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viernes, 31 de julio de 2015

Galletas de nata



   Cuando yo era niña Carmen solía hacernos galletas de nata. La leche la traía una lechera y se ponía a hervir en una olla grande. Tenía su aquél porque no debía quemarse ni irse por fuera. Una vez que había hervido ya se podía tomar. Se dejaba enfriar y en la parte de arriba se formaba una capa de nata que se retiraba. Era una capa gruesa y grasa que se iba juntando en un cuenco en la nevera durante varios días. Se le daban distintos usos. Uno era tomarla con pan y azúcar, otro era batirla y hacer mantequilla. El que preferíamos los niños era que pasara a convertirse en galletas. Hoy en día no podemos tener aquella nata tan gordocha y sabrosa, aun así, yo he procurado hacer unas galletas lo más parecidas a aquellas y no han quedado mal. O eso me parece a mí.

   Ingredientes:
Un vaso de nata de montar
Dos dedos de aceite
Medio vaso de azúcar
Una pizca de sal
3 vasos y medio de harina




   Una vez puestos los ingredientes básicos, pues se pueden añadir sabores, os explico que la harina, medida por vasos, puede variar ligeramente. También que podéis poner hasta un vaso de azúcar, eso es para gustos. Respecto a los dedos de aceite, pues se miden en el mismo vaso de la nata (si medís los dedos de aceite en un recipiente de distinto tamaño no vale pues estamos hablando de capacidad). La referencia es un vaso tipo "nocilla" de 200 ml.

   En un cuenco vertemos un vaso de nata de montar. Es la nata más grasa. Podéis poner un brick de 200 ml directamente. En un vaso de esa misma medida (o en el mismo) medís dos dedos de aceite. Añadís el medio vaso de azúcar y la pizca de sal. Todo al cuenco. Empezáis a incorporar la harina y vais removiendo, al llegar a los tres vasos prestáis atención pues ya estáis cerca de la medida. Si se sigue pegando a las manos, el medio vaso lo ponéis,... Un poco que veáis que os queda una masa que no se os pega a las manos y que es tierna. La amasáis un poquito, lo justo para que se forme bien, y la dejáis reposar un rato. Es una masa de tipo quebrado, como veis en la foto de abajo, y no necesita, por tanto, ser muy manipulada.




   Espolvoreáis la mesa de trabajo con harina y estiráis con un rodillo también enharinado. La masa es fácil de manejar porque es grasa. Las cortamos con moldes para galletas o con una copa de vino. Yo quería hacer unas galletas redondas no muy chicas y usé una copa mediana. Ya veis que es muy fácil. Las ponemos en una bandeja de horno sobre papel. Las pincelamos con agua y las espolvoreamos con azúcar. 




   Precalentamos el horno a 200-225º y las hacemos unos 15 minutos. No deben dorarse en exceso porque tienden a ser duritas. Iguales a las de Carmen no son, es imposible, pero se parecen bastante, tanto en la textura como en el sabor. Os animo a hacerlas porque salen muy ricas. Te llevan de viaje a la infancia y a muchos recuerdos. Sólo por eso vale la pena.



   Me queda deciros que yo les puse ralladura de limón y una cucharilla de granos de anís. Esto es aparte, se puede poner o no. También se podrían aromatizar con canela o vainilla, o agregar una pizca de pimienta y otra de nuez moscada. Ya sabéis que las galletas admiten muchas variantes. El jengibre, si os gusta, podría ser otra opción... 

   Si queréis hacer muchas, os aconsejo doblar las cantidades. También se pueden hacer más pequeñas que parecen más aunque pesen lo mismo todas juntas... Hoy es San Ignacio y ya pasó casi medio verano. Felicidades a todos los que hoy están de santo y muy buenos días.


miércoles, 29 de julio de 2015

300.000 visitas



   Hoy no voy a poner receta pero no puedo dejar pasar la ocasión de daros las gracias pues hemos llegado a las 300.000 visitas ¡nada menos! Es una cifra impresionante, al menos a mí me lo parece, y creo que bien vale una entrada. Últimamente soy más práctica en cuanto al blog y no suelo poner más que recetas. La razón es que, realmente, veo que es lo que más interesa a mis lectores. 

