Translate

lunes, 23 de marzo de 2015

Tarta de manzana simplona




     La tarta del domingo que no puede ser más simple. Lo único necesario es tener un poco de paciencia para colocar las manzanas. ¿Qué necesitamos?

Una base de hojaldre
4 manzanas
Media taza de azúcar
Una cucharilla de canela
Un puñado de arándanos o pasas



     Ya lo veis: ponemos la base mona. Pelamos y cortamos las manzanas y las colocamos con cariño. Mezclamos el azúcar con la canela y la espolvoreamos. Adornamos con arándanos o pasas o nada.



      Llevamos al horno a unos 200º unos 25 minutos o lo que os parezca que necesite para estar dorada. Nada más. Lista la tarta que está la mar de rica y se puede acompañar con helado de leche merengada o con aire.



     Me ha quedado una receta un poco telegráfica pero es que ¡es tan fácil! Esta receta me la dio mi amiga Elena y es de las que cuando te da pereza hacer el postre no falla. Y sale muy buena. Os deseo a todos muy buenos días.

viernes, 20 de marzo de 2015

Chicharrones prensados




     Aquí estoy otra vez. Hoy es festivo en Galicia porque ayer, San José, fue jueves... Para mí no tiene mucho sentido porque por mucho que cambien, San José fue ayer ¿o no? La cuestión es que tenemos un puente más. La receta que os traigo hoy nunca pensé que la haría. Estos chicharrones prensados son típicos de La Coruña. Hace unos días estuve allí comprando en una tienda de las de toda la vida, Ferreiro desde 1958, y me dieron la receta. Es una tienda estupenda donde puedes comprar: quesos, empanadas, productos maragatos, excelentes vinos a un precio bárbaro y... chicharrones prensados (entre otras muchas cosas). 

     Os voy a decir la receta básica que me dieron estas personas tan encantadoras y después lo que hice yo, que es parecido.

     En primer lugar, compramos carne de cerdo, por ejemplo un kilo. Debe ser una carne algo grasa pero no hace falta exagerar. La cortamos en cuadrados, la ponemos en una tartera (u olla a presión) y la cubrimos con agua, añadimos una cebolla picada y sal gorda al gusto. Estos platos suelen ser saladitos pero en casa los hacemos como nos peta. Bien, ponemos a cocer al menos una hora. Después la destapamos y dejamos que se consuma el agua y vamos aplastando con una espumadera para que se deshaga un poco la carne. Tiene que estar muy blandita. La pasamos a un colador de pasta y seguimos aplastando hasta que suelte la grasa. La pasamos a una fuente que nos servirá de molde y dejamos enfriar totalmente. Esto es la receta básica. Cuando está bien fría le damos la vuelta y ya tenemos nuestros chicharrones prensados.



     Lo que yo hice es parecido pero compré carne del jamón, ¿por qué? Por varias razones. En primer lugar, estaba de oferta y me pareció una buena ocasión para hacer experimentos; en segundo lugar, no quería usar una carne muy grasa. La corte en dados y la cubrí con medio vaso de agua, añadí media cebolleta, sal gorda, una pizca de pimienta, una ramita de tomillo y un chorrito de brandy. Es decir, lo que me pareció oportuno. La cocí y aplasté como os expliqué arriba. ¿Qué pasó? No pasó nada, todo fue muy bien exceptuando que no había exceso de grasa y solo escurrí una pizca de líquido en el colador. 

     Temía yo que quedara muy seco, por lo magro, pero no. En casa les encantó. Recordaba a los chicharrones pero también a un fiambre de jamón asado. 




     Como quería que quedara bien prieto, llené el hervidor de agua y lo puse encima un buen rato. Creo que fue buena idea. Al no tener casi grasa por el medio, tenía que ir bien prensado.




       Ya frío, lo metí en la nevera hasta el día siguiente que lo desmoldé y lo adorné así de tontamente, acordándome de que en París suelen acompañar les terrines con pepinillos en vinagre. ¡!Qué ricas las hacen! Bueno, pues esta receta me ha inspirado para hacer más cosas de este estilo. Con otras carnes, con trufas, setas, pimienta verde, higaditos,... Me apetece inventar un poco.




