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jueves, 23 de enero de 2014

Cerdo asado adobado




      Este asado les gustó mucho a mis hijos. Es una adobo sencillo, lo ideal es dejar el cerdo untado con el toda la noche, aunque yo lo he puesto un par de horas. Necesitamos:

  Dos cucharadas de aceite
  Una de vinagre
  Una de pimentón (dulce o picante, al gusto)
  Una de tomillo
  Una de azúcar

     Esto lo mezclamos bien en una taza para untar un trozo de cerdo. Yo he asado un trozo de jamón de kilo y medio pero podríamos hacer un trozo de cinta de lomo. 

     Antes de meterlo en el horno, lo espolvoreamos con escamas de sal y lo bañamos con medio vaso de vino. Lo metemos a horno fuerte una media hora, después bajamos la temperatura a 150º y lo dejamos unos 20 minutos por kilo. Yo he intentado copiar esos asados americanos, que dejan la carne horas a fuego bajo, una vez dorada, hasta que está tan tierna que se deshace, pero no me ha dado tiempo y la he tenido dos horas a 125º (porque mi horno es un desastre). Bueno, estaba riquísima, hecha y tierna, pero para que se quede blandita haría falta más tiempo. Lo intentaré otro día. Esto me pasa porque mi hijo ve "Crónicas carnívoras".

     La foto de arriba no salió muy bien, la guarnición es de manzana y cebolla con mostaza, Todo dorado en una sartén con aceite y después se deja un ratito hasta que está tierna. Me gustó mucho. Conviene mojarla con vino o brandy. Y sal y pimienta, claro. La salsa del recipiente pequeño es el jugo del asado. La guarnición la repetiré para que la veáis mejor en otra ocasión por si queda duda.


martes, 21 de enero de 2014

Pastel de chocolate navideño



     Me faltaba por poner esta receta. La he sacado de un blog, no es mía, y es un bizcocho para hacer "Red velvet", sólo que yo no lo he hecho "red", no le he añadido colorante. 

     Ingredientes:
50grs de mantequilla
150 de azúcar
Un huevo grande
Una cucharada sopera de cacao Valor (bien colmada)
150grs de harina
Vainilla
120ml de butermilk
Una cucharadita de vinagre
Una cucharadita de bicarbonato

      Para hacer el buttermilk, ponemos la leche 120 ml con una cucharada de zumo de limón y dejamos un rato. Esto es lo que he hecho y, como nunca he probado el buttermilk, para mí estaba bien...

     Lo primero, batimos la mantequilla y el azúcar con las varillas, cuando blanqueen incorporamos el huevo a chorro fino. 

     Mezclamos la harina con el cacao. Incorporamos la mitad a la mezcla anterior. Añadimos el buttermilk, y el resto de la harina y el cacao. Esto lo he mezclado con espátula. 

     En un vasito pequeño mezclamos el vinagre y el bicarbonato. Empieza a hacer burbujitas... y lo incorporamos a la masa del bizcocho. 

     Como vainilla, he puesto un poco de azúcar vainillado, lo que tenía en casa.

     En un molde engrasado, lo llevamos al horno a 180º unos 35 minutos. 

     Es un bizcocho muy rico, dicen mis hijos que recuerda a las "Oreo", pero algo delicado, tiende a romperse un poco. Cuidado. Ya veis que el chocolate blanco lo "desmigó un poco".

     Respecto a la cubierta blanca, no la he apuntado y estaba riquísima. Creo que puse 100grs de chocolate blanco y 50ml de nata. Prometo volver a hacerlo y apuntarlo... Qué desastre soy. Era un día próximo a las fiestas de Navidad y le puse esos adornos con frutas escarchadas, que estaban deliciosas pero se puede adornar de otra forma, claro. Ya veis que no lleva relleno, es un simple bizcocho con chocolate por encima. A mis hijos pequeños, que no son de tartas, les ha gustado muchísimo. Un éxito. Perdonad el retraso en poner la receta. 


lunes, 20 de enero de 2014

Huevos empaquetados







     Hoy os pongo esta receta que no me ha convencido del todo, pero os explico por qué. Lo que es el huevo en sí, con la bechamel, está riquísimo. Los había hecho en otra ocasión, doblando la pasta brick como un sobrecito y nos habían gustado mucho más. Pensé que no estaban bastante bonitos y decidí hacer estos paquetes... El resultado. Muy mono pero la parte de arriba, un poco seca "de comer". Creo que otro día volveré a hacer los sobres.

     Ingredientes:
Un paquete de pasta brick
Diez huevos fritos
Medio litro de bechamel
Diez tiras de puerro para atar





     Lo primero es hacer una bechamel, normal o con sabor (ver Salsa bechamel). Yo le he añadido unos taquitos de jamón. Podríamos hacerla con setas, espinacas, o como nos apetezca. Sin nada también es muy rica. 




