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lunes, 24 de agosto de 2015

Pizza de pan reseso



   Quizás a algunos os choque la expresión "pan reseso". Es un ejemplo de la jerga ferrolana y hace referencia al pan del día anterior. En Ferrol somos así, tenemos nuestro propio idioma, hacemos gasolina y bajamos el polvo (por no hablar de las camas rebatibles). En esta ocasión se trata de un delicioso pan de Órdenes que sobró de una comida multitudinaria (qué difícil es calcular el pan que hará falta) y que decidí aprovechar pues tirar la comida es un pecado. 

   Bien, dejando el argot ártabro a un lado y siguiendo con la receta, que no puede ser más fácil, os pongo los ingredientes:

Pan del día anterior
Tomate triturado
Queso para pizza
Cebolleta
Jamón, aceitunas, bacon,...
Orégano
Aceite, sal y pimienta

   ¿Qué hacemos? Pues como podéis suponer, cortamos el pan como si fuéramos a hacer un bocadillo y lo pintamos con el tomate triturado. Lo bueno es que podemos usar cualquier pan que nos haya sobrado, aunque es mejor que sea rico, claro. La cantidad de tomate un poco al gusto. A continuación ponemos abundante cantidad de queso. Podéis usar mozzarella o combinar varias clases. Y lo siguiente es poner lo añadidos que queramos y tengamos a mano: Aceitunas, bacon, jamón, salchichas, alcaparras,... Lo que os guste. Cortamos también un trozo de cebolleta en láminas finas y lo ponemos sobre el queso. Incorporamos un hilo de aceite, salpimentamos y añadimos orégano en la medida que nos parezca.



   Mientras tanto, hemos encendido el horno a unos 200º (esto es "a según"). Metemos nuestras pizzas de pan reseso hasta que estén doradas. Como el pan es de la víspera, queda delicioso. No podríamos usar un pan excesivamente duro pues quedaría incomible. 

   A mis hijos les encantan estas canfurnadas y son muy prácticas para aprovechar el pan. Además, nos ahorramos hacer la masa, con lo cual, dos veces bueno. Siento que las fotos no sean mejores pero, de verdad, queda la mar de rico y podéis ser más creativos con los añadidos. 


    Para aligerar un poco, preparamos una ensalada como acompañamiento y ya tenemos la comida lista. No se tarda ni media hora. Si tenéis un buen pan, como este de Órdenes, todavía mejor. Yo se lo tengo que agradecer a mis amigos Ana y Manolo. 

   A Ferrol parece que ha llegado el otoño con vientos casi huracanados. Me parece pronto y me desanima un poco. Yo cuento con un septiembre soleado y bonito pues agosto ha sido bastante malo. A ver qué pasa... Buenos días a todos.



viernes, 21 de agosto de 2015

Ensalada de frambuesas


   La receta de hoy es un plato que hice durante las vacaciones. Ya sabéis que cuando estamos fuera de casa unos días, aunque sigamos haciendo un trabajo parecido, suele resultar descansado. El mero hecho de variar y salir de la rutina siempre es bueno. A la hora de cocinar, cuando no estoy en Ferrol, improviso más si cabe; de ahí esta ensalada. Para mi gusto se echaban de menos unas nueces peladas, pistachos, almendras laminadas,... o algún otro fruto seco pero no lo tenía en el momento. Aun así quedó muy rica y ya veis que hay poco que contar. Para hacerla necesitamos:

Espinacas frescas
Un queso cremoso tipo brie
Frambuesas
Frutos secos  
Aliño

   Bien, deciros que estas frambuesas rosadas no las encontraréis, seguramente, en el mercado pero las rojas son deliciosas y tan bonitas o más. Lo que vamos a hacer es cortar el queso en trocitos y preparar la ensalada como veis en la foto. Si tenéis algún fruto seco que añadir, yo creo que es lo justo. Además del sabor aportaría un toque crujiente que a las ensaladas les va de cine. No remováis hasta que se vaya a servir porque hace muy bonito presentarla con las frambuesas a la vista. Además de rica, queda muy vistosa, me parece a mí. El aliño, normal y corriente, a vuestro gusto. No obstante, a continuación os cuento un aliño que vi en la tele y que hice otro día que os puede gustar. A mí me encantó.



