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viernes, 30 de mayo de 2014

Ternera guisada con salsa de hortalizas



     Esta carne guisada no tiene otra peculiaridad que la de haber utilizado apio. No suelo usarlo mucho pero como dicen que es tan sano y ligero, he decidido hacer algún experimento con él. Con ese sabor "peculiar" que tiene, para los que no solemos tomarlo, da un toque especial a la salsa.

     Para hacer este guiso he utilizado:
Medio kilo de ternera para guisar
Una cebolla grande
Un par de zanahorias
Una o dos ramas de apio
Sal y pimienta
Romero y tomillo
Vino blanco



     En primer lugar, doro la ternera por todos lados, dándole la vuelta y, cuando empieza a tener color, añado las hortalizas peladas y cortadas y las doro también. He usado poco aceite a propósito. Podríais poner más.



     Cuando vemos que todo tiene color, salpimentamos, añadimos una pizca de tomillo y media de romero (esto al gusto) y medio vaso de vino. Llevamos a ebullición y tapamos bajando el fuego al mínimo (si hierve al 2 no lo ponemos al 3). Dejamos hervir hasta que la carne esté tierna. Puede ser hora y media o dos, dependiendo del tipo de carne. Si utilizáis carne de primera, no la hacéis tanto pues se puede tomar tipo roast beef. Eso según queráis. 

     Retiramos y cortamos la carne. Por otro lado trituramos las hortalizas con la salsa y obtenemos una salsa muy rica con un toque original que le da el apio. Quien cocine mucho con apio pensará que de original no tiene nada. Para mí que no suelo usarlo, sí lo es... En fin, cada uno tiene su gusto, claro. Como acompañamiento he puesto unos calabacines y espárragos a la plancha. 

     Deciros que esta semana sólo he publicado tres veces, en vez de las cinco que suelo. Creo que va a tener que ser así porque me empieza a fallar la cabeza. Tengo ideas, sí, pero no soy capaz de ejecutar todas. Se unen distintas circunstancias y tengo que frenar. No quiere decir que me rinda, sino que necesito un poco más de calma para: pensar, decidir, cocinar y probar, sin bajar el nivel. O intentarlo al menos. Ya sé que todas las entradas no son la quinta esencia. Con todo, me está siendo imposible seguir el ritmo. Ya es casi año y medio publicando casi a diario. Creo que esto es lo más sensato. 



miércoles, 28 de mayo de 2014

Un arroz hecho con pollo asado



     Hace unos días hice un pollo asado que me salió la mar de rico. Era muy grandote y sobró algo de carne. Mi marido me sugirió hacer un arroz. Yo dudé porque normalmente hago el arroz con el pollo crudo... Pero donde hay patrón no manda marinero y, por una vez, obedecí. Que no sirva de precedente. 

     Lo primero que hice fue limpiar el pollo y cortarlo en trozos medianos. Con toda la osamenta, la salsa que sobró y una ramas de apio hice un caldo limpio. No suelo hacer el caldo con apio pero quedó riquísimo después de cocer todo junto un par de horas. 

     Después, doré en aceite de oliva: Una cebolla en tiras, un par de dientes de ajo, un pimiento verde, unos espárragos verdes en trozos y algo de bacon (lo que tenía). Todo en la misma tartera en la que iba a hacer el arroz. Me encantan las comidas de un solo cacharro.



     Y a continuación añadí el pollo en trozos. A pesar de que ya estaba asado y cocinado, le di unas vueltas para que todos los sabores se mezclaran. Ya olía todo muy rico, claro.



     Lo siguiente es el arroz. Yo puse dos tazas y, a fuego moderado, le di unas vueltas para que la grasita lo rodease y quedase bien suelto. Cuando hacemos arroz hay que ser un poco generosos con el aceite de oliva si queremos que quede suelto.



     Y faltaba añadir el agua, el doble de cantidad que el arroz. Cuatro tazas en este caso, pero dos de esas tazas eran del caldo limpio que había preparado. Salar y probar, una pizca de colorante o azafrán,... Todo esto ya lo sabemos de memoria.




