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jueves, 20 de marzo de 2025

Ensalada con pollo y repollo


 

   Una nueva ensalada, parecida a tantas. Parece que el frío va remitiendo, al menos esta semana, y apetece comer más sencillo y ligero. Eso quiero pensar, me conviene mucho... Se me ocurrió hacer esta ensaladita porque tenía un poco de repollo y pensé que sería distinto de lo que vamos comiendo últimamente. Como quien dice, sólo tuve que comprar una pechuga de pollo, una de los dos que tiene, nos entendemos. Entonces necesitamos:

Medio repollito

Una zanahoria

 Dados de queso 

Aliño tipo Cesar

Pollo a la sartén

Dos huevos duros

   El aliño y el pollo los contaré por separado porque si no me lío aquí con tantas cosas.



   Cortamos el repollito. Pelamos y rallamos la zanahoria (a fin de cuentas hacemos "rayas" y te encuentras pensando en un tema ortográfico casi filosófico pero se rallan). Lo ponemos en un cuenco con unos dados de queso al gusto, no sé 50 gramos. Y hacemos el aliño. 

  Aliño: Aceite y vinagre, 2 cucharadas de mayonesa, una pizca de mostaza, un chorrete de salsa Perrins, sal al gusto. Yo sólo he puesto esto y he removido bien. Para rectificar siempre hay tiempo pero de acidez va que arde para mi gusto, y de grasa. Quizás más sal al probar la ensalada. 

   Este aliño lo ponemos en el cuenco y removemos a lo loco. 



   El pollo en sartén: No quería empanar el pollo ni nada parecido o engordante. La pechuga la corté en dados y la adobé con un chorro de salsa de soja, una cucharada rasa de maizena y un poco de ajo y jengibre en polvo. Este adobo lo hago mucho para recetas orientales y queda fenomenal. Lo he visto en vídeos. Suelo poner jengibre y ajo picaditos pero hoy, como era una ensalada, simplemente los puse en polvo, que suelo tenerlos. Lo dejamos un rato y después lo hacemos en la sartén con un poco de aceite. Que quede bien doradito. Salamos y, en este caso, yo puse un poco de guindilla molida que tengo de Ducros y es muy rica. Cuando es una receta oriental, añado después las hortalizas. Este no era el caso. Os tengo que contar eso también. Lo de cocinar nunca se termina. Listo el pollo que está rico así para cualquier cosa. 


   Y ya tenemos nuestra ensalada a la que incorporé dos huevos duros. Por si no les llegaba. Yo casi prefiero cualquier cosa sin huevo duro pero es una manía como otra cualquiera. A mis hombres sí les gusta mucho. El pollo es mejor que esté tibio para que no se chafe mucho la ensalada y poco más queda que decir de este plato. A Pedro le encantó y ando pensando que podría ser una opción de jueves igual que la tortilla de patatas es lo que tomamos todos los viernes. Me hago mayor y me va bien ir pensando menos. Así de triste es...

   Nada más que contar. Sigo con mis cosas y va acercándose la primavera. Es lo que más me gusta del año, que se acabe el invierno. Ya en Cuaresma, cerca de la Semana Santa e ilusionada con lo animado y alegre que se pone Ferrol por esas fechas. Más cuando la Pascua es tardía y abrileña. 
 
   El blog, a pesar de mí, sigue teniendo muchos lectores y yo estoy agradecidísima. Desde Estados Unidos me leen muchísimo. A veces más que desde España, lo que me fascina. Últimamente, por ejemplo me visitan mucho más desde Francia y Austria. En fin que es interesante y curioso que te lean desde Ucrania, Singapur, Japón, Méjico, Alemania,... Muchos distintos y lejanos lugares. Increíble. De verdad que os doy las gracias por pensar que vale la pena leer mis recetas. Nos vamos acercando poco a poco a las 950.000 visitas y es algo tan mío como vuestro. Sin tantos lectores, sin duda me habría ido desanimando. Tengo pocos comentarios pero es algo que acepto y no me preocupa nada. 

