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viernes, 30 de enero de 2015

Lomo adobado casero



     Todos conocemos las distintas clases y calidades de los lomos que venden adobados en las carnicerías. Los hay muy ricos y se pueden asar enteros o dorar en lonchas. 

     Hoy os propongo adobar el lomo en casa. Es muy sencillo y así sabemos que no lleva conservantes ni aditivos. Como siempre, se puede variar un poco. Lo más importante es contar con un buen pimentón de la Vera. A partir de ahí, añadir más o menos especias va a depender del gusto. Esta propuesta es muy sencilla. 

     Ingredientes:
Un trozo de cinta de lomo de un kilo

Media cucharada de pimentón de la Vera
Cuarto de cucharada de tomillo
Dos cucharadas de aceite de oliva
Una cucharada de vinagre
Una cucharada de azúcar (opcional)

Tres dientes de ajo
Medio vaso de vino blanco
Agua
Sal en escamas




     Mezcamos todos los ingredientes del bloque central en una taza. Removemos bien y untamos el lomo por todas partes con ayuda de un pincel o a mano (estilo Jamie Oliver). El azúcar es opcional porque hay gente que no debe. Le da un toque de sabor y se carameliza pero no es necesario. Dejamos unas horas. Si puede ser de víspera, mejor. 

     Encendemos el horno a temperatura fuerte, 250º, e introducimos el lomo al que hemos añadido antes escamas de sal. los dientes de ajo con su piel y el vino al fondo (esto lo hacemos justo antes de hornear). Dejamos que se dore, puede tardar 15-20 minutos, según el horno. Después, una vez dorado, bajamos a 175º y dejamos que en total esté al horno unos 50-60 minutos (si veis que se seca, añadís agua). Es lo que tarda en hacerse la cinta de lomo sin quedar seca por dentro. Ya sabéis que el cerdo no se debe tomar crudo. Sacamos del horno y dejamos enfriar. Para acompañarlo, freímos unas patatas en trozos medianos y al sacarlas de la freidora las pasamos por la fuente con la salsa para que se impregnen del pimentón y los jugos de la carne. Ya veréis qué ricas.                             

                           


     Esta carne me gusta más fría pero, claro, se puede tomar caliente. Lo rico y práctico es que llegue para dos días. El primer día en caliente con sus patatas y, al día siguiente en frío para rellenar bocadillos o sandwiches con ensalada, queso, etc. De esta forma me encanta y a mis hijos también. Ya veis que el adobo es una cosa muy sencilla que hemos hecho muchas veces con pollo, jamón,... Lo bueno del lomo es que es barato y no tarda mucho en hacerse. Es muy cómodo prepararlo de víspera y cortarlo fino con el cuchillo eléctrico para una comida informal tipo buffet con ensaladas, una quiche y lo que se os ocurra. A pesar de que el día es espantoso en Galicia (en cuanto al tiempo se refiere), os deseo un buen fin de semana. Salid abrigados.



   

miércoles, 28 de enero de 2015

Pudding de patatas y brecol



     A pesar de que no tengo ninguna foto demasiado buena del plato, os "comparto" esta receta que nos ha gustado mucho. Para presentarla mejor, una buena opción sería cubrir el pudin con una bechamel fina o hacer pudines pequeñitos y servirlos para acompañar el plato principal, ya sea carne o pescado. Voy con los ingredientes para un pudin mediano:

Dos patatas cocidas grandecitas
Dos huevos
200 ml de nata
Un puñado de bacon
Dos o tres cucharadas de queso rallado
Sal y pimienta
"Florcitas" de brécol

     Lo primero que hacemos es cocer las patatas. Se pueden hacer en el microondas. Hay que lavarlas y pincharlas antes. Entre cuatro y siete minutos, según tamaño. Pero no hay problema, cuando están hechas se nota: huelen a patata cocida. También, por supuesto, podéis aprovechar unas patatas que os hayan sobrado de un cocido.


     Chafáis las patatas peladas con un tenedor (como el plátano maduro de las papillas de niños, que le añadíamos azúcar y zumo de limón). Batimos los huevos, incorporamos la nata, las patatas y el resto de los ingredientes. Del brécol se puede poner todo en general, picadito, pero me gustan más las flores. Tampoco hace falta poner muchísimas, a discreción. 