      Para acompañar hice una ensalada y, esta vez, me fui a comprar el queso. A estas ensaladas tontas les pones un poco de queso, jamoncito y ya parecen otra cosa. Al menos a mis hijos les encantan.



       Y como no tenía ganas de trabajar demasiado, puse unas patatas fritas de bolsa. A mí me gustan mucho y son muy socorridas. Sí ya sé que engordan pero nadie es perfecto.




     Veis que se deshace un poco al cortar y que dejé trozos grandecitos de carne. Ya os digo que recordaba al jamón asado pero a mí me pareció más jugoso y, desde luego, ensucias mucho menos porque el horno no se toca.




       Al día siguiente sobró un poco y tenía ya un color más tradicional. Yo creo que en la nevera se queda más grisaceo y fuera se orea y coge un poco de color. En todo caso, nos gustó mucho, no resultó nada graso y, como os digo, me da ideas para hacer diferentes prensados de carne que pueden ser muy ricos y prácticos. Ya os contaré si hago más experimentos. Feliz puente de San José a todos.

     ¡Ah! Y me falta por contar que también compré cascarilla. Las relaciones de La Coruña y Ferrol dan para escribir una novela (o un cuento) al estilo de Romeo y Julieta. Os imagináis: un nachiño de La Coruña que se enamora de una linda ferrolana... Fuera de bromas, pronto publicaré la cascarilla -de cacao- que es muy típica de La Coruña y la mar de rica.



miércoles, 18 de marzo de 2015

Sandwichón




     Esta receta es una canfurnada que sale bastante rica y es muy fácil además de barata. Seguro que ya la conocéis pero, por si hay algún despistado "os la comparto". 

     Ingredientes:
Pan de molde
Jamón cocido
Queso de barra
Leche y huevos
Sal, pimienta y nuez moscada
Un molde engrasado

     Os preguntaréis por qué razón no he puesto cantidades. Yo también. El caso es que va a depender mucho del molde y la cantidad que queráis hacer. El pan de molde se puede hacer con o sin corteza. Yo soy una persona extraña a la que le gusta la corteza del pan de molde (entre otras rarezas) pero reconozco que sin ella queda más de fiesta. Lo que vamos a hacer es engrasar un molde. Es bueno planificar si va a ser alto o bajo, si encontráis uno que se ajuste a una, dos, tres,... rebanadas sin hacer cortes, os facilitará el trabajo. Yo he hecho una fuente grande y chata. El pan se me pegó al molde y fue un desastre, aunque la foto engaña. Por eso, no os creáis nada cuando veáis a las modelos en las revistas. Sin complejos, todo el mundo miente. Pues eso, seguimos. Ponemos jamón, pan queso, jamón... Así hasta llegar arriba. Si teneís una fuente que no pegue ¿silicona?, para esto son estupendas, adelante.

     Una vez rellena la fuente, tenemos que batir los huevos y la leche. Yo batí tres huevos y 350 ml de leche. Salpimentamos y añadimos un poco de nuez moscada. Batidora. Con esto cubrimos el pan y ha de quedar empapado. Es mejor esperar un poco antes de llevar al horno para que el pan absorba la leche. A fin de cuentas, es un pudding de pan salado. Si os parece que queda algo seco, otro huevo y 100 ml más de leche. No hace falta salar mucho porque el pan, el queso y el jamón llevan sal. Podéis comprar el pan de oferta o marca blanca, un queso barato, fiambre para sandwiches,... Así abaratáis todo. Ya sabéis. 

     Queda hornearlo a 180º hasta que esté cuajado 30-40 minutos, va a depender del tamaño y si usáis molde de cake tardará algo más. Si veis que se dora por arriba, lo tapáis con albal. Nada más. Se desmolda, si se deja y se acompaña con una ensalada. Ya tenemos la comida. Está muy rico y es muy suave. Muy limpito. Me gustaría ser más explícita pero va a depender totalmente del molde que utilicéis.  