   Me despido por unos días y espero que os guste esta ensalada que es sencilla pero sabrosa. Por cierto, pensé ponerle anchoas pero me pareció innecesario. Es una opción más. Nos vemos pronto por aquí. Bicos.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Salpicón fácil de pulpo y langostinos


   Hace unos días cumplió años mi hijo mayor. Le apetecía una comida especial, especialmente rica, vamos. Tenía claro que quería carrilleras de segundo y una tarta de galletas de postre. Yo sugerí hacer un salpicón sencillo y, aunque nunca lo habíamos hecho así, accedió: "¿Estás segura?" Yo estaba segurísima de que quedaría rico así pues les mandé traer:

Medio kilo de langostinos cocidos

Un cuarto de pulpo cocido

Pimiento rojo y amarillo

Una cebolleta

Perejil fresco

3 huevos duros

Aceite y vinagre

Limón


   Era un día importante pues 32 años no se cumplen todos los días. Las carrilleras las quiso con vino tinto y castañas. Yo creo que quedaron muy ricas aunque me gustan un poco más las que hago con zumo de naranja y brandy. Pero bueno, ya veis en la foto qué buena pinta. 



   La tarta con la receta de siempre, con nata y chocolate negro; Adornada con arándanos que nos encantan. Es una tarta que con los años me va sentando peor pero me gusta siempre. ¿Qué le vamos a hacer? 



 

   Y os voy a contar ya cómo hicimos el salpicón. Contaros que tanto langostinos como pulpo, los compramos preparados. Entonces, ellos fueron pelando los langostinos. Yo les dije: no los cortamos, de mano de amigo. El pulpo lo corté yo en rodajas. Venían dos tentáculos. Todo fácil. 

   Cocí tres huevos duros, los piqué, lo mismo que la cebolleta. Los pimientos los corté, como un cuarto de cada. Amarillo y rojo, tonos patrios porque me apeteció. Y todo a la ensaladera en la que puse un chorro de vinagre, bien de aceite de oliva virgen -esto es lo más doloroso- y, voy a dar un grito: NADA DE SAL. Pensé que era poco vinagre y se me ocurrió echar un chorro de zumo de limón porque me apeteció esa frescura cítrica. Creo que fue un acierto. Que no se me olvide el perejil fresco picadito, con cierta generosidad. Todo en la ensaladera, que sea mona, lo removemos muy bien. Ya está listo -si no he olvidado nada.- 

    Os digo que todos se quedaron pampos. Estaba buenísimo. Lo de la sal, pues ya sabéis que los langostinos vienen muy subidos de sal... Más que suficiente. La única dificultad que tiene, que no es ninguna, es pelar los langostinos. Todos dijimos: Repetimos en Navidad. Así pues, Dios mediante, va a ser el aperitivo del día primero del año 2024. Siento no haberlo publicado antes pero he estado muy liada y se me va olvidando que tengo un blog. El blog sigue aquí, claro, para todo lo que lo queráis usar. Yo misma lo uso cuando se me olvida alguna receta de memoria -empieza a pasarme-.

   No hay mucho más que contar. Las cosas nos van bien así que no puedo quejarme de nada. Estoy sinceramente agradecida por tantas bendiciones por más que algunos días me sienta agotada. También me siento querida y eso, me llena más que nada. Desde aquí os deseo a todos una Muy feliz Navidad y un mejor Año Nuevo. Que vuestros deseos se cumplan y que gocéis de salud. Que nos estéis solos. Queridos amigos, mil gracias por leerme desde tantos distintos lugares. Que Dios os bendiga. Bicos desde mi pequeño rincón.

martes, 28 de julio de 2020

Berenjenas a la plancha


   De nuevo escribiendo. Qué días más locos... Hoy, por fin, después de eventos familiares de todo tipo, he decidido que ya está bien de no escribir. Además ha estado casi todo el día nublado, ya no, así que me ha parecido el momento. Ya sabéis que los festejos en Galicia son comer y comer... No hay manera. Entre tanto, yo, que estoy ya desquiciada, procuro comer ligero y sano. Como las berenjenas me encantan de cualquier manera o casi, he decidido hacerme una berenjena a la plancha con cierta frecuencia para aligerar y variar. Lo que necesitamos es:

Una berenjena mediana
Un diente de ajo
Romero y tomillo
Aceite
Sal

   Con las berenjenas, salvo que vaya a freírlas, siempre tomo la misma decisión: Las cuezo al vapor en el micro. Por si no recordáis cómo lo hago os lo vuelvo a explicar. Lavo la berenjena y la corto según me convenga. En este caso en ruedas de un dedo de grueso. Las espolvoreo con sal y las dejo unos 20 minutos. Después las enjuago y así, húmedas, las pongo en un cuenco y las tapo con film. Las cocino en el micro unos 7-8 minutos, según el tamaño y ya están listas para el paso siguiente. Tiernas y blancas.

