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jueves, 21 de mayo de 2020

21 de mayo


   Hola amigos, ¿como va todo? Es pero que bien. Nosotros ya haciendo una vida bastante normal, paseíto, compras y esas cosas. Ahora, después de tantos meses, nos dicen que nos pongamos mascarilla. Otro gasto para esta época de dificultades. La verdad es que todo esto es bastante difícil de definir... Como me faltan las palabras voy a decir que es algo inefable. Qué Dios nos dé paciencia. Vamos a pasar a las comiditas para no ponerme antipática. Os voy a contar cosas que hemos cocinado, comido, disfrutado,...

   Lo primero es que fuimos un día al Mercado de la Magdalena y compramos anillas de potas y jurelitos. Las anillas, le pregunté a la pescatera, me dijo que salían muy ricas y tiernas. Últimamente me apetecen calamares y chipirones todos los días. Una manía como otra cualquiera, así que me animé a hacerlas. Simplemente las enhariné con una mezcla de dos harinas: trigo y maíz -de la amarilla- Esta es una harina que tengo de marca y sale muy rica, la verdad. Con esto enharinamos las anillas como si fueran unas maracas, en una bolsa cerrada o en una fiambrera. Las freímos en aceite de oliva y listo. Os digo que quedaron tan ricas que me entusiasmaron. Los jurelos -xurelitos- los rebocé igual y estaban también divinos. El pescado menudo frito me gusta una barbaridad.


   Parece que comer rico es uno de los pocos placeres que nos quedan, en casa ya se sabe que las cosas son limitadas. Entonces procuramos comer agradable y sencillo para no exagerar. Como estos tallarines con un revuelto de trigueros, bacon y gulas, con nata y queso, que quizás debería subir en una entrada porque, aparte de su sencillez, constituyen un plato de pasta muy sabroso. Tiempo habrá...


   Y otro caso que quizás se merezca su propia entrada. Un pollo asado sobre una cama de manzana y cebolla, untado con una mezcla de mostaza, aceite, brandy, pimienta y finas hierbas. No es lo más lindo del mundo pero sale muy rico. A los asados les va muy bien la manzana. Otro día os lo explico mejor.


   Por último, de cosas que sean dignas de mención, un arroz con pollo, hortalizas y unos pocos langostinos... que es práctico tener una caja en el congelador para estas canfurnadas. No es caro y cunden bastante.

   Os iba a enseñar unas fotos de un paseo muy chulo que dimos por el muelle en un día primaveral perfecto, Ferrol con sol es maravilloso, pero mi móvil es obstinado y yo bastante torpe con estas cosas. Otro día será. Os dejo, que se hace tarde. Ya os iré contando más cosas de esta desescalada, nueva anormalidad que me tiene frita. Bicos.

martes, 12 de mayo de 2020

Dos meses de mi vida


   Por fin de vuelta. Me van pasando los días sin escribir y me da rabia. Hago muchas y variadas cosas todos los días, incluso perder el tiempo. Sin embargo, encender el ordenador es algo que ha quedado en el recuerdo. Hubo años en que pasaba largas horas escribiendo o buscando cosas. Ahora me da mucha más pereza y uso el móvil casi para todo. Antes de nada, ¿cómo os va? Nosotros estamos bastante bien a pesar del confinamiento y las separaciones. Lo que ahora llaman distancia social que no es otra cosa que distancia. Esa misma distancia que cantaba Roberto Carlos. Pero bueno, han llegado los paseítos y ya he podido ver a algunos de los seres queridos a los que tanto echaba de menos. En este sentido, vamos mejor. En otros, pues viviendo día a día, sin saber qué nos depara el futuro. Como todos. 

   Como este es un blog gastronómico, o pretende serlo, os voy a contar algunas de las cosas que he hecho. Más que nada por haceros un rato de compañía. Lo primero el bizcocho de yogur con anís, que ya está en el blog y quedó, no es por nada, divino. Le puse dos cucharadas de semillas de amapola. No sé decir si saben o no saben pero quedan muy monas. También alguna vez las pongo en los bollitos que hago. Son cosas que están de moda, creo yo, pero ya buscaré si tienen alguna propiedad interesante para contaros.


   El bizcocho quedó con un color precioso. Os recuerdo que a este cake le pongo una parte de harina de maíz amarilla y dos de trigo. Por eso tiene ese color tan bonito. No le voy a hacer más publicidad pero es verdad que queda muy bien con estas pequeñas variaciones. 



   En uno de nuestros paseos fuimos Pedro y yo al Baluarte de Canido a ver la puesta del sol. Estaba precioso y, además, después de tanto encierro, salir a pasear, ver el mar, ver cualquier cosa... es realmente agradable. Estos paseos tienen como añadido que te encuentras muchas veces con amigos y conocidos, Ferrol no es muy grande, y te llevas unas alegrías estupendas.



