Y esto, de doblar sin planchar, me parece un ejercicio bárbaro. No es tan perfecto pero es una forma de salir de las cosas que, realmente, no necesitan ser planchadas. Y esto, por supuesto, es una metáfora. 

   Ahora, con la llegada del otoño, habrá que volver al gimnasio, a las clases de pintura y... A la vida real y cotidiana. Es bueno y me da una pereza tremenda a la vez. Sobre todo las horas de oscuridad que se ciernen sobre nosotros durante el invierno,... Y la lluvia,... Y el frío. 
No importa, estoy segura de que, una vez más, podremos con todo. 

   Me quedaba deciros que este verano apenas he leído dos libros, bueno dos o tres, que no me entusiasmaron. Uno de María Oruña, Puerto escondido. Entretenido. El otro, una biografía de Doña Sofía, la reina emérita, que no sé qué decir. Ahora no encuentro el nombre del autor. Lo que más me gustó fue lo que cuenta de Atenas, de las casas, un poquito de historia helena. No es de acción trepidante. aburridillo. 

   A ver si publico pronto. He preparado una sopa de boda italiana que nos ha gustado y me gustaría contárosla. También han vuelto las tortillas de los viernes y algo más habrá. La vida sigue, como debe ser. Bicos.

   Se me olvidaba contaros que el blog tiene más de 960.000 visitas. Es increíble porque, aunque yo ya no publico tanto, no soy capaz, el trabajo hecho sigue dando su fruto y me siguen leyendo mucho. Estoy agradecidísima. Esto me produce una alegría grande que es a la vez serena. Como dije antes, vale la pena cada esfuerzo que hacemos. No cabe duda. Gracias a todos por tanto.