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sábado, 26 de noviembre de 2016

Nécoras a la plancha


     Había oído hablar de las nécoras a la plancha pero no las había tomado nunca. No es que tomemos muchas nécoras.... la verdad. Bueno, lamentaciones aparte, el otro día un sobrino me explicó como se hacen y me animó a probarlas. La experiencia es algo diferente pues a los sabores de mar incorporamos otros que nos pueden convencer más o menos, ya que las nécoras en sí son muy ricas. En todo caso, a mí me gustaron mucho y son fáciles de hacer. Los ingredientes son sencillos:

Nécoras a discreción
Un par de ajos picados
Zumo de limón
Un chorrito de aceite de oliva
Sal
(Vino)

 
   Las nécoras las ponemos en una sartén boca abajo, las tapamos y las ponemos a fuego entre moderado y alto unos 5 minutos. Hacemos un mejunje con el limón, el aceite, la sal y los ajitos picados. Mi sobrino me dijo que el vino él no lo ponía... A los 5 minutos damos la vuelta a las nécoras, les damos un corte de arriba a abajo. Esto no sé si se entiende: como si las fuéramos a cortar en dos sin llegar abajo del todo, las bañamos con una cucharada del mejunje y las ponemos al fuego, tapadas de nuevo, otros 5 minutos. Esto para unas nécoras hermosas.


     Quedan unas nécoras muy aromáticas que nos pueden recordar a los gambones... por los componentes del añadido. Se hacen perfectamente, como veis en la foto y están la mar de ricas. Quizás os gusten más las tradicionales pero estas están muy curiosas. Yo creo que las haré más veces. Hasta aquí por hoy. Es una receta que podría servir para las fiestas pero os aconsejo probarlas antes por si acaso... El trabajo de catador, en este caso no es peligroso y es muy agradable. Buenas noches a todos.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Crema de sardinas


     Esta crema les encantó en casa. Mi amiga Marta me dio una proporción para hacer cremas para "dipear".... Es una palabra algo rara pero ya sabéis que se refiere a esas salsas donde mojamos una patata o un nacho. Se me ocurrió hacerla con una lata de sardinas en aceite y fue un éxito. A mí estas cosas me encantan pero procuro no hacerlas mucho pues es difícil ser comedido . Los ingredientes son de las cosas que se suelen tener en casa. Eso también es bárbaro porque no se estropean y nos sacan de un apuro. Vamos pues a por ellos a la despensa:

Una lata de sardinas en aceite de oliva
Dos quesitos en porciones
Dos cucharadotas de mayonesa
Una guindilla 

     Ya os dais cuenta de que sardinas o sardinillas nos dará igual pues las vamos a batir. La guindilla de las pequeñitas que vienen secas. Si la ponéis fresca, un trocito pequeño ¡precaución! Y bueno, batimos todo hasta formar una salsa homogénea. Más nada... Después, mojamos patatas fritas o lo que nos guste. Incluso es rica para mojar pan o hacer un sándwich. Pica un poco pero el picante le da gracia. Además, recuerda al paté de sardinhas que tomamos cuando vamos a Portugal; Se hace conocido. Sé que es una receta tontita pero ando algo despistada con el ordenador, las fotos y todo lo demás. Es un aperitivo rico y una cosa cómoda de hacer para picar durante un partido de fútbol (un suponer). Tambien, si tememos que la comida quede escasa, un par de aperitivos llenan bastante a los "comedores". Me despido por hoy, mando un saludo a los que me leen desde Canadá, que es novedad. En Ferrol tenemos rayos y truenos pero, no obstante, os deseo buenas noches a todos.

   

lunes, 14 de noviembre de 2016

Vieiras al horno



     Esta receta es idéntica a las zamburiñas al horno, cambiando el molusco... No obstante, como es muy rica, os la vuelvo a poner. Hacía mil años que no ponía vieiras en casa. Este verano tuvimos ocasión de tomarlas y, dado que a mis hijos les chiflaron, decidí prepararlas. Seguramente las pondré en Navidades, alguno de los días de fiesta. Se pueden comprar ya y guardarlas en el congelador. Estas las compramos congeladas, con concha, y las limpió mi marido. No es difícil, traen mucha arena y sólo dejamos la carne y el coral. Hay que pasarlas debajo del grifo para que no quede nada de arena. Creo que en el mercado las venden frescas y limpias. Aquí va a depender de nuestro presupuesto. Es lo que suele pasar...

     Los ingredientes son para 6 vieiras:
Una cebollita
2 puñaditos de jamón
Aceite, sal y pimienta
Una cucharada de pan rallado
Vino blanco rico
Perejil fresco

     Pues ya os imagináis, doramos la cebolla picadita en un par de cucharadas de aceite de oliva, añadimos el pan rallado y salteamos un poco e incorporamos el jamón (lo de los puñaditos depende un poco del gusto y de la mano de cada cual). Ponemos el vino, como medio vaso y dejamos hervir hasta que espese un poquito. Salpimentamos. Esto lo ponemos sobre las vieiras, una cucharada o más, al gusto, y espolvoreamos con perejil fresco. Llevamos a horno fuerte unos 8-10 minutos. Aquí, un poco de cuidado con el horno.... El mío ya sabéis que no quema nada. Nos quedan unas vieiras muy sencillas y ricas, nada caras, si recurrimos a los congelados, y muy propias para un día de fiesta. Las fotos están hechas a todo correr pero en el plato estarían bonitas sobre un poco de lechuga o unas hojitas variadas. Dos por persona es una sugerencia que a mí me parece bastante razonable. 

