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martes, 17 de marzo de 2020

Callos veganos

 
     Buenas tardes, ¿cómo va todo? Nosotros encerraditos en casa, con tiempo para muchas cosas, sobre todo para pensar. Antes de seguir con el tema del "encierro", os voy a contar una receta que me dio una amiga hace unos días y que nos ha gustado mucho. Yo andaba comiendo ligero y me pareció una idea bárbara para incluir entre los platos de legumbres. Vamos, potajes de cuchara. Es de lo mas fácil y se puede hacer con garbanzos envasados o cocidos en casa. Os voy a ir contando los ingredientes:

   Una bandeja de setas de cardo o shiitake
Garbanzos
Una cebollita
Un trozo de pimiento verde
Un diente de ajo
Dos o tres cucharadas de salsa de tomate
Media cucharada de harina
Una cucharadita de pimentón de la Vera
Media cucharadita de cominos
Aceite y sal 
Un chorro de vino blanco
Una hoja de laurel
Una guindilla 


   Espero no haber olvidado nada... Deciros que el primer día hice la receta con garbanzos envasados y quedó riquísima. El segundo, ayer, cocí los garbanzos, 330 gramos, en agua, sin exagerar, con un chorro de aceite, sal y una hoja de laurel. Tardan unos 45 minutos. Si los utilizáis envasados, recordad desechar el líquido que traen y ponerlos en una tartera como si los fuéramos a cocer y les damos un hervor. Ya están cocidos.



   En una sartén hacemos la fritada: la cebolla, el pimiento, el ajo, los dejamos pochar tomando un poco de color. Incorporamos las setas en trozos y media cucharada de harina para que espese un poco el conjunto. Añadimos el tomate, las especias, damos unas vueltas y ponemos un chorro de vino. Que cueza unos minutos. Esto lo añadiremos a los garbanzos, que esperan impacientes. 

   Una vez todo junto, dejamos hervir un rato y apagamos para que repose. Probamos de sal y yo, confieso, que añadí un tercio de una pastilla de caldo vegetal porque encontré un poco tonto el conjunto.


    
   Esto es mezcla de dos días, así pues no es exactamente igual. El primer día tenía pimiento y tomate, junto con setas shiitake. Quedó el conjunto mucho más sabroso. Ayer, puse setas de cardo y me faltaron algunas hortalizas. Estaban ricos pero menos definitivos. Pensamos que más que por las setas, quizás, por la ausencia de pimiento y tomate en el refrito. En todo caso, en ambos casos es un plato interesante y sano. Si no os gusta el picante, no pongáis la guindilla. A mí los callos me gusta que piquen un poco. ¿Los sabores? Las especias utilizadas y los garbanzos hacen que el sabor sea el de los callos, así de sencillo. La sensación menos grasa y untuosa, eso está claro. El primer día, como no somos veganos, añadí unos taquitos de jamón serrano. Otra opción es añadir taquitos de chorizo o ambas cosas. Hasta aquí la receta que es sencilla de hacer y alegra un poco el espíritu. A mí me pareció estupenda.

   Respecto a estos días que estamos viviendo... Pues llevamos en casa cinco días bastante tranquilos. No diverditos pero tampoco me aburro. Sigo una rutina de limpieza y cocina y, por en medio, he metido springcleaning, lavando cortinas, limpiando ventanas, ordenando un poco... Esto es lo peor, tenemos tantas cosas que no hay quien se aclare. Por las tardes hago alguna manualidad, ya sea crochet o lo que toque, también practico la acuarela -buena falta me hace- y hablo con mi familia por videoconferencia, ya que no puedo estar con ellos. Aquí estamos tres gatos y un perro -el perro es literal- pasando estos días como mejor podemos. 

   Yo soy casera, siempre lo digo, pero es extraño no poder salir para nada, escuchar la misa en la tele, no ver a las amigas,... Gracias a Dios que la tecnología ayuda mucho. Los cafelitos son virtuales y las horas van pasando... Lentas pero pasan. 

