Translate

lunes, 23 de septiembre de 2019

Aquí hay tomate...


   Creo que os había contado que nos han regalado fruta. Entre otras cosas, venía una bonita cantidad de tomates. No tomates de esos que venden que, a veces, parecen de plástico. Estos eran tomates caseros, cultivados en Galicia y de diferentes tipos. Os digo que eran extraordinarios. Había tomatitos cherries, tomates raf, tomates corazón de buey,... Todos con un color, un aroma y un sabor impresionantes. Yo no soy la persona más tomatera del mundo pero estos me chiflaron. 

   Hubo lugar para hacer varias cosas. Algunos estaban algo maduros e hice una salsa de tomate casera. Imaginaos qué rica estaba. Teniendo esta salsa hecha, mi hijo me pidió que hiciera pizza casera con esa base, la salsa de tomate. Mezclé varias cosas: queso, anchoas, bacon,... y puse también jalapeños. Nunca lo había hecho y me gustó mucho. No picaban excesivamente, o eso me pareció a mí. La verdad es que los jalapeños me gustan bastante, aunque sean del supermercado.


   También hice alguna ensalada tipo "guacamole" al ser los tomates tan buenos, les di más protagonismo. Hice secreto a la plancha, cortadito en tiras, freí plátano macho, que nos gusta mucho, y, con todas estas cosas, incluido un queso que andaba por la nevera, montamos unas fajitas que nos gustaron tremendamente.


   Otro día repetimos, quedaban tomates, con carne picada aderezada con cominos y finas hierbas, añadiendo una salsa de yogur con hierbabuena. Aquí hice fusión de culturas. Os digo que estaban igualmente deliciosas. Es la típica comida que hago cuando tengo prisa. Las fajitas las compro hechas y las doro en la tostadora, no creáis que me paro a hacerlas. 


   Cuando ya sólo quedaba uno de aquellos insignes tomates y estaba demasiado maduro, decidí rallarlo. En casa no se rallan los tomates, no hay tradición, pero lo tomé rallado en un desayuno en casa de una amiga y me dije: "esto hay que hacerlo". Normalmente se toma con una rebanada de pan, jamón serrano y un hilo de aceite de oliva. 


   Lo que yo hice fue incorporar el aceite en el tomate rallado y añadir un diente de ajo picadito. Sólo nos falta pan y ganas de comer. Desgraciadamente para mí, estas nunca fallan. Podemos comprar panes distintos, que también es muy rico variar el pan.

 
   La calidad de las fotos no es muy allá pero podéis ver que jugamos con distintos ingredientes: anchoas y aguacate, queso y salchichón zamoranos,...


   Y algún pinchito que llevaba el tomate rallado, aguacate, queso y gulas. Lo divertido es que cada uno iba haciendo sus montaditos como le parecía mejor.


   Estoy terminando. Muchos días hubo una simple ensalada de tomate con aceite y sal para acompañar, por ejemplo, un pollo asado. Creo que ya os he comentado alguna vez que el pollo asado me encanta. Soy así de sencilla. 


   Septiembre es un buen mes para el tomate. Va madurando al sol, tranquilamente, y se llena de color y sabor. Si os regalan tomates, tenéis aquí algunas ideas... No olvidando, claro está, ni el gazpacho ni el salmorejo. Nos pasamos la vida escuchando que hay que tomar fruta, verduras, hortalizas,... El tomate es en realidad una fruta y muy sana ya que aporta vitaminas, C, A, K, hierro y potasio,  ¿qué culpa tiene el tomate...? Pues ninguna pero hay que comerlo. Os deseo a todos una feliz tarde.

martes, 10 de septiembre de 2019

Merluza en salsa con gulas


   Buenas tardes, la receta que os voy a escribir tiene otra versión en el blog, dos si no me equivoco. La razón de subirla es porque está hecha de modo más sencillo y barato, y nos gusta mucho a todos. Últimamente la preparo con cierta frecuencia porque no tardo más que unos minutos. Lo que necesitamos es:

