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viernes, 25 de abril de 2025

Cordero Asado. Semana Santa 2025


    Tenía ganas de contaros cómo hago el cordero asado porque me suele salir muy rico. Hago un pollo asado parecido, más de diario, pero el cordero así me encanta. Suelo comprar una paleta. Este año trajo Tono una paleta y una pierna -lo que es la pata trasera-. En casa parece que tienen miedo de quedarse con hambre porque trajeron también medio pollo troceado que asé aparte. Son muy cansinos. 

   Bueno, pongo el cordero en una fuente de horno. lo pinto con un poco de aceite de oliva y le pongo un suspiro de romero y tomillo. Una pizca de cada,  queda aromático pero no dices: sabe a esto o aquello. Pongo también en la fuente dos dientes de ajo sin pelar y dos hojas de laurel. En una taza de té pongo agua y dos dedos de vino blanco. El resto todo agua. Y lo pongo en el fondo de la fuente.

   A mayores, en la misma fuente aso una berenjena lavada y pinchada y unos pimientos. Como no tengo horno de leña... pues me permito estas licencias poéticas. Se va asando todo a unos 180º, mojando con agua el fondo de la fuente si se seca. El cordero no debe estar seco y se va haciendo lentamente. Si vemos que se dora mucho, pues bajamos a 150º. Que no se me olvide, de vez en cuando mojamos el cordero con una cucharada de salsa del asado. 

   Cuando ha pasado como una hora, podemos retirar los pimientos y la berenjena. Los primeros se pueden pelar o, si están muy calientes, ir tomándolos directamente y se quita la piel sobre la marcha. Sale bien. La berenjena la abro al medio, chafo los ajos del asado y le pongo aceite y sal. Removemos la pulpa, que está muy tierna y listo. A mí así hecha me encanta. 


   Bueno, el cordero, una vez que sacamos las hortalizas, lo dejamos unos 20-30 minutos más. Que esté muy tierno y se despegue bien del hueso. Y veis en estas fotos que hice unas tortas de pan ácimo -sin levadura- aunque no lo tomamos el Jueves Santo sino el Domingo de Ramos porque así nos lo pidió mi hijo que se iba de viaje. Dichoso él. Las fotos no es que sean magníficas pero os hacéis una idea de cómo fue la comida que, os digo de verdad, nos entusiasmó. Más la paletilla, también hay que decirlo. Queda más tierna, y la pata trasera estaba muy rica, pero la paletilla era un poema. Un poema de amor. 



   No recuerdo qué comimos cada día  pero uno de esos días santos Pedro pidió patatas al horno con béchamel de bacalao. Es un plato exquisito que llevaba años sin hacer y todos me lo alabaron muchísimo. Es que es muy rico, aunque no sea ligero. Tengo que hacerlo más.


   Otra de las cosas que les chiflaron: Un salmón al horno con un poquito de eneldo, acompañado de unas almejas en salsa que no pudieron ser "marineras" porque no tenía ni cebolla blanca ni pan rallado. Hice una salsa con cebolla roja, harina dorada y albariño que nos gustó todo. Con el salmón resultó delicioso. No es barato hacer estos dos platos pero era el día del amor fraterno y nos dimos el gusto. Además éramos tres gatos que siempre te arreglas con menos. Es una combinación que voy a repetir porque ya os digo que nos chifló.


   Y por fin, el Domingo de Resurrección nos reunimos casi todos. Hicimos un brunch facilón porque yo ya no tenía ganas de complicarme nada. Qué días intensos. 


   Tuvimos oficios, pocas procesiones por la lluvia y alguna comida familiar. Yo hice la ensaladilla de aguacate para llevar un día pero se me olvidó hacerle una foto. Cocino demasiado, estoy convencida. Por fin, volvió la rutina. Las clases de pintura, el gimnasio, las clases de cocina,... Poco a poco me hago a la idea de todo y, como queda tan poco para el verano, ya es todo un suspiro. Me alegro de haber encontrado este rato para escribir y ¡subir las fotos!, que es lo más loco.