   Este aliño se lo vi hacer a un cocinero en Canal Cocina. No me acuerdo quién era. No veo mucho ese canal pero algunas veces surgen nuevas ideas. En general prefiero leer las recetas, me falta paciencia para verlas en la tele. Este era uno de esos trucos que dicen en un par de minutos. Es un aliño que hacemos cuando nos quedan un par de cucharadas de mermelada en el fondo de un tarro y así aprovechamos. ¿Qué hacemos? Pues añadimos sal, aceite y vinagre al tarro (cantidad normal para una ensalada), cerramos y lo agitamos como las maracas de Machín. Nos queda un aliño afrutado y fresquito la mar de rico. Sobre todo si son bayas (esto para mi gusto particular). Yo casi siempre compro la mermelada de bayas: arándanos, frambuesas, grosellas,... o hago la de moras en temporada. Las demás, también me gustan pero algo menos. Ya no me enrollo más. Os dejo la ensalada de frambuesas por un lado y el aliño frutal por otro. Se podrían combinar, claro. Espero que os gusten. Muy buenos días a todos.



lunes, 17 de agosto de 2015

Tarta de manzana y crema sobre hojaldre


   ¡Por fin estoy de vuelta! Siempre vienen bien unos días de descanso pero ya echaba de menos el blog y a mis lectores. Han sido días tranquilos con no muy buen tiempo pero he tenido ocasión de comer con los amigos y hacer alguna pequeña excursión. También he podido disfrutar de la familia, así que han sido muy agradables. Sobre todo, muy descansados. Hoy os traigo una receta parecida a otra que ya puse en el blog, pero esta la hacemos con hojaldre comprado, así que no nos da nada de trabajo, o casi. Hay que hacer la crema pastelera pero no se tarda nada. Así pues, vamos ya con los ingredientes:

Una lámina de hojaldre
3 ó 4 manzanas
Crema pastelera
Huevo batido
Azúcar y canela


     La crema pastelera la copio directamente de otra receta. Es fácil y no tiene ninguna dificultad salvo, como todo, poner atención:
   
    Ingredientes:
Medio litro de leche
Dos huevos o cuatro yemas
120grs de azúcar
50grs de mantequilla
50grs de maizena
Una piel de limón
(Canela o vainilla)

Procedemos igual que para hacer "Natillas caseras". Calentamos la leche con la mantequilla, el limón y la canela a punto de ebullición. Mezclamos el azúcar, la maizena y los huevos haciendo una "papilla", añadimos la leche poco a poco a esta mezcla. Después volvemos al cazo usando un colador. Llevamos a ebullición con mucho cuidado de que no se pegue y en cuanto espese separamos. Enfriamos enfilmando "a piel" para que no haga una película encima. Antes de usarla la removemos bien.


     Una vez que la crema está fría, preparamos la tarta. Extendemos la lámina sobre el molde y pinchamos con un tenedor. Recordad aprovechar el papel que trae el hojaldre para ponerlo sobre el molde que es muy cómodo. Ponemos la crema pastelera sobre la masa y después vamos colocando las manzanas procurando que nos queden monas. Esto no es que tenga importancia pero la presentación ayuda mucho en cocina, ya lo sabéis. Después, mezclamos un par de cucharadas de azúcar con una pizca de canela y espolvoreamos sobre la manzana. Ya está lista para ir al horno una media hora a 200º. Va a depender un poco del horno. Si veis que se dora demasiado, bajáis la temperatura. Tiene que hacerse la manzana y dorarse la masa (no chamuscarse como me pasó a mí el otro día). Si os gusta más, podéis ponerle gelatina por encima cuando esté fría. Yo no soy muy fan de la gelatina pero eso va en gustos. Ya la venden en sobrecitos para las tartas. ¿Queda algo por decir? Sí, que podéis pintar los bordes con huevo batido y quedará la masa más brillante y bonita. 



     En los días que estuve de "vacaciones" hice algunas recetas que ya conocéis. Por supuesto, no todas salieron perfectas pues suele pasar que te esmeras mucho y nada, metes la pata con el horno o con la sal... Son las meigas. Pero no importa, no hay que desanimarse. Entre las cosas que hice:



    La carne con nachos, que es muy propia para jóvenes y es una receta muy fácil y rica para una cena de verano.



     El Mississippi mud pie que también hice en el blog y, como veis, se me chamuscó un poco. No obstante gustó mucho. Hay que tener siempre en cuenta que cada horno es de su padre y de su madre.