     Engrasamos un molde y lo espolvoreamos de pan rallado. Llevamos al horno a 175º 40 minutos o hasta que esté hecho. Según tamaño. Veis que es fácil calcular un huevo por patata y unos 100 ml de nata. También podrías poner mitad nata y mitad leche para aligerarlo un poco. 



     Y bueno, es un pudin la mar de rico y facilón. No es que sea ligero pero es un entrante muy rico o una buena compañía para cualquier asado. Como entrante, podríamos hacer una bechamel fina y batirla con un poco de brécol cocido para darle color (es un suponer). Ya sabéis que cuando un pudin se nos pega, la bechamel disimula muy bien cualquier pequeño defecto ( como la nata en las tartas).



     Y como todo, admite variaciones. Otro día, en vez de brécol, le puse gambitas para acompañar un salmón a la espalda. En moldes individuales. Lo que es la combinación, me gustó más la de brécol pero también estaban muy buenos. En cuanto lo vuelva a hacer, intento hacer fotos mejores y las cambio. Últimamente me siento un poco torpe en este sentido (sentido fotográfico). Son rachas... Buenos días a todos.

lunes, 26 de enero de 2015

Bizcocho con manzana



     El último bizcocho que he hecho ha sido este. Soy tan reflexiva (esto es irónico) que me pongo a hacerlo sin comprobar si tengo suficiente azúcar... Afortunadamente, tenía azúcar moreno para completar cantidades y ha salido un bizcocho muy gracioso. No es nada del otro mundo, un bizcocho más, cuya elaboración me divierte. Además está muy rico. De eso se trata.

     Ingredientes:
Tres huevos medianos
Una taza de azúcar (mitad blanco-mitad moreno)
Una pizca de sal
Una taza de harina de trigo
Media taza de almendras molidas
Tres cucharillas de royal
Un cuarto de taza de aceite de girasol
El jugo de la manzana
Leche

Una manzana
Dos cucharadas de azúcar
Canela
Pimienta de colores
Una pizca de mantequilla
Pan rallado
Seis nueces picadas

     Lo primero es preparar la manzana. En una sartén o tarterita la ponemos en trocitos con una pizca de mantequilla, dos cucharadas de azúcar y las especias. Dejamos hacer unos 10-15 minutos a fuego medio y apagamos. Colamos para recuperar el jugo y reservamos ambas cosas.



     Para hacer el bizcocho batimos los huevos y el azúcar con una pizca de sal hasta que estén espumosos. 



     Tenemos que añadir los líquidos. Hacemos lo siguiente: Ponemos un cuarto de taza de aceite. Colamos las manzanas y ese juguito lo ponemos en la misma taza. Completamos hasta la mitad con leche. Incorporamos a la mezcla anterior batiendo un minuto al mínimo. (La foto es una facha pero es para que "sus" hagáis una idea. A lo mejor no os hace falta la leche y completáis la media taza con el aceite y el jugo... )



     Tamizamos la taza de harina, añadimos media taza de almendras molidas (Mercadona en este caso) y las tres cucharillas de royal. Removemos e incorporamos a la mezcla anterior mezclando suavemente con espátula.





     Colocamos en un molde engrasado y espolvoreado de harina o pan rallado fino (al gusto). Colocamos encima las manzanas que hemos espolvoreado con una pizca de pan rallado (para secarlas un poquito). Añadimos nueces picadas y un poco de azúcar.



     Llevamos al horno precalentado a 175º unos 40-45 minutos o hasta que esté hecho. Ya sabemos que hay moldes más tardones. Creo que no he olvidado nada...



     Por supuesto, podéis usar sólo azúcar blanco, os quedará más clarito el bizcocho. Ya sabéis que el azúcar moreno es menos dulce y más meloso. A mí me encanta. Esta receta está basada en el bizcocho de yogur sin yogur (del que soy autora). Es un bizcocho jugoso y muy rico. Buenos días a todos. Feliz semana.



viernes, 23 de enero de 2015

Physalis o alquejenje



    Supongo que todos conocéis esta fruta. Procede de América del Sur. Rica en vitaminas, especiamente la provitamina A o Beta-caroteno. Es una vitamina muy importante para la visión, la piel, los huesos,... Favorece además la absorción del hierro. Contiene también ácido cítrico, pectina, taninos,... 

