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lunes, 28 de septiembre de 2015

Tomate rosa de Híjar



     La primera vez que visité Valdealgorfa, hace unos veinticuatro años, me sorprendió el olor de la casa nada más entrar. Olía a tomates y a "malocotones". Recuerdo que pensé: Después de tomar estos productos, no van a gustarme nunca más los que compre a la vuelta. Y es que son unos frutos que crecen al sol, en tierras de secano y maduran lentamente. En Valdealgorfa haces gazpacho y, como los tomates y el aceite son tan buenos, es una experiencia increíble. La cuestión es que esta semana he tenido la suerte de hacerme con productos de la tierra de mi abuela. Los tomates, en concreto, son de Híjar. No sé si habéis oído hablar del tomate rosa de Híjar. Es una población del Bajo Martín, una comarca un poco al norte de la del Bajo Aragón, que cruzamos cuando vamos a Alcañiz desde Zaragoza. Bueno... Es algo espectacular: piel muy fina, muuuuy carnoso y de aroma y olor exquisitos. Si os fíjáis en las fotos, el color es más claro, rosado, que el del tomate normal y tienen muchísima carne. Como dice mi amiga Paz: me he creado una necesidad. A ver dónde encuentro yo estos tomates ahora.



     Cuando nos regalan un producto tan bueno, lo mejor es tomarlo con sal y aceite de calidad y dejarse de tontadas. Un poco de pan para mojar no está de más. Tomarlo lentamente y disfrutarlo. Quizás sea posible averiguar en internet si los mandan al resto de España. Cada vez hay más facilidades para estos envíos.



     Y aquí tenéis los "malocotones". Son tan ricos y dulces que no se puede pedir más. Luego pruebas los que venden aquí y te sientes invariablemente desilusionado. Pero en cada sitio tienen sus especialidades. Ya sabemos: A donde fueres, haz lo que vieres. En el Bajo Aragón tomamos: melocotones, almendras, aceite, cordero, longaniza, jamón de Teruel,... Y pastas. 


     
     Las pastas de Valdealgorfa son algo que no es fácil describir. En el pueblo hay dos panaderías y en las dos las hacen deliciosas. Supongo que algunas serán de origen árabe y se caracterizan por el uso de las almendras de la zona aunque hay variedad. A mí me gustan todas pero siento predilección por las tortas de alma. Algún día intentaré hacerlas. Os dejo una pequeña muestra pues ya se han zampado una buena cantidad. 



     Termino aquí la entrada de hoy. No es una receta pero creo que la gastronomía de aquellas comarcas turolenses del Bajo Martín y Bajo Aragón se merece este pequeño homenaje. Aprovecho para agradecer a mis hermanos que me hayan traído estos manjares y espero no haberos liado con la geografía. Os deseo un feliz comienzo de semana. Nosotros ya hemos despedido el verano oficialmente pero San Miguel, su fiesta es mañana, parece que nos vuelve a regalar su "veranillo". Tenemos unos días preciosos. Muy buenos días a todos.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Pizza con morcilla de burgos

  

     Lo primero que voy a deciros respecto a esta pizza es que la masa es comprada. Uno de mis hermanos llama a eso "pasarse al lado oscuro". Lo cierto es que no siempre tenemos ganas las cocineras de hacer masas y, gracias a Dios, las venden muy ricas. Esta, en concreto la hacen en Meirás y está muy buena. En toda la zona de Ferrol es fácil de encontrar. Para los que no sois de aquí, pues seguro que también conocéis masas ricas que se pueden comprar para un día de desidia. No me digáis que no es un gusto hacer la comida en diez minutos y no tener que fregar ningún cacharro.