   Como sabéis, me gusta también leer y es algo que hago todos los días. Ahora estoy con una novela de Wilkie Collins, La dama de blanco, que es del género... pues no sé si gótico o policíaco... Nunca había leído a este autor y, aparte de algo antiguo, me entretiene bastante. La protagonista es una heroína inteligente y valiente que no se deja amedrentar ni engañar por un par de hombres malvados... Es larga. Tengo para días. Había pensado ponerme con Casa desolada de Dickens... Yo creo que fue Dios quien me guió a no escogerla pues de casa estoy teniendo bastante (ahora hecho de menos un emoticono para poner una risita).

   También tengo en perspectiva hacer un cuadrito en punto de cruz, es una actividad que me divierte mucho pues suelo hacer, más o menos, los diseños. Así que... quizás me falte tiempo.

   Os cuento que hace más de una semana le dije a mi marido, a mis hijos y a alguna amiga que había que ir haciendo una buena compra por si nos metían en casa. Me llamaron exagerada... Saben que he visto muchas temporadas de Walking Dead y bastantes películas distópicas ¿se dice así? Pero no penséis que era alarmismo, más bien era la sospecha de que iba a ser necesario y que no estaba de más comprar con tranquilidad las cosas básicas de un hogar para unos días. ¿Papel higiénico? También pero sin abusar.

   Así pues tenemos pasta, arroz, legumbres, harina, café, latas y algún que otro congelado. Recordando que hay alimentos perecederos que duran bastante como los huevos, las patatas, las cebollas,... Pensando en comer normal, sin exagerar ni ponerse a hacer dulces a lo loco pues tenemos una edad -media- y todo nos engorda. Más cuando es difícil moverse. 

   Os dejo por el momento. No descarto volver a escribir en pocos días aunque sólo sea para haceros un rato de compañía. Dar las gracias a todos los que nos cuidan en los hospitales y a los que se encargan de que no nos falte de nada en las farmacias, en los supermercados,... transportando, cultivando y trabajando por el bien común. A los científicos mucho ánimo también. Rezo por todos ellos, por los enfermos y por los que están pasando estos días en soledad. Qué Dios nos ayude. De momento...


   Me quedo en casa.


miércoles, 18 de octubre de 2017

Lentejas todo en crudo

  

   Creo que las lentejas que hasta ahora había publicado en el blog las he hecho siempre añadiendo al final una fritada de cebollita, ajo y pimentón. Esta no es, por supuesto, la única forma de hacerlas. Algunas veces las hago de la manera que yo suelo llamar: "todo en crudo". Vamos a suponer que voy a hacer 350grs de lentejas. Lo que haremos será lavarlas bajo el grifo de agua fría y colarlas. Después las ponemos en una tartera cubiertas con unos 2-3 dedos de agua fría. Añadiremos:

Una cebollita picada
Dos dientes de ajo
Una cucharadita de pimenton agridulce
Dos cucharadas de aceite
Una cucharilla de sal
Carne y hortalizas (al gusto)



     Para que nos aclaremos respecto a la carne y las hortalizas -con el ajo y la cebolla contamos siempre-, podemos añadir un tomate pelado, una zanahoria en daditos, algo de pimiento rojo o verde... En este caso, he puesto sólo pimiento rojo y no mucho, pero esto es a mi gusto. El tomate me encanta pero no lo tenía en casa. Hay a quien le gustan con laurel aunque a mí no me encanta en las lentejas. Por eso digo, un poco al gusto del consumidor. 



     En cuanto a la carne, para un diario suelo poner poca y puede ser un poco de panceta, un chorizo o incluso una morcilla de las de la fabada. Me encantan con morcilla. Y como es una cantidad pequeña, con el sencillo objetivo de que no sobren, no suelo poner el "compango" entero. Por ejemplo ayer, les puse un chorizo cebollero que es algo riquísimo. 