Seis corazones de merluza
Una cebollita
Una cucharada rasa de harina
Un tazón de caldo de pescado
Azafrán o colorante alimentario
Media taza de guisantes
100 gramos de gulas
Aceite, sal y pimienta
Un chorrito de vino blanco opcional



   Lo primero voy a aclararos que estos "corazones" de merluza son congelados. De la marca Pescanova. La verdad es que son muy ricos, de carne blanca y tersa que es lo que nos interesa con la merluza. Son un poco más caros pero me parece que merecen la pena. Los dejamos descongelar en la nevera toda la noche y los sacamos un par de horas antes por si les faltara un poco. Esto depende un poco de la temperatura ambiente. En invierno descongelo fuera de la nevera. 

   Dicho esto, ponemos en una sartén grande un chorrito de aceite y pochamos la cebolla picadita como si fueramos a hacer una béchamel. Es más bien una belouté pero nos entendemos. Cuando la cebolla está pochada, sin coger color, añadimos la cucharada de harina. Rasa, sin exagerar de cantidad. Todo esto es a fuego medio como os podéis imaginar. Bien, dejamos dorar la harina unos minutos removiendo hasta que nos parezca que se ha dorado. Es el momento de incorporar el caldo de pescado sin dejar de remover. Aquí, como si fuera una béchamel, se trata de que no se formen grumos.  Lo siguiente es poner el azafrán. Sabéis que el azafrán sabe a... azafrán. Si no os gusta, podéis poner una pizca de colorante, lo justo para que coja un color suave. Dejamos hervir suavemente unos minutos. Salpimentamos al gusto, según sea de salado el caldo. Si no tenemos caldo, podemos poner agua y una pizca de una pastilla de pescado o de verduras. Esto en caso de apuro. 



   Yo los guisantes los suelo tener congelados, entonces... los paso un minuto por el micro para que no lleven hielo. Los ponemos en la salsa, que hierve suavemente, junto con la merluza. Tapamos y dejamos hervir unos 6-8 minutos, mojando el pescado con la salsa un par de veces con ayuda de una cuchara. Si los "toros", palabreja ferrolana, son muy gruesos, puede convenir darle la vuelta a mitad de cocción.


   Para terminar, ponemos las gulas, lo que es un paquete de los dos que vienen llegaría para esta cantidad de pescado, y dejamos hervir con la tapa puesta 1-2 minutos. Hay que procurar que no se haga de más el pescado. Según sean las porciones finas o gruesas un total entre 7-10 minutos creo que es más que suficiente. ¡Ah!, se me olvidaba. En la salsa yo puse un poquito de vino blanco, pero no mucho que es un poco invasor. Un chorrito. Si os gusta el perejil, podéis poner un poco picadito en el momento de servir.

   Hasta aquí esta receta. Como habéis visto, nos hemos saltado freír el pescado, que también es rico y un clásico, para ponerlo directamente en la salsa. Ahorramos calorías y algo de trabajo, no manchando una sartén y el aceite que nos queda usado. Es cómodo y queda muy bien, de verdad.

   Como compañía, unas patatas cocidas o fritas estilo panadero le van muy bien. Si no queremos patatas... podemos poner una ensalada de entrante. Creo que no me olvido nada. Me pasan los días sin escribir y me voy acostumbrando. Es lo que tiene la mala vida del verano. He estado haciendo mermeladas, compotas, salsas de tomate. Nos han regalado mucha fruta y os digo que "no damos hecho". Nos vemos por aquí cuando se me ocurra algo que contaros. Bicos.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Septiembre


   Me gustaría deciros que estoy aquí de nuevo... Esa es la idea. La verdad, ha sido un verano algo extraño. A veces tranquilo y aburridillo, a veces de comidas, cenas y salidas  constantes,... Siempre al final del verano tengo dos sentimientos: Uno de pena porque se van los días largos y luminosos; el otro de alivio pues la rutina me suele sentar muy bien. Incluso para llevar este blog, el verano es una locura. Cocino poco y suelo recurrir a recetas sencillas que no fallan. Tomamos gazpacho, bistecs empanados, platos rápidos y ensaladas varias. Vamos que estos últimos meses no se me ha ocurrido ninguna novedad que contaros. Me he sentido un poco torpe. 