     La ensalada la hice con lo que tenía: mezcla de lechugas, cherries variados, cebolleta, fuet, pepinillos, una ramita de tomillo y el aliño normal. Me hubiera gustado ponerle dados de queso pero no tenía... Porque se comen todo lo que encuentran. Tienen esa manía. Pues nada más, aquí os queda este plato que se puede hacer incluso en la fuente de horno forrada de papel de hornear en plan familia numerosa. Si no lo vais a desmoldar, os aconsejo empezar con pan y no con jamón, espolvorear al final con queso rallado y dejar que se dore un poco. A partir de ahí, lo que se os ocurra. Buenos días a todos.



lunes, 16 de marzo de 2015

Quiche de bacon, tomate y cebolla



     Esta es una quiche muy sencillita que hice hace unos días y les encantó. Hoy, un poco cansada de un fin de semana agotador, me parece una buena propuesta. 

     Ingredientes:
Una base de hojaldre 
Un tomate pequeño
Una cebolla pequeña
Un puñado de bacon en tiritas
Dos o tres cucharadas de queso rallado
Tres huevos
200 ml de nata líquida
Sal y pimienta
2 cucharadas de aceite de oliva
Romero y tomillo

     Empezamos por el principio: En primer lugar pelamos el tomate y la cebolla, los cortamos en cuadraditos y los ponemos a dorar en el aceite caliente. Cuando empiecen a tomar color, espolvoreamos con una pizca de romero y otra de tomillo. No tengo foto pero deben quedar ligeramente dorados, como un revuelto (el agüita del tomate la dejáis consumir). 
     
     A continuación batimos los tres huevos bien batidos, añadimos la nata, salpimentamos e incorporamos todos los demás ingredientes del relleno: el bacon, el queso rallado y los daditos de cebolla y tomate dorados. Removemos bien la mezcla. En cuanto al queso, yo utilicé uno normal, sin personalidad ninguna, según el que uséis le cambiáis un poco el "caráter" a la quiche.

     La masa la estiramos y la pinchamos. Se puede poner un poquito al horno mientras se calienta para que no esté del todo cruda a la hora de ponerle el relleno. Eso sí, antes ponéis los bordes monos y los pintáis de huevo batido para que quede estilosa. Y ya sólo nos queda poner el relleno y llevar al horno entre 180-200º unos 25-30 minutos, según el horno. Que se cuaje, que se dore,... Lo de siempre.

     Y ya veis el aspecto final. Es una quiche muy rica: prima de la Lorena y pariente de la de tomate. Creo que es una combinación estupenda. Espero que os guste. Buenos días a todos.


jueves, 12 de marzo de 2015

Berenjenas a la romana



     Hoy, con cierto retraso, una receta de la que os había hablado el día que puse las croquetas de gambas. Ya sabéis que las berenjenas y yo tenemos una relación muy buena. Me entusiasman. Me gustan muchísimo fritas como guarnición de multitud de platos y, por la misma razón, varío también la forma de freírlas. Estas son el clásico rebozado "a la romana": harina y huevo batido, por este orden. 

     Empezamos cortando las berenjenas. Yo he optado por hacer bastoncitos con piel pero se podrían cortar en círculos, semicírculos, filetes finos,... pelarlas... Siempre al gusto del consumidor. Esta vez he hecho como las napolitanas, según mi sobrino Juan: Espolvorearlas con abundante sal y dejarlas varias horas. De esta manera sudan y pierden cierto amargor. Algunos deberían de salarse por las mañanas... 

     Lo siguiente es lavarlas debajo del grifo, escurrirlas bien y secarlas con papel de cocina. A continuación las pasamos por harina. Se pueden poner en un táper (tupperware) con abundante harina y hacer un baile con ellas hasta que estén bien enharinadas. Batimos uno o dos huevos y las vamos pasando y friendo como si fuera una merluza a la romana. Mismamente.



     Quedan muy ricas, nada grasas -es conveniente pasarlas por papel al salir de la sartén- y son un acompañante delicioso para cualquier plato. Podríamos hacer así también unos calabacines. A mí me gustan menos pero también son ricos. En fin, lo que se os ocurra.