     Por otro lado, hacemos los huevos fritos, yo más bien los he planchado. He hecho dos de gallina y ocho de codorniz. Los de gallina resultan un poco grandes pero se puede recortar la clara sobrante. Hay que intentar que no se rompan. Se pueden hacer a la plancha, más ligeros y la yema queda menos hecha. A vuestra elección. Digo diez porque en el paquete vienen diez hojas de pasta. Podéis hacer menos, claro. Ya veis que uno se ha roto... Habrá que hacer otro.




     Y ya, con la bechamel, vamos montando. Bechamel, huevo, bechamel. Intentando no romper la yema. Es fácil que se rompa. 




     Vamos atando. Reservamos la hoja de fuera de un puerro, la lavamos, secamos y la cortamos en tiras finas con un cuchillo. Es muy sencillo. Al atar, alguna se rompe, mejor preparar más de diez.




     Ya atadas, las ponemos en la bandeja de horno y las untamos ligeramente con mantequilla fundida. Sólo una pizca, para que queden brillantes. Sólo queda llevar al horno hasta que se doren. Unos diez minutos a 
180º deberían bastar, aunque a mí me han quedado algo blanquecinas...


180


     Ya veis que por dentro están muy ricas, la bechamel, la yema,... Ese sabor de los huevos encapotados pero mucho más ligero y fácil. Ya os digo que para mí, el inconveniente es que el floripondio de encima es muy pesado. Aquí queda este experimento. A ver qué os parece. Feliz lunes.




     Respecto a la diferencia entre la pasta brick y la filo (phylo), no estoy muy segura si se refiere a la composición o a la forma. Una persona me dijo que la brick es redonda y la filo rectangular... Bueno, en todo caso, es interesante también el tema de la forma a la hora de usarla. He visto a Jamie Oliver hacer cosas muy curiosas con este tipo de pastas. hay otra pasta  la pasta kataifi, que viene en hilos y es muy interesante a la hora de hacer pinchos. No sé si la conocéis. Así, por encima, creo que son muy parecidas o iguales en cuanto al sabor. La más fácil de encontrar es la brick y es muy práctica para hacer rollitos de primavera o distintos paquetes variados. Yo hago unos de pimiento rojo y morcilla de Burgos que son muy ricos. Ya habrá otras ocasiones de usarla. Se pueden freír o hacer al horno, con una pincelada de mantequilla. Son ligeras y crujientes, y dan mucho juego porque son fáciles de manejar, doblar, etc.




sábado, 18 de enero de 2014

Pizza con rúcula




     No me había animado nunca a hacer la pizza con rúcula, por el mero hecho de que la rúcula no me encanta. Para todo hay una primera vez y hace unos días me decidí a probarla. Había hecho una pizza normal y corriente: mezcla de dos quesos y algo de jamón, orégano y tomillo. Vamos, una vulgaridad. Era el día para probar a darle vida con un poco de rúcula. 

     Lo que he hecho es, una vez lista la pizza, la he "adornado" con  montoncitos, por raciónes, de rúcula ligeramente aliñada con sal y aceite de oliva virgen. Si hubiera tenido parmesano le hubiera puesto también unas lasquitas por encima... Pues les gustó mucho a todos. Así que lo haré más veces. Le aporta frescura y la aligera un poco. Muy rica. También podríamos poner un poco de prosciutto (jamón) crudo o ricotta en vez de parmesano. 




viernes, 17 de enero de 2014

Trucha rellena de espinacas





     Lo primero es aclarar que esta era una trucha asalmonada de algo más de un kilo. Para rellenar un salmón grande hay que tener mucha gente a comer

     Ingredientes:
Una trucha asalmonada sin la espina central
250 grs de espinacas
Dos dientes de ajo
Un puñadito de jamón serrano

La cama de la trucha como la de cualquier pescado al horno:
Tres patatas grandes
Una cebolla
Un par de tomates
Aceite y sal, vino blanco




     Limpio el pescado por la pescatera, al llegar a casa le quitamos con unas pinzas las espinas que le queden atravesadas. Lo lavamos y escurrimos. Hacemos el revuelto, como siempre, doramos los ajos y añadimos las espinacas, frescas o descongeladas. Unas vueltas, el jamón y salpimentamos. 

     Salamos por dentro el pescado, rellenamos y cerramos. Lo ponemos sobre la cama de patatas y cebolla que freímos en la freidora. Salamos el pescado por fuera y las patatas. Vertemos sobre el fondo un chorro de aceite y otro generoso de vino. Podéis usar un vino gallego rico o el de cocinar corriente y moliente. 

