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jueves, 5 de febrero de 2026

Sopa oriental de ternera


      Está el tiempo sopero. Es realmente uno de los inviernos más húmedos y fríos que recuerdo... Y recuerdo muchos. Muchas veces, siempre que sobra pan, hago sopa de ajo, ya sea con chorizo o marinera. Es de esas cosas que nos encantan. Pero como hay que variar, en otras ocasiones me inspiro en otras culturas para no repetir tanto los platos de cuchara. En Instagram, que es un bombardeo de recetas, me salió una sopa ¿coreana?, que yo dije: esto lo hago seguro. No sé, me apeteció. Como siempre invento un poco, os voy a contar lo que le puse y cómo la hice. Que después, se puede variar infinitamente pero por algo hay que empezar:

   Ingredientes:

Un bistec de ternera

Puerro y/o cebolla

Champiñones

Caldo o agua

Un huevo

   Para el adobo de la carne: Un chorretón de salsa de soja, Una cucharada de maizena, ajo y jengibre

 


   Bien, con un bistec bueno nos bastará para empezar. Lo que hacemos es cortarlo en tiras no muy largas ni muy anchas. En la foto parecen grandes pero serán de 1 por 3 centímetros aproximadamente. Ponemos la carne en un cuenco con la maizena, la soja, un diente de ajo en láminas y jengibre picadito en cantidad similar al diente de ajo. Si no queréis jengibre, pues no lo ponéis pero le da un toque exótico.




   Por otro lado, cortamos las hortalizas. Con el puerro hacemos fideítos. Lo he visto en los vídeos de sopas de oriente. Yo puse también un poco de cebolla y los champiñones laminados. Me gusta más con shiitake pero, para un diario, unos champiñones o unas setas de cardo sirven perfectamente. Y si queréis alguna hortaliza más, pues adelante. Yo prefiero que no sean demasiadas cosas pero es al gusto. 




    La carne la doramos y la reservamos. En la misma tartera salteamos los puerros y las setas. Que cojan un poco de color. Después juntamos con la carne y añadimos el caldo... O el agua. Si es agua quedará más ligero pero salamos al gusto y vale. Un litro de caldo o de agua. Incluso se puede añadir media pastilla de concentrado de carne. Por un día no nos pasa nada. Dejamos hervir unos minutos 8-10.

   Si miráis la foto de arriba, os daréis cuenta de que falta el huevo. Lo que hacemos es batirlo ligeramente y añadirlo sin dejar de remover para que le dé ese aspecto hilado de sopa china (o coreana)
Sólo quedaría poner un poco de guindilla molida si gusta. A mí sí me gusta que estás sopas tengan un puntito picante y, con este frío, se agradece.

   Y os preguntaréis: ¿Y qué tal quedó la sopa? ¿Rica? Pues sí, rica, riquísima. Nos encantó a los dos. Creo que ese día éramos dos... Y claro, se podría hacer con pollo en plan más barato. La verdad es que era un filete bárbaro y dudé en ponerlo a la plancha y pasar de la sopa... Pero la sopa nos encantó. Os lo digo en serio. 

   Me queda por deciros que esa forma de adobar la carne con maizena y lo demás, la uso para hacer el pollo oriental -chino- porque lo vi en un vídeo y queda genial. Es otra vueltecita que le he dado a esa receta y os tengo que contar otro día. Lo doramos y vamos añadiendo las hortalizas... Ya os imagináis.

   


     La vida sigue muy parecida. Las tortillas de los viernes siguen ahí y van saliendo casi siempre ricas. Con los años voy haciendo platos que más o menos repito porque ya no tengo ganas de pensar tantísimo. Me hago mayor.




   Y el "carpaccio" de tomate es algo que preparo con cierta frecuencia porque me encanta. Un tomate rico cortado fino, Una burrata que abrimos en el momento de servir,... a veces albahaca, un aliño sencillo,... Es una combinación que me encanta y que os aconsejo probar si no lo habéis hecho aún.

   Lo que sí puedo deciros es que tengo unas ganas locas de primavera, de sol, de jardín, de flores y de todo lo que no nos ha dado este invierno. Por lo demás, afortunadamente, todo muy bien. Gracias por leerme, a veces desde sitios tan lejanos como Singapur, Japón o China, entre tantos otros. Bicos.

lunes, 12 de enero de 2026

Navidad 2025-2026


 

   Creo que después de unos años haciéndolo, era lógico contaros cómo nos fue esta Navidad, que nos fue, gracias a Dios, bien. Hubo cosas diferentes y alguna ausencia imprevista. No hice lo mismo que los otros años y Johnny preparó casi toda la cena de Nochebuena. Quiero decir que ha sido una Navidad parecida pero un poco distinta. 

