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lunes, 5 de junio de 2017

Revuelto con tofu




     No os creáis que me he vuelto loca, no me ha dado por el tofu ni mucho menos. Esto lo hice hace varios meses, un experimento, y me ha parecido interesante ponerlo para los que son partidarios de este tipo de comidas. Yo, ni lo soy ni lo dejo de ser. Me encanta la comida tradicional pero también hacer pruebas con las cosas que vamos encontrando. Hoy  un he visto sobre la comida japonesa en la tele y es realmente sorprendente lo distinto que comen: desayunan sopa y pescado con arroz, llevan al trabajo un almuerzo que es indispensable que tenga color y cenan... No sé que cenan pero creo que yo echaría en falta un par de cafés con leche al día. Desde luego, es una civilización muy distinta a la nuestra. 



     No obstante, según explicaban, en Japón no hay obesos, todo es muy sano... Y sólo tienen sobrepeso los sumos que toman una dieta especial, chanko nabe. Es una especie de guiso con muchas cosas que está diseñado especialmente para ellos. Lo primero es que se toman un tartera entera dos veces al día. Como va a llegar el verano, nos olvidamos de esa receta que será como tomarse aquí una "olla podrida" de las de antiguo. 

     Y bueno, en el blog ya nos hemos acercado varias veces a la comida japonesa con diversos revueltos de setas y un ramen algo tuneado que me divirtió mucho cocinar. Lo más sorprendente para mí es que la sopa nipona que improvisé tiene más de quinientas visitas. Cosas curiosas del blog. Que conste que a mí me parece muy rica pero no deja de ser original. 

     Me queda hablar de este revuelto que no es muy nipón pero lleva tofu y salsa de soja. He dorado unas hortalizas que eran:

Cebolla 
Pimiento rojo
Champiñones 
Guisantes

     Como cualquier revuelto de los que hago y os pongo con frecuencia. Después he incorporado tofu en cuadraditos -en vez de jamón serrano- y he bañado todo con un chorro de salsa de soja. Bueno... Es una cena agradable aunque uno de mis hijos dijo que preferiría tomar pollo. Si os digo la verdad, yo también soy más de pollo pero estas modernidades me divierten. Os deseo a todos un buen comienzo de semana. ¡Sayonara!



jueves, 1 de junio de 2017

Mermelada de grosellas rojas



      Por primera vez en largos años he tenido una pequeña cosecha de grosellas rojas: 200 gramos escasitos. No sabéis lo orgullosa que me he sentido. Al llegar a casa y pesarlas, sabiendo que, realmente, son ácidas para tomar tal cual, decidí hacer mermelada. Lavé las grosellas y pesé la misma cantidad de azúcar. Bueno, un poquito menos. Eran 175 gramos de grosellas y 150 de azúcar, para ser exactos. Leyendo en Google sobre cómo hacer la mermelada, el consejo era hervirla poco rato con algo de limón. No le he puesto limón pues las grosellas son ellas solitas bastante ácidas. La mermelada ha hervido unos veinte minutos, removiendo de vez en cuando o de cuando en vez (que decía no sé quién). 


     Ha quedado muy rica. Aconsejaban pasarla por un colador pero yo la he dejado tal cual, con todas sus pieles y sus pepitas. Yo soy "muy integral" y no me molestan nada. Para desayunar, una buena opción es tomar una tostada integral, sustituyendo la deliciosa mantequilla por queso desnatado de untar, y una cucharada de esta maravillosa mermelada casera que no puede ser ni más sencilla ni más natural.


     Tened en cuenta que es sólo un tarro de mermelada hecho para guardar en la nevera e ir tomándola hasta que se termine. Yo, la verdad, soy aprensiva para hacer conservas. Os deseo a todos muy buenas tardes.



lunes, 29 de mayo de 2017

Salchichas en Hojaldre



     Este fin de semana fui a una fiesta fantástica. Me encanta ver cómo cocinan otras personas. Cada uno tiene su propio estilo y es admirable la capacidad de trabajo de algunas mujeres. Había, entre otras muchas cosas, unos rollos de hojaldre muy ricos adornados con semillas. Hoy lunes, viendo que tenía en la nevera hojaldre y salchichas frescas, me decidí a hacer estos rollos con semillas (también las tenía). 


     Vamos enrollando la masa en las salchichas según ellas se dejan. No pasa nada si no quedan muy perfectas porque al dorarse en el horno se ponen ellas solas muy monas. Pueden ir cerradas del todo o dejamos que se vean las salchichas. A mí me parece que está bien que se vean al menos en los extremos. Las pintamos con huevo batido y las espolvoreamos con las semillas. Todo sobre papel de hornear para no manchar demasiado.



