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martes, 31 de marzo de 2026

Pasta con chistorra


 

   Aquí estamos por fin... Ha llegado la Semana Santa, con la primavera, y creo que estamos exultantes. Qué maravilloso es sentir el calor del sol, aunque sea todavía primaveral. Nos hacía falta después de este triste y largo invierno. Tenía que volver al blog, a escribir, y iban pasando las semanas sin decidirme. La que os traigo hoy, es una receta de pasta de las baratas y de diario. A mí me entusiasma porque me chifla la chistorra. No tiene ninguna dificultad así que, vamos allá.

   Para hacer esta receta necesitamos

Una chistorra

Pasta a discreción 

Salsa de tomate

Queso rallado



   He simplificado un poco los ingredientes porque son muy sencillos. Lo primero: Vamos a dorar la chistorra y reservarla. En el mismo cacharro o tartera empezamos a hacer la salsa de tomate, como lo hacemos habitualmente.


   En mi caso, comienzo dorando una cebolla. Añadiremos a la grasita de la chistorra un poco de aceite de oliva y pondremos la cebolla pelada y picada al gusto. Algunas veces pongo un poco de pimiento verde porque me encanta. También cortado. Dejamos dorar, con una pizca de sal, hasta que la cebolla esté melosa, huela rico. Ya podemos incorporar el tomate que puede ser perfectamente tomate triturado de lata. Grande o pequeña, según el número de comensales y la pasta que vamos a cocer. Si es para dos o tres, nos llegará la lata pequeña de tomate con 250-300 gramos de pasta. En este caso, macarrones rallados. Por cierto, casi nunca bato el tomate. Es una manía que tengo.

   Yo suelo poner a la salsa: un chorrete de vino, ajo molido, un poco de orégano -a veces tomillo-, una hojita de laurel,... Todo con discreción. Aromático sin pasarse. La dejo hacer a fuego suave unos 20 minutos. Se sala, claro. Un poco, y probamos si queremos más sal. Yo no soy muy salada, en ningún sentido, pero tiene que tener sabor. 

   Por otro lado, cocemos la pasta al dente. La que nos guste y según diga el paquete. Entre 75 y 100 gramos por persona, teniendo en cuenta si es primero o plato único. Una vez la pasta cocida y escurrida, la ponemos con el tomate, añadimos la chistorra dorada y dejamos cocer unos minutos para que todo se integre. Le ponemos queso, bien en el momento de servir, bien por encima para todos si lo vamos a hornear. De las dos formas está riquísimo. Yo no suelo hornear este plato pero es una opción rica. Ya veis que es casi, más o menos, como unos macarrones con chorizo, pero la chistorra es muy rica y un poco distinta. Ya está el plato. Os digo que en casa les encanta. También les encanta la tortilla de patatas con chistorra. Somo de buen diente.



   Y sigo con mis cosas. No he dejado la acuarela y continúo con los óleos. Son cosas distintas y las dos me gustan. La acuarela tiene ese punto de inmediatez y el óleo tiene la emoción de construir el cuadro poco a poco. Aún no entiendo como dejé esto para tan tarde -en mi vida- porque me encanta y me da muchísima paz sentarme a pintar. Yo conmigo misma. ¡Qué misterio es la vida!


   También hemos empezado las excursiones. Esto ha sido con la llegada del sol. Abajo podéis ver la playa de la Bestarruza. Está en Mugardos y es un paseo ideal y fácil después de una rica comida. Lo que me gusta de Mugardos es esa vista que tiene hacia la entrada de la ría y la Redonda. Qué bonito es ver el mar siempre.



      Y otra excursión bonita: al río Grande de Jubia. Estaba el suelo tapizado de prímulas que nos avisaban de que la primavera ya está aquí. Qué necesidad teníamos los gallegos -incluso los de adopción- de que se fueran el frío y la lluvia.


   Nosotros hemos pasado el invierno como mejor hemos podido, con nuestras tortillas de los viernes y todos los platos corrientes de diario. Tuvimos nuestro cocidito casero, que me encanta, y este año hizo Johnny porque yo estaba griposa. Lo hace genial.


   Y más cosas os contaría pero quiero hablar de algo especial para mí. Lleva el blog más de 999.000 visitas. Ya muy cerquita del millón. ¿Qué voy a deciros? Es un trabajo que he ido haciendo desde 2013 y nunca pensé -ni dejé de pensar- que iba a llegar tan lejos. No voy a decir que me asuste porque es una parte tranquila y agradable de mi vida. Ahora ya no tengo que escribir tanto y sigo teniendo muchos lectores. Tantos que me asombra. No es la locura y la novedad de los primeros tiempos pero siguen siendo constantes visitas diarias. 