   La primera foto es del pastel moruno que hago con los restos del consomé y quedó muy rico pero por poco lo calcino. Nadie se quejó pero soy consciente de que se doró de más. Así son las cosas. 



   La Nochebuena empezó, como debe ser, con la bendición de la mesa. Es momento de pedir pero sobre todo de agradecer y yo, particularmente, estoy muy agradecida por todo lo que tengo. La cena fue un poco caótica y yo me levanté de la mesa constantemente pero fue rica y divertida. Johnny hizo el consomé, que quedó muy rico, y yo preparé una ensalada con lombarda, granada, nueces,... Estaba muy buena pero creo que no hacía ninguna falta. Siempre pensamos que no va a llegar la cena. 


   Y, como dije, mi marido preparó casi todo. Quería rape a la cedeiresa y lo hizo. Yo le ayudé a ligar la salsa con el caldo de los huesos de rape pero, realmente, lo hijo casi todo él. ¿Rico? Muy rico. No tengo más foto que la de abajo, del día siguiente porque, como digo, mi cena fue movida, con guitarra y pandereta... Me ha salido un nieto músico y es mondante.


   En la foto siguiente veis el pastelón por dentro. Ya no me corto y le pongo también la ternera del caldo. Es algo que hago una vez al año y nos da pena no tomarlo más porque es muy rico, sorprendente y exótico con los sabores de la pastela... O algo parecido.


   Algún día hizo sol y aprovechamos para hacer una excursión a el Castro de Lobadiz. Las vistas son esplendorosas y nos quedamos a ver cómo el sol desaparecía en el mar. Una belleza y un frío pelón. Ha sido una Navidad heladora.


   Y para el día primero de año preparé un fiambre de carne con trufas y pistachos. Yo creo que quedó muy rico. 


   Como les gusta mucho, hice una sartén de hortalizas con patatas enteras. Es una cosa que nos encanta a todos. Los mayores, claro. Empiezo a dorar como si fuera a hacer una menestra y voy añadiendo las cosas según tardan en hacerse. Al final, las patatas fritas en freidora. Queda riquísimo y es muy sencillo. Incluso se puede hacer en plan oriental con soja. De esas cosas que salen.


No hicimos langostinos al horno y los extrañamos una barbaridad. Con las vieiras pasaron dos cosas: La primera que eran irlandesas. No encontramos otras. Quizás no tan sabrosas pero muy ricas. La segunda cosa fue que se me quedó escaso el mejunje -cebollita dorada-. Así fueron y todos las encontraron muy buenas. Utilicé un vino del rosal y... eché de menos el albariño, quizás por costumbre pero, sin pegas. Todos contentos.


   Por en medio tuve una comida familiar pero cociné poco porque del día uno me habían sobrado fiambre y ahumados. Para los días que eran, agotadores, no estuvo mal y yo creo que lo pasamos muy bien. 


   Una cosa que hice para que la probara Pedro fue la wedding soup. Volvió a encantarnos y es de esas sopas que reconfortan. Ya está en el blog así que, no os digo más. 


   Y llegó Reyes y yo había marinado salmón que no estuvo para el día primero pero lo desayunamos el seis. Creo que quedó muy bueno.


   Este año no hice el Roscón de Reyes. Después del fracaso del año pasado estaba un poco agobiada y como las epifanías fueron la locura agradecí que trajeran uno delicioso de Gascón. Quiero volver a hacerlo pero necesito un poco más de tiempo. Son dos semanas muy locas y los últimos días suelo estar agotada. 
   
   Sí que hice para ese día unos crêpes porque a mis nietos les encantan y eso no me cuesta nada. No tienen tiempos, ni esperas, ni horneado. 


   Y así fue mi Navidad. Terminó con unos Reyes generosos que muchas veces creo no merecer. Y aquí estamos, un nuevo año en el que me despido de mis cincuenta para pasar a otra década que esperemos sea prodigiosa... Os deseo un muy feliz años 2026 muy agradecida por todo lo que me ha dado 2025. Que Dios os bendiga.