    No sé si contaros que he leído últimamente un libro sobre el Séptimo de Caballería y el General Custer que me gustó bastante. Se llama Cornetas al atardecer y el autor es E. Haycox. Tiene historia de amor y la parte final, la batalla de Litle Bighorn impresiona mucho. Pues hasta aquí he llegado. Espero que os guste mi resumen y mi cordero asado. Bicos a todos.

lunes, 24 de abril de 2023

Brunch del Domingo de Resurrección


   Este año hemos tenido una Semana Santa preciosa. No sólo nos acompañó el tiempo, sino que todo se desarrolló maravillosamente. Empezamos con un Domingo de Ramos que pasamos al aire libre con la familia y resultó uno de esos días perfectos en los que te sientas al sol y no hace ni frío ni calor y todo el mundo está de buen humor y feliz de verse, de reencontrarse, de estar juntos. 

   No puedo deciros muy bien qué hice los siguientes días, fueron familiares y tranquilos, con las cosas de siempre, pero el miércoles asistimos a la Procesión del Cristo de los Navegantes. Es tradicional de gentes del mar y nosotros vamos siempre que podemos y estamos en Ferrol. Este año el recorrido fue más corto pues está media ciudad en obras -año de elecciones- pero fue precioso entrar en el Arsenal, ver los barcos, la Sala de Armas, que es lo mejor que tenemos, y volver al Socorro acompañando al Cristo. 

 

     Siempre terminamos este día con una reunión familiar que se desarrolla como nos gusta, buena comida y viejas canciones que podemos cantar durante horas. Cuando te gusta cantar, es difícil terminar la jornada. Para esa fiesta preparé una bica de nata. Esta mal que lo diga pero me sale muy rica. 


 

   El Jueves Santo lo celebramos con el tradicional cordero asado. Este año lo hice muy parecido pero en el agua de mojarlo, en la primera, incorporé dos dedos de vino blanco. Asé unas hortalizas con la carne, que saqué a la hora, y al final incorporé unas patatitas cocidas al asado, unos veinte minutos, que quedaron exquisitas. No podía faltar, por supuesto, el pan ácimo. Lo malo de estas paletillas de cordero burgalés es que con una no llega para demasiado pero bueno, la disfrutamos. En casa algunos no son muy de cordero. A mí me gusta muchísimo y es el día que me impongo y lo hago. ¡Qué rico estaba!

   A partir de la comida del Jueves Santo me tomo la semana de forma más íntima y espiritual. Me gusta vivirla así. Oficios, visita a los monumentos,  alguna procesión,... Son días intensos en los que se duerme poco y Ferrol se transforma en una ciudad concurrida y animada. La gente que pasea, los cofrades, las bandas,... Te preguntas cómo puede una localidad cambiar tanto. Esta vez, con el tiempo tan bueno, fue genial. Para todos los gustos.

   El Viernes Santo siempre hago el potaje de garbanzos y espinacas. Es una comida tradicional que nos gusta. Es un día para pensar muchas cosas. Por la noche fuimos a la "recogida" en la plaza de Amboage. El Viernes Santo es como si, en cierto modo, se acabara todo. Se acaba, sí, y empieza todo otra vez el Sábado de Gloria.

   Y después de tantas cosas, el sábado yo quise comer fuera, al aire libre. Estuvimos en Ares y fue un verdadero descanso. 



   Y por fin llegó el domingo. Yo el sábado dije que quería algo fácil. Nada de cocina ni de trabajeras. Sugerí un brunch y a todos les pareció bien. Como el Domingo de Resurrección nos levantamos sin prisas, era para mí muy apetecible. Pasamos el sábado por Lidl y compramos zumo, arándanos, aguacates, unas salchichas que tienen muy ricas, quesos,... Lo que es comprar a capricho. No había beans pero no nos importó pues no era un full Irish, ni un full British,... Era un desayuno-comida que sí, le ha quedado el nombre de brunch pero también podría haber sido un desayuno hobbit. O un yo-qué-sé tardío, o temprano, según se miré. Esto nos quedó porque era el desayuno que tomábamos en Irlanda, A veces mejor, a veces más cutre, y nos hace gracia para los días festivos como el día de Reyes, que seguimos con esa costumbre, ahora invitados en casa de mi hija. 

   Lo del brunch, que es una tontada, os lo aconsejo porque para los jóvenes es divertido, no da mucho trabajo -un poco la recogida- y se puede variar muchísimo. Siempre pienso que incluir una tortilla de patatas sería perfecto. 


 

   Y como creo que de esto no hay más que decir, sería alargarse en vano, os dejo esta foto de la excursión que hicimos ese mismo domingo a cabo Prior. No hacía sol pero el lugar sigue siendo espectacular: La mar océana en toda su extensión. Qué belleza.

