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jueves, 16 de marzo de 2017

Trucha al horno con bacon


     Esta receta la hizo mi marido hace ya unas semanas. La verdad es que nos gustó mucho a todos. Suele cocinar el fin de semana porque le gusta bastante. A mí me encanta cuando hace pescado y, si es al horno, mejor que mejor. Como siempre, vamos a necesitar un lecho de patatas y cebolla que se puede freír en la freidora -suena redundante- y es lo que da a estos platos de pescado tanta gracia. Una vez preparada la cama necesitaremos un filete de trucha limpio por persona y una loncha de bacon. Lo que hizo el fue salpimentar la trucha y doblar cada filete con una loncha de bacon dentro. Esto sobre las patatas fritas que mojamos con una copa de vino blanco. Nada nuevo bajo el sol... La piel de la trucha la espolvoreó con pan rallado y perejil y... al horno. 


     El horno debe estar bien caliente. Dejamos hacer unos 10-12 minutos, hasta que la trucha esté hecha y dorada. Aquí, que el horno sea bueno o malo -viejo- puede influir. 



     Aunque las fotos son algo locas, os aseguro que quedó la trucha la mar de rica. Me recordaba a una que tomé en Zaragoza hace muchos años que llevaba jamón serrano en vez de bacon. El jamón es más español. A los pescados de río les suele ir bien algún acompañante de este tipo para darles gracia porque son de agua dulce y menos salerosos. A parte del pescado muy rico, las patatas quedan deliciosas. Es lo mejor: patatas fritas salsosas y grasitas... Os dejo esta receta que es muy sencilla y admite pequeñas variaciones, como truchitas pequeñas rellenas de bacon o jamón sobre el mismo lecho patatero. Muy buenas tardes a todos. 

martes, 14 de marzo de 2017

Dos recetas con pasta de freír


     Estas dos recetas seguramente ya están en el blog. En este caso es un doblete. Había hecho pasta de freír y tenía merluza congelada. No era mucha. También tenía pan duro -reseso decimos aquí si es de la víspera-. Era fácil decidir: por un lado merluza rebozada y por otro unos emparedados de lo que había en la nevera. ¿Qué había? Pues un poco de sobrasada.

     Os voy a recordar lo primero cómo hacemos la pasta de freír, que es sencillísima y queda muy rica y crujiente:

Un huevo
Una taza bien llena de harina
Una taza de leche
Sal
Una cucharilla de royal
Una cucharada de aceite

     Batimos todo con la batidora y dejamos reposar unos minutos. En esta pasta podemos rebozar casi cualquier cosa: pescado, picadillo de cocido, huevos duros en ruedas, tiras de carne,... En fin, cualquier cosa que os guste rebozada y frita. Las gambas, por ejemplo quedan bárbaras -en gabardina-. Si le añadimos ajo y perejil picadito queda muy graciosa. Para unas tiras de bacalao le pondríamos un poco de azafrán -soldaditos de Pavía-.



     Para mi gusto vale la pena cortar el pescado en trozos medianos. Por comodidad para freírlo. Acompañado con limón está delicioso. No hay que abusar de los fritos pero es muy rico.

      Para hacer los emparedados cortamos el pan en ruedas finitas y los rellenamos como queramos. Estos de sobrasada son sabrosos. En casa se quedaron encantadísimos. Y bueno, los untamos y los ponemos en varios montoncitos de igual altura cubiertos con un paño fino hasta el momento de rebozar en pasta. Es un clásico de mi familia. Muchos viernes de Cuaresma los tomábamos de queso. Hacíamos cientos de ellos.


     Nada más queda ir rebozando y friendo. En las fotos no sé si percibe lo ricos que están. Es comida tradicional y barata que desgraciadamente no es ligera pero a mí me entusiasma. Lo mejor, claro está, es acompañar estos platos con una ensalada para contrarrestar un poco el exceso. Nada más por hoy. Os animo a probar esta pasta porque es realmente fácil y rica. Esta llegando la primavera y vamos a tener que olvidar estos platos tan suculentos. Es lo malo de quitarse el abrigo. Os deseo a todos muy buenas tardes. Ya estamos muy cerquita del medio millón de visitas. Gracias a todos por seguirme. 


viernes, 10 de marzo de 2017

Salchichas en masa II



     Se me ha ocurrido volver a publicar las salchichas en masa un poco mejor explicadas. Ya sé que son fáciles pero puede ayudar ver el proceso. Son muy ricas y bárbaras para una cena informal o para llevar de excursión en una fiambrera. Siempre sorprenden. Recuerdo la primera vez que las hice, recién casada. Tiene su anécdota: Íbamos a ir a una fiesta a Moeche. Quizás era la del caballo, no estoy segura. Hice las salchichas en masa, muy ufana. Ya en el horno, empezaron a soltar grasa y la masa se rompió. Quedaron horrendas. Mi marido insistió en llevarlas pues de sabor estaban ricas. Allá fueron. Yo no quería sacarlas pues la pinta era mala. Al final las ofrecimos y se fueron comiendo. Lo más gracioso es que una persona me dijo: Tienen una pinta horrible pero están muy ricas. Creo que no las  repetí en años. Traumático.