     Pues bien, como he explicado, todo en frío, lo llevamos ebullición y, una vez que hierve, dejamos a fuego suave con la tapa puesta alrededor de hora y media, según el tipo de lentejas y las instrucciones del paquete que no suele mentir. A la hora de servir, picamos la carne, en este caso el chorizo, y acompañamos con arroz en blanco. Esto del arroz tiene su importancia. Llevan poca carne y necesitamos proteínas. Van  salir de esa combinación de la que muchas veces hemos hablado: Cereales y legumbres. Importante. Y que no se nos olvide probar una cucharadita por si necesitan más sal. Vale más rectificar la sal al final que excederse. 



     La carne, chorizo o lo que sea,... se puede poner con las lentejas o en un cuenco aparte si a alguno no le gusta. Yo creo que las lentejas son una de las legumbres más aceptadas por los niños, antes que las habas o los garbanzos, al menos esto me pasaba a mí cuando eran pequeños. Es un plato económico y muy sano, ya sabéis que los veganos toman muchas legumbres por su gran poder alimenticio.Quedan muy ricas y lo bueno que tienen es que no manchamos la sartén de la fritada y, sobre todo, las hacemos de una vez, sin añadidos. Os animo a probarlas. Las legumbres, al menos una vez a la semana, son una gran opción en invierno. Nada más por hoy. Mando un saludo a Noruega desde donde me empiezan a leer más estos últimos días. Buenas tardes a todos. 


jueves, 18 de mayo de 2017

Habas lobas


     El otro día fui con mi madre a Gadis y compramos habas verdes. Pensando que eran habas lobas, así las llamamos por aquí, me hizo ilusión recordar a Carmen y sus llamadas mañaneras cuando yo era recién casada:

     -Aniña, trajo mi cuñado habas lobas, ¿te mando una bolsa?

     -Vale pero no te pases. Unas pocas...

     -Mujer, si no cunden nada. 

     Y mandaba una bolsa bien grande. Estas habas lobas, que son distintas de las normales, tienen una parte oscura, diferente de las habas blancas, y su sabor es más bravo. No sé mucho de habas pero yo creo que se parecen a los michirones que se toman en la zona de Cartagena. Deben de ser medio parientes. 


     Yo no recuerdo si compré medio kilo pero una vez peladas eran pocas. Carmen siempre tiene razón. Una vez fuera de su vaina, las puse en agua con una gota de aceite y una pizca de sal. Las dejé hervir una media hora larga. Cuando estaban tiernas, probé el agua de cocción y  decidí desecharla. Realmente es algo acre.

     Recordando los michirones que tomé en Cartagena, doré una cebolla y un tomate pelados y cortados en trocitos chicos. Añadí un diente de ajo picado y unas ruedas de chorizo -sin abusar-. Esto lo dejé hacer a fuego suave un buen rato. Como si fuera una salsa de tomate con su cucharadita de azúcar. También puse una copita de vino blanco, una pizca de tomillo y otra de romero. Cuando ya olía muy rico, incorporé las habas y las cubrí con agua sin exagerar. Justo para que estuvieran "fuera de calo". Sólo quedaba dejarlas hervir un ratito para que los sabores se fundiesen y rectificar, con prudencia, el punto de sal.  


     La foto inferior quedó algo nublada por efecto del vapor pero es para que veáis que no estaban muy aguadas. Un guiso espesito. En la foto de arriba veis que son verdes y frescas pero tienen esa ranura oscura. Bien, os digo que quedaron francamente ricas. Tenía unas ganas de tomar legumbres... aunque fueran poquitas. Y también pienso que fue un acierto desechar el agua de cocción, quedó un sabor muy rico y suave. Hasta aquí esta receta aplicable a cualquier tipo de haba o habichuela. Las habas lobas son de piel algo durita y me recuerdan un tiempo que pasó quizás demasiado pronto. Me gustaron mucho y espero que a vosotros os gusten también. Buenas tardes. 



lunes, 2 de mayo de 2016

Potaje con compango


     Es una sencilla variante del potaje de vigilia. Para empezar, combinamos habas y garbanzos. Además, en vez de bacalao, utilizaremos un envase de compango: panceta, chorizo y morcilla. El resto es parecido. Lo que necesitamos es:

Una taza de habas
Una taza de garbanzos
Una cebolla
Dos patatas
Dos huevos duros
Compango
Espinacas o acelgas
Ajos, aceite y pimentón
Agua y sal

     Lo que hacemos es poner las legumbres a cocer con las carnes, una cebolla pelada y un chorro de aceite. A fuego suave alrededor de 50 minutos. Incorporamos las patatas tronchadas para que vayan haciéndose. También añadimos la verdura escogida. Yo suelo utilizar espinacas porque en casa no son muy de acelgas. La cantidad un poco al gusto, puede ser un paquete de espinacas frescas o medio, también podemos optar por las congeladas. 
    