     Además de la base necesitamos:
Tomate triturado o en salsa
Quesso mozzarella
Queso emmental
Unos dados de queso roquefort
Media cebollita
Tres o cuatro setas de cardo
Daditos de jamón serrano
Dos ruedas de morcilla de Burgos
Aceite, sal y pimienta
Tomillo



     Creo que no he olvidado ninguno de los ingredientes. Deciros que si no os gusta la morcilla, ponéis todo lo demás y os quedará una pizza exquisita. Primero pintamos la masa generosamente con tomate, triturado o en salsa, de las dos formas queda rica, así que usáis el que tengáis. Después ponemos el queso ¿Cuánto queso? Como decía aquel: aproximadamente bastante. Por ejemplo 150 gramos de cada, excepto de roquefort que pondremos unos daditos pues es muy fuerte. Lo bueno es que se funde con los otros y le da un toque muy rico. En cuanto a la cebolla y las setas, cortamos ambas en láminas finas. No mucha cantidad. Espolvoreamos con el jamón serrano al gusto y ponemos un hilo de buen aceite de oliva sobre las hortalizas. Salpimentamos muy ligeramente. Si no sois "salados", solamente una pizca de pimienta. Y, en vez de orégano, le damos un toque muy diferente poniendo tomillo. Ya veréis que rico. 



     Nos queda llevarla al horno hasta que esté bien dorada, entre diez y doce minutos a unos ¿220º? Siempre os digo que depende de vuestro horno. Veis que la morcilla la corté en unos cuantos trozos por si alguno quería separarla pero, como les gustó tanto, la próxima vez la pondré en miguitas sobre toda la pizza. Se dora en seguida y está buenísima. Nos ha encantado a todos. Eso es bueno. También os digo que podéis poner morcilla sólo en una mitad de la pizza para los que no sean partidarios. Ha quedado una pizza que sin duda repetiré y que me cuesta darle nombre porque lleva cosas bastante variadas... Incluso se podría cambiar la morcilla por unas ruedas de chorizo fresco. Lo bueno es que en casa no cobramos un euro por ingrediente extra. Nada más por hoy. El blog va muy bien y ha recuperado el ritmo que había bajado un poco los meses de calor, cosa que pasa siempre y no me preocupa. Buen fin de semana y muy buenos días a todos. 



     Y me faltó deciros que me gusta hacer una ensalada para completar este menú tan sencillo. Así aligeramos un poco la pizza, que es una bomba calórica, y nos sentimos menos culpables.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Carpaccio de calabacín



     El nombre original de esta receta es carpaccio di zucchini lo cual nos lleva, por su puesto a Italia aunque no sé a ciencia cierta de qué zona es originaria. A mí me enseñó a hacerla mi cuñada Carmen y es muy fácil y rica. Ya sabéis que yo no soy muy apasionada de los calabacines cocinados pues me parecen tontorrones. Así en crudo son muy distintos. No resultan tan dulces y tienen un tacto muy rico. Seguro que hay muchas versiones más sofisticadas de este plato. Esta es muy básica y sólo necesitamos cinco cosas:

Dos calabacines pequeños y tiernos
Queso parmesano
Aceite, sal y pimienta


     Lo que vamos a hacer es lavar y pelar los calabacines. Después, con el mismo pelador, los vamos cortando en tiras finas y alargadas. No es nada difícil en cuanto se hace un par de veces. Cuando llegamos a las semillas, dejamos de hacer lonchas de calabacín y reservamos esa parte para un puré o lo que se os ocurra. Quiero decir que usamos la parte exterior, la carne blanca que vamos cortando, girando el calabacín según llegamos a las pepitas. Una vez hecho esto, lo ponemos en una ensaladera y lo salpimentamos y rociamos con un buen chorro de aceite de oliva de buena calidad. Lo adornamos con queso parmesano que cortamos también con el pelador en lascas finas. Es bueno que el queso sea parmesano o un queso de oveja bien curado y sabroso porque el calabacín es muy suave. Si os gusta otra combinación de quesos... pues también vale, claro. Siempre son cosas personales. Yo sólo doy ideas.



     No sé si se nota mucho en las fotos pero después de un rato, el calabacín baja un poco de volumen. Es así, sigue estando rico. Es una ensalada muy suave y rica. En casa nos ha gustado a todos y no tiene ninguna dificultad. Podríais usar sal de roca y pimienta de ¿Jamaica? Pero esto ya son divagaciones... Con lo básico de siempre ya queda un carpaccio muy bueno. Os lo aconsejo. Es una entrada muy sencilla para un lunes que comenzó nublado y parece que va abriendo (así decimos en Ferrol cuando empieza a salir el sol). Hoy es San Mateo, patrono entre otros sitios de La Rioja. Felicidades a los Mateos y buenos días a todos.