     Estas propiedades nutritivas, que he buscado en Google, no son lo que nos llama la atención, sino el hecho de venir todos los frutos envueltos en una capsulita que es un primor. Recuerda al tomate, en el sabor, pero con notas cítricas (creo yo).  Es muy fácil de comer y tiene pocas calorías. Es diúretico, depurativo. En fin, que es un dechado de virtudes. 



     Tiene muchas pepitas pero no es desagradable al tomarlo. Son pequeñitos como un tomate cherry. Me ha quedado una descripción un poco desordenada. Hoy pensaba poneros una receta de quiche de espárragos trigueros pero me han salido las fotos muy feas. 

     Últimamente, siempre que encuentro alguna cosa que mis hijos no han probado, procuro comprarla. Creo que es divertido probar cosas distintas y nos da cultura gastrónomica. Hace poco les compré lichis frescos y nunca los habían tomado. Otro día os pongo los lichis que son, como sabéis una fruta china. 

     De todas estas frutas que compro suelo plantar las semillas. A veces salen y otras no. Muchas mueren siendo plantas chiquitas pero me divierte intentarlo. Ya os contaré si consigo tener una de estas plantas. Buen fin de semana a todos.



miércoles, 21 de enero de 2015

Potaje de judías verdes



     Definitivamente, no se puede cocinar de memoria. Al menos, los platos que no dominamos. Se me ocurrió hacer un potaje estilo "berza gaditana" y compré unas cuantas cosas: Judías verdes, tocino ibérico, morcilla,... Cuando llegué a casa y me puse a hacer el potaje, consulté en google, y me di cuenta de que me faltaban bastantes ingredientes (eso sin contar las tagarninas). Para más inri... Encontré distintas versiones de "berza". Dicho todo esto, pensad que no es más que un potaje de judías verdes. La berza queda para otra ocasión. Pasamos a este potaje "chapuza" que estaba riquísimo. 

      Ingredientes:
Un tazón de garbanzos
Un trozo de tocino ibérico
Dos chorizos
Una morcilla
Un trozo de ternera con hueso
Una cebolla
Una zanahoria
Tres o cuatro patatas
250 grs de judías verdes

Para el majado:
Dos dientes de ajo
Una cucharadita de pimentón
Una cucharadita de cominos

     Lo primero que hacemos es poner de víspera los garbanzos en remojo. Si queréis poner una tira de tocino salado, también la remojáis. Yo creo que es buena idea. Al día siguiente, ponemos los garbanzos a cocer con el tocino y la carne de ternera junto con la zanahoria y la cebolla. Se puede añadir un chorro de aceite y una pizca de sal. Dejamos hervir a fuego suave unos 50 minutos. Hay que espumar.


     Pasado este tiempo, los garbanzos ya estarán cocidos, incorporamos las judías verdes, limpias de hilos y cortadas en tiras finas. Las patatas en trozos medianos, los chorizos y la morcilla las incorporamos también. 


     Hacemos un majado con los ajos, el pimentón y los cominos y los añadimos al potaje. Dejamos hervir todo junto una media hora. Rectificamos de sal. Hay que probar una cucharada. 

     Sacamos las carnes y las cortamos en trozos regulares que podemos poner en el potaje o servir en una fuente aparte. Eso va en gustos porque hay gente que no es muy partidaria del tocino... (yo sí).