   Algunas veces intentamos comer con un poco de cordura. En la foto superior podéis ver unas pechugas a las finas hierbas que estaban muy ricas con una ensalada de calabacín y zanahoria, y unos bollos que me quedaron muy bien. Estoy mezclando harina normal y de fuerza y se nota mucho en la miga. Como dice Johnny: soy agitadora de masas. De toda la vida.


   En otra ocasión el pater familiae nos hizo unos chipirones dorados con cebolla, ajo y perejil que estaban riquísimos. Tenemos unas ganas de chipirones que en cuanto abran los bares vamos a salir corriendo. La ensalada la hice yo: lombarda, cebolla roja y zanahoria rallada. También pusimos patatas y batatas fritas. A Pedro y a mí nos chiflan las batatas fritas con ese toque de dulzura. 



   Y otro poke un poco diferente. La presentación, con aro de tarta, creo que ya os la comenté. A parte de esto, lleva sardinas ahumadas que compramos en Mercadona y quedó muy rico. Tanto las sardinas ahumadas como las anchoadas están muy buenas. Os aconsejo probarlas.


   Y otra ensaladita: Endivias con queso La Peral y nueces, con un chorrito de aceite y sal. Son un aperitivo estupendo e incluso se pueden tomar con dos dedos. No mojándolas mucho, claro. Estábamos hartos de "verde" y hemos variado un poco con la lombarda y las endivias. Me estoy acordando de aquellos famosos versos de Fray Luis de León: 
  
Aquí la endivia y mentira
Me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado
(...)

   Ahora que lo pienso... Creo que no era la endivia. En fin, una oda "A la salida de la cárcel", es de lo más propia para estos tiempos de confinamiento que vivimos.




   Contaros que también he hecho alguno de mis arroces en sartén, para tres gatos, que hago cuando me sobra carne de algún asado y me quedan, la verdad, de rechupete. Son comidas de aprovechamiento que hago en media hora y que no mancho apenas. Lo que es la sartén. Ya sabéis que soy tacaña y no tiro nunca nada.


   Termino con estas rosas que fotografié un atardecer y que me parecen esplendorosas y esperanzadoras. Creo que vamos volviendo todos a una cierta normalidad. Salimos a comprar con menos miedo, damos un paseo algunas tardes, nos dejan ir a misa, ver a la familia de pocos en pocos,... y parece que lo peor ya ha pasado. Ojalá sea así. No sé si este verano habrá playa y hasta dudo si me importa mucho después de todo lo vivido estos dos últimos  meses, de lo que está por venir. Yo tengo la esperanza de que salgamos adelante, poco a poco y con esfuerzo. Eso sin dudar. 

   Tengo ganas de estar con los míos, de ver muchas puestas de sol y de no tener miedo de que alguien me estornude encima. Todo pasará, así lo espero. Como digo siempre, ¡ánimo con todo! Recuerdo aquella oración tan bonita que bien podríamos aplicar a estos días:


Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir unas de otras. 

   Nos vemos por aquí en unos días. Cuidaos mucho.


 Que no se me olvide contaros que estos días he terminado Diario de un cura rural, que me ha encantado. Es una novela muy triste de Georges Bernanos pero tiene unos diálogos divinos. De tipo teológico, claro, pero interesantísimos. Me gustó mucho leerla.


lunes, 27 de abril de 2020

Quiche de gulas


     Hoy hemos preparado mi hijo y yo una quiche muy rica. Las quiches se parecen todas un poco pero las pequeñas diferencias son las que hacen que sean normales, ricas o muy ricas. Esta quedó para mi gusto muy buena y por eso os la cuento, para que la podáis hacer y para no olvidarla yo tampoco. La masa es comprada en Mercadona, muy cómoda, pero podéis hacer una masa quebrada salada si queréis. Es más rica casera, qué duda cabe. También es verdad que al precio que está la mantequilla, sale más barato comprar la masa. Es así la vida. Empezamos con los ingredientes:

Una lámina de masa quebrada
Medio paquete de gulas (uno de los dos que vienen)
Dos champiñones grandotes
Un puñado de jamón serrano en daditos
Tres corazones de espinacas picaditos
Queso al gusto
Sal y pimienta
Nuez moscada
Una guindilla picadita (o media)
Dos huevos
200m. de nata líquida

   La masa quebrada, junto con los huevos y la nata, son los ingredientes básicos para montar una quiche ya sea de cebolla, tomate, bacon,... Lo que vamos a hacer es cortar los champiñones en trocitos, no muy chicos y dorarlos en una sartén con dos cucharadas de aceite. Cuando estén en su punto, ponemos las gulas y apagamos después de remover un momento. Dejamos templar.

