Abro este blog animada por mis amigas para compartir mi afición por la cocina y la buena mesa. Las recetas son fáciles y asequibles para todos. Muchas veces al gusto de mis hijos y siempre hechas con mucha ilusión. Espero que os gusten.
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lunes, 21 de noviembre de 2016
Crema de sardinas
Esta crema les encantó en casa. Mi amiga Marta me dio una proporción para hacer cremas para "dipear".... Es una palabra algo rara pero ya sabéis que se refiere a esas salsas donde mojamos una patata o un nacho. Se me ocurrió hacerla con una lata de sardinas en aceite y fue un éxito. A mí estas cosas me encantan pero procuro no hacerlas mucho pues es difícil ser comedido . Los ingredientes son de las cosas que se suelen tener en casa. Eso también es bárbaro porque no se estropean y nos sacan de un apuro. Vamos pues a por ellos a la despensa:
Una lata de sardinas en aceite de oliva
Dos quesitos en porciones
Dos cucharadotas de mayonesa
Una guindilla
Ya os dais cuenta de que sardinas o sardinillas nos dará igual pues las vamos a batir. La guindilla de las pequeñitas que vienen secas. Si la ponéis fresca, un trocito pequeño ¡precaución! Y bueno, batimos todo hasta formar una salsa homogénea. Más nada... Después, mojamos patatas fritas o lo que nos guste. Incluso es rica para mojar pan o hacer un sándwich. Pica un poco pero el picante le da gracia. Además, recuerda al paté de sardinhas que tomamos cuando vamos a Portugal; Se hace conocido. Sé que es una receta tontita pero ando algo despistada con el ordenador, las fotos y todo lo demás. Es un aperitivo rico y una cosa cómoda de hacer para picar durante un partido de fútbol (un suponer). Tambien, si tememos que la comida quede escasa, un par de aperitivos llenan bastante a los "comedores". Me despido por hoy, mando un saludo a los que me leen desde Canadá, que es novedad. En Ferrol tenemos rayos y truenos pero, no obstante, os deseo buenas noches a todos.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Vieiras al horno
Esta receta es idéntica a las zamburiñas al horno, cambiando el molusco... No obstante, como es muy rica, os la vuelvo a poner. Hacía mil años que no ponía vieiras en casa. Este verano tuvimos ocasión de tomarlas y, dado que a mis hijos les chiflaron, decidí prepararlas. Seguramente las pondré en Navidades, alguno de los días de fiesta. Se pueden comprar ya y guardarlas en el congelador. Estas las compramos congeladas, con concha, y las limpió mi marido. No es difícil, traen mucha arena y sólo dejamos la carne y el coral. Hay que pasarlas debajo del grifo para que no quede nada de arena. Creo que en el mercado las venden frescas y limpias. Aquí va a depender de nuestro presupuesto. Es lo que suele pasar...
Los ingredientes son para 6 vieiras:
Una cebollita
2 puñaditos de jamón
Aceite, sal y pimienta
Una cucharada de pan rallado
Vino blanco rico
Perejil fresco
Pues ya os imagináis, doramos la cebolla picadita en un par de cucharadas de aceite de oliva, añadimos el pan rallado y salteamos un poco e incorporamos el jamón (lo de los puñaditos depende un poco del gusto y de la mano de cada cual). Ponemos el vino, como medio vaso y dejamos hervir hasta que espese un poquito. Salpimentamos. Esto lo ponemos sobre las vieiras, una cucharada o más, al gusto, y espolvoreamos con perejil fresco. Llevamos a horno fuerte unos 8-10 minutos. Aquí, un poco de cuidado con el horno.... El mío ya sabéis que no quema nada. Nos quedan unas vieiras muy sencillas y ricas, nada caras, si recurrimos a los congelados, y muy propias para un día de fiesta. Las fotos están hechas a todo correr pero en el plato estarían bonitas sobre un poco de lechuga o unas hojitas variadas. Dos por persona es una sugerencia que a mí me parece bastante razonable.