     Para hacer la masa necesitamos:
Un pocillo de aceite
Un pocillo de leche
Un pocillo de vino
Sal
Harina la que admita



     Lo de pocillo es muy ferrolano. Son las tacitas de café, ya sabéis. En un cuenco juntamos los líquidos y la sal y vamos añadiendo harina y removiendo; cuando se empieza a separar de las paredes, pasamos la bola a la encimera. Habrá que añadir, seguramente, algo de harina y lo hacemos a poquitos para que nos quede una masa bien tierna. Esta no es blanca del todo porque hice la canfurnada de ponerle una cucharada de salvado. No se nota mucho al tomarla pero sí a la vista. Ya sabéis que es sano el salvado. Pura fibra. Esta masa la dejamos reposar un ratito y ya está lista para estirar. 



    Veis en la foto superior qué bien se estira. Con solo espolvorear una pizca de harina. Es muy cómoda de trabajar y rica para empanadas, empanadillas, etc. 




     En este caso vamos envolviendo las salchichas, que son un poco demasiado grandes. Se pueden cortar al medio, claro. 


      Se recorta el sobrante con un cuchillo pequeño y seguimos cerrando y envolviendo. Han salido 16 salchichas grandotas con esta proporción. Yo creo que no está mal si pensáis qué poco hemos gastado para hacer la masa. 


     Llevamos al horno, pintando antes la masa con huevo unos 20 minutos a 175-200º. Aquí puede variar según el horno. Al mío hay que darle ánimo y, a veces, subir un poco la temperatura al final para que se doren las cosas a mi gusto. 


     Pues aquí queda la receta. Me ha faltado pesar la harina, que siempre añado a ojímetro. Otro día que haga la masa, os pongo la cantidad... Espero que la explicación os anime a hacerlas porque son deliciosas. Se pueden cortar y hacer chiquitas para un aperitivo. Os deseo a todos un feliz fin de semana. Aquí tenemos un día divino, veraniego. 

martes, 7 de marzo de 2017

Garbanzos fritos especiados


 
   El domingo tuvimos invitados e hicimos un cocido gallego. La verdad es que lo hacemos un poco como nos da la gana, poniendo lo que nos gusta. Tocino, lacón, chorizos, ternera y pollo; patatas, grelos, garbanzos y salsa de tomate; empezando claro está con una buena sopa de fideos que, con todo esto, queda divina. Es una especie de cocido de fusión, madrileño y ferrolano. En fin, que cada uno cocina en su casa como le gusta.



     De postre hice lo clásico de mi familia, un poco de cada: Freixós, orejas y torrijas. Estas comidas son brutales; de no cenar. Lo bueno y lo malo es que siempre sobra tanto que me paso varios días haciendo reconversiones. Hasta mis hijos, que son delgados, dicen que es demasiado... 


     Una de las cosas que suele sobrar es un buen montón de garbanzos, carne de ternera y pollo. Se me ocurrió freír los garbanzos con trocitos de pollo y ternera. Eso es un clásico, lo que solemos llamar ropa vieja. El cambio fue darle un toque exótico muy suavito. Yo creo que quedaron deliciosos y así lo dijeron todos. 



     Simplemente doramos los garbanzos en una cucharada de aceite a fuego medio con la carne cortada en cuadraditos. Nada de freír en cantidad de aceite. Bien dorado todo, tarda más que de la otra forma pero es más ligerito. Bajamos el fuego al mínimo y añadimos un ajo picadito con perejil, media cucharilla de cominos molidos y media de pimentón de la Vera. Yo lo puse dulce. Si es un fuego que conserve calor, tipo vitrocerámia, simplemente apagamos. Removemos un par de minutos y ya están listos los garbanzos para ir a la mesa. 