      Cocemos dos huevos. En una sartén freímos dos dientes de ajo a fuego lento, añadimos el pimentón y apagamos. Simplemente tenemos que agregar la ajada al potaje, incorporar los huevos duros picados al gusto y cortar las carnes para volver a ponerlas con todo o bien servirlas en una fuente aparte. También probamos pues habrá seguramente que añadir sal, ya que la panceta es poca.

     Tengo que deciros que, en general, nos gusta más que el potaje de bacalao. Queda potente y untuoso. Vamos un plato único más que completo. De sabor muy rico. Se va terminando el tiempo de potajes pero aquí queda este que salió muy bien. Ya sabéis que las legumbres deben formar parte de nuestra dieta, aunque algunos protesten. Espero que os guste. Buenas tardes a todos. 



viernes, 1 de abril de 2016

Habas a la marinera


     Perdonad el nombre un poco tonto del plato. Ya lo cambiaré si se me ocurre otro mejor... Es un guiso marinero que hice el martes y nos gustó mucho a todos. Bueno, tengo un hijo que odia las habas como Pitágoras. No sé si recordaréis que, cuando lo perseguían sus enemigos, prefirió dejarse prender que cruzar un campo sembrado de habas... Esto de los filósofos es muy divertido pero para mí es difícil recordar cuál dijo esto o aquello. Recuerdo un libro "El mundo de Sofía" de Jostein Gaarder que leí hace años y me encantó pero siempre olvido casi todo y sobre el tema: "Sólo sé que no sé nada". Otros libros que me gustaron sobre los pensadores: "Historia de los griegos" de Indro Montanelli, "Historia de la filosofía griega" de Luciano de Crescenzo,... Quizás haya leído alguno más pero ahora, la verdad, no lo recuerdo.

     Esto de hablar de libros que no vienen al caso se debe a que algunas amigas me dicen que agradecen los consejos sobre lectura... Claro que este blog no es sobre libros y no me siento con ánimo de llevar más blogs. Volviendo a lo nuestro que era un guiso de habas... Según compré los chipirones y las almejas, pensé que no tenía ganas de hacer ni arroz ni patatas y añadí a la cesta de la compra un bote de habas de granja (las grandes) para variar. Fue un exitazo.   


     Ingredientes:
Medio kilo de chipirones
300grs de almejas
Una cebolla
Medio pimiento
Media lata de tomate triturado
Aceite y sal
Vino blanco
Una hoja de laurel
Perejil
Uno o dos botes de habas

     Vamos a hacer lo de siempre: Doramos la cebolla con el pimiento. Que cojan un poco de color. A fuego vivo añadimos los chipirones limpios, cortados y bien escurridos. Sueltan agua, por eso es que subo el fuego. Les damos unas vueltas e incorporamos el tomate (hará falta una cucharada de azúcar para corregir la acidez). Ponemos el laurel y el vino, y dejamos hervir unos 15-20 minutos. 


     Las habas de bote, ya sabéis, hay que lavarlas y escurrirlas bien. Lo pone en la etiqueta... Quizás es que el agua tenga conservantes. La verdad, no lo sé pero siempre lo advierten. Ya podemos añadirlas al guiso. Yo he puesto un bote y ha quedado escaso porque nos ha gustado muchísimo (a los que no somos pitagorinos). Dejamos que hiervan juntos un ratito y ya podemos incorporar las almejas (han estado en agua con sal un rato y las lavamos bien). Subimos el fuego y tapamos unos cinco minutos hasta que las almejas se abran. No son unas almejas buenas ni caras pero no son bastas (de sabor) y le dan chiste al guiso. Aquí se pueden hacer variaciones. Una que se me ocurre: Dorar unos langostinos pelados en aceite con ajo y perejil, e incorporarlos en el último momento. Bien, creo que no he olvidado nada importante. Al final puse un poco de perejil picadito (qué raro), que es fuente de vitamina C y además me encanta su sabor y el color que aporta. 



