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viernes, 29 de enero de 2016

Pollo piquillo


     Ingredientes:
Un pollo troceado o dos bandejas de muslitos
Una cebolla
Una zanahoria
Media taza de guisantes
5-6 pimientos del piquillo
Ajo y perejil
Aceite, sal y pimienta
Vino de cocinar

    Este es un guiso de pollo que hicimos hace unos días. Ni ligero ni pesado, corriente. Era un pollo entero cortado en trocitos, como para freír o para un arroz... Pues nos dio por guisarlo. Lo pusimos a dorar con una cebolla en tiras y una zanahoria en ruedas. Todo muy normal. Entonces me acordé de que tenía en la nevera medio bote de pimientos de piquillo muerto de aburrimiento y condenado a un fatal destino. Se me ocurrió aprovecharlo. Lo que hice fue picar los pimientos muy picaditos -valga la redundancia- con dos dientes de ajo y algo de perejil fresco. El pimiento dominaba. En ese pollo ya medio guisado, con sus hortalizas y al que había añadido mi marido un buen chorro de vino blanco, añadimos este picadillo y lo dejamos hervir unos ¿veinte minutos? Cualquiera se acuerda. La cuestión es que es fácil notar cuando está hecho. 


     Después mi marido añadió unos guisantes al guiso y frió en la freidora unas patatitas pequeñas que también incorporó. El resultado me pareció realmente rico. Tengo que deciros que, para los que no son de limpiar huesitos, mejor sería hacer muslitos, por ejemplo, que dan menos chollo a la hora de comerlo. Mis hijos no son de huesos ni de espinas. Yo no tengo pena, me entretiene limpiar y comer a la vez.


      Pues esta es la receta de hoy viernes, un poco tarde porque llevo unos días algo locos y apenas encuentro tiempo para el ordenador. Os deseo a todos un muy feliz fin de semana.

miércoles, 27 de enero de 2016

Torta de salvado


     Esta receta es de las de "tipo dieta". La encontré en una revista que hablaba del tema y se me ocurrió hacerla. Es una especie de sustituto del pan -sin pan- que se puede hacer sólo con clara de huevo. En este caso, la he hecho con huevo entero -con yema- y me parece más sabrosa, claro que no sustituye al pan sino, más bien, a una tortilla francesa en bocadillo.  A mí me parece agradable para tomar de cena aunque mi hija la encuentra horrible.  Os voy a contar cómo la hago y decidís vosotros si os apetece probarla. Fibra tiene mucha y la sensación de lleno es curiosa.


     Ingredientes:
Un huevo
Una cucharada de queso tipo filadelfia (puede ser light)
Dos cucharadas de salvado de avena
Una cucharada de salvado de trigo
Sal (especias)

     Pues con todos los ingredientes hacemos un potingue bien mezclado. Este queso cuesta un poco que se mezcle pero queda rico y si aparece alguna pizca de queso no es desagradable. Es bueno, para el paladar, salar un poco. Yo suelo ponerle una pizca de tomillo para darle un aire.


     Pues bien, pintamos una sartén con aceite, apenas, y vertemos el mejunje. La sartén caliente, claro. Yo la pongo en el número 4 de la cocina de inducción. La dejamos dos minutos por cada lado. Dependerá un poco de la cocina y la sartén. Se le da la vuelta como a una tortita o pancake. 


     Y en la foto siguiente podéis ver el interior. ¡Hasta parece miga de pan! También se puede hacer con un edulcorante y una pizca de canela. A mí, la verdad, me gusta más en salado. Y bueno... Es una opción para cenar acompañada de una manzana u otra fruta. Ya veis qué experimentos hago. Para mí es algo rico... Va a depender del gusto. Probar no cuesta mucho porque con un huevo ya la hacemos. Los salvados los venden en Mercadona muy baratos y duran. En cuanto al queso, se podría poner también requesón sin grasa o algo similar. No sé si deciros que os animo a probarla o no, pero a mí me soluciona algunas cenas. Si no os gusta, siempre la podéis tirar a la basura. Pues nada más. Os deseo buenos días a todos.