   En una fuente de horno que se adapte a la hechura de nuestra masa, en este caso redonda, ponemos la masa sobre el papel que ya trae, la pinchamos y la horneamos unos diez minutos. Que no esté cruda del todo. 
   
   Batimos bien los huevos, añadimos la nata y salpimentamos. Añadimos todos los ingredientes: los champiñones con las gulas, los daditos de jamón, el queso fundente, las espinacas descongeladas (son unas que ya vienen en corazoncitos), la sal y la pimienta... Y la guindilla picadita. Yo la tengo ya picada, me la trajo mi hija de Italia y pongo un airito, como si fuera sal. Da un toque de picor muy rico sin exagerar.

   Sacamos la masa del horno y ponemos dentro el relleno. Se hará en unos quince minutos o poco más a 180º. Si vuestro horno es flojito, quizás 200º pero con atención a que no se queme de más. Y bueno, sale una quiche la mar de mona, muy rica y un poco distinta de lo de siempre. Os digo que nos encantó a todos.


   Si no vamos a tomar la quiche de entrante, en un diario, lo mejor es acompañarla con una ensalada. Esta es un clásico: verde, tomate, aguacate y aliño clásico de sal, aceite y vinagre. Es muy rica y colorida. Debajo os queda la foto de la quiche completa, con los daditos de jamón, que bien podría ser bacon. A mí el jamón serrano sabéis que me gusta mucho.


   Y os cuento otras cosas que hemos tomado estos taytantos días de encierro. Por ejemplo, unos bocadillitos de lomo empanado con ensalada de col y jalapeños. Los filetes o bistecs empanados en casa les chiflan. Es raro que no gusten, la verdad. 


   También contaros que los domingos, después de la Misa televisada, no dejamos de tomar un pequeño aperitivo. No perder las antiguas costumbres siempre está bien. Hay que mantener el ánimo. Consiste en dados de queso, anchoas y jalapeños con aceite de oliva.


   Aquí comemos rico pase lo que pase porque son exigentes. Uno de los días preparé unas croquetas de bacalao. Soy tan croquetera... Y unas berenjenas empanadas que me gustan con locura. No es algo ligero pero creo que no me vais a ver en bastante tiempo.


   Y mi hijo nos ha preparado hamburguesas realmente ricas como estas Angus, camperas con salsa criolla, provolone, cebolla confitada,... y alguna cosa más que ahora no recuerdo. Tengo que hacer una entrada de algunas de las hamburguesas que hemos tomado porque eran realmente sabrosas. De ligero poco hemos comido.


   Esta es la séptima semana que estoy confinada, aunque salí a hacer una compra con una extraña sensación de temor, temeridad y ganas de salir corriendo. Estoy deseando volver a la vida normal o seminormal. Ver a los que me faltan... Pasear y mover las piernas... Respirar aire puro... Poder acudir a la Iglesia... Muchas cosas son las que echo de menos, no precisamente comer... Y estoy deseando salir y recuperar mi vida, que por otra parte es una vida muy corriente pero a mí mayormente me gusta. 

   Dicen que las cosas van mejor, que la curva baja, que las cifras son esperanzadoras. Si no supiéramos que se han perdido cantidad de vidas y las muchas personas que están todavía enfermas, pero lo sabemos y no lo vamos a olvidar. Ojalá fuera tan fácil... Os dejo por ahora. Os doy las gracias por seguir ahí, lo mismo que yo sigo aquí, aunque parezca mentira. Perseveremos, pidamos al Señor que esto termine y volvamos a la vida en libertad. Bicos a todos. 

viernes, 17 de abril de 2020

Treinta y cinco días




   Esto de estar treinta y cinco día confinada me recuerda alguna película de miedo, he visto muchas, en la que el protagonista, cuando por fin sale, se encuentra un mundo diferente del suyo. Es lo que parece que nos va a pasar, menos libertad de movimiento, negocios cerrados, mascarillas,... En todos los años de mi vida nunca pensé que viviría una realidad como esta, y mira que soy bastante fantasiosa, pero la realidad supera la ficción, en esta ocasión muy dolorosamente.

   ¿Cómo lleváis vosotros la situación? Yo, al principio, estaba bastante tranquila. No contenta, porque esto es una masacre, pero sí serena. Ahora... pues estoy hasta las narices. Tengo ganas de dar un paseo, de ver los árboles de la plaza de Armas, de sentarme en Amboage a tomar un café, de acercarme al muelle, de ver el mar,... de caminar descalza por la playa. Todo esto me falta, además del abrazo de muchos de mis familiares y amigos. Todo esto es lo que echo de menos. Y algunas cosas más. Por ejemplo, no hemos tenido nuestra Semana Santa, que en Ferrol es genial, nos han quitado la primavera, pues la vemos pasar desde una ventana,... Son muchas cosas que ya me pesan demasiado.