   Este mes y por orden, los países que más me han visitado han sido: Estados Unidos, Alemania, España, Singapur, Vietnam, Reino Unido, India, Argentina, China, Canadá, Brasil,... Incluso Filipinas y Japón. Me parece totalmente asombroso y por eso sólo puedo decir: Gracias, mil gracias por leerme, por pensar que vale la pena mirar mis recetas. Me hacéis muy feliz.

   Supongo que haré una entrada pronto sobre el millón de visitas, recordando, quizás, algunas de las entradas más leídas... Me despido ya por unos días. La primavera ha venido y... nadie sabe como ha sido pero no dejábamos de esperarla. Cómo decía Machado:

Mi corazón espera
También, hacia la luz y hacia la vida,
Otro milagro de la primavera. 

      Os deseo que paséis una feliz y santa semana. Como debe ser por estas fechas. Gracias otra vez a todos. Bicos.

jueves, 5 de febrero de 2026

Sopa oriental de ternera


      Está el tiempo sopero. Es realmente uno de los inviernos más húmedos y fríos que recuerdo... Y recuerdo muchos. Muchas veces, siempre que sobra pan, hago sopa de ajo, ya sea con chorizo o marinera. Es de esas cosas que nos encantan. Pero como hay que variar, en otras ocasiones me inspiro en otras culturas para no repetir tanto los platos de cuchara. En Instagram, que es un bombardeo de recetas, me salió una sopa ¿coreana?, que yo dije: esto lo hago seguro. No sé, me apeteció. Como siempre invento un poco, os voy a contar lo que le puse y cómo la hice. Que después, se puede variar infinitamente pero por algo hay que empezar:

   Ingredientes:

Un bistec de ternera

Puerro y/o cebolla

Champiñones

Caldo o agua

Un huevo

   Para el adobo de la carne: Un chorretón de salsa de soja, Una cucharada de maizena, ajo y jengibre

 


   Bien, con un bistec bueno nos bastará para empezar. Lo que hacemos es cortarlo en tiras no muy largas ni muy anchas. En la foto parecen grandes pero serán de 1 por 3 centímetros aproximadamente. Ponemos la carne en un cuenco con la maizena, la soja, un diente de ajo en láminas y jengibre picadito en cantidad similar al diente de ajo. Si no queréis jengibre, pues no lo ponéis pero le da un toque exótico.




   Por otro lado, cortamos las hortalizas. Con el puerro hacemos fideítos. Lo he visto en los vídeos de sopas de oriente. Yo puse también un poco de cebolla y los champiñones laminados. Me gusta más con shiitake pero, para un diario, unos champiñones o unas setas de cardo sirven perfectamente. Y si queréis alguna hortaliza más, pues adelante. Yo prefiero que no sean demasiadas cosas pero es al gusto. 




    La carne la doramos y la reservamos. En la misma tartera salteamos los puerros y las setas. Que cojan un poco de color. Después juntamos con la carne y añadimos el caldo... O el agua. Si es agua quedará más ligero pero salamos al gusto y vale. Un litro de caldo o de agua. Incluso se puede añadir media pastilla de concentrado de carne. Por un día no nos pasa nada. Dejamos hervir unos minutos 8-10.

   Si miráis la foto de arriba, os daréis cuenta de que falta el huevo. Lo que hacemos es batirlo ligeramente y añadirlo sin dejar de remover para que le dé ese aspecto hilado de sopa china (o coreana)
Sólo quedaría poner un poco de guindilla molida si gusta. A mí sí me gusta que estás sopas tengan un puntito picante y, con este frío, se agradece.

   Y os preguntaréis: ¿Y qué tal quedó la sopa? ¿Rica? Pues sí, rica, riquísima. Nos encantó a los dos. Creo que ese día éramos dos... Y claro, se podría hacer con pollo en plan más barato. La verdad es que era un filete bárbaro y dudé en ponerlo a la plancha y pasar de la sopa... Pero la sopa nos encantó. Os lo digo en serio. 

   Me queda por deciros que esa forma de adobar la carne con maizena y lo demás, la uso para hacer el pollo oriental -chino- porque lo vi en un vídeo y queda genial. Es otra vueltecita que le he dado a esa receta y os tengo que contar otro día. Lo doramos y vamos añadiendo las hortalizas... Ya os imagináis.

   


     La vida sigue muy parecida. Las tortillas de los viernes siguen ahí y van saliendo casi siempre ricas. Con los años voy haciendo platos que más o menos repito porque ya no tengo ganas de pensar tantísimo. Me hago mayor.




   Y el "carpaccio" de tomate es algo que preparo con cierta frecuencia porque me encanta. Un tomate rico cortado fino, Una burrata que abrimos en el momento de servir,... a veces albahaca, un aliño sencillo,... Es una combinación que me encanta y que os aconsejo probar si no lo habéis hecho aún.