     Y dejar hervir muy suavemente unos 18 minutos, puede variar un poco pero por ahí estamos. Que no se pase ¿a quién le gusta el arroz blandurrio? Los últimos cinco minutos incorporé una taza de guisantes que habían pasado por el micro. Eran congelados, claro. 




     Y ya tenemos nuestro arroz, nuestro caldito limpio (que quedó ambarino y delicioso). Todo muy sencillo y muy rico, con una copa de vino ya "estamos comidos".

     Ayer no tuve un minuto para sentarme a publicar pero hoy os dejo esta receta de "aprovechamiento" que espero que os guste. Buenos días.



lunes, 26 de mayo de 2014

Hummus



     El hummus es una pasta de garbanzos muy popular en todo Oriente Medio. La palabra hummus significa precisamente eso: garbanzos. Para hacer hummus necesitamos también una pasta de sésamo llamada "tahina".  En todo caso es una receta muy sencilla. Os voy a decir cómo lo hago yo, ya que hay muchas variantes porque además se hace y se toma en muchos países.

     Ingredientes:
Un bote pequeño de garbanzos cocidos
Un diente de ajo
Una rama de perejil
Media cucharilla de cominos
Una cucharilla de pimentón picante
Aceite de oliva y sal
Dos cucharadas de tahina
Agua

    Para hacer la tahina tenemos que dorar en una sartén unas cucharadas de sésamo, después las mojamos con agua y batimos hasta hacer una pasta. Yo antes lo hacía sin tahina y después lo adornaba con sésamo... pero bueno, así es más auténtico. 

     Batimos todos los ingredientes, los garbanzos escurridos y todo lo demás, junto con dos cucharadas de salsa tahina (o tahini). Añadímos agua a discreción, según la textura que queramos. Yo apenas le pongo. Y ya tenemos el hummus que es algo sanísimo. Se puede tomar con crudites, con nachos, con pan pita,... o acompañando platos tipos moruno, por ejemplo las albóndigas de carne al estilo moruno, por citar alguno. 

     Esta pasta se usa también para hacer las croquetas de garbanzos que creo que se llaman "falafel" y nunca las he probado. Estos platos se han puesto de moda y, en este caso, tenemos una pasta rica en fibra, nada de colesterol, vitamina A, calcio, hierro, magnesio... Así por encima. Y muy barata. La cuestión es que guste o no guste. A mí, sin ser lo que más me entusiasma, me parece una pasta muy agradable para mezclar con más cosas o para tomar con tiras de maíz en un picoteo. La presentación, pues no se suele hacer mucha cantidad, claro, y se adorna con aceite, pimentón,... Cada uno según su gusto. 

     Feliz comienzo de semana a todos, a pesar de que el Racing no ha ascendido, ¡qué le vamos a hacer! El año que viene será.



viernes, 23 de mayo de 2014

Higado a la plancha



     Sé que no a todo el mundo le gustan el hígado ni las vísceras en general. Jamás las tomé de niña. Con los años, probé el hígado y, la verdad, me gustó. No es algo que haga con frecuencia pero nos gusta, más o menos, a todos. 

     Como más le gusta a mi marido es a la plancha, con cebollita y perejil. Hago el higado adobado con ajo picado en filetitos, a temperatura media porque tiende a oscurecerse mucho y para que se haga bien por dentro. Por otro lado, en otra sartén frío la cebolla hasta que está tierna y algo dorada y la reservo y la espolvoreo con perejil fresco. Los filetes los salo cuando están hechos, antes de sacarlos de la sartén y los cubro con la cebolla.  

     Después los acompaño como otros filetes cualesquiera: una guarnición, ensalada o patatas fritas. En este caso, champiñones y espárragos trigueros a la plancha. Muy rico todo. A los que os gusta el hígado, creo que así os encantará. A los que no, probad a tomar así los filetes de loja, cubiertos de cebollita dorada. Son una delicia.




jueves, 22 de mayo de 2014

Mejillones con piriñaca


     Es una receta muy sencilla y muy parecida a los mejillones en vinagreta aunque nos ahorramos cocer los huevos. Ya sabéis que para hacer piriñaca necesitamos cebolla, pimiento y tomate, los cortamos y los aliñamos. Así de sencillo. Los mejillones, mejor si son gallegos, los cocemos al vapor. Nos aseguramos de que no lleven algas, si queda alguna la cortamos con una tijera de cocina. 

