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viernes, 17 de octubre de 2014

Mousse de chocolate



     Sí, ya sé que el lunes puse un bizcocho de nocilla pero, como estamos tan cerquita de las 200.000 visitas, me ha apetecido poner una larpeirada. La mousse au chocolat auténtica, me parece a mí, que es la que lleva huevos. Hay otra que se hace con nata y gelatina que también es muy rica pero la "verdadera" para mí es esta. Es muy fácil de hacer. 

     Ingredientes para 4 personas:
100 grs de chocolate negro
3 huevos medianos
Una cucharada de agua
Una pizca de mantequilla
50-75 grs de azúcar
Una pizca de sal



    He visto diferentes recetas, unas más complicadas que otras, y he optado por hacerla como la he hecho siempre. Primero fundo el chocolate al baño maría con una cucharadita de agua. Añado el azúcar para que se mezcle bien y no queden granulitos. Incorporo también la mantequilla (podéis no ponerla, yo creo que le da un poco de brillo y sabor). A mí me gusta ponerle una cucharilla de café y otra de oporto (en este caso no ponemos agua). Esta mezcla ha de quedar bien homogénea. No la sacamos del baño maría hasta que no lo esté.




     Por otro lado, separamos las claras de las yemas. Las yemas las añadimos al chocolate fundido una vez separado del fuego. Batimos las claras muy firmes con una pizca de sal. A continuación mezclamos con espátula (los pasteleros le llaman "lengua") con movimientos suaves y envolventes. Que se mezcle bien y no se bajen las claras. Y nada más. Dos horas de nevera y lista la mousse. Como sabréis, mousse significa "espuma" por eso ha de quedar muy suavecita, con ese tacto de las claras. Hacía años que no la preparaba. Me alegro de haberlo hecho porque la tenía olvidada. El azúcar lo ponéis al gusto. Incluso se podría hacer sin azúcar. No es mucha cantidad y las copas que son muy grandes se ven medio vacías pero es mejor pensar que están medio llenas ¿no os parece?



     Otro día os pondré la que se hace con nata y gelatina. No es una auténtica mousse y me gusta más para preparar tartas de nevera combinándola con bizcocho o galletas. Pero para los que no pueden tomar huevos o para hacerla en verano (para mayor tranquilidad) está muy bien. También está la de chocolate blanco... Me decía alguien hace poco que algún día tendré que acabar el blog. Bueno, ya veis que siempre quedan recetas, no me preocupa publicar un poco menos y seguir completándolo poco a poco. Mientras tenga lectores seguiré buscando y experimentando recetas. GRACIAS A TODOS POR ESAS CASI 200.000 VISITAS. Nos vemos, si Dios quiere, el lunes.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Chipirones en su tinta



     El título no es muy "verdadero". La verdad es que la tinta no es de los chipirones sino unas bolsitas que venden de tinta congelada. Los chipirones no traen tinta, al menos los que yo compro. Por eso hay que comprarla aparte. En casa les gustan mucho estos guisos con tinta y no me cuesta nada añadirla. 

     Ingredientes:
Un kilo y medio de chipirones
Una cebolla grande
Un tomate grande
Un pimiento verde
Laurel
Dos bolsitas de tinta congelada
Una hoja de laurel
Vino blanco
Aceite y sal



     Empiezo, como siempre, dorando las hortalizas picadas en trocitos un poco al gusto. Si no os gusta encontrarlas, las picáis muy menuditas. Yo simplemente las corto en trocitos porque me gustan las hortalizas y no me molestan. El tomate lo pelo antes con un pelador. Doramos en aceite de oliva virgen. Dos o tres cucharadas. Es un guiso sabroso y vale la pena usar un buen aceite. Salamos ligeramente.



     Tengo la bendita suerte de que los chipirones me los limpian en el supermercado ¡gracias! Así que sólo tengo que cortarlos, lavarlos y escurrirlos. Una vez hecho esto, los añado a las hortalizas doraditas junto con una hoja de laurel a fuego vivo. Los chipirones, que parecen muchos, encogen y sueltan mucha agua. En este sentido, decidís vosotros si queréis añadir o no una copita de vino blanco. Yo no suelo añadirla porque me parece bastante con el líquido que sueltan. En todo caso, añadís un vino gallego o un blanco "sin personalidad ninguna". 