   En este caso, calentamos un chorrito de aceite y añadimos el diente de ajo picado, las berenjenas, las hierbas al gusto y dejamos dorar a fuego entre medio y alto, según la cocina. Que cojan color es lo rico. Salamos al gusto y ya las tenemos listas para tomar. Pura manteca en unos minutos.

   En cuanto a la compañía, yo solucioné una cena con una lata de mejillones escurridos pero, la verdad, me gustan más para una carne. Por ejemplo un pollo adobado y dorado en daditos. Es una idea que me encanta y admite un arroz o unas patatas para los delgados.



   Si os gustan las berenjenas, es condición sine qua non, creo que os parecerá muy agradable tomarlas así. ¿Fritas? Me rechiflan pero se trata precisamente de evitar las calorías entre fiesta y fiesta. Qué vida más dura...



   Más cosas que hemos tomado. Gazpacho cada poco. Lo estoy haciendo sin pan y lo tomo de entrante para vitaminarme y matar el hambre. Un buen tazón. Este año va a ser de mucho gazpacho. El día de la foto lo tomamos con fiambre de carne, con sopa de cebolla y aceitunas. Anda por el blog pero os lo cuento, si queréis, en un comentario. Para los delgados unas patatas de sobre a las que yo ni me acerco. Es una comida agradable con una pieza de fruta.



   Otro día... gazpacho con pechuga de pavo a la plancha con una pizca de curry. De las cosas a las que recurres cada poco. Prefiero planchar que cocer. El dorado me sabe más rico.



   El domingo de elecciones cayó un poke de langostinos. Hacía calor y se agradeció bastante un plato fresco.



   Otro recurso, una crema fría de calabacín y cebolla con queso ligero, pimienta y nuez moscada. Nada de patata. Es rica y está bien. Otro comodín, las cremas de hortalizas.



   Y el día de mi santo me volví loca y desayuné tortitas con mermelada de grosellas negras. Sí, la mermelada que hago cada año con las grosellas de casa. Este año fueron una miseria pero hice un poquito. Y así vamos... Os cuento estos platos ligeros porque sé que a muchas os interesa y las amigas me preguntan. Cualquier ensalada está bien y yo haré una mañana mismo. ¡Qué bonito era ser joven...! En fin, no hay que desanimarse, el otro día me reconoció un amigo que no me veía desde hacía... bueno desde antes del Diluvio Universal, más o menos. Hay que ver el lado positivo de todo. Os deseo a todos una feliz tarde. Ya se va terminando julio. Bicos.

   Por cierto, la berenjena la podéis pelar si os gusta más. ¡Ah!, terminé Casa Desolada. Creo que no vuelvo a empezar una novela tan larga en una buena temporada. Es verdad que me gustó mucho pero lo que he tardado... Estoy pensando en empezar ahora El color púrpura que me han dicho que es corta y muy bonita. Ya os contaré. Leer hay que leer. 

jueves, 18 de julio de 2019

Algunas propuestas ligeras


   Os había contado que estuvimos comiendo ligero esta temporada. Es una cosa en la que no me gusta meterme, en lo que come cada uno, pero como las amigas muchas veces me preguntan por este tipo de menús, os voy a contar algunos de los platos a los que recurrí. Son cosas que se van repitiendo en mis semanas, con pequeñas variaciones. Por ejemplo, la ensalada de la primera foto: lechuga, aguacate, tomate, queso feta, un puñadito de frutos secos, aceite sin exagerar... Cuesta un poco evitar los quesos grasos que tanto nos gustan pero se va haciendo. Sobre todo ahora que hace bueno, las ensaladas entran muy bien. Son una cena estupenda incorporando alguna proteína, claro. 



