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martes, 5 de marzo de 2013

Aguacate en crema






Ingredientes:
Un par de aguacates maduros (que cedan al tacto)
Un chorro de zumo de limón
Sal y pimienta
Un buen chorro de aceite de oliva virgen

     Pelamos los aguacates y batimos todos los ingredientes juntos hasta formar una crema espesa. Si hace falta se le añade aceite y, cuando está bien espeso, probáis con una cucharilla, si está bien de sal, si necesita más pimienta... Es una tontada pero está muy rico para tomar con nachos o como salsa en una cena, por ejemplo una fondue, en la que haya salsas variadas. Al tener limón no se oscurece y queda un color muy bonito. Antes hacía una crema con nata, pero está me parece más ligera. Eso para gustos, claro. Si vais a tardar en tomarla, podéis poner en el recipiente un hueso de aguacate que ayuda a que se conserve más tiempo sin oxidarse.


     El aguacate, también conocido como palta, es rico en vitamina E, omega 3, vitaminas A, C, D, K y algunas del grupo B, magnesio, ácido fólico, potasio,... Y tiene alto contenido en fibra. Todo ello lo convierte en un alimento sano, aunque no ligero. Tampoco creo yo que tomemos tanto aguacate por mucho que nos guste, casi siempre compramos uno para compartir la familia en una ensalada. Como dije antes, no es un producto barato. A mí me ha gustado desde el primer día que lo probé hace ya muchos años. Recuerdo que lo comprábamos en una tienda de la calle Real y que cada pieza costaba cien pesetas. Aquellas pesetas sí que valían algo...

     Hasta aquí por hoy. Os dejo esta recetita y os deseo a todos buenas tardes. En Ferrol tenemos sol, que no es poco.

lunes, 4 de marzo de 2013

Julie y Julia



   
      "Julie y Julia" es una de las películas sobre cocina que más me ha gustado. Los personajes son muy divertidos y diferentes; las dos acciones, en distintas épocas y países; las actrices, que son fantásticas. Interpretada por Amy Adams y Meryl Streep, que estuvo nominada por este papel, nos lleva al mundo de la cocina de un modo muy original. Lo que más gracia me hizo fue la declaración de Julia Child: "Lo que más me gusta es comer". Nos pasa a muchos. Está basada en hechos reales. La joven Julie Powel dedica un año de su vida a cocinar las recetas de un libro de Julia, una americana que ha aprendido a cocinar en París. Julie Abre un blog y cada día comenta lo que hace. Esto me suena... Si os gusta el cine y os gusta cocinar... no debéis perderos esta película. Como dicen los franceses "À ne pas rater". 
     Esta entrada se la dedico a todas las cocineras ferrolanas. 

Sopa de letras



     No me cabe duda de que la persona que inventó la sopa era un genio. Es uno de los alimentos más socorridos cuando hay niños, personas mayores o enfermos. A los sanos también nos encantan. A mí me pasa como a Mafalda, no me gustan los fideos y, en general, prefiero un caldito limpio pero tengo que reconocer que la sopa es un gran invento y nos soluciona muchas comidas. Siempre que estaba enferma de niña pedía que me hicieran consomé y, con un poco de tapioca me entusiasma (y unas gotitas de jerez).

     Para hacer una sopa normal, no de fiesta, suelo comprar unos caparazones de pollo, un par de puerros y dos zanahorias de buen tamaño. A mayores, le podemos añadir garbanzos, un hueso de ternera con un poco de carne y un trozo de jamón que no tenga NADA de rancio. Recordad que los garbanzos hay que ponerlos a remojo. ¿Cómo me gusta más? Pues la verdad, con medio pollo. Después lo tomamos tal cual, con un chorro de aceite de oliva virgen y me chifla. La sopa que queda es riquísima. Y si no, se aprovecha para hacer croquetas, empanadillas o lo que se nos ocurra. Para hacer la sopa pongo todo en frío, cubierto de agua para que salgan 3 ó 4 litros, depende de la cantidad de carne, y lo espumo cuando empieza a hervir. Lo salo al principio y al final rectifico. Lo mínimo que debe hervir, en mi opinión son 2 horas. Si no, no sabe. Después hay que colarla muy bien y pasarla por un tamiz de tela o clarearla. 