     Por hoy me despido. Os repito que estoy muy contenta de lo bien que va el blog dadas las circunstancias. Os agradezco a todos mucho que me leáis. Me llegan noticias de gente que me lee, que hace mis recetas en sus celebraciones, que disfruta también de mis comentarios y de las tontadas que digo... El viernes me comentaba una amiga que le encantaban mis recetas porque le recordaban a las de la casa de su madre, donde se improvisaban las comidas muchas veces como hago yo. Todo esto, claro, es muy satisfactorio, sobre todo el cariño que me hacéis llegar. Mientras me sigáis leyendo, por aquí andaré. Gracias a todos y muy buenos días. 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Pavo en salsa Gloucester


     No sé si el título me ha quedado fino o un poco pretencioso pero tanto me da. Lo hice hace unos días y nos gustó mucho a todos. Mi hijo me decía: Apunta los ingredientes que se te van a olvidar... Es verdad que a veces me pasa que me cuesta recordarlos pero las fotos me ayudan. Vamos a ello:

750grs de pavo en trozos
Una cebolla morada
200grs de champiñones
Sal y pimienta
Un chorro de salsa Gloucestershire
Un pizca de mostaza 
Una taza de agua 
Una cucharada rasa de maizena
Sésamo negro


     Una vez puestos los ingredientes, os diré que en casa a esta salsa la llamamos Perrins que es como más fácil. ¿Qué hacemos? Pues en una tartera vamos dorando la carne, si preferís de otro tipo vale -sólo hay que adaptar los tiempos de cocción-. Cuando va tomando color añadimos la cebolla y los champiñones cortados en trozos medianos. Salteamos todo. Salpimentamos e incorporamos un buen chorro de salsa Perrins, Gloucestershire o como queráis llamarla, y una puntita de mostaza. Yo he utilizado mostaza de estragón Louit. Y bueno, para terminar, mezclamos la maizena con el agua y la añadimos al salteado de carne. Enseguida va a espesar. A partir de aquí, tapamos y dejamos hervir unos 20-30 minutos a fuego suave. 

     Queda un guisito muy agradable. Podría ir dentro de uno de esos pies -pastelones- ingleses, pero no... lo he espolvoreado con sésamo negro y he puesto quinoa de acompañamiento. La novedad es que se ha terminado la quinoa. Dudo si la volveré a comprar pues no les gusta nada. El guiso, ya sea con arroz, patatas,... o lo que se os ocurra, de verdad que es muy rico. Deciros que seáis prudentes con la sal pues estas salsas ya son ellas salerosas. Y nada más. Aquí queda esta receta tan facilona que se hace en un ratito. Buenas noches a todos y gracias por leerme. 



miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cambio de hora


     Pues nos han cambiado la hora como todos los otoños. Unos dicen que bien, otros dicen que mal...
A mí no me gusta que la cambien porque se hace de noche enseguida. Y eso que estamos al oeste. Cuando estuve en Cartagena me sorprendía lo pronto que anochecía. Siempre nos pasa a los gallegos cuando viajamos a oriente. Pero no todo es malo. Para los que somos trasnochadores es una ventaja. De pronto tienes un sueño tremendo y sólo son las doce. Pues eso, hay que ver el lado bueno de todas las cosas. Eso sí, la sensación es: llegó el invierno. 

     Ante tal amenaza, decidimos pasar el fin de semana al aire libre. Eso nos lleva a viandas suculentas y engordantes. Siempre que sucede igual, es porque pasa lo mismo... Mi marido nos hizo unas comidas muy ricas, como podéis ver. Los pinchos morunos siempre me han gustado y aún recuerdo los que tomaba en el Tonel en tiempos de mi abuela. 


     Aunque el almuerzo sea informal, es agradable poner la mesa y no olvidar que lo importante es estar juntos. Da igual comer unas latitas con pan... Estas comidas siempre me hacen recordar a aquellos Cinco de Enid Blyton que solían beber siempre cerveza de jengibre. Es lo que ahora llamamos ginger ale pero cuando era niña no tenía idea de lo que podía ser. En aquella época leía a los Cinco a todas horas, los leía, los releía y los volvía a leer. 


     El domingo tomamos un arroz hecho entre los dos que quedó muuuy rico. Tenía hortalizas, pollo, chorizo, chipirones y unos langostinos. Terminado en el horno el punto quedó bárbaro. Hoy no hay receta... todo esto ya lo hemos hecho muchas veces. Como estoy publicando menos, os cuento que el blog va muy bien, razonablemente bien. Hemos pasado de las 430.000 visitas, me leen con regularidad desde muchos países y parece que no ha tenido mucha importancia el publicar algo menos. Es un alivio porque estaba preocupada. Por otra parte ya tenía miedo de ser "la pesadiña del blog". Así pues, estoy muy satisfecha. 

     Hoy es dos de noviembre, día de difuntos, y no he hecho ni buñuelos ni nada similar. Ni siquiera he tomado huesitos de santo. Me gustan pero como están por las nubes... los he dejado volar. Sí que es un día para recordar a todas esas personas queridas que nos han dejado, para pedir por ellos. Lo importante es lo que nos queda, como decía el poeta: "Dejónos harto consuelo su memoria". Yo tengo la mía llena de cariño. Os deseo a todos muy buenos días.