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jueves, 2 de julio de 2026

Cumpleaños feliz



 


   Si hay algo que no podemos evitar es cumplir años. Cada vuelta que damos al sol, nos echamos un año más encima. Aunque la foto de arriba es recortada para no sacar en el blog a los invitados, ved qué cantidad de primaveras voy teniendo... Como alguien me dijo una vez: A mayo le llueven flores y a mí años. Es sin duda un motivo para dar gracias a Dios y, este año, hice una pequeña fiesta para festejarlo. Familiar porque somos tanto, el ciento y la madre exactamente, que sólo invité a mis hermanos, hijos y nietos. Bueno, más o menos. Siempre hay alguna persona más.



   Una de las cosas que hicimos fue una tortilla bien grande. La pusimos en una bolla de pan y yo creo que quedó la mar de graciosa. La tortilla más bien la hizo mi marido y si os digo la verdad, con la bulla no llegué a probarla pero estoy segura de que estaba riquísima porque voló.



   Preparé una mesa para servir y tener todo a mano. Puse platos de postre para todo, combinando diferentes vajillas, porque los llanos ocupan mucho espacio en la mesa. Para empezar sólo puse aceitunas y almendras. Me da la sensación de que si se pone mucha cosa, después sobra la comida. Había también un queso del Cebreiro. 


   Siempre que viene mucha gente ponemos una tabla de quesos, con fruta o lo que se nos ocurra. El queso suele gusta y cunde mucho. No pasa nada si a alguien no le gusta tanto y no lo toma.


   Johnny envolvió unas salchichas en obleas de empanadilla y también pusimos algún embutido. Ya sabéis, lo que da más miedo es que alguien se vaya con hambre. Como si fuera a pasar algo por eso. Yo creo que son cosas de antes: Más vale que sobre que que falte...


   Y un chorizo de León, que estaba riquísimo. Es un tipo de chorizo que me encanta. No es del viaje que hicimos porque de ese ya habíamos dado cuenta pero buenísimo.


   Y bueno, yo cociné tres cositas. La primera, un pastel de acelgas. Esta foto es de otro día pero viene siendo lo mismo. Era más grande y tuvo mucho éxito. Les sorprendió mucho a todos. Yo tenía un poco de miedo a que no gustase pero les encantó. A nosotros nos gusta mucho pero nunca sabes.


   Y preparé un pollo oriental  que hago en casa muchísimo. Como nos gusta mucho, insistieron en que lo hiciera. Y sí, tuvieron razón. A esta receta le he dado otra vuelta -de tuerca- y sale mucho mejor. Sólo le puse cebolleta, pimiento y zanahoria, para no arriesgar. Hasta mi madre lo encontró muy rico. Es de esas cosas que sale bien y ya está. Esta foto también es de otro día porque con los invitados ya no hice ni una más. El archivo del móvil es alargado...


   Y, por fin, la tartita. Era un bizcocho de chocolate, relleno de mermelada de frutas del bosque, cubierto de chocolate fundido con un poco de leche y adornado con frambuesas. Lo más sencillo del mundo y de las tartas que prefiero. Las frutas que faltan en la porción se las comió el guardián de las frambuesas, que no del centeno, que es uno de mis nietos. Es una fruta ¡tan rica!

   Y bueno, de beber, os imagináis: cerveza, vino de rioja, godello -que es mi prefe-, y alguna cosa más que no recuerdo ahora. La verdad, es un reto una fiesta para más de veinte personas pero yo creo que resultó bien y fueron todos muy cariñosos. Era una cifra tan redonda que me pareció lo natural. 

   Alguna cosa se me olvida, hice también una pasta, pero bueno, es lo de menos. Quería compartir este evento con todos vosotros que me leéis y me animáis a seguir escribiendo. Mis nietos se portaron bien y creo que todos disfrutamos de una velada muy agradable. Y, claro, la alegría de que viniera mi madre. Por todo ello, me siento bendecida y muy agradecida. En cuanto al verano, pues a ver cómo hago para ir publicando de vez en cuando. "Mi vida entre dos rías" es bastante loca y desordenada, qué le vamos a hacer, pero algún momento encontraré para contaros más cosas. Me despido por hoy. Os agradezco infinito que me sigáis leyendo tantísimo y os mando muchos bicos. Feliz verano. 

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