     Si es para un día de fiesta le podéis poner un chorrito de jerez, huevo duro, jamón y perejil picaditos. Es una delicia. Para un diario: pasta. Podéis elegir gran variedad: fideos, estrellas, letras,sémola, pitufos... hasta dinosaurios les ponía yo a mis hijos de pequeños. Cuando lleva carne y garbanzos, si lo ponéis en la sopa, llega de plato para los niños pequeños, lo toman fenomenal y se van bien alimentados. Cuando hacíamos cocido y mis hijos eran chicos lo tomaban todo junto.

     También se puede hacer con arroz, y tengo una amiga que la hace con patatas cortadas en cuadraditos chiquititos. En fin, que hay para variar.  

     He olvidado algo importante. Por supuesto, se le pueden añadir un par de buenos chorizos. Menuda española estoy hecha...



Almejas a la marinera


     Las almejas a la marinera, tal como están las cosas, no las hago muy a menudo, pero en casa les encantan. Las suelo acompañar con arroz en blanco y así, con la salsita, cunden un poco más. Hay muchas recetas, yo las hago como le gustan a mi marido que son una mezcla de las de su madre y la mía. 
     Ingredientes:
Un kilo de almejas 
Una cebolla grande
Dos dientes de ajo
Perejil picadito (fresco)
Dos cucharadas de pan rallado
Aceite de oliva
Medio vaso de albariño
Sal con precaución

     Aunque ya vienen limpias, al llegar a casa las pongo en agua fría con sal, siempre sueltan algo de arena. Después las "lavo" bajo el chorro de agua. Deben estar cerradas y vivas. Primero doramos la cebolla picada muy menuda, y los ajos. No deben quemarse. (Yo no siempre les pongo ajo, porque ya lo pongo en el arroz). A continuación, añado el pan rallado, debe dorarse un poco, para esto me fío, más que nada del olfato. Ya toca añadir las almejas, remover, añadir el vino y tapar hasta que se abran. El perejil lo pongo al final para que no pierda color y frescura, en el último minuto. Pruebo la salsa, porque las almejas aportan sal al soltar jugo y es fácil pasarse. Según esté la salsa, añadís más o menos sal (incluso puede que no la necesiten). El perejil, como he dicho, unas vueltas y a la mesa. Con un buen arroz en blanco y pan rico para mojar. Yo no les pongo pimentón ni jamón. Si son buenas, me da pena que les roben sabor. Si son malas, creo que no vale la pena comprarlas. Y nada más. Listas. Por supuesto, también podéis añadirles una hoja de laurel... Si son muy buenas, no les pongáis mucha cosa, deben saber a mar. Bueno, es mi consejo.


sábado, 2 de marzo de 2013

Bollitos Royal


     Ingredientes: 
25grs de mantequilla
3/4 de taza de leche*
1 taza y media de harina (y un poquito más)
Una cucharadita de azúcar
Una cucharilla de royal
Una cucharilla de sal
(Se pueden pintar con huevo batido)


     Son unos bollitos muy sencillos y muy fáciles, vaya esto por delante. En un bol mezclamos todos los ingredientes y pasamos a la encimera. Usamos un poco más de harina (la que tenemos entre paréntesis) para el mármol, las manos y, si hace falta, para que la masa esté flexible... pero un puñadito debería bastar. Amasamos un poquito. Hacemos una bola y dejamos reposar un ratito.



     Después les damos a la masa la forma que queramos, simples bollitos, pequeñitos como scones; o esas espirales que imitan los bollos de azafrán suecos: hacemos un churro, enrollamos y ponemos una pasa en cada extremo. Dejamos reposar otro rato y, si queréis, pintáis los bollos con huevo batido. Quedarán más lucidos. Sólo queda hornearlos a horno fuerte 225º aprox. unos 12-15m. Siempre dependiendo de vuestro horno, que conocéis mejor que yo. 