     Y lo que tuvo un gran éxito y cociné en varias ocasiones fue la tontería de queso y hojaldre. No le hice foto esos días pero ya la conocéis (os pongo una foto del mismo blog). Todos se sorprendieron mucho y como es tan fácil... no me da ninguna pereza hacerla. Y como les digo siempre a mis amigos: Está en mi blog. Espero no ser la "pesadiña" del blog pero me suelen preguntar. Hice alguna cosa más que ya os contaré. En verano siempre se improvisan recetas fáciles con lo que tenemos a mano y, afortunadamente, a veces salen bien. Después de este breve cotilleo cocineril, deciros que espero que os guste la tarta. Cambia un poco según las manzanas que utilizamos. Nada más. Encantada de estar de vuelta. Gracias por haber seguido ahí mientras yo no estuve. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Berenjenas rellenas de carne



   Hacía muchísimos años que no tomaba este plato. Yo no suelo hacerlo pero una cuñada mía las hacía muy ricas. Como las berenjenas me encantan, no podía faltar en mi blog esta receta. Es muy fácil y se puede variar bastante, como todo.

   Ingredientes:
Cuatro o cinco berenjenas
Medio kilo de carne picada 
Una cebolla
Medio pimiento rojo
Queso rallado
Aceite de oliva, 
sal y pimienta
Tomillo



   El número de berenjenas va a depender del tamaño de estás. Si son pequeñas, podéis poner cinco o seis. Yo creo que es mejor que sean chicas para repartir porque si son muy grandes y hacemos, por ejemplo, tres, habrá que cortarlas a la mitad y hace más feo a la hora de servir. Pero todas las opciones valen. Lo que yo he hecho es cortarlas a lo largo por la mitad y sumergirlas en agua con sal una media hora para que pierdan amargor. En el mismo fregadero, bien limpio, pues son bastantes. Después las he cocinado en el micro ondas unos 15 minutos al vapor como hago siempre. Se podrían hacer al horno o cocer... Según vuestras costumbres, pero la carne de la berenjena tiene que quedar tierna.



     Con un vaciador las vaciamos (valga la redundancia). Podemos dejar medio dedo de carne en la berenjena o casi nada. Cuidado que no se os rompa. Si dejáis muy poca carne, servirá de simple "contenedor", que tampoco es malo pues hay a quien no le gusta la piel.




     Esa carne que hemos extraído, la cortamos chiquita con un cuchillo o la media luna. En una sartén grande doramos la cebolla y el pimiento, incorporamos la carne y las especias. También salamos, claro. Dejamos que se cocine completamente. Podríamos poner un tomate pelado en trocitos, cambiar las especias,... Lo que os guste dentro de una lógica, claro. Si ponéis tomate, recordad añadir una cucharada de azúcar para contrarrestar la acidez.



   Agregamos la carne de la berenjena y dejamos hervir unos minutos todo junto. Después, con ayuda de una cuchara, rellenamos las berenjenas que hemos vaciado previamente. Cubrimos con un queso rallado que nos guste. Suave o fuerte... a según. Yo he puesto uno suave porque me encanta notar el sabor de la berenjena. Soy fan...


   Llevamos al horno, que se gratinen y se calienten por dentro. Unos 200º alrededor de 15 minutos. Va a depender mucho del horno. Igual os llega con menos tiempo. 



   El resultado es un relleno muy rico y suave que a todos nos ha encantado. Es un plato contundente, no por pesado, que no lo es, sino porque lleva carne, queso y hortalizas. Quiero decir que es muy completo. Podríamos tomar una sopa antes o una ensalada y ya tendríamos una comida más que completa. Si ponéis un queso ligero y poca cantidad, hasta sirve para una dieta. A mí me han encantado y os animo a probarlas. Y si queréis presentarlas más monas, podéis poner la berenjena asada sobre una hoja de col o de lechuga. 

   Sólo me queda por deciros que hoy me despido por unos días. Son unas vacaciones blogueras que voy necesitando. Serán alrededor de diez días. Voy a dejar el blog a su suerte a ver cómo se porta. Sé que os echaré de menos y estaré deseando saber si tengo o no visitas. No importa, tengo que descansar un poco para reciclarme. Gracias por seguirme a todos. En unos días estoy aquí de nuevo. Os mando, como siempre, todo mi cariño. Hasta muy pronto.

viernes, 31 de julio de 2015

Galletas de nata



   Cuando yo era niña Carmen solía hacernos galletas de nata. La leche la traía una lechera y se ponía a hervir en una olla grande. Tenía su aquél porque no debía quemarse ni irse por fuera. Una vez que había hervido ya se podía tomar. Se dejaba enfriar y en la parte de arriba se formaba una capa de nata que se retiraba. Era una capa gruesa y grasa que se iba juntando en un cuenco en la nevera durante varios días. Se le daban distintos usos. Uno era tomarla con pan y azúcar, otro era batirla y hacer mantequilla. El que preferíamos los niños era que pasara a convertirse en galletas. Hoy en día no podemos tener aquella nata tan gordocha y sabrosa, aun así, yo he procurado hacer unas galletas lo más parecidas a aquellas y no han quedado mal. O eso me parece a mí.