     Quedaron deliciosos, de verdad. Un toque moruno muy suave y algo original para una ropa vieja. La carne de ternera, dorada, tierna y muy rica. También el pollo. Esto con unos huevos fritos es un placer. En fin, que espero que sea el último cocido del año. Os dejo esta propuesta, muy sencilla a la par que rica, y espero no hacer más postres de Carnaval esta primavera... O al menos no tomarlos. Os deseo a todos muy buenos días. 


viernes, 3 de marzo de 2017

Chulas de bacalao sin gluten


     Hoy iba a hacer unas chulas de bacalao normales -con gluten- y se me ocurrió hacerlas con maizena. Tengo amigas que cocinan sin gluten a diario y, la verdad, me acuerdo muchos días de ellas. Y es que la harina de trigo nos facilita mucho la tarea. Liga mejor, hace más fácilmente la miga. Al menos eso pienso yo desde mi humilde experiencia. Pero ya sabéis que me gusta hacer experimentos varios. Estas chulas quedaron muy ricas. Os voy a poner los ingredientes antes de nada:

400grs de migas de bacalao
Media zanahoria 
Un diente de ajo
Perejil
2 huevos grandes
2 cucharadas de harina de maíz 
(Sal)

     Creo que el bacalao era mucho pero ya sabéis que las chulas cunden menos que las frituras. Con todo, salió una fuente bien grande. Las migas las desaló mi marido un día y medio cambiando el agua varias veces. He de decir que quedaron tan desaladas que tuve que poner sal. Otras veces compro migas desaladas y es más cómodo. Bien, en la picadora vamos a picar, valga la redundancia, la zanahoria, el ajo y el perejil. Si la zanahoria es grande, sobrará bastante. No importa, se puede usar para otra cosa. Sobre el bacalao limpio y desmenuzado, conviene secarlo bien, ponemos un par de cucharadas del picadillo de zanahoria. Incorporamos dos cucharadas de harina de maíz -maizena uso yo- bien llenas, en copete, los dos huevos y removemos bien. La sal va a depender del gusto y del desalado. Se puede freír una chula, probarla y decidir si salamos más o no. 


     Este mejunje lo vamos a ir friendo en aceite de oliva bien caliente, con ayuda de una cuchara sopera, o dos. Vais a ver que quedan unas frituras claritas y con menos cuerpo que las que hacemos con harina de trigo pero también muy buenas. Yo no sé por qué son tan ricos los fritos; es una desgracia como otra cualquiera. 



     Creo que la compañía ideal sería una buena ensalada. Son contundentes. Y bueno, os animo a probar las chulas porque son fáciles y económicas. Se pueden hacer de mil cosas, con sobras de cocido, por ejemplo, quedan deliciosas. Son una variante de las frituras -que llevan leche- y son también estupendas. 



     Hasta aquí esta receta sin gluten. Con lo del bacalao y la zanahoria me estoy acordando de aquel bacalao al horno con costra de zanahoria que es realmente rico. Deciros que estoy muy contenta con el blog. Tiene muchas visitas, más que nunca. No me voy a poder retirar de momento. Desde Estados Unidos me están leyendo muchísimo, siempre lo han hecho pero el número de lectores ha subido un montón. No sé si decir thank you so much o simplemente GRACIAS. Nos vamos acercando al medio millón de visitas a cierta velocidad. Es muy emocionante. Os deseo a todos muy feliz fin de semana de este marzo recién estrenado que, de momento, es marzoso. 

martes, 28 de febrero de 2017

Cake de chocolate blanco


     Como cocino bastante, me pasan cosas divertidas y curiosas. El otro día, después de un fracaso intentando hacer otra cosa, inventé este cake. Lo gracioso es que a mis hijos les entusiasmó. Es un bizcocho sencillo que sabe a chocolate blanco sin ser empalagoso (se podría poner más azúcar). Lo he repetido para verificar que no sonó la flauta por casualidad y les ha gustado aún más. Así pues, no podía dejar de compartirlo con vosotros. Los ingredientes son parecidos a los de una bica o cake o...

200ml de nata de montar
100grs de chocolate blanco
3 huevos grandes
Taza y media de harina
3 cucharillas de levadura royal
Media taza de azúcar
Vainilla


     Cuando me encontré que la trufa que intentaba hacer, de chocolate blanco, no se montaba, no me desesperé pero pensé qué hacer con la mezcla. Ya sabéis que me horripila tirar comida. Un bizcocho siempre es sencillo. Pensando en la nata grasa, en el chocolate blanco, graso y dulce, decidí los demás ingredientes. Estaba claro que más grasa no era necesaria... así pues: huevos, algo de azúcar y harina eran los ingredientes. Os voy a contar ahora como lo hice aunque se podría empezar de otra forma. 

     Comenzamos calentando la nata a punto de ebullición. Apagamos el fuego e incorporamos la tableta de chocolate cortada en onzas. Era todo de marca blanca. Bien, removemos y ya el chocolate se funde al calor de la nata. Dejamos templar. 