     Y, finalmente, os dejo otra sugerencia de presentación, acompañada de hojas de hierbabuena y semillas de granada. La hierbabuena le da un toque mentolado, así que sólo os la aconsejo si os van estos sabores. En cuanto a la granada, no dudo en recomendarla porque queda deliciosa y le da un toque verdaderamente bonito. Yo la utilizo en diferentes ensaladas y nos gusta mucho a todos. 


viernes, 18 de septiembre de 2015

Patatas panaderas



     Me temo que las fotos no han quedado demasiado bonitas pero aquí están. Estas patatas recuerdan a las que tomamos con el pescado -me refiero a las que van debajo del pescado asado- pero tienen la ventaja de que no hay que freírlas antes y, por esta razón, resultan algo más ligeras. Además, como se hacen solas, sirven para acompañar cualquier plato, sea de carne, de pescado, o un simple huevo frito. ¿Desventajas? Una grande: se hacen al horno, con lo cual tenemos que pagar a la compañía eléctrica. Lo que yo os aconsejo es que las hagáis un día que vayáis a hacer más cosas en el horno. Por ejemplo, si vais a hacer pollo asado, aprovecháis y ponéis una bandeja debajo con las patatas. Hay que ir trampeando, ¿qué le vamos a hacer? Vamos con la receta que es de las facilísimas.

     Ingredientes:
3 ó 4 patatas de buen tamaño
Una cebolla
Un buen chorro de aceite
Sal y pimienta
Tomillo 
Un diente de ajo con su piel


 
     Lo que vamos a hacer es pelar las patatas y cortarlas en láminas no demasiado finas. Os diría que como para tortilla pero yo cuando hago tortilla corto las patatas finas como hacía Carmen. También pelamos y cortamos la cebolla en tiras. Tengo que deciros que un pimiento verde en tiras no les va mal aunque a mí me gustan mucho así porque el pimiento es muy rico, es verdad, pero cuando pones pimiento en cualquier receta, es el sabor dominante. Lo ponéis o no, según os guste o según con qué queráis combinar las patatas... Seguimos, ¿por dónde iba? Ah sí, ponemos un chorretón de aceite y salpimentamos, movemos para que el aceite se cuele entre las patatas y no se nos peguen. Esto ya sería lo básico. Yo he añadido por mi cuenta una pizca de tomillo y un diente de ajo con su piel para aromatizar un poco el plato. A vuestro gusto. Las tapamos con papel de aluminio y llevamos al horno entre 175-200º una media hora. transcurrido este tiempo las destapamos y las dejamos dorar. En el caso de mi horno, que no es lo que se dice joven, he subido la temperatura y puesto el grill unos diez minutos. Eso según sea vuestro horno.


     Quedan unas patatas riquísimas, doradas y muy sabrosas, con un sabor muy natural. Recuerdan a las de los asados de pescado, como os dije, pero al no llevar vino son más crujientes y nada "mojadas". Esta receta me recuerda a unos solomillos de cerdo que hacía mi abuela de Zaragoza que os tengo que poner porque eran muy fáciles y muy ricos. Nosotros las hemos tomado con huevos fritos pero ya os digo que con un bistec o con un plato de pescado también van perfectamente. Tienden a pegarse al fondo así que yo las he hecho en una fuente antiadherente y después las he cambiado para servirlas. Eso como vosotros veáis. Creo que no me queda más que decir... Recordaros que las patatas vinieron de américa, como los pimientos y los tomates, son ricas en fibra y tienen vitamina C, B1, B6,... hierro, potasio,... Además, cocidas tienen muy pocas calorías y llenan mucho. Carmen solía decir "te falta la vitamina de la patata" (frase que se podía aplicar a diferentes circunstancias)... Pues eso, que hay que comer patatas que son muy sanas y muy ricas. Nada más por hoy. Muy buen fin de semana a todos.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Un rajo algo diferente


     Cuando ya no se me ocurre qué hacer de comida recurro a las cosas más simples. Por eso el otro día compre un poco de carne de cerdo -rajo- en cuadraditos para hacer de comida como fuera... Al llegar la hora de cocinarlo decidí cambiar un poco la receta de siempre. Experimentos que hago seguramente por tener un blog... Como a mis hijos les gustó mucho lo comparto pero no deja de ser una receta muy simplona.