    
      Tienen una miga algo más prieta que los bollos hechos con levadura de panadería pero son muy sencillos de hacer y muy monos para tomar de merienda con mantequilla y mermelada. En casa nos gustan mucho. Se hacen volando y se comen todavía más rápido. 



     Estos son de otro día, espolvoreados con harina. Ya veis que son muy facilones y los hago de vez en cuando.



   En este mes de encierro, y esto es una actualización, han sido la receta más leída del blog. Pues estoy muy orgullosa de ellos, mis bollitos royal. Recordad que son más bien para tomar pronto. Si no, se endurecerán, pero podéis tostarlos. Os deseo lo mejor para estos días. 
   *Una taza son 250 ml de líquido.

Bacalao con bechamel y patatas



    Ingredientes:
250grs de migas de bacalao
4 ó 5 patatas grandes
50grs de harina
600ml de leche
aceite y sal
ajo y perejil

     Es un plato delicioso que aprendí de una amiga de mi madre y va muy bien para un viernes de Cuaresma. Por un lado tenemos que freír las patatas para hacerle una buena cama al bacalao. Cortadas como para tortilla, no demasiado gordas, las freímos en la freidora hasta que estén un poco doradas. Las pasamos a la fuente de horno y las salamos ligeramente.



     Después queda hacer la bechamel, como siempre explico, dorando un poco la harina en aceite de oliva, añadimos la leche y revolvemos con barillas hasta que espese, para que no nos queden grumos. Ha de ser un poco más fina que la de croquetas, si os parece que necesitáis un poco más de leche, la añadís y removéis bien. Añadimos el bacalao cortado en trocitos, a mí me gusta que se noten un poquito, y dejamos que hierva todo junto un rato. Esta bechamel, como va a ir al horno, se puede hervir un poco menos que la de las croquetas. En todo caso, 12-15m serían suficientes. El bacalao lo podéis añadir a media cocción. Sólo queda añadir el perejil y el ajo muy picaditos. Yo lo hago el último minuto, para que sepa un poco a ajo y el perejil no pierda color. Como cuando hago las croquetas de bacalao. La bechamel no la he salado. Ha pesar de usar migas de bacalao desalado (de Mercadona), cuando he probado la bechamel me pareció que estaba suficientemente salada con la sal que aportó el bacalao. Como siempre digo, probamos con una cucharilla, por si acaso.
     

   
      Sólo queda cubrir las patatas con la bechamel y hornear. Si se os ha enfriado, mi consejo es poner primero el horno a temperatura suave unos diez minutos, para que se caliente bien, y después subir la temperatura para que coja color otros diez minutos. Dependiendo del horno, claro. En todo caso se debe tomar bien caliente. Ya veréis que cosa más rica.



viernes, 1 de marzo de 2013

Judías verdes con arroz en blanco y mayonesa



     Es un primer plato de la familia de toda la vida. El arroz en blanco lo hacemos como siempre. Las judías hay que limpiarlas de hilos con un pelador y cortar los extremos. Después las cortamos en dos a lo largo con un cuchillo pequeño. Sólo queda cocerlas en agua hirviendo con sal. No demasiado, diez o doce minutos, o hasta que estén tiernas sin perder su color. Lo mejor es probar una. Se acompañan con mayonesa, a poder ser, casera. Son riquísimas. Si queréis hacer un plato único podríais añadir unos huevos duros, pero, en principio son un "primero". No os digo cantidades porque depende del número de comensales: medio kilo de judías y una taza de arroz... Un kilo y dos tazas. Vosotros veréis.
  
   Recuerdo que cuando era niña las judías sólo se comían en verano. Ahora, con los invernaderos las podemos encontrar todo el año. No son tan ricas como "aquellas" pero es lo que hay. Si tenéis ocasión de cultivarlas, vale la pena. No tienen nada que ver recién recogidas. Además de la satisfacción de verlas crecer.