   Es verdad que algunos amigos me preguntan por libros para leer, pues han disfrutado con algunos de los que he aconsejado en el blog. Sin embargo, me cuesta encontrar libros que incluyan cocina y algunas veces ni siquiera tengo ganas de leerlos. Cocinar es una cosa y leer es otra, y a mí me gusta variar mucho. Lo mismo pasa con el cine... Otra amiga me sugería abrir otro blog para esas cosas: excursiones, libros, películas... Incluyendo fotografía, que es una humilde afición que también tengo (humildísima). De momento no me planteo llevar otro blog pues, aunque es muy gratificante, también es muy laborioso. De todas maneras agradezco mucho todas estas muestras de interés. 

   Nada más que decir, salvo que la foto que ilustra esta entrada es del muelle de Ferrol que hice un par de días. El viernes volveré con otra receta y a primeros agosto quizás descanse unos días. Ya os contaré. Vosotros, por favor, no dejéis de leerme que hay recetas para rato y yo siempre os tengo presentes. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS y, una vez más, buenos días. 

   

lunes, 27 de julio de 2015

Pudding de merluza con leche ideal




   Como sabéis, suelo utilizar nata líquida para hacer los pudines. ¿Por qué? Bueno, ya sabéis que uno se acostumbra a algo y cuesta cambiar. Además, compro la nata de marca blanca, tres paquetes de 200 ml y es muy cómodo y barato. Una amiga me dice muchas veces que la leche ideal engorda menos. También lo dicen en el anuncio de leche ideal. Conclusión: probé a hacer el pudding (o pudin) para ver qué tal. La diferencia yo no sé si en el sabor es mucha porque tendríamos que tomar uno y otro, hechos exactamente igual, para notarlo. El resultado fue un pudin -lo voy a escribir así que es más cómodo- muy rico y tan sencillo de hacer como el otro.

   Si me leéis de vez en cuando, sabréis a estas alturas que varío pequeñas cosas en mis recetas. En la del pudin de pescado, en concreto, pues a veces pongo zanahorias, espinacas, unas gambitas,... cambio el tipo de pescado,... Pero todos salen ricos. Os lo prometo.

   Ingredientes:
200 ml de leche evaporada
4-6 huevos
Salsa de tomate
600 grs de merluza sin espinas ni piel
6 palitos de cangrejo


   Bueno, hacemos como siempre. Descongelamos la merluza toda la noche, salvo que la uséis fresca. Yo os aconsejo comprar un paquete de merluza sin piel ni espinas, es lo más cómodo y económico. La hacemos en el micro en un pirex tapado con film alrededor de 6-7 minutos. No hace falta que se haga mucho. Si ponéis medio kilo de merluza, pues 4 huevos, si es casi el kilo, 6 huevos... Un poco "de aquella manera". Una vez hecha la deshacéis en lascas con un tenedor. No la desmiguéis mucho. Salamos ligeramente.


   También necesitamos tomate frito. Puede ser de bote. Queda muy bien para el pudin. Entre 100 y 200 ml. Esto es una cuestión de gustos. En casa prefieren con menos tomate. Queda más blanquito. Con más tomate el resultado es un pudin rosado de sabor algo más ¿intenso? A mí me gusta de las dos maneras. Quizás algo más fino el clarito.

   En esta ocasión hice el tomate porque tenía algo menos media lata empezada en la nevera que me había sobrado de un pisto de berenjenas (no me gusta ponerle mucho tomate al pisto). Hice lo de siempre: doré media cebolla, incorporé el tomate, dos cucharaditas de azúcar, sal y pimienta, una pizca de tomillo y, por ser receta de pescado, una hojita de laurel. Unos veinte minutos y listo.


   Este tomate (lo podéis batir o no, retiráis el laurel) lo incorporamos al pescado con seis palitos de cangrejo picaditos, la leche ideal y los huevos batidos con una pizca de sal. Yo puse 4 huevos. Si ponemos más huevos el pudin queda más compacto. A mí me gusta que se vea más como un "paté". Eso también es al gusto. 


   Engrasamos una fuente tipo "cake" y la espolvoreamos con pan rallado. llevamos al horno a 180º alrededor de una hora. Esto es siempre igual. Ahora voy a repasar la receta a ver si he olvidado algo... Bueno, el tema de la sal. He salado el pescado, la salsa y los huevos... ¿Salamos más? Si sois sosos ya bastaría. Si sois salerosos, una pizca de sal en la mezcla del pudin y removéis bien. Pero no os paséis, cada cosa en su medida. La comida muy salada no es agradable. 