     Es, como veis, un guiso muy sencillo. Podríamos cocer medio kilo de habas en casa pero yo no soy una cocinera reflexiva y decido las cosas sobre la marcha. Es lo bueno de los botes de legumbres, nos sacan de un apuro. También podríamos dorar un par de tomates en vez de usar tomate de lata, poner más pimiento (yo lo encuentro un poco invasor) o hacer la variación que nos parezca bien y nos guste. No queda, de momento, más por decir, pero este guiso lo voy a hacer muchas más veces porque está realmente rico. Espero que a vosotros también os guste. Muy buenos días. 




viernes, 20 de noviembre de 2015

sopa de puerros con bacalao



     Esta receta no es exactamente una purrusalda y por esta razón no me he atrevido a llamarla así. Tenía ganas de hacerla y, después de mirar en youtube y en algunos blogs me quedó la impresión de que cada uno la hace como mejor le parece. Decidí hacer lo propio. 

     Ingredientes:
Dos puerros grandes
Dos dientes de ajo
Cuatro patatas medianas
250 grs de migas de bacalao 
Aceite, sal y pimienta, agua


    He comenzado a hacer la receta como hago siempre la sopa de puerros. Doro los puerros ligeramente, limpios y cortados en trozos grandecitos con los ajos (aquí varío porque a la sopa de puerros no le pongo ajo). Las patatas las pelamos, lavamos y cortamos, rompiendo al final del corte... También las pasamos a la tartera y les damos unas vueltas. Salpimentamos con prudencia.



     Después añadimos las migas desaladas y cortadas en trocitos o tiritas. Como queráis. También les damos una vuelta con las demás hortalizas sin exagerar. Incorporamos un litro de agua (esto un poco a ojo). Si tenéis caldo de pescado, pues estupendo. Yo no me compliqué nada. Dejamos hervir unos quince minutos a fuego suave. Rectificamos de sal. Yo le tuve que poner a pesar de que el bacalado es resalao...


     Y, al final, se me ocurrió poner un poco de perejil fresco. No era así... Pero bueno, mal no le iba. Y ahora, toca hacer la valoración de esta sopa o potaje, porque es plato de cuchara. A mí marido y a mí nos ha gustado mucho, a mi hija también. Mis hijos, lo tomaron contentos pero prefieren la sopa de puerros con jamoncito... Yo opino que es un plato estupendo por fácil, barato y sabroso. Rápido de hacer y muy sustancioso para un día gris de otoño como hoy. Pienso que lo haré más veces. Muy buenas tardes a todos.

sábado, 14 de febrero de 2015

Potaje de habas y repollo




     Es un potaje que es "medio pariente" del pote asturiano pero no lleva berzas sino repollo. La berza es mucho más oscura y no siempre la encuentro. Además, lo he hecho como me ha parecido a mí, como hago siempre los potajes, cociendo primero las legumbres con el tocino y añadiendo lo demás después. De la misma manera que me enseñó Carmen a hacer el caldo gallego. 

     Ingredientes:
Un tazón de habas
Un paquete de compango para fabada
Un repollo pequeño
Tres patatas grandecitas
Aceite y sal

Para la ajada:
Cebolla
Dos dientes de ajo 
 Una cucharada de pimentón de la Vera

     Comenzamos poniendo en remojo un tazón de habichuelas. Las mismas habitas que usamos para hacer cualquier potaje. No hace falta que sean muy grandes ni muy caras. Al día siguiente las ponemos a cocer en frío con un trozo de tocino o panceta. Se podría poner también un poco de lacón. Yo he comprado un paquete de compango para fabada. Ya sabéis que trae un chorizo, una morcilla y un trozo de tocino. Es quizás un poco justo pero yo he hecho potaje para un sólo día. 