   No hubo muchas comidas especiales y los platos que hice andan por el blog sin duda. En una ocasión que vinieron unos amigos y pusimos queso de aperitivo. La presentación la hizo mi hija y creo que quedó la mar de mona. Preparé también pudin de pescado, poke y empanada de berberechos. Bueno, el poke gustó mucho, que me sorprendió porque pensé que quizás les resultara en exceso novedoso. En cuanto a la empanada, que fue un éxito rotundo, reconozco que me quedó muy rica y yo misma me sorprendí al probarla de lo bien que había quedado. En la masa puse mezcla de harinas, maíz y trigo, recordando la empanada de las Rías Bajas. No tengo ninguna foto demasiado decente... Cosas que pasan cuando hay invitados.


   Hicimos algunas excursiones bonitas. En estas dos fotos, en nuestra ría, podéis ver lo que queda del fuerte de San Martín, que cerraba la boca de la ría con una cadena que se extendía desde el castillo de San Felipe. Como veis, la tarde era preciosa. En la foto siguiente vemos "o cu da raíña". Se supone que en esta roca se sentó Mariana de Neoburgo, cuando venía a casarse con Carlos II, el Hechizado. No tuvo mucha suerte (con el matrimonio). Bien, según dicen, a causa de una tormenta el barco entró en la ría de Ferrol. Que la princesa se sentara en la roca... No sé yo pero bueno, esa es la historia. Está muy cerquita del castillo de La Palma. 


   Una de las cosas que hemos repetido en unas cuantas ocasiones es la tortilla de patatas. Para mí es una cosa muy cómoda porque procuro tener siempre en casa patatas y huevos. Creo que es un plato que no falla y conozco a poca gente a la que no le guste. En bocadillo, para ir por ahí, también es riquísima. En mi familia hay un viejo debate sobre si la tortilla debe o no llevar cebolla. Yo la prefiero con cebolla sin ninguna duda pero me gusta también sin ella. 



   Y estos días han sido las fiestas de San Ramón, que es no es nuestro patrón pero las fiestas de Ferrol son en esta semana porque el marqués de Amboage, benefector y paisano de Ferrol, se llamaba así. Además, hay fiestas en Canido donde siguen pintando las ya famosas Meninas. Esta que veis abajo es una de mis favoritas. Para que os hagáis una idea del tamaño, lo que hay a mano derecha del dibujo es un árbol.


    Me queda por deciros que la primera foto de la entrada es "a Cova" en Covas, y, como podéis ver, es un refugio natural para los barcos de pesca. En Covas (o Cobas) también hemos estado varias veces admirando sus preciosas playas porque Ferrol tiene unas playas que no pueden ser más bonitas. Esto lo digo totalmente en serio. Hay que venir a verlas. 

   Bueno, pues ha llegado septiembre y espero volver a retomar el blog que ha estado un poco desatendido en verano. Os doy las gracias porque ha seguido teniendo visitas cada día. Me daba pena no publicar pero, realmente, cuando no hay novedades... ¿Qué os voy a contar? No he salido de Galicia ni de la zona de Ferrolterra en todo el verano. Este año ha sido así. 

   Por el momento os dejo con este "resumen" de mi mes de agosto particular. Intentaré contaros pronto algún plato novedoso. Gracias una vez más por continuar ahí. 