   Para acompañarlo he hecho una salsa estilo tártaro pero aprisa y corriendo. A media taza de mayonesa ligera le he añadido una pizca de mostaza, una cucharada de cebolla picadita y cuatro pepinillos cortados en cuadraditos. Vamos, una tontada. Se puede aligerar con yogur natural pero yo la he dejado así. También le va la salsa rosa. 


   Unas patatitas cocidas, un poco de ensalada y ya tenemos otra comida lista. Aquí tienen la manía de comer todos los días. Sé que es un poco rollo contar otra vez todo el pudin pero lo hago para que no tengáis que andar buscando en otras entradas. La cuestión era cambiar la nata por la leche ideal. Claro, podría haber puesto una foto y deciros: Pues nada, lo hacéis igual que los otros cambiando la nata líquida por leche ideal. Ese sería el resumen de todo este lío. La conclusión es que tiene, al parecer, menos calorías pues la leche ideal es simplemente leche evaporada. Para mí hija estaba más rico que nunca. A mí es que me gustan todos. Para los pudines de pescado soy facilona (mientras no tengan espinas). Ahora creo que sí acabe. Os animo a hacerlo y probarlo bien frío. Para un día de fiesta es bárbaro porque se puede hacer de víspera. Buenos días a todos.
   

viernes, 24 de julio de 2015

Menú para un día cualquiera



   ¿Os acordáis del pollo rabioso? he vuelto a hacerlo con ligeros cambios (¡qué raro!). Algunas veces consulto mi blog porque no soy capaz de recordar todas las recetas que hago, invento o tuneo... Otras cocino de memoria y después las recetas se parecen pero no son iguales. Ayer tenía un pollo amarillo cortado en cuartos -ya sabéis que suelen tener dos pechugas y dos patas- y me acordé del pollo rabioso que tanto nos gusta. No tenía limón ni perejil fresco, así que decidí no hacerlo igual sino parecido. El resultado les gustó tanto que no puedo evitar compartirlo. Voy a escribir los ingredientes antes de que se me olviden:

Un pollo en cuartos 
Un cuarto de cebolla morada en cuadraditos
Pimienta negra molida
Tomillo
Tres guindillas
Un chorro de aceite
Un chorro de vinagre
Un cuarto de vaso de vino blanco
Sal en escamas
Jamón en cuadraditos no muy chicos



   Yo siempre comienzo lavando el pollo. En cierta ocasión leí que no es bueno lavarlo... Me da igual, yo, si es con piel, lo lavo siempre. A fin de cuentas la piel dorada nos gusta a muchos. Lo escurro y después limpio bien el fregadero con agua y jabón. Manías. El pollo aseadito lo pongo en una fuente de horno y lo espolvoreo con la cebolla en trocitos, la pimienta y el tomillo, dos o tres guindillas picaditas, y todo lo demás excepto el jamón (no olvidéis salarlo). Ya veis que he cambiado el ajo por cebolla. Las dos cosas son muy ricas y cambia algo el "aire" del plato. Calentamos el horno con aire a 250º y al meter el pollo lo ponemos a 180º. Esto se lo hoy decir a Jamie Oliver y creo que es buena cosa para que el horno empiece con buen ánimo. 



   Cuando lleva una media hora, incorporamos los taquitos de jamón y aprovechamos también para regar el pollo con su salsa ¡cuidado que abrasa! Va a tardar alrededor de una hora en total. Tiene que estar bien hecho. Si os parece que le falta un poco, pues lo dejáis un ratito. Depende del pollo y del horno. Si el pollo es bueno, tarda más. En Galicia nos gustan los pollos amarillos de carne firme. He aprovechado para asar unos pimientos rojos pues como la electricidad es tan cara, una vez encendido, vale la pena hacer todo lo que se os ocurra en el horno. Algunas veces pongo otra bandeja y hago a la vez un postre pero ayer no tocaba.