   Dejando atrás las quejas, que siempre son cansinas, os puedo contar que seguimos igual que hace unos días. Yo no he salido para nada pero me he entretenido, como siempre os digo, con diversidades. Los días pasan rápidos, uno detrás de otro, mientras cumplimos algunas obligaciones, vemos alguna  película o nos dedicamos a alguna afición. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo La señorita  Mackenzie de A. Trollope, y me parece que me va a gustar mucho. Acabé hace unos días Pasaje a la India, que me pareció muy curiosa a pesar de que algunos ratos se hace algo pesada. Es muy interesante para entender la relación entre británicos e indios. Leer es lo que tiene, que viajas, conoces culturas y diferentes personalidades sin salir de casa. Es lo mejor para estos tiempos. ¿Ver la tele? No os lo aconsejo, salvo películas o series de calidad. Pero bueno, es una opinión mía.

   Más cosas... El blog. Ha llegado estos días a 750.000 mil visitas. Es una barbaridad y os estoy muy agradecida. Lo que más se ha leído este mes han sido los bollitos royal, lógico porque estamos sin pan y muchos sin levadura. Siguen siendo las recetas de pescado las que más consultas tienen. Eso me encanta, aunque yo soy bastante carnívora. Algunos dulces son también buscados. 

   Ni un plato de carne entre los más leídos. Es increíble. Y los bollitos casi mil visitas en este mes, ¡qué barbaridad! Pues no os creáis que yo hago mucho pan. Compramos fresco cuando salimos, cada diez días, y lo vamos estirando, tostando, etc. También tiramos del pan de molde que, afortunadamente, nos gusta. Y algunos días hago bollitos de pan o de royal. Pero no todos los días, para nada. 

   En cuanto a los dulces, pues tampoco hago mucha cosa. Ya comemos demasiado para la vida sedentaria que estamos llevando. Y traen alguna chuchería el día que salen... Así que, dulces, pocos. Un día hice un pudin de pan, con pan de molde, que nos gustó mucho. Y el Jueves Santo la tarta la Viña para celebrar, pero he sido muy prudente.


   Hicimos también un día francesinhas para cenar. Es un sándwich portugués relleno de carne a lo bestia que se toma con una salsa cuya base es el tomate. todavía no las puedo publicar porque fueron fruto de una improvisación y nos saltamos la receta original a la torera. Pero si os interesan, hay muchos vídeos en Youtube que explican como hacerlas perfectamente. Eso sí, son una bomba calórica. 


   Y bueno, ha habido todo tipo de platos normales, pollo asado con guarnición:



   Merluza a la romana con guarnición:


   Teniendo en cuenta que vamos tirando de nevera, congelador y latas. Lo que más me gusta a mí es que no falten ni el queso ni el jamón serrano. No siempre se consigue. 

   Como veis, esta es nuestra navegación particular. Deseando desembarcar, claro, pero navegando en calma. Demasiada calma a veces... Y sabiendo que atracar y bajar a tierra puede ser peligroso. Es una cosa triste, todo esto. Algún día pasará y lo recordaremos, no con nostalgia, pero sí como algo que contar a nuestros nietos. Yo prefería no tener que hablar de este fatídico 2020. Amigos, os dejo por el momento. Procuro escribir de vez en cuando porque no quiero que penséis que os olvido. Cuando cocino con lo que va quedando, recuerdo muchas veces mi blog y me pregunto si podría seros de más utilidad. Lo que sucede es que, igual que todos, no siempre tengo el ánimo para publicar. Y vamos tirando, unos días así y otros asá.

   No os desaniméis. Procurad hacer cosas distintas para que los días no se hagan largos. Aquí se dice: Nunca llovió que no escampara... Pues eso, vendrán tiempos mejores, volverán los abrazos y los besos. Volveremos a vernos. Os mando todo mi cariño.

   ¡Ah...! Que no se me olvide. La primera foto es de un poke que hice y lo presenté con ayuda de un aro de tartas, poniendo antes el arroz y colocando todo para que quedara mono. Ya sabéis que me gusta daros ideas.

sábado, 4 de abril de 2020

Bollitos imperfectos





   Vaya por delante que no soy panadera ni pretendo serlo... Al menos de momento porque en esta vida siempre hay que dejar puertas abiertas. Estos días de encierro he seguido en contacto con mis lectores de Facebook. Mirando también aquí las estadísticas, me ha quedado claro que en estos días turbulentos, lo que más se ha leído en mi blog son los bollitos royal. ¿Por qué? Pues porque a la gente le gusta comer con pan, al menos a la gente que yo conozco, y, además, a muchos se les ha acabado la levadura. Esto es normal pues no sabíamos que iban a ser tantos y tantos días sin salir. 