   Otras veces, con pocas ganas de cocinar, preparo un salpicón con bonito, huevo duro, cebolleta,... Lo que es un clásico. Se pueden poner unos langostinos pelados, claro está. Puse unas gulas y espárragos. Que sea fácil de hacer y rápido es fundamental para no desanimarse. 



   Algo a lo que recurro mucho es a la pechuga de pollo o de pavo. En la foto anterior, aderezada con una pizca de curry y acompañada con brécol y zanahorias a la plancha. En la siguiente, con ensalada y salsa de yogur. Es la salsa que hemos hecho este tiempo. Nada de salsas grasas llenas de calorías. Son platos fáciles de hacer y agradables de comer. 



   Otra carne que he preparado alguna vez ha sigo churrasco de ternera al horno. Sal y pimienta, un hilo de aceite y que se haga hasta que esté bien tierna. Con una ensalada la sensación de saciedad es total. Me gustan más otras cosas pero no está nada mal. 


   Como os podréis imaginar, acompañando carnes y pescados a la plancha o cocidos, ha habido multitud de hortalizas. Estas que veis a continuación se hicieron en una plancha con un hilo de aceite y sal gorda. Llevan unas tiritas de bacon... Pero bueno, veis que los ajos tiernos, los espárragos y los champiñones quedan realmente ricos. Con o sin bacon. 



   Un gran recurso son las cremas de verduras y hortalizas. Evitando las patatas, nata, queso,... Quedan muy ricas ya sean de puerros, espinacas, calabaza, brécol. Combinando diferentes elementos pero sin pasarse. Que sean sabores agradables e identificables. Por ejemplo: puerro, calabaza y tomate. Para mí es más rico que sea sencillo. Así, además variamos de sabor y color y se nos hace más llevadero. Aparte de que son muy ricas. Pueden llevar pimienta, nuez moscada, finas hierbas, según el aire que queramos darles. Eso sí, ligeras de aceite y sin pasarse de sal. Se prepara una cantidad para varios días y es una buena opción que evita tentaciones. 


   Os he hablado en el blog del poke. Es también rico y sano. Lleva un poco de arroz en blanco y resulta rico y vistoso. Yo lo hago con mucha frecuencia. 


   También recurro algunas veces al queso fresco, para cenar, acompañado de una pieza de fruta. Es rápido y me soluciona si  no tengo ganas de cocinar.  



   Otra ensalada con salmón ahumado y queso mozarella. Estas cosas nos gustan mucho y se preparan en un santiamén.



   Estamos en temporada de bonito. Yo lo pongo a la plancha, lo dejo dorar por ambos lados con unos dientes de ajo que separo y reservo para que no se quemen. El bonito lo tapo y lo dejo 8-10 minutos para que se haga por dentro. Queda muy bien. 



   Recordad también que los mariscos a la plancha o cocidos están de deliciosos y nos alegran el alma. No se puede abusar, entre otras cosas por el precio, pero para un día de fiesta son geniales. Los percebes me rechiflan.



   Y, por supuesto, están los huevos. Para cenar varios días a la semana son estupendos y baratos. Pasado por agua, en tortilla francesa o de hortalizas. Son cosas sencillas de siempre. Se acostumbra uno a no tomar dulces, evitar los fritos, tomar sólo un trocito de pan con la comida. Luego falta dar un buen paseo que a veces no apetece nada. Me quedaba contaros que también hice, mientras no llegó la canícula, lentejas con hortalizas muchos días, casi todos los miércoles... Las tomábamos felices con una cucharadita de arroz en blanco por aquello de que cereales y legumbres aportan proteínas de primera calidad. 

   Pues hasta aquí puedo contaros, según las fotos que he ido encontrando en el móvil. Esto es una locura. Ahora en verano, está siendo difícil seguir pero vamos intentando no perder la virada, al menos entre semana. ¡Qué difícil es! Nada más que deciros. Lo importante es aceptarse uno mismo intentando corregir lo que tiene solución... que no es poco. A lo que os animo de verdad es a que este verano seáis muy felices. Hay que intentarlo más que nada. Nos vemos en unos días. Bicos.