     Lo siguiente que hice fue una ensalada con almendras. Empecé a usar hace poco las almendras para las ensaladas y me encantan. Estos cuadraditos los doré en la sartén y quedan riquísimos. Se van removiendo con una cuchara de palo adaptando el fuego -medio- a medida que se doran las almendras. Si veis que se doran demasiado deprisa, bajáis el fuego. No deben quemarse y quedan de maravilla. En la ensalada, además de verde puse queso tierno en daditos y cebolla roja cruda (no mucha cantidad). Un aliño corriente y nada más. La almendra tostada se lleva muy bien con el aceite de oliva. Ese sabor tan elegante de la almendra con su tacto crujiente le da un toque riquísimo para mi gusto a la ensalada. Os aconsejo probarla.



   En la foto de arriba veis el detalle de las almendras. También podrían ir laminadas. Enteras no pues serían muy duras de masticar en la ensalada me parece a mí. Y en la foto de abajo veis que hice unas patatas chatas. Las cortamos más o menos finas, al gusto y las dejamos en agua para que pierdan almidón y queden bien crujientes al freírlas. Siempre compensa comprar patatas de calidad. Las patatas malas son una birria y no vale la pena perder el tiempo en pelarlas y cortarlas. En el mercado de Ferrol las hay maravillosas. Deben quedar bien doradas. Las salamos ligeramente. 



   Ya veis que menú más humilde y sencillo. Estas comidas a mí me chiflan. El jamón dorado se pone delicioso, el pollo pica ligeramente (para mi gusto, claro) y las patatas están también riquísimas. Yo tomé también unos pepinillos que me encantan y un tinto de verano bien frío. 



    Debajo un primer plato de las patatas. Sólo puedo deciros que todos quedamos entusiasmados con esta comida tan fácil. Y es que las cosas sencillas nos causan también alegría. Mis hijos dijeron que les gustaba más este pollo que el otro... Yo no sé, creo que los dos son excelentes y éste, pues era el que estaban comiendo y tenía el toque de jamón dorado de Carmen Vivero que no es cualquier cosa. La piel bien crujiente y ligeramente picante le pareció a uno de mis hijos la octava maravilla... Y la salsa que se forma también está de muerte. Estas comidas no debo hacerlas demasiado a menudo... ¿Qué queda? Pues felicitar a las Cristinas, los Santiagos, Jaimes y Jacobos, las Anas y los Joaquines,... Estos días están llenos de santos conocidos. Que paséis muy buen fin de semana. Aquí estamos de Patrón el sábado. Buenos días a todos.


lunes, 20 de julio de 2015

Pimientos rellenos de bechamel de bacalao


   Quizás no sea una receta demasiado veraniega pero es muy rica y no quería olvidar ponerla en el blog. La bechamel de bacalao ya la hemos hecho otras veces, no tiene dificultad. Nos serviría lo mismo para unas croquetas que para unas patatas al horno solo que esta vez, la vamos a usar para rellenar pimientos. 

   Ingredientes:
Diez pimientos colorados
50 grs de harina
Medio litro de leche
Migas de bacalao desaladas
Ajo y perejil
Aceite de oliva y sal



   Empezamos la bechamel dorando suavemente la harina en unas cucharadas de aceite, separamos del fuego, incorporamos la leche fría sin dejar de remover y llevamos al fuego removiendo hasta que espese a fuego bajo. Dejamos hervir removiendo de vez en cuando con cuchara de madera. Las migas las escaldamos, las picamos y las incorporamos a la bechamel. ¿Cuántas migas? Yo creo que con 100-150 grs llegan. Como va a ir al horno, esta bechamel no necesita hervir mucho rato, así pues, dejamos un ratito a fuego muy flojito pero no más de 12 minutos. En el último momento añadimos el ajo y el perejil muy picaditos, revolvemos y apagamos. 



   Los pimientos pueden ser rojos, verdes o amarillos, claro. Yo he optado por los rojos. Vale la pena escogerlos chatos para que se queden "de pie" en la fuente de horno. Los cortamos por arriba, como si hicieramos una tapa y los despepitamos, quitando también los nervios blancos. Hay que lavarlos bien, claro.



   Una vez que la bechamel está fría, vamos llenando los pimientos y les ponemos la tapa. Los vamos colocando en la fuente de horno. Uno o dos por persona. Eso lo dejo a vuestro libre albedrío. Si son un entrante, con uno es más que suficiente. 