     Incorporamos también la tinta. Cortamos las bolsitas con una tijera y al guiso (sólo la tinta ¡las bolsitas no! :D ). Los dejamos hervir a fuego lento con la tapa puesta unos 30 minutos o hasta que los chipirones estén tiernos. Depende un poco de la calidad. NO suelen necesitar mucha sal. Probadlos y decidís si queréis añadir sal o con la pizca de las hortalizas les llega.



      Ya veis que es un guiso muy fácil. No son unos clásicos "calamares en su tinta". Los chipirones son muy baratos y en casa los prefieren a los calamares. Eso para gustos. Podríais añadir un ajito al guiso. Como lo pongo en el arroz en blanco, ya no lo pongo en el guiso. Manías que tiene una pero le va bien. La presentación es un clásico. Mojáis y escurrís  un tazón y llenáis con el arroz en blanco y volcáis.


      O, al revés, ponéis el arroz en un molde de corona y los chipirones dentro. Sobrará salsa. Se puede poner en una salsera. O también podéis presentar cada cosa en una fuente por separado, claro. Con la salsa y los tropezones que sobraron hice unas croquetas que os pondré otro día. Me gustaron muchísimo. Nunca las había hecho en casa... Pero esa es otra historia.






lunes, 13 de octubre de 2014

Bizcocho de nocilla II





     Ante el éxito que ha tenido esta receta, la segunda después del bizcocho de yogur y chocolate, me decido a volver a publicarla con más fotos y explicaciones. He tenido algunas preguntas sobre este bizcocho. Yo creo que es muy fácil y que basta con batir todos los ingredientes juntos pero, ya que hay ciertas dudas, aquí está otra vez. Es un bizcocho muy rico. No es de extrañar, a fin de cuentas la nocilla tiene: Leche, cacao, avellanas y azúcar. Todos los componentes combinan bien con un bizcocho, ¿cómo no va a estar bueno?

     Ingredientes:
Tres huevos
Un yogur
Una taza de azúcar
Una taza y media de harina
Tres cucharillas de royal
Una medida de aceite de girasol
Un vaso de nocilla 

     En vez de empezar el bizcocho de la forma clásica, que también valdría, comenzamos al revés: En un bol mezclamos bien el azúcar, la harina y el royal. Es una forma estupenda de evitar los grumos hacerlo así. Si veis que la harina está apelmazada, no dejéis de tamizarla. En todo caso, siempre viene bien.


     El siguiente paso es añadir el yogur y el aceite. Vamos removiendo con espátula. Añadimos el vaso de nocilla (o similar). Podéis utilizar la de un solo color o la de dos. Yo hoy he puesto la de dos y ha quedado más clarito. Revolvemos bien hasta que esté totalmente homogéneo.



     Cuando está bien mezclado incorporamos las yemas una a una removiendo bien.


     En otro recipiente ponemos las claras con una pizca de sal. Batimos hasta que estén a punto de nieve bien firme.


 Unimos a la mezcla con movimientos envolventes y suaves. Ha de quedar bien mezclada pero procurando que no baje el volumen de las claras. Para eso las hemos batido, para incorporar aire.


     Sólo queda ponerlo en un molde engrasado y llevarlo al horno (que hemos precalentado) unos 45 minutos a 175º. Va a depender un poco de la hechura del molde (y del horno). Los de cake tardan más, los de corona menos. Este redondo que utilizado hoy tardó unos 55 minutos. El punto del bizcocho me ha quedado menos esponjoso que otras veces ¡no sé por qué! Pero igualmente riquísimo. Espero que sirva de algo esta explicación tan fotografiada. 


viernes, 10 de octubre de 2014

Pollo casi escabechado



     Este guiso me encanta. Me gustan mucho los escabeches tradicionales pero son algo grasos y se gasta, además, gran cantidad de aceite. Se une a esta circunstancia que a mis hijos no les gustan los guisos que saben a vinagre. De este modo, ahorramos grasa y tenemos un guiso con todos los sabores del escabeche tradicional pero mucho más suave. En este caso, no es un plato para conservar sino para tomar. Aunque, claro, se puede tener unos días en la nevera. 