     Dejamos cocer en abundante agua unos 50 minutos. Yo le pongo a esta primera cocción un chorro de aceite y algo de sal (la sal hay que rectificarla siempre al final). Al cabo de ese tiempo añadimos el chorizo y la morcilla, las patatas cortadas (tronchando un poco al final para que espesen el potaje) y el repollo limpio y cortado en tiritas. He utilizado un repollo chiquito de los que hay en los supermercados. Me gustan porque son el tamaño que necesito para un potaje y son suaves. La cocción de los potajes, por supuesto, ha de ser a fuego lento. 




     Vamos preparando la ajada: he dorado en tres cucharadas de aceite de oliva: una cebollita y dos dientes de ajo. Todo picado en trozos menudos. Cuando coge color apagamos e incorporamos una cucharada de pimentón de la Vera. Añadimos la ajada al potaje y dejamos cocer todo junto una media hora y apagamos. Es bueno que repose un buen rato. Antes de comer, calentamos y cortamos las carnes que podemos poner dentro o servir aparte para que cada uno se sirva lo que quiera. Ya sabéis que hay gente que no es partidaria del tocino o de la morcilla.




     Como veis queda un potaje bastante clarito y más suave que el pote asturiano -que es delicioso-. Es muy fácil de hacer y un plato estupendo para estos días de frío. Siempre digo que una vez a la semana hay que tomar un potaje. Lo bueno es variar para no cogerles manía a los de siempre. En España hay multitud de potajes para copiar o para inspirarse cambiándolos un poco a nuestro gusto. Yo ya he puesto unos cuantos. Algunos se parecen más que otros pero todos son muy ricos. A veces los niños protestan pero hay que ir acostumbrándolos poco a poco a comer de todo. Es una buena forma de educar. Aquí queda la publicación que debí hacer ayer (no me dio tiempo). Feliz Carnaval a todos.




miércoles, 21 de enero de 2015

Potaje de judías verdes



     Definitivamente, no se puede cocinar de memoria. Al menos, los platos que no dominamos. Se me ocurrió hacer un potaje estilo "berza gaditana" y compré unas cuantas cosas: Judías verdes, tocino ibérico, morcilla,... Cuando llegué a casa y me puse a hacer el potaje, consulté en google, y me di cuenta de que me faltaban bastantes ingredientes (eso sin contar las tagarninas). Para más inri... Encontré distintas versiones de "berza". Dicho todo esto, pensad que no es más que un potaje de judías verdes. La berza queda para otra ocasión. Pasamos a este potaje "chapuza" que estaba riquísimo. 

      Ingredientes:
Un tazón de garbanzos
Un trozo de tocino ibérico
Dos chorizos
Una morcilla
Un trozo de ternera con hueso
Una cebolla
Una zanahoria
Tres o cuatro patatas
250 grs de judías verdes

Para el majado:
Dos dientes de ajo
Una cucharadita de pimentón
Una cucharadita de cominos

     Lo primero que hacemos es poner de víspera los garbanzos en remojo. Si queréis poner una tira de tocino salado, también la remojáis. Yo creo que es buena idea. Al día siguiente, ponemos los garbanzos a cocer con el tocino y la carne de ternera junto con la zanahoria y la cebolla. Se puede añadir un chorro de aceite y una pizca de sal. Dejamos hervir a fuego suave unos 50 minutos. Hay que espumar.



     Pasado este tiempo, los garbanzos ya estarán cocidos, incorporamos las judías verdes, limpias de hilos y cortadas en tiras finas. Las patatas en trozos medianos, los chorizos y la morcilla las incorporamos también. 



     Hacemos un majado con los ajos, el pimentón y los cominos y los añadimos al potaje. Dejamos hervir todo junto una media hora. Rectificamos de sal. Hay que probar una cucharada. 