   Una vez en la fuente, los bañamos con un hilo de aceite y los espolvoreamos ligeramente con sal en escamas (recordad que el bacalao es siempre salado). Los ponemos a 180º alrededor de una hora. Si veis que están antes, pues los sacáis, claro. Si os parece que están poco dorados, subís un poco el fuego. Según el horno. Intentad que no se vuelquen porque la bechamel se escapa (como podéis ver en la foto de arriba). Ya está el plato que es delicisoso y no es complicado. En casa nos ha gustado muchísimo. Es contundente y os recuerdo que si lo hacéis con pimientos del piquillo ya preparados, sólo necesitan unos minutos al horno para dorarse. No son quizás para un día de calor pero ya llegarán días más frescos. Os recuerdo que ya estamos cerca de las 300.000 visitas. Muchas gracias y muy buenos días a todos.



viernes, 17 de julio de 2015

Tontería de queso y hojaldre II

   

  Hice de nuevo este aperitivo para la comida del domingo. Esta vez, como a alguno no le convenció lo de la mermelada, preparé una cebolla caramelizada. Para ser exactos una cebolleta. Ya sabéis: Las cebolletas son para el verano. Voy a explicaros lo que hice "que bien lo veis", así que comienzo con los ingredientes:

Una lámina redonda de hojaldre
Un queso camembert o brie
Un poco de bacon o jamón cocido
Cebolla confitada
Huevo batido
Sal en escamas y pimienta



   Para hacer esta receta no hay que tener ninguna experiencia cocineril. Si queréis, incluso podéis comprar la cebolla caramelizada (pimiento o tomate también me gustan). Pero, por si queréis hacerla, os pongo cómo:

   Cebolla caramelizada:
Una cebolla o cebolleta grande, cortada en trocitos, la ponemos a dorar en dos cucharadas de aceite de oliva a fuego moderado. Cuando empieza a ponerse transparente, añadimos: sal y pimienta, dos o tres cucharadas de azúcar y una cucharada de vinagre. Dejamos hacer una media hora a fuego muy suave. Queda la mar de rica para tomar con quesos, patés, o lo que se os ocurra. Se puede hacer también con cebolla morada y queda muy mona. Lista la cebolla.



   Entonces... ponemos el bacon o jamón cocido. A mi marido le dio por añadir un poco de bacon picado. Sobre el queso ponemos la cebolla caramelizada. La cantidad que os parezca. Y nos ponemos ya a cortar la masa y doblar sobre el queso. Aunque no seamos muy artistas, el hojaldre es muy agradecido una vez dorado.



  Pintamos con huevo batido y espolvoreamos con la pimienta y la sal en escamas. Sencillo.



   Llevamos al horno, alrededor de 200º, hasta que esté bien dorado. Mejor que no se queme (a mí me faltó poco).


 
   Ya sólo queda cortarlo y comerlo. Ya veréis qué bueno está. ¿Ligero? De ligero nada, pero es delicioso y sencillísimo, aparte de barato porque no hace falta comprar un queso extraordinariamente bueno. Os animo a hacerlo porque esta "de rechupete". Todos dijeron que más rico así que con mermelada. A mí estas canfurnadas gordochas me encantan... ¡Qué tormento! Os deseo muy buenos días a todos.


lunes, 13 de julio de 2015

Carne fiambre con champiñones



     Es un clásico esta carne fiambre que se hace con un sobre de sopa de champiñones, lo sé. Ya he puesto en el blog una muy parecida. Esta vez hice pequeñas variaciones y por eso la vuelvo a publicar. Es muy sencilla y nos ha gustado mucho. 

     Ingredientes:
Un kilo de carne picada
2 huevos
Un sobre de sopa de champiñones
Pimienta y tomillo
2 cucharadas de oporto
Una latita de champiñones en láminas
Dos lonchas de queso



     Como os podéis imaginar, también necesitaremos un molde engrasado (yo suelo espolvorearlo con pan rallado). Lo primero que hacemos es mezclar la carne con los huevos, el sobre de sopa, las especias y el oporto. Si sois "salados", añadís una pizca de sal (yo no lo hago). Dejamos reposar un poquito la mezcla y después pasamos la mitad de la carne al molde. Apretamos para que no lleve huecos y ponemos los champiñones bien escurridos. Colocamos encima el queso, una loncha a cada lado. Cubrimos con el resto de la carne y volvemos a apretar. La vamos a hacer al horno a 175º alrededor de una hora. Si la hacéis al baño maría tardará un ratito más. Una vez hecha, la dejamos enfriar en el molde.