   Con ánimo de ser útil, que no es tan fácil, no creáis, os voy a contar cómo hago yo las masas para pizza, bollitos o focaccias. Quiero decir que no es una masa totalmente panera pero sí rica y relativamente sencilla. Yo os cuento todo el rollo y después hacéis lo que os dé la gana. Me parece lo más correcto. La libertad ante todo. Bien, en un cuenco yo pongo:

Un vaso de agua tibia lleno casi hasta arriba
Y el resto del vaso de aceite de oliva (un dedo)
Un trocito de levadura de pan del tamaño de una avellana, o un dado, o un garbanzo
Una cucharadita de sal común
Dos tazas y media de harina

   Con esto empiezo. Tengo la levadura congelada en trocitos y la pongo directamente en el agua. Se descongela enseguida. Añado dos tazas y media de harina para esta cantidad. Y voy removiendo con una cuchara:


   Veis en la foto de arriba que se va formando una masa. Es bastante pegajosa pero ya la podemos pasar a la encimera y empezar a trabajarla. Es rollo por una cosa: debemos añadir un poco de harina, a poquitos, para poder amasar pero si añadimos demasiada el pan quedará poco tierno o incluso duro. Así pues, es una masa pesadita, lo mejor es trabajarla sin romper mucho por fuera, ya que la parte central es muy pegajosa, haciendo dobleces. Me explico lo mejor que puedo para no estar delante de vosotros con las manos en la masa. 


   Aquí tenemos la masa, foto superior. Esta bonita pero tengo que deciros que no es harina de fuerza sino normal, así pues, el pan no va a ser nunca tan tierno como el que nos vende el panadero que tiene el oficio bien aprendido: harina, cantidades, tiempos de espera. Nosotros sólo somos aficionados. Dejamos levar hasta que se doble. Y si no tenemos tanto tiempo, pues procedemos antes. Yo lo hice y no me fue tan mal. Sólo lo dejé media horita. Quiero decir con esto que, a veces, el horno se porta bien y nos hace subir muy bien una masa que no prometía tanto. Me ha pasado muchas veces.

   Formamos los bollitos. Yo aconsejo hacer bollitos porque es más fácil acertar con el tiempo de horneado y terminamos mucho antes. Además, los bollitos no empezados siempre se van a mantener frescos más tiempo que una hogaza cortada. Creo que es lógico. Podéis formarlos haciendo dobleces hacia dentro y luego con las manos giramos abajo para que estén monos. Y si no, por las buenas. Para esto tenéis vídeos en internet que lo explican bárbaro.


   Una vez que han crecido, se pueden tapar con un paño, les hacemos varios cortes, los mojamos con unas gotitas de agua y ya están listos para ir al horno. En el horno, a 225º ponemos un cacharro con agua que aporte humedad. 


   Según sea el horno estarán listos en 12-16 minutos, para este tamaño. Si os parece que están de más, lo apuntáis en una libreta para la próxima vez sacarlos antes. Necesitan calor para dorarse pero no mucho tiempo porque son chiquitos. Yo los saqué a los 14 minutos y mi horno no es lo que se dice de carreras.


   Y aquí podéis ver un vídeo que hice de la miga. Esta tierna pero no tanto como si hubiéramos utilizado harina de fuerza. Yo me doy por satisfecha. Esto de subir vídeos me parece ya lo máximo.


   Los bollitos acompañaron una comida de domingo que consistió en pudin de merluza y ensalada. Todo cosas normales que me habéis visto hacer mil veces. Bueno, no tanto. Algunas veces.


   Os voy a enseñar ahora la fiambrerita de la levadura. Os aconsejo hacerlo así porque es barata pero en la nevera se estropea pronto. Entonces... la cortáis en trocitos y la congeláis. Sacáis un trocito cada día que vayáis a hacer pan y dura... dura mucho. Que también la hay seca pero no es tan económica.


   Para terminar os dejo una foto de los últimos bollitos royal que hice. Estos llevaban semillas de amapola, cosas que están de moda. A parte de eso, no me quedaron tan tiernos como otras veces, aunque monos monísimos. Tengo que hacerlos más porque se me están olvidando y este mes llevan montones de visitas, casi quinientas.


   Respecto a la primera masa, podríais aplastarla con los dedos, mojarla con aceite, espolvorearla con sal y romero y formar una focaccia para acompañar la comida, lo que es decir: a falta de pan, buenas son tortas. Y, por supuesto, si la estiráis y hacéis pizza también quedaréis satisfechos. Se pueden hacer pequeños cambios de harina: integral u otros cereales, finas hierbas,... dentro de una lógica y unas proporciones. Lo importante, es que sea tierna. 