lunes, 25 de enero de 2016

Ensalada de langostinos y salmón




     Esta ensalada la hizo mi marido el día 1 de enero. Yo le digo: compra un puñado de langostinos... Después él no me hace ni caso y trae tantos que casi no caben en la fuente pero no importa, están muy ricos dominando la ensalada. Como veis lleva:

Langostinos "a esgallo"
Salmón ahumado
Hojas de verde a elegir
Tomatitos de colores
Un aguacate

    Para el aliño:
Aceite, vinagre y sal
Mostaza antigua
Azúcar moreno

     Bueno, pues pelamos los langostinos, ponemos todo en la fuente más o menos mono y preparamos una emulsión para el aliño. De Mostaza y azúcar ponemos un poquito. Una cucharilla de cada o menos. La emulsión la ponemos sobre la ensalada y ya está lista. Sirve tanto de entrante como de acompañamiento. Para una cena llega muy bien porque proteínas lleva bastantes. Estaba realmente rica. Buenos días a todos. 


viernes, 22 de enero de 2016

Falso changurro (dos versiones)


     Este changurro I es más que falso porque lo improvisé con lo que tenía y de memoria. A ver si ahora me acuerdo, también de memoria, de lo que le puse porque a mi santo le encantó:

Una lata de mejillones al natural
Cuatro palitos de cangrejo
Un par de cucharadas de queso filadelfia
Una cucharada de mayonesa
Sal y pimienta
Perejil
Unas gotas de jerez

   Creo que era así. La cosa es que el falso changurro oficial lleva, creo, huevo duro y una anchoa. Yo no le puse ni una cosa ni otra y lo presenté así, con crudites ¡nunca las había puesto en casa! ¿Por qué? Vaya usted a saber, creo que no me encantan.  Batí todo excepto un palito de cangrejo que lo pique con la media luna y lo añadí al final, para que se viera. Bueno, pues la salsa fue un exitazo. Mi marido cambio las tiras de hortaliza por pan, en su tónica, pero le gustó mucho. Una cosa sola voy a decir de este potingue: hay que tomarlo muy frío. Tibio pierde mucho. De sabor es muy agradable para hacer canapés o para poner así, en plan fino. Y como decía Carmen: Con pan sabe a marisco.



     Changurro II. Esta es la otra versión, que lleva huevo cocido y anchoas. Me la ha dado una amiga. Es más sabrosona y saladita. Riquísima también. Ahí van los ingredientes:

Una lata de mejillones al natural
Una latita de anchoas
Tres palitos de cangrejo
Una cucharadota de mayonesa
(Le he puesto perejil y una tira de cebolla cruda)

     Pues bien, batimos todo con la batidora excepto un palito que lo picamos en trocitos para que se vea. Lo tomamos de la misma manera que el otro... Como nos apetezca. 


     Y ahora las consideraciones finales: 

-¿Cuántas anchoas? Pues o ninguna o 1,2,3,... hasta la latita entera. En casa, la versión saladita les ha chiflado. Hay que tener en cuenta la tensión.
-¿Queso filadelfia o huevo? Los dos están bien. En caso de alergia al huevo, no hay duda, claro. Pero con el queso también está muy agradable.

     Pues aquí os dejo estas dos versiones del falso changurro. Las dos nos han gustado y son muy baratitas. Mi consejo, repito, es tomarlo siempre muy fresquito. Buenas tardes a todos.



jueves, 21 de enero de 2016

La sonrisa de las mujeres



     Esta es la última novela que he leído que trata sobre cocina. Su autor es Nicolas Barreau. Además del tema de la gastronomía tenemos literatura, que es siempre es interesante, y, claro, el amor (es este caso l'amour). Al parecer es un libro que ha gustado mucho a diferentes lectores. Por un lado tenemos un escritor y por otro una cocinera que es dueña de un pequeño restaurante en París. Es una historia amable de leer, romántica pero bastante previsible. Vamos, que no os voy a adelantar nada porque es fácil ver cómo va a terminar. Si os gustan las historias románticas sin demasiadas complicaciones, es lo justo. Para mí gusto, un poquito aburrido.