   Lo que sí puedo deciros es que tengo unas ganas locas de primavera, de sol, de jardín, de flores y de todo lo que no nos ha dado este invierno. Por lo demás, afortunadamente, todo muy bien. Gracias por leerme, a veces desde sitios tan lejanos como Singapur, Japón o China, entre tantos otros. Bicos.

lunes, 12 de enero de 2026

Navidad 2025-2026


 

   Creo que después de unos años haciéndolo, era lógico contaros cómo nos fue esta Navidad, que nos fue, gracias a Dios, bien. Hubo cosas diferentes y alguna ausencia imprevista. No hice lo mismo que los otros años y Johnny preparó casi toda la cena de Nochebuena. Quiero decir que ha sido una Navidad parecida pero un poco distinta. 

   La primera foto es del pastel moruno que hago con los restos del consomé y quedó muy rico pero por poco lo calcino. Nadie se quejó pero soy consciente de que se doró de más. Así son las cosas. 



   La Nochebuena empezó, como debe ser, con la bendición de la mesa. Es momento de pedir pero sobre todo de agradecer y yo, particularmente, estoy muy agradecida por todo lo que tengo. La cena fue un poco caótica y yo me levanté de la mesa constantemente pero fue rica y divertida. Johnny hizo el consomé, que quedó muy rico, y yo preparé una ensalada con lombarda, granada, nueces,... Estaba muy buena pero creo que no hacía ninguna falta. Siempre pensamos que no va a llegar la cena. 


   Y, como dije, mi marido preparó casi todo. Quería rape a la cedeiresa y lo hizo. Yo le ayudé a ligar la salsa con el caldo de los huesos de rape pero, realmente, lo hijo casi todo él. ¿Rico? Muy rico. No tengo más foto que la de abajo, del día siguiente porque, como digo, mi cena fue movida, con guitarra y pandereta... Me ha salido un nieto músico y es mondante.


   En la foto siguiente veis el pastelón por dentro. Ya no me corto y le pongo también la ternera del caldo. Es algo que hago una vez al año y nos da pena no tomarlo más porque es muy rico, sorprendente y exótico con los sabores de la pastela... O algo parecido.


   Algún día hizo sol y aprovechamos para hacer una excursión a el Castro de Lobadiz. Las vistas son esplendorosas y nos quedamos a ver cómo el sol desaparecía en el mar. Una belleza y un frío pelón. Ha sido una Navidad heladora.


   Y para el día primero de año preparé un fiambre de carne con trufas y pistachos. Yo creo que quedó muy rico. 


   Como les gusta mucho, hice una sartén de hortalizas con patatas enteras. Es una cosa que nos encanta a todos. Los mayores, claro. Empiezo a dorar como si fuera a hacer una menestra y voy añadiendo las cosas según tardan en hacerse. Al final, las patatas fritas en freidora. Queda riquísimo y es muy sencillo. Incluso se puede hacer en plan oriental con soja. De esas cosas que salen.


No hicimos langostinos al horno y los extrañamos una barbaridad. Con las vieiras pasaron dos cosas: La primera que eran irlandesas. No encontramos otras. Quizás no tan sabrosas pero muy ricas. La segunda cosa fue que se me quedó escaso el mejunje -cebollita dorada-. Así fueron y todos las encontraron muy buenas. Utilicé un vino del rosal y... eché de menos el albariño, quizás por costumbre pero, sin pegas. Todos contentos.


   Por en medio tuve una comida familiar pero cociné poco porque del día uno me habían sobrado fiambre y ahumados. Para los días que eran, agotadores, no estuvo mal y yo creo que lo pasamos muy bien. 


   Una cosa que hice para que la probara Pedro fue la wedding soup. Volvió a encantarnos y es de esas sopas que reconfortan. Ya está en el blog así que, no os digo más. 


   Y llegó Reyes y yo había marinado salmón que no estuvo para el día primero pero lo desayunamos el seis. Creo que quedó muy bueno.


   Este año no hice el Roscón de Reyes. Después del fracaso del año pasado estaba un poco agobiada y como las epifanías fueron la locura agradecí que trajeran uno delicioso de Gascón. Quiero volver a hacerlo pero necesito un poco más de tiempo. Son dos semanas muy locas y los últimos días suelo estar agotada. 
   
   Sí que hice para ese día unos crêpes porque a mis nietos les encantan y eso no me cuesta nada. No tienen tiempos, ni esperas, ni horneado. 


   Y así fue mi Navidad. Terminó con unos Reyes generosos que muchas veces creo no merecer. Y aquí estamos, un nuevo año en el que me despido de mis cincuenta para pasar a otra década que esperemos sea prodigiosa... Os deseo un muy feliz años 2026 muy agradecida por todo lo que me ha dado 2025. Que Dios os bendiga.