   No puedo poneros fotos de las procesiones porque las que hice salieron tan mal que las borré. Mi móvil no sirve para hacer fotos al atardecer y menos aún de noche. Así pues me despido. Ya he vuelto a la rutina y ahora tengo que pensar en aligerar la dieta para el verano. La primavera es lo que tiene: una dosis de realismo. Nos vemos pronto amigos. Bicos.

domingo, 3 de junio de 2018

Comida de cumpleaños


   Cuántos días sin publicar, de verdad que lo siento. A ver si ahora que llega junio me organizo mejor y comparto más cosas. Estos "fines de curso" son un lío. Dudaba qué receta contaros y, al final, os voy a cotillear una comida dominical de cumpleaños que resultó muy divertida. Más que nada por dar ideas ricas y fáciles. Quería hacer algo rico que no me complicara mucho la existencia -la cumpleañera era yo que cumplo una vez al año como es común- y agradara a todos. Lo primero hice el falso tartar de salmón y langostinos que nos gusta mucho y no puede ser más sencillo. Las recetas de este menú ya están en el blog, así que no os las pongo. La presentación, en grande, la hice con un aro para hacer tartas. Yo creo que quedó muy mona. Eran dos aguacates y los langostinos los compré pelados. Resultó muy bien. 


     De segundo aperitivo preparé una tontería de queso y hojaldre presentada así... como le dio la gana. Llevaba dentro, cortando el queso, bacon y cebollita dorados. ¿Más o menos rica que otras tonterías? Pues no sé, todas las que he hecho se las han comido encantados. Podéis ver abajo el corte. Esto no es lo que se dice un plato ligero.



   Como casi todos los comensales eran hombres y sabemos que comen bien, preparé un plato principal contundente: un arroz de matanza... más o menos, pero llevaba como añadido chícharos y un par de alcachofas frescas bien doradas. Mira que me gustan las alcachofas... Quedó muy rico. 



   El tema de la tarta me tenía frita. No quería hacerla por no trabajar mucho. Mi hijo mayor, que me conoce me dijo: "Haz mousse de limón que te encanta, la adornas con unas frambuesas y no te da nada de trabajo". Dicho y hecho. Como algunas frambuesas estaba un poco feas, batí parte de la mousse, ya preparada, con ellas y puse una capa superior de mousse de limón à la framboise -que queda muy fino. Os digo que quedó muy rica y es un postre que se hace en diez minutos. Por mi cumpleaños siempre pienso en hacer una tarta magnífica y complicada pero llegado el momento, siempre me falta ánimo.



   Y, como veis, cumplí dos años y... pico. En la última foto podéis ver que la mousse de limón, amarilla era más que la de frambuesas, que sólo era una pequeña capa. Antes de poner la mousse en la copa, coloco una galleta digestiva, que me encanta y está muy rico todo junto. Otro día podemos hacerla toda con frambuesas pero... son un poquito caras. Ya lo pensaré. Resultó un postre muy fresquito, para desengrasar el arroz de matanza que no es ligero y todos, yo incluida, nos quedamos satisfechos de este cumpleaños dominguero. Os digo que da gusto cumplir años y seguir aquí, al pie del cañón... que dicen algunos. En cualquier caso, os deseo a todos un feliz domingo de Corpus. ¡Buenos días!





martes, 21 de noviembre de 2017

Variante de salchichas con col lombarda





     Quizás recordéis un salteado de lombarda y salchichas que hicimos ya en el blog. Esta es una pequeña variación que es tan rica o más, depende del gusto. Consiste en hacer por un lado la lombarda y por otro las salchichas bien doradas. Es algo a tener en cuenta. Bien, pues la lombarda la vamos a hacer en sartén como siempre:

Una lombarda pequeña
Una cebollita
Una zanahoria
Una manzana
Aceite, sal y pimienta
Vino blanco

     Empezamos dorando la cebolla y la zanahoria, añadimos la lombarda y la salteamos. Dejamos que se vaya haciendo y salpimentamos. Todo cortado en tiritas. Ponemos la manzana cortada en octavos o rallada. Tapamos para que el proceso no se eternice. Mojamos con un poco de vino y dejamos cocer hasta que esté todo tierno. Si está demasiado "mojado" destapamos para que se evapore parte del vino. Debe quedar jugoso pero no salsoso. Al menos para mi gusto. Si queréis darle un punto de acidez, podéis poner unas cuchadas de vinagre. 

    Es muy rico añadir algún fruto seco. Los piñones van muy bien pero ya sabéis que están bastante caros. Yo, como no los tenía, doré unas almendras laminadas en una cucharada de aceite y las añadí en el último momento a la lombarda. Quedaron muy bien.