   Y, que no se me olvide, incluye varias recetas. Ahora está muy de moda que las novelas tengan recetas. Que conste que cuando leo no busco que las novelas traten sobre gastronomía, ni mucho menos. Estos días terminé Suite francesa de Irène Nemirovsky y me ha encantado, absolutamente, pero la Segunda Guerra Mundial no es el tema de mi blog. Así que no me lío más. Buenas tardes a todos.

lunes, 18 de enero de 2016

Pechuga de pavo guisada en plan ligero

  
   Este menú lo hice hace unos días... Intento, con cierta dificultad, cocinar platos ligeros. Se une a las ganas de comer, la circunstancia de que estamos en enero y el frío aprieta. En todo caso, aquí estoy yo luchando contra los elementos, ¿cómo? Pues con una pechuga de pavo.

   Ingredientes:
Una pechuga de pavo
Dos zanahorias
Cebollitas 
Un cucharón de tomate frito
Aceite, sal y pimienta
 Cominos

     Bueno, la pechuga de pavo ya sabéis que es tontorrona y no especialmente jugosa, por eso no engorda, es así. Comenzamos dorándola; si caben, vamos poniendo alrededor zanahorias y cebollitas (puede ser cebolla en tiras). Una vez doradito todo, salpimentamos y añadimos un poco de comino molido...Que si preferís ponéis otra cosa; Un suponer: romero y tomillo. El caso es engañar al pavo para que esté sabrosón.



     A continuación añadimos el tomate frito (este era de brick, lo confieso) y dejamos un poquito. Incorporamos el vino y que hierva a fuego suave una hora, media hora por cada lado, el pavo. Y ya está listo para ser comido. Pienso que no he olvidado nada.


     Lo trinchamos y lo acompañamos con las hortalizas. A los delgados, esa gente..., les damos unas patatas. Os digo que es una cosa rica y agradable. No para una fiesta pero para un diario de no engordar está bien. Eso sí, se dora en dos cucharadas de aceite.



     Para terminar os pongo esta foto, algo borrosa, del menú completo. Esta crema les encanta a mis hijos y a mí más porque no me da nada de trabajo. Compro una bolsa grande de sopa juliana. Ya sabéis, las hortalizas limpias y frescas. Las doro en un par de cucharadas de aceite caliente. Que se pochen un poco con una pizca de sal. Añadimos un litro de agua y una pastilla de caldo de pollo o de lo que os parezca (de pescado no...). Bien, lo dejamos hervir unos ¿10? minutos. Que esté cocido pero no muerto. Ya veis que tiene un verde alegre y vivaz. Pues eso. Lo micronizamos en la batidora de vaso y lista la crema. No le pongo nada más, ni quesitos. Lo mejor es que la comen encantados porque está realmente rica y es muy fina. Pues aquí os queda este menú ligero. Apto para todos.



       ¡Ah! Y el pavo se acompaña, como veis en la foto, con su salsa. Los delgados pueden mojar pan.


sábado, 16 de enero de 2016

Tercer aniversario

 

     Por casualidad me paré a pensar el otro día que este  blog mío pronto iba a cumplir años, tres para ser exactos. Explorando en las entradas antiguas vi que la primera, mi Primer menú, fue precisamente un 16 de enero. Me parece bastante asombroso que haya pasado ya tanto tiempo y que yo siga aquí, al pie del cañón y con ánimo de seguir. Y es que es así, tengo ganas de continuar publicando, aunque sea con más calma, todo el tiempo que pueda. Esto lo debo, claro está, a mis lectores, a los amigos que me comentan y que me escriben. Que os gusten las recetas y que os divierta leerme es la clave de todo, el porqué de mi ilusión. Como todavía no ha llegado la primavera y apenas hay flores, para celebrarlo, comparto estas fotos que he hecho hoy en Ares de este atardecer cárdeno que Dios nos ha regalado (creo que después de un tiempo tan malo nos lo íbamos mereciendo). Esta parte de la ría es la que más me gusta, las islas Mirandas.