     Y aquí las veis de cerca, muy favorecidas. Ya veis, el rebozado a la romana de toda la vida. Me da la sensación de que es una receta un poco tonta pero ¡están tan ricas! De las berenjenas fritas sin más, me faltan las berenjenas rebozadas en pasta de freír (os las podéis imaginar), que también están buenísimas pero, lamentablemente, borré las fotos por error. La próxima vez que las haga os las pongo. Nada más por hoy. Buenos días a todos. 


lunes, 9 de marzo de 2015

Croquetas de gambas



     Hacía mucho tiempo que no hacía croquetas de gambas. En casa les chiflan. Yo no sé si son o no mis favoritas porque me gustan todas. Estas son muy ricas y tan sencillas como las demás. Os pongo ya los ingredientes:
Una taza de gambitas peladas
50 grs de harina
500 ml de leche
Aceite y sal
1 ó 2 dientes de ajo
Huevo y pan rallado para empanar



     Yo procuro utilizar gambas de las más pequeñitas, las que venden congeladas y peladas, para hacer las croquetas. Como estas eran un poco más grandes, las corté en trocitos. Si no tendría que ir una gamba en cada croqueta, que también puede ser, pero me dio pereza. Empezamos descongelando las gambas, las escurrimos bien -sueltan mucha agua- y las secamos. Las ponemos a dorar en aceite de oliva. Incorporamos la harina y removemos. Añadimos la leche, como siempre, y formamos nuestra bechamel. Yo pongo la leche fría fuera del fuego, remuevo bien y vuelvo a llevar al fuego. Es la forma más cómoda para mí pero hay quien añade la leche caliente, eso según el cocinero. Bien, sigo con las croquetas. Salamos y dejamos hervir suavemente unos veinte minutos. Esto es para que no sepan a harina cruda. Como la leche al hervir pierde agua, si veis que se espesan de más, podéis añadir un poco de leche removiendo bien. Yo suelo hacerlo. Que veáis que la bechamel tiene el punto que os gusta porque al enfriarse espesa mucho pero las croquetas calientes tendrán esa textura ¿me explico? 

     Picamos el ajo muy picadito y lo añadimos el último minuto para que sepan a ajito. Es como a mi me gustan más. Apagamos, dejamos enfriar en una fuente y las empanamos como siempre: cucharas, huevo y pan rallado. Es sólo cuestión de paciencia. Yo creo que vale la pena por lo ricas que son. Un plato barato pero elaborado. Es así.



     Aquí las veis formaditas y a la espera de pasar a la sartén. Esta vez he hecho menos fotos puesto que sabéis de sobra el proceso. No quiero aburriros.



     Y ya fritas, estaban bastante tiernas -como a mí me gustan- y amenazaron con abrirse. El truco es aceite muy caliente y freir de pocas en pocas. Esta vez utilicé el pan rallado de Sanbrandán que es el que prefiero (salvo por el nombre que tengo que consultarlo siempre...)



     Nuestro plato combinado, con unas berenjenas a la romana, para mí deliciosas, que os pondré el miércoles si no hay novedad. Ya os conté que a mi marido las croquetas le gustan así, con huevos y patatas. Me chocaba al principio pero ya me he acostumbrado. Son muchos años...



     Y la croquetiña por dentro. Me costó hacer varias fotos para que se vieran los trocitos de gambas, ¡qué terquedad! Son unas croquetas muy ricas, no son caras porque son gambitas corrientes y quedan la mar de bien para un día de fiesta. Pues aquí quedan estas croquetas hechas con mucho cariño. Espero que os gusten. Buenos días a todos.


viernes, 6 de marzo de 2015

Causa limeña



     A este plato llegué a través de mi amiga Rosa. Estábamos hablando y me comentó que estaba haciendo causa limeña. A mí me sonaba pero no sabía lo que era. Me contó que era un plato peruano -lógicamente- a base de patata, ají, relleno,... Cuando llegamos al ají, descarté hacerlo porque no lo hay en Ferrol, al menos que yo sepa. Me quedó la causa limeña perdida en la memoria. Hace unos días la volví a recordar, habían pasado muchos meses, y quise hacerla. Con o sin ají. ¿Por qué? No lo sé, cosas del subconsciente. Lo que hice fue poner varios vídeos en youtube porque quería hacer una causa limeña de ama de casa. Ahí averigüé que el ají es una pasta de pimientos amarillos. Se puede hacer pero otra cosa es encontrar esos pimientos. El relleno varía mucho pero es tipo ensalada. Vamos, que es un plato frío. Un pastelón de patatas frío. Ya decidida, improvisé sin ají. Os voy a decir lo que hice y se admiten críticas pero en casa les gustó mucho. Incluso a mí que no soy muy "patatera".