     En un cuenco grande ponemos la harina y la levadura tamizadas. Es la proporción del bizcocho de yogur que tan buen servicio nos hace. Añadimos el azúcar, que no es mucho, la mezcla de nata y chocolate, las yemas y removemos bien. En cuanto a la vainilla, una pizca si os gusta. Le da un toquecito. Removemos hasta tener una mezcla bien homogénea. 



     Montamos las tres claras con una pizca de sal. Hasta que estén firmes. Mezclamos comprobando que quede bien repartida toda la mezcla. Sin fuerza para no perder el aire que hemos introducido en las claras. Otra vez bien homogénea la masa. Añadimos pepitas de chocolate al gusto. 



     Lo llevamos al horno en un molde engrasado unos 35 minutos a 175º. Yo lo saqué un par de minutos antes. Al final hay que estar atento. Con un palillo verificamos que esté cocido por dentro pero sería raro que en ese tiempo no lo estuviese en un molde de corona. En uno rectangular de cake puede tardar casi la hora. 



     Hice también una cápsula para ver qué tal y quedó rica y jugosa. Lo bueno de los moldes de papel es que se tiran. El bizcocho me parece como más... bonito. Lo que prefiráis vale.


     Y bueno, queda un cake muy rico, suave, nada empalagoso porque no lleva mucho azúcar, que se puede tomar de merienda o desayuno... Y sabe a chocolate blanco. Ya os digo que a mis hijos les entusiasma. ¿Se podría hacer al revés? Quiero decir fundir chocolate negro y poner pepitas de chocolate blanco. Supongo... probaremos otro día. En tal caso, podría llevar una taza entera de azúcar pues el chocolate negro es amargo. Siempre para gustos y aceptando ligeras variaciones. Lo he dejado boca abajo porque lo he encontrado muy mono con las pepitas. Se puede dejar boca arriba y espolvorear con azúcar glas. Esto son decisiones personales de última hora. Veis en la foto inferior el corte. Ha quedado esponjoso y muy suave. 

     Hasta aquí esta receta. Otra vez dulce... Yo creo que el azúcar es adictivo. Os animo a probarlo porque es muy rico. Un día que tengáis visita, así toca a menos. De todas maneras, no es un bizcocho muy grande. Os deseo a todos muy buenos días. Hoy es martes de carnaval. A ver si llega doña Cuaresma, echa a don Carnal y nos pone a todos a dieta.  


lunes, 27 de febrero de 2017

El tofu y la sopa nipona


     Todo esto empezó porque yo quería probar el tofu. De estas cosas que te dicen que no sabe a nada y tú quieres probarlo igual. En Cartagena surgió la oportunidad. Por fin probé la sopa miso. Había oído hablar de ella. Tiene un fondo de pescado ¿atún? y alguna verdurita. Además tiene cuadraditos de tofu. ¿Me gustó? Sí. Yo soy descendiente de los del buen diente... como el gato O'Malley y me gusta casi todo. De vuelta de Cartago Nova decidí hacer alguna canfurnada con tofu. Ya sabéis que el tofu es como si hicieramos queso con leche de soja, por decir algo. En Japón hay pocas vacas... ¿A qué sabe el tofu? No sé,... a tofu. Es agradable, que diría una amiga mía. Además, es rico en calcio, tiene muchas proteínas y... Hasta aquí llegué con el tofu. 

     Para hacer esta sopita inventada necesitamos:
Un puñado de champiñones muy frescos
Medio litro de caldo limpio -de brick-
Tres porciones de espinacas picadas
Salsa de soja
100grs de tofu
Agua y maizena

     Doramos los champiñones laminados en un par de cucharadas de aceite. Incorporamos el caldo. Se puede poner caldo o agua con una pastilla de caldo de pollo. Dejamos hervir unos minutos y añadimos la maizena disuelta en agua; una cucharada con el agua necesaria para que se disuelva. Esto espesará un poco la sopa. También ponemos las espinacas -corazones- que se disolverán enseguida. Añadimos un chorro de salsa de soja. Para terminar, cortamos el tofu en cuadraditos y lo agregamos al final, antes de servir.
     
     Queda una sopita muy agradable, estupenda para una cena light, y se hace enseguida. Yo la encontré muy rica, en casa nos gustó a casi todos y ya la he hecho más de una vez. Somos canfurneiros. Si sois de tofu, os animo a probarla. Y, claro, con un caldo de verduras, sería un plato totalmente vegetariano ¿o vegano? Buenos días a todos.