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jueves, 18 de mayo de 2017

Habas lobas


     El otro día fui con mi madre a Gadis y compramos habas verdes. Pensando que eran habas lobas, así las llamamos por aquí, me hizo ilusión recordar a Carmen y sus llamadas mañaneras cuando yo era recién casada:

     -Aniña, trajo mi cuñado habas lobas, ¿te mando una bolsa?

     -Vale pero no te pases. Unas pocas...

     -Mujer, si no cunden nada. 

     Y mandaba una bolsa bien grande. Estas habas lobas, que son distintas de las normales, tienen una parte oscura, diferente de las habas blancas, y su sabor es más bravo. No sé mucho de habas pero yo creo que se parecen a los michirones que se toman en la zona de Cartagena. Deben de ser medio parientes. 


     Yo no recuerdo si compré medio kilo pero una vez peladas eran pocas. Carmen siempre tiene razón. Una vez fuera de su vaina, las puse en agua con una gota de aceite y una pizca de sal. Las dejé hervir una media hora larga. Cuando estaban tiernas, probé el agua de cocción y  decidí desecharla. Realmente es algo acre.

     Recordando los michirones que tomé en Cartagena, doré una cebolla y un tomate pelados y cortados en trocitos chicos. Añadí un diente de ajo picado y unas ruedas de chorizo -sin abusar-. Esto lo dejé hacer a fuego suave un buen rato. Como si fuera una salsa de tomate con su cucharadita de azúcar. También puse una copita de vino blanco, una pizca de tomillo y otra de romero. Cuando ya olía muy rico, incorporé las habas y las cubrí con agua sin exagerar. Justo para que estuvieran "fuera de calo". Sólo quedaba dejarlas hervir un ratito para que los sabores se fundiesen y rectificar, con prudencia, el punto de sal.  


     La foto inferior quedó algo nublada por efecto del vapor pero es para que veáis que no estaban muy aguadas. Un guiso espesito. En la foto de arriba veis que son verdes y frescas pero tienen esa ranura oscura. Bien, os digo que quedaron francamente ricas. Tenía unas ganas de tomar legumbres... aunque fueran poquitas. Y también pienso que fue un acierto desechar el agua de cocción, quedó un sabor muy rico y suave. Hasta aquí esta receta aplicable a cualquier tipo de haba o habichuela. Las habas lobas son de piel algo durita y me recuerdan un tiempo que pasó quizás demasiado pronto. Me gustaron mucho y espero que a vosotros os gusten también. Buenas tardes. 


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