     Por fuera no es que quede muy bonita, corriente y moliente, pero es que le tengo la guerra declarada al bacon... Nos llevamos mal porque se empeña en ser engordante. Si no fuera así, forraría el molde con él. 

     Es mejor cortar la carne cuando esté bien fría para que no se nos rompa. Hay que tener cuidado de que no se nos doble por donde están los champiñones. Me ha parecido muy rica, el queso le aporta algo de cremosidad y sabor, sin exagerar, y a todos nos ha encantado. Por supuesto, admite variaciones: daditos de jamón, trufas, o lo que se os ocurra. Así de sencilla nos ha parecido estupenda. Creo que no me queda más por decir. Podéis acompañarla con ensalada y hortalizas, en plan ligero, o con unas patatas en plan "gordocho". Buenos días a todos.


viernes, 10 de julio de 2015

Ensalada para un día de calor




     No sabía como llamar a esta ensalada inspirada en otra que ya está en el blog -ensalada marinera- pero con algunas cosas más... Intento poner los nombres más sencillos posibles pero algunas veces realmente no sé que nombre dar a mis recetas. Como no debo perder la mañana, me  pongo a contaros cómo hice esta ensalada y ya se me ocurrirá algo por el camino. Es una ensalada bastante ligera que les ha gustado mucho en casa. Me encantan estos platos para una cena o ¿por qué no? para una comida cuando el calor aprieta y no tenemos ni ganas de comer. 

     Ingredientes:
Seis palitos de cangrejo
Una latita de bonito en aceite
Una cebolleta pequeña
Un tomate grandote
Un puñado de aceitunas ricas
Seis huevos duros
Una cucharilla de mostaza
Una cucharadota de mayonesa ligera
Unas hojas de lechuga con su aliño



     Empezamos cociendo los huevos unos 12 minutos. Los refrescamos en agua fría y los pelamos y reservamos. Picamos los palitos de cangrejo. Lavamos bien el tomate y lo cortamos en cuadraditos (si queréis, lo peláis). La cebolleta la cortamos al medio y la lavamos debajo del grifo para evitar que "repita", la picamos menuda. Picamos también 2 de los huevos duros. ¿Qué queda? Pues picar las aceitunas bien escurridas. También hay que añadir el bonito. No hace falta ser muy regular en el picado. Un poco como os dé la gana pero no muy grande.

     Yo lo he ido poniendo todo en un plato grande pero sería más cómodo un cuenco. Agregamos la mostaza y la mayonesa. Se puede poner más mayonesa pero yo he procurado ser prudente por las calorías (que son odiosas). Una vez mezclado, yo creo que no precisa sal, la ponemos en el centro de un plato grande y la rodeamos de unas hojas de lechuga o similar (canónigos, espinacas,... o una combinación rica de esas que venden preparadas). Sobre esas hojitas ponemos un aliño normal y ligerito: Un poco de sal, unas gotas de vinagre y un chorro fino de aceite de oliva virgen. Cortamos al medio el resto de los huevos duros y los ponemos sobre lo verde. No puede ser más sencilla la cosa... 

     También se podrían añadir, si os gustan, unas tiras de pimiento
 morrón picaditas o como adorno sobre la ensalada. Sin exagerar de cantidad porque los pimientos son sabrosos e invasores. Poco queda por decir. Les gustó a todos mucho, incluso a uno que no es muy partidario del tomate en general. Os animo a hacerla porque es de las que se hacen "aprisa y corriendo" y es muy agradable bien fresquita. La tomamos con una carne asada que había sobrado del día anterior -lomo adobado casero- y resultó una comida estupenda para un día de verano. Muy buenos días a todos y gracias por seguirme desde: España, Estados Unidos, Alemania, México, Argentina, Colombia, Reino Unido, Venezuela, Chile, Irlanda... Entre otros muchos países. Un saludo muy cariñoso a todos.