   Voy terminando. No creáis que yo hago pan todos los días, no soy tan trabajadora. El día que toca compra, cada... nueve o diez, traen pan que estiramos para varios. También compramos pan de pita, pan de molde, picos,... Y así vamos pasando. Soy muy panera pero puedo pasar un par de días sin pan tranquilamente, lo mismo que he pasado ya tres semanas largas confinada en mi casita. Transcurren los días de forma lenta y mis canas crecen de forma rápida, lo cual, en medio de todo me va importado bien poco. Una experiencia más. Siempre he sido bastante peculiar para ciertas cosas y llevo este encierro bárbaro. Me divierto bastante conmigo misma. Lo que sí me importa es que esta pesadilla pase pronto y lo que más me duele es ver el mucho dolor que todo esto trae a tantas personas, a algunas que conocemos y a miles que sabemos que están sufriendo muchísimo. Pido a Dios que nos ayude a todos. Esto, no el pan, es lo verdaderamente importante. Os mando todo mi cariño. Ánimo amigos. Bicos.

sábado, 28 de marzo de 2020

En casa



   Si me preguntaran una película que me traiga buenos recuerdos y me anime a reír, Vive como quieras sería seguramente la escogida. Creo que es una película que todos deberíamos ver, incluida la escena en la que el abuelo habla de lo que el Estado hace con nuestros impuestos. Creo que ahora sería un buen momento para reflexionar sobre ello. 

   Si me preguntaran por un libro que me gustaría volver a leer... Bueno, esto dependería un poco de mi estado de animo. Para mí, tratándose de libros románticos hay dos fundamentales: Persuasión y Jane Eyre me parecen lo máximo. Pero si buscase un libro de personajes que me hubiese conquistado, creo que escogería Al este del Edén. No tiene nada que ver con la película y es de los que más me ha impresionado de los que he leído en los últimos años. ¿Un libro tonto? No soy mucho de libros tontos pero Me muero por ir al Cielo me hizo reír bastante. No tengo un libro favorito porque me apasiona leer y muchos me han entusiasmado. A veces es la historia, otras algún personaje que te llega al alma, en algunas obras es el estilo y el buen hacer del autor lo que me emociona. Quizás os preguntéis a qué viene todo esto de la película y los libros... Pues viene a que estoy en casa, no sola, y tengo bastante tiempo de ocio. La tele... me parece bastante aborrecible. Hasta las noticias me parecen poco de fiar. Cuentan lo que quieren.

   Y la vida sigue, desde este rincón del mundo, y nosotros seguimos comiendo. ¿Qué comemos? Pues las cosas más normales. La primera foto, por ejemplo, son unos contramuslos de pollo adobados con unas especias que trajo mi hermano, uno de ellos, de África y que se llaman masala, creo. Es un polvo oscuro que al echarlo sobre la carne a mí me parece que huele a canela y clavo, entre otras cosas. Al cocinarlo es suave y nada picante, de esos combinados de especias aromáticos a la par de prudentes. Lo que hice fue dorar bien el pollo por los dos lados durante unos minutos. Después, viendo que lo pegado al fondo tenía pintaza, añadí una tacita de agua con una cucharadita de maizena. Removí y dejé espesar, volví a poner el pollo y lo dejé cocer unos minutos. Al final lo espolvoreé con perejil picado. Lo tengo ahora congelado. Os digo que les gustó muchísimo. De acompañamiento un arroz cantonés que se fue haciendo a la vez. Esto fue el pasado domingo y a todos nos encantó.



   Con el tema de comprar envasado y al vacío, hicimos un día carne picada con cebolla y pimiento, aderezada con cominos, tomillo, orégano y pimienta negra. Todo muy doradito se lleva al horno con unos nachos -comprados- cubierto de queso hasta que se dora. Está en el blog Carne con nachos, y es rico y fácil. 



   Otra cosa que hice, ya con menos reservas en la nevera fue unas berenjenas, que cocí antes al vapor, con bonito de lata, del corriente y moliente, y unas ruedas de tomate fresco con orégano. Podríamos poner salsa de tomate en vez de tomate fresco.

   Lo cubrí con una béchamel casera y mucho queso -moitísimo- y al horno veinte minutos. Os digo que estaba la mar de rico y me solucionó un primero sano y sencillo.



   Ayer viernes, que era de Cuaresma, lo que tomamos fue tortilla de patatas. Johnny la borda y era tan grande que llegó hasta la cena. Ya veis que la comida no es un problema. Como dice mi hermana Concha, sabiendo cocinar se pasa esto más fácil porque hay muchas opciones. 

   Un suponer: tienes harina, bonito, cebolla, huevos,... Lo mismo puedes hacer una empanada, empanadillas, huevos rellenos, tortillas dormidas, un arroz al puerto,... Y así con todo. 