     Sólo puedo agradeceros una vez más vuestra atención, benevolencia y cariño. Son tres años y más de 355.000 visitas. Creo yo que es un gran número para este blog de andar por casa con recetas casi siempre sencillas y muy baratas. Ese ha sido siempre el espíritu de mi página: Recetas que se puedan hacer. Sé que no hay nada asombroso y que no os dejo "pampos" pero nunca ha sido esa mi intención. Además, este año tengo el proyecto de reunir en un trabajo las recetas más populares del blog. Ya he comenzado y espero no tardar mucho en terminar. Nos vemos el lunes, una vez más:

 MIL GRACIAS A TODOS  


viernes, 15 de enero de 2016

Pastel simplón de manzana


     Esta es una receta que hice un domingo que no tenía postre. Nos gustó y es de las que se hacen volando. Muy aromático y con un tacto muy agradable. Las fotos no son demasiado buenas...

     Ingredientes:
Cuatro manzanas golden 
Una taza de harina
Una cucharilla de levadura royal
Media taza de azúcar
Dos cucharadas de azúcar moreno
Media cucharilla de canela
Media cucharilla de jengibre
Tres huevos batidos
Un cuarto de taza de copos de avena
Leche

   Pelamos las manzanas y las cortamos en dados. Si son grandes, serán suficientes tres. Las cubrimos con el azúcar, y las especias. El azúcar moreno, os recuerdo que es más meloso. Mezclamos la harina con los copos de avena y la levadura y añadimos a lo anterior. Batimos los huevos con un chorro de leche y unimos todo formando un mejunje. Lo ponemos en un molde engrasado y lo espolvoreamos con azúcar. Llevamos al horno a 200º unos 25 minutos. Que se dore.

     Esta receta me ha quedado tipo telegrama. Es un pastel simplón pero muy rico. Si no gusta el jengibre, a mí me encanta, se puede cambiar por ralladura de limón o por nada. Como veis, sube un poco y queda un tacto curioso, casi de miga. El sabor es muy rico y aromático.  

     Respecto a los copos de avena, pues podéis no ponerlos.Yo hace tiempo que leí que eran buenísimos y algunas veces los incorporo a las recetas dulces. Ya os comentaré sobre la avena en otra ocasión porque es un alimento interesante. De momento, os deseo a todos muy buenos días.


lunes, 11 de enero de 2016

Sopa de cebolla al vino tinto


     Esta sopa también lleva el nombre de "sopa de cebolla del tío Aurelio". Me ha parecido que la referencia del vino tinto será quizás más sencilla para encontrarla. La receta me la ha pasado mi hermana Cuca que la ha aprendido en casa de su amiga Elena y es de origen francés (la sopa). Es muy rica y sencilla de hacer, como todas las sopas de cebolla. Voy a deciros como la he hecho yo, que seguro que se parece mucho a la de Aurelio.

     Ingredientes para una sopera:
Una cebolla grandota blanca
Una cebolla morada
Aceite, sal y pimienta
Nuez moscada y un trocito de mantequilla
Un litro de agua
Una pastilla de caldo de pollo
Un cucharón de vino tinto

Media barra de pan en rebanadas finas
Aceite o mantequilla
Queso al gusto

     Empezamos pochando la cebolla, Pochamos, pochamos y pochamos. Añadimos la sal y la pimienta. Yo por mi cuenta he puesto un poco de mantequilla y nuez moscada... Tiene que quedar muuuy tierna.



     Entonces... incorporamos un litro de agua. Si tenéis caldo limpio, pues mejor. Caso de no tener caldo limpio, pues hay que poner una pastilla de caldo o bien salar bastante, que es lo que hace Cuca. Yo he optado por el caldo que, de cuando en vez, me gusta. También ponemos el cucharón de vino tinto. Yo tenía mencía y es el que he puesto. Que hierva un ratito.

     En una sartén calentamos aceite para dorar el pan cortado fino. Yo no he querido poner demasiado aceite, lo cual dificulta el proceso pero vamos moviendo el pan con paciencia. Pufff... Ya sabéis que el pan frito, que es muy rico, absorbe mucha grasa. Pienso que yo lo he medio-tostado pero ha quedado bien.