     Sacamos las carnes y las cortamos en trozos regulares que podemos poner en el potaje o servir en una fuente aparte. Eso va en gustos porque hay gente que no es muy partidaria del tocino... (yo sí).

     Pues aquí queda este potaje, muy propio de este tiempo "potajudo" que se hace algo tristón en Galicia. Otro día procuraré hacer la berza gaditana (dentro de lo posible, claro). Cádiz es mi tierra natal, como Ferrol lo es de adopción. Un día como hoy, se echa de menos la luz de Cádiz... Buenos días a todos.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Callos de mentirita.



    Este plato me encanta. No sé si os gustan o no los callos pero tengo una amiga que hace "callos sin callos". A mí sí me gustan y cuando me apetece tomar un buen plato de callos con garbanzos y no tengo ganas de liarme a limpiarlos, cocerlos y todo lo demás, hago este invento que es la mar de rico. 

     Ingredientes:
Un tazón de garbanzos
Media cebolla
Un diente de ajo
Carne a discreción: un chorizo, un trocito de lacón, una tira de tocino...
Aceite y sal

Una o dos latas de callos
Cominos
Un par de guindillas
Una cucharilla de pimentón de la vera



     Lo que vamos a hacer ya os lo imagináis: Los garbanzos, remojados desde la víspera, los ponemos a cocer cubiertos de agua con la cebolla, el ajo, la carne que que hayáis escogido (con medio chorizo ya nos vale), un chorro de aceite y una pizca de sal. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos hervir suavemente unos 45 minutos con la tapa puesta. Es el tiempo que suelen tardar los garbanzos en cocerse. No olvidéis el remojo. Tampoco les cortéis el hervor pues se quedan duros. Una vez tiernos los garbanzos, sacamos la cebolla y el ajo, los trituramos y los volvemos a poner con los garbanzos. También cortamos el chorizo. Si nos ha quedado demasiada agua de cocer, retiramos antes una buena parte con un cucharón. Sobre todo si queremos que los callos estén bien espesos. Según os gusten.

     Seguimos: Añadimos la lata de callos (sin garbanzos). Una marca que os guste, por ejemplo Louriño o la que se os ocurra. También ponéis los cominos y el pimentón, una pizca y probáis (según os guste más o menos la cantidad de cominos). Incorporáis las guindillas, si os gusta el picante. A mí me gusta que los callos piquen un poco. Para esta cantidad pongo dos guindillas. Me parece que pican sin exagerar. Dejamos hervir todo junto un ratito y ya tenemos nuestros callos. Os aseguro que están riquísimos. También podríais comprar un bote de garbanzos cocidos pero de esta manera quedan más ricos. Sólo nos queda acompañarlos con una copa de vino tinto y un buen trozo de pan blanco. 




viernes, 28 de marzo de 2014

Olla gitana




     Podría llamar a esta entrada "Olla gitana y más cosas" pero creo que después es un lío. Tengo que decir que es la primera vez que la tomo y, por supuesto, que la guiso. No sabía muy bien lo que era pero en internet tenemos todo lo que necesitamos consultar. Una vez leída la receta, me apeteció. No sé si la he hecho bien o no pero nos ha gustado, pasada la sorpresa inicial de poner una pera a cocer en un potaje. Voy ya con los ingredientes:

Un tazón de garbanzos
Un trozo de calabaza
3 ó 4 patatas
Un puñado de judías verdes
Una cebolla
Un tomate
Una pera
Un diente de ajo
Hierbabuena y azafrán (o colorante alimentario)
Agua, aceite y sal

     En caso de hacer refrito:
La cebolla picadita
Un diente de ajo
Un tomate pelado
Una cucharilla de pimentón y otra de cominos
(Luego explico esto del refrito)




     Os he puesto los ingredientes en estas fotos y así veis que no he hecho mucho caso de la receta. A ojo he puesto dos trozos de calabaza y me he decidido a poner unas patatas nuevas pequeñitas, ocho, para ser exactos.




     Lo primero que hacemos es poner los garbanzos (que han estado en remojo toda la noche) a cocer en abundante agua con sal y una hoja de laurel. A fuego suave unos 30-40 minutos.