     Pues aquí queda este potaje, muy propio de este tiempo "potajudo" que se hace algo tristón en Galicia. Otro día procuraré hacer la berza gaditana (dentro de lo posible, claro). Cádiz es mi tierra natal, como Ferrol lo es de adopción. Un día como hoy, se echa de menos la luz de Cádiz... Buenos días a todos.


lunes, 19 de enero de 2015

Bica mixta (de trigo y maíz)




     He vuelto a hacer la bica. Como soy inquieta, decidí hacer algún cambio. Me gusta hacer experimentos, ya sabéis. Esta vez, sustituí una taza de harina de trigo por una de harina de maíz (millo en galego). Ya sabéis que es una harina amarilla que además de color tiene sabor, distinta de la maizena. Ahora me explicaré mejor. Vamos con los ingredientes:

Tres huevos 
Dos tazas de azúcar
Dos tazas de harina de trigo 
Una taza de harina de maíz
Tres cucharillas de royal
175 grs de mantequilla
200 ml de nata líquida

     Empezamos batiendo los huevos con el azúcar hasta que están espumosos. Como veis en la foto, es fácil y no se tarda demasiado. Simplemente batimos con las varillas a máxima potencia. 



     Por otra parte, tamizamos las harinas y la levadura y mezclamos bien. Es importante tamizar. En Ferrol decimos "peneirar" que es palabra gallega. Con un simple colador ya nos vale.



     La mantequilla la suelo meter 30 segundos en el microondas porque nunca recuerdo sacarla con tiempo. La pongo en el molde que voy a usar y, de esta manera, ya queda mantequilla en el fondo que luego reparto a mano o con un pincel. Según las ganas que tenga de engrasarme. Para seguir por orden y no liaros, continúo con la explicación. A los huevos con el azúcar, bien batidos, añado la nata y la mantequilla y bato un minuto al mínimo. 


En esta foto veis la harina que utilizo y la taza-cup medidora. El nombre de la harina está en portugués pero no sé a ciencia cierta si es portuguesa o gallega. Ya os diré. 
   
    Cuando incorporo las harinas con la levadura, mezclo con espátula. Quedan unos granulitos, pero no son de harina sino de mantequilla. Es lo que se ve en la foto, porque no la fundo del todo ni la bato mucho. Es así como la hago y siempre me sube bien. Os lo digo por si os extraña el aspecto de la masa en la foto. Algunos amigos me han dicho que algunas veces la bica no les sube... Yo doy todas las pistas que se me ocurren.



    Aquí veis que sale bastante masa. Si preferís, hacéis dos bicas. Eso sí, si usáis distintos moldes, tened en cuenta que el de corona puede tardar unos 40 minutos y el de "cake" casi la hora (o la hora) a 175º. ¿Cuál es más rico? El sabor es el mismo pero el cake queda más... Más tierno porque es más grueso. O eso me parece a mí. Normalmente se espolvorea con azúcar antes de meter en el horno. Yo, en esta ocasión la he mojado con unas gotas de anís, como el Roscón, y ha quedado muy rica. Es cierto que al mojar el azúcar se mezcla un poco con la masa pero queda muy bien. Si os gusta el anís, claro. 



     Y, por último, una de las bicas terminada (a la otra no le "quité" foto). No es una foto muy buena pero por poco se me olvida. Son bicas muy ricas, tanto al desayuno como a la merienda. Recordad que de noche, dicen, engorda más. Así que, desayunemos bica. Si os parece mucha bica, regaláis una (es un regalo con muchas calorías). Buenos días a todos.



viernes, 16 de enero de 2015

Pasta con shitiake y gambas


Para hoy una entrada muy sencilla. Dudaba si poneros una carne guisada con clavo, unos bollos "salpimentados" o un pudin de patata y brecol. Quedan para otro día. Al fin, decidí poneros esta receta tan facilona y sana que en casa nos gusta mucho. 

     Empezamos escogiendo una pasta que nos guste. Yo he hecho spaghetti o espaguetis (a la española) de los finos. La pasta la coceremos al final al dente, como ya suponéis. La cantidad que necesitéis, claro. En casa con menos de medio kilo no hacemos nada.

     Las setas las haremos de la siguiente manera. Necesitamos:

Unos 400 grs de shiitake
Una taza de gambas peladas
Dos o tres dientes de ajo
Un buen chorro de salsa de soja
Agua y maizena

Aceite

     Lo que vamos a hacer es limpiar las setas, cortar al medio las que sean muy grandes y dorarlas en aceite de oliva. A continuación añadimos las gambas bien escurridas. Podéis estiraros y poner langostinos pelados. Cuando empieza a estar todo cocinado, ponemos los ajos. Yo los he picado con un picador que nos trajeron los Reyes Magos y que creo que compraron en Ikea. Es muy práctico. Doramos un poquito y añadimos un buen chorro de salsa de soja. Dejamos hervir unos minutos. 