Por hoy me despido. Os repito que estoy muy contenta de lo bien que va el blog dadas las circunstancias. Os agradezco a todos mucho que me leáis. Me llegan noticias de gente que me lee, que hace mis recetas en sus celebraciones, que disfruta también de mis comentarios y de las tontadas que digo... El viernes me comentaba una amiga que le encantaban mis recetas porque le recordaban a las de la casa de su madre, donde se improvisaban las comidas muchas veces como hago yo. Todo esto, claro, es muy satisfactorio, sobre todo el cariño que me hacéis llegar. Mientras me sigáis leyendo, por aquí andaré. Gracias a todos y muy buenos días.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Pavo en salsa Gloucester
No sé si el título me ha quedado fino o un poco pretencioso pero tanto me da. Lo hice hace unos días y nos gustó mucho a todos. Mi hijo me decía: Apunta los ingredientes que se te van a olvidar... Es verdad que a veces me pasa que me cuesta recordarlos pero las fotos me ayudan. Vamos a ello:
750grs de pavo en trozos
Una cebolla morada
200grs de champiñones
Sal y pimienta
Un chorro de salsa Gloucestershire
Un pizca de mostaza
Una taza de agua
Una cucharada rasa de maizena
Sésamo negro
Queda un guisito muy agradable. Podría ir dentro de uno de esos pies -pastelones- ingleses, pero no... lo he espolvoreado con sésamo negro y he puesto quinoa de acompañamiento. La novedad es que se ha terminado la quinoa. Dudo si la volveré a comprar pues no les gusta nada. El guiso, ya sea con arroz, patatas,... o lo que se os ocurra, de verdad que es muy rico. Deciros que seáis prudentes con la sal pues estas salsas ya son ellas salerosas. Y nada más. Aquí queda esta receta tan facilona que se hace en un ratito. Buenas noches a todos y gracias por leerme.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Cambio de hora
Pues nos han cambiado la hora como todos los otoños. Unos dicen que bien, otros dicen que mal...
A mí no me gusta que la cambien porque se hace de noche enseguida. Y eso que estamos al oeste. Cuando estuve en Cartagena me sorprendía lo pronto que anochecía. Siempre nos pasa a los gallegos cuando viajamos a oriente. Pero no todo es malo. Para los que somos trasnochadores es una ventaja. De pronto tienes un sueño tremendo y sólo son las doce. Pues eso, hay que ver el lado bueno de todas las cosas. Eso sí, la sensación es: llegó el invierno.
Ante tal amenaza, decidimos pasar el fin de semana al aire libre. Eso nos lleva a viandas suculentas y engordantes. Siempre que sucede igual, es porque pasa lo mismo... Mi marido nos hizo unas comidas muy ricas, como podéis ver. Los pinchos morunos siempre me han gustado y aún recuerdo los que tomaba en el Tonel en tiempos de mi abuela.
Aunque el almuerzo sea informal, es agradable poner la mesa y no olvidar que lo importante es estar juntos. Da igual comer unas latitas con pan... Estas comidas siempre me hacen recordar a aquellos Cinco de Enid Blyton que solían beber siempre cerveza de jengibre. Es lo que ahora llamamos ginger ale pero cuando era niña no tenía idea de lo que podía ser. En aquella época leía a los Cinco a todas horas, los leía, los releía y los volvía a leer.
El domingo tomamos un arroz hecho entre los dos que quedó muuuy rico. Tenía hortalizas, pollo, chorizo, chipirones y unos langostinos. Terminado en el horno el punto quedó bárbaro. Hoy no hay receta... todo esto ya lo hemos hecho muchas veces. Como estoy publicando menos, os cuento que el blog va muy bien, razonablemente bien. Hemos pasado de las 430.000 visitas, me leen con regularidad desde muchos países y parece que no ha tenido mucha importancia el publicar algo menos. Es un alivio porque estaba preocupada. Por otra parte ya tenía miedo de ser "la pesadiña del blog". Así pues, estoy muy satisfecha.