lunes, 8 de julio de 2019

Bacalao con pisto


   Aquí estoy de nuevo. Ya iba siendo hora... Os digo que el verano es tan desordenado que me resulta difícil llevar el blog. Hasta encuentro complicado pensar recetas para compartir porque estoy variando muy poco. Creo que os había contado que en casa hemos decidido comer ligero, al menos intentarlo entre semana. Con la llegada de la familia la cosa se complica pues Galicia parece implicar comer "a esgallo". Os digo que es un lío, un horror. Pues bien, una de las recetas que he hecho alguna vez como menú ligero ha sido pescado con pisto. El primer día me costó... Sin embargo, la segunda vez, hice el pisto con más alegría y un poco más de aceite de oliva y quedó muy rico. Así que voy a contaros cómo lo hice, que ya lo imaginaréis, porque nos quedamos bastante satisfechos con el resultado y... sin hambre. 

   Vamos con el pisto que era de berenjenas y podría haber sido de calabacines o de ambos.

   Ingredientes:
Una berenjena mediana
Una cebolla
Un pimiento verde
Media taza de salsa de tomate
Romero y tomillo con prudencia
Laurel
Sal y pimienta
Aceite de oliva virgen 


   Lo primero que hago es cortar la berenjena y ponerla en un plato con sal una media hora. Después la paso por agua y así, mojadita, la hago en el micro, tapada con film de cocina unos 7-8 minutos, según sea de grande. Sale, como veis, cocida y perfectamente blanca. ¿Por qué la hago así? Pues porque es la manera de ponerla en la fritada de aceite y cebolla sin que absorba todo el aceite. Es ella muy absorbente. 



   Por otro lado, cortamos la cebolla y el pimiento y los doramos en aceite de oliva. Sin pasarnos en de aceite pero que se doren. Quiero decir que planchados para pisto no me gustan, queda... No sé, no me gusta sin un poco de aceite. Añadimos las finas hierbas, la sal y la pimienta y una hojita de laurel. Dejamos hacer un poco e incorporamos la media taza de salsa de tomate. Es un pisto con vocación de ratatuille. Aromático y muy rico. 

   Tengo que deciros que el bacalao era congelado en su punto de sal. Descongelado para hacer la receta, claro. Una vez que el pisto ha hervido unos 10 minutos a fuego suave, ponemos los trozos de bacalao y tapamos. Dejamos hacer unos 5-7 minutos, según sean de grandes los trozos de pescado. Movemos para que los sabores se mezclen. Quiero decir que no revolvemos sino que movemos la sartén.


   Para que cundiera un poco cocí media taza de trigo y lo puse sobre el plato en el momento de servir, como podéis ver en la primera foto. Así pues, tenemos el pisto, el pescado cocido dentro del pisto y un puñadito de trigo para cada comensal. Resultó un plato sabroso, vistoso y nos quedamos tan contentos. 

   Es curioso porque en el blog son los platos de pescado los más leídos. También varias sopas están siempre en el "candelabro". Esto lo veis si os fijáis en la columna de la derecha de "entradas populares". 

   Lo de comer poco tiene de bueno que es sano y uno termina por acostumbrarse y no pasa ni hambre... A ver si os subo un día algunos de los platos que he hecho últimamente para comer con prudencia por si os sirven para daros ideas. Sin ningún ánimo de meterme en la vida de nadie, por supuesto. Simplemente, platos ricos, fáciles y un poco más ligeros. Procurando comer siempre un poco de todo, que es lo sano. Os dejo por unos días. En cuanto pueda os volveré a contar alguna canfurnada o alguna excursión. Ya veremos. Entre tanto, os vuelvo a agradecer, como siempre, vuestra atención y cariño.

viernes, 25 de mayo de 2018

Curry de pavo con hortalizas


   Hoy, ya era hora, os traigo una propuesta muy fácil y bastante ligera. Me dio la idea mi amiga Pepa. Es un pavo al curry pero, en vez de hacer un guisito, lo hacemos a la plancha. Me gustó mucho por lo inmediato y porque, además, queda la mar de rico tanto para tomar así como para rellenar tortas, bocatas, sándwiches. Es además una receta bastante ligera, cosa que viene bien porque se acerca el verano. Sí, aunque no hayamos tenido apenas primavera. 

