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miércoles, 15 de abril de 2015

Pimientos rellenos de bechamel de pollo




     Esta es la típica receta de aprovechamiento de sobras. En este caso, había sobrado una pata de pollo asado que, por supuesto, no llega para nada en mi casa y decidí hacer unos pimientos rellenos. Eran pimientos cherry, que suelen ser algo caros, pero se pueden rellenar pimientos normales, ya sean verdes, rojos o amarillos. Estos eran muy monos, en tres tonos: rojo, naranja y amarillo. El sabor bastante parecido. Quizás se nota más diferencia en los grandes. Quiero decir que un pimiento verde normal, sabe bastante distinto que uno rojo. O eso me parece a mí.



     En primer lugar, limpiamos la carne del pollo, la picamos al gusto y la doramos. Con 25 grs de harina y 250 ml de leche hacemos la bechamel, comenzando por dorar la harina con el pollo. Esto ya lo sabéis de memoria.... Salpimentamos, probamos y dejamos hervir suavemente unos 12-15 minutos. No hace falta que hierva tanto como las croquetas porque va a estar en el horno un buen rato. Yo no corté el pollo muy menudo pero vosotros podéis hacerlo si preferís. Si os ha sobrado algo de salsa del asado, un suponer, incorporáis dos o tres cucharadotas a la bechamel porque aporta mucho sabor. Escogéis la gelatina, no la grasa. Una vez hecha, tiene que quedar una textura parecida a la de las croquetas o un pelín más espesa.



     Cortamos la parte del tallo de los pimientos y los vaciamos. Tengo que deciros que es mejor escogerlos no demasiado estrechos porque es un incordio rellenarlos. Compre el mismo número de cada color pero, claro, si lo hacéis con pimientos grandes, con uno por persona os puede llegar y da menos trabajo. Eso lo decidís vosotros.



     Y, una vez rellenos, los ponemos en una fuente de horno. La que más rabia os dé. Yo utilicé una de pirex y es algo raro ver la foto porque parece que estén sobre el mantel. Se pueden servir en una más mona, claro. O montar los platos.



     Dudaba como asarlos, si hacerlos tal cual o no. Entonces se me ocurrió dorar dos dientes de ajo en unas cucharadas de aceite. A fuego muy suave. Estos ajos, apenas dorados, los puse sobre los pimientos, repartiendo el aceite. ¿Qué quedaba hacer? Pues salarlos ligeramente y llevarlos al horno como unos pimientos cualesquiera que asamos. Unos 45-50 minutos a ¿150º? Es que mi horno es tan lento... Que veáis que se hacen y se doran suavemente sin que los ajos se calcinen ni se amarguen. 

     Pues deciros que esta tontería les gustó muchísimo. Había hecho algo parecido con unos pimientos del piquillo de lata y, como están ya asados, los doré rellenos con los ajitos en una sartén. Estos había que cocinarlos y fueron al horno. Aquellos son más rápidos pero de las dos formas están riquísimos. Sin duda los haré más veces. Lo bueno es que la bechamel se puede variar: bacalao, gambas, gulas, jamón,...

Este plato puede ser un entrante o, por ejemplo, hacerlos para cenar acompañados de una buena ensalada. ¿Qué se yo? Y, por último, tengo que agradecer esta receta a mi hermana que me dio la idea de comprar y rellenar estos pimientitos. Nada más. Buenos días a todos.

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