     Esto lo incorporamos a la sopa de cebolla y que siga hirviendo otro rato. Ya huele riquísimo. A mí estas sopas me enloquecen.



     Coge un colorcillo un poco oscuro por el vino, pero sabe a gloria.


     Sólo queda añadir un poco de queso. A la sopera o cada uno en su plato o taza. Yo, como tenía parmesano, he puesto un poco. También me encanta con emmental o lo que haya en la nevera. Para mi marido, ponerle queso es una pena y la prefiere sin él. Todas las opciones son buenas. Aquí os dejo esta receta bárbara para aprovechar el pan duro. ¡Gracias Elena y Aurelio por la receta! Si algo está mal, ya me diréis. Un abrazo. Y a todos los demás, muy buenos días.



jueves, 7 de enero de 2016

Roscón de Reyes 2016


     Aquí estoy de nuevo. Hoy os voy a poner, para que no se me olvide, como hice el roscón este año. Quedó muy rico y tierno y se terminó enseguida así que... Me parece bien recordarlo. Es parecido a todos con pequeñas variantes. Lo voy cambiando según lo que tengo en casa, siempre olvido algo, y también porque, al tener el blog, me apetece daros distintas opciones. Este no lleva leche condensada pero viene siendo muy parecido. Temí que me resultara difícil ya que cada año voy amasando menos -los malditos kilos- pero ha quedado bárbaro. 

     Ingredientes:
12grs de levadura fresca
Medio vaso de agua
Medio vaso de leche
Un huevo grande
60grs de mantequilla
Ralladura de media naranja
75-100grs de azúcar
Una cucharilla de anís en grano
Una pizca de sal
 Harina de fuerza

     Para terminar:
Un huevo batido
Almendras
cerezas confitadas
Una cucharada de azúcar
Unas gotas de anís


      Lo primero que quiero deciros es que la harina la puse más bien a ojo, añadiendo según hacía falta. El paquete estaba sin empezar así que lo acabo de pesar. Quedan 565 gramos. Qué suerte que estaba entero, ya tenemos el peso bastante aproximado y por eso tan curioso: 435 gramos son los que faltan del paquete. No penséis que esto es matemático, puede variar un poco. He puesto más harina que otros años pero fijaos que no he usado harina floja en ningún momento -salvo para las manos-, que era un poco más de mantequilla -porque era un trozo que quedaba y la puse toda- y el huevo era grande que andan por los 60 gramos. 

     Voy a contaros ahora el modo en que lo he hecho por el método directo. Esto es curioso porque es mucho más fácil. No quiero liarme mucho porque os lío a vosotros, deciros que usé una tira, un poco escasa, de piel de naranja que molí con el azúcar. Esto lo vi en una receta que compartió una cuñada, ¿vale la pena? Pues no lo sé, no he visto gran diferencia en poner el azúcar molido respecto al resultado, con la naranja, pues lo mismo. Rallada también me encanta y creo que vale la pena rallar, al menos, media*. Dicho esto, que no tiene gran importancia os cuento lo que he hecho: En un cuenco bien grande he puesto: el agua, la leche, la levadura, la mantequila,... Todo el bloque de ingredientes de la primera parte. Sin más, ni esponja ni masa madre ni nada. Todo junto. Cogemos la batidora de varillas con las palas de amasar y le damos caña unos 10 minutos. Podéis empezar poniendo 350 gramos de harina y ver cómo se va comportando la masa. El punto es que se empiece a separar de los bordes. Pero ir echando a poquitos, no vaya a ser o demo. Cuando os parece que ya tiene la consistencia "amasable" la pasáis a la encimera y con harina normal la amasáis a mano un poco. No hace falta que sea mucho rato. Os digo siempre que tiene que ser una masa muy tierna y algo pegajosa pero si veis que está muy pegajosa y difícil de manejar, añadís un poco de harina de fuerza (uno, dos, tres, puñaditos a poquitos para ver cómo va). Si no, saldrá un roscón demasiado denso y poco esponjoso. Lo bueno es que cuantos más hagamos, más fácil nos será cogerle el punto. 


     Una vez lista la masa, la envolvemos en aceite con las manos y la dejamos reposar. Yo la cubrí con un film y con un paño, para que no se enfriara.