     Una vez hechas ambas cosas, podemos presentarlos en su concha o todo junto en una fuente. Más cómodo lo segundo y, quizás, más vistoso lo primero. Una receta un poco gallega y un poco andaluza (como yo). Además, los mejillones son ricos en hierro (4,5 mg de hierro por 100 grs) y la piriñaca en vitamina C. Una combinación perfecta. El pimiento es uno de los productos más ricos en esta vitamina, por delante de las frutas. Como no lo hemos cocinado... ¡la tenemos toda!. Ya veis que este plato tan sencillo es muy interesante. 


martes, 20 de mayo de 2014

Guarnición de cebolla y manzana



     Hace unos días me preguntaba un lector cómo hago esta guarnición. Me quedé pensando, pues muchas veces hago las cosas sobre la marcha, sin guión. Después me pareció que debía repetir esta receta por si a alguien le interesa. 

     Ingredientes:
Una cebolla grandota
Una manzana grande
Aceite, sal y pimienta
Una cucharilla de mostaza antigua
Brandy



     Lo primero, cortamos la cebolla, en tiras o en cuadraditos, como más nos guste. A mí la cebolla me encanta y creo que así queda más vistosa que picada. La pochamos en un par de cucharadas de aceite de oliva. salpimentamos.




     Cuando empieza a ponerse traslucida, incorporamos la manzana. Yo la he puesto en cuadrados grandecitos. 




     Dejamos hacer unos minutos y añadimos la mostaza. La antigua es muy suave y queda muy bien con los granitos a la vista pero se puede usar la amarilla o la que os guste más. Mojamos con una copita de brandy y dejamos hervir suavemente hasta que esté cocinado y tierno sin llegar a deshacerse las manzanas. Va a depender un poco del tipo de manzanas que escojamos. Yo usé golden, las que tenía en casa. Si lo vamos a tomar con un asado, podemos añadir a la guarnición unas cucharadas de salsa de la carne. En este caso, acompañaba a una morcilla a la plancha. Una combinación muy rica, riquísima. Me gustan las guarniciones de manzana para cualquier carne pero cuando tomamos una carne fuerte, como un asado de cerdo, es estupenda pues lo suaviza. Pero claro, esto es para gustos. Hay mucha gente a la que estas mezclas no le gustan nada.






lunes, 19 de mayo de 2014

Pumpkin pie II



     Si os vuelvo a poner esta receta es por varias razones: La primera es que está mejor explicada y con imágenes; la segunda, que he puesto una masa de galletas de nata y es, por tanto, algo distinta.




     Para hacer la masa mezclamos: 100 ml de nata, media taza de azúcar y cuarto de taza de aceite de girasol; después vamos añadiendo harina hasta formar una masa que se deje amasar; tierna pero con cuerpo. La dejamos reposar una media hora en la nevera.





     El relleno: Un trozo de calabaza cocida de 200 grs (aproximadamente), 100 ml de nata, un par de huevos, dos cucharadas de miel y dos de azúcar, pimienta y nuez moscada. Batimos.




     Estiramos la masa y formamos la base. Yo la he rellenado directamente pero conviene pasarla unos diez minutos por el horno para que no esté del todo cruda. Ya sabéis, con garbanzos.



     Una vez rellena, la hacemos a 200º unos 25-30 minutos, hasta que esté hecha y dorada. 




     Con la masa que sobra, hacemos unas galletas, con sésamo o anís (o lo que os guste). A mí las de anís me han encantado y me han recordado a las pastas de anís de Valdealgorfa. Para los alérgicos al huevo son unas galletas estupendas. Tengo que reconocer que me gusta más la masa quebrada normal para el pastel, pero como experimento no estuvo mal, es una masa muy rica y para los alérgicos es una buena opción.




viernes, 16 de mayo de 2014

Champiñones al horno con bechamel




     Esta es una receta muy fácil. Consiste en sacar los pies de los champiñones y hacer con ellos, un poco de cebolla picada y una cucharada de harina, una bechamel. Después añadimos un vaso de leche, claro. 