   Ingredientes:
Medio kilo de pechuga de pavo en tiras 
Una cucharada de curry
Una cucharada de aceite
Sal

   Para el revuelto de hortalizas:
Un puñado de ajetes
Un puñado de trigueros
300grs de champiñones
Aceite, sal y pimienta


   Si compramos el pavo fileteado, tenemos que cortar los filetes en tiras más o menos finas. Al gusto. Lo de escoger pechuga de pavo se debe a que es magra, sin nada de grasa. En un cuenco ponemos las tiras, el curry y el aceite y removemos bien. Dejamos en la nevera unas horas. Sólo tenemos que cocinar la carne en una sartén pintada de aceite hasta que esté bien dorada. Salamos al gusto.    

   El revuelto, ya os imagináis: limpiamos y cortamos las hortalizas. Ponemos en la sartén -otra sartén- con aceite caliente, empezando por los trigueros y ajetes, que tardan más, y añadiendo los champiñones unos minutos después. Dejamos que se dore todo a fuego medio-alto moviendo las hortalizas, preferiblemente en el aire. Salpimentamos y servimos con el pavo. Bueno, es una guarnición rica para cualquier cosa. 

   Hubo quien le puso salsa de yogur pero pienso que no le hacía ninguna falta. En casa, los delgados rellenaron tortitas de tipo mejicano ligeramente doradas. Os digo que les encantó a todos. Así, sin acompañamientos engordantes, es un plato ligero y razonable. 



   Sigo teniendo ciertos problemas para publicar a pesar de que no me faltan ideas... No obstante, no os preocupéis, seguiré escribiendo cuando buenamente pueda. Me lo tomo con más tranquilidad pero disfruto más de otras cosas. Todo tiene su lado bueno. Os deseo un muy feliz fin de semana. Mayo va terminando.

viernes, 12 de enero de 2018

Salmón a la plancha



     Aquí estoy de nuevo después de unos cuantos días... ¡No publicaba desde el año pasado! Si os digo la verdad, estaba bastante aburrida de tanta comida especial. Además, "soplaron vientos helados que trajeron constipados"... y a mí me tocó uno. Siempre me pasa. 

     Por fin, hemos vuelto a las comiditas normales. Qué gusto, la verdad. Ayer tomamos salmón a la plancha. Es cierto que está bastante caro pero nos gusta bastante. Fue algo muy sencillo y a todos nos encantó. 

     Ingredientes:
Cuatro lomos limpios de salmón
mantequilla
Medio limón
Un poco de eneldo
Aceite, sal y pimienta
Patatitas cocidas

     Bien limpio el salmón, que no esté mojado, lo ponemos en una sartén pintada de aceite por el lado que queramos que quede para arriba. A fuego medio-alto unos 2- minutos, según el grueso del lomo. Pasado ese tiempo le damos la vuelta y sobre cada lomo ponemos una pizca de mantequilla, otra de eneldo y unos gotas de jugo de limón. Salpimentamos y dejamos otros 2-3 minutos.


    Sacamos el salmón y damos en la grasita que queda unas vueltas a las patatitas cocidas que deben estar calientes. Estas tan chicas en unos 15 minutos ya pueden estar cocidas. Empezamos a cocerlas antes en agua ligeramente salada, claro está. 

     Y completamos el plato con una ensalada, en este caso unos tomatitos de colores, para aportar algo de fibra, vitaminas y ligereza. 



     Os digo que la Navidad resultó muy bien, Estuvimos con la familia, tuvimos preciosos regalos y comimos mucho y muy rico. Demasiado. Tengo intención de publicar un resumen con algunas fotos y explicar mejor alguna cosa de los roscones, que salieron muy buenos, aunque me da cierta pereza... Os dejo una foto para que los veáis y ya os contaré. La cuestión es que el blog para mí es como un cuaderno de campo o una libreta de bocetos donde yo misma encuentro recetas que he hecho en estos casi 5 años y que me viene muy bien para recordar... Nunca creí que fuese a cocinar tanto en mi vida...  pero lo doy todo por bueno. Buenas tardes a todos. 


jueves, 13 de julio de 2017

Bonito del norte a la plancha



     Tenía ganas de hacer pescado pero no de freír. Las razones son las de siempre, no manchar, comer ligero,... Mi marido trajo una cola limpia de bonito del norte de Burela. Venía ya cortada en cuatro lomitos, como veis en la foto de abajo. 