Hoy es dos de noviembre, día de difuntos, y no he hecho ni buñuelos ni nada similar. Ni siquiera he tomado huesitos de santo. Me gustan pero como están por las nubes... los he dejado volar. Sí que es un día para recordar a todas esas personas queridas que nos han dejado, para pedir por ellos. Lo importante es lo que nos queda y como decía el poeta: "Dejónos harto consuelo su memoria". Yo tengo la mía llena de cariño. Os deseo a todos muy buenos días.
jueves, 27 de octubre de 2016
Osobuco de cerdo
Que vaya por delante que yo creo que el ossobuco debe ser de ternera. Es un corte del jarrete. Osso buco significa hueso hueco. Lo rico que tiene el de ternera es que lleva el tuétano, a mí me encanta. Mi marido me trajo este corte de cerdo y lo guisé y quedó tan rico que prometí a mi amiga Ana subirlo. Por fin he conseguido hermanar al blog y a mi cámara de fotos (los hijos que son muy listos). Bien, es un guiso sencillo con lo de siempre pero quedó delicioso. Ahora a ver si recuerdo todos los ingredientes:
Carne para guisar
Cebolla roja
Zanahoria
Un par de tomates pelados
Aceite
Sal y pimienta
Vino blanco para guisar
(Tomillo)
Cuando empecé a dorar la carne en aceite caliente pensé que era un ossobuco muy raro. También había un par de trozos de ternera sin hueso. Fue mi marido quien me sacó de dudas al decirme que era pata de cerdo... ¡Acabáramos! Pero no importa, quedó barbaro. Vamos dorando la carne en aceite caliente y entre los trozos colamos una cebolla roja grandota (o dos medianas), una zanahoria, y un par de tomates. Con calma, moviendo para que todo se vaya pochando bien. Que coja colorcito.
Yo no suelo poner tomate en estos guisos de carne pero le dio un toque riquísimo a la salsa. Casi ni se ve por la larga cocción pero estaba la salsa sabrosísima. Es lo típico, que hay en la nevera unos tomates que se van a perder...
A continuación salpimentamos y añadimos un buen vaso de vino para guisar. Que preferís el toque cervecero... vale. La cosa es que hay que mojar el guiso. El tomillo, si os gusta, os lo aconsejo porque va muy bien con las carnes. La nuez moscada tampoco iría mal. Dejamos hervir a fuego suave hasta que la carne esté totalmente tierna. Una hora y, si hace falta un poco más, pues también.
Nos queda un guiso tradicional, rico-riquísimo al que añadimos unas patatas fritas en freidora que pondremos en la salsa unos minutos y quedan exquisitas. Se me acaban los adjetivos "deliciosos". Bueno, pues ya veis que cosa tan sencilla, un estofado normal y corriente que quedó... apetitoso. Todos lo dijimos.
Esta semana que viene tengo intención de hacer otro ossobuco -esta vez de ternera- guisado con pimientos tricolore que pienso que estará delicioso. Ya os contaré. Y como hace tiempo que no os veo, os dejo unas rosas que me regalaron este verano y eran una perfección. Se me hace raro publicar menos y al mismo tiempo, lo confieso, es un alivio no estar tan pendiente del blog. ¡Hay tanto que hacer en la vida! de momento me ha dado por leer bastante. Gracias de nuevo por seguirme y buenas tardes a todos.
viernes, 21 de octubre de 2016
Huevos a caballo
Este plato que se tomaba en casa de mis padres me hace mucha gracia. Se me ocurrió hacerlo y mis hijos no lo conocían ¿huevos a caballo? Lo he buscado en Google y, efectivamente, son un par de huevos sobre un filete -a caballo-. Suelen ser sobre un filete de ternera, yo al menos lo recuerdo así, pero los he hecho, de uno en uno, sobre una chuleta de aguja. Lo que había.