     Rellenamos los sombreritos y los espolvoreamos con queso rallado. Los llevamos al horno en una fuente que hemos pintado con aceite. Unos 15 minutos a 200º o hasta que veamos que están hechos. Muy ricos como guarnición y un poco más fáciles que los champiñones a la villaroy, que sería el paso siguiente.



     También hice unas chulas de arroz, para aprovechar restos. Esta receta es de mis amigas Lola e Isa, nunca la había hecho. Si nos sobra una taza de arroz en blanco, añadimos dos huevos batidos y una cucharadota de harina. Se fríe a cucharadas y listo. Muy ricas. Si os fijáis, yo he añadido bacon y pimienta a la mezcla. Nada más.




jueves, 15 de mayo de 2014

El raxo y Ferrol


     El raxo o rajo es una de las formas más populares de tomar cerdo en Ferrol. Cuando digo "popular" quiero decir que es una cosa muy típica en todos los bares y mesones de la zona. No todos son iguales y unos son más ricos que otros. El de La Marola es buenísimo, por poner un ejemplo. 

     También se puede hacer en casa porque lo venden preparado en el mercado y en algunos supermercados que tienen buena carnicería. En general, es carne de cerdo en trocitos adobada con ajo y perejil y aceite de girasol. Salvo que sean filetitos finitos, que entonces llega con hacerlo por cada lado, hay que hacerlos a fuego medio hasta que la carne esté tierna. Generalmente son cuadraditos de cerdo y tardan un buen rato, se doran y se dejan hacer con calma. Se puede añadir un chorro de vino y una pizca de tomillo, que le va muy bien. Si no se hace bien, queda durísimo y no está nada bueno. Suelo añadirle una cebolla picada o en tiras. Queda más suave y me encanta. Si la ponemos al principio, casi desaparece con la cocción (para los que no les gusta tanto). Yo, para encontrarla, la pongo a la mitad del proceso.

     Es una buena opción cuando hay gente joven porque les encanta. Nosotros lo hacemos algún fin de semana como plato combinado: Rajo, patatas, arroz en blanco, una ensalada y unos pimientos asados. Ya veis que rico y sencillo. Lo de llamarlo raxo (en gallego) o rajo... pues depende de cada cual, por supuesto. 

     En Ferrol, ya os digo: Una fuente de chipirones a la plancha y otra de rajo con patatas, es la cosa más normal del mundo cualquier día que sales a cenar fuera en plan informal. Pero bueno, tenemos más cosas. Buenos días a todos, hoy hace un día precioso.


 
     Me apunta un amigo que para que quede muy tierno, vale la pena hacer solomillos de cerdo. Así no hay riesgo de que salga duro. Aquí os dejo este consejo, un poco más caro pero rico y ¡menos graso! 

     

martes, 13 de mayo de 2014

Bica de nata



     Es una bica de nata, muy ferrolana. Tiene nata líquida y mantequilla sin cocer. Es un poco distinta de la bica de manteca cocida. Muy ricas las dos. 

     Ingredientes:
Tres huevos 
Dos tazas de azúcar
Una pizca de sal
Tres tazas de harina
200 grs de mantequilla 
200 ml de nata líquida
Tres cucharaditas de royal




     En primer lugar batimos los huevos con el azúcar y la pizca de sal, hasta que están bien espumosos. Los huevos mejor grandes pero sale también si son medianos (los que yo tenía). Después añadimos la mantequilla, muy blandita y batimos al mínimo hasta que se mezcle bien. Viendo estas fotos me he dado cuenta de que puse las varillas de amasar... Por eso no subieron bien los huevos y el azúcar. ¡Qué cabeza tengo!






     Cernimos la harina y la levadura y las incorporamos a la mezcla anterior. Vamos mezclando y añadimos la nata líquida. Es bastante densa la masa, por eso he ido añadiendo la nata para poder mezclar mejor. 




     Llevamos a un molde engrasado. Esto es como siempre, claro. 