     Se me ocurrió hacerlos a la plancha, en una cucharada de aceite con una cucharada de ajo picadito. De esas cosas que dices: Malo será que no esté rico. 


     Como eran unos lomos gorditos, comencé poniéndolos sobre la piel unos tres minutos a fuego entre medio y alto. Teniendo en cuenta la hechura, los giré otras dos veces, una sobre cada lado, unos dos o tres minutos. 


     La parte del extremo también la doré un minuto. Eran prismas de cuatro caras... 


     Para terminar, los salé con escamas de sal, valga la redundancia. Para acompañar los lomos tenía tres opciones: tres salsas compradas. Os digo la verdad, a mí me gustó mucho con aliolí, mis hijos prefirieron la salsa oriental. 


     Como se trataba, una vez más, de hacer un menú ligero, preparé una ensalada normal y corriente. Yo tenía miedo de que así, a la plancha, resultara algo seco pero a mis hijos les encantó. Os animo a hacerlo porque es el momento de tomar bonito y el precio es interesante. Incluso se podría hacer en una plancha al aire libre. No tiene nada que ver con el atún rojo que tomamos en el sur; este es bonito del norte, muy rico también pero de carne clara. Llevamos en Ferroliño unos días nublados pero muy agradables. Os deseo a todos muy buenas tardes.



   

jueves, 6 de julio de 2017

Gazpacho de sandía


     Decir que esto es gazpacho es mucho decir. Yo casi nunca tomo sandía, ¿por qué? No lo sé. El melón no me encanta pero contra la sandía no tengo nada. Hace unos días la tomé en casa de mi madre y me dije: Voy a comprar sandía.

     Es curioso porque hoy en día las sandías no tienen pepitas negras. Cada día nos ponen más fácil comer, hasta hay uvas sin semillas. Pues bueno, con esto de tener una buena cantidad de sandía, se me ocurrió hacer gazpacho con ella. Voy a poner los ingredientes para que veáis que muy gazpacho no era: 

750grs de tomates maduros
300grs de sandía
Un diente de ajo
Agua helada 
Aceite de oliva virgen, sal y vinagre

     Estas cantidades son aproximadas porque lo hice a ojo. Los tomates eran tipo pera, lo más baratitos, procurando que estuviesen bien maduros. Si no, el gazpacho no sabe. El ajo grande; le quitamos la parte central para que no sea indigesto. A alguna gente no le molesta, a mí me mata bastante. En cuanto al aliño y el agua, nos guiamos por nuestro modo de proceder habitual -a según- o adaptamos las cantidades de un gazpacho. Eso tiene su lógica, ¿no os parece? Entonces, mirando la receta del gazpacho de este mismo blog veo: una cucharilla de sal, cuatro cucharadas de vinagre, 6 cucharadas de aceite. Esta es una posibilidad. 

     En cuanto al agua, pensad que necesitará algo menos que el gazpacho por dos razones: 

1.El agua del gazpacho necesita hidratar el pan.

2. la sandía es todo agua. 

     Mi consejo es batir con un vaso de agua helada y ver si queremos poner más. Puede ser de cuchara o "bebible". Porque claro, tenemos que batir bien todos los ingredientes hasta que quede bien cremoso.

     Ahora queda la valoración de este gazpacho o "crema de tomate y sandía al ajo", que sería un nombre más veraz. A mí me encantó. Mi marido dijo que bien pero que quizás de postre. A uno de mis hijos le gusto mucho y al otro le gusto tan poco como cualquier otro gazpacho, señal de que estaba correcto. 

     Si os gustan estas macanadas, os animo a hacerlo. Para tomar muuuy frío de aperitivo (o de postre). Es totalmente válido para una dieta ligera. Os agradezco mucho que me sigáis leyendo. Nosotros hemos tenido algún día de playa y otros de... leer un libro o pasear. Pensaba contaros alguna cosa más pero me parece que se me ha olvidado. Hoy en Amboage tuve la alegría de ver a una amiga que me sigue desde Suiza. Me hacen mucha ilusión estas cosas. Os mando un saludo a todos. Últimamente me leen mucho desde Rusia, Estados Unidos, Argentina, México, Bolivia, Venezuela, Colombia, Chile, Alemania... Y por supuesto desde España que es donde más lectores tengo. Es increíble lo que viajan mis recetas por el mundo. En fin, lo dicho, os mando mi cariño y os deseo un feliz mes de julio. Hasta dentro de unos días. 