   Hoy, por ejemplo hemos tomado arroz con huevos fritos, picadillo y salsa de tomate. El picadillo envasado no me gusta tanto pero mira... es una buena comida. No nos podemos quejar. 


   Un día hice unas tortas de tipo "mejicano" mezclando en un cuenco: 2 cucharadas de agua, una de aceite, sal y harina hasta formar una bola tierna. Se amasa y se deja reposar. Hacemos unas bolitas que estiramos bien y las doramos en una sartén caliente un par de minutos por cada lado. No es una cosa que piense yo que sea muy perfecta pero es sana y muy agradable. Aquí dijeron que les gustan más que las compradas pero os digo que investigaré y experimentaré más.


   Cuando vas a estar sin salir muchos días tienes que plantearte que la comida no tiene que ser un inconveniente. ¿Qué se necesita? Pues mirad, yo lo primero que dije fue: café y galletas integrales. Creo que sin café y galletas me costaría mucho empezar el día. Entonces, hacemos una lista de básicos que puede ser por ejemplo:

Café
leche
Galletas
Aceite
Harina
Patatas
Pasta
Arroz
latas de bonito, mejillones, sardinillas,...
Latas de hortalizas
Huevos
Frutas
Hortalizas 
Carne o pescado fresco 

   Esto va a variar un poco según el gusto y la capacidad de nuestra nevera. También varía si disponemos de un buen congelador. Yo no... Empezaremos tomando lo que se estropea -fresco- para seguir con los alimentos que duran más -huevos y patatas- y terminamos con las latas y envasados. Racionando con un poco de lógica. Seguro que he olvidado cosas que os gustan pero esto es un simple ejemplo. 

   Y, también, hay que tener en cuenta que se puede salir a comprar en caso de necesidad, que no de capricho. Nosotros lo estamos llevando bien, la verdad. Yo no estoy especialmente activa pero voy haciendo las cosas y me entretengo con lo que se entretiene todo el mundo: cine, libros, calceta, crochet, dibujo,... ¡Móvil! Es una cosa curiosísima la vida que nos da y nos quita el móvil. No se puede creer.

   Todavía no he terminado la novela de la que os hablé y ya estoy deseando hacerlo y pasar a otra cosa. Las novelas largas empiezan a causarme impaciencia... He tenido también problemas para publicar en Instagram pero creo que ya voy a poder volver a hacerlo. Esto de las redes es tremendo. A veces pienso, ¿qué hacía yo antes de esto? Pues no os voy a mentir, me aburría más por mucho que reconozca que nos hacen perder mucho tiempo.

   ¿Queda algo por contar? Os podéis imaginar que escribo más por acompañaros un rato que por interés culinario. Son los tiempos más duros y tristes que recuerdo. Cosas que leíamos que les pasaban a nuestros antepasados y que pensábamos que no nos iban a pasar. Ya tenemos nombres y apellidos que conocemos entre las víctimas y la preocupación y la pena nos rodean... ¿Qué hacer? Yo soy creyente así pues, creo que rezar es de lo más importante, pero también creo que hay que intentar mantenerse animado y activo -ora et labora-, Procurar tener sentido del humor y buscar la gracia de las cosas. Nosotros estamos bien, eso es una bendición que, claro, nos permite estar animados. No se puede minimizar esta tragedia pero con todo, lo mejor que podemos hacer es ocupar nuestros días, que son largos, en cosas que nos gusten, no sólo en obligaciones y amarguras. Por eso os decía... vive como quieras... en el sentido de organizar nuestras horas de forma lógica, sí, pero también agradable, que nos guste. Al menos intentarlo.

   A los que estáis solo en casa os mando muy especialmente mi cariño. Cada día que pasa es un día menos. Yo quiero pensarlo así. 
Os dejo de momento pues ya he soltado un buen rollo. Intentaré escribir otra vez la semana que viene. Cuidaos mucho. Bicos.

sábado, 21 de marzo de 2020

El lado bueno de las cosas


   Si os digo la verdad, no me parece fácil encontrar el lado bueno de esta situación. Quiero decir que es tan grave lo que está pasando que siento un profundo cabreo y pienso en los responsables de que esto haya ido tan lejos. Con todo, la función de este blog no es hacer crítica política ni de ningún tipo, así pues... Me voy a limitar a intentar ver el lado bueno de las cosas, o al menos de algunas cosas. ¿Cómo os va? Nosotros, en Ferrol, de momento no nos podemos quejar. No es como en otros sitios. Todos estamos en nuestras casas y pasamos el tiempo como mejor podemos entre aplausos, caceroladas y demás actos sociales. 