     Este es un menú de los que hacemos un día de prisas, así que sólo nos queda preparar unas salchichas bien doradas. Estas eran alemanas, de Lidl, y en casa les encantan. Las compramos alguna vez para estas canfurnadas. 

     Lo corriente es hacer puré de patatas. Suelo usar el que venden que es muy práctico. A mí no me encanta pero así tomo menos. Mi truco es poner un poco menos de agua de la que ponen las instrucciones, para que quede más espesito, aunque aquí varía según la marca. Añado también mantequilla, pimienta y nuez moscada. Y la sal correspondiente, claro. 

     Y nada más, un menú bastante completo que no tiene ninguna dificultad. Si la lombarda es grande, corto la mitad, la envuelvo en film y la reservo para una ensalada, que también es muy rica y vistosa. 



     Sí queremos variar de salchichas estamos a tiempo, podrían ser frescas o de cualquier otra clase. Lo rico es que estén bien doradas como decía aquel verso de don Luis de Góngora:

"Coma en dorada varilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en asador reviente,
   Y ríase la gente."

     En este caso son otro tipo de salchichas que han reventado en la sartén. Eso de cocer las salchichas no lo acabo de comprender. 



     Con un pan moreno, una cerveza negra, incluso guisando un codillo,... Tendríamos un rico menú de estilo alemán para invitar a unos amigos a una cena informal. Bueno, son cosas que se me ocurren. Ya sabéis que me encantan estas cosas. Recuerdo tomar un codillo en Madrid junto al Congreso la mar de rico. 



     Hasta aquí esta sugerencia sencilla y sabrosa. Os deseo a todos un feliz martes, aunque mi abuela solía decir: "En martes, ni te cases ni te embarques". Muy buenos días. 


jueves, 3 de agosto de 2017

Ensalada de brécol


     Esta ensalada me la enseñó a hacer una de mis cuñadas. Es muy rica y me sorprendió tomar el brécol crudo. Se hace en un momentito y admite, como todas, pequeñas variantes. Lo que yo le puse fue:

Un buen montón de "florcitas" de brécol
Un puñado de nueces
Unos dátiles picados
Un puñado de bacon dorado y crujiente
Mayonesa
Mostaza
Miel 
(Vinagre, aceite y sal) 

     Del brécol limpio vamos cortando las florecitas con una tijera. Podemos aprovechar el resto para un puré o lo que se nos ocurra. Doramos el bacon en tiritas en una sartén a fuego medio hasta que esté en su punto. Pelamos las nueces y las cortamos en trocitos. También cortamos los dátiles. Las cantidades son un poco "a según" y al gusto. 

     Por otro lado hacemos el aliño con mayonesa, mostaza y miel. Se pueden mezclar estas salsas y ya... Yo no quería poner mucha mayonesa y aliñé con aceite sal y vinagre, y añadí dos cucharadas de mayonesa, una de miel y una cucharilla de mostaza antigua. 


     Quedó una ensalada francamente rica. Nos gustó mucho a todos. En cuanto a la variación, cabe la posibilidad de usas pasas en vez de dátiles, o pistachos en lugar de nueces. Siempre adaptándonos un poco a la despensa. En verano ya se sabe que todo es un desorden. Aunque a mí no me dio tiempo, es bueno que esté un rato en la nevera para que el brécol esté más tierno. En todo caso, es muy rica y se hace volando. Os deseo a todos muy buen fin de semana, que ya va llegando. 

     ¡Ah! y en la primera foto os dejo una sugerencia de menú que, como veis, consiste en: zorza de pollo, patatas y batatas fritas, acompañadas de la deliciosa ensalada. Hasta la semana que viene. 

viernes, 9 de junio de 2017

Comer "aprisa y corriendo"


     No todos los días tenemos tiempo ni ganas de cocinar. En todas las casas hay mucho que hacer y no hace falta liarse todos los días con guisos complicados. Hoy me pasó algo así y tiré de la nevera. Tenía lacón cortado a mano -por supuesto, comprado- y lo preparé "to fair", como el pulpo. Lo extendemos en una fuente mona, lo espolvoreamos con pimentón picante y escamas de sal y lo bañamos con aceite de calidad. De adorno puse unos ajitos negros que quisieron salir en el blog. No le gustan a todo el mundo pero a mí me parecen agradables. El aceitito con pan es delicioso. 