Este tipo de carne suelo hacerlo en una plancha que me permite que la carne se haga mejor, sobre todo si son chuletas o piezas grandes, que no es el caso. La carne conviene mazarla y adobarla con ajo y perejil. La planchamos a fuego fuerte con algo de aceite y la vamos girando para que se haga del todo. Sobre todo importante en el caso del cerdo pues la ternera se puede tomar rosada. He aprovechado para asar unos tomatitos. Quedan muy ricos pero cuidado que abrasan. Salpimentamos la carne cuando ya está dorada y ¡claro! vamos haciendo los huevos fritos en aceite bien caliente.
Acompañamos el plato con unas patatas fritas cortadas al gusto. La idea es ir cortando huevo y bistec a la vez para tomar la carne a la vez que el huevo -en este caso lo cortamos con cuchillo aunque no sea lo correcto-. Queda muy jugoso y rico combinado con la yema. Ese es el espíritu del plato. Hasta aquí llego por hoy. Me está costando publicar y las fotos han quedado muy oscuras. ¡Qué desazón! Y, sin embargo, esta semana he hecho unas comidas la mar de ricas y divertidas. A ver si el ordenador me va dejando publicar... Os deseo a todos un feliz fin de semana. Buenas tardes.
viernes, 14 de octubre de 2016
Pastelón de huerta
Últimamente me ha dado bastatante por las hortalizas. Me gustan mucho y son muy sanas, es lo que tienen. Tenía que hacer un "primero" y fui sacando, de nuevo, de la nevera las hortalizas que me quedaban. Vamos a por ellas:
Una cebollita
Una zanahoria pequeña
Media berenjenita
Medio pimiento
Espinacas cortadas
Una cucharada grande de harina
Un vaso de leche
Aceite, sal y pimienta
100grs de mezcla de quesos
Una plancha de hojaldre
Huevo batido
Empezamos dorando las hortalizas cortadas en tiras en la sartén. Si os gusta otra combinación, por ejemplo calabacines, pues genial. Estas estaban muy ricas. De veras. Cuando tenemos las hortalizas tiernas, incorporamos la harina. Una cucharada sopera en copete. Dejamos dorar ligeramente, removiendo la harina entre las hortalizas. Si veis que hace falta, añadís un poco más de aceite. Después, bajamos el fuego y vertemos la leche sin dejar de remover. Con ánimo. La cantidad de leche puede variar un poco pero la bechamel debe ser tierna. Al haber tanta cosa, no se suelen hacer grumos de harina. Llevamos a ebullición unos 12 minutos (va a ir al horno y no necesita hervir tanto como las croquetas). Los últimos minutos añadimos las espinacas. Yo las compro en Mercadona y vienen pequeñas porciones picadas y congeladas. Tres o cuatro de esas porciones serían suficientes y para este tipo de recetas son muy prácticas.
Dejamos entibiar. Estiramos la masa y ponemos la bechamel en el centro, dejando los bordes sin cubrir. Sobre la bechamel espolvoreamos queso rallado especial para pizzas. En este caso una mezcla de tres quesos. El que os guste vale, pero que sea "fundente". Cortamos los bordes de la masa y los vamos poniendo sobre la bechamel cubierta de queso sin mucho orden ni concierto... Pintamos con huevo batido y salpimentamos la masa ligeramente. Listo para ir al horno.
A unos 200º introducimos el pastelón una media hora. Depende, como siempre digo, mucho del horno. El mío es de pedales y me tiene bastante aburrida.
Quedó un pastelón realmente rico. La masa crujiente, el queso fundido, la bechamel tierna y sabrosa, con todas esas hortalizas combinadas... Mi marido le llamó: "Hojaldrocho de Ratatuille avec béchamel et fromage..." Mucho nombre me parece pero mis hijos se sorprendieron de lo bueno que estaba y preguntaron: "¿Esto te lo has inventado?". No sé si me lo he inventado pero ahí queda. De veras que está muy muy rico. Una béchamel fina de cualquier sabor que os guste, una lámina de hojaldre,... y tenemos un estupendo pastelón, que también podríamos hacer totalmente cubierto de masa. No es ligero pero nadie es perfecto. Un saludo a todos.
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