   Ingredientes:
Un vaso de nata de montar
Dos dedos de aceite
Medio vaso de azúcar
Una pizca de sal
3 vasos y medio de harina




   Una vez puestos los ingredientes básicos, pues se pueden añadir sabores, os explico que la harina, medida por vasos, puede variar ligeramente. También que podéis poner hasta un vaso de azúcar, eso es para gustos. Respecto a los dedos de aceite, pues se miden en el mismo vaso de la nata (si medís los dedos de aceite en un recipiente de distinto tamaño no vale pues estamos hablando de capacidad). La referencia es un vaso tipo "nocilla" de 200 ml.

   En un cuenco vertemos un vaso de nata de montar. Es la nata más grasa. Podéis poner un brick de 200 ml directamente. En un vaso de esa misma medida (o en el mismo) medís dos dedos de aceite. Añadís el medio vaso de azúcar y la pizca de sal. Todo al cuenco. Empezáis a incorporar la harina y vais removiendo, al llegar a los tres vasos prestáis atención pues ya estáis cerca de la medida. Si se sigue pegando a las manos, el medio vaso lo ponéis,... Un poco que veáis que os queda una masa que no se os pega a las manos y que es tierna. La amasáis un poquito, lo justo para que se forme bien, y la dejáis reposar un rato. Es una masa de tipo quebrado, como veis en la foto de abajo, y no necesita, por tanto, ser muy manipulada.




   Espolvoreáis la mesa de trabajo con harina y estiráis con un rodillo también enharinado. La masa es fácil de manejar porque es grasa. Las cortamos con moldes para galletas o con una copa de vino. Yo quería hacer unas galletas redondas no muy chicas y usé una copa mediana. Ya veis que es muy fácil. Las ponemos en una bandeja de horno sobre papel. Las pincelamos con agua y las espolvoreamos con azúcar. 




   Precalentamos el horno a 200-225º y las hacemos unos 15 minutos. No deben dorarse en exceso porque tienden a ser duritas. Iguales a las de Carmen no son, es imposible, pero se parecen bastante, tanto en la textura como en el sabor. Os animo a hacerlas porque salen muy ricas. Te llevan de viaje a la infancia y a muchos recuerdos. Sólo por eso vale la pena.



   Me queda deciros que yo les puse ralladura de limón y una cucharilla de granos de anís. Esto es aparte, se puede poner o no. También se podrían aromatizar con canela o vainilla, o agregar una pizca de pimienta y otra de nuez moscada. Ya sabéis que las galletas admiten muchas variantes. El jengibre, si os gusta, podría ser otra opción... 

   Si queréis hacer muchas, os aconsejo doblar las cantidades. También se pueden hacer más pequeñas que parecen más aunque pesen lo mismo todas juntas... Hoy es San Ignacio y ya pasó casi medio verano. Felicidades a todos los que hoy están de santo y muy buenos días.


miércoles, 29 de julio de 2015

300.000 visitas



   Hoy no voy a poner receta pero no puedo dejar pasar la ocasión de daros las gracias pues hemos llegado a las 300.000 visitas ¡nada menos! Es una cifra impresionante, al menos a mí me lo parece, y creo que bien vale una entrada. Últimamente soy más práctica en cuanto al blog y no suelo poner más que recetas. La razón es que, realmente, veo que es lo que más interesa a mis lectores. 

   Es verdad que algunos amigos me preguntan por libros para leer, pues han disfrutado con algunos de los que he aconsejado en el blog. Sin embargo, me cuesta encontrar libros que incluyan cocina y algunas veces ni siquiera tengo ganas de leerlos. Cocinar es una cosa y leer es otra, y a mí me gusta variar mucho. Lo mismo pasa con el cine... Otra amiga me sugería abrir otro blog para esas cosas: excursiones, libros, películas... Incluyendo fotografía, que es una humilde afición que también tengo (humildísima). De momento no me planteo llevar otro blog pues, aunque es muy gratificante, también es muy laborioso. De todas maneras agradezco mucho todas estas muestras de interés. 

   Nada más que decir, salvo que la foto que ilustra esta entrada es del muelle de Ferrol que hice hace un par de días. El viernes volveré con otra receta y a primeros agosto quizás descanse unos días. Ya os contaré. Vosotros, por favor, no dejéis de leerme que hay recetas para rato y yo siempre os tengo presentes. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS y, una vez más, buenos días. 