     En una taza ponemos una cucharadita de maizena, añadimos un poco de agua y removemos bien para que no tenga grumos. Seguimos llenando de agua hasta tener unos 100-150 ml de la mezcla. Esto lo ponemos en las setas, que hierva. Nos quedará una salsa espesita y la mar de sabrosa. Aquí un inglés quizás añadiría jengibre o una guindilla fresca picada. Yo no soy tan animada. Para mí, la salsa está lista.

     Ponemos la pasta recién hervida en la sartén o wok y revolvemos un par de minutos. Eso es todo. Un plato de tipo oriental (una vez más). Buenas tardes a todos.

     Quizás penséis que comemos cosas muy raras. No tanto, pero no os puedo poner lo mismo todas las semanas. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Bacalao con costra de calabacines




     No sé si recordaréis el bacalao con costra de zanahorias que puse hace ya tiempo. Fue una receta que tuvo mucho éxito. Es rica y fácil, y suele gustar a los niños. Esta versión, cambia las zanahorias por calabacines. Quizás un poco más tontita, también es muy rica. Para hacerla, compro dos lomos de bacalao congelado, en su punto de sal. No son baratos pero no tienen espinas y a mis hijos les gustan mucho. Ya os imagináis la receta. Lo primero vamos a hacer la cama (o lecho) del pescado. Como todos los pescados que horneamos, si lleva debajo una buena capa de patatas y cebolla fritas, va a estar más rico y cundir más. La cantidad va a depender del apetito de los comensales. Tres buenas patatas y una cebolla me parece bien.  Suele decir uno de mis hijos que lo mejor del pescado al horno es la capa de patatas. Probablemente tenga razón pero hay pescados y pescados... Las patatas, obviamente, se salpimentan y se cubren con un dedo de vino blanco.



     Por otro lado, vamos a pelar y cortar un calabacín mediano en tiras. Como las zanahorias. El calabacín, mejor comprarlo siempre mediano o pequeño. Es la manera de que sean finos y no estén llenos de "pepas". La sota de bastos, para jugar a las barajas. Lo doramos en una sartén con un fondo de aceite y una pizca de sal, Añadimos dos cucharadas de pan rallado que también doramos un poco.Bañamos con una copita de vino blanco que dejamos consumir... Exactamente igual que la otra receta.




     Con esta pasta cubrimos los lomos de bacalao, o si preferís, otro pescado. Calentamos el horno a 200º y metemos el bacalao 15-20 minutos o hasta que está bien dorado. Se pueden hacer, claro está, unos tomates. Yo los he cortado en gajos porque últimamente me salen a medio hacer (no sé si es defecto del horno o de los tomates).

     Pues ya veis que receta tan fácil. Es una forma cómoda de que los jóvenes tomen pescado. Buenos días a todos. 






lunes, 12 de enero de 2015

Ensalada Oriental



     Esta ensalada me la enseñó a hacer mi hermano Javier que es un gran cocinero. Elegante y siempre original en sus propuestas. Por su puesto, le he pedido permiso para publicarla. Es una ensalada aderezada con curry. Pero no es un curry cualquiera, es un curry que compró en un zoco en Doha, Qatar (espero haber escrito todo bien). Una vez adelantado que la ensalada es original, paso a poner los ingredientes, para quien se anime a probarla. A mí me ha entusiasmado y nunca se me hubiera ocurrido hacerla.

     Ingredientes:
Espinacas frescas
Queso feta
Granada
Tomate o tomatitos frescos
Dátiles  

Para el aliño:
Aceite y sal, y una cucharadita de curry verde

Para la salsa de yogurt:
Un yogurt natural
Un chorro de zumo de limón
Sal y pimienta
Un chorro de buen aceite de oliva
Hierbabuena (yo he puesto perejil

     Tengo que decir que he cambiado algunos ingredientes de la ensalada de Javier y he añadido la salsa de yogur. También podéis cambiar alguno según vuestro gusto personal. El le puso cebollita crujiente (que yo ese día no tenía en casa) y pienso que unos pistachos le irían genial (tampoco había pistachos en la despensa).