     Ingredientes:
750 grs de rajo de cerdo
Una cebolla grande
Un tomate
Aceite y sal
Orégano, cominos y pimienta negra
Vino blanco



     Comenzamos dorando el rajo en un par de cucharadas de aceite. A veces suelta un poco de agua, cosa que me da mucha rabia porque hace más dificil que coja color, la dejamos consumir y procuramos que se dore. Entonces añadimos la cebolla en tiras y el tomate pelado y cortado en cuadraditos. Doramos también, quiere esto decir que el fuego debe estar más bien alto. 



      Cuando consigamos que todo se dore, salamos y añadimos las especias. Tengo que deciros que yo he puesto un poquito de cada, si ponéis mucha cantidad os quedará más moruno (por los cominos) pero yo sólo le he puesto un toque sin exagerar. Es el momento de añadir un chorro de vino blanco y dejar hervir suavemente una media hora o hasta que la carne esté tierna. Durante este tiempo podéis tenerlo tapado y a fuego suave pero os aconsejo, al final, subir el fuego y dejar que el vino se consuma hasta quedar jugoso pero no tan caldoso como un guiso. Esto es un poco a vuestro gusto.



     Mi idea era tomarlo con un simple arroz en blanco pero, enseguida, me pidieron que hiciera unos huevos fritos. Contra el vicio de pedir está la virtud de no dar... Sin embargo no pude negarme pues la combinación, como veis en la foto de abajo, es muy rica: La carne tierna y el arroz mezclados con la yema de huevo son un placer para los sentidos. Pues si os gusta el rajo, os animo a probarlo así. Con arroz o con unas patatas fritas. Bueno, bonito y barato. Ligero no es pero nadie es perfecto. Os deseo a todos muy buenos días.

                           

viernes, 11 de septiembre de 2015

Caldo dorado



     Esta forma de hacer el caldo limpio me encanta. Lo hago menos así que el clásico -todo en crudo- porque se me olvida, pero queda un caldo con color dorado y un sabor más intenso. Se nota más el aroma del puerro y la zanahoria. En fin, que es riquísimo. Se pueden añadir también apio y nabo, si os gustan, que le dan más matices. A mí es que me gusta casi todo. Los ingredientes, ya os los figuráis, son los mismos:

Dos carcasas de pollo 
Unos huesos de ternera
Dos zanahorias 
Dos puerros
Dos cucharadas de aceite de oliva
Agua y sal



     Tengo que deciros que las fotos no son nada bonitas porque hacer caldo limpio no es muy glamouroso. Es lo que es... En todo caso, empezamos lavando puerros y zanahorias. Pelamos las segundas y cortamos todo a discreción. Calentamos el aceite y doramos las hortalizas, deben coger un poco de color. Añadimos los huesos y los doramos también. Todo a fuego medio-alto. No pongo fotos de los huesos del pollo porque son una facha. Damos unas vueltas para que todo se dore ligeramente. Sólo queda añadir agua y salar. Dejamos hervir suavemente un par de horas. Igualito que el caldo limpio normal. Al final hay que probar por si necesita más sal.Después pasamos por un colador. Ya nos queda un caldo precioso. Para un día especial, pasamos también por un colador de tela y lo podemos desgrasar, como cualquier consomé. 



     El color del caldo queda precioso y nos sirve para preparar un consomé con sus tropezones o una sopa de fideos... Es muy rico y creo que vale la pena hacerlo así de vez en cuando para variar. En la tele he visto alguna vez a un cocinero "casi quemando" una cebolla para hacer un caldo ambarino. Yo no doro tanto las hortalizas pero me parece que así también está muy bonito. Y los sabores, ya os digo que salen con otro matiz: sobre todo se nota el fondo del puerro que es tan rico. Un poco de jerez seco le va también divinamente. No sé si os gustará esta entrada, hace tiempo que quería ponerla aunque no sea muy bonita. Mi hijo me decía el otro día: "Qué rico está este caldo, es muy distinto del otro". Pues eso, que con dos cucharadas de aceite hacemos la diferencia. Os animo a probarlo. Nada más por hoy, os deseo un buen fin de semana a todos. 