     En la nevera había también pasta fresca y unos espárragos algo desanimados. La pasta era rellena de... ¿queso y espinacas? Bueno, me daba un poco lo mismo. Se cuece en tres minutos, un suspiro. Por otro lado doramos los espárragos con una cebolleta y salpimentamos. Juntamos todo y dejamos que se doren los Tortellini un minuto con las hortalizas. Quien quiere poner queso, pues lo pone. Estas pastas frescas me gustan bastante. 


     Por último quedaba un trozo de pudding de merluza y espinacas. Estaba muy rico pero era poco. Preparé algún sándwich con "verde y mayonesa, que estaba riquísimo. El pudin ha de estar bien frío, al menos para mi gusto.


     Y también algún pinchito de pudin sobre una rebanada de baguette con una salsa de yogur que, seamos sinceros, era de bote. Esta son las propuestas rápidas que os dejo. Quizás alguna os sea de utilidad. Yo por mi parte, solucioné una comida que me estaba dando tremenda pereza. La receta del pudding no os la pongo aquí pues la hemos hecho mil veces. No obstante, puedo ponerla otra vez, si alguien está interesado. 


     No sé qué va a pasar con el blog en verano, si publicaré poco o casi nada. Ya sabéis que siempre se pierde interés por la cocina con el calor y los días de playa. Es lógico y necesario el descanso. Así pues, yo iré haciendo según pueda y me surja alguna idea. No me parecerá mal que me echéis de menos, yo también os suelo añorar, pero esto no es un adiós sino un: hasta pronto. Procuraré pasarme al menos una vez por semana siempre que me sea posible. Besos a todos. 

lunes, 8 de agosto de 2016

Menú con carne prensada


     Esta carne, estilo chicharrón prensado pero baja en grasa, ya os la he puesto alguna vez. Me recuerda a las "terrines" que hacen en Francia. 

    Lo mejor que tiene, una vez cocida, prensada y lista, es que es sabrosa y muy práctica para tener como fiambre en la nevera. 


          Se puede acompañar con diversidades. Yo decidí hacer un menú divertido de los que me gustan, ya sabéis, que cada uno combine lo que le parezca bien. 


     Hasta hice provolone para los delgados -me tienen frita- y una salsa de tomate a la que añadí algo de ají. Estaba rica y bastante picante. 


     (A esta foto no sé ponerla derecha...)



     Hubo posibilidades varias, desde un bollito integral, hasta una torta dorada en la tostadora. En fin, que estos menús son ricos, fáciles y divertidos. 

     Para hacer el fiambre, ya sabéis...


     Un kilo de carne de cerdo (yo utilizo carne no muy grasa, del jamón) lo condimentamos con: cebolla, un diente de ajo con su piel, dos bolas de pimienta de Jamaica, tomillo, perejil y sal (esto admite variantes, claro). Cubrimos con agua y dejamos hervir tapado hasta que se deshace (se puede usar la olla a presión). Después se destapa y se deja consumir el líquido. Se pasa a un molde y se le pone peso encima. A la nevera hasta que se enfríe y desmoldamos. Realmente es fácil y muy rico. 

     Aunque estoy teniendo un verano intenso, con muchas novedades -buenas-, no me olvido de vosotros. Sigo cocinando como siempre y quizás lo que más éxito ha tenido de mis recetas, me refiero a las que he hecho yo para compartir, han sido las croquetas y una empanada casera que gustó mucho a mis hermanos, pero claro, ellos siempre son cariñosos conmigo y alaban mis platos. Os deseo a todos un muy feliz agosto. Yo seguiré por aquí, intentando traeros algún plato sencillo y apetitoso. Muy buenos días a todos.


miércoles, 23 de marzo de 2016

Ramen (solomillo al jengibre)


     Uno de mis hijos me pidió que hiciera ramen. Es un plato japonés que no había tomado nunca, como os podéis imaginar. Me enseñó la receta en google y os diré, en resumen, que se compone de un caldo de pollo y verduras con jengibre, panceta asada con soja, huevos duros y pasta. Hay que hacer también una salsa aparte con hortalizas. Una vez leída, no le hice demasiado caso. Os voy a contar cómo hice este ramen, que a mitad de semana se llamó también Ramón. No temáis, es una receta rica y divertida. Curiosa.