     Empezamos poniendo en una fuente las hojas de espinacas, las pepitas de granada, el queso, el tomate... En una tacita ponemos el aceite y la sal y la cucharadita de curry verde, removemos y con esto cubrimos la ensalada. 



     Preparamos la salsa de yogur y la ponemos en el centro de la ensalada y adornamos con los dátiles cortados en tiras. Es bien sencillo. Es una ensalada que, por si sola, está deliciosa en cualquier cena o comida de fiesta, pero también tenemos a opción de hacer un menú exótico: un pollo al curry con pitas o tortitas (o ambas cosas). Son menús divertidos porque vamos rellenando a nuestro gusto y todo el mundo está entretenido.





     El pollo al curry ya sabéis cómo lo hago, está en el blog, pero tengo que advertiros que con este curry verde está mucho más rico (voy a tener que buscar una tienda donde lo importen). Y bueno, doramos las pitas en el horno, ligeramente humedecidas, y lo mismo las tortitas, que pueden ser de maíz o trigo.



         Ya veis que sirve como ensalada, sin más, o como complemento en una comida con un toque oriental. Si os atrevéis con estos sabores, os animo a hacer la ensalada. Os sorprenderá por su frescura y su originalidad. 



viernes, 9 de enero de 2015

La menestra rápida de Johnny



     El día siguiente de Reyes es fiesta en Ferrol. Celebramos San Julián, que es nuestro patrón. Supone, en realidad, un día de descanso antes de incorporarse al trabajo y las clases. Las tiendas están cerradas casi todas así que mi marido propuso hacer una menestra fácil con lo que había en la nevera. ¿Qué había? Bueno, aparte de los tirabeques, que no suelo tenerlos habitualmente, lo que había era: un puerro, unas zanahorias, un cogollo de lechuga, un poco de jamón,... Lo normal.

     Ha comenzado limpiando el puerro y poniéndolo a dorar en un fondito de aceite con una cebolla morada, ¿por qué morada?, pues porque sí. Una vez pochados, incorporamos un par de zanahorias. Las dejamos hacer un ratito.




     Lo siguiente son los tirabeques. Limpios de puntas e hilos. Ya sabéis, se sacan las puntas a mano y se tira de los hilos. Tengo una prima que no soporta los tirabaques. No sabéis la pena que me da. También los sofreímos un ratito y añadimos los dados de jamón serrano. Todo fácil ¿no?



     Del congelador sacamos los guisantes y los pasamos por el micro para que no lleven agua ni hielo. Un buen tazón. Es una menestra pobre y los guisantes ocupan lugar. A mí me gustan pero tengo un hermano que los odia.



     Sólo nos queda añadir el cogollo de lechuga y dejar que se haga un poco. Aquí se acaban los ingredientes básicos de nuestra menestra. Se puede añadir una copa de vino blanco. Nosotros, simplemente, bajamos el fuego y la tapamos unos minutos para tomarla casi como si fuera un revuelto.  No hay alcachofas pero sí tenemos una lata de espárragos. La completamos con unos huevos duros y unas rebanadas de pan ¡tostado! No estaban los ánimos para pan frito. Demasiadas fiestas. Y, claro, se me olvidaba decir que freímos unas patatas en cuadrados y las añadimos los últimos minutos. Estoy perdiendo a cabeza...




     El postre es un clásico de San Julián en Ferrol: Arroz con leche. Para variar le he puesto monda de naranja en vez de limón, y una cucharada de Pedro Ximénez en vez de anís. Estaba muy rico.




     Siempre que hacemos menestra me acuerdo de aquello que decía la señora Bridges: "Menestra hervida, menestra perdida". En todo caso, cada una hace la menestra como le gusta y me parece lo correcto. Esta es nuestra humilde propuesta para después de fiestas cuando las fiestas no se han terminado. Buenas tardes a todos.