     Como era tanta masa, he dividido y he hecho dos, una bica-cake y un bizcocho pequeño de corona, ambos con pepitas de chocolate. En el pequeño he puesto pegotes de mi maravillosa mermelada de manzana y limón (parezco Jamie Oliver). Sólo queda llevarlas al horno, que ya está caliente a 175º.




     A los 35 minutos saco el pequeño. Esto es aproximado, claro. El cake tardara unos 50 minutos.




     Mejor que se enfría antes de desmoldar, para que no se rompa. Es más seguro, o menos arriesgado, según se mire.




     Ha quedado riquísima. Pero ha durado un minuto... Por hacerla pequeña. De la grande, que era para otro momento, no tengo foto. Si hacéis toda la masa en un molde grande, pensad que tardará entre 50 minutos y una hora. A partir de los 50 minutos, atención y comprobamos con un palillo que esté hecha. Hacer dos bicas medianas no es mala idea. Una para nosotros y otra para regalar. Así comemos un poco menos y engordan también los amigos.




     Me quedaba por decir, como me recordó María José, que esta bica se suele hacer con ralladura de limón en la masa y espolvoreada con azúcar antes de meterla en el horno. Es lo más clásico (la imagen de abajo) y es una delicia. Así de simple.



lunes, 12 de mayo de 2014

Guiso de carne estilo iraní




     Este guiso lo he sacado de un libro que tengo de recetas de Agatha Christie. Fue un regalo de mi cuñada Carmen y tiene recetas muy curiosas. Nunca había cocinado con cúrcuma (creo que forma parte del curry) y por eso me decidí a hacer esta receta. No se si sabéis que la famosa escritora se casó en segundas nupcias con un arqueólogo más joven que ella y se fue con él a... hacer arqueología. Bueno, en serio, tuvo una vida muy interesante y viajo por Oriente con su segundo esposo. Esto lo leí hace algunos años y no tengo ganas de consultar ahora wikipedia, pero la historia es algo así.

     La receta original es con cordero. Yo he utilizado pavo. El cordero está muy caro para hacer experimentos.

     Ingredientes:
Un kilo de pavo limpio y cortado
harina 
Una cebolla grande
Dos tomates grandes pelados
Una berenjena grande (o dos)
El zumo de medio limón
Aceite y sal, una cucharadita de cúrcuma, especias y agua




     Pues bueno, empezamos dorando el pavo, ligeramente enharinado, en aceite de oliva. Que coja color. Por otro lado, cortamos la berenjena en trozos grandes y la espolvoreamos con abundante sal. Se pone a sudar como una loca. Así pierde amargura...




     Incorporamos al pavo dorado la cebolla y el tomate cortados. Al gusto. En la receta decía muy picaditos. Yo lo he hecho así como veis. Que se vaya rehogando todo a fuego entre medio y alto.




     Aquí veis el libro y las especias que usé. Falta la pimienta negra que también añadí. Las especias las ponemos una vez que se han rehogado un poco las hortalizas. Probáis porque es un poco al gusto. La cúrcuma es un colorante, no sabe. 




     A la berenjena le damos una ducha y la escurrimos. Después la doramos en un poco de aceite, intentando que se dore por todos lados. Pero no hace falta que se haga, se va a la tartera con el pavo.





       Ponemos la berenjena dorada en la tartera y añadimos 250 ml de agua. Dejamos hervir un rato y añadimos el zumo de limón. Uno vez hecho esto, debe hervir alrededor de una hora a fuego medio.





     Y este es el aspecto que va tomando. Podéis, por supuesto pelar las berenjenas. Yo no suelo pelarlas si no lo dice la receta expresamente.




     Según voy escribiendo me doy cuenta de que he olvidado cosas y tengo que volver arriba y rectificar... qué lío. Estamos llegando al final. Hacemos un arroz para acompañar el plato. Arroz Thai jazmín, o normal. Yo lo he hecho como siempre pero sin ajo. No me gusta cocerlo. Lo bueno que tiene es que en 12 minutos está listo. Si preferís una pasta, pues también. 

     Lo he adornado con la piel del limón... que he separado (no me ha gustado) y, bueno, no es la mejor receta del mundo pero está muy rica. Y es vistosa. Otro día la especiaré un poco más. Aquí queda.