lunes, 5 de junio de 2017

Revuelto con tofu




     No os creáis que me he vuelto loca, no me ha dado por el tofu ni mucho menos. Esto lo hice hace varios meses, un experimento, y me ha parecido interesante ponerlo para los que son partidarios de este tipo de comidas. Yo, ni lo soy ni lo dejo de ser. Me encanta la comida tradicional pero también hacer pruebas con las cosas que vamos encontrando. Hoy  un he visto sobre la comida japonesa en la tele y es realmente sorprendente lo distinto que comen: desayunan sopa y pescado con arroz, llevan al trabajo un almuerzo que es indispensable que tenga color y cenan... No sé que cenan pero creo que yo echaría en falta un par de cafés con leche al día. Desde luego, es una civilización muy distinta a la nuestra. 



     No obstante, según explicaban, en Japón no hay obesos, todo es muy sano... Y sólo tienen sobrepeso los sumos que toman una dieta especial, chanko nabe. Es una especie de guiso con muchas cosas que está diseñado especialmente para ellos. Lo primero es que se toman un tartera entera dos veces al día. Como va a llegar el verano, nos olvidamos de esa receta que será como tomarse aquí una "olla podrida" de las de antiguo. 

     Y bueno, en el blog ya nos hemos acercado varias veces a la comida japonesa con diversos revueltos de setas y un ramen algo tuneado que me divirtió mucho cocinar. Lo más sorprendente para mí es que la sopa nipona que improvisé tiene más de quinientas visitas. Cosas curiosas del blog. Que conste que a mí me parece muy rica pero no deja de ser original. 

     Me queda hablar de este revuelto que no es muy nipón pero lleva tofu y salsa de soja. He dorado unas hortalizas que eran:

Cebolla 
Pimiento rojo
Champiñones 
Guisantes

     Como cualquier revuelto de los que hago y os pongo con frecuencia. Después he incorporado tofu en cuadraditos -en vez de jamón serrano- y he bañado todo con un chorro de salsa de soja. Bueno... Es una cena agradable aunque uno de mis hijos dijo que preferiría tomar pollo. Si os digo la verdad, yo también soy más de pollo pero estas modernidades me divierten. Os deseo a todos un buen comienzo de semana. ¡Sayonara!



lunes, 15 de mayo de 2017

Ensalada de tomate con mozzarella y albahaca


     Seguimos con las ensaladas. En cuanto como así un par de semanas, odio los vegetales. Es un aburrimiento. Bien, esta ensalada está hecha básicamente con: tomate, queso y albahaca, al estilo italiano o lo que sea (me apunta una amiga que se llama insalata caprese). Aparte he añadido alguna tontada: cebolla y pimiento picados por un lado, y chía por en medio. Los tomates que he usado son los que tenéis abajo. El gordito de la izquierda es un tomate rosado -este no es de Híjar-, el anaranjado es un tomate raf y al oscuro más pequeño es un tomate mar azul. Bueno, son los que ha encontrado mi marido. 


     Si os fijáis en la foto inferior, el rosado es muy carnoso y el raf sigue siendo -por dentro- más naranjita. ¿Cuál me gusto más? Pues no lo sé, quizás el rosado es más tierno. También va a depender del punto de maduración del tomate, claro. 



    Si os fijáis bien en la foto siguiente, a la derecha tenemos el tomate mar azul, que por dentro de azul no tiene nada, afortunadamente. Me estoy acordando de aquel libro de Tintin y las naranjas azules.  No era de mis favoritos, soy más de Tintin en el Tíbet



     Tomates aparte, volviendo a la ensalada, decir que es muy rica y que la albahaca recuerda al limón, al menos a mí me recuerda al limón. Es una buena combinación y la albahaca se pone según guste, más o menos. Nosotros compramos una plantita que dura... nada. Yo no sé por qué. Esta ensalada me parece una buena cena, agradable y fresquita. Aceite y sal no deben faltar. Los delgados pueden mojar pan o tomarse después un bocadillo... Os deseo a todos muy buenas tardes.