   Os recuerdo, por último, que estos días tenemos una deliciosa fruta, al menos en Galicia,  y podemos encontrar dulces ciruelas de varios tipos, melocotones, higos,... y ya podemos ir a buscar moras para hacer mermelada. Yo creo que la voy a hacer de pésigos, un tipo de melocotón gallego que ya está madurando. Buenas noches a todos y feliz comienzo de mes.

sábado, 17 de agosto de 2019

Pizza con toque moruno


   Aquí me tenéis... os digo que me parece imposible llevar un blog gastronómico en verano. ¿Por qué? Lo primero porque cocino poco y repito muchas recetas que ya os he contado. En segundo lugar, es mi vida tan poco ordenada que no me parece que pueda encontrar lugar para contaros nada. Es una vida familiar con algo de playa, días lluviosos y grises, muchas cenas de amigos,... Tantas cenas que ya empiezo a desear que llegue el otoño y volver a las comidas ligeras. Esto es muy complicado, de verdad. El otro día una prima me preguntó por el blog y me sentí un poco avergonzada de confesar que poco caso le estoy haciendo. Como se suele decir: es lo que hay. 

   Pero hoy, día grisérrimo, me acordé de esta comida que hice para mis hombres y les gustó mucho. De esas cosas que por variar haces una focaccia con diferentes variantes, o una pizza deconstruida,... o una canfurnada. 

   De la masa ya os he hablado muchas veces. Yo pongo en un cuenco un vaso de agua, sal, un chorretón de aceite, levadura de pan,... y voy añadiendo harina hasta que se separa de los bordes. En ese momento la paso a la encimera y la trabajo añadiendo harina a poquitos hasta formar una masa que se deja manejar de mala gana. Quiero decir que es ligera de harina y pegajosa, de manera que el resultado es tierno.  A veces mezclo harinas, a veces utilizo harina de fuerza,... en esta ocasión era una mezcla de trigo y maíz (media taza). Queda muy rica pues la harina de maíz amarilla es sabrosa y de color dorado. Esto ya os lo he contado. La dejo reposar hasta que se dobla y... más nada.


   Preparé una carne tipo moruno, por decir algo. Doramos una cebollita, añadimos la carne y dejamos dorar también. Incorporamos media taza de salsa de tomate y le damos el toque con una cucharadita de pimentón de la Vera, otra de cominos molidos y otra de ajo picadito. Que os animáis a poner cilantro picadito, genial. Si no sois de cilantro, un poquito de perejil picado es rico y sano. Vitamina C.

   Para la salsa de yogur, colamos dos yogures naturales en un paño hasta que quedan bien escurridos, casi como un queso. les añadimos un chorrito de limón y otro de aceite de oliva virgen, ajo picadito, hierbabuena fresca también picada, sal, sésamo y una pizca de pimienta. Que os gusta de otra manera, la vuestra, me parece perfecto. Nosotros improvisamos continuamente. 


   Preparadas la carne y la salsa de yogur, quedaba estirar la masa, pintarla con un poco de tomate e incorporar queso mozarella. A mayores... orégano, tomillo, romero,... Lo que os guste estará rico. Llevamos al horno a 220º unos 12-15 minutos. Debe quedar dorada pero tierna por dentro la miga. Como veis en la foto, esta salió bastante bien. 

   Y bueno... llevamos a la mesa todo por separado y cada uno se sirve a su gusto. Yo, por ejemplo, puse la carne y después la salsa de yogur. Otros prefirieron extender la salsa fresca sobre la pizza y añadir la carne al final. Os digo que les gustó a todos muchísimo. Ligero no es pero al menos podemos decir que todo era "feito na casa" que es lo mismo que decir homemade. Todas estas canfurnadas de masas, carnes, ensaladas y salsas son muy ricas. Os animo a hacer este tipo de menús porque quedan muy bien y encantan a los jóvenes. De momento no tengo más que contaros. En ferrol el tiempo se ha vuelto gris y lluvioso... Esperemos que el sol vuelva pronto. Un bico a todos.

jueves, 1 de agosto de 2019

Alitas al horno


   Hay por el blog una receta similar a esta que tiene más de dos mil visitas y, seguramente, una foto más atractiva. Os digo que me da la sensación de que este verano no estoy cocinando casi nada y, cuando lo hago, me complico muy poco. Me repito y busco, a ser posible, no hacer recetas demasiado calóricas. Estas alitas podrían hacerse en una barbacoa perfectamente, quedan incluso más ricas, pero habitualmente las hago al horno porque es más sencillo. No hago hoguera... ni tampoco las frío... 