      La dejé toda la noche y al día siguiente parecía un queso. La amasamos un poquito, da igual que pierda aire, y formamos el roscón con ayuda, una vez más, de aceite. Lo ponemos en la bandeja del horno sobre papel de hornear y adornamos como queramos. Yo tenía poca cosa: unas almendras y cerezas. No olvidéis pintarlo antes con huevo batido. También ponemos el azúcar humedecido con anís. Hay quien prefiere usar ron. Nunca lo he hecho porque en Ferrol es tradición usar anís. Esperamos a que se doble. Tengo que confesaros que yo sólo he esperado 20 minutos porque, al hacerlo por la mañana, están todos impacientes. Calentamos el horno unos 12 minutos a 225º y al meter el roscón lo bajamos a 175º -esto es mi horno- y lo dejamos unos 22 minutos. Esto es aproximado, claro. Yo a los 18 minutos, vi que estaba poco dorado y los últimos 4 minutos subí a 225º. Tened en cuenta la personalidad de vuestro horno.


     Sólo nos queda servirnos un café con leche bien caliente y disfrutar del roscón que es mejor que repose un poco antes de cortarlo. Algunas veces dudo si hacerlo por la noche y después me da pena y lo dejo para la mañana... Ese olor del horneado y el roscón templado son un placer mañanero del que no puedo prescindir. Creo que quedó fantástico. No está bien que lo diga yo pero mi marido ha estado de acuerdo. No sé cómo lo haré el año que viene pero este año me ha encantado. Aquí queda este Roscón de Reyes por si a alguien le apetece variar. 


     Tengo fotos variadas, del roscón y del aspecto de la miga, muy tierna. Creo que este año, no sé por qué, quedaron mejor las fotos del móvil. Misterios de la ciencia. 


     Le hemos hecho unas cuantas fotos pues nos gustó mucho en todos los sentidos. 


    Como decía Forrest Gump, de esto no tengo nada más que decir. El desayuno de Reyes es una tradición que siempre me emociona, dejo la mesa preparada y la sala recogida para que sus majestades encuentren todo "correto". Este año han sido, una vez más, generosos. En cuanto al blog, Diciembre ha sido un mes estupendo, he tenido más visitas que el año pasado, vamos por algo más de 350.000, que no es poco. Lo mejor del blog para mí es cuando alguien me para por la calle para decirme cuánto le gusta, que ha hecho una receta o, simplemente, que le divierte leerlo. Es posible que algún lector ferrolano me reconozca por la calle y yo no a él. Yo estoy encantada de saludaros a todos, pero soy algo despistada. También he tenido la alegría de saber que en Estados Unidos muchos amigos españoles han hecho mi roscón. Desde aquí les mando un fuerte abrazo. ¡Gracias Lupe por tus mensajes! Os doy las gracias a todos por vuestro cariño que, para mí, es lo que más vale de este blog, lo mucho que me dais. Si alguna receta no os gusta o nos sale, os pido que comprendáis que no todos tenemos el mismo modo de cocinar y que alguna vez me puedo explicar mal, aunque intento hacerlo bien. Creo que por hoy ya he escrito bastante. Os deseo un buen año 2016 a todos. Yo seguiré con mis recetas que nunca sé por dónde van a seguir. Gracias a todos y ¡buenos días!

*Por si no se entiende, he pulverizado el azúcar y una tira larga de piel de naranja. Me ha parecido poca naranja y yo pondría más. Esto aparte de pulverizarla o rallarla. Esto lo leí en una receta y decidí probar, poner el azúcar molida con la naranja, por si era más ligera para que levara mejor... No creo que se note gran diferencia. Faltan el agua de azahar y la ralladura de limón. Siempre se puede añadir al gusto. Respecto al agua de azahar, como explico en un comentario, "no la doy encontrado" pues la olvido y el último día no queda en ningún establecimiento. También me encanta poner almendras laminadas. No las encontré y puse almendras enteras, pinchadas en la masa, que se doraron y estaban muy ricas. Lo sé, este blog se podría llamar "la cocinera precipitada".