lunes, 6 de julio de 2015

Rollitos de pollo al horno





     Esta receta la ha hecho mi marido. Yo nunca la había hecho, a saber por qué, y nos ha encantado a todos. Le hemos dicho: Puedes repetirla cuando quieras. Es algo parecido a los flamenquines pero no van empanados ni se fríen, lo cual, a mi modo de ver, los hace más ligeros. Os voy a explicar como los ha hecho que es muy sencillo:

     Ingredientes:
Filetes de pollo
Bacon
Queso 
Sal y pimienta
Un chorrito de aceite

     Pues bien, lógicamente, tenéis que pensar si necesitaréis medio kilo, un kilo de pollo o más. Según hagáis, necesitaréis una loncha de queso y otra de bacon por filete. Salpimentamos los filetes por ambos lados, ponemos una loncha de queso encima y otra de bacon debajo, enrollamos de tal manera que el bacon quede por fuera. Los sujetamos con un palillo de madera y los mojamos, ya en la fuente de hornear, con un chorrito fino de aceite. Llevamos al horno unos veinte minutos a 180º con ventilador. Al final, si vemos que no están dorados, ponemos el horno un poco más fuerte a 200-225º unos diez minutos, dándoles la vuelta para que se doren. Va a depender mucho del horno, claro. 

     Quedan muy ricos porque el queso al fundirse forma una salsa cremosa. No es un plato ligero pero tampoco es el gran disparate si tomamos poca cantidad. Con una ensalada es un menú riquísimo. 



     Me comentaba una amiga que ella los hace igual pero los baña con nata líquida. Nada que objetar, seguro que están también deliciosos aunque tienen más calorías. De igual manera, se podrían bañar con un chorrito de licor... Todas las sugerencias son buenas. Os animo a hacerlos porque son una tontada riquísima. El palillo se puede quitar para servir y que queden "más finos". Y nada más por hoy. Le agradezco a mi marido estas recetas que hace algunos fines de semana porque son una gran ayuda para mí. Muy buenas tardes a todos. 

viernes, 3 de julio de 2015

Empanada de carne picada y pasta philo



     Esta empanada que hice hace unos días fue una sugerencia de mi marido. Me había sobrado algo de carne picada de una carne con nachos y decidí hacer una empanada. Él fue quien sugirió hacerla con este tipo de masa. Como sabéis es una masa muy finita que venden en casi todos los supermercados y es muy fácil de utilizar. Muy parecida a la pasta brick, no sé yo muy bien cuál es la diferencia o si son la misma cosa. 


     La cosa es que les dije a mis hijos que no se cenaran las sobras porque iba a hacer con ellas una empanada (les encanta cenar esta carne en bocata) y al día siguiente hice este plato tan fácil que quedó bastante rico. 

     Ingredientes:
Unas 6 hojas de pasta philo
Una cebolla
Carne picada y cocinada con hortalizas
Queso rallado suave
Aceite de oliva


     La carne ya estaba hecha en la sartén con hortalizas pero para que quedara más melosa, poché una cebolla en tiras a fuego medio. Después incorporé la carne y le di unas vueltas. Nada más porque estaba cocinada. Dejamos enfriar

     Sobre la fuente de horno ponemos tres láminas de pasta philo, usamos papel de horno para mayor comodidad. Entre cada lámina pasamos una pincelada de aceite sin engrasar demasiado. Colocamos la carne y espolvoreamos con dos o tres cucharadas de queso. 



    Cubrimos con otras tres láminas de pasta repitiendo la operación con el aceite en cada una de ellas. Para cerrarla, a mi se me ocurrió meter todo para dentro por debajo, pues las dobleces no me encantaban, quizás se os ocurra una idea mejor...

     Llevamos al horno a 200º unos 10-12 minutos o hasta que veáis que está dorada. Os aconsejo dorarla un poco más que yo. Queda crujiente y muy ligera. Es una masa quebradiza pero muy rica. 


     Quedaría por decir que me gusta más con masa tradicional, para ser sincera, pero es una opción muy rápida y muy fácil que no nos complica nada la vida. Os animo a probarla con éste u otros rellenos.  


     Os dejo una foto de nuestro puerto en un día de sol y calma chicha. Al atardecer es uno de los sitios más bonitos de Ferrol. Un paseo muy agradable y no muy largo que hacemos muchos días. Buenos días a todos.