   

lunes, 27 de julio de 2015

Pudding de merluza con leche ideal




   Como sabéis, suelo utilizar nata líquida para hacer los pudines. ¿Por qué? Bueno, ya sabéis que uno se acostumbra a algo y cuesta cambiar. Además, compro la nata de marca blanca, tres paquetes de 200 ml y es muy cómodo y barato. Una amiga me dice muchas veces que la leche ideal engorda menos. También lo dicen en el anuncio de leche ideal. Conclusión: probé a hacer el pudding (o pudin) para ver qué tal. La diferencia yo no sé si en el sabor es mucha porque tendríamos que tomar uno y otro, hechos exactamente igual, para notarlo. El resultado fue un pudin -lo voy a escribir así que es más cómodo- muy rico y tan sencillo de hacer como el otro.

   Si me leéis de vez en cuando, sabréis a estas alturas que varío pequeñas cosas en mis recetas. En la del pudin de pescado, en concreto, pues a veces pongo zanahorias, espinacas, unas gambitas,... cambio el tipo de pescado,... Pero todos salen ricos. Os lo prometo.

   Ingredientes:
200 ml de leche evaporada
4-6 huevos
Salsa de tomate
600 grs de merluza sin espinas ni piel
6 palitos de cangrejo


   Bueno, hacemos como siempre. Descongelamos la merluza toda la noche, salvo que la uséis fresca. Yo os aconsejo comprar un paquete de merluza sin piel ni espinas, es lo más cómodo y económico. La hacemos en el micro en un pirex tapado con film alrededor de 6-7 minutos. No hace falta que se haga mucho. Si ponéis medio kilo de merluza, pues 4 huevos, si es casi el kilo, 6 huevos... Un poco "de aquella manera". Una vez hecha la deshacéis en lascas con un tenedor. No la desmiguéis mucho. Salamos ligeramente.


   También necesitamos tomate frito. Puede ser de bote. Queda muy bien para el pudin. Entre 100 y 200 ml. Esto es una cuestión de gustos. En casa prefieren con menos tomate. Queda más blanquito. Con más tomate el resultado es un pudin rosado de sabor algo más ¿intenso? A mí me gusta de las dos maneras. Quizás algo más fino el clarito.

   En esta ocasión hice el tomate porque tenía algo menos media lata empezada en la nevera que me había sobrado de un pisto de berenjenas (no me gusta ponerle mucho tomate al pisto). Hice lo de siempre: doré media cebolla, incorporé el tomate, dos cucharaditas de azúcar, sal y pimienta, una pizca de tomillo y, por ser receta de pescado, una hojita de laurel. Unos veinte minutos y listo.


   Este tomate (lo podéis batir o no, retiráis el laurel) lo incorporamos al pescado con seis palitos de cangrejo picaditos, la leche ideal y los huevos batidos con una pizca de sal. Yo puse 4 huevos. Si ponemos más huevos el pudin queda más compacto. A mí me gusta que se vea más como un "paté". Eso también es al gusto. 


   Engrasamos una fuente tipo "cake" y la espolvoreamos con pan rallado. llevamos al horno a 180º alrededor de una hora. Esto es siempre igual. Ahora voy a repasar la receta a ver si he olvidado algo... Bueno, el tema de la sal. He salado el pescado, la salsa y los huevos... ¿Salamos más? Si sois sosos ya bastaría. Si sois salerosos, una pizca de sal en la mezcla del pudin y removéis bien. Pero no os paséis, cada cosa en su medida. La comida muy salada no es agradable. 


   Para acompañarlo he hecho una salsa estilo tártaro pero aprisa y corriendo. A media taza de mayonesa ligera le he añadido una pizca de mostaza, una cucharada de cebolla picadita y cuatro pepinillos cortados en cuadraditos. Vamos, una tontada. Se puede aligerar con yogur natural pero yo la he dejado así. También le va la salsa rosa. 


   Unas patatitas cocidas, un poco de ensalada y ya tenemos otra comida lista. Aquí tienen la manía de comer todos los días. Sé que es un poco rollo contar otra vez todo el pudin pero lo hago para que no tengáis que andar buscando en otras entradas. La cuestión era cambiar la nata por la leche ideal. Claro, podría haber puesto una foto y deciros: Pues nada, lo hacéis igual que los otros cambiando la nata líquida por leche ideal. Ese sería el resumen de todo este lío. La conclusión es que tiene, al parecer, menos calorías pues la leche ideal es simplemente leche evaporada. Para mí hija estaba más rico que nunca. A mí es que me gustan todos. Para los pudines de pescado soy facilona (mientras no tengan espinas). Ahora creo que sí acabe. Os animo a hacerlo y probarlo bien frío. Para un día de fiesta es bárbaro porque se puede hacer de víspera. Buenos días a todos.