     Ingredientes:
Un kilo de patatas
Jugo de lima o limón
Aceite y sal
Una cucharada de ají




     Bien, esto es lo que yo vi en los vídeos, básicamente. Como no tenía ají, que se supone que pica, piqué una tirita de jalapeño muy menudita. Esta es la principal trampa que hice. Quizás fue escaso porque no picaba nada. Desconozco si tiene que picar porque no he probado otra causa limeña que ésta. Es lo malo de hacer platos que nunca antes has tomado. Pero os explico. Cocemos las patatas en agua con su piel a fuego lento. Yo hice cuatro patatas grandotas que tardaron más de media hora, es decir, que pasaban del kilo. Después las dejamos enfriar y las pelamos. En la receta original son patatas amarillas. Yo usé patatas blancas de Cospeito. Muy ricas. Se podría poner colorante pero yo no lo hice. Las pasamos por el pasa-purés y les añadimos el ají, el zumo de medio limón, un buen chorro de aceite y sal. Removemos bien y ya tenemos la "masa" de nuestra causa. 

     Para el relleno preparé una ensalada marinera con:
 200 grs de palitos de cangrejo
Dos huevos duros
Una cebolleta
Una lata de bonito en escabeche
Mayonesa

   Se podrían hacer muchas ensaladas distintas, después hablaré sobre eso. Yo me fui a lo fácil por ser la primera vez que hacía la causa y sabiendo que esa ensalada es jugosa y les gusta a todos. Vamos con el montaje. 

     Podríamos hacer muchas cosas: Un rollo tipo "brazo de gitano", un pastelón familiar sin desmoldar -en la fuente-  o cortar circulos de la masa de patatas. Yo opté por el intermedio que me pareció fácil: Montarlo en una fuente de cake forrada con un filme y darle la vuelta. Mejor dividir el puré en tres y el relleno en dos. Incluso se puede pesar o cortar en partes iguales. Como os sea más cómodo para repartir bien. Y vamos poniendo capas: puré-relleno-puré-relleno-puré. Hay que presionar para que no quede aire en la masa, cosa que yo no hice muy bien pero prometo mejorar. 




     Adornamos con mayonesa y huevo duro (cocéis alguno de más para adornar) y añadís aceitunas o lo que os guste. Esto era "un diario" y una prueba. Yo creo que no quedó mal pero para una fiesta habría que esmerarse un poco más. 




     Aquí veis como queda el corte, no dividí demasiado bien las capas. Por eso os advertí arriba, vale la pena calcular mejor pero tampoco pasa nada. Es bueno tener mayonesa por si alguien le quiere añadir más. Y también se podría hacer alguna otra salsa, dependiendo del relleno.



     Veis que la puse como guarnición o acompañamiento de un roast beef. Y es una comida que se puede dejar hecha y tomar fría. Excelente para un menú de verano. Se debe tomar bien fría (la causa) y, además, en la nevera se pone más firme. 



     Me queda por decir que intentaré hacerme con el ají o hacerlo. También que hay que probar la masa o puré para ver si está bien de sal (no lo había puesto). En cuanto a los rellenos, se me ocurren muchos: una ensalada de pollo, gambas, aguacate y maíz, una mezcla con salmón ahumado cebollitas y alcaparras, o una de atún, aceitunas y remolacha. Aderezándolas con mayonesa o salsa rosa. Ya sé que es una interpretación mía, ferrolana y española, pero es un plato bárbaro para tomar en familia o un día de fiesta. Y es económico. Puede ser un primero o una guarnición. Lo que queráis y bueno... Falta contar que la causa limeña es, al parecer, un plato precolombino que se fue desarrollando y adquirió gran importancia durante la independencia del Perú. Os aconsejo probarlo, haciéndolo como os parezca mejor, porque es muy rico y sencillo. Creo que os gustará mucho. En casa les encantó y mi marido ya está pensando en hacerlo con diferentes rellenos. Buenos días a todos.