      Sólo nos queda llevarlas al horno. Unos 20 minutos a 180-200º. Y aquí también depende del horno. Yo tuve que subir un poco la temperatura al final porque ni se inmutaban. Deciros que al soltar grasa... pues se pegan un poco al papel. Puede convenir girarlas para que se doren mejor... Tengo la duda de que mi horno no calienta demasiado por abajo. Tened esto en cuenta. En todo caso, las salchichas tienen que hacerse por dentro, no puede ser un fuego muy fuerte pues se nos quemaría la masa y quedarían crudas.


     Y bueno... es lo típico que de ligero no tiene nada. Estos platos es lo que tienen. Lo que sí que os puedo decir es que a todos les gustó muchísimo y que las pepitas doradas le dan mucho chiste a la masa. No añadí sal porque todo es ya saladito. Creo que no he olvidado nada... Os animo a hacerlas porque son deliciosas. Sin más que añadir, os deseo a todos muy buenas tardes. 



jueves, 25 de mayo de 2017

Revuelto con tomatitos


     A vueltas con las hortalizas... me parece que estoy atrapada en el tiempo. Este último revuelto quedó realmente rico y se hace en menos de quince minutos. Lo que necesitamos es:

Un puñado de espárragos frescos
Seis champiñones
Un puñado de tomatitos de colores
Piñones
Aceite y sal, romero y tomillo



     No tarda mucho pero los espárragos son algo más lentos, así pues, empezamos limpiándolos y poniéndolos en la sartén con una cucharada de aceite caliente. Mientras, vamos limpiando y cortando los champiñones; los tomates los lavamos también. Cuando ya llevan unos minutos los espárragos y ya no están tan crudos, incorporamos champiñones y tomates. Dejamos dorar a temperatura media, salpimentamos y espolvoreamos con un suspiro de tomillo y otro de romero. Se llevan de cine con los tomates. Añadimos los piñones el último par de minutos. Vamos, que se doren ligeramente. Ya os habréis dado cuenta de que es un revuelto para una persona. 


     Ya veis que es una cosa simple y sencilla. Para no complicarme más, puse unas lonchas finas de jamón cocido. No me gusta tomar muchos huevos, no soy fan. Os digo la verdad, estaba el revuelto realmente rico. Los tomates quedan deliciosos. Y como siempre digo: Cuidado que queman mucho. Por supuesto podría ser una guarnición de cualquier asado. Todavía no me he rendido con los platos ligeros pero estoy... hambrienta. Os deseo a todos un feliz fin de semana. 



lunes, 22 de mayo de 2017

Pastel de manzana a la canela


     Estos días una amiga compartió un pastel de manzana que me llevó la vida. Yo pensé: "Qué fácil... lo hago para mi cumpleaños. Estos pasteles de manzana abizcochados me entusiasman, soy así de sencilla. Las cantidades eran para dos huevos pero yo he hecho una prueba con un huevo para ver qué tal salía. Sale divinamente. Os pongo lo que hice pues cambié un poco la receta, como suelo hacer:

Un huevo
90grs de harina
50grs de azúcar
50grs de aceite
50grs de leche
Una cucharadita de royal
Una pizca de sal

Una manzana en cuadrados
Canela
Un puñadito de arándanos
Un puñadito de almendras laminadas
Azúcar para espolvorear

     Os voy a decir lo primero que me hubiera gustado ponerle un poco de ralladura de limón pero no tenía ni uno... Creo que le va muy bien. Lo siguiente es que añadí por mi cuenta arándanos frescos y almendras. Otra cosa, me hubiera gustado poner azúcar moreno/blanco, tampoco tenía. Ya sabéis que el azúcar moreno es meloso. A mí me encanta. Redondeé algunas cifras por debajo y cambié mantequilla por aceite. Para mi cumpleaños pondré mantequilla y azúcar moreno. En todo caso quedó riquísima. 


     Lo que hacemos es cortar la manzana en cuadraditos y espolvorearla con canela de calidad, la cantidad un poco al gusto pero sin exagerar. Si la canela es corriente, ponemos menos cantidad. Mezclamos el huevo, harina, aceite, leche, azúcar, royal y pizca de sal (y si tenemos la ralladura) y lo batimos con la varilla hasta que esté bien mezclado. En un molde ponemos la mitad de la mezcla y encima la mitad de la manzana en cuadraditos. Seguimos con la otra mitad y el resto de la manzana, el puñado de arándanos y las almendras. Todo repartido con sentidiño. Espolvoreamos con un poquito de azúcar y llevamos al horno a 175º una media hora para esta cantidad. 


     Como he puesto papel de hornear, no he tenido ni que untar el molde. A lo rápido. 



         Ya veis que es un pastelito pequeño. Yo que llevo tomando ensaladas muchos días lo he encontrado inmenso. Cómo olía...