     Ingredientes:
Medio pollo
Una cebolla grande
Una zanahoria grande
Tres o cuatro dientes de ajo
Dos cucharadotas de aceite
Dos cucharadotas de vinagre
Sal
Media cucharada de pimientón de la Vera
Una hoja de laurel
Unas bolas de pimienta
Una cucharada de azúcar moreno
Una pizca de tomillo
(Agua)

     Creo que no he olvidado ningún ingrediente. Por supuesto, si queréis hacer más cantidad, un pollo entero, dobláis los ingredientes. Yo he utilizado dos muslos deshuesados pero con su piel. Así que he empezado calentando el aceite y dorando el pollo por la parte de la piel. A fuego entre medio y alto, hasta que se dora. En ese momento le damos la vuelta y añadimos la cebolla, las zanahorias y los dientes de ajo y dejamos que se doren sin que tomen demasiado color. Si hace falta, se baja un poco el fuego. 


     Bajamos el fuego e incorporamos la media cucharada de pimentón. Yo utilizo el agridulce. Me gusta mucho porque tiene un toque picante sin llegar a picar. Ya sabéis que el pimentón se quema enseguida, así que ¡ojo! Vamos añadiendo todo lo demás: El vinagre, laurel, pimienta, azúcar, tomillo,... Y también salamos. Prefiero no salarlo al principio porque cuando salamos, el pollo empieza a soltar jugo y no se nos dora. Por eso, simplemente. Ya vais a notar el aroma del escabeche pero mucho más suave porque lleva poco vinagre. Es el momento de tapar y dejar cocer a fuego lento 40-50  minutos o hasta que la carne esté bien tierna. El agua que está entre paréntesis es por si veis que la salsa os queda un poco escasa, añadís un cuarto o medio vaso de agua. No olvidéis probar una cucharilla de salsa para ver cómo está de sal y si necesita un poco más.


      Si, por ejemplo, preferís hacer pechugas en cuadrados, tardará menos. Va a depender del tipo de carne que os guste. La pechuga es más seca y sosa pero el escabeche le aportará mucho sabor. Es un guiso muy rico que se puede tomar caliente o tibio. A mí me gusta de las dos formas. Ya sea con unas patatas fritas o una ensalada. 

     Me ha parecido muy agradable guisar las patas sin hueso. Ya las he comprado deshuesadas. También podríamos hacer otras carnes: Conejo, codornices, o lo que se os ocurra y os guste. 


miércoles, 8 de octubre de 2014

Cecina estilo carpaccio



     Ya sabéis que la cecina es un embutido similar al jamón que se hace con carne de vaca o de caballo. El sabor es muy diferente. Se puede hacer de más animales pero yo prefiero pensar que es de vaca... Es de origen muy antiguo, Séneca habla de ella y de su elaboración. Antes no era tan corriente pero ahora se puede comprar en cualquier supermercado. Aunque claro, habrá calidades. Es un producto caro pero también es cierto que con 100 gramos ya tenemos para tomar una tapita. Su sabor es intenso y últimamente está de moda tomarla con aceite de oliva. A mí me gusta mucho.

     El otro día se me ocurrió presentarla así, con aceite, pero adornándola con queso, tipo carpaccio. Compré un trozo de queso italiano (un manchego bien curado sería genial) y corté lascas con un pelador. Así, simplemente, con un hilo de buen aceite de oliva estaba exquisita. Puse unos tomatitos de colores alrededor, aunque no me convenció del todo la presentación. La cecina y el queso con el aceite nos gustaron muchísimo. 



lunes, 6 de octubre de 2014

Flan de maizena



     Este flan, que podría parecer un queso fresco, ya os lo había puesto acompañado de una compota de manzana. Así es como solemos tomarlo pero como a mi hijo mayor le encanta, esta vez lo he hecho solo, sin compota, cambiando un poco los aromas.