lunes, 7 de septiembre de 2015

Truco para empanar




     Hace unos días me enseñaron un truco que no conocía. Vamos, que no se me había ocurrido. Ya sabéis que después de empanar, el plato donde ponemos el pan rallado queda lleno de pegotes de huevo y pan rallado. No sé a vosotros pero a mí me da siempre pereza lavarlo porque se resiste... Es la típica chorrada que no apetece. Bueno, pues este es el truco que me enseñaron y es fácil y práctico, ¿qué hacemos? Cortamos un trozo de film y forramos el plato sopero (no lleva ni un minuto), ponemos el pan rallado y procedemos como siempre. Podéis ver la entrada Bistecs o filetes empanados.



     Los filetes los adobamos a nuestro gusto: ajo y perejil, finas hierbas,... y los mojamos con un huevo batido. Los salamos al gusto también, claro.



     Pasamos por pan rallado y, cuando acabamos el proceso, sacamos el film y lo tiramos con los restos de pan rallado. El plato queda impoluto y,  sobre todo, no hay ni un pegote. No hay que ponerlo en remojo ni frotarlo para que se despegue el pan rallado. A mí me ha parecido muy práctico. Lo voy a hacer siempre que empane. Y esto me lleva a una nueva etiqueta: trucos. Tendré que pensar en poner más. Espero que os guste. El menú, filetes empanados y gazpacho, creo yo que no puede ser más veraniego. Hay que aprovechar los días que quedan... Feliz lunes a todos.



viernes, 4 de septiembre de 2015

Ensalada de patata y jamón



     Esta ensalada es, al parecer, de origen alemán. Es sencillísima y nunca la había hecho así. El otro día la vi en el muro de una amiga y decidí hacerla. Es barata y muy rica, cunde bastante... Vamos, de las mías. Se puede hacer también con salchichas -más alemana- pero así está muy bien y es algo más ligera. ¿Qué necesitamos?

Cuatro patatas grandecitas
Una rueda gruesa de jamón cocido
Dos o tres huevos duros
Un cuarto de cebolleta
Pepinillos en vinagre
Mayonesa y mostaza
Sal y pimienta

     Dicho esto, no hay mucho más que explicar. Cocemos las patatas. A mí me gusta cocerlas con su piel y pelarlas después, me parece que saben más. Las patatas grandes tardan en cocerse alrededor de 20-25 minutos. Depende también del tipo de patatas. Para comprobarlo, pinchamos la más gorda con un cuchillo pequeño y si está cocida, lo estarán todas. Es lo lógico ¿no?

     Los huevos los cocemos unos 12 minutos. Yo creo que dos o tres son suficientes para esta cantidad pero decidís vosotros cuántos huevos ponéis. La cantidad de cebolleta también es al gusto. Yo prefiero no poner demasiada, un cuarto me parece bien. Para que no esté brava la pasamos por agua antes de cortarla. Los pepinillos pueden ser 3 grandes ó 4-6 pequeñitos. Cortamos todo en cuadraditos: Patatas, jamón, huevos, pepinillos y cebolleta (los dos últimos más menudos). Pasamos todo a una ensaladera y añadimos mayonesa mezclada con una cucharadita de mostaza. ¿Cuánta mayonesa? Pues una media taza... Qué veáis que la ensalada está untuosa. Salpimentamos y mezclamos bien. Llevamos un par de horas a la nevera pues está rica muy fría.



     Si, por ejemplo, utilizáis mostaza antigua, quedará muy bonita con los granulitos que tiene (ya no ponemos pimienta). Nos adaptamos a lo que hay en casa. Deciros también que en verano siempre utilizo mayonesa de bote. Y en fin, no hay más que decir de esta ensaladita tan sencilla. La serví como acompañamiento de unos filetes de bonito a la plancha. Muy de verano ¿no? Quedó un menú muy rico y fresquito. Todos tan contentos. Espero que a vosotros también os guste. Buenos días.