     No he podido resistirme a tomar un trocito. Estas cosas me gustan tanto... En fin, ha sido una prueba muy satisfactoria y no puede ser más fácil. Os aconsejo hacerlo más grande, con dos huevos y poner un ratito más al horno. De todas maneras, ya os pondré el que haga para mi cumple más adelante. 

     Este fin de semana hemos hecho una excursión a Foz:



     Y nos hemos acercado a Luarca, en Asturias:



     No hice muchas fotos pero lo encontré todo tan bonito como siempre. Hacía mucho tiempo que no iba por allí. Mando recuerdos a los que desde allí me leen y a todos en general. Muy buenas noches a todos desde este rincón. 


jueves, 18 de mayo de 2017

Habas lobas


     El otro día fui con mi madre a Gadis y compramos habas verdes. Pensando que eran habas lobas, así las llamamos por aquí, me hizo ilusión recordar a Carmen y sus llamadas mañaneras cuando yo era recién casada:

     -Aniña, trajo mi cuñado habas lobas, ¿te mando una bolsa?

     -Vale pero no te pases. Unas pocas...

     -Mujer, si no cunden nada. 

     Y mandaba una bolsa bien grande. Estas habas lobas, que son distintas de las normales, tienen una parte oscura, diferente de las habas blancas, y su sabor es más bravo. No sé mucho de habas pero yo creo que se parecen a los michirones que se toman en la zona de Cartagena. Deben de ser medio parientes. 


     Yo no recuerdo si compré medio kilo pero una vez peladas eran pocas. Carmen siempre tiene razón. Una vez fuera de su vaina, las puse en agua con una gota de aceite y una pizca de sal. Las dejé hervir una media hora larga. Cuando estaban tiernas, probé el agua de cocción y  decidí desecharla. Realmente es algo acre.

     Recordando los michirones que tomé en Cartagena, doré una cebolla y un tomate pelados y cortados en trocitos chicos. Añadí un diente de ajo picado y unas ruedas de chorizo -sin abusar-. Esto lo dejé hacer a fuego suave un buen rato. Como si fuera una salsa de tomate con su cucharadita de azúcar. También puse una copita de vino blanco, una pizca de tomillo y otra de romero. Cuando ya olía muy rico, incorporé las habas y las cubrí con agua sin exagerar. Justo para que estuvieran "fuera de calo". Sólo quedaba dejarlas hervir un ratito para que los sabores se fundiesen y rectificar, con prudencia, el punto de sal.  


     La foto inferior quedó algo nublada por efecto del vapor pero es para que veáis que no estaban muy aguadas. Un guiso espesito. En la foto de arriba veis que son verdes y frescas pero tienen esa ranura oscura. Bien, os digo que quedaron francamente ricas. Tenía unas ganas de tomar legumbres... aunque fueran poquitas. Y también pienso que fue un acierto desechar el agua de cocción, quedó un sabor muy rico y suave. Hasta aquí esta receta aplicable a cualquier tipo de haba o habichuela. Las habas lobas son de piel algo durita y me recuerdan un tiempo que pasó quizás demasiado pronto. Me gustaron mucho y espero que a vosotros os gusten también. Buenas tardes. 



lunes, 15 de mayo de 2017

Ensalada de tomate con mozzarella y albahaca


     Seguimos con las ensaladas. En cuanto como así un par de semanas, odio los vegetales. Es un aburrimiento. Bien, esta ensalada está hecha básicamente con: tomate, queso y albahaca, al estilo italiano o lo que sea (me apunta una amiga que se llama insalata caprese). Aparte he añadido alguna tontada: cebolla y pimiento picados por un lado, y chía por en medio. Los tomates que he usado son los que tenéis abajo. El gordito de la izquierda es un tomate rosado -este no es de Híjar-, el anaranjado es un tomate raf y al oscuro más pequeño es un tomate mar azul. Bueno, son los que ha encontrado mi marido. 


     Si os fijáis en la foto inferior, el rosado es muy carnoso y el raf sigue siendo -por dentro- más naranjita. ¿Cuál me gusto más? Pues no lo sé, quizás el rosado es más tierno. También va a depender del punto de maduración del tomate, claro. 



    Si os fijáis bien en la foto siguiente, a la derecha tenemos el tomate mar azul, que por dentro de azul no tiene nada, afortunadamente. Me estoy acordando de aquel libro de Tintin y las naranjas azules.  No era de mis favoritos, soy más de Tintin en el Tíbet



     Tomates aparte, volviendo a la ensalada, decir que es muy rica y que la albahaca recuerda al limón, al menos a mí me recuerda al limón. Es una buena combinación y la albahaca se pone según guste, más o menos. Nosotros compramos una plantita que dura... nada. Yo no sé por qué. Esta ensalada me parece una buena cena, agradable y fresquita. Aceite y sal no deben faltar. Los delgados pueden mojar pan o tomarse después un bocadillo... Os deseo a todos muy buenas tardes.