     Los ingredientes del flan son:
Medio litro de leche
75-100 grs de azúcar
50 grs de maizena
Un palo de canela y una cucharilla de anís en grano

     Por un lado ponemos a calentar la leche con la canela y el anís (le iría muy bien una tira de piel de limón). En un bol mezclamos bien el azúcar y la maizena para evitar grumos y añadimos media taza de leche fría que hemos reservado del medio litro. Añadimos la leche a punto de la ebullición, mezclamos bien y volvemos a la tartera usando un colador. En este caso hay que colar todo para sacar el anís. 


     Llevamos al fuego, no a tope para que se espese suavemente y no en el fondo. Removemos constantemente hasta que dé un hervor y espese. Pasamos a un molde de silicona y dejamos templar. Llevamos a la nevera un par de horas hasta que esté totalmente frío y adquiera la consistencia de un flan. Sólo queda desmoldarlo separándolo un poco de los bordes y tenemos listo el flan de maizena que se puede tomar solo o con una compota de fruta: manzanas, peras,... Lo que os guste. O incluso con membrillo. Ya os digo que a nosotros nos gusta solo o acompañado. Con el aroma de anís está exquisito. Decía mi hijo: "Sabe a convento". Es que estos aromas son de siempre: canela, anís, limón o naranja,... También podríamos decir que sabe a casa de abuela. Ya veis que es una cosa muy sencilla y barata. Espero que os guste.

    En la última foto veis el corte. Ha salido muy amarillo el flan por culpa de la luz artificial pero el color es el de la primera foto, color leche. Hoy había pensado poner el bizcocho de nocilla con más imágenes y explicaciones pero las meigas no me dejaron subir las fotos... Hay días que no les da la gana. Otra vez será.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Un arroz con pollo diferente




     He empezado a hacer este arroz como si fuera a hacer un guiso de pollo en cuadraditos. Dudaba si freír unas patatas pero, al final, incorporé una taza de arroz. El resultado, una vez terminado, me ha parecido rico y sabroso. Os cuento cómo lo he hecho.

     Ingredientes:
Medio kilo de pollo sin hueso
Una zanahoria
Un pimiento
Un puñado de cebollitas
Media docena de champiñones blanquitos 
Dos dientes de ajo
Una pizca de romero y otra de tomillo
Un chorro de vino de cocina
Aceite, agua y sal
Una taza de arroz
Dos puñados de queso para fundir




     Tengo que deciros que no he hecho fotos de todo el proceso (voy aburrida...). Comenzamos dorando los ajos enteros chafados con su piel. Añadimos la zanahoria en láminas, el pimiento en tiras, las cebollitas peladas (o una cebolla picada) y vamos dorando. Por último doramos el pollo cortado en trozos no muy grandes. También los champiñones cortados en cuartos. Y las especias, que no se me olviden, una pizquita de cada. Por supuesto, podríais hacer muslitos u otra parte del pollo.

      Cuando todo se va dorando, añadimos el arroz a fuego medio y le damos unas vueltas. Que se impregne de aceite sin llegar a tomar color. Es el momento de poner el agua, doble cantidad que el arroz: dos tazas, en las que incluimos un par de cucharadas de vino de guisar. Llevamos a ebullición y bajamos a una temperatura en la que hierva suavemente. Salamos o añadimos una pastilla de caldo de pollo. No me gusta abusar de estas cosas pero hoy la he usado y ha quedado sabrosón. 

     Vamos a dejar que hierva suavemente unos 18 minutos. Como siempre. Los últimos 5 minutos añadimos un puñado de guisantes. Ya sabéis, las hortalizas un poco a vuestro gusto. Casi hemos terminado. Espolvoreamos con el queso, apagamos el fuego y tapamos un par de minutos. El queso se fundirá con el arroz. He usado una mezcla de 4 quesos para fundir pero podéis usar queso parmesano, que os saldrá algo más caro, claro. Pues aquí os queda esta receta estilo "risotto" pero sin nata y muy económica. Nos ha gustado mucho, es muy facilita y admite muchas variantes.