   Adobarlas antes es importante, incluso dejarlas unas horas para que cojan sabor. Una forma de preparar el adobo es mezclar todos los ingredientes en un cuenco:
Pimentón dulce o picante
Tomillo
Romero
Orégano
Pimienta negra
Una hoja de laurel
Ajo y perejil
Un chorro de aceite y unas gotas de limón

   Lo bueno es que al remover bien todo, queda mejor repartido. A continuación vamos mojando las alitas con una cuchara o un pincel y dejamos a su aire. Antes de meter al horno espolvoreamos con sal, que puede ser en escamas o la que utilicemos habitualmente. 

   ¿Cuánto tiempo de horno? Yo las pongo alrededor de una hora a 180º y, si me parece que están poco doradas, al final subo un poco la temperatura, aunque hay hornos mucho más listos que el mío.

   No os he puesto la cantidad de ingredientes del adobo. Una cucharilla de cada está bien, sale bastante cantidad. También, si preferís, juntáis todo lo sólido y espolvoreamos con la mezcla el pollo que hemos mojado con un hilo de aceite. Esto es según salgan las cosas, "a según", que decía Carmen. Podemos adobar así unas costillas de cerdo y quedarán muy ricas también. Los acompañamientos pueden variar desde un par de ensaladas distintas, a elegir; una fuente de patatas fritas o una tartera de patatitas cocidas que, sin duda, nos dará menos trabajo. Son cosas ricas que no fallan. Y, como os dije, si lo hacéis sobre brasas de leña, todavía mejor. Con todo, al horno quedan muy ricas. 


   Creo que de las alitas no queda nada que comentar, salvo que la foto no quedó excesivamente bien, como ya dije. Otra de las aficiones que tengo en verano, aparte de cocinar y comer, leer,... es ver la puesta de sol. Siempre que puedo me siento a verla y es de las cosas que más me relaja. Observar la evolución de los tonos, cómo las nubes van cambiando de color, pasando de los dorados  y plomizos hasta los rosas más cursilones que uno pueda imaginar. Sin duda, pintar estos tonos sería comprometido. Muchas veces, cuando está verdaderamente bonita, hago algunas fotos con el móvil. La vida se parece ahora al show de Truman y queremos inmortalizar casi todo. Eso sí, la vida no se detiene. 


   También hemos dado algún paseo por la playa al atardecer. Es una hora que me encanta porque no tienes que compartirla con casi nadie y está preciosa. 



   Y he hecho alguna tartita. Esta, de manzana con crema pastelera y masa quebrada, todo casero, anda por el blog. Es laboriosa pero queda realmente rica. Da pereza hacerla pero una vez preparada piensas que ha valido la pena. Es de las cosas que no son ligeras, está claro. 



   Algunas veces también veo amanecer en Ferrol.  Antes solía ser más noctámbula pero todo se pierde. Es lo que tienen los años. Os digo que va pasando el verano a toda velocidad -ya ha llegado agosto- y me asombra lo poco que dura todo. Os dejo de nuevo por unos días. No sé muy bien cuándo volveré a escribir pues la vida veraniega es desordenada y loca. Os deseo que paséis un agosto estupendo y que seáis felices en la medida de lo posible. Bicos. 



jueves, 18 de julio de 2019

Algunas propuestas ligeras


   Os había contado que estuvimos comiendo ligero esta temporada. Es una cosa en la que no me gusta meterme, en lo que come cada uno, pero como las amigas muchas veces me preguntan por este tipo de menús, os voy a contar algunos de los platos a los que recurrí. Son cosas que se van repitiendo en mis semanas, con pequeñas variaciones. Por ejemplo, la ensalada de la primera foto: lechuga, aguacate, tomate, queso feta, un puñadito de frutos secos, aceite sin exagerar... Cuesta un poco evitar los quesos grasos que tanto nos gustan pero se va haciendo. Sobre todo ahora que hace bueno, las ensaladas entran muy bien. Son una cena estupenda incorporando alguna proteína, claro. 