   Afortunadamente, las amas de casa siempre tenemos cosas que hacer. ¿Os podéis creer que tengo una montaña de plancha a la espera? Es que no me apetece nada por más tiempo libre que tenga. Eso sí, voy limpiando un poco, cocinando algo, lavando ropa,... En fin, esas cosas que solemos hacer en automático y que a nadie le importan hasta que no las hacemos. 

   Una de estas tardes preparamos Pedro y yo muffins de chocolate. Era un poco la ansiedad de hacer algo diferente y, de paso, tomar algo rico. La verdad es que después de tantos días, apetecía alguna canfurnada. Fuimos comiendo durante la semana lo que había, consumiendo primero lo fresco, lógicamente, y siguiendo con la comida envasada o congelada. Hasta un día hice un aperitivo: plátano frito con una salsita de atún de esas que se hace batiendo:

Una latita de atún
Dos quesitos en porciones
Dos cucharadas de mayonesa

   Es una cosa rica y tan sencilla de hacer que nos apeteció para acompañar un plato único.


   El domingo pasado, por ejemplo, hice unos solomillos a la plancha también con plátano, y un arroz vegetal con una salsa de pollo que quedaba en la nevera. Vegetales eran los tropezones. Y bueno, saqué la vajilla de fiesta para que se notara que era un día distinto. El día del Señor. Así vamos haciendo pequeños saltos en la rutina. La comida estaba riquísima.

   Lo del plátano a lo mejor os llama la atención pero cuando hicimos nuestra primera compra, no quedaban patatas. 



   Según avanzaba la semana, empezamos a comer más sencillo. Eso sí, con una copita de vino. Los macarrones cacio e peppe y unas salchichas a la plancha. De esas cosas que no se estropean en días. También se nos terminó la fruta. 



   Me parece a mí que vivimos como si estuviéramos navegando en un pequeño barco cuya tripulación sabe que en los puertos uno puede abastecerse pero corre el peligro de encontrar piratas. Es una sensación de inquietud que nunca pensamos vivir. Hoy tocó aprovisionarse, con muchas precauciones y ¡por fin! tomamos pescado y hortalizas frescas, salmón a la espalda y espinacas con béchamel. Lo mejor, pan con la comida y postre. Por primera vez en mi vida he sentido lo que es que te falten ciertas cosas, que siendo sustituibles, no tienen tanta importancia. Es la verdad. Me pareció un festín. Es un momento en el que piensas cómo vivían los antiguos marinos las largas navegaciones.

   Y otra vez estamos dispuestos a estirar nuestros víveres lo más posible, a hacer pan cuando sea necesario y a dar gracias a Dios por estar sanos. Lo que me cuesta más es no estar cerca de todos mis seres queridos. No poder abrazarlos aunque hablamos casi todos los días y nos vemos con las modernidades que todos tenemos. La tecnología es un milagro. Al menos para mí que soy de letras.



      ¿Qué más deciros? Sigo con mi novela gótica y con mis aficiones. También veo alguna película y noticias algo pero intentando no agobiarme demasiado. Echo de menos la calle y el aire libre, la felicidad de un café con las amigas, un paseo junto al mar... que pensábamos que siempre iba a ser posible pues sigue donde siempre ha estado. Otra cosa a la que dedico un tiempo es a comprobar los mensajes, leerlos y borrar cientos de fotos y vídeos que recibo cada día, los recibimos todos, y que hacen que mi viejo móvil me avise cada poco de que no puede más... Pobrecito esta saturado.

   Creo que no me queda mucho por decir. Mi próximo libro será, creo, Una habitación con vistas, de E.M.  Foster, porque a la ventana sí que me asomo y hemos tenido algunos días soleados. Ha habido de todo. Me han dicho que es una novela muy bonita. La película la he visto pero siempre me quedo con los libros. 

   El lunes seguiré con la limpieza primaveral -springcleaning- y cuando acabe, quizás haga una pira de las cosas que nos sobran. Es una idea que no creo que me dejen llevar a cabo. Bromas aparte, nunca creí que se pudieran juntar tantas cosas en una vida. Porque treinta años son toda una vida. 

   Y entonces, ¿cuál es el lado bueno de las cosas? En nuestro caso es que estamos bien, que tenemos lo más necesario y podemos comunicarnos. Rezo para que no cambie esto, y que cuando cambie, sea sólo para mejor. Os animo a estar lo más activos posible. ¿A cocinar? ¿Por qué no? Siempre teniendo en cuenta que nos estamos moviendo menos y debemos cuidar no comer a lo loco y por aburrimiento o ansiedad. Y no salgáis salvo que sea absolutamente necesario. Os pareceré exagerada pero cuando menos nos movamos de casa, mejor. Vuelvo a dar las gracias a todos los que hacen posible que no nos falte de nada y a los que cuidan de nuestra salud y de los miles de enfermos. Os tengo a todos en mis oraciones. Bicos.