     Me gusta espolvorear el pescado con pan rallado, aunque sé que la piel no se va a comer, como hago con las doradas, lubinas, etc. Los tomates cortados al medio, los salpimentamos, un chorrito de aceite y pan rallado. Listo para ir al horno. En el mío, que es una patata, ha estado 30 minutos a 225º (atención que cada horno es distinto). El horno lo calentamos bien antes. Por supuesto.




     Y ya está listo para comer. Nos ha gustado mucho. Aunque la foto no es muy buena, estaba jugosito y muy sabroso. Relativamente fácil ¿no? Cuidado que puede quedar alguna espinita. Creo que vale la pena servirlo sin la piel. Eso a vuestra elección. A ver si os gusta. Otro día lo rellenaré de setas con gambas, y quizás otro pescado distinto.




jueves, 16 de enero de 2014

Puerros con nata


     Esta receta es una tontada pero muy rica. Cuando nos sobran puerros de la sopa o el cocido podemos aprovecharlos de esta manera tan sencilla. Bien escurridos, los cubrimos con varias cucharadas de nata líquida, salpimentamos y añadimos una o dos cucharadas de queso rallado. Los gratinamos y ya están listos. Es un sabor muy suave. Se pueden cocer a propósito o comprarlos de bote (más cómodo). La nata es muy distinta de la bechamel. Hay quien prefiere mil veces la bechamel, pero la nata no hay más que abrirla. A mí me gustan las dos cosas mucho. Se podría hacer una versión light con nata y queso ligeros. 

     Este no está muy bonito porque lo he gratinado en el micro. Para un puerro no me permito el lujo de encender el horno. ¡Qué le vamos a hacer!


martes, 14 de enero de 2014

Habichuelas en cocotte




He escogido el nombre "habichuela" que es el diminutivo de haba y viene del latín. También podemos llamarlas "alubias" que, aparte de proceder del árabe y no llevar h, creo que son prácticamente lo mismo. No tengo sección de legumbres en el blog, sino de potajes. Me da rabia porque nuestro idioma es muy rico, pero creo que es más fácil clasificar así, como potajes, los platos de legumbres. Los franceses llaman "légumes" a verduras, hortalizas y legumbres. Lo mismo hacen los ingleses con los "vegetables". Pero nosotros, tenemos nombre para cada cosa.

En América tienen todavía más nombres para las "habitas": frijoles, balines, porotos, caraotas,... Variando según los colores. En España tenemos además palabras como: Fabas, fabes, mongetes, fesols, caparrones,... Cambiando en las distintas regiones y con variaciones de tamaño y color. Recuerdo que en algún viaje pedíamos judías para comer y nos sorprendíamos cuando nos traían un plato de habichuelas con chorizo. Entonces nos decían: Tienen ustedes que pedir "judías verdes".





     Os voy a explicar como he hecho estas habichuelas en cocotte. Es una receta muy fácil y "de mucho alimento", Además, es muy barata. Son habichuelas corrientes, de las que utilizaríamos para cualquier potaje o para un caldo gallego. 

     Ingredientes: 
Dos tazas de habichuelas blancas
Un paquete de compango (un chorizo, una morcilla y una tira de panceta)
Agua y un chorretón de aceite de oliva virgen

Una cebolla mediana
Una zanahoria rallada
dos dientes de ajo
Una pizca de tomillo
Media pizca de romero
Una cucharilla de pimentón agridulce
Aceite y sal

     Lo primero que hacemos es poner las habas en remojo, toda la noche. Las ponemos a cocer en agua fría con las carnes, el chorro de aceite y una pizca de sal (ojo con la panceta). Pueden hervir a fuego lento como... una hora. Hasta que estén tiernas. Las podéis asustar pero temo que estas habitas se romperan. No importa. 

     En una sartén doramos la cebolla, la zanahoria y los ajos. A fuego suave, pero que se lleguen a dorar un poquito.




     Bajamos al mínimo y añadimos: el tomillo, el romero y la cucharilla de pimentón. Una vuelta y listo. El pimentón se quema enseguida. Cuidado.





     Incorporamos a la cocotte y dejamos hervir suavemente unos 15-20 minutos. En la cocotte, que es de hierro fundido, todos los guisos y potajes quedan riquísimos pero podéis usar una tartera normal o de barro. Nuestra cocotte es de Ikea. Tenéis que pensar si os compensa tenerla y si os cabe en las alacenas.



  
     Finalmente, cortamos las carnes y las añadimos. En mi caso, pongo aparte la morcilla porque no les gusta a todos. Este potaje se debe acompañar con un vasito de vino tinto y pan. Ya veis, rico y barato. Una pieza de fruta y a correr.