     Solomillo al jengibre: Me parecía algo tonto hacer una salsa aparte de la carne, total, la carne había que hacerla y aporta sabor a la salsa. Así pues, pasé de la panceta e hice un solomillo de cerdo de una forma muy sencilla. Los ingredientes son:

Un solomillo
Un puerro
Un diente de ajo
Unas tiras de zanahoria
Una nuez de jengibre
Aceite
salsa de soja
Miel
(Sal)

     Doramos el solomillo en el aceite por todos lados. Añadimos las hortalizas y las dejamos pochar también. A continuación ponemos un chorretón de salsa de soja y otro de miel (esto fue porque me dio la gana). Dejamos hervir quince minutos por cada lado con la tartera tapada. Si se consume mucho la salsa, añadimos un chorro de agua. Si saláis, cuidado pues la soja es salada.


    Pasado este tiempo, batimos la salsa con las hortalizas y un pedacín de jengibre (ojito con el jengibre que no somos asiáticos). Queda una salsa de lo más rico. Todos hemos estado de acuerdo. Con o sin Ramón (ramen), esta carne vale la pena.



     Hay que hacer varios huevos duros. Yo puse tres pero va a depender un poco de cuánta gente haya y lo que gusten.


     Necesitamos comprar una pasta oriental. La hay más cara o más económica. Podríamos usar una pasta rápida y baratita (la de la derecha) dejándola en agua hirviendo, siguiendo las instrucciones, pero sin poner el sobrecito que trae, pues ya tenemos nuestra propia salsa, casera y deliciosa.



     Cortamos la carne y la adornamos con el jengibre que no hay quien lo coma (risas). Es fuerte y picante, con un sabor a limpio que normalmente no nos va a gustar. Es curioso y yo tomé varios trocitos. 



     Para preparar la sopa ponemos en el fondo una cucharada de salsa, después los fideos cocidos, la carne y medio huevo duro. Yo, que soy osada, también le puse jengibre. Vertemos el caldo de jengibre sobre todo esto. No os he dicho como hice el caldo porque hice trampa.


     Ya veis que queda muy aparente. Realmente es un sabor original pero muy agradable. No sabe demasiado a jengibre (jajaja). Lo peor es comerlo. No tenemos ni sabemos usar palillos, no nos gusta acercar la escudilla a la boca ni sorber. Os digo que hay que ser japonés para tomar una sopa con tantas cosas dentro. ¿Qué haría yo? Quizás sustituir los fideos de arroz por un cuenco de arroz en blanco tipo thai o basmati. Otra cosa aún mejor, para mi gusto: Poner un consomé con huevo duro picado, espinacas y el aroma de jengibre en una taza y tomar la carne en un plato llano con esa salsa tan exquisita y una cucharada de arroz (o los mismos fideos).



     Me queda deciros cómo hice el caldo y me da plancha: Con una pastilla y un litro de agua, lo puse a cocer con un trocito de jengibre y al final añadí unas espinacas congeladas (vienen en trocitos chiquitos y las hay en mercadona, dos cuadraditos para esta cantidad). Es un caldo muy original y rico. No para todos los días, claro, sino para una comida oriental. Abajo veis que añadí algo más de la rica salsa a mi tazón de ramen. Es una sopa muy popular que incluso la podemos ver en una película de los estudios Ghibli. Hay otra sopa muy conocida japonesa que se llama miso que algún día intentaré, creo que lleva escamas de atún seco (habría que recurrir a Cartagena).


     
Os voy a ser sincera. La carne la repetiré seguro porque está buenísima, seguramente con un arroz... Y el caldo, pues también pero picando el huevo porque a mí me parece mucho medio huevo en un caldo limpio. Los sabores, muy interesantes. Otro día que lo haga adaptado a mi modo de cocinar y comer, os lo enseño*. Ha sido muy divertido (y he ensuciado bastantes cacharros). Por hoy me despido hasta la Pascua porque para mí la Semana Santa tiene un sentido religioso y no quiero andar "distraída". Quizás haga el domingo corderito y una mona de Pascua pero eso os lo contaré a la vuelta. Me voy de vacaciones blogueras y os deseo la mejor Semana Santa. Hoy iré a ver el Cristo de los Navegantes que es una procesión tradicional de Ferrol Vello que nos gusta mucho. Ya ha pasado el blog de las 375.000 visitas y os lo debo a vosotros.

GRACIAS MIL


* Esto que os dije de cambiar la receta a un modo más cómodo pasó a la historia pues nos gusta mucho a todos, nos hemos acostumbrado al exotismo del jengibre y ha pasado a ser una receta totalmente de casa. Para que veáis...