   Otras veces, con pocas ganas de cocinar, preparo un salpicón con bonito, huevo duro, cebolleta,... Lo que es un clásico. Se pueden poner unos langostinos pelados, claro está. Puse unas gulas y espárragos. Que sea fácil de hacer y rápido es fundamental para no desanimarse. 



   Algo a lo que recurro mucho es a la pechuga de pollo o de pavo. En la foto anterior, aderezada con una pizca de curry y acompañada con brécol y zanahorias a la plancha. En la siguiente, con ensalada y salsa de yogur. Es la salsa que hemos hecho este tiempo. Nada de salsas grasas llenas de calorías. Son platos fáciles de hacer y agradables de comer. 



   Otra carne que he preparado alguna vez ha sigo churrasco de ternera al horno. Sal y pimienta, un hilo de aceite y que se haga hasta que esté bien tierna. Con una ensalada la sensación de saciedad es total. Me gustan más otras cosas pero no está nada mal. 


   Como os podréis imaginar, acompañando carnes y pescados a la plancha o cocidos, ha habido multitud de hortalizas. Estas que veis a continuación se hicieron en una plancha con un hilo de aceite y sal gorda. Llevan unas tiritas de bacon... Pero bueno, veis que los ajos tiernos, los espárragos y los champiñones quedan realmente ricos. Con o sin bacon. 



   Un gran recurso son las cremas de verduras y hortalizas. Evitando las patatas, nata, queso,... Quedan muy ricas ya sean de puerros, espinacas, calabaza, brécol. Combinando diferentes elementos pero sin pasarse. Que sean sabores agradables e identificables. Por ejemplo: puerro, calabaza y tomate. Para mí es más rico que sea sencillo. Así, además variamos de sabor y color y se nos hace más llevadero. Aparte de que son muy ricas. Pueden llevar pimienta, nuez moscada, finas hierbas, según el aire que queramos darles. Eso sí, ligeras de aceite y sin pasarse de sal. Se prepara una cantidad para varios días y es una buena opción que evita tentaciones. 


   Os he hablado en el blog del poke. Es también rico y sano. Lleva un poco de arroz en blanco y resulta rico y vistoso. Yo lo hago con mucha frecuencia. 


   También recurro algunas veces al queso fresco, para cenar, acompañado de una pieza de fruta. Es rápido y me soluciona si  no tengo ganas de cocinar.  



   Otra ensalada con salmón ahumado y queso mozarella. Estas cosas nos gustan mucho y se preparan en un santiamén.



   Estamos en temporada de bonito. Yo lo pongo a la plancha, lo dejo dorar por ambos lados con unos dientes de ajo que separo y reservo para que no se quemen. El bonito lo tapo y lo dejo 8-10 minutos para que se haga por dentro. Queda muy bien. 



   Recordad también que los mariscos a la plancha o cocidos están de deliciosos y nos alegran el alma. No se puede abusar, entre otras cosas por el precio, pero para un día de fiesta son geniales. Los percebes me rechiflan.



   Y, por supuesto, están los huevos. Para cenar varios días a la semana son estupendos y baratos. Pasado por agua, en tortilla francesa o de hortalizas. Son cosas sencillas de siempre. Se acostumbra uno a no tomar dulces, evitar los fritos, tomar sólo un trocito de pan con la comida. Luego falta dar un buen paseo que a veces no apetece nada. Me quedaba contaros que también hice, mientras no llegó la canícula, lentejas con hortalizas muchos días, casi todos los miércoles... Las tomábamos felices con una cucharadita de arroz en blanco por aquello de que cereales y legumbres aportan proteínas de primera calidad. 