     Después he añadido el resto de los ingredientes. Sin mucho orden. También he preparado una ajada con los ingredientes que os he puesto arriba. Así lo leí en un libro que tengo sobre comida española. Las amigas de Murcia me han dicho que ellas lo toman "en blanco". Así que, ante la duda, lo he hecho de las dos formas: con y sin ajada. 





     He separado parte del potaje para tomar en blanco y al resto le he añadido la ajada o refrito. Lo podéis ver en la foto de arriba. Respecto a la pera, mis hijos han declinado probarla. Mi marido la ha probado y yo me he tomado casi toda. La verdad es que sabe a... pera. Chocante en un potaje si no estás acostumbrado. En todo caso, todos han comido contentos aunque mi marido ha preguntado: ¿Esto no lleva chicha?

     Tengo que decir que me he liado un poco con el tomate y la cebolla, que si los cuezo que si los frío. Al final dividí y freí parte. Quizás, por ser la primera vez o porque sí, nos gustó más con refrito. Nos pareció más sabroso o estamos más acostumbrados a las ajadas. No sé. Las amigas murcianas del blog me van a dar su receta y haré una nueva prueba más adelante y os cuento.

   Este es el aspecto que tiene. Una vez cocidas todas las hortalizas he añadido la hierbabuena y el colorante (siento decir que los dos de bote). Cuando ha llegado mi hijo del colegio y ha visto la pera en medio ha dicho: "Pero ¿esto qué es? No obstante, no ha sido tan grave.




     Para que no se quejasen, les he hecho unos muffins de arándanos frescos (los tenía en la nevera) con la receta que ya está en el blog. Estaban... bueno, riquísimos. Así de simple.




     Los arándanos se rompen y quedan espectaculares. Son caros, sí, pero vale la pena. 




     Mirad que pinta el jugo del arándano y la miga:




     Y una vez que ya estaba el horno en marcha, hice pan irlandés para acompañar el potaje. Con leche y mantequilla. También está en el blog la receta. Le hice una foto sin cortar pero la borré sin querer. Total, que ha sido una mañana de lo más entretenida. Todo rico y fácil de hacer.




jueves, 27 de marzo de 2014

Habichuelas...



     Esto es casi una fabada pero no lo es. En primer lugar porque las legumbres están envasadas en Astorga, provincia de León. Son unas habitas blancas muy ricas que, al parecer, provienen de... USA. No se puede leer la letra pequeña. Yo que estaba tan contenta pensando que eran maragatas.

     Ahora ya no sé cómo llamar a esta entrada. Están hechas casi como una fabada pero son americanas. Bueno, el caso es que están muy ricas y las he puesto a cocer con un paquete de compango (ya sabéis: chorizo, morcilla y panceta), una cebolla, un diente de ajo, aceite de oliva, una cucharilla de pimentón de la Vera y sal. Deben cocer una hora y media o algo más. Hay que dejarlas antes en remojo, unas 12 horas. Es bueno hacerlas temprano y dejarlas después apagadas. Un rato antes de comer las encendemos. A las legumbres les encantan estos descansos. Quedan mucho más ricas.




     No creáis que tengo nada contra las legumbres americanas. Es que creo que el envase nos da una idea distinta. Pero están muy buenas. No tienen hechura "riñón" sino más redonditas. Más tipo "baked beans". Seguro que son estupendas para hacerlas con tomate como las de la lata. Pues nada más. Me he quedado confusa con estas habitas. Como no son de aquí, no sé si hay que "asustarlas". Yo les he puesto agua fría un par de veces y, la verdad, han quedado muy enteritas. De tacto muy suave y ricas de sabor. Mi hijo mayor dijo que estaban espectaculares. Ya veis que, aunque yanquis, se han adaptado perfectamente a la receta.




     De postre he puesto yogur de limón con arándanos y albahaca. ¡Tengo que acabarlos! Quizás mañana haga unos muffins. Creo que tomar yogur después de un potaje de legumbres nos ayuda a digerirlo mejor.