   Pues hasta aquí puedo contaros, según las fotos que he ido encontrando en el móvil. Esto es una locura. Ahora en verano, está siendo difícil seguir pero vamos intentando no perder la virada, al menos entre semana. ¡Qué difícil es! Nada más que deciros. Lo importante es aceptarse uno mismo intentando corregir lo que tiene solución... que no es poco. A lo que os animo de verdad es a que este verano seáis muy felices. Hay que intentarlo más que nada. Nos vemos en unos días. Bicos.

lunes, 8 de julio de 2019

Bacalao con pisto


   Aquí estoy de nuevo. Ya iba siendo hora... Os digo que el verano es tan desordenado que me resulta difícil llevar el blog. Hasta encuentro complicado pensar recetas para compartir porque estoy variando muy poco. Creo que os había contado que en casa hemos decidido comer ligero, al menos intentarlo entre semana. Con la llegada de la familia la cosa se complica pues Galicia parece implicar comer "a esgallo". Os digo que es un lío, un horror. Pues bien, una de las recetas que he hecho alguna vez como menú ligero ha sido pescado con pisto. El primer día me costó... Sin embargo, la segunda vez, hice el pisto con más alegría y un poco más de aceite de oliva y quedó muy rico. Así que voy a contaros cómo lo hice, que ya lo imaginaréis, porque nos quedamos bastante satisfechos con el resultado y... sin hambre. 

   Vamos con el pisto que era de berenjenas y podría haber sido de calabacines o de ambos.

   Ingredientes:
Una berenjena mediana
Una cebolla
Un pimiento verde
Media taza de salsa de tomate
Romero y tomillo con prudencia
Laurel
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen 


   Lo primero que hago es cortar la berenjena y ponerla en un plato con sal una media hora. Después la paso por agua y así, mojadita, la hago en el micro, tapada con film de cocina unos 7-8 minutos, según sea de grande. Sale, como veis, cocida y perfectamente blanca. ¿Por qué la hago así? Pues porque es la manera de ponerla en la fritada de aceite y cebolla sin que absorba todo el aceite. Es ella muy absorbente. 



   Por otro lado, cortamos la cebolla y el pimiento y los doramos en aceite de oliva. Sin pasarnos en de aceite pero que se doren. Quiero decir que planchados para pisto no me gustan, queda... No sé, no me gusta sin un poco de aceite. Añadimos las finas hierbas, la sal y la pimienta y una hojita de laurel. Dejamos hacer un poco e incorporamos la media taza de salsa de tomate. Es un pisto con vocación de ratatuille. Aromático y muy rico. 

   Tengo que deciros que el bacalao era congelado en su punto de sal. Descongelado para hacer la receta, claro. Una vez que el pisto ha hervido unos 10 minutos a fuego suave, ponemos los trozos de bacalao y tapamos. Dejamos hacer unos 5-7 minutos, según sean de grandes los trozos de pescado. Movemos para que los sabores se mezclen. Quiero decir que no revolvemos sino que movemos la sartén.


   Para que cundiera un poco cocí media taza de trigo y lo puse sobre el plato en el momento de servir, como podéis ver en la primera foto. Así pues, tenemos el pisto, el pescado cocido dentro del pisto y un puñadito de trigo para cada comensal. Resultó un plato sabroso, vistoso y nos quedamos tan contentos. 

   Es curioso porque en el blog son los platos de pescado los más leídos. También varias sopas están siempre en el "candelabro". Esto lo veis si os fijáis en la columna de la derecha de "entradas populares". 

   Lo de comer poco tiene de bueno que es sano y uno termina por acostumbrarse y no pasa ni hambre... A ver si os subo un día algunos de los platos que he hecho últimamente para comer con prudencia por si os sirven para daros ideas. Sin ningún ánimo de meterme en la vida de nadie, por supuesto. Simplemente, platos ricos, fáciles y un poco más ligeros. Procurando comer siempre un poco de todo, que es lo sano. Os dejo por unos días. En cuanto pueda os volveré a contar alguna canfurnada o alguna excursión. Ya veremos. Entre tanto, os vuelvo a